Hooooola a todos! Aquí os traigo un especial de cuatro capítulos por los problemas ocasionados y por no subir a tiempo algunos capítulos! En estos cuatro capítulos, habrá un flashback muy largo, probablemente el que más, por eso pensé que quedaría bien subirlos a la vez. Espero que disfrutéis de este regalo. Y sin más demora, que empiece el primer de los cuatro capítulos!
Capítulo 40: Descontrol
Heiji, tras su declaración y con mirada seria, estaba preparado para derrotar a Seguru.
-No te hagas el creído, mocoso!-le respondía Seguru-Aunque hayas despertado ahora el poder de tú espada, no podrás contra alguien que lo ha hecho durante décadas!
En ese mismo intante, Seguru desapareció.
-Oh, no!-respondía nerviosa Sato-Va a luchar como antes!
-Si lo hace, Heiji va a perder!-decía preocupado Ginshiro.
-Tranquilos, no os preocupéis.
Quien decía esa frase fue Kazuha, quien extrañamente tenía una sonrisa de confianza en su cara.
-Porqué dices eso!?-le preguntaba extrañado Shiratori-Si antes le ha dado una paliza!
-Vosotros no conocéis bien a Heiji!-les decía ella mientras le observaba-En un combate de kendo, él no pierde nunca contra el mismo rival dos veces!
Heiji se mantuvo quieto hasta que en un momento dado, con gran velocidad, movió su espada, consiguiendo defenderse con facilidad.
-Cómo!?-exclamaba impactado Seguru.
-No me vas a volver a sorprender como antes, viejo!-le decía Heiji seguro-Cuando me has atacado antes, me he fijado en tú patrón de movimientos, y en los momentos en que movías la espada para atacarme. El problema es que no contaba con la suficiente velocidad y reflejos para poder defenderme. Pero ahora es distinto!
Heiji lanzó a Seguru, que se retiró hacia atrás. Cuando Seguru quiso volver a la carga, vio que Heiji había desaparecido.
-Detrás de ti-le decía la voz de Heiji a sus espaldas.
Seguru se giró a toda velocidad y bloqueó el ataque, pero se hizo un pequeño corte en la mano. A continuación, Heiji volvía a estar detrás de él. Seguru volvió a girarse y defenderse, pero otro nuevo corte le hizo.
-Increíble, le está superando en velocidad!-decía sorprendido Ginshiro.
-Aunque le hace cortes pequeños, al menos ya puede herirle!-decía sonriente Chiba al pensar que tenían posibilidades de ganar.
-Ese es Heiji!-decía contenta Kazuha.
-Cómo es posible que me puedas ganar en velocidad!?-decía molesto Seguru buscando a Heiji.
-Eso es porque mi espada y la tuya son muy diferentes-le decía Heiji, que se había detenido detrás de Seguru.
-Explicate!-le decía Seguru girándose.
-Puedo comprobar que las dos espadas tienen un gran poder, pero no están del todo equilibradas-le explicaba Heiji-Tu Murasama hace cortes más profundos, pero no te da mucha velocidad. En cambio, la Masamune puede ir a gran velocidad, pero no tiene tanta fuerza a la hora de cortar. Por tanto, eso significa que con varios tajos de tú espada podrás acabar conmigo fácilmente. Pero sí los puedo esquivar y hacerte daño poco a poco, que crees que va a suceder?
Heiji levantó su espada y le dijo:
-Ríndete ya. Aunque prolonguemos este encuentro durante horas, el resultado será prácticamente el mismo.
Seguru se quedó mudo. Entonces, cogió bien fuerte su espada y dijo en voz baja.
-No voy a perder…no voy a perder aún…Aún debo acabar con este mundo por ella…
Con furia en sus ojos, atacó a Heiji, que le bloqueó el ataque como pudo.
-No moriré hasta hacerles pagar por lo que hicieron!-gritaba Seguru.
-Tsk!-decía Heiji defendiéndose-No creas que voy a hacerlo yo también!
Heiji se movió con rapidez y le hizo algunos cortes a Seguru, pero él ahora atacaba con más fuerza que antes.
-Aún le está superando en velocidad!-notaba Sato.
-Sí, pero ahora Seguru le está atacando con más agresividad que antes!-decía Shiratori-No tiene más remedio que esquivarle!
El juego siguió durante unos segundos. En un ataque, Heiji tuvo que moverse hacia atrás. En ese momento, vio algo que le extrañó. La fuerza de la Murasama parecía aumentar, pero las marcas negras se extendían cada vez más por el cuerpo de Seguru.
-Yo…yo…yo…-decía sin parar Seguru, que parecía perder el conocimiento.
En un momento dado, sus ojos se pusieron en rojo, y con un gran ataque, fue a por Heiji. Aunque pudo defenderse, Seguru lo mandó volando lejos.
-Heiji!-gritaba preocupada Kazuha.
-Que le ocurre!?-preguntaba Sato nerviosa-No parece el mismo de antes!
-Parece como si hubiese perdido el control de sí mismo!-decía Ginshiro.
Heiji se levantó, y dijo:
-Creo que su sed de venganza ha hecho que su espada le consuma por dentro-decía Heiji-Ahora no es más que una bestia descontrolada movido por la ira.
Seguru le comenzó a atacar con varios golpes. Ahora Seguru le podía hacer algunos cortes a Heiji.
-Maldición!-decía Heiji en el aprieto-Pero debo aprovecharlo, ahora tiene la guardia baja!
Heiji le hizo fácilmente unos cortes, pero parecía no afectarle las heridas. Seguru seguía atacando sin pensar.
-A pesar de haber sido herido, sigue atacando!?-decía angustiado Chiba al ver a Seguru.
-Ahora mismo ni parece que sea humano…!-decía Kazuha preocupada.
Mientras, Seguru y Heiji seguían dándose espadazos entre ellos. Pero ahora le ganaba la partida Seguru.
-No voy a perder contra ti, mocoso!-gritaba Seguru enloquecido-No voy a dejar que el esfuerzo de tantos años sean desperdiciados!
-Porque haces esto!?-le preguntaba Heiji intentando defenderse-Que te mueve para que incluso desperdicies tú humanidad!?
-Tú no sabes nada de mí!-le gritaba Seguru-Quiero acabar con este mundo para vengar las muertes de las únicas personas a las que realmente quise: mi hijo y Shizuka!
Al oír aquello, Heiji quedó impactado, y su defensa estaba completamente baja. Seguru le movió la espada y le atacó.
-Yo voy a acabar con este maldito mundo!-gritaba Seguru con toda su rabia.
Heiji recibió una gran herida en la parte derecha de su cara, el cual sangró mucho. Cuando todos lo vieron, se quedaron helados.
-HEIJIIIIII!-gritaba completamente angustiada Kazuha.
Mientras Heiji caya desangrado, Seguru recordó el pasado que le llevó a convertirse en lo que era ahora.
FLASHBACK
Hace 50 años…
En esa época, había mucha violencia en Japón, y la policía era muy necesitada. En el departamento de policía de Osaka, podíamos encontrar a un joven Seguru con 20 años. Aunque hacía su trabajo, no era muy querido por sus compañeros.
-Mirad, ahí está Seguru leyendo el periódico sin hacer nada-cuchicheaba uno de los policías.
-Solo hace unas pocas misiones, y encima con mala cara!-decía otro-No puede estar orgulloso de ser parte del prestigioso cuerpo de policía!?
-Por lo que he oído, era el hijo de unos criminales que murieron en un incendio, y el jefe Rozuko le rescató-decía otro que se había enterado bien.
-Mh, pues razón de más para que trabajé!-se mofaba uno de ellos-Que compensé el error que provocaron sus padres en vida!
Al acabar la frase, un cuchillo a gran velocidad rozó su mejilla y se quedó incrustado en la pared. Ese cuchillo venía de la mesa de Seguru.
-Vaya, la puntería me ha fallado-decía con una mirada intimidatoria a los policías bocazas-La próxima vez, iré a por el ojo.
Los policías le miraron atemorizados, y yéndose lentamente a otro lado. Mientras, Rozuko miraba la escena en silencio y molesto.
Más tarde, en el despacho del inspector, se reunieron los dos en privado.
-Estoy harto de tú actitud!—le regañaba Rozuko-No mueves casi un dedo, y ahora te metes con tus compañeros!
-Perdona, pero nunca les he considerado "compañeros" a unos rastreros como ellos-le declaraba Seguru.
-Que te quede claro que sí no cambias esa actitud rebelde tuya, no vas a seguir más en el cuerpo de policía!-le decía Rozuko-Sin este trabajo, no vas a llegar a ningún lugar en este mundo!
-Yo haré lo que me dé la gana, y sabes que saldré tarde o temprano de este lugar tan cochambroso!-le decía enfadado Seguru antes de largarse dando un portazo.
-Maldito crío molesto!-decía en silencio Rozuko.
Por la tarde, en la mansión, Seguru ya se encontraba allí mirando el jardín exterior.
-Anda señor, como es que se encuentra usted aquí?-le preguntaba Shizuka extrañada-No tenía hoy trabajo?
-Me he ido antes de tiempo, algún problema!?-le decía un poco molesto Seguru.
-Pero eso está mal!-le regañaba Shizuka-Si un hombre como usted se olvida de sus obligaciones, en el futuro no podrá llegar a ser responsable de su propia vida!
-Y-y-y que quieres que haga!?-le decía Seguru, que siempre le costaba ponerse en contra de esa criada-Los policías de mi trabajo no paran de decir cosas malas sobre mí en secreto!
-Qué mala gente!-opinaba ahora Shizuka-Voy a decirle eso a mi señor para que no le hagan más!
-No, no lo hagas!-le detenía Seguru cogiéndola del brazo-El viejo está al tanto, y a pesar de eso, no les dice nada! Además, sí una criada como tú le falta al respeto, te echará a la calle!
-No me importa!-le decía ella-No dejaré que a alguien tan bueno como usted le hagan más daño!
En ese momento, Seguru se levantó y la abrazó.
-Idiota, a mí sí que me importa!-le decía Seguru-Sí te vas, no tendría nadie quien me apoyará. Prefiero que me odien miles a perder a una persona que me quiere tal y como soy.
…
-Ah-ah-ah, lo siento!-decía unos segundos después Seguru todo rojo-No quería hacer esto!
-No, quien lo siente soy yo, señor!-decía Shizuka también roja como un tomate y yéndose rápido-No debería de haberme quedado tanto tiempo aquí, dada la importancia de la cena de esta noche! Ahora mismo vuelvo al trabajo!
-Importante?-preguntaba extrañado Seguru-Que va a pasar hoy por la noche?
-No se lo ha contado el señor?-le respondía Shizuka-Hoy vendrán a cenar inspectores de otras regiones para hablar de algo importante.
Seguru se quedó pensativo durante unos minutos. Porqué su jefe no le había hablado de esto antes? Y de qué tipo de conversación tenían que hablar unos peces gordos como ellos?
La noche cayó, y las criadas de la mansión limpiaban cualquier mota de polvo para que quedara todo reluciente. Mientras, Seguru estaba leyendo una revista en su habitación. En un momento dado, Rozuko abrió la puerta mientras se ponía un kimono muy caro.
-Hoy voy a charlar con amigos míos muy importantes-le decía serio Rozuko-No quiero que salgas de tú habitación, para así no dar una mala impresión. Te ha quedado claro!?
-Tranquilo, tú salvaje y gamberro chaval se quedará aquí aburrido para no estorbar tú reunión con los mafiosos de tus amigos-le decía Seguru sin girarse ni siquiera a verle la cara.
-Hm!-respondía molesto Rozuko mientras cerraba con fuerza la puerta.
Pero Seguru había mentido: sí quería irse y enterarse de lo que hablaban. Dejó la revista en el suelo y salió por la ventana. Bajó por el tejado y con un salto, aterrizó en el suelo. Sabía que no podía entrar directamente en la habitación, así que fue por la parte baja de la casa, y arrastrándose por el suelo, encontró un agujero por el que podía ver más o menos lo que había dentro de la habitación, y podía escuchar con claridad lo que hablaban allí dentro.
-Bueno Rozuko-san, ya nos puedes decir de qué trata la reunión?-le preguntaba uno de sus amigos, que era un hombre de aspecto recio, musculado y cabello negro corto.
-Perdonad, tenía que tomar ciertas medidas-le decía Rozuko-No quería que cierto estorbo apareciese por aquí.
-A cambio, trae más sake!-le decía un hombre orondo de 45 años, con barba de hace tres días y sonriendo como un bobo a causa del alcohol-No me voy a contentar con tres tragos!
-Eso eso!-le decía el último de sus compañeros, un hombre de aspecto normal, pero también borracho-Que corra el sake!
-Ahora vendrá alguna criada a servirnos!-les decía Rozuko enfadado mientras ponía el dedo índice en la boca-No hagáis tanto ruido!
Cuando Rozuko se sentó, comenzaron a hablar sobre el tema:
-Os he llamado aquí para intentar encontrar una manera de pillar a los Hasegawa-les explicaba Rozuko
-Ah sí, esa familia yakuza que ha crecido bastante los últimos años!-explicaba el borracho de aspecto normal-Antes no eran más que estorbos, pero con las transacciones y ventas que han hecho, están a la altura de las grandes familias.
-En mí prefectura son un quebradero de cabeza!-explicaba el borracho orondo con botellita en mano-Hay que acabar con ellos cuanto antes!
-Sin embargo, tenemos pocas pistas sobre ellos desde hace tiempo-explicaba el hombre musculado-Cuando tenemos un soplo sobre dónde se encuentran o su base, desaparecen a la velocidad del rayo, como si hubiesen presentido que íbamos a cazarles.
-Insinúas la posibilidad de un topo?-decía Rozuko mientras se tomaba una copa-Pero ahora estamos teniendo cuidado con ello. No creo que hayan infiltrado alguien en el cuerpo de policía.
-Pues entonces, no se puede explicar cómo lo han hecho-decía el musculado-Hay que descubrirlos cuanto antes, o pueden revelar secretos internos de la policía a otras bandas.
-Por eso les he querido invitar a mí casa-les explicaba Rozuko-Me han informado de que habrá un intercambio de dinero por droga dentro de tres días, y les explicaré el plan aquí, lejos de chivatos, para que así les podamos pillar de una vez por todas!
En ese momento, se oyó el sonido de una puerta que se abría.
-Les vengo a traer más sake-decía una voz.
Seguru se sorprendió al oír aquella voz: era la de Shizuka.
-Shizuka?-se preguntaba Seguru.
-Bien, pues haremos lo siguiente!-les indicaba Rozuko-El grupo de Manzaki-san irá por la parte trasera del puerto, el grupo de Tohiro-san estará en el buque próximo al del intercambio, el de Mizoru-san…
Mientras Rozuko iba explicando el plan con cautela, Shizuka se disponía a servir el sake en sus copas.
-Espero que salga cuanto antes de este lugar lleno de cerdos…-pensaba preocupado Seguru.
En un momento dado, Shizuka quiso servirle sake al hombre musculado, y se situó justo encima de Seguru.
-Anda, está sobre mi cabeza-se daba cuenta Seguru-Aunque espera un momento: sí está sobre mí y se acota, entonces…!
-Aquí tiene, señor-le decía Shizuka mientras le servía Sake acotándose.
Y en ese momento fue cuando Seguru pudo ver algo que solo se puede ver desde abajo y muy cerca: las braguitas de Shizuka.
-Mierdaaaaa!-decía Seguru mientras chorreaba sangre por la nariz y conteniéndose con fuerza-Aguanta Seguru, o sino es tú final!
Cuando ya acabó de servir al musculado, se fue hacía el hombre orondo.
-Uffff, menos mal!-suspiraba mientras se limpiaba la sangre de la nariz-Eso ha estado cerca!
Shizuka también le sirvió sake al hombre orondo. Mientras llenaba la copa, el hombre la miró de forma pervertida, y en un momento dado le cogió del trasero.
-Mh, ya me gustaría que mi mujer tuviera unas posaderas como estas!-comentaba sonriendo el hombre orondo.
Esa acción hizo que molestará a Seguru. Mientras, la víctima, que era Shizuka, se movió rápido y se apartó del pervertido. Justo en ese momento, el hombre con barba la abrazó mientras estaba borracho y dijo:
-Oye Rozuko-san, desde cuando tienes una criada tan linda?-le preguntaba el hombre sin dejar que ella se alejara.
-Ah, esta?-le respondía Rozuko-La encontré hace unos dos años en un grupo que vendían chicas para tareas domésticas. Es servicial y trabaja mucho sin quejarse.
-Ah, como me encantaría tenerla como criada-decía envidioso el hombre orondo-Rozuko-san, me la podrías dejar para esta noche?
Entonces el orondo se acercó a la muchacha y, sonriendo mientras contemplaba su rostro y su físico, le decía:
-Oye señorita, quieres jugar un poco conmigo? Nos lo pasaremos muy bien entre tú y yo.
-Lo siento, pero aún tengo mucho trabajo que hacer…!-decía ella evitándolo al saber por dónde iban los tiros.
Pero cuando se quiso ir, el hombre que la abrazó no la dejaba. Cuando hizo la mínima fuerza para quitárselo de encima, él la cogió y la dejó en el suelo de manera que no pudiera moverse. En ese momento, Seguru sabía que las cosas iban a peor.
-Oye, déjamela después a mí, vale?-le decía a su compañero orondo-Yo también quiero disfrutar de lo que puede ofrecerme un bellezón como ella.
-Por favor, mira que hacer ese tipo de cosas ahora…!-decía el musculado apartando la mirada de la escena.
Shizuka sabía que estaba acorralada, y solo le quedaba una esperanza: la ayuda de su amo.
-Rozuko-sama, por favor ayúdeme!-le pedía ella desesperada.
-Hoy mis amigos han venido a disfrutar un poco, por lo que necesito que se sientan a gusto-le comentaba tranquilamente Rozuko sin moverse-Además, que tiene de malo esto? Una criada debe obedecer las órdenes de sus amos sin rechistar, verdad?
Con la mirada fría que le hacía, Shizuka supo que a su jefe no le importaba nada lo que le pasase. Cuando intentó gritar para pedir ayuda, el hombre normal le tapó la boca.
-Oye chica, no llames a más personas-le decía sonriendo el normal-No querrás que nos quiten nuestra diversión, verdad?
Ella estaba a punto de llorar, mientras el orondo se acercaba de manera amenazadora.
-Allá voy querida-le decía mirándola por detrás-Al principio asusta, pero cuando entré, ya te sentirás más cómoda. (No hace falta que lo explique, verdad?)
Justo antes de llegar a ella, el hombre se detuvo y estaba quieto de gachas.
-Que, ya has cogido carne!?-le preguntaba el normal al verle en la misma posición.
Pero se olió algo raro al ver que salía un trozo de metal de la espalda de su amigo y volvía para adentro. Pero se confirmaron las sospechas al ver a su amigo orondo vomitando sangre, y cayendo al suelo desplomado víctima de ser atravesado en el abdomen por algo afilado. Al ver aquello, todos se armaron preocupados y sin bajar la guardia.
-Que ha pasado!?-gritaba preocupado Rozuko.
-Maldita mocosa!-gritaba molesto el normal mientras la lanzaba al suelo apretándole el brazo que casi le iba a lesionar-Has llamado a alguien!?
De repente, una katana salió del suelo y atravesó la muñeca que sujetaba a Shizuka.
-Aaaaaagh!-gritaba el hombre mientras la soltaba a causa del dolor.
Entonces, el suelo se rompió y salió Seguru, que sujetó a Shizuka para que no se alejara de él.
-Seguru-sama!-gritaba sorprendida Shizuka.
-Ni se os ocurra tocarla, desgraciados!-le gritaba Seguru enfadado.
Cogió la espada que llevaba consigo y le remató en el pecho al hombre normal.
-Maldito…-decía el musculado intentando desenvainar.
Pero se detuvo cuando Seguru le amenazaba poniéndole la espada a la altura del cuello.
-Ya que te has comportado decentemente, te dejó la opción de no quedar como tus amiguitos…-le amenazaba Seguru con mirada seria.
Ante aquello, no tuvo más remedio que soltar su katana.
-Seguru, qué demonios te crees que estás haciendo!?-le gritaba enfadado Rozuko.
-Vosotros habéis comenzado!-le respondía Seguru-La habéis forzado a hacerlo!
-Sabes lo que has hecho!?-le gritaba Rozuko-Acabar con dos jefes de policía te convierte en un criminal!
-No me arrepiento de nada!-le decía Seguru-Debía haber hecho esto desde hace tiempo!
-Pues lárgate de esta casa, maldito crío!-le ordenaba Rozuko-Haz que te maten en una sucia calle, que es a lo que perteneces!
El chico se fue muy molesto a su habitación, y en menos de cinco minutos estaba en la puerta de la mansión con una bolsa con sus pertenencias y una espada para protección personal.
-Espere un momento, Seguru-sama!-le detenía Shizuka mientras él abría la puerta.
-No voy a quedarme aquí!-le decía molesto Seguru-Voy a irme de aquí y no me vas a convencerme de quedarme en este antro de delincuentes!
-No es eso!-le decía ella-Yo quería decirte que…quiero irme contigo.
Seguru se giró sorprendido al oír aquello.
-Que te crees tú eso!-le gritaba molesto Rozuko cogiéndola del pelo con fuerza.
-Ay!-gritaba Shizuka dolorida.
-Con este chico no tengo remedio, pero aún puedo sacar provecho de una tonta como tú!-decía Rozuko mientras sonreía.
Sin que se diese cuenta, vio como el puñetazo de un Seguru cabreado le impactaba en la cara, lanzándolo lejos de los dos. Las criadas se quedaron quietas sin saber qué hacer.
-Vamonos!-le decía Seguru cogiéndola del brazo.
-E-espere…!-decía Shizuka intentando seguirle el ritmo.
La pareja salió pitando de la casa, y mientras corrían por las calles, Seguru le dijo:
-Siento haberte metido en esto. Ahora por mi culpa tenemos que huir los dos.
-No me importa-decía ella-Aunque tengamos que comenzar una nueva vida, sí estoy a su lado seguro que saldremos adelante!
Seguru vio cómo le sonreía, y se dio cuenta de que aquella chica realmente le amaba. Al ver aquello, decidió sonreír también.
-Yo también lo creo…-decía Seguru feliz.
-Por cierto, me he olvidado mi ropa en la mansión!-decía preocupada Shizuka.
-No hace falta, ya encontraremos ropas más preciosas que esas para una chica como tú!-le decía Seguru-Además… el color blanco te va genial…
Shizuka no lo entendió, hasta que cayó en la cuenta y con la cara roja, gritó:
-Pervertido!
Esa noche de luna llena, con una bofetada como sonido, comenzó el amor de esos dos jóvenes.
