CAPITULO IV
Llegué a casa, devastada, llorando, mi familia aún no había llegado, me quité la ropa mojada que traía puesta, una camisa sin mangas negra y una pantaloneta roja. No me bañé. Quería que el olor del agua del estanque estuviera allí conmigo.
Me iba a marchar en ese mismo instante, tomé ropa de la maleta que había traído, me vestí, dejé una nota a mi familia diciendo que ya no tenía nada que hacer allí, que quería desparecer. Tomé las llaves de mi auto y arranqué.
Qué ironía mi vida, me enamoré a los trece de aquella maravillosa ninfa, soñaba con ir a verla a los catorce pero tuve un accidente, a los quince recuperé la memoria gracias a ella, al día siguiente que recordara mi vida, cumplía dieciséis y prometí mientras soplaba la velas jamás olvidarla.
A los diecisiete la dibujé un millar de veces, recordando a detalle cada parte de su maravilloso torso, a los dieciocho no dejaba de pensar en ella cada vez que una persona se me declaraba y rechazaba amablemente, a los diecinueve, ella fue mi musa y mi inspiración para cumplir mis metas.
Ahora a los veinte, cuando la vi de nuevo desee decirle mis sentimientos.
Desee haber llegado a tiempo.
Desee morir.
Desee sacar este dolor de mi pecho.
Desee que fuera feliz.
La luna iluminaba mi camino mientras conducía, son casi las tres de la mañana, hora en que por primera vez escuche su risa pegadiza, la hora del demonio blanco, la hora en que mi vida y mi corazón sufrió otro accidente, pues me di cuenta que no estoy hecha para el amor y caí a un abismo profundo de tristeza de cual muy seguramente no podré salir.
No podré salir si no lo intento, talvez deba decirle Ginga que seamos algo más, pero eso sería jugar con un corazón y no quiero que nadie sienta esto, duele.
Me falta poco para salir de aquí, del bosque, de su vida. Pero una figura se atraviesa en mi camino. Frenó el auto. Y saco mi cabeza por la ventana.
-Perdón, ¿está bien? Iba algo desconcentrada y no lo vi.
Observo que la figura es de un hombre y se acerca al auto con paso seguro.
-¿Pides perdón por todo?
-¿Eh? A que se refiere.
-Eres justo como dice mi hija. Puedes bajar de ese auto y venir conmigo.
-Yo… si quiere llévese el auto y el dinero que tengo… pero no me haga daño.
-Jajaja… yo no soy ningún violador… en cambio tu sí.
-¿Qué? pero yo no…
-Ahórrese sus palabras y sígame.
Me bajé del auto y me encamine detrás de aquel hombre, seguramente en la mañana aparecería muerta, ahora que lo pienso no es tan mala idea, tal vez así este dolor se vaya de mi pecho.
El hombre hizo que entrara por el espeso bosque y luego a una cueva, todo estaba tan oscuro, que el sostenía mi mano para guiarme.
A lo lejos divisé luz, antorchas que iluminaban un sendero y pequeñas casas. Me guío a una casa que era la más grande y me hizo asomar por una de las ventanas.
Vi a la ninfa que roba mis suspiros y otra persona casi idéntica ella pero con más años, en efecto, su madre, ambas se abrazaban, mi demonio blanco lloraba desconsoladamente mientras su madre le decía palabras de aliento.
-Hija ¿Por qué no le dijiste la verdad?
-No… pude madre… yo no quería que se llevara a Vivio.
-No creo que eso hubiese sucedido. Mi niña, esperaste todos estos años para encontrarla de nuevo y no le cuentas la verdad.
-Ella… Fate-chan… piensa que estoy con alguien más, pero no sabe que la única que está en mi corazón es ella.
Todos mis sentidos se detuvieron en ese momento, mi ninfa había mencionado mi nombre y al parecer… me ama.
El hombre identificado ahora como el padre de mi demonio blanco puso su mano en mi hombro, mi cabeza giró en su dirección y vi arrepentimiento en sus ojos.
-Es mi culpa que ella esté así… yo no debí separarlas.
-Yo… esto… sé que hay algo que debo recordar pero no puedo.
-Es porque yo lo sellé, cerré tus recuerdos.
-….
-Ven es hora de que ustedes dos hablen.
Entramos a la casa, yo quería correr y abrazar a mi ninfa, decirle cuanto la había extrañado y lo más importante que la amo, apenas su padre asomó la cara a la habitación donde estaban las dos mujeres, mi demonio blanco gritó que la dejara en paz, que yo no volvería por su culpa.
-Sé muy bien que no quieres verme hija, que arruine tu único y primer amor, pero la traje a ella quiero empezar a enmendar mis errores.
En eso yo entro a la habitación, ella se ve sorprendida.
-Buenas noches, perdón por interrumpir. Dije.
Ella se levanta del abrazo de su madre y corre en mi dirección se lanza a mí y me abraza, con desespero, con anhelo, con amor, yo correspondo deseando no dejarla ir nunca.
-Perdóname a mi Fate-chan, perdón por no haber dicho cuanto te amo, perdón por haber sido tan fría contigo, pero no quería que me pasara lo mismo que le pasó a Lindy.
-Tranquila no te va a pasar lo mismo que le pasó a Lindy… espera ¿Qué?
-Lindy… ella perdió a sus hijas, Precia Testarossa era una gran guardiana del lago Al-Hazard hasta que se enamoró de Lindy Harlaown protectora suprema de animales (PSA). Un día Precia desapareció llevándose a las niñas, dejando devastada a Harlaown. Dijo la madre de mi ninfa.
-Si Fate… tú nunca tuviste padre… Lindy fue quien cumplió a Precia Testarossa el deseo de ser madre. Por cierto mi nombre es Shiro Takamachi y mi mujer se llama Momoko Takamachi.
Yo estaba en shock. Lindy mi "padre" y mi mamá oculto esa información tendré que hablar seriamente con la familia y todos estos años pensando que Lindy era una bruja que no envejecía y mi padre era algún soldado que murió en combate.
-Fate-chan… yo… mi nombre es Nanoha Takamachi.
Esas dulces palabras me trajeron de nuevo a tierra, observé que aun estábamos abrazadas y detallé su hermosa mirada, quité algunas lágrimas rebeldes que aun bajaban por sus mejillas con mis manos.
-Nanoha… tus ojos son maravillosos.
Mi Nanoha me sonrió y pude notar que estaba ruborizada y dirigió su mirada a Shiro.
-Padre, creo que es hora que Fate-chan recuerde… no crees…
Y así fue, Nanoha me llevó a su habitación y me acosté en su cama, Shiro-san me dijo que iba a dormir y tener una especie de sueño mostrándome todo lo que había estado encerrado en mi mente, el tocó mi cabeza con una especie de cetro, vi que Shiro-san se retiraba de la habitación, poco a poco empecé a cerrar mis ojos y mi último pensamiento coherente fue… te amo Nanoha.
N/A:Hola! Me gusta traer las actualizaciones rápidas para que no se pierda la esencia de la historia y para que la disfruten como se debe. Gracias por el apoyo. Esta loca historia ya no está tan cliché (?) En fin, ¿que recordará Fate aquella primera vez que vio a Nanoha? Lo sabrán pronto xD. Gracias por leer.
K.S
