Hooooola a todos! Tras muchísimo tiempo (2 meses, creo), por fin puedo volver a subir capítulos. El motivo era que estaba de exámenes finales y selectividad, y no tuve tiempo para poder escribir. Este verano también tendré trabajo a hacer, pero tendré tiempo para escribir. Hoy solo será un capítulo, pero dentro de una semana o dos subiré bastantes capítulos para compensar la falta de publicación. Espero que lo entendáis. Y ahora, sin más demora alguna y alegrado de volver a decirlo, que comience el capítulo!
Capítulo 39: Heiji y Kazuha
Los dos espadachines se miraron durante unos segundos. Ninguno de los dos hacía el mínimo movimiento, ya que esperaban el movimiento del otro, por lo que la tensión en el ambiente crecía aún más. En un momento dado, los dos cogieron las empuñaduras de sus respectivas katanas, y avanzaron hacia delante, chocando las dos espadas y creando un gran viento a su alrededor.
-Menudo choque!-decía Sato cubriéndose.
-Este es el poder de las dos mejores katanas que existen!?-exclamaba aterrorizado Chiba.
-Heiji…!-decía preocupada Kazuha.
Mientras, los dos se daban golpes de espada, cada uno bloqueando el ataque del otro.
-Veo que también eres bueno, chico-le decía Seguru sin parar de atacar-Parece que es verdad que eres hijo de ese inspector.
-De algo aprendí de las lecciones infernales que me hizo de pequeño!-recordaba Heiji mientras atacaba y bloqueaba.
Heiji le dio tres golpes seguidos, y luego un golpe fuerte para sorprender a Seguru. Aprovechó el momento para intentar atacarlo, pero fue en vano. Seguru lo previó y bloqueó el ataque con su espada.
-Buen intento-le decía Seguru-Pero no has atacado sin vacilación.
-Tsk!-lamentaba Heiji.
En ese instante, Seguru comenzó a atacar sin discreción a Heiji. Él intentaba defenderse como podía.
-Hay una historia sobre estas dos espadas-le contaba Seguru mientras peleaba contra Heiji-Hace mucho tiempo, dos forjadores de espadas compitieron entre ellos para ver cuál era el mejor en su arte: esos eran Masamune y Muramasa. Para comprobarlo, dejaron sus espadas ya acabadas suspendidas sobre la corriente de un río, y así ver su calidad. La espada de Murasama cortaba todo aquello con lo que entraba en contacto. Mientras, la de Masamune solo cortaba las hojas que flotaban en el río, ya que los seres vivos parecían rebotar al tocar el filo de la espada. Cuando Muramasa lo vio, pensó que la espada de su rival no era lo suficientemente afilada y que había ganado, pero entonces irrumpió un monje itinerante. Había estado observando la competición un rato, y decidió que la espada de Masamune era de más calidad. Según él, la espada de Murasama era una creación maléfica y ávida de sangre, ya que cortaba todo en pedazos indiscriminadamente. En cambio, la espada de Masamune no mataba innecesariamente. Así fue como Masamune fue elegido el mejor fabricante de espadas, mientras que Murasama quedó relegado en un segundo puesto.
-Y a santo de que me cuentas esta historia!?-le preguntaba Heiji sin entenderlo.
-A que esa es una de las razones por la que es imposible que me derrotes-le decía Seguru-Mi espada está endemoniada, y sirve para poder acabar con cualquiera. En cambio, tú tienes una espada benévola que no mata porque sí, y eso demuestra que la Masamura es mejor, porque tiene lo que debe hacer una espada.
-Eso no demuestra nada!-le decía Heiji intentando atacarle-Y cuál es la otra razón!?
Esta vez, Seguru no bloqueó, sino que esquivó grácilmente con la cabeza el ataque frontal de Heiji.
-Que desde que hemos comenzado esta batalla, no me has atacado ni una sola vez con el filo de tú espada, sinó con el reverso-le decía sonriendo Seguru.
En ese momento, Heiji se quedó descolocado. Seguru lo aprovechó y le hizo un corte en la mejilla. Heiji tiró para atrás, mientras jadeaba y le salía un poco de sangre en el rostro.
-Una espada benévola y un chaval que no va a muerte contra mí no tienen ninguna posibilidad de ganarme-le decía Seguru-No tienes las agallas de matarme!
-Callate!-le decía Heiji-No hace falta que te maté para poder detenerte!
-Y como se supone que me vas a derrotar, mocoso?-le preguntaba Seguru.
-Lo haré a mi manera!-le decía Heiji mientras iba a la carga.
-Creo que debería mostrarte de una vez por todas la clara diferencia que hay entre nosotros-le decía Seguru sujetando fuerte la espada.
Fue entonces cuando Heizo vio lo mismo que cuando se enfrentó a él: de la espada salía una extraña energía oscura.
-Heiji, ten cuidado!-le advertía Heizo-Va a usar el mismo método con el que me derrotó!
Al oir aquello, Heiji detuvo su carrera y se puso a la defensiva. Eso le salvó, porqué en ese instante se le colocó Seguru delante suyo y le soltó un ataque que, aunque se protegió, le costaba mantenerse en pie.
-Pero que…!?-exclamaba Heiji.
En ese momento, pudo ver sorprendido que de la espada de Heizo salía una extraña energía oscura de color negro, y que en la cara de Seguru le salían unas extrañas marcas de color negro en el rostro.
-Que le ha salido en el rostro!?-se preguntaba asustada Sato.
-Parecen un tipo de marcas…!-comentaba Shiratori.
-Qué demonios te ha pasado!?-le preguntaba nervioso Heiji.
-Yo puedo sacar el máximo poder de una espada, y ella me permite obtener parte de su poder-le contaba Seguru-Ahora el poder de esta espada demoníaca fluye por mi cuerpo, y tengo un poder sobrehumano.
Seguru desapareció de la vista de Heiji, y con una velocidad que ni Heiji podía verle, comenzó a atacarle a discreción, haciéndole un montón de cortes en sus brazos y sus piernas.
-Mierda, es demasiado rápido!-pensaba Heiji mientras sufría los cortes-Debo fijarlo y atacarlo con todo lo que pueda!
Heiji intentó ver a Seguru, que era imposible localizarlo yendo a tanta velocidad. En un momento dado, vio una sombra negra.
-Ahí está!-pensaba Heiji atacando de frente con su espada sin dudarlo.
Pero tal fue su decepción al ver que no le había alcanzado. En ese momento, Seguru ya le había ganado la espalda.
-Estás al descubierto!-le advenía Seguru atacándole.
Heiji no pudo esquivarlo y recibió el corte en la espalda.
-Gah!-gritaba Heiji dolorido y cayendo al suelo.
-Heiji!-gritaba preocupado Ginshiro.
Mientras se intentaba girar como podía, Seguru estaba de pie ante él, dominándole por completo.
-No eres más que un excentrico con una katana demasiado buena para que tú la tengas-le decía Ginshiro-Así no llegaras lejos, mocoso.
-Mierda, no puedo moverme!-pensaba Heiji desesperado-Ya He perdido demasiada sangre! Quiero continuar, pero no puedo! Quiero ayudar en todo lo que pueda, pero no soy capaz! En serio voy a morir aquí y ahora!? Maldición, maldición, maldición!
-Es hora de que mueras, mocoso-le decía Seguru apuntando su espada al corazón de Heiji-Al menos haré que tú espada la reciba alguien mejor que tú.
-Oh no, Heiji!-gritaba asustado Heizo al ver que su hijo iba a morir.
-Detente!-le gritaba Ginshiro.
Seguru intentó apuñalar a Heiji. Pero justo cuando estaba a 1 centímetro de penetrarle en la carne y atravesarle el corazón, el hombre se detuvo. En ese momento, giró su cabeza hacía atrás y dijo:
-No ves que tu esfuerzo inútil no servirá de nada, mocosa?
Se lo estaba diciendo a Kazuha, que le estaba sujetando con un abrazo.
-Kazuha, que demonios haces ahí!?-gritaba preocupado Ginshiro-Huye ahora mismo!
-No lo haré!-le gritaba ella-Si lo hago, Heiji morirá!
-Kazuha…-decía Heiji con lo que le quedaba de energía-Por favor, huye…
-Serás estúpido!-le regañaba ella-No me lo digas como si fueras a morir ahora!
Heiji se sorprendió al oír aquellas palabras. En ese momento, vio que salían lágrimas de los ojos de Kazuha.
-Hemos pasado juntos peores cosas que esto, y a veces por intentar protegerme te has pasado!-decía llorando Kazuha-Pero lo hemos superado y lo hemos terminado sonriendo al final de todo. Aún tenemos más cosas que hacer juntos en el futuro: más casos, mas misterios, más momentos divertidos y tristes…!Así que no me dejes sola, Heiji! Sé que vas a salir de esta, así que levántate, por favor!
Ante esa petición, Heiji se quedó mudo. Le hizo despertar de una vez.
-Ella tiene razón…-pensaba Heiji-Es tal y como me dijo el niñato de las gafas, no puedo dejar cosas pendientes antes de morir. Así que muévete ya, cuerpo!
-Vamos Heiji, sé que puedes levantarte!-le apoyaba Kazuha-Yo confió en ti!
Al oír aquellas palabras, Seguru recordó un amargo recuerdo de una frase que le dijo cierta mujer:
"-Yo confío en ti"
Al recordarlo, apretó fuertemente el brazo de Kazuha y la sujetó, tanto que le hizo daño.
-Ay!-gritaba dolorida Kazuha.
-Kazuha!-gritaba preocupado Ginshiro.
-No me gusta matar mujeres, pero me has hecho recordar algo por lo que me he arrepentido incluso ahora!-le decía Ginshiro nervioso y molesto-Debo acabar contigo para poder olvidar ese pecado!
-Mierda, quiero moverme!-pensaba desesperado Heiji-Da igual si no se mueve mi cuerpo, que se mueva mi alma! Vamos, vamos, vamooooooooos!
"Quieres proteger aquello que más deseas, verdad?"
Heiji oyó una voz que resonaba en su cabeza.
-Quien me está hablando!?-pensaba extrañado Heiji-Acaso son alucinaciones mías!?
"Como mi portador, aquél que puede conocer mi verdadero propósito en este mundo, te entregaré el poder que necesitas. Acabemos con la oscuridad que reside en ese hombre y evitemos más destrucción innecesaria"
En un momento dado, a Heiji le pareció ver a su lado una silueta humana. Estaba totalmente cubierta de luz, y lo único que se podía apreciar era una forma femenina. La silueta le tocó la mejilla y entonces, Heiji notó algo en su cuerpo. Algo que iba junto al latir de su corazón.
-Que le pasa a mi cuerpo?-se preguntaba extrañado Heiji-Me siento más ligero que antes…
-Descansa en paz en el otro lado, muchacha!-le gritaba Seguru antes de cortarle la cabeza.
-Noooo!-gritaba Ginshiro.
-Heiji, salvameee!-gritaba Kazuha.
Y antes de que pudiera cortarle la cabeza, la Murasama chocó con el reverso de una espada. Esa era Masamune, quien era portada por Heiji.
-QUE LE ESTÁS HACIENDO A MI KAZUHA, BASTARDO!
Y con esa furía, Heiji le hizo un ataque frontal clavándole la espada en el hombro derecho, y lanzándolo lejos. Era el primer ataque que pudo darle a Seguru.
-Heiji…!?
Kagura dejó de hablar al ver a Heiji. De su espada salía una energía de color blanco, y en la cara y en los brazos le salían unas marcas de color blanco.
-Que le pasa!?-exclamaba sorprendido Chiba.
-Parece que es lo mismo que ha hecho el tal Seguru!-decía Shiratori-Pero esta vez es distinto…
-Heiji, estás bien!?-le preguntaba Kazuha-Que te ha pasado!?
-Sí, estoy bien, tranquila-le decía Heiji-Es más, estoy mejor que nunca!
-Menos mal…-decía aliviada Kazuha.
Heiji vió a Kazuha, y sin mirarla, le dijó:
-Kazuha, tengo que decirte algo. Tú…me gustas mucho!
…
-EEEEEEEEEEEHHHHHH!?-exclamaban todos sorprendidos por la confesión.
-Yo me esperaba algo así, pero no de esta manera…-decía sonriendo Ginshiro, que desde hace años ya sabía por dónde iban los tiros.
-Pero que dices ahora, estúpido!?-le decía muy sonrojada Kazuha-Crees que este es el mejor momento para decirlo!?
-Bueno, ya lo intenté en el lago, y no salió tal y como lo planeé!-decía Heiji recordando como la JASD le arruinó el momento romántico.
-Y por qué me lo dices ahora!?-le preguntaba Kazuha.
-Porque ahora ya no me he dejado nada pendiente por decir!-le decía sonriendo Heiji-Así puedo concentrarme en totalidad contra ese hombre. Así que si salgo de esta, espero que salgamos juntos a menudo, Kazuha!
Kazuha se quedó embobada con las palabras de Heiji, que fue el primero de los dos que por fin se le declaró al otro sin que hubiera algún extraño incidente que los separará (aleluya, dirán los shippers).
Mientras, Seguru se levantaba del suelo tras caer al recibir el ataque.
-Me equivocaba, me has sorprendido gratamente joven!-decía sonriendo Seguru-Y pensar que hubiera otra persona como yo que pudiera despertar el poder de una gran espada y poder herirme! Eso demuestra que tu sed de sangre ha despertado.
-Te equivocas viejo!-le cortaba en seco Heiji-Es verdad que me he dado cuenta que ganar sin herir o cortar a tu oponente es prácticamente imposible, pero eso no significa que debas matarle por gusto o necesidad. Pasa igual con esta espada: ha sido usada en campos de batalla y ha acabado con muchos enemigos, pero jamás despertó todo su potencial. Eso es porque ninguno de sus portadores entendió el verdadero propósito de esta espada, y yo la he podido comprender.
Heiji le apuntó con su espada, y le dijó serio:
-Esta espada y yo ahora estamos conectados y con el mismo propósito: aunque tengamos que herir o incluso acabar con cualquiera que se enfrenté a nosotros, protegeremos aquello que nos importa con todas nuestras fuerzas!
