Hooooooola a todos! Aquí os traigo un nuevo capítulo! Ahora ya tengo más tiempo para escribir, aunque por desgracia no podré volver a la rutina de capítulo cada 15 días hasta aproximadamente medianos de julio. Cosas que deciros, pues…Buff, se me olvido que eran! Recuerdo que hace dos o tres meses hubo otra entrevista del público a Gosho y reveló bastantes cosas, pero no encuentro aún el link. Lo único destacable fue que le preguntaron a Gosho si, como en el Episode One Haibara salió muy poco en ella, harían un Episode 2 con ella con más protagonismo (lo que yo deseaba, alabado sea el fan que se lo preguntó!). La respuesta de Gosho fue que no estaba planeado hacerlo, pero con el gran éxito que tuvo el especial no se descartaría hacer una segunda parte (así que a apoyar el especial y rezar para una segunda parte dentro de un año o dos, fans de Haibara/Shiho!). Bueno, ahora, sin más dilación, que comience el capítulo y una nueva batalla!
Capítulo 37: El espadachín de la espada demoníaca
FLASHBACK
Hace unos 50 años, en las afueras de Osaka…
Dentro de un dojo en el interior de una pequeña mansión…
-Toma!
Con ese grito, el hombre de unos 47 años, calvo y con do-gi, le asestaba un golpe con su shinai a su estudiante, que cayó en el suelo.
-Eh, eso duele!-se quejaba el joven chico de 16 años-No podrías contenerte un poco!?
-Si no voy en serio, en el futuro te van a aplastar-le decía muy serio el hombre, mientras se iba-Así que deja de quejarte, maldito niñato!
Mientras se iba, el chico no podía dejar de mirarle con rabia.
…
Poco después, estaba sentado en el patio, quejándose de todo.
-Ese maldito bastardo! Juro que algún día me lo cargaré!
-Has tenido otra pelea con Rozuko-sama?-le preguntaba una preciosa joven de la misma edad que el chico, que tenía el cabello de color castaño y ojos azules, y con un kimono naranja con estampados de flores, le entregaba un té. Su nombre era Chisato, y era una damisela de la mansión.
-Ese maldito viejo, no para de mirarme por encima de mí!-se quejaba molesto el joven-Me ve como parte de la escoria que captura todos los días!
-Bueno, has de reconocer que Rozuko-sama, como jefe de policía de la prefectura de Osaka, ha hecho un gran trabajo atrapando a muchos criminales-le decía Sachiko-Incluso ha reducido el porcentaje de crímenes de toda la ciudad.
-Pero sus métodos son sanguinarios y crueles!-se quejaba el joven-Ataca y acaba con sus enemigos sin contemplaciones! Además, ya sabes que se la tengo jurada a ese hombre!
La chica se quedó callada al oír aquello.
-Cuando tenía 4 años, mi padre tuvo que participar con un grupo de bandidos en un atraco para salvar a mi familia de la quiebra tras la guerra-recordaba el joven-Días después, la policía descubrió su paradero, y sin escrúpulos, el escuadrón liderado por Rozuko prendió fuego a nuestra casa para prevenir cualquier contraataque. Mis padres murieron, pero yo pude sobreviví gracias a que mi madre me escondió en el sótano. Cuando me encontraron, ese hombre decidió tener mi custodia para mantenerme vigilado y me quedé a vivir con él.
-Eso demuestra que se sintió culpable de la muerte de tus padres, y te acogió para redimir sus pecados, no crees?-le decía Sachiko.
-Para nada!-le espetaba el joven-Para él, aún sigo siendo un criminal a sus ojos! Solo me ve como un títere al que quiere controlar. En esta casa, no tengo nadie a quien llamar familia. Estoy solo en este mundo!
Sachiko vio que la mano del joven temblaba de la rabia. Por ello, decidió cogerla, y con voz dulce, le dijo:
-No diga usted eso, joven amo. En este mundo, nadie puede quedarse solo. Da igual si usted es policía o criminal, habrá siempre personas que pensaran igual que usted. Esas personas estarán junto a usted, e irán hasta el fin del mundo si hace falta. A mí, por ejemplo, me cae usted bien. Por ello, si algún día se encuentra mal, puede contar conmigo para calmarle.
El joven, al notar el tacto de la palma de la damisela, se ruborizó un poco.
-Anda, está usted rojo, señor-notaba Sachiko-Le sucede algo?
-Na-na-nada de nada!-exclamaba nervioso el joven.
-Ju ju, es usted muy divertido, señor!-se reía Sachiko.
FIN DEL FLASBACK
…
En el centro comercial, veinte minutos antes…
La batalla que había entre la policía y la yakuza ya había empezado un cuarto de hora antes. Los dos bandos se estaban enfrentando a carne viva. Sin embargo, en uno de los pasillos, habian dos personas que no se estaban enfrentando a nadie.
-Ese maldito oyaji! Joder, que me dejen salir a pelear!
Quien no paraba de quejarse era Heiji, que tenía la mano izquierda esposada a una tubería.
-Oye, Kazuha, ayúdame a quitarme estas malditas esposas!
-Lo siento, Heiji!-se disculpaba Kazuha, que ella, en cambio, no estaba esposada-Pero sabes que no puedo llevarles la contraria!
-Mierda, si me hubiese dado cuenta antes de sus intenciones…!-decía malhumorado Heiji.
FLASHBACK
Minutos antes de empezar la batalla…
Los policías estaban esperando en el pasillo, a punto de entrar en contacto con el grupo de la policía. Allí se podía oler el nerviosismo y la impaciencia.
-Bien, voy a ayudar en lo máximo que pueda!-decía emocionado Heiji, con ganas de acabar con los criminales.
-Heiji, no creo que sea buena idea!-le decía Kazuha siendo precavida-Dejemos que ellos se encarguen de todo!
-Pero que dices!?-decía Heiji- Kudo-kun y esos dos piratas se van a encargar de esos tíos. Quería ir con ellos, pero el cuatro-ojos no me ha dejado. Pero eso no me va a impedir que eche mi granito de arena en esta guerra!
-Kudo-kun?-preguntaba extrañada Kazuha-Ah, sí, es verdad, que Conan-kun en realidad era Kudo-kun.
-Heiji.
Quien le llamaba era su padre, que se acercaba junto a Ginshiro.
-Que quieres, Oyaji?-le preguntaba Heiji.
De repente, notó que su padre le cogió del brazo.
-Eh?
Con un rápido movimiento, le tiró del brazo y le esposó a la tubería.
-Pe-pe-pero qué demonios estás haciendo!?—le preguntaba extrañado Heiji.
-Lo siento, pero tú te quedas aquí-le espetaba su padre.
-Como que me quedó aquí!?-exclamaba molesto Heiji-Todos mis amigos y compañeros están luchando!
-Cuando comenzamos esté caso, te dejé apartado de él porque era demasiado peligroso-le decía Heizo-Y tras ese enfrentamiento en el edificio de la policía metropolitana, me quedo completamente claro: esto aún te va grande, hijo mio.
-Y quieres que me quede aquí quieto mientras vosotros vais a sacrificar vuestras vidas!?-le decía enfadado Heiji.
-Somos policías, Heiji!-le gritaba Heizo-Nosotros ponemos cada día en juego nuestras vidas! Tú aún eres solo un crío que hace de detective! Este lugar no es para ti!
Heizo se giró, y de espaldas, Heizo le dijo con voz calmada:
-Además, si algo me ocurriera, tú serias el único que podrías encargarse de tú madre. Si no vuelvo con vida, quiero que le digas que siempre os he querido a los dos.
Heiji se dio cuenta de que su padre hablaba en serio. No pudo decirle nada mientras se marchaba.
-Kazuha, tú también te quedaras aquí!-le decía Ginshiro-Pero por Heizo, quiero que evites que Heiji se escape. Te ha quedado claro?
-S-sí, Oto-chan!-le decía Kazuha un poco abrumada con la seriedad del momento.
-Bueno, yo no es que me lo tome tan en serio como Heizo, pero quiero que sepas que te quiero, Kazuha-le decía Ginshiro mientras se iba a por Heizo.
FIN DEL FLASHBACK
-Aunque mi padre me intenté proteger, no voy a quedarme aquí quieto!-declaraba Heiji intentando quitarse las esposas.
-Pero si vamos allí, estaremos en peligro!-le advertía Kazuha-Además, tú no conseguiste ninguna de esas cajas raras! Como se supone que te vas a enfrentar a esa gente tan peligrosa?
-Aún tengo…lo que me dio ese chico…!-decía Heiji mientras miraba una bolsa azul que estaba cerca de él.
…
Mientras, en el interior del centro comercial…
La batalla aún continuaba. Aunque la policía tenía desventaja en número, se las apañaban como podían.
-Vamos, chicos!-gritaba Heizo mientras disparaba a los enemigos-No se rindan aún! Llevamos un buen ritmo!
-Pero la cantidad que hay de ellos es increíble!-exclamaba Takagi-No sé cuántos hay de…
-Muere bastardo!-gritaba uno de los yakuza con una katana, que intentó aprovechar el descuido de Takagi.
-Cuidado!-le advertía Sato, que se dio cuenta y pudo disparar al enemigo.
-Ah!-reaccionaba sorprendido Takagi-Gracias por ayudarme, Sato-san!
-No te distraigas!-le regañaba Sato-Un paso en falso y puedes morir!
-Sí, lo siento!-se disculpaba Takagi.
-Además…yo no quiero que mueras, te queda claro?-le decía Sato.
Takagi se la quedó mirando con la cara un poco roja. Decidido, le cogió de la mano a Sato.
-Ba-baka, que estás haciendo!?-le preguntaba Sato extrañada.
-Sato-san, te prometo que no voy a morir-le prometía Takagi-Pero quiero que tú tampoco mueras, de acuerdo?
Sato se lo quedó mirando con la cara un poco roja, y sorprendida por aquello.
-Eh, parejita!-les llamaba Shiratori rompiéndoles el momento-Dejad el romance a un lado, que aún tenemos una guerra que ganar.
-Eh-eh-eh, sí!-decía Sato con la cara roja, y dándole un empujón a Takagi para ir a atacar a otro lado.
-Sato-san!-decía triste Takagi, al ver que su amor se iba.
-Oye, si quieres impresionarla, sería bueno que te unieras a nosotros!-le decía Chiba, que disparaba contra los enemigos.
-S-sí!-decía Takagi, nervioso al abrir su caja-arma.
La suya era de color azul, y al inyectar su llama azul, salió de ella un pastor alemán con llamas azules. Su nombre era Cane di piogga.
-Adelante, Wataru!-le ordenaba Takagi.
El perro comenzó a morder al criminal más cercano, y lo redujó en unos segundos, como si fuera un experto perro policía.
-Wataru?-le preguntaba Shiratori extrañado-Le has puesto al perro tú apellido?
-Bueno, sí, ahora que lo dices es muy raro…-decía un poco averganzado Takagi.
Pero entonces sonrió.
-..pero cuando le puse el nombre, pensé en mi mentor-decía un nostálgico Takagi recordando a Date-Sí él estuviese aquí con nosotros, no pararía de regañarme y disfrutar con esto. Hace tiempo, nos llamaban los hermanos Wataru. Y ahora, quiero que vuelvan a haber dos Watarus en acción.
Mientras, los de la yakuza sufrían el ataque de la policía.
-Mierda, el grupo este de policía y ese chucho raro nos están derrotando!-le decía uno de ellos al otro.
-En el otro lado, está el tío ese de la mirada aterradora!-decía otro-No quiero enfrentarme a él!
-Pues atrás es peor!-decía otro desesperado-Hay un grupo comandando por unos gemelos que hace que los nuestros caiga como moscas!
Justo en ese momento, hubo una explosión que acabo con algunos yakuzas. De entre la humareda, aparecieron Sango y Jugo. Atrás suyo, estaba su caja-arma: eran dos anguilas eléctricas de color negro y blanco, de un tamaño de dos metros de largo, que se enroscaban entre ellas mientras soltaban unos relámpagos verdes. Sus nombres eran elettroforo di fulmine versiones blanca y negra.
-Por qué demonios nuestras cajas son un combo?-preguntaba molesto Jugo mientras cargaba su pistola.
-Será porqué somos gemelos-le respondía sonriendo Sango-Además, hacen una buena combinación!
-Di lo que quieras!-le respondía Jugo listo para disparar-Mientras podamos cargarnos a estas molestias, tendré que aguantarte un poco más!
Sango y Jugo comenzaron a disparar, mientras sus anguilas les cubrían lanzando relámpagos a sus enemigos.
…
Mientras, en el exterior, en una de las furgonetas de la yakuza…
-Cómo va la situación actual?-preguntaba uno de los cabecillas de la yakuza a uno de los subordinados que tenía contacto con el interior del edificio.
-Vamos bastante mal, jefe!-le decía preocupado el subordinado-Creíamos que con 2.000 íbamos a aguantar, pero parece que la policía está utilizando unas extrañas armas contra nosotros! Creo que solo nos quedan entre 750 y 1.000 hombres en el interior!
-Maldición!-decía enfadado el cabecilla, dando un puñetazo sobre la mesa-A este paso, en una hora nos habrán capturado a todos!
Detrás suyo, se encontraba una persona que había estado callada y quieta todo ese tiempo. De repente, abrió la puerta de la furgoneta. Eso desconcertó y extraño a los que estaban con él.
-Oyabun, a donde va usted!?-preguntaba extrañado el cabecilla.
-No lo ves?-le decía el hombre saliendo de la furgoneta-Si seguimos así, vamos a perder. Es hora de que acabé con esto.
…
Volviendo al interior del centro comercial…
Heizo y Hishiro seguían acabando con los criminales que habian en su camino.
-Hacía tiempo que no luchábamos juntos de esta manera!-le decía Ginshiro sonriendo.
-Mantenté concentrado y no bajes la guardia!-le contestaba serio Heizo-Si pierdes la vida, no quiero hacerme responsable cuando vuelva a ver a Kazuha!
-Lo mismo digo de ti!-le contestaba Ginshiro-Pero no hacía falta que te pusieras tan serio delante de tu hijo.
-Él tiene un gran futuro por delante-se sinceraba Heizo-Pero aún es joven para meterse en esto. Además, daba igual si se lo prohibiese, él vendría igualmente, ya que es tan tozudo como yo. Por eso, he decidido tomar tales precauciones. Así que es mejor que acabemos con todos ellos antes de que se las ingenie para escapar de ahí.
-Tienes razón!-le decía Ginshiro-Seguro que no tardará en hacerlo. Aunque puede que reciba la ayuda de cierta persona…
-Heizo-san! Gishiro-san!-llamaba Sato, que iba junto a sus subordinados-Hemos venido a ayudarles!
-Oh, Sato-san!-decía alegrado Ginshiro-Justo a tiempo!
-Dejenmelo a mí!-decía Sato mientras abría su caja roja-Adelante!
De ella, salió un gato de color negro, de ojos ambar y del cual salían llamas rojas. Su nombre era gato di tempesta.
-Fruuuuu!-maullaba el gato, lanzando llamas de color rojo por la boca (vamos, como si fuera un Litten con el movimiento ascuas, chicos). Gracias a eso, acabaron con los cuatro enemigos que rodeaban a los inspectores de Osaka.
-Gracias por la ayuda!-le agradecía Ginshiro.
-No es nada!-decía Sato-Solo hago mi deber!
-Bién, ya hemos acabado con los enemigos que habían en la parte norte del centro comercial!-decía Heizo-Debemos ir hacia atrás para así acabar completamente con todos los…!
Justo antes de que acabara, hubo una gran explosión detrás de donde se encontraban los agentes. Pudieron ver que salía una gran cortina de humo.
-Que ha sido eso!?-exclamaba preocupada Sato.
-Ha sido en la parte sur!-notaba Ginshiro-Y en la zona donde se encontraban los nuestros!
-Vayamos a ayudarles, rápido!-ordenaba Heizo.
Cuando llegaron hacia el lugar de la explosión, se impactaron con lo que vieron: los policías del sector sur, que habían controlado la situación a la perfección, se encontraban malheridos en el suelo, con severos tajos en su cuerpo, y algunos en estado grave.
-Oh dios mío!-exclamaba aterrada Sato-Quién ha hecho esta masacre!?
-Rápido, que todos los policías que puedan moverse ayuden a los heridos!-ordenaba Ginshiro.
-Que ha pasado con ese par de gemelos!?-preguntaba Heizo.
Cuando se levantó un poco el humo, pudieron ver a cuatro siluetas en el suelo. Dos de ellas eran Sango y Jugo, sangrando y malheridos. A su lado, sus anguilas, cortadas y noqueadas, que volvían a sus cajas por estar demasiado débiles para luchar.
-Sango-san! Jugo-san!-decía preocupada ella, que se acercó a ellos para socorrerlos-Están ustedes bien!?
-No mucho!-decía a duras penas Sango-Tenemos cortes tanto en el estómago como en los brazos.
-Decidnos que ha ocurrido, chicos!-les decía Ginshiro.
-Estábamos controlando la situación, y estábamos a punto de acabar con esos tíos!-decía a duras penas Jugo, que escupió un poco de sangre antes de continuar-Pero de repente, apareció un hombre que comenzó a acabar con los nuestros! Aunque usamos nuestras cajas contra él, las cortó y nos hirió!
-Espera, todo eso lo ha hecho una sola persona!?-exclamaba sorprendido Ginshiro.
-Sí…no me esperaba que entre estos memos, hubiese un demonio escondido entre ellos!-reconocía Jugo antes de quedarse inconsciente.
-Señor, alguien está saliendo de la cortina de humo-advertía uno de los policías.
-Apuntadle!-mandaba Heizo.
Cuando todos los policías ya estaban apuntando, pudieron ver una figura humana entre la humareda, con un objeto que brillaba muchísimo.
-Parece que la policía ha conseguido a su favor unas extrañas criaturas con gran poder-decía la voz de la misteriosa persona-Quien sabe si han pactado con Dios o el mismísimo Diablo para poder detenernos. Pero a mí no me importa, porqué mi espada maldita puede cortar todo aquello que se le ponga por delante, da igual si divino o demoníaco
Cuando se disipó el humo, se reveló completamente a esa misteriosa persona. Era un hombre de tez morena y de avanzada edad, probablemente entre 60 y 70 años. Llevaba un yukata de color marrón, y sandalias. De la media parte de su pecho que no cubría su yukata, se podía ver en su brazo izquierdo un gran tatuaje de un oni a cuerpo completo. De su rostro, podíamos destacar su cabello corto cubierto de canas, y su cara seria y contundente, con unos ojos de color marrón que atemorizaba a cualquier policía que los viera. En su mano, llevaba una katana con sangre.
-Sí, por fin!-celebraban los yakuzas-Por fin ha llegado!
-Dele su merecido a estos creídos, Oyabun!-le apoyaba uno de los yakuzas.
-Oyabun!?-exclamaba sorprendida Sato-Entonces, ese es…el famoso capo de la yakuza, Seguru Itakura!?
Seguru miró hacia Sato, Ginshiro y los gemelos.
-Ustedes deben ser los oficiales, verdad?-les preguntaba Seguru-No es nada personal, pero debo acabar con ustedes sí queremos que se cumpla el objetivo del plan.
Mientras Seguru avanzaba lentamente, Ginshiro le apuntó con su arma.
-Quédate quieto!-le advertía Ginshiro-No puedes ganarme así!
Pero en menos de un segundo, Itakura estaba justo delante suyo, y con los ojos serios, le dijo:
-No creas que porque no use armas de fuego esté indefenso.
De un solo corte de espada, cortó la pistola por la mitad, y le hizo un tajo en el pecho a Ginshiro, que podía haber sido mayor de no ser por su rápida reacción.
-Ginshiro-san!-gritaba angustiada Sato.
Ahora, Seguru estaba de pie delante de Sato, que estaba en suelo intentando tapar las heridas de los hermanos.
-Este hombre…es muy fuerte!-pensaba Sato, que no podía mover la pistola por miedo.
-No me gusta acabar con mujeres-le decía Seguru levantando la espada-Así que te daré un corte letal para que así no sufras.
Pero antes de que intentara cortar a Sato, se protegió con su espada de dos disparos.
-Aléjate de ella!-le amenazaba Takagi.
-Takagi-kun!-decía ella atemorizada-Retírate! Este hombre es muy peligroso!
-Ni hablar!-se negaba Takagi-Nos hemos prometido que no moriríamos aquí! Así que pasé lo que pasé, te voy a proteger hasta el final!
Sato se quedó admirando a Takagi por el coraje que estaba mostrando. Seguru vio la cara de Sato, para luego fijar su atención en Takagi.
-Dime jovenzuelo, esta chica de ahí es tu novia o prometida?-le preguntaba Seguru.
-Y-y eso que importa!?-decía Takagi, conteniendo el rubor por la gravedad de la situación.
-Pues déjame que te dé un consejo por experiencia-le decía Seguru cogiendo con fuerza su espada.
Takagi lo previó e intentó fijarle en el blanco. Pero en menos de un segundo, había desaparecido.
-Do-donde…!?-decía nervioso Takagi.
-No hagas una promesa a una mujer si no la puedes cumplir, porqué si mueres entonces ella sufrirá más el resto de su vida, y si ella muere el demonio de tú interior te devorará por completo-le decía Ginshiro, que estaba detrás suyo y guardando su espada.
En el momento en que la guardó, Takagi recibió un gran tajo en el pecho. Le salió una gran cantidad de sangre.
-Sa…to…-san…!
Con esas últimas palabras, se desplomó inconsciente en el suelo.
-TAKAGI-KUN!-gritaba desesperada Sato.
Inmediatamente, se fue hacía Takagi, y le cogió bien fuerte de la mano.
-Takagi-kun, no te vayas!-gritaba Sato con lágrimas en los ojos-No puedes morir aún! No quiero que me dejes sola! Así que por favor, no mueras!
Seguru miró a los dos, y no dijo nada. Mantuvo su mirada seria.
-Sato-san, retírate ahora con los heridos!-le decía una voz-Lo mismo a los demás policías!
Esa voz pertenecía a Heizo, que sacó la espada que llevaba consigo en ocasiones especiales.
-Dejad que me encargué yo de él!-decía Heizo muy serio mientras desenvainaba-No voy a permitir que mueran más de los nuestros!
