¡Hola! Ha pasado mucho tiempo desde que escribí. Pero los aseguro que no fue por la maldad ... -no menos por la jajajaja- La triste historia es que mi antiguo ordenador, donde tenía los capítulos y las ideas para el desarrollo futuro, se murió. Le dio un golpe de corriente. Y cuando compré el nuevo ... Pues no se registró bien como tenía pensado desarrollar la trama: 'c
Pero no importa Volví a leer todo lo que había publicado y hoy mismo me puse a escribir. Espero que este capítulo del mar de mucho agrado. No me maten por lo que hice y haré desde ahora jijijijijiji Porque para el sexo para comenzar la acción;)
Capítulo 5: "Promesa"
Mientras viajaba hacia el caldero, Michiru no había despejado de sus ojos de Endymion. Algo no está bien. No lucía angustiado ni desesperado por rescatar a Usagi como todas.
- Yo tampoco confío en él. -Le susurró a Urano.
- Tú ni me hables. -Le gruñó a Neptuno. -Aún no te perdono ...
- Vamos, Michiru. El mundo está acabado. Esto es serio
- No sólo el mundo se está acabando, Haruka. -La chica de cabello verde de mar se alejó de Urano. Tratando de contener sus lágrimas.
- Milenios coqueteando con cada chica que se te cruza ... No entiendo cómo Michiru pudo soportar tanto. -Le susurró a Venus.
- Cállate, seudo diosa del amor solterona. -Le dijo Uranus con hastío. -Se le pasará. Siempre terminamos reconciliándonos. -Se jactó.
- Aquí estamos. -Dijo Galaxia. -El caldero de donde nacen y se regeneran las estrellas.
- Es tan majestuoso como siempre yo lo imaginé. -Exclamó una asombrada Mercurio.
- Me pregunto cómo será la guardiana. Debe ser una persona sabia, misteriosa y muy ... -Soñaba una exaltada Júpiter.
- No te hagas ilusiones. Lo más probable es que sea tan torpe como Usagi. -Le interrumpió Mars.
- ¡Oh! -Gritó una dulce voz. - ¡Más visitas! Que maravilloso. -La guardiana apareció entre un haz de luz. – Este sería el mejor y más asombroso día de mi vida… Sino fuera porque nuestro universo está colapsando. Ni modo, mi señora me lo advirtió… -Suspiró triste.
La reina apareció junto a la diminuta guardiana. Masajeándose la sien con irritación. Parecía agotada y preocupada… Pero sobre todo irritada.
- Desde que se fueron, no ha parado de hablar. -Dijo al borde del colapso. -Díganme que tienen un plan para acabar con todo esto.
- Haremos una rasgadura entre ambos mundos. Pero necesitamos mucho poder y supusimos que…
- Wou… Venus, ¿es enserio? ¿Su mejor plan es crear una rasgadura entre universos? -Dijo la reina, mientras jugaba con largo cabello.
- A tiempos desesperados… -Murmuró la guardiana mientras jugaba con su cetro. -Ustedes saben que cuento con la energía. Sin embargo, para mantener este universo lo más estable posible, necesitaremos de estas reservas. -Quedó pensativa. -Enviaré a sólo cinco de ustedes y más les vale traer a sailor Cosmos y a caos lo antes posible.
- Está bien. Entonces sólo iremos Venus, Neptune, Uranus, Mars y yo. Las demás y Endymion se quedarán acá para ayudar a la guardiana a mantener el equilibrio de este universo hasta que volvamos.
- ¡Alto ahí! ¿A ti quien te nombró líder? -Refunfuñó Endymion. -Yo soy quien debe ir.
- Soy la sailor más longeva… Omitiendo a la guardiana del caldero. Y la segunda más poderosa. Justo después de Cosmos, rey de adorno. -Exclamó haciéndole un ademan con la mano a Endymion. -Además, al igual que Neptune y Uranus, yo no confío en ti.
- ¡¿De qué rayos hablas?! -Gritó Endymion con furia.
- Cuida tu tono, joven rey. -Dijo la guardiana del caldero con una calma alarmante. – Estás en el lugar más sagrado del universo. -Miró a Galaxia. -Pueden discutir, pero no se atrevan a gritar. -Sonrió. -Ahora prosigan.
- Lo lamento, guardiana. -Dijo Galaxia con calma. Agregando como nota mental, no enfurecer a la diminuta doncella. -Sólo dos personas en todo este universo podían saber sobre el origen de sailor Cosmos y la existencia de otro universo. Pero solo una de ellas ha estado actuando de forma extraña desde que ocurrió todo.
- Dime lo que insinúas. -Dijo el pelinegro con un leve tic en el labio.
Galaxia miró a todos a su alrededor. Todos parecían desconcertados. A excepción de la guardiana quien parecía simplemente triste.
- Me encantaría. Pero creo que fui clara y no tenemos el tiempo para ser redundantes. -Suspiró y se volvió por completo hacia la guardiana. -Dos ex sailors externas, dos ex internas y una ex sailor primordial. Cinco sailors eternals. Creo que somos las más indicadas para esta misión.
…
- Bien, Zoe. ¿Entendiste el plan? -Preguntó Annabeth mientras llenaba su mochila con provisiones.
- Si. -La chica de ojos azules comenzó a enumerar con sus dedos. -A media noche, nos juntaremos con una tal Rachel en la cueva del oráculo de Delfos del campamento. Luego nos escaparemos e iremos con tus amigos egipcios para que entre todos descifremos la profecía de la espada. Finalmente volveremos al campamento en un par de días, Quirón nos regañará y luego se le pasará cuando sepa los motivos.
- Muy bien. – Aplaudió Annabeth. – Y ruega que no nos encontremos con ningún monstruo en el trayecto. -La chica de ojos tormentosos cerró la mochila y la ocultó debajo de su cama. Miró la enorme espada de un metro que Zoe llevaba entre sus manos. -Eh… ¿No se vuelve un objeto menos llamativo? ¿Como un lápiz o algo así?
Zoe examinó detenidamente la reluciente espada con jeroglífico egipcios.
- Creo que no… Deberíamos esconderla junto a tu mochila.
…
La noche llegó, la luna estaba en medio del cielo. Por lo que Zoe supuso que debían ser ya las doce.
La chica se encontraba sentada en una enorme roca justo a las afueras de la cueva. Suspiró mientras apoyaba su cabeza en sus rodillas.
- Zoe… -Murmuró la joven de ojos azules. Sabía que ese no era su nombre. Sin embargo, le era imposible recordar el real.
La chica miró detenidamente la gigantesca luna llena que iluminaba la noche. Luego, su vista se posó en la Atenea Partenos.
Esa figura. Esa guerrera con rostro orgulloso y duro. Casi podía sentir que la había conocido en algún lugar… Pero por más que trataba de unir esa imagen con su memoria, simplemente no podía.
- ¡Hola!
Zoe se sobresaltó y casi pierde el equilibrio. Sin embargo, una cálida mano la alcanzó a sostener.
- ¿Quién…? -Al voltear su cabeza, pudo ver a una chica más o menos de su edad. Su cabello era rojizo y alborotado. Su rostro era pecoso y manchado, al igual que toda su ropa, con pinturas de todos los colores del arcoíris.
La rubia le sonrió. Al igual que cuando despertó esa tarde en la enfermería, pudo sentir en esa chica una cálida energía que le envolvía.
- Tú debes ser la chica que le destrozó la cosecha el señor D. -Dijo la pelirroja. – Yo soy Rachel Elizabeth Dare. Pero dime sólo Rachel.
- Mucho gusto. -Le sonrió. -Yo… Annabeth me llama Zoe.
- Ya me pusieron al tanto de todo. -Rachel se subió a la enorme roca junto a Zoe. -No recuerdas nada y llegaste de forma épica entre rayos láseres.
- Si. -Concedió la rubia con una leve sonrisa.
- Sabes, mis poderes no han funcionado muy bien desde que Gea fue derrotada. -Quedó pensativa. -Pero hace unas semanas tuve una extraña visión. Donde seres tan poderosos como los dioses volvían cenizas al Campamento Mestizo y al Campamento Jupiter.
Zoe comenzó a jugar con la pluma azulada que le colocó Piper en su cabello. Miró fijamente al campamento. El cual lucía tan calmo e indefenso que parecía imposible que fuera el hogar de cientos de semidioses.
- Eso no pasará. -Dijo con calma. -Todos en este lugar han sido muy buenos conmigo. Pese a ser una total desconocida, no dudaron en ayudarme y cuidarme. -Miró fijamente a Rachel. - Rachel Elizabeth Dare, mientras que en este lugar, juro que no permitió que ningún ser destruya este campamento o el otro. Aunque deba enfrentar a las mayores fuerzas del universo.
