Hola! Cómo están queridos lectores? Lamento no haber actualizado antes :( Pero la universidad me quita mucho tiempo. Espero que este nuevo capítulo valga la espera :D

Dato: Si quieren comprender mejor este capítulo, les invito a leer mi primer fanfic "El secreto de la reina" (Es raro hacer un fanfic basado en un fanfic anterior) Pero creo que eso le dará un aire más misterioso.

Recuerden e.e en mis historias toodo puede pasar. Saludos!

Capítulo 3: "Tic-tac, un mes y el mundo se acabará"

Eternal sailor Venus estaba devastada mirando hacia el lúgubre cielo. El dolor de sus heridas, tras la intensa batalla que se había librado hace menos de un día, no eran nada comparadas con aquel sentimiento de culpa que carcomía su alma.

Todo había sido su culpa. Y aunque las chicas y Endymion le decían que fue un accidente, una emboscada que nadie podría haber previsto... Ella sabía que no era así.

- Si, todo fue tu culpa. Eres una vergüenza para el Escuadrón Eternal. -Dijo Galaxia. Mientras leía un montón de hojas arrugadas. -Pero, ¿qué se le puede hacer? Lamentarte por ello es inútil. ¿O crees que sintiéndote miserable, sailor Cosmos volverá? No, no. Lo hecho, hecho está.

Venus miró a la guerrera dorada de arriba abajo. Galaxia no solo era la segunda sailor más longeva de todo el universo. Sino que, cuando Usagi fue nombrada como la líder indiscutida de las guerreras con traje de marinerito, fue llamada a formar parte del escuadrón de elite. "Escuadrón Eternal". El cual fue creado por Usagi para mantener las fuerzas del Caos a raya.

Una parte de Venus agradecía que, al menos Galaxia, no tratara de hacerla sentir mejor. Algo que han tratado inútilmente sus demás compañeras.

- Gracias. -Dijo al fin Venus.

- Si, como sea. -Dijo la chica de cabello bicolor. Mientras le entregaba el montón de hojas. -Lo bueno es que tal vez podamos enmendar tu error.

- ¿Qué es esto? -Preguntó Venus. Dándole una hojeada rápida a los documentos. - ¿Estudios?

- ¿Recuerdas esos fragmentos rojos que estaban esparcidos por todo el lugar?

- Ajá… -Murmuró Venus. - ¿Cómo olvidar el momento en que Usagi y Caos estallaron en frente de mis ojos? Dejando como único rastro esos trozos de cristal rojo.

- Pues mandé a analizar esos fragmentos. -Dijo Galaxia con aire de orgullo. -Y el resultado te sorprenderá.

Los ojos de Venus se iluminaron mientras se trasladaba a la última hoja del estudio. Galaxia sólo habla con ese tono cuando encuentra algo absolutamente asombroso.

- ¿Indeterminado?

- ¡Indeterminado! -Gritó la chica de ojos naranjo de manera triunfal.

- ¿Es una broma?

- Para nada. – De entre su traje sacó una segunda hoja. Mucho más arrugada y pequeña. -Al ver que el material de aquel cristal no encajaba con ningún material existente en el universo, quise indagar en la edad. ¿Sabes cuantos años tiene? -Le dijo mientras le extendía el papel a Venus.

La rubia miró con asombro e incredulidad la cifra.

- Imposible… Esa cosa es mucho más antigua que nuestro universo.

- Tiene el triple de edad. Pensé que era un error… Pero realicé tres veces el análisis.

- Es asombroso. Pero sigo sin entender cómo este dato va a enmendar mi error.

- Tómalo como un rayo de esperanza. ¿Crees que Caos se hubiese querido estallar de forma suicida?

- Caos es irracional. No… -Venus miró a Galaxia a los ojos. -Si sabía que moriría, ¿por qué llevaba consigo una piedra común y corriente sin valor aparente? ¿Qué objetivo tenía llevarla?

- Porque tal vez sabía su valor. -Pensó Galaxia con una enorme sonrisa. -Porque tal vez no era una simple piedra infinitamente más antigua que el universo…

- No. No podemos seguir especulando. Puede significar todo. O tal vez nada…

- Vamos a averiguarlo. -Galaxia hizo tronar su cuello. -Es hora de visitar a la sailor más vieja de este mundo. Cielos, siempre quise conocer a la guardiana del caldero primordial. Y gracias a tu irresponsable actuar, al fin tenemos un motivo para ir.

- Espera. Tiempo. -Venus negó con la cabeza. - ¿Estás loca? Eso es tabú. Ningún ser puede visitarla. Si quiera saber de su existencia es considerado una falta grave que atenta con el equilibrio del universo.

- Cielos… -Galaxia llevó su mano a la cara. -Creo que alguien se dio el tiempo de leer el código sailor. Venus, ¡ya no hay equilibrio! Sino lo has notado, estamos ante una situación crítica. Nuestro mundo ha quedado sin las fuerzas supremas. No hay cosmos, no hay caos. No hay luz, no hay oscuridad. No hay bien, no hay mal…

- Al menos debemos decirles a los demás. Hablar sobre el asunto…

Un fuerte estruendo sordo se sintió por todo el universo. Venus comenzó a sentir nauseas mientras su transformación comenzaba a desvanecerse lentamente. Al alzar la mirada vio que la transformación de Galaxia sufría los mismos efectos.

- Vamos, si nos ponemos a hacer burocracia y debate sobre si es correcto o incorrecto visitar a una estúpida sailor que nadie conoce, nos quedaremos sin universo. -La sailor dorada tomó el brazo de Venus. - ¡Escupo sobre el tabú y el maldito código sailor!

En menos de un parpadeo, ambas guerreras pasaron del lugar en donde estaban hacia el interior del caldero primordial.

Hermoso. Maravilloso y muy cegador. Fue lo primero que pensó Venus al ver el lugar de nacimiento y regeneración de todas las estrellas del universo.

Galaxia y Venus comenzaron a caminar sin una dirección aparente. El silencio del lugar era perturbador. Cada paso que daban resonaban amplificado por mil sobre el impecable suelo de mármol.

- ¿Por qué tiene suelo? -Preguntó Galaxia con suavidad. Sin embargo, su voz se escuchaba tan fuerte que perfectamente pudo haber gritado. -Como odio esta acústica.

- Para caminar, tonta.

- Pero en este lugar no hay más que estrellas que flotan lentamente.

- ¡Visitas! -Dijo una suave voz femenina con alegría. – Hace tiempo que nadie me visitaba.

- Eso me ofende, vieja amiga. -Esta última voz hizo temblar a Venus.

- Esa voz… -La chica de cabello dorado dio media vuelta en dirección de las voces. A un lado, había una mujer con cabello blanco, liso y largo. Su edad parecía realmente incalculable. Podía tener diez, cien o mil años. Sus ojos eran escarlata e inexpresivos. Y no superaba los cincuenta centímetros. Pero la sorpresa de Venus fue ver y reconocer a su acompañante. – Re… ¿Reina? ¿Reina Serenity? -Logró balbucear.

- ¿Sailor Venus? -Preguntó la reina. - ¿Qué haces aquí?

- No seas grosera con las visitas, Serenity. Deben tener un motivo mucho más importante que cierta reina que no podía ser madre.

- Cielos, es igual a Cosmos… -Dijo Galaxia con sorpresa.

- Claro que es igual. -Dijo la guardiana del caldero. -Cuando Serenity robó la estrella más brillante de todas, ésta tomó su imagen.

- ¡¿Qué?! -Gritaron al unísono Galaxia y Venus.

- ¿Le dirás a todas las visitas que tengamos el origen de la princesa? -Refunfuñó la reina.

- No he dicho el origen completo. -Dijo la guardiana mientras jugueteaba con el cabello de la reina. -Sólo la parte en que nos conocimos y decidiste, con conocimiento, liberar al Caos al universo. No te enojes… -Dijo lo último con tono suave y juguetón.

- No se dejen engañar. Esta personita es más lista de lo que aparenta. -La reina se cruzó de brazo.

- Bien… -Dijo Venus, sin entender nada de lo que pasaba. -Queríamos preguntarle, poderosa guardiana, -se inclinó- si conoce el origen de este antiguo cristal.

Galaxia le mostró el fragmento. El rostro de la guardiana, al verlo, se desfiguró de terror. Su traviesa sonrisa y tono jovial se desvaneció.

- ¿De dónde sacaron eso? -Pestañó rápido. -Por las estrellas, ¡díganme que sailor Cosmos está lejos de esa cosa! -Gritó.

- ¿Qué es? -Preguntó Galaxia.

- ¿Es algo malo, vieja amiga? -Preguntó la reina. - ¿Mi hija corre peligro?

- Caos nos atrajo con Usagi a una trampa. -Murmuró Venus. -Todo era relativamente normal. Nos enfrentamos a unos trecientos siervos de Caos y los derrotamos… Pero, en menos de un parpadeo, sentí como una fuerza me empujaba hacia un agujero negro. Usagi corrió, me tomó de la mano y me lanzó lejos. Pero la fuerza comenzó a empujarla a ella hacia el agujero. -Las lágrimas de la rubia comenzaron a empapar su rostro. -Yo traté de ir por ella, pero aparecieron nuevos siervos de Caos… Y el mismísimo señor de la oscuridad apareció con una tabla de oro incrustada con miles de esos pedruscos. Él tomó a Usagi, dijo unas palabras en no sé qué idiomas y ambos…

La guardiana maldijo con furia. Seguido de un millón de palabrotas dirigidas al minúsculo intelecto de Caos.

- Ella…

- No está muerta. -Dijo la guardiana más relajada. -Pero seguramente lo estará pronto. Al igual que este universo.

- ¿De qué rayos hablas? -Exigió la reina.

- Hay… -Dudó la guardiana. -Un dato que olvidé decirte de la pequeña luz que robaste.

- ¿Olvidé? -Preguntó la reina con hastío.

- Bueno. -Concedió. -Un dato que no quise contarte. -La guardiana miró a las tres. -Escuchen muy bien. Ustedes tres están a punto de escuchar el secreto más grande que tiene este universo… -Suspiró. -Perdóneme mi señora. -La chica de ojos escarlata aclaró su voz. -No somos el único universo que existe. Hay otro. Un mundo marcado por las guerras y los juegos de poder. Es el mundo del cual una joven y brillante Titán decidió escapar junto con el espíritu del único ser que ha amado. -La guardiana comenzó a jugar con su cetro. -Esta Titán, llamada Selene, no pudo soportar que Zeus, el líder de los dioses, asesinara a sangre fría a su amado. Por lo que, con la ayuda de Hades y Afrodita, dios del inframundo y diosa del amor, respectivamente, Selene escapó a Egipto con el espíritu de su amado. En esa tierra llena de magia, encontró un poderoso portal. Con el cual pudo huir lejos de ese mundo… Hacia este, hasta entonces recién nacido universo.

- No me gusta hacia donde se dirige esta historia. -Murmuró Galaxia.

- En este universo no había nada. Sólo oscuridad. -Suspiró. -No era el mundo que ella soñaba para estar junto a su amado. Por lo que, como ser de pura luz, creó las primeras estrellas. Sin embargo, al poco tiempo estas estrellas fueron absorbida por la oscuridad. Enojada, Selene creó este caldero y luego me creó a mí. Para que yo pudiera velar por las nuevas estrellas que se generarían infinitamente en este lugar. Sin embargo, cada estrella que salía era reenviada a este lugar. Por lo que mi señora, ya furiosa, les concedió más poder a estas estrellas para que pudieran luchar y defenderse de la oscuridad… Y así, mis queridas visitantes, fue como nacieron las primeras sailors guerreras.

- Linda historia, ¿pero qué relación tiene con Usagi? -Preguntó Venus.

- Para allá voy. -Dijo la guardiana. – Selene decidió comenzar otra vez. Y, luego de transformar a Caos en una estrella de oscuridad, ella se convirtió en una hermosa y resplandeciente estrella que luego ustedes conocieron como cristal de plata, luego por princesa Serenity, luego por Usagi Tsukino, luego por sailor Moon, luego por neo reina Serenity y finalmente como sailor Cosmos. -Respiró hondo.

- ¿Por qué nunca me dijiste? -Exclamó una furiosa reina.

- ¿Qué importaba? Igual la ibas a sacar de acá.

- ¿Significa que Caos y sailor Cosmos no estallaron? ¿Qué Caos, de algún modo, se enteró de todo y encontró el portal?

- Si.

- Y que él llegó a un nuevo universo del cual se puede apoderar. -Reflexionó la reina.

- Si.

- Y que se llevó a Usagi, quien es una especie de reencarnación más poderosa de Selene, al universo del cual escapó.

- Si. Y si Zeus se llega a enterar que Selene, la Titán que se burló de él y escapó de sus dominios para volverse la suprema líder de otro universo… Ustedes entenderán que la matará a penas sepa que está allí.

- ¡Maldición! -Exclamaron Galaxia y Venus al unísono.

- Y para aumentar la tensión. -Prosiguió la guardiana. -Si sailor Cosmos y Caos no vuelven a este universo en un mes, todo este mundo se vendrá abajo.