Hoooooooola a todos! Primero que nada, quiero disculparme que haya salido el capítulo un día más tarde de lo normal, pero es que estaba ocupado. En compensación, el próximo capítulo saldrá dentro de 14 días, y será más largo que de costumbre. Además, también tendré que hacer una corrección en la historia, como os explicaré ahora.
Hoy dijé que hablaría sobre mis teorías de Sera, la qual trata el cambio que haré en mi historia. ATENCIÓN, ESTO PUEDE CONTENER SPOILERS RECIENTES DEL MANGA, ASÍ QUE SI NO QUIERES VERLOS, SALTA AL SIGUIENTE PÁRRAFO: Lo de que era una afectada por la APTX pero a la inversa era una cosa que mucha gente no lo había pensado. Algunas veces había dicho frases enigmáticas como la de "Desde luego, aún sigo siendo una niña pequeña" o su comportamiento infantil, que no muy normal. Además, en el flashback del capítulo 937, se veía demasiado pequeña para tener 13 años, parecía tener la edad de los Shonen Tantei. Por ello, vi pausible esa teoría. Por desgracia, en el capítulo que hablé en el anterior de mi obra, el 953, la "Mama" de Sera le dice "No es el mismo chico que conocimos hace 10 años…", así que descarta por completo mi teoría (y demostrándome que Aoyama hace los niños de la misma altura sin importar edad XD)
Por ello, cambiaré el contenido del capítulo 17. Tranquilos, que nada sobre Shiho, Marc o la "Mama" será cambiado, ya que ellos tienen importancia en la serie como veréis más adelante. Solo la parte del pasado de Sera, para que sea más pausible con el manga. El próximo capítulo os diré si lo he cambiado para que lo podáis releer. Grácias. Y ahora, sin más demora, que empiece el capítulo!
Capítulo 19:Imposible escapar
-Si que te has metido en un buen lío-le decía sonriendo Rena.
-Menos mal, gracias por ayudarnos!-le agradecía Conan, contento de ver a una cara amiga en un lugar tan peligroso.
-Esa no es… la presentadora Rena Mizunashi!?-mencionaba Mitsuhiko al reconocerla.
-Es una de ellos!?-preguntaba Genta.
-Tranquilos chicos, ella es una agente de la CIA infiltrada entre ellos-les reconfortaba Conan.
Ayumi estaba aguantándose de pie malherida mientras oía aquello.
-Menos…mal…al final…les he…
Y antes de que pudiera acabar, cayó en el suelo.
-Ayumi-chan!-gritaba preocupado Mitsuhiko, temiéndose lo peor.
-Estas bien?-preguntaba preocupado Genta.
-Sí, tranquilos…-les susurraba con un pequeño hilo de voz.
-Estás muy malherida!-le hablaba Agase-Debemos ir a que te traten de inmediato!
-Ayumi…-decía Conan al verla en ese estado.
-Me… alegro…
-Que?-preguntaba Conan al no oír bién lo que decía Ayumi.
-Les he… podido… proteger…-decía sonriendo.
-Sí-le decía Conan recomfortandola-Grácias por protegernos, Ayumi!
Ayumi sonrió por última vez antes de que cerrara los ojos.
-Aaaaahhh! Que se nos muere!-gritaba de preocupación Genta.
-No, tranquilo, sólo se ha dormido.-le calmaba el profesor-Deberá estar agotada con todo lo que ha sufrido.
Entonces, Conan cambió de la sonrisa a una cara seria y fue a hablar con Rena.
-Mizunashi-san, por favor, ayúdanos a escapar de aquí para que podamos curar a Ayumi y llamar a la policía y al FBI sobre su guarida.-le pedía Conan.
-No creo que lo podáis conseguir-le decía Rena.
-Porqué?-le preguntaba Conan.
-Por dos motivos: la primera, que esta es mi primera vez aquí. Yo he estado en diferentes instalaciones y laboratorios, pero jamás en un lugar como este. Además, no conozco muy bién la estructura. Y la segunda… es que es imposible escapar.
-Porqué dices eso?-le cuestionaba Conan-Lo dices por la alta seguridad? Sí vamos juntos, podremos evitar a los guardas.
-No me refiero a eso-le aseguraba Rena.
-Entonces, porqué lo dices?-le preguntaba Conan-No importa lo que haya en medio, lo solucionaremos!
Al oír aquello, Rena cerró los ojos y suspiro.
-Esta bien, intentaré sacaros de aquí-aceptaba resignada-Pero al avanzar, te darás cuenta de que nos será imposible escapar.
-Pues vamos!-decía Conan con ganas de salir de aquel calabozo.
En los pasillos…
Los chicos seguían a Rena y a Conan por los largos pasillos, mientras que el profesor cargaba con Ayumi en la espalda.
-Pero desde luego, me ha sorprendido que Rena Mizunashi fuera parte de esta organización-comentaba Mitsuhiko para pasar el rato.
-No lo sabréis, pero Amuro-san también es un infiltrado en la organización.-les comentaba Conan.
-Que!?-reaccionaba Mitsuhiko.
-En serio!?-decía sorprendido Genta. –Pues que casualidad, mucha gente que hemos conocido formaba parte de todo esto.
-Y si acaso hay gente que forma parte de esto y no lo sabemos, como Yoko Okino?-preguntaba Mitsuhiko.
Al instante, se imaginó a la joven muchacha con un traje purpura y negro, en una ciudad en el apocalipsis, sonriendo de forma villana y pronunciando "Voy a llenar este mundo de mis canciones malignas para que todos queden hipnotizados! Muahahaha!"
-No, no me lo imagino-le decía Conan con una cara de mejor no imaginárselo.
-Y si también estuviera implicada Kobayashi-sensei?-preguntaba Genta con horror.
Ya se imaginaba a la profesora con un traje negro y libro en mano, en una ciudad en apocalipsis, sonriendo de forma villana y pronunciando: "Voy a hacer que los niños vayan a clase todos los días y no puedan escapar! Muahahaha!"(Vaya, joder con la imaginación de este chaval).
-Venga, parad ya de una vez, chi…
Y antes de que el ya cansado Conan, de tanto oír esos rumores, les quisiera callar, Rena le detuvó dónde estaba y le mandó callarse.
Se encontraban en un cruce de pasillos, y había muy cerca de ellos dos hombres de negro. Por suerte de nuestros héroes, se fueron en otro pasillo.
-Bién, sigamos-les indicaba Rena.
Al seguir avanzando, los chicos se dieron cuenta de algo.
-Sí que está muy oscuro esta instalación-se fijaba Mitsuhiko, al solo ver luces en los pasillos.
-No hay ni una sola ventana. Es que no se puede ver la luz del Sol?-preguntaba Genta.
-Es que estamos bajo tierra?-preguntaba Conan a Rena.
-No del todo…-decía de forma misteriosa Rena, lo que hizó que Conan se quedase extrañado.
Tras unos minutos de recorrer pasillos y moviéndose con sigilo, llegaron delante de una puerta.
-Aquí se encuentra la sala de vigilancia-les contaba Rena-Por ahora nos hemos movido por lugares sin cámaras, pero sí queréis tener una oportunidad de salir de aquí con vida, tendremos que ir por lugares muy vigilados. Así que tendremos que entrar y hacernos con el control.
-De acuerdo-aceptaba Conan.
Al entreabrir la puerta, los chicos vieron que en su interior había unas 20 o 30 pantallas que mostraban las salas y viéndolas, dos hombres con pinta de seguratas y comiendo unos donuts mientras se aburrían viendo las mismas pantallas (vamos, como siempre ha sido).
Rena se infiltró dentro con suma facilidad y, con silencio, se puso detrás de uno de los dos hombres. Y con rapidez, cogió al hombre y le hizo una llave.
-Pe-pe-pero que hac…!?-exclamaba el otro, tan sorprendido que no pudo coger bien su arma.
Antes de que pudiera coger su pistola, Conan le lanzó un dardo anestesiante, que provocó que se durmiera haciendo una cara de bobalicón (cómo todos los demás que lo han sufrido, como Kogoro, Heiji, Sonoko,…)
-Bien, lo hemos conseguido!-celebraba Mitsuhiko.
-Bién, ahora que los hemos noqueado, vayámonos!-decía Conan con prisas.
-Aún no-le detenía Rena-Alguién debe quedarse aquí.
Conan se sorprendió al oír aquello.
-Por qué!?-exclamaba Conan.
-Porque necesitaremos ayuda si queremos pasar entre tantos agentes-le razonaba Rena- El que se quede deberá indicarnos por dónde movernos y la localización de los enemigos.
-No voy a dejar a nadie atrás!-exclamaba Conan negándose-Si vamos a salir, será todos juntos!
-Y que quieres, que nos pillen a todos o solo a uno?-le decía Rena-Ese uno debe sacrificarse y esperar aquí hasta que vengan los refuerzos.
-Tch!-soltaba Conan como signo de no querer hacerlo.
-Sí queréis, yo seré el que me quedé-se ofreció Agase.
-No, no voy a dejarle aquí sólo, Hakase!-exclamaba Conan.
-Pero Ayumi necesita la asistencia médica, y no voy a dejar que se queden los niños. Así que vé con ella y escapad de aquí.
Al oír aquello, Conan tuvo que aceptarlo con resignación.
-Esta bién. Pero prometo que volveré a por ti, Hakase!
-Confió en ti, Sinichi!-decía Agase las últimas palabras antes de separarse.
10 minutos después, seguían avanzando. Ahora, quien cargaba con Ayumi era Genta.
-A la izquierda os vendrán dos hombres!-les señalaba Agase.
Inmediatamente se escondieron, y cuando ya hubieron pasado, continuaron su trayecto.
-Falta mucho?-preguntaba Genta cansado.
-No, ya estamos llegando-le contestaba Rena.
Justo al decir eso, se oía bastante ruido de una sala.
-Ahí está, la sala del comercio!-les decía Rena.
Al avanzar, vieron que llegaban a una sala enorme, pero no pudieron ver mucho a causa de una gran cantidad de cajas que habían allí.
-Escondamonos entre las cajas!-les indicaba Rena.
Al hacerlo, se pudieron esconder bastante.
-Que són todas estas cajas?-preguntaba Conan.
-Armas, drogas, experimentos… Todo el mercado ilegal de la Organización.-le contaba Rena
-Es horrible…Debemos destapar esto cuanto antes!-decía Conan como el típico chico de la justicia.
-Profesor, conecté la siguiente cámara.-le decía Rena.
-De acuerdo!-recibía el profesor.
Y al hacerlo, pusó unos ojos cómo mandarinas.
-Pero…que…!?-reaccionaba sorprendido Agase al conocer el secreto de la instalación.
-Que sucede?-preguntaba Conan confundido.
-El barco está llegando!-decía una voz proveniente de un micrófono.
-Que ha dicho?-preguntaba confuso Mitsuhiko.
-Que va a venir un barco?-decía Genta.
-Pero dónde estamos? En el puerto?-preguntaba Conan.
Para despejar sus dudas, miró hacía la instalación, y lo descubrió. Su reacción fue igual a la de sus dos compañeros: total impacto.
-Pero… qué!?-decía Mitsuhiko asombrado.
-Que signica esto!?-preguntaba Genta perdido.
-Ahora lo entiendo todo-deducía Conan-Porque las paredes eran tan gruesas, porque no se recibía la luz del sol. Eso es…
Conan volvía a ver la instalación. La sala principal tendría unos 70 metros de largo y unos 90 metros de ancho. El suelo y parte de las paredes estaban recubiertas de piedra, y la sala estaba cubierta por una tablas de acero, además de ventanales de vidrio de 10 metros. Pero lo que se veía a través de ella no era la luz del sol o un cielo azul. Lo que veían era mucha oscuridad y criatúras marinas nadando en el exterior.
-…porque estamos bajo el agua!-concluya Conan, con cara de miedo.
-Probablemente estaremos 60 metros bajo el mar-decía Rena.
-Cómo hemos podido llegar hasta aquí!?-preguntaba Mitsuhiko desconcertado.
-Estabamos inconscientes, así que pudieron trasladarnos hasta aquí sin que nos diéramos cuenta-le decía Conan.
-Y no podemos nadar hacía la superficie?-preguntaba Genta, como el niño que era.
-Claro que no, imbécil!-le decía enfadado Conan, parte de ello por saber dónde se encontraban-Nos ahogaríamos sin poder llegar a fuera! Además, con el cambio de presión, nuestros cuerpos no lo soportarían y explotaríamos!
-Queeeee!?-exclamaba Genta, espantado por pensar que su cuerpo se inflaría como un globo y haría pum.
-Mierda, la hemos líado!-decía un Conan que se había vuelto nervioso y cabreado-Es imposible salir de aquí! Me puedes decir cómo demonios querías sacarnos de aquí!?
-Mi plan era meteros dentro de las cajas de contrabando, para que así fuerais al puerto dentro del barco y allí pudiérais escapar-le contaba Rena.
-Pero como demonios vamos a salir con un barco!?-razonaba Conan-Estamos bajo el mar!
-Tú observa-le decía Rena girándole en dirección al centro de la sala-y verás cómo llegamos hasta aquí.
-Activando tubo-decía la voz del megáfono.
Unos segundos despúes, el suelo sufría una pequeña sacudida.
-Que está pasando!?-preguntaba confuso Genta.
En el centro de la sala, apareció un cilindro gigantesco, de unos 25 metros de ancho y 35 de largo. Subía hacía arriba a una velocidad contable.
-Y ese tubo?-preguntaba Mitsuhiko al verlo.
Mientras, el tubo seguía avanzando hacía la superficie.
-Vale, empezad a llenarlo!-gritaba uno de los hombres.
Al instante, el tubo se iba llenando de agua.
-Para que demonios querrán llenar el tubo con agua?-se preguntaba Agase mientras lo observaba con las cámaras.
En el exterior, un bergantín de dimensiones similares a las del tubo esperaba en medio del mar. De repente, frente a ellos, apareció el tubo, que salió del mar y se paró tras unos metros más. Una compuerta abrió el cilindro y el barco se metió dentro de él.
-Muy bién, comenzad el descenso!-gritaba uno de los hombres de negro.
La compuerta se cerró, y el nivel del agua empezó a bajar, haciendo que el barco pirata se hundiera hasta la base.
Al cabo de unos minutos, el barco llegó hasta el lugar dónde se encontraban los chicos.
-Cómo demonios han hecho eso!?-decía el asombrado Conan.
-Han creado lo que para mí sería un ascensor de agua-le explicaba Rena-Llenan el tubo de agua para que así el barco no se precipité, y luego lo vacían para que descienda sin problemas. Así es cómo la Organización y sus clientes pueden hacer intercambio de mercancías. No hace falta que pasen por los controles, y nadie se esperaría una base bajo el mar. Es perfecto para el contrabando.
-Malditos sean!-decía Conan al saber lo que hacían-Juro que acabaré con ellos y todos sus planes.
-Eso hazlo cuando salgas de aquí-le decía Rena-Ahora es mejor que os metáis en las cajas, antes de…
Y de repente, un molesto ruido y unas luces rojas hicieron que los temores de los chicos se hicieran realidad.
-Que sucede?-preguntaba uno de los hombres de negro.
-Alarma!Alarma!-decía la voz interlocutora-Los prisioneros han escapado!
-Mierda, nos han descubierto!-maldecía Rena.
-Oh, no! Hakase, ayudenos a salir de aquí!-gritaba Conan desesperado.
-Voy!-decía el profesor.
-No te voy a dejaaaar…-decía una extraña voz detrás del profesor.
-Eh?
Antes de que el profesor pudiera ver al sujeto, se oyó un buen golpe. Pequeñas manchas de sangre y trozos de cristal cayeron en el suelo del cuarto.
-Profesor!? Profesor!-gritaba Conan alarmado.
-No te quedes ahí parado!-le advertía Rena-Hay que esconderse o…
Por sorpresa, dos balas la atravesaron por el pecho. La agente cayó en el suelo.
-Rena-san!-gritaba preocupado Conan.
-Soís como ratones, que al salir del escondrijo, os dirjís al queso de la ratonera y cáeis en la trampa.-decía una voz acercándose a ellos.
Era Gin, con su pistola en mano.
-Ahora el cepo os caerá encima como una muerte inevitable!-decía Gin con su sonrisa maligna de satisfacción.
