Hoooola a todos! Ya hemos llegado a estas fechas tan alegres, así que feliz Navidad a todos los lectores!(Bueno, ahora me doy cuenta de que cualquiera que lea mi obra después de Navidad, no tendrá sentido XD). Bueno, respecto al capítulo de hoy, revelaré al tercer camarada de Marc y Luffy. Si no adivináis quién es al terminarlo, os daré dos pistas: no es un personaje creado por mí, sinó de una serie muy famosa, y el nombre del capítulo guarda relación con él. Pues sin más demora, que comience el capítulo!
Capítulo 12: Llanto oscuro
FLASBACK
Hace aproximadamente unos dos años, en un pueblo por la noche…
-Largate de aquí, monstruo!-gritaba un hombre con un tridente.
-Él es el culpable de todas las desgracias!-gritaba un anciano con antorcha en mano.
-Mi hijo no ha parado de tener horribles pesadillas y está sufriendo mucho!-exclamaba una mujer con lagrimas en sus ojos.
-Mi hija tuvo una pesadilla tan desgarradora que no quiere salir de casa ni comer!-soltaba una mujer a la vez.
-Si lo aniquilamos, acabaremos con esto!-exclamaba un hombre con ansias de matarlo.
Mientras, algo que había sido arrinconado, miraba a la gente. Parecía herido, ya que no paraba de jadear y su visión se estaba nublando.
-Al fin te hemos atrapado, maldita criatura del demonio!-gritaba el que parecía el jefe de la masa enfurecida, que se le acercaba.
-Clavadle en el corazón!
-Quemadle y que arda en las llamas del infierno!
-Colgadlo desde lo alto del ayuntamiento!
Mientras oía esas amenazas, aquello intentó alzar su brazo negro lentamente y herido. Lo único que quería era que se detuvierán, ya que no quería hacer daño.
-Kyahhhhhhh!-gritaba una mujer asustada, a la vez que equivocada-Va a atacarnos!
-No le dejaré!-decía el jefe, haciéndose el héroe valiente.
Se sacó una pistola del bolsillo y le disparó. El disparo hizo que esa criatura sangrara más.
-Vaya, aún sigues vivo?-se cachondeaba el jefe mientras cargaba otra vez la pistola-Pues ya es hora de que mueras. Un monstruo como tú no merece vivir. Así que hasta nunca, maldita calamidad!
Cuando disparó, aquello desapareció de la multitud, solo viendo con sus ojos la negra oscuridad.
-Mierda, se nos ha escapado!-oía la voz del jefe mientras se alejaba.
-Vamos a perseguirle!-decía un individuo.
-No hace falta-decía el jefe-Si va a por otro pueblo, los ciudadanos se encargarán de él. Nadie le ayudará, ya que todo el mundo le rechazará. Esa cosa nunca será aceptada por nadie.
Esa última frase le tocó el corazón.
En un bosque cerca del pueblo, estaba allí agotado, herido considerablemente y a punto de quedarse inconsciente, pero silencioso y esperando a que los pueblerinos le dejasen en paz de una vez. Allí comenzó a reflexionar sobre lo ocurrido en el pueblo y sin dejarse de repetir la misma frase.
"Esa cosa nunca será aceptada por nadie"
Al recordarlo, no pudo evitar que cayesen unas pequeñas lágrimas en la parte izquierda de su cuerpo. Esas lágrimas eran un poco especiales: eran de color negras. Tal cómo su reputación en esos lares.
De repente, oyó un ruido y, al mirar hacia delante, vió que alguien se dirigía hacía él. Se temió lo peor: le habrían descubierto y acabarían con él. Intentó huir, pero se desmayó y quedo inconsciente antes de que la persona se plantase justo delante de él.
Sus ojos, lentamente se abrieron al recibir los rayos del sol, y de repenté se sobresaltó. Lo primero de lo que se dio cuenta era de algo que pensó que no sucedería: estaba vivo. Lo segundo fue ver su alrededor. Había estado durmiendo en un árbol, pero el paisaje era completamente distinto. Del bosque tétrico por la noche, a un paisaje abierto por la mañana, con un pequeño lago con varios animales viviendo en él y un extenso prado verde que llegaba hasta el horizonte.
-Que, te gusta?-le decía una voz-Me costó bastante montar todo esto en mi casa, pero valió la pena.
Al girarse, vió a alguien que estaba sentado en unas escaleras blancas que conectaban el jardín y la casa. Era Marc.
-Sorprendido de volver a verme?-le decía sonriendo-Porque menuda cara que estás poniendo.
Él no le contestó, pero Marc notaba como estaba con solo verle la cara.
-Joder lo que me costó encontrarte-se decía quejando Marc-Busqué por muchas dimensiones a ver si te encontraba y te localizé en aquel pueblo de las montañas. Menuda reprimenda que te echaron los ciudadanos.
No quería recordarlo, ya que no era muy agradable.
-Pero sabes?-le comentaba mientras se ponía un Chupa-Chups en la boca-Me alegro que aún sigas siendo el mismo que conocí. Porque a pesar de que ellos te atacaran por algo que tu hiciste involuntariamente, no les atacaste porque sabías que eran gente inocente que sólo querían salvarse. Eso sí, por mi le podrías haber partido la cara al mostachudo fanfarrón ese (recordando al jefe). Tranquilo, que me tomé la revancha y le colgué en calzoncillos en lo alto del campanario. A ver sí ahora conseguirá mujeres, ja ja!
Él aún no quería hablar.
-Bueno- le decía Marc un poco más serio pero sin perder la grácia-si he ido a buscarte es para que hagas un trabajo que solo tú puedes hacer.
Le lanzó una fotografía hacia él que la cogió al vuelo. En ella vió a una chica a la que nunca podría olvidar en su vida y que por ella ocurrieron muchas cosas que le canviaron la vida. Era Shiho.
-Aún no te has olvidado de ella, eh?-le decía Marc-Ella aún sigue viva, pero en la Organización. Dentro de algún tiempo, Luffy y yo haremos un ataque contra ellos para destruirla, pero cuando llegué el momento justo. Mientras, quiero que con tus poderes la sigas de cerca y procures que no se muera. Así la podrás verla de cerca.
No dijo nada, pero se veía que estaba emocionado, hasta que Marc soltó:
-Pero no te hagas ilusiones, no podrás contactar con ella ni actuar para protegerla. Oye, no me pongas esa cara de enfado. Tú solo debes limitarte a ver lo que sucede. Aunque la peguén, sufra o lloré, tú no deberás actuar. Porque ella conocerá dentro de poco a personas que le ayudarán a luchar contra ellos. Pero como tú sabes al igual que yo, no los derrotarán a la primera de cambio. Pero cuando llegué la batalla final y sus amigos no puedan protegerla, es cuando yo te dejaré que actúes. De acuerdo?
No obtuvo respuesta oral, pero supo que diría con verle la cara.
-Bien, pues contratado. Y recuerda: ella es muy importante para todos nosotros. Así que por mí, Luffy y los demás, protégela con tu vida.
FIN DEL FLASBACK
Acababan de oírse los dos disparos cuando Gin ya sacaba a relucir su sonrisa de satisfacción.
-Ya por fin hemos terminado con ella.-decía aliviado-Estoy seguro de que te habrá gustado la ejecución de tu amiga, verdad?
Le decía a Ayumi, que se veía como tenía los ojos de lagrimas y temblando de miedo.
-Esa cara de desesperación me encanta. Bien chicos, pues pasemos ya con los otros corde…
-A…Ani…Ki…-le decía Vodka con la voz temblando.
-Que pasa, Vodka?-le decía Gin burlándose, mientras se giraba-Es que ahora no soportas ver morir a una ni…
Pero toda esa grácia y confianza se vió truncada cuando vió lo que había en sus espaldas. Los demás reaccionaron de la misma manera. Lo que estaban viendo era algo totalmente inesperado e inexplicable. Algo que ni Conan Edogawa podría explicar de manera científica (sí no, es que entonces ya ha perdido la chaveta completamente), ni Haibara, que lo estaba viviendo en primera persona.
Lo que vieron era como los dos agentes habían sido ensartados por dos objetos punzantes de color negro que les atravesó los intestinos. Pero lo que más sorprendió es que esas cosas negras venían de…la sombra de Haibara en el suelo.
-Eh?-se preguntaba Haibara sin saber nada ni poder ver claramente.
Segundos después, las cosas negras se retiraron bruscamente de los dos cadáveres, que cayeron al suelo como si fueran sacos de patatas. Mientras, aquello volvía a la sombra.
-Que demonios… es esto?-se preguntaba Gin sin saber que podría ser.
Segundos después, de la sombra comenzaba a salir una figura de color negra.
-Algo está saliendo de ahí!-alarmaba Mitsuhiko.
-No os mováis de vuestras posiciones!-les ordenaba Gin, que estaban temblando.
De la sombra, primero salió una especíe de pelo blanco, luego una cabeza negra rodeada de mandíbulas rojas, unos brazos negros con jirones negros saliendolé de los hombros y unos brazos primos con tres dedos cada mano, como si fueran garras. Finalmente, salía su capa rasgada, mostrando que aquello no tenía piernas. Cuando acabó de salir, un pulso sombrío se expandía por toda la casa, dejando un ambiente frío, siniestro y tétrico. Finalmente, la criatúra abrió su ojo izquierdo de color azul.
-Marchaos ahora!-les mandaba con una voz grave y de pesadilla.
