MINATO NAMIKAZE 3
Su omega había vuelto a rechazarle…
En todos esos años que desapareció desde que le mordió, pues Obito no le buscó ni dio pistas sobre su paradero para que al menos pudiera encontrarle y así estar juntos, se sintió morir a cada año muy lentamente. Ese fue la primera vez que sintió como era rechazado por su omega, al que notaba vivo, solo que ilocalizable. Cuando volvió a llegarle a sus fosas nasales su increíblemente atrayente y magnifico aroma, solo que en el cuerpo de Kakashi Hatake, lo sintió como un nuevo rechazo -su pareja destinada en vez de ir a él, había marcado a otro-. Y ahora directamente Obito se había alejado de él. Le había mirado con rabia, le había olfateado con una mueca de asco en sus facciones y le había mostrado un claro odio… Y dolía, dolía tanto. Sabía que era culpa de Madara Uchiha y su manipulación o lo que le hubiera hecho a Obito. Según Kakashi, su pareja llevaba un sello en la zona del corazón, él creía que además habían usado un potente genjutsu en el joven azabache. Pero todo y sabiendo eso, para su instinto alfa ese rechazo y aversión del joven Uchiha le había provocado unas dolorosas punzadas en el corazón. Se quebró tras ese encuentro.
–Te liberaré de las garras de Madara Uchiha, Obito.– Se prometió tras conseguir calmarse y sosegarse tras ese rechazo. No iba a permitir que ese desgraciado se robase a su destinado, y omega ya enlazado, con manipulación e ilusiones.
El problema es que había dicho a su hijo que primero se ocuparían de ayudar a Sasuke, y ahora estaba ahí, debatiéndose entre acompañar a su cachorro y a Itachi para ir a pelear contra Orochimaru y sus aliados o ir a pelear contra Madara Uchiha, para recuperar lo que era suyo y ese oportunista le había robado.
Estaba preocupado por el joven Sasuke pues hacía días que no tenía noticias de él. Por muy capaz que fuera, no podían olvidar que Orochimaru y Danzou eran aliados cuando les interesaba, tal como confirmó Sasuke, lo que ponía al cachorro Uchiha en grave peligro… Pero su hembra también estaba en peligro de ser abusada por Madara, por mucho que el alfa Uchiha mediante una ilusión hubiera engañado a Obito, sabía que el coito seguiría siendo doloroso, pues el cuerpo del joven rechazaría a ese alfa que no era el que le había marcado. Además que de solo pensar que otro alfa tocara a su pareja; que le tocara íntimamente como sólo él debería poder hacer, le hacía sentir una profunda y burbujeante ira. Gruñó mientras su halcón interior tensaba las garras dispuesto a destrozar a ese alfa rival que pretendía tocar a su hembra.
Suspiró buscando calmar la furia y la ansiedad de su mente. Estaba dividido entre dos decisiones a tomar… Pero no podía olvidar tampoco su deber hacía la aldea, hacía sus shinobis… No podía arriesgarse aunque quería hacerlo. Debía pensar con frialdad que enemigo, por ahora, era el más peligroso para todos, quien corría más peligro real… Tenía una larga noche por delante debatiéndose entre el deber y su deseo; una noche donde tendría que estar descansando para lo que se avecinaba y en cambio estaría manteniendo una dura batalla interna.
A la mañana siguiente ya tenía a su hijo en el despacho inquieto y demandando qué cuando se iban de misión para salvar a Sasuke de las garras de ese Orochimaru. Itachi se presentó poco después.
–¿Cómo está tu omega?
–Fuera de peligro, gracias a kami-sama. Los médicos y, en especial, Tsunade-sama han hecho un gran trabajo. Nagato en breve abrirá los ojos y dentro de unos días más podrá levantarse y empezar la recuperación.
–Me alegro. Itachi-san… – No sabía como plantearle la siguiente pregunta… Un alfa que está preocupado por su destinado y al que debe cuidar por estar impelido, no suele desear separarse de su lado. Por eso a él le costaba tanto estar ahí sentado esperando a los que formarían el escuadrón para la misión contra Orochimaru, en vez de saltar por la ventana tras su propio omega.
–Yondaime-sama, se lo que desea decirme y aunque me gustaría quedarme con Nagato Uzumaki, mi deber es ir a ayudar a mi hermano y terminar de una vez con Orochimaru y Danzou. Se lo debo a mi clan. Se que Nagato estará a salvo en Konoha y que está en las mejores manos posibles.
–¿Quién más falta papá?
Su hijo estaba desesperado y ansioso para irse. Y cuando ya le iba a responder llamaron a la puerta.
–Adelante.
Tenzou entró y saludó con una inclinación respetuosa.
–Ahora ya estamos todos.– Había informado a Tsunade para que tomara el mando de Konoha mientras él estuviera fuera en esa misión. Confiaba en la Senju y en que realizaría bien su trabajo de Hokage en funciones, además tenía la inestimable ayuda de su fiel ayudante Shizune e, Iruka también sería un buen soporte para la rubia, pensó mientras miraba al Umino que ya le ayudaba en la selección de las misiones según el nivel de las mismas.
–¡Hokage-sama, se lo ruego!– La compañera de equipo de su hijo y de Sasuke había entrado en el despacho precipitadamente y ahora se inclinaba en suplica.– Por favor, déjenme acompañarles.
–Sakura-chan, deberías estar en tus funciones dentro del hospital, Tsunade-sama te va a necesitar allí…
–Ino Yamanaka puede hacerlo, pero necesito ir en esa misión. Sasuke-kun es mi compañero de equipo también y… Mi alfa destinado.
Un profundo gruñido se escuchó venir desde su hijo que se miraba a su compañera de equipo estupefacto, para luego fruncir sus cejas y negar.
–No puede ser… ¡Eso es falso, ttebayo!
–¡Naruto! ¡No es el momento!
Su cachorro mostraba los puños apretados y su cuerpo temblaba en tensión. Lo cierto es que él estaba anonadado por la confusión de la kunoichi e Itachi también mostraba asombro en su rostro, el cual enseguida disimuló.
–Naruto-kun esto se resolverá en el momento que encontremos a mi hermano y terminemos con nuestros enemigos.– Buscó apaciguar a su hijo el azabache. Y consiguiéndolo pues su cachorro asintió aunque a regañadientes y mostrando su disconformidad en sus facciones.
–Está bien. Sakura-chan, puedes venir. Un médico en el equipo nos irá bien. Pero nada de dramas hasta que no estemos de vuelta en la aldea, ante todos somos shinobis y como tal debemos cumplir con la misión encomendada.– Mirando con sus acerados ojos azules a ambos adolescentes y recibiendo un asentimiento de los dos.– ¡Pues en marcha!
Salió de detrás de su mesa y agarró sus bolsas de armas atándoselas a la cintura y pierna, dejó la capa de Yondaime en el perchero.
Y justo cuando ya los iba a trasladar a las afueras de Konoha para evitar más interrupciones, un ninja entró herido en su despacho por la ventana.
–¡Hokage-sama!– Cayó al suelo sujetándose el costado y tosiendo.
Se acercó presuroso, era Aoba, uno de los shinobis que formaban equipo con el Hatake.
–¡Sakura!– Enseguida la kunoichi estaba arrodillada a su lado aplicando ninjutsu médico a las heridas del shinobi.
–Yondaime… Nos han atacado… Raido ha muerto y se ha llevado a Kakashi Hatake… Coff coff.– Su voz era apenas un susurro sin fuerza.
–¿Quién?¿Quién ha sido Aoba?– Le instó. Debía enviar a un equipo enseguida para ayudar a Kakashi.
–Ma-Madara Uchiha. No pudimos hacer nada… –Aoba sucumbió a la inconsciencia.
–Rápido, que venga el equipo médico y lo lleven al hospital enseguida.– Instó a Iruka.
Gritó en su mente de frustración e ira. Las cosas cambiaban en ese mismo instante… No podía dejar pasar eso, no solo uno de los miembros de su manada estaba a merced de ese Uchiha, sino que ahora los tenía a los dos. Miró a los shinobis allí reunidos.
–Tienes que ocuparte de esto papá… – Le miró con decisión.– Ese hombre no puede salirse con la suya, debes recuperar a Kakashi-sensei y a tu omega.
Miró a su hijo asombrado.
–Lo se… Se lo que has sufrido todos estos años y ahora que por fin lo has localizado no puedes dejar que ese tal Madara siga saliéndose con la suya.
–Naruto…– Le miró en agradecimiento, su cachorro había crecido tanto… Él creyendo que había sido lo suficientemente disimulado en sus actos y Naruto lo había estado leyendo como un libro abierto.– Gracias.
–Nosotros nos ocuparemos Minato-san.– Apoyó Itachi, lo siguiente que se lo dijo se lo había susurrado para que sólo él lo oyera..– Y cuidaré de Naruto-kun.
Asintió.
–Muy bien, Itachi tu estás al mando del equipo. Tenzou, conoces a Danzou y a raíz muy bien, serás de gran ayuda si os tenéis que enfrentar a él. Hijo, confío en ti, tráelo de vuelta.
Y desapareció del despacho dejando el equipo que iría al encuentro de Sasuke Uchiha en buenas manos.
