Hooooooola a todos! Aquí os traigo el nuevo capítulo! Siento que haya tardado en publicarlo, pero es que acabo de terminar una larga semana de exámenes. Espero que os conforméis con que el capítulo es bastante largo y genial. Bien, pues sin más demora, que comience el capítulo!

Capítulo 38: El espadachín de la espada legendaria

-Takagi-kun! Takagi-kun!-gritaba muy alterada Sato.

-Qué demonios estáis haciendo!?-les gritaba Heizo-Moveos de aquí y largaros!

Inmediatamente, Sato cogió a Takagi con la ayuda de Ginshiro, y se lo llevaron a un lugar más seguro.

-No hagas ninguna locura!-le advertía Ginshiro-Espera a que vengan los refuerzos!

-Lo sé, tengo que aguantar hasta que lleguen!-le decía Heizo-Pero tampoco voy a dejar que salga impune después de que haya atacado a nuestros compañeros!

Ginshiro sabía que no podría cambiar de opinión a Heizo.

-Buena suerte, y no mueras!-le despedía Ginshiro.

-Lo mismo digo-le decía Heizo, apuntando su katana a Seguru.

-Vaya, no me esperaba que, de entre todos los policías que llevaban armas y animales extraños, hubiese alguien que tuviese el valor de llevar una katana.

-Y me lo dice alguien que se ha cargado a muchos de mis hombres y compañeros solo con lo que tienes a mano-le decía Heizo-Y por lo que veo, tienes una muy buena.

-Así que te has dado cuenta, eh?-le decía Seguru, mostrándole su katana que, a pesar de estar empapada de sangre, no podía ocultar el magnífico brillo que salía de ella-Esta es una Muramasa, la espada demoníaca. Según los documentos y los datos, esta es la mejor que fabricaron. Solo hay una espada que pueda compararse a su filo, pero ya no debe existir.

-No importa si tú espada es más buena que la mía!-decía Heizo sin temor-Si mi técnica es superior a la tuya, seré capaz de derrotarte!

-Tienes razón, señor inspector-le reconocía Seguru-Pero yo he entrenado con la espada mucho más tiempo que usted. Además, he podido despertar parte del temible poder de esta espada.

-Despertar tú espada?-le preguntaba Heizo-A que te refieres?

-No hace falta que te lo diga si vamos a empezar un duelo a muerte-le respondía Seguru-Pero antes de empezar, me gustaría conocer el nombre de mi rival.

-Heizo Hattori, superintendente de la policía de la prefectura de Osaka, y voy a acabar contigo por mis hombres-se presentaba Heizo.

Al oír ese nombre, Seguru se pasmó. Pero luego, soltó una sonrisa y le dijo.

-Magnífico nombre-se presentaba ahora Seguru-Yo soy Seguru Itakura, el jefe de la familia Izuwara-kai, y voy a acabar contigo por mis hombres caídos.

Inmediatamente, los dos cruzaron sus espadas y comenzaron el duelo.

Mientras, en uno de los pasillos del centro…

Heiji y Kazuha estaban notando como recientemente el edifico se estaba moviendo.

-El centro se está tambaleando!-decía preocupada Kazuha-Y no hemos parado de oír algunas explosiones!

De repente, Hattori vio algo que le asustó.

-Cuidado, Kazuha!-le gritaba Heiji.

-Porqué lo di…eh!?-intentaba decir Kazuha.

Heiji le tiró del brazo, y pudo evitar que la dispararan.

-Nos han disparado!?-decía preocupada Kazuha.

Los dos vieron que desde el pasillo estaban viniendo tres yakuzas.

-Vaya, pensaba que se trataba de la policía, pero no son más que dos críos!-decía el primero, que era un hombre de cabello liso marrón, camisa blanca, chaqueta negra, y un tatuaje de una pequeña calavera en la mano.

-Oye, pues la chica no está del todo mal!-opinaba otro de los yakuza, que era un rubio con camisa violeta, chaqueta negra y nudillos en las manos.

-Ya que Oyabun se va a encargar de la policía, podríamos jugar un poco con esta chica!-decía sonriendo el tercero, que era un hombre con tupé, de cabello negro, camisa y chaquetas negras, y gafas de color naranjas.

-Estos tíos son peligrosos, Kazuha!-le decía Heiji, sabiendo que obviamente no se referían a jugar a las cartas o al parchís con ella-Quítame las esposas y salgamos de aquí!

-Voy!-decía Kazuha apurándose.

Pero entonces el yakuza del tupé le cogió del hombro a Kazuha.

-No te vayas con tú chico y quédate con nosotros!-le decía con una sonrisa lasciva el yakuza-Te vas a divertir mucho más.

-Que no soy su novia!-le exclamaba sonrojada y molesta Kazuha.

De improvisto, le cogió el brazo al yakuza, y le hizo una llave que lo lanzó al suelo y lo dejó inconsciente.

-Mierda, no me esperaba que esa chica supiera aikido!-exclamaba sorprendido el del tatuaje.

-Déjamela a mí!-se ofrecía el rubio.

-Pero porqué le has atacado!?-exclamaba molesto Heiji-Ahora van a ir en serio contra nosotros!

-Si no lo hacía, me iban a hacer algo raro!-se justificaba Kazuha.

-Da igual, pásame la bolsa con la espada!-le pedía Heiji-Si la tengo, podré cortar las esposas!

-De acuerdo!-le respondía Kazuha cogiendo la bolsa.

Pero cuando el yakuza le atacó con los nudillos, Kazuha se tuvo que defender con la bolsa. La espada cayó, pero Heiji no llegaba a cogerla.

-Maldita sea!-decía Heiji, intentando acercarla con sus pies.

Mientras, Kazuha estaba ocupada con el de los nudillos. Mientras él la intentaba golpear con sus puñetazos, ella los esquivaba como podía.

-Quédate quieta de una vez!-le amenazaba el yakuza.

Golpeó una de las tuberías y la rompió para servir de advertencia. Pero Kazuha lo aprovechó a su favor: cogió el trozó de la tubería y lo apuntó contra él.

-Aaaaaah! Mis ojos!-gritaba el yakuza tras recibir el impacto del vapor en la cara.

Rápidamente, la sala se llenó de vapor, y la visibilidad se hizo cada vez más nula.

-Maldición, no veo nada!-decía Heiji-Kazuha, donde estás!?

-Heiji!-gritaba Kazuha-Donde estás, Heiji!? Heiji!?

Entonces vio una figura entre el humo.

-Heiji!-decía Kazuha-Eres tú!?

Pero se aterrorizó al ver que era el yakuza del tatuaje de calavera, con una pistola en la mano.

-Lo siento nena, pero tú chico no está aquí para ayudarte!-le decía sonriendo el yakuza.

Pero antes de que pudiera disparar, se oyó un sonido de golpeo. El yakuza cayó inconsciente en el suelo.

-Menudo imbécil!-decía Heiji, que había usado la katana sin desenvainar para golpearlo-Como voy a dejar sola a una tonta como ella?

-Heiji!-exclamaba aliviada Kazuha.

-Larguémonos de aquí!-le pedía Heiji cogiéndola de la mano-Si nos quedamos aquí, estaremos expuestos al peligro. Además, tengo un mal presentimiento…

Y los dos chicos se fueron de ese pasillo.

Mientras, dentro del recinto…

El combate de espadas continuaba aún. Pero se veía claramente quien tenía la ventaja.

-Tienes buenos movimientos, pero tal y como mencioné antes, no tienes tanta experiencia en la espada como yo!-reconocía Seguru mientras paraba sus estocadas.

-Lo reconozco, eres bueno!-le decía Heizo mientras lo atacaba-Pero contra la justicia, no vas a poder ganar!

-Y como pretendes derrotarme entonces?-le preguntaba Seguru-No creo que tú espada pueda aguantar más golpes.

-Pues entonces tendré que acabar contigo ya mismo!-le declaraba Heizo.

Cada vez se veía como los ataques de Heizo eran más fuertes.

-Estúpido, por más fuerza que utilices, no podrás quebrar mi espada!-le decía sonriendo Seguru, empuñando su katana-Ya es hora de acabar con esto!

Seguru decidió darle un golpe fuerte a la katana de Heizo para quebrarla. Pero entonces Heizo cambió el movimiento de su espada para darle un golpe desde abajo a la Muramasa. No la destruiría, pero la movió hacía arriba, que provocaría la sorpresa de Seguru y que tuviera la guardia descubierta.

-Yo no debo morir aún porque tengo una familia a la que proteger-le decía Heizo a punto de atacarle-Ya es hora de que te jubiles, Seguru-san!

Ya le estaba atacando cuando vio que de la Muramasa de Seguru salía una pequeña y extraña energía negra. Pero no le importaba eso ahora, ya que era su mejor oportunidad para acabar con él.

-AAAAAAH!

Pero tan grande fue su impacto al ver que no había nadie a quien cortar delante suyo. El criminal había desaparecido.

-Tengo suerte que mí espada no es una cualquiera, sino no habría esquivado ese ataque-le decía a Heizo una voz que estaba detrás suyo-Eres la primera persona en mucho tiempo que me obliga a usar este poder.

Seguru cogió su espada y, sin mirar, apuñalo a Heizo en la parte izquierda de su vientre.

-Gah!-gritaba Heizo mientras escupía sangre y caía en el suelo.

-Heizo!-gritaba preocupado Ginshiro.

-No vengas!-le ordenaba Heizo-Retiraos ahora mismo y no os preocupéis por mí!

-Te preocupas por tus camaradas antes que de ti?-le preguntaba Seguru-Eso es muy loable por tú parte!

-Al menos tengo algo que proteger a costa de mi vida-le decía Heizo-Acaso tú nunca lo has tenido?

-Hace tiempo, pude tener todo lo que una persona desearía, pero lo perdí-le contaba Seguru-Ahora solo me interesa acabar con todo aquello que me quitó lo que más me importaba. Me da pena acabar con un rival como tú, pero después de ti iré a por los demás. Ninguno de ustedes tiene esperanza alguna.

Seguru levantó la espada y le dijo unas últimas palabras a Heizo.

-Nos vemos en el otro mundo, Heizo-keibu.

Atacó a Heizo intentándole cortar la cabeza. Pero en el último momento, una katana bloqueó a Muramasa.

-Oiga señor, creo que no le ha dicho aún que sí intentas matar a mi viejo, te vas a meter en un buen lío!-le decía el portador de esa katana.

Seguru se tiró hacia atrás. Todos los presentes se sorprendieron al ver que era Heiji.

-Ese no es Heiji-kun!?-exclamaban sorprendida Sato.

-Oh no, mira que le dije que tuviese cuidado, pero va y se mete en la batalla!-decía Kazuha, que llegaba jadeando siguiendo a Heiji.

-Kazuha, que hacéis aquí!?-le regañaba Ginshiro-Os dijimos que no participarais en todo esto!

-Nos han atacado y hemos tenido que salir por patas-les explicaba Kazuha-Y cuando ha visto Heiji a su padre, se ha apresurado a venir hasta aquí.

Mientras, Seguru estaba observando a su contrincante. No a Heiji, sino a su espada.

-Oye mocoso, la espada que llevas contigo encima no es una normal, verdad?-le preguntaba Seguru.

Al decir aquello, decidieron ver la espada. Era una katana increíblemente preciosa, de color blanco como la nieve, y con una hoja muy afilada.

-Ahora que lo dice, sí que es muy buena katana-decía Chiba-En que armería la ha conseguido?

-Esto no puede conseguirse en cualquier armería en la actualidad-decía Seguru-Actualmente, se utiliza el acero AISI 1050 para la creación de las katanas, pero en la antigüedad se cocían en un horno capas de hierro, carbón y materiales orgánicos durante un largo periodo de tiempo. La mía se parece mucho a la suya en cuanto a materiales, por lo que se la puede datar entre los siglos XII y XIII. Sin embargo, la estructura es distinta. El creador de esta espada cuidó todos los detalles al milímetro. Una katana afilada, ligera y manejable es idónea para el combate. Y ella cumple todas esas cosas a la perfección. Solo hay una katana que pueda superar incluso a mi Muramasa. Aquella que incluso la luz se parte con su hoja. Respóndeme, mocoso: la espada que llevas…es la Honjo Masamune, cierto?

Todos se impactaron al oír aquella revelación.

-QUEEEEEEEE!?-gritaban sorprendidos todos.

-Tiene en su poder la que según dicen es la espada más perfecta jamás creada!?-exclamaba nervioso Chiba.

-Pero eso es imposible!-decía Shiratori-Aunque fue uno de los tesoros nacionales de Japón, desapareció al acabar la Segunda Guerra Mundial!

-Kazuha, de dónde demonios habéis sacado esa espada!?-le preguntaba nervioso Ginshiro.

-Ehm…Bueno…-decía Kazuha mirando a Heiji porque no sabía que contestar.

-Digamos que me la ha regalado un conocido!-respondía sonriendo Heiji mientras recordaba como la consiguió.

FLASHBACK

En el edificio de la policía, cuando aún había noche…

Mientras los otros entrenaban, lo único que podía hacer Heiji era mirar junto con Kazuha a los otros.

-Diooos, que aburrido es no hacer nada de entrenamiento para pasar la noche!-se quejaba Heiji.

-Y que quieres que hagamos!?-le decía Kazuha también aburrida-A nosotros no nos han dado una de esas cajas raras!

-Y encima, antes me han roto el shinai, por lo que me deben algo-decía Heiji enfadado, que entonces llamó a Marc-Oye, chico de las gafas!

Cuando le llamaron, Marc fue con ellos a un lugar más apartado del resto.

-Antes tú y tu amigo me habéis roto mi shinai, así que como no eres muy normal que digamos, me gustaría que me sacases de una chistera un shinai o una espada con la que poder practicar.

-Mh, ya veo-le decía Marc-Así que quieres una compensación, eh? Espera un momento.

Marc abrió un pequeño agujero espacial y metió el brazo mientras buscaba dentro de él.

-Bueno, eso es más raro que sacarlo de una chistera-decía sorprendido Heiji.

-Por cierto, como ya sabrás, he seguido todo lo que ha pasado entre ustedes durante mucho tiempo, así que te conozco bien, Heiji Hattori-le decía Marc.

-Y que quieres decirme con eso?-le preguntaba Heiji.

-A que conozco las peripecias que has hecho con Kudo-le relataba Marc-Los dos sois unos grandes detectives, similares pero a la vez diferentes. Y créeme, aunque Kudo me cae un poco mal, tú me caes bien. Y sé de sobras que lo de entrenar es una mentira, porque quieres prepararte para participar en la guerra y hacer lo que puedas para rescatar a tú amigo y a los chicos.

-Vaya, veo que ya me has pillado!-decía Heiji resignado.

-Me gusta tú personalidad, y es por eso que te compensaré dándote una de las joyas de mi colección privada-le decía Marc.

Del agujero, sacó una espada enfundada y se la entregó a Heiji. Él la desenvainó un poco para verla.

-Uooooh!-decía sorprendida Kazuha-Que espada más bonita!

-Tiene una hoja muy afilada, y es muy fácil de manejarla-observaba Heiji-Que tipo de espada es esta?

-Ah, no es nada-le decía Marc como si no tuviera importancia-Solo es la legendaria Honjo Masamune.

-QUEEEEEEEE!?-exclamaban impactados los dos jóvenes.

-Shhhhh, cerrad el pico!-les callaba Marc-Tampoco arméis tanto escándalo o sino el gobierno de vuestro país os la intentará quitar!

-E-esta es el tesoro nacional de Japón!?-preguntaba Kazuha nerviosa-Pero sí todo el mundo la conoce!

-Mierda, las manos me están temblando!-decía Heiji nervioso y temblando-Espero que no se me caiga y se rompa, o el país me mata!

-Heiji, no lo digas en broma!-decía nerviosa Kazuha.

-Pero cómo es posible que tú la tengas!?-le preguntaba Heiji-Según tengo entendido, lo último que se supo de ella es que fue entregada junto a otras espadas a un soldado americano después de la Segunda Guerra Mundial.

-Ah bueno, sí quieres te cuento la historia-le relataba Marc con detalle-Corría por los años 40, después de la Segunda Guerra Mundial…

FLASHBACK

En 1496, en Japón…

En un puesto de dangos, se encontraba Marc con un yukata de color rojo, mangas y cinturón de color blanco y sandalias, comiendo unos dango.

-Hmmm, como la guerra ha terminado hace tiempo, no sé qué hacer ahora antes de que me vaya de aquí-decía Marc aburrido-Voy a pillar filtraciones del gobierno japonés.

Marc cogió su teléfono móvil, y comenzó a recibir textos con números y códigos en su pantalla.

-Siri, descífralo y tradúcelo-le mandaba Marc a su móvil mientras comía un dango.

-Que hace ese chiquillo hablando con un trozo de metal?-preguntaba una mujer a su compañera cuando le vio.

-Déjalo solo, debe de ser un extranjero que se volvió loco tras la guerra-le comentaba su compañera.

-Ah mira, ya está la traducción-decía Marc, comenzando a leer las noticias.

Comenzó a leer documentos secretos que ya no eran tan secretos para él, cuando encontró una noticia en el: "Aquellos soldados con el rango de sargento o superior, pueden recoger las espadas entregadas por los japoneses en la estación policial de Meijiro, Tokyo"

-Regalan katanas a soldados americanos!?-exclamaba alegre Marc-Esta es la mía para conseguir unas buenas espadas!

Tras algunas peripecias, Marc llegó a la estación de policía. Allí vio como entraban y salían soldados, algunos con armas de gran calidad.

-Bien, ya he llegado hasta aquí!-decía Marc escondido entre los matojos-Ahora debo pensar como podré entrar sin crear sospechas.

De repente, Marc vio a tres soldados hablando americano entre ellos.

-Anda, así que tú también has venido Cole?-le preguntaba un soldado a un hombre americano, rubio y ojos marrones con medallas en su traje verde.

-Sí, he venido a llevarme unas espadas que tienen por aquí-decía Cole.

-Las guardará como recuerdo a su servicio en la guerra?-le preguntaba el otro soldado.

-No me importa lo que pasé con ellas!-decía sonriendo de manera despectiva-Solo quiero quitarles a esos japoneses su preciado orgullo delante de sus narices! Adiós boys, me voy a recogerlas!

Mientras los dos soldados se despedían, Cole entraba en la estación de policía.

-Creo que sé de alguien que no va a recibir regalos por ser malo este año!-decía Marc con una sonrisa burlona.

Cuando Cole estaba subiendo las escaleras, Marc le detuvo.

-Oiga señor, tiene los cordones desabrochados-le decía Marc.

-Ah sí?-preguntaba extrañado Cole-Que raro, no lo he notado…

En el momento en que se vio los zapatos, Marc lo desmayó dándole un golpe en la cabeza. Luego, lo cogió mientras los policías y soldados que oyeron el ruido se giraron hacía ellos.

-Mira que te he dicho que no te bebieras esas dos botellas de más!-le "hablaba" Marc a Cole, dirigiéndose ahora a los demás-Disculpen señores, es que mi amigo no soporta bien el alcohol!

Tras quitar toda sospecha, se fue cargando a Cole a sus espaldas hacía el baño. Un minuto después, salía Marc con el traje del sargento.

-Vamos allá!-se decía Marc en su mente mientras se ponía la gorra.

Tras subir las escaleras, abrió la puerta y se encontró un despacho con cajones llenos de documentos y papeleo, y en un rincón, un montón de espadas acumuladas. En ese mismo instante, un chico que se encontraba en el interior se tropezó y cayó con los documentos que llevaba en mano.

-Ay, lo siento!-se disculpaba el joven soldado con gafas-Es que soy nuevo en este departamento y poner en orden los papeles es un dolor de cabeza!

-Bien, el encargado es un novato!-pensaba Marc sonriendo-Esto será fácil!

Luego se dirigió hacia el mostrador de espadas y las comenzó a mirar.

-Soy el sargento Cole, y venía a recoger algunas espadas-le comentaba Marc-Le importa sí las miró una por una?

-En absoluto!-le respondía amablemente el novato-Siéntese como en casa, sir!

Marc las miró una por una, fijándose en su filo y su calidad, y las separaba en buenas y malas. De repente, se fijó en una espada. Al verla, se quedó impactado.

-No es posible!-pensaba Marc alucinado-Ya he visto antes a esta espada! En la batalla de Kanawakajima, en visitas en los hogares de la casa Tokugawa,…No hay duda, esta es la Honjo Masamune!

Marc miró de reojo al novato, y se volvió a girar.

-Debo engañarlo como sea para conseguir esta espada tan increíble!-pensaba Marc-Sí cojo solo esta, sospecharan que es muy buena! Sera mejor que me coja algunas más para así camuflarla entre ellas!

Y tras mirar más, Marc cogió trece espadas junto a la Honjo Masamune, sin hacerla sobresaltar sobre el grupo.

-Bien, es hora de que firme aquí en estos papeles-le indicaba el chico.

-Bien, voy a conseguirlo sin hacer el mínimo esfuerzo!-celebraba Marc-No me lo creo!

Pero antes de firmar, hubo una pregunta del que truncó los planes de Marc:

-Por cierto señor, porqué ha usado antes su apodo y no su nombre para presentarse?

-Mierdaaaaa!-pensaba Marc nervioso-Era su apodo!?

-Tiene que poner su nombre completo, no su apodo-le decía el chico.

-Pero si no tengo ni idea de cómo me llamó!-pensaba Marc-Rápido, voy a verme el nombre que hay en mi placa rápidamente y firmaré rápidamente!

Miró en un milisegundo el nombre de la placa, y escribió lo que había visto.

-Coldy Bimore?-leía extrañado el novato-Pero si su nombre es D. según los informes.

-Maldita sea, porque tenía que leer tan rápido!?-pensaba aún más nervioso Marc-Ahora estoy sintiendo lo mismo que cuando te mandan leer un libro mega largo por vacaciones, te lo lees el último día por encima, y haces un examen con preguntas concretas! Piensa, piensa, piensa,…

Entonces tuvo una idea y le dijo al chico:

-Es que ahora no me gusta firmar con mi nombre completo porque me da vergüenza. Por eso pensé en un nombre reducido para que así no lo tuviera que utilizar.

-Y se puede saber cuál es su nombre completo?-le preguntó por curiosidad el chico.

-Oh, no!-pensaba alarmado Marc-Que nombre me pongo!? Rápido, algo que empiece por D.B., por D.B., por D.B., …

Y cuando tuvo algo, soltó lo primero que pensó:

-Mi nombre completo es Dragon Ball Moore.

-Pero que carajos acabo de decir!?-pensaba muy alarmado Marc-Le acabó de soltar el nombre de lo que podría ser una secuela que no puede superar a la original!

-Ah, ya veo!-le contestaba el joven-Normal que no le guste, es bastante feo…!

-Bien, menos mal!-pensaba más calmado Marc-El poder de las secuelas está a mi favor!

Sin querer perder más tiempo, cogió todas las espadas y le dijo al chico:

-Me gustaría quedarme más, pero es que tengo prisa. Gracias por tú colaboración, hablaré bien de ti a tus superiores!

-En serio!?-exclamaba sorprendido el joven-Muchas gracias, señor!

Y con el joven lleno de falsas esperanzas dejado atrás, Marc salió del edificio echando a correr.

FIN DEL FLASHBACK

-…y gracias a eso, el nombre de Coldy Bimore quedó en la historia como el extraño personaje que se llevó la katana, el hombre con el nombre similar quedó en sospecha y yo obtuve la katana-concluya la historia Marc.

-Pero porqué me la das!?-le preguntaba Heiji-No hace falta que me des una espada tan valiosa, con una normal me conformo!

-Conozco y tengo algunas espadas que son mejores que esta, pero creo que te puede ir bien a ti-le decía Marc-Tú y ella sois compatibles a mi ojo.

-Compatibles?-preguntaba extrañado Heiji.

-Una buena espada es fuerte de por sí, pero cuando el dueño tiene un vínculo con ella, se vuelve mucho más fuerte y puedes sacar todo su poder-le decía Marc-Créeme, soy bueno en este tipo de cosas.

Heiji miró la espada, y con mirada seria decidió empuñarla.

-Por cierto, también soy bueno adivinando parejas-le insinuaba con una sonrisa y en voz baja Marc-Y tú y tú amiga Kazuha sois muy compatibles. Para cuando tenéis planeado la boda?

-Ci-cierra el pico!-le decía molesto y sonrojado Heiji-Que te inventas!?

-Heiji, ocurre algo?-le preguntaba Kazuha ante tanto secretismo.

-No, nada nada, no te preocupes!-le decía nervioso Heiji.

-Bueno, haz lo que quieras con ella, pero es mejor que se lo digas cuanto antes mejor-le susurraba Marc-No mueras mientras tengas algo pendiente que hacer en este mundo.

FIN DEL FLASHBACK

Heiji dejó de pensar en aquello y fijó su atención en su padre.

-Eh, viejo, estás bien?-le preguntaba Heiji preocupado-Es mejor que te retires de aquí y te curen esta herida.

-Maldito tonto, no te preocupes por mí y lárgate ahora!-le decía su padre-Te prohibí que participaras en la batalla, esto es demasiado superior a ti!

-Crees que te voy escuchar y largarme dejándote morir aquí?-le preguntaba Heiji-Lo siento, pero soy tan tozudo como tú. Durante todo este tiempo, siempre que había un misterio o caso, he querido resolverlo a toda costa, y nunca me ha importado los obstáculos que me han puesto. Este combate es igual, aunque sea muy peligroso, tengo ganas de hacerlo sea como sea.

Heiji se levantó y, con una sonrisa calmada, le dijo por último a su padre:

-Relájate y descansa. Para cuando te levantes, esta batalla ya habrá terminado.

Heizo se sorprendió por la calma y la madurez de su hijo, que no tenía miedo al enemigo que se le presentaba.

-Parece que tú vas a ser mi nuevo contrincante-le decía Seguru-Así que el destino ha querido que las dos katanas más poderosas jamás creadas se enfrenten en una batalla a muerte para demostrar cual es la más poderosa, eh?

-Lo siento viejo, pero aunque hace poco he podido ver que lo irreal es posible, no soy de los que cree en leyendas o el destino-le decía Heiji.

-Menudo pequeño impresentable!-se reía Seguru desenfundando su Murasama-Pero eres un rival para mi espada. Me presentaré: Mi nombre es Seguru Itakura, jefe de la familia Izuwara-kai, y acabaré contigo por mis hombres!

-Yo soy Heiji Hattori, estudiante de instituto y detective!-se presentaba sonriendo Heiji-Y voy a derrotarte para proteger a la gente que me importa!