Hooooooola a todos! Aquí estamos con un nuevo capítulo! Como dijé en el anterior capítulo, hablaría de las teorías que tuve acerca de Sera y la chica misteriosa conocida como "la hermana fuera del territorio" o Mary" (La cual, si lo recordaís, tenía como nombre una interrogación hasta que se pudiera revelar su verdadero nombre y pudiese cambiarlo). ATENCIÓN, EN ESTAS TEORIAS HABRÁ SPOILERS RECIENTES DEL MANGA, ASÍ QUE SI NO QUIERES VERLOS, SALTA HASTA EL SIGUIENTE PÁRRAFO: Sobre la teoría de que es la madre de Sera, es la que más posibilidades tenía que hacerse realidad, y en el último capítulo del manga se confirmó (si quieren saber el capítulo, es el 953, salió hoy mismo) en el cual Sera llama a la chica "Mama", por lo que esa parte podía ser totalmente verdadera.Y la parte de que es hermana de Elena, se debe a una entrevista del propio Gosho Aoyama, en la cual reveló que dos de las madres de la serie eran hermanas, y una de ellas era de la familia Akai. Debido al gran parecido de Shiho con la niña, parece bastante claro que su hermana era Elena, y se explicaría como pudo tener acceso a la APTX4869. Las teorías sobre Sera las comentaré en el próximo capítulo.
Por último, decir que en el último capítulo apareció Darkrai, que forma parte de Pokemon, propiedad de Nintendo Company. Lo de los Pokemons era un concepto que quería utilizar en la serie, y que tendrá bastante importancia en un futuro. Así que, si os gustan las criaturas de bolsillo, estáis de enhorabuena! Y ahora, nos vamos a ver que harán Conan y sus amigos encerrados, que los dejamos un poco de banda. Que comience el capítulo!
Capítulo 18: Ayuda desde dentro
-Eh, Hakase!-le decía Conan en voz baja y moviéndolo-Despierta!
-Nehhh…-gemía Agase, aún somnoliento-Sinichi?
-Menos mal, estás bién!-exclamaba contento Conan.
-Sí, pero…Que ha pasado?-le preguntaba mientras se reincorporaba.
Al hacerlo, se dio cuenta de la oscuridad de la sala.
-Que oscuro está esto-decía Agase-Y cómo es que nos han desatado?
-No lo sé-le explicaba Conan-Pero sí nos han desatado, significa que están muy seguros de que no podremos escapar de aquí.
-Y sí nos están observando?-preguntaba Agase.
-No lo creó-le afirmaba Conan-He estado chutando a la pared hace unos minutos y no ha venido nadie a detenerme. Así que no tendrán cámaras en esta habitación. Además…
Pausaba Conan para ver la pared que había chutado con la pelota. Tenía algunas abolladuras, pero diminutas.
-…esta condenada pared es muy dura-se quejaba Conan.
-Y que hacemos?-le preguntaba Agase.
-Seguro que sí no la das con más potencia, no se abrirá?
La voz venía de cerca de ellos. Era Ayumi, que estaba ahora despierta con los otros dos chicos.
-Chicos!-gritaba Conan aliviado-Menos mal que a vosotros tampoco os han hecho nada.
-Sí, pero dónde nos encontramos?-preguntaba preocupado Mitsuhiko.
-Uah! Que oscuro está esto!-exclamaba sorprendido Genta.
-Parece la mazmorra de un castillo-se imaginaba Mitsuhiko.
-Entonces, nos van a torturar?-decía preocupada Ayumi-Tengo miedo, Conan-kun!
-Tranquilos, no dejaré que os ocurra nada!-les convencía Conan.
En una de las salas de la instalación, había una habitación. En ella, había varíos hombres de negro delante de ordenadores. En el centro, había una gran pantalla con un mapa mundial, señalando diferentes puntos en él. Mirandolo, estaban Gin y Vodka.
-Cual es la situación actual?-preguntaba Vodka a uno de ellos.
-Todo está saliendo tal y cómo lo hemos planeado.-le informaba el hombre de negro de menor rango-Según nuestras fuentes, el jefe ha contactado con algunos de nuestros clientes repartidos por el mundo y los ha convencido para que vengan a ayudarnos a cambio de repartirse una parte de los beneficios. Los que vendrán serán: Seguru Izutaki, jefe de Izuwara-kai, la reciente famosa familia de la yakuza, con 6.000 hombres. Abitonero, el capo de la familia Venadese, una de las antiguas familias de la Cosa Nostra con 400 hombres. Marcos Gracie, el jefe de los terroristas de Brasil, con sus 300 hombres. Irien Stolkov, uno de los cabecillas de la Bratva, con sus 500 soldados. Y finalmente, Bomber, el famoso creador de bombas de Oriente, junto a sus 15 ayudantes. La mayoría viajarán hacia Japón de inmediato, aunque Seguru-san y Bomber-san ya se encuentran en la ciudad.
-Que bién!-exclamaba Vodka con una sonrisa malvada-Esos mocosos ya no tienen escapatoria! Y luego, a por el mundo! Se van a enterar!
Pero Gin no estaba prestando atención a su compañero. Se estaba agarrando a su cabeza.
-Te ocurre algo, Aniki?-le preguntaba Vodka.
-No es nada-le decía refunfuñado-Es solo que me da dolor de cabeza al pensar en el chico de las gafas.
-Al niñato que en realidad es Sinichi Kudo? Es verdad que sorprende lo de su identidad, pero…
-A ese no, imbécil!-le regañaba Gin-Al tal Marc, el objetivo. Pero sobretodo, cuando recuerdo a ese robot que apareció en el holograma…
-Esa cosa?-preguntaba extrañado Vodka-No creó que sea por eso. Que raro que te preocupes por algo tan insignificante. Tú no eres así…
Al oír aquella última frase, Gin pusó unos ojos de sorrendido y notó que le dolía la cabeza aún más. Entonces, en la cabeza, se le apareció un recuerdo. Era de un chico gritándole la misma frase.
"Tú no eres así!"
-Aghhh!-gemía Gin.
-Aniki!?-decía confundido Vodka, intentando ayudarle.
-Dejamé en paz!-le gritaba mentras le dio un pequeño empujón-Lo que necesito es descansar! Tú sigue con la operación desde aquí!
-Aniki…-decía Vodka, mientras veía a Gin alejarse.
Al mismo tiempo, Vermouth estaba apoyada en una de las paredes en el piso superior, estando en silencio después de ver la escena.
Al ir por los pasillos, uno de los hombres de negro se acercó a hablar con Gin.
-Gin-sama!-le decía ese hombre-Hemos recibido ordenes de comenzar con el interrogatorio a los sospechosos. Va a ir usted?
-Claro que no!-le negaba Gin-No queda nadie más?
-Verá, con toda la operación del ataque y demás asuntos, nos estámos quedando sin personal. Casi todo el mundo está ocupado.
-Joder!-exclamaba Gin dando un golpe a la pared-No estoy de humor ahora para interrogar!
-Sí tanto te molesta, dejamé que me encargué yo.
Al oír Gin aquello, se giró sorprendido por haber escuchado la frase de la boca de "esa" mujer.
-Tú!?-le preguntaba receloso, a la vez que sonriendo-Crees que me vas a caer bién haciendo esto?
-Perdón por ofrecerme a ayudar-le decía la mujer provocando-Pero prefieres que esos niños hablen o se queden callados?
Gin dudó unos segundos, pero al final contestó.
-Está bién, pero vé con otros dos agentes. Aún no me fío del todo de ti.
-Aún después de haber cumplido por ti tu sueño de aniquilarle?-le decía la chica-Ya deberías confiar en mí de vez en cuando.
Al instante, la chica se fue en la dirección opuesta del pasillo.
Al cabo de un rato, en el calabozo…
-Viene alguien!-advertía Ayumi al oír el sonido de la cerradura.
-Ponéos detrás de mí!-les decía Conan para protegerlos.
Al final, Conan y el profesor se pusieron delante y los niños se quedaron atrás. Vieron cómo tres agentes entraban en la sala. Eran dos hombres y una mujer vestidos de negro. El primero llevaba el pelo rubio y un poco en punta, con la chaqueta desabotonada y mostrando su camisa blanca. El segundo era de tez morena, cabello corto castaño y con el mismo gusto de la chaqueta como su compañero. La mujer llevaba un traje completo de cuero y una gorra negra tapándole los ojos y su cabello recogido. Los dos hombres llevaban pistola, mientras que la mujer iba desarmada.
-Muy bien, criajos!-les decía con despectiva el rubio-Decidnos dónde se encuentran el chaval de las gafas y vuestra amiga.
-Aunque lo supiéramos, no os lo íbamos a decir!-le respondía de buenas a primera Conan.
-Sí que lo sabéis-les decía el moreno-Pero seguro que no quieren revelar la localización de la chica.
-Se lo juramos, no sabemos dónde está!-le convencía Agase-Esa criatúra negra se la llevó sin más!
-Sabemos que ese chico os fue a ver el día anterior. Así que es imposible que no supieraís localizarlo para la próxima vez.
-Le decimos la verdad! No sabemos donde están!
-Costará hacer hablar a unos niños y al abuelo-le hablaba en voz baja a su compañero.
-No… ya he encontrado su punto débil-le hablaba el rubio sonriendo maliciosamente.
Luego apuntó hacía los chicos.
-Eh, tú, la niña llorona!-le llamaba a Ayumi-Ven aquí delante!
Ayumi, con miedo, se acercó lentamente al hombre de negro.
-Vosotros no os mováis de allí-les recordaba el moreno apuntándoles con la pistola.
-Conan-kun, crees que puedes acabar con ellos con un balonazo?-le preguntaba Mitsuhiko en voz baja.
-No lo creo-les decía a los chicos-Si chuto, solo le podré dar a uno. Y antes de que pueda volver a apuntar, el otro ya me habrá liquidado. Además, esa mujer puede que también oculte una arma. Así que esperemos y no hagamos nada que los enfade.
Cuando llegó hasta el rubio, Ayumi se quedó parada temblando.
-Bueno pequeña…-le decía sonriendo maliciosamente-Dinos todo lo que sabes y no sufrirás mucho.
Ayumi no dijó nada. Tanto porque no sabía nada cómo por el miedo que les tenía.
-No vas a decir nada?-le preguntaba tras oír una silenciosa respuesta-Pues hagamos esto más divertido.
Entonces cargó su pistola y apuntó a los chicos.
-Por cada vez que no me digas la verdad, dispararé a la mano o al pie de uno de tus amiguitos-le proponía ese hombre.
Ayumi se quedó impactada al oír aquello.
-Queeee!?-exclamaba Genta nervioso.
-Eh, ese no era el plan!-le contestaba su amigo en voz baja-El jefe pactó que no haría daño a los rehenes!
-Eso ya lo sé-le respondía el rubio-Pero si hago que la pequeña se asusté, entonces nos lo revelará por puro miedo.
-Mierda!-exclamaba Conan en su mente-No sabemos nada sobre ellos. Si esto sigue así, no sé que nos pasará. Además, Ayumi está soportando una gran presión sobre ella. No creo que pueda con ello…
-A decir verdad…
Al oír a la voz de Ayumi temblando, todos se girarón para oírla.
-…se dónde se encuentran.
-Queeee!?-exclamaron sorprendidos los chicos.
-Mh!-soltaba una sonrisa el hombre de negro-Así que lo sabías,eh? Pues sé buena chica y dínoslo.
-Como lo puede saber!?-decía sorprendido Mitsuhiko.
-Pero si ha estado con nosotros todo ese tiempo!-aseguraba Genta.
-Es verdad…-pensaba Conan-Cómo puede saberlo ella? Ni siquiera el FBI les ha encontrado aún!
Entonces tuvo un mal presentimiento.
-Un momento…-pensaba atemorizado-No me digas que…!?
-Sé dónde se encuentran…pero no se lo diré!-le decía Ayumi mirándole con unos ojos de valiente ocultos en unos a punto de llorar.
-Así que vas de valiente?-le cuestionaba el rubio-Pues te tendré que corregir un poco.
Al instante, le dió una bofetada en la cara que la hizó caer.
-Ayumi!-exclamaba preocupado Mitsuhiko.
-Parad!-les exigía Genta.
-Vosotros a callar!-les mandaba el otro con la pistola.
-Que, nos lo dices ahora?-le preguntaba el hombre de negro a Ayumi.
Ayumi, con esfuerzo, se volvió a levantar.
-No… os lo diré…-le contestaba Ayumi.
-Vaya, pues otra vez que te tendré que corregir-le decía sonriendo.
Y, otra vez, le dio una bofetada, pero a la inversa.
-No!-exclamaba Genta.
-Dejadla ya, es solo una niña!-les contestaba Agase.
El hombre de negro se acercó a ella y la cogió por la cabeza.
-Que vas a decir ahora?-le cuestionaba el hombre de negro.
Ayumi, en signo de rebeldía, le escupió en su mejilla. Al instante, la sonrisa cambió a una mueca de enfado.
-Maldita niñaaa!-exclamaba enfurismado el hombre de negro.
Con toda su rabia, la golpeó en la cara con el cañon de su pistola, provocando que le saliera sangre en la boca.
-Ai…!-expresaba Ayumi con pocas energías en el suelo.
-Aún no he terminado!-exclamaba el rubio.
Con la pierna derecha, comenzó a patear y pisotear a la chica, que intentaba defenderse cómo podía.
-Para ya!-le suplicaba Agase.
-Ella no sabe nada!-contestaba Genta.
-Por que demonios no les dice nada!?-decía Mitsuhiko-Por que no les da una falsa dirección o que no sabe nada!?
-Porque no puede…-le respondía Conan en voz baja.
-Que!?-decía Mitsuhiko confuso.
-Es obvio que ella no lo sabé-les explicaba Conan-Pero le han dicho que nos harán daño si no les respondé. Ella ha pensado que si les decía que no lo sabía, o les daba una dirección falsa y se daban cuenta de la verdad, nos harían daño o incluso matarnos. Por eso les ha mentido diciendo que lo sabía, pero sin revelarselo para que no se den cuenta del engaño.
-Entonces…-decía Mitsuhiko dándose cuenta de la verdad.
-Sí…ella nos está protegiendo a nosotros cuatro, a cambio de que su vida corra peligro. Así que no podemos hacer nada más que mirar, o sinó echaremos a perder su plan.
-Pero…no puedo aceptarlo!-respondía Mitsuhiko-Debemos decirles…
-No lo hagas!-le decía Conan-O quieres que Ayumi se derrumbé si nos vé a todos muertos!?
Al oír aquello, Mitsuhiko se quedó quieto, pero apretando el puño de rabia.
-Sé que es duro, chicos!-les alentaba Conan-Pero aguantad hasta que la dején en paz!
Para cuando Conan había terminado de hablar, el hombre de negro también se detuvó.
El estado de Ayumi era lamentable. Estaba en el suelo toda cubierta de las marcas del zapato de ese hombre, sin un apice de energía. Parecía una muñeca hecha pedazos y lanzada al vertedero.
-Joder, has manchado mis zapatos nuevos-se quejaba el hombre de negro-Y eso que eran de América.
-Cómo te atrevés!?-exclamaba enfadado Mitsuhiko por ese desprecio a la vida de su amiga.
-Maldito...!-gritaba Genta con ganas de pegarle.
-De…jad…lo… chicos…
Quien decía esa frase con pocas energías era Ayumi que, aún maltrecha, se levantó lentamente.
-Aún sigues con energía!?-exclamaba sorpendido el hombre de negro, al verla casi de pie cogiéndose el brazo derecho posiblemente lesionado.
-Sí…-susurraba Ayumi.
-Es tú última oportunidad!-le mandaba el rubio-Dinos dónde está tu amiga!
-No… os lo diré-respondió con lo que le quedaba de energía.
-Ya me tienes harto!-gritaba muy enfadado, apuntándola con la pistola-Muere!
-Nooooo!-gritaba desesperado Mitsuhiko.
-No lo hagas!-lo hacía de la misma manera Agase.
-Mierda!-reaccionaba Conan al saber lo que iba a suceder.
-Lo siento chicos…-pensaba Ayumi en ese momento-Parece que voy a morir. Pero con tal de protegeros, no me arrepiento de nada. Espero que Conan-kun, Ai-chan y ustedes puedan acabar con ellos. Sayonara.
Y sabiendo el final, dedicó una de sus bellas sonrisas y con los ojos enlagrimados antes de que el hombre de negro disparará,
Pero antes de que el rubio pudiera disparar, un objeto esférico que iba a gran velocidad se dirigió hacía él.
-Pero qu…!?
Eso fue lo último que dijó antes de que la pelota de fútbol le impactará en toda la cara y le dejará noqueado.
-Bien hecho, Conan-kun!-felicitaba Mitsuhiko a Conan por rescatarla.
-Sí, pero…!-decía preocupado, mirando al otro lado.
-Que demonios has hecho, mocoso!?-exclamaba el hombre moreno apuntándole con la pistola.
-Oh, no!-decía preocupado el doctor.
-No me dará tiempo a esquivarlo!-pensó al instante Conan.
Y se dio cuenta de que era su final. Acabar asesinado de una forma tan simple.
Pero algo inesperado cambió ese destino. La mujer, que había estado quieta todo ese tiempo, cogió el bazo del hombre y le hizó una llave.
-Eh, que estás haciendo!?-preguntaba confuso ese hombre.
Y sin que le pudiera responder, con la mano izquierda le dio un golpe en la parte derecha del cuello, que hizó que cayera y sin conciencia. Los otros se quedaron sorprendidos por esa actuación, y no supieron que hacer.
-No os preocupéis, solo está inconsciente-les hablaba la mujer mientras cogía la pistola de ese hombre-Le he dado un golpe en el seno carótideo para que así le provocará una hipertensión y no recibiera la sangre en el cerebro. Pero tranquilos, ya la estará recibiendo de vuelta. Pero desde luego…
Seguía esa mujer quitándose la gorra y mostrando su largo cabello castaño recogido , además de sus ojos de azul.
-…jamás pensé que me volvería a encontrarte contigo de esta manera, pequeño detective-le hablaba con sus labios pintados.
-Mi-Mizunashi-san!?-reaccionaba sorprendido Conan al reconocer esos característicos ojos.
