Primera Publicación: 16 de Octubre de 2014
Republicación: 25 de Septiembre de 2017
El Misterio de la Rosa Azul
VI
-.-.-.-
Cayó fulminada a la cama de la residencia donde pasaría la noche, estaba cayendo en un sueño tan profundo que de pronto se vio encerrada en un volcán, desesperada buscó las pokébolas de su pokémon de agua, pero ninguno estaba, solo estaba Roserade, pero ella no podía serle de ayuda en ese momento. No en un volcán donde ambas sufrirían. Trató de gritar pero su voz no le salía, sentía calor, mucho calor, tanto que hasta empezó a sentirse asfixiada.
Estaba a punto de sentir que sus piernas se tambaleaban del calor, cuando una fresca brisa la invadió y destruyó un pedazo del volcán por el que pudo escapar. Pudo llegar a la playa, una hermosa playa donde ahora estaba fresca y podía respirar el aire marino hasta llenar sus pulmones.
Se fue relajando, hasta que ya no soñó con nada más, pero si descansó. Cuando abrió los ojos, no pudo ver más que oscuridad producto del paño blanco que cubría su mirada y frente. Llevó la mano izquierda para descubrirse y ver que sucedía con su mano derecha que estaba como trabada, ahí notó algo que la sorprendió.
Ash estaba a su lado, dormido sobre la mano apresada de la pelirroja. Ella sonrió y lentamente quitó la mano pero no fue lo suficiente sutil como para que el muchacho no se despertara asustado.
—Eh, ¿qué? —exclamó confundido al mover su cabeza para ambos lados.
—¿Qué haces aquí? —preguntó Misty con la mano derecha sobre su pecho.
—Anoche —le empezó a contar refregándose el ojo derecho—, vine a invitarte a comer, pero te encontré dormida, me acerqué a cubrirte con una manta y noté que tenías el rostro empapado —la miró con una sonrisa que la dejó paralizada—, Cynthia me dijo que tenías fiebre así que pasé la noche colocándote paños fríos en la cabeza hasta que dejaste de exclamar por un volcán y te calmaste.
—¿Por un volcán? —aún más impresionada esperaba no haber hablado de más—. ¿Y algo más?
—No que yo recuerde —aquella afirmación la hizo suspirar aliviada—, ¿Cómo te sientes?
—Mejor —afirmó con la cabeza—, lista para el nuevo día.
—Temo que no te voy a dejar ir —protestó Ash tomando el paño para echarlo en la cubeta de agua que tenía al lado y poniéndose de pie.
—¿Por qué no?
—Estás enferma, es mejor que te quedes en cama.
—Pero…
—Pero nada, porque si vienes te voy a tener pegada a mí todo el día en el palco —pero Ash no pudo seguir hablando, Misty se volvió a acostar y se cubrió con la manta—. Así me gusta, se buena niña por una vez en tu vida.
—Suerte en tu evento —le dijo aún cubierta por la frazada, Ash sonrió y con algo de malicia se acercó a la pelirroja.
—¡No me esperes temprano, iré a cenar con mi futura esposa!
No podía verla, pero juraba que estaba enojada debajo de la manta de color azul.
En cuanto sintió que Ash se alejó y la puerta de la habitación se cerró, Misty soltó un improperio y se incorporó en la cama para buscar su celular y llamar a su hermana Daisy.
—¡Daisy! —exclamó con una sonrisa ladeada— Hubo cambio de planes, ven a la cabaña número uno de la Villa Pokémon, iré como Rose Blue al evento yo misma.
Cuando Daisy llegó a la cabaña, Ash y Cynthia ya se habían marchado al estadio para iniciar el día dos del Torneo de la Rosa Azul, aunque la rubia se preocupó al ver las mejillas rojas de su hermana.
—¿Te sientes bien? —dejó el traje sobre el sillón y se acercó a su hermana.
—Si Daisy, estoy bien, solo pesque un resfriado, nada de cuidado —tomó el traje y lo miró decidida—, hoy tengo que acabar con esto, y que sea lo que Arceus quiera. Total, Ash ya puede manejarse muy bien sin una asistente.
—Misty… —susurró Daisy con las manos juntas frente a ella—, tú puedes.
…
Ash estaba en el palco observando a siete de las ocho concursantes en el campo de batalla, estaba serio con las manos tomadas en su espalda. Sus pensamientos parecían estar centrados en lo que iba a pasar si Blue Rose no llegaba y lo que pasaría si es que aparecía.
—¿Vas a esperar diez minutos más o vas a descalificarla en este momento? —preguntó Cynthia parándose al lado de Ash. Ella también miró al campo de batallas esperando por las palabras de Ash.
—Supongo que —pero en el momento que levantó la mirada hacia su rubia amiga, la gente del estadio exclamó por la llegada de la última participante—. Llegó.
—¿Entonces comenzamos? —lo invitó con una sonrisa, Ash le afirmó, pero luego miró preocupado hacia el campo de batalla donde Blue Rose se disculpaba con las otras competidoras—. ¿Ash?
—Sí, Cynthia, terminemos con esto de una vez.
Con la orden efectuada, Cynthia se acercó al micrófono
«Buenos días participantes y espectadores, hoy es el fantástico día donde conoceremos a la Reina de este Torneo de la Rosa Azul, donde una de estas ocho jovencitas tendrá la suerte de cenar con Ash en uno de los mejores restaurante de la región. ¿Qué les parece si iniciamos?» con el grito de euforia de los asistentes al torneo, Cynthia tocó un botón que enseño en la pantalla los ocho rostros de las concursantes, y luego lo volvió a tocarlo para que el sorteo terminara.
Al ver las primeras en enfrentarse, Ash se apoyó en la barandilla del palco sumamente sorprendido; abajo, en el campo de batalla Blue Rose tomaba la mano extendida de Serena, sería una batalla uno a uno entre ambas joven.
—Qué gane la mejor —le dijo Serena observándola fijamente, esa mujer era la que tenía de cabeza a Ash y no sé iba a dejar ganar tan fácilmente.
—¡Entonces ganaré yo! —afirmó Blue Rose soltándole la mano con un guiño de su ojo derecho.
«Bueno» la voz de Cynthia volvió a sonar en el estadio «Salvo por Serena y Blue Rose, les pedimos a las otras competidoras que salgan del campo de batalla para que el torneo inicie»
Cuando el campo de batalla se desocupó cada entrenadora camino hacia un lado del campo de batalla, Blue Rose se trastabilló mientras caminaba haciendo que Ash inconscientemente extendiera su brazo hacia el campo de batalla.
—¡Ash, cálmate! —le susurró Cynthia por su reacción.
—¡Vino a pelear enferma! —protestó señalándola con ambas manos—. ¡Voy a matar a Misty cuando termine este torneo! ¡La voy a Matar!
«¡Hola a todos en este hermoso y soleado día domingo» la voz del estadio sonó mientras Serena miraba la pokébola de su Braixen con emoción y de reojo a la chica de cabellos turquesas que tenía la mano cubriéndose la vista, sonrió de lado, si su rival estaba enferma, sería más fácil acabar con ella «La primera eliminatoria del día tiene la Serenidad del día del lado rojo con Serena de Pueblo Boceto y del lado verde, el nombre del torneo en Blue Rose, ambas retadoras usaran un Pokémon cada una, ¿quién avanzará hacia las semifinales? ¡Ahora lo sabremos!»
—Sal Roserade —la chica de cabellos turquesa dejó libre a su Pokémon rosa, aún cubriendo su vista con la mano.
Roserade al verla se preocupó, pero antes que pudiera acercarse, su entrenadora le hizo un gesto para que volviera a su posición, acto que Roserade cumplió de inmediato.
— Ja, tendremos doble ventaja —pensó la chica oriunda de Kalos y lanzando la pokébola para dejó salir a su Pokémon — ¡Sal Braixen! ¡Usa lanza llamas! —ordenó sin esperar respuesta alguna.
Ash desde el palco estaba preocupado por Blue Rose, sabía que era fuerte pero Serena había entrenado duro y seguro ya se había percatado del estado de salud de ésta. Tenía ganas de frenar la pelea y descalificar -aunque no quería- a aquella muchacha, estaba enferma y no podía permitir que empeorara, pero las ganas se murieron al ver como Roserade repelía el lanzallamas con una bola de energía, así que volvió a tomar asiento para continuar viendo la batalla.
—¿Cómo? — Serena estaba sorprendida, no había escuchado la orden de su oponente.
—No ganaras por más que tengas ventaja de tipo —la chica se encontraba erguida con su mirada seria y presionaba ambas manos.
—Eso veremos —respondió Serena por lo bajo— ¡Braixen, poder oculto!
—¡Roserade, salta y usa brillo mágico! —Blue Rose dio la orden moviendo la mano derecha.
Roserade cumplió la orden y esquivó el ataque de un elegante salto, en el aire realizó su contraataque golpeando al Pokémon de Serena, Braixen retrocedió solo unos pasos mientras que Roserade aterrizaba frente a su entrenadora.
—Necesitaras más que eso para poder contra mi Pokémon, ¡Poder oculto! —volvió a ordenar Serena, su Pokémon preparó el ataque y lo lanzó con fuerza hacía Roserade.
—¡Bola de energía una vez más! —ordenó Blue Rose provocando que ambos ataques vuelvan a colisionar generando una gran nube de polvo.
Cuando la nube se disipo se podía ver a ambos Pokémon aún con fuerzas, tanto Serena como Blue Rose se sonreían desafiantes.
—Roserade, usa... —pero sus palabras murieron allí, su vista comenzó a ponerse nublosa y sintió que se mareaba.
—¡Psíquico, Braixen! —Serena dio la orden y su Pokémon atacó a Roserade quien estaba más preocupada por su entrenadora que por defenderse.
Blue Rose no reaccionaba, el mareo no pasaba y estaba sintiendo que la fuerza la estaba abandonando, creía que caería en cualquier momento. Ash por su lado, se percató de aquello y estaba a punto de frenar la batalla cuando escuchó que su amiga de Kalos daba otra orden de ataque.
—¡Braixen, aviéntala hacia el aire!— El Pokémon cumplió la orden y Roserade salió volando hacia arriba.
Blue Rose aún no comprendió en que minuto su Pokémon había sido elevado, solo veía como su amada Rosa caía a gran velocidad.
—¡Remátalo con puño incremento! —la nueva orden dada por Serena fue seguida por el golpe que su Pokémon le propino a Roserade.
—¡Ro! —la exclamación del Pokémon, bastó para que Blue Rose reaccionara, su Pokémon había sido golpeada muy fuerte y ahora se dirigía a toda velocidad contra ella.
—¡Roserade gira y usa tu hierba lazo! — Roserade abrió los ojos reaccionando de inmediato y utilizó su látigo para tomar una de las patas de Braixen, y gracias a la velocidad del golpe recibido, pudo botarla con fuerza contra al piso.
Tanto Blue Rose como Roserade se irguieron firmes sorprendiendo a todos, incluyendo a Ash, quien no creía lo que veía, ella se había recuperado como si nada hubiera pasado.
—Es imposible —Serena estaba sorprendida, pero no se dejaría vencer— ¡Braixen levántate y lanzallamas!
—¡Roserade, Bola de energía!— Blue Rose contraatacó, ambos ataques chocaron repeliéndose uno a otro, pero no se detendría allí— ¡Toma a Braixen con tus lianas para golpearla! —Roserade cumplió la orden y golpeó al Pokémon.
—¡Braixen psíquico! —Braixen cumplió atacando a Roserade, pero trastabilló un poco, tanto Blue Rose como su Pokémon notaron la causa, Braixen había sido envenenada por la habilidad de Roserade.
—¡Libérate Roserade y usa bola de energía! —Roserade obedeció y liberándose sin problemas golpeó a Braixen con una potente bola de energía haciendo que caiga fuerte contra el suelo.
—¡Braixen levántate! —Serena le suplicó a su pokémon que resistiera, Braixen trató de levantarse pero sentía dolor.
—¡Esto terminó Serena!— Blue Rose impresionó a todos al decir aquello, no permitiría que Braixen se levanté — ¡Carga tóxica! —Roserade cumplió y Braixen se empezó a debilitar muy rápido, tanto que apenas si podía erguirse un poco— ¡Yo ganaré esto! ¡Bola de energía! —fue la orden dada por la chica, Roserade lanzó su ataque dejando fuera de combate al Pokémon de Serena ante la sorpresa de todos.
—No hay duda de que Blue Rose tiene mucha determinación —comentó Cynthia cruzada de brazos y una sonrisa ladeada, Ash en cambio no respondió, aún no había superado los cambios emocionales que le había provocado esa pequeña batalla.
«¡Y Blue Rose pasa a las semifinales! ¿Quién la acompañará? ¡Ahora lo sabremos no se distraigan porque este torneo está muy emocionante!»
Blue Rose regresó a Roserade y salió lo más rápido que pudo del estadio, llegó a un pequeño camarín privado donde estaba esperándola Daisy quien tenía listo un vaso de agua y una medicina para su hermana menor.
—Sal tú a vencer la próxima batalla, Daisy, por favor —susurró con la voz algo tomada, la cabeza le daba vueltas y de pronto, tenía tres hermanas rubias frente a ella.
—De acuerdo —respondió ésta con una sonrisa mientras le entregaba la medicina a Misty—, confía en mí.
Hicieron el cambio de atuendo y Misty se acostó a dormir un rato, al menos hasta que fuera las finales si es que su hermana lograba vencer la siguiente batalla.
Mientras tanto en el camarín donde estaban May y Dawn, Serena llegó entre enojada, decepcionada y sorprendida, tenía esos tres sentimientos a la vez.
—Entonces tú dices que si es Misty —comentó May con las manos tras ella.
—Si —Serena guardó la pokébola de su Pokémon que aún traía en su mano y observó a las dos coordinadoras—, su mirada y su voz es inconfundible.
—Entonces Ash estaba en lo correcto —Dawn miró a May con el dedo índice en alto—, la admiradora secreta de Ash es Misty.
—Yo no sé para que inventar una admiradora secreta —protestó Iris con un movimiento de sus hombros—, si todos sabemos que tanto ella como Serena se mueren por Ash.
—Eh, yo —tartamudeó Serena pero solo pudo mover la mandíbula de arriba hacia abajo varias veces sin decir nada. Hasta que pudo pronunciar una frase coherente—. Yo solo quiero que Ash sea feliz.
—Todas —afirmó May cuando la voz del estadio indicaba que era hora de pelear entre Iris y ella—, bueno Iris vamos a pelear, una de nosotras tiene que enfrentar a Misty al parecer en la semifinales.
—¡Claro que seré yo! —afirmó la entrenadora de Dragones con una enorme sonrisa mientras salían a competir.
—¿Qué es lo que te preocupa Serena? —le preguntó Dawn a la chica de Kalos en cuanto las otras dos salieron de los camerinos.
—Es que Misty lucía enferma —se cruzó de brazos y frunció sus labios dudosa, luego miró a Dawn—, menos mal que el evento termina hoy y Ash por fin podrá quitarse esta duda que lleva ya tanto años.
—Hay que admitir que Misty la hizo muy bien —comentó Dawn pensando en la rosas azules que Ash había recibido todo esos años.
—Sí, se dice que cada uno tiene una forma distinta de amar…
—Así es Serena, y la de ella al parecer es ésta —apoyó la mano derecha en el hombro de la chica de cabellos claros y le sonrió—, si queremos que Ash sea feliz con Misty, hay que terminar con esto para que puedan aclarar todo de una vez por todas.
—Si —afirmó Serena decidida—, voy a ir a acompañarlo al palco ahora que ya estoy descalificada.
—¿Le dirás lo de Blue Rose? —preguntó Dawn cuando Serena tomó el picaporte de la puerta para abrirla.
—Tengo la sensación de que Ash no necesita que nosotras se lo confirmemos —cerró los ojos y sonrió—. Suerte contra Anabel.
—Gracias Serena —y ante aquellas palabras, Dawn se concentró en la pantalla donde May e Iris se enfrentaban por avanzar a semifinales.
Serena salió por el pasillo hacia el palco de Ash y se encontró con Blue Rose, ésta la miró con una sonrisa y luego siguió de largo, confundida por la escena avanzó hacia la puerta de donde salió e ingresó a ver que había ahí dentro. Se tapó la boca con la mano cuando se encontró a Misty durmiendo en un sillón con el rostro rojo de una emitente fiebre.
—¿Qué hago? —se preguntó mordiéndose el labio, dudosa. No sabía si buscar a Ash o ayudar ella a la pelirroja, optó por la segunda opción, Ash debía estar en el palco viendo competir a las demás participantes y si sabía de esto era capaz de parar todo.
Se acercó a Misty y apoyó su mano en la frente de ésta pero la tuvo que quitar de inmediato.
—Está hirviendo —desesperada la chica de cabellos claros buscó una llave donde pudiera sacar agua, tomó un pañuelo de su bolsillo y lo humedeció para dejarlo sobre la frente de Misty.
—¿Serena? —preguntó ésta adormilada.
—Shh Misty —la silenció con una sonrisa—, parece que tienes fiebre y —Serena no pudo seguir hablando, sus sentimientos se vieron enfrentados por estar ayudando a quien siempre había visto como su rival.
—No deberías estar aquí —movió la mano derecha hacia el pañuelo y se lo quitó—, yo voy a estar bien —trató de levantarse pero Serena la volvió a acostar molesta.
—¡Oye! —tomó el pañuelo, lo volvió a mojar y lo coloco una vez más en la frente de la líder—. ¿Crees que Ash me perdonaría si no ayudo a la chica que ama en una situación así?
—¿Ama? —Misty no pudo evitar reír con burla haciendo que Serena sintiera ganas de gritarle, pero se contuvo y sonrió.
—Si —afirmó—, te ama aunque no sé cómo se sentirá cuando sepa que le has mentido todo este tiempo y has jugado con sus sentimientos…
—¡Yo no! —trató de defenderse, pero sabía que Serena tenía razón.
—Ya mejor descansa, yo me quedaré aquí un rato contigo.
Y así lo hizo, mientras Misty descansaba, Serena la acompañó colocándole paños fríos, prendió un pequeño televisor que había en el lugar y alcanzó a ver como acababa la batalla de Iris y de May; Iris había ganado y avanzaba a la siguiente ronda. Cuando las batallas de cuarto de final acabaron y anunciaron el inicio de la semifinal, Serena decidió despertar a Misty para que fuera a pelear contra Iris.
—¿Cómo que peleará Daisy en tu lugar? —exclamó Serena sorprendida, Misty solo sonrió ladeado sin saber cómo admitir que estaba haciendo trampa en el torneo—. Entonces…
—Si Daisy vence a Iris —comentó cerrando los ojos—, me levantaré y enfrentaré la final, si no, lo mejor será regresarme a ciudad Celeste en cuanto Roserade caiga debilitada.
Serena no dijo nada, no podía creer las palabras de Misty, así que se puso de pie y salió de la habitación sin decir nada.
—Si Daisy pierde —se apoyó en la puerta tras cerrarla—, tendré que informarle a Ash para que no se le escape.
En el palco del estadio, Ash estaba con los dedos perdidos entre sus cabellos nervios del estrés que le estaba dando la batalla de Blue Rose e Iris. ¡Todo porque esa no era Misty y temía que algo le hubiera pasado!
—¿Crees que le pasó algo? —preguntó Cynthia observando como Roserade esquivaba los ataques de Emolga.
—Por algo están peleando en su lugar —exclamó desesperado por tener que estar en el lugar y no poder salir a buscarla.
—¡Emolga acabemos con esto! —le pidió Iris señalando a Roserade, Emolga afirmó con su mano y efectuó un ataque que dejó congelada a su entrenadora—. ¡Ese no! —Iris desesperada llevó la mano derecha a su rostro.
Al efectuar el ataque, Emolga fue envenenada y automáticamente se regresó a la pokébola dejando salir al campo de batalla a un confuso Excadrill
—¡Emolga abandonó la batalla, la ganadora es Blue Rose y Roserade!
—¿Gané? —preguntó Daisy moviendo la cabeza hacia la derecha sumamente confundida—. ¡¿Gané?! —Roserade se giró hacia ella y se acercó emocionada—. ¡Ganamos Roserade, ahora estarás en la final! —Daisy apoyó su mejilla contra la rosa blanca de la cabeza del pokémon—. Hay que dejar lo mejor por Misty —le susurró.
«¡Y Blue Rose avanza a la final para enfrentarse a Anabel! ¿Quién ganará el torneo? ¡Lo sabremos en una hora más cuando la final comience! ¡Ahora podemos tomar un descanso por si quieren comer o descansar de tan emocionantes batallas»
—Qué bueno que Daisy Ganó —sonó tras Ash y éste volteó para ver a Serena que miraba hacia el suelo con las manos tras ellas—, ahora Misty no tendrá que huir en ese estado tan deplorable en el que está por la fiebre.
