Hooooola a todos! Aquí está el tercer capítulo del especial! Si no habéis leído los anteriores, volved al capítulo 40. Antes de comenzar, decir que normalmente daba noticias sobre curiosidades del manga de Conan. Hace meses encontré algunas, pero se me han olvidado. Al menos sí recuerdo una, que es que la próxima película tratara sobre Amuro, es decir, sabremos más sobre su pasado y sobretodo sobre Elena. Esta es una película que sí tengo ganas de verla, como el episode One. Bueno, y ahora, sin más demora, que comience el capítulo!
Capítulo 42: Protege esa sonrisa
CONTINUACIÓN DEL FLASHBACK
-Arf, arf,… -sosegaba Seguru mientras corría por las calles.
Debía darse prisa para cumplir el objetivo que le habían encomendado.
FLASHBACK DENTRO DEL FLASHBACK
Tiempo atrás, en la base secreta de los Hasegawa...
-Quieres que te consiga unos planos!?-le preguntaba Seguru.
-No unos planos cualquiera…-le comentaba el anciano de las cejas largas-En ellos están situados los lugares portuarios vigilados por la policía todo este tiempo. Si tal y como has dicho nos han descubierto y planean sorprendernos, debemos irnos con toda la gente y la mercancía de aquí. Pero sin un lugar en el que desembarcar y ocultarnos, nos pillarán de seguro. Por eso esos planos nos son tan importantes.
-Y tenéis alguna idea de dónde se pueden encontrar?-les preguntaba Seguru para saber dónde empezar a buscar.
-Lo único que pudimos saber fue que estaban en poder del cabecilla de la policía de estos lugares-le decía el anciano-Probablemente ya sepas quien es.
-Rozuko!-decía Seguru molesto al recordarlo.
-Por eso me infiltré en su mansión, además de conocer los movimientos del cuerpo de policía-le revelaba Shizuka-No los pude encontrar, pero poco antes de que nos fuéramos de la mansión, una criada me contó que vio a Rozuko sacando unos papeles de un escondite secreto en su habitación., y que se puso furioso cuando la descubrió.
-Probablemente fuera para la reunión que tuvo ese día-pensaba en voz alta Seguru.
-Quise encontrarlos, pero tras aquello no he podido infiltrarme dentro de la mansión para recuperarlos-le contaba Shizuka.
-Pues dejádmelo a mí!-les decía confiado Seguru-Registraré esa habitación y encontraré los dichosos planos para que así podáis escapar!
-Te lo agradezco!-le agradecía el anciano.
Antes de irse, Seguru quiso hablar con su mujer.
-Siento que no pueda estar contigo cuando el niño nazca-le decía sujetándole las manos-Pero volveré lo más pronto posible!
-Confío en ti, Seguru!-le decía Shizuka sonriéndole amablemente-Sé que volverás pronto junto a nosotros!
FIN DEL FLASHBACK DENTRO DEL FLASHBACK
-Arf…arf…-suspiraba Seguru mientras se detenía.
Había llegado a su destino: la mansión de Rozuko. Pensó que, sí entraba por la puerta, las criadas podrían alertar de su presencia. Por ello, decidió entrar por la parte trasera de la mansión escalando el muro. Tras saltar y aterrizar en el jardín, escaló como pudo hasta llegar a la ventana de su antigua habitación.
-Tal y como pensaba, es la misma habitación que hace unos años-pensaba Seguru mientras se fijaba en la ventana.
Él sabía que su ventana tenía un problema en la cerradura, así que lo aprovechó. Seguru hizo fuerza, y gracias a eso consiguió abrirla.
-Bien, ya solo me falta meterme en la habitación de ese vejestorio y estaré a salvo!-decía Seguru mientras se infiltraba en la mansión.
Cruzó el pasillo lentamente y con discreción, para no alertar a las criadas que se encontraban en el piso inferior. Finalmente, se introdujo en la habitación de Rozuko
-Bién, ya estoy adentro-pensaba Seguru mientras cerraba la puerta-Ahora tengo que encontrar los planos.
Durante varios minutos, Seguru rebuscó por toda la habitación: Literas, armarios, cajones, estanterías, debajo de los muebles, etc. Pero no encontró nada.
-Maldita sea, donde se encontrarán!?-decía impaciente Seguru mientras rondaba por la habitación.
En un momento dado, se dio cuenta de algo. Gracias a su afinado oído, se dio cuenta de que había unos sonidos raros. Volvió a pasearse por la habitación, pero más lentamente y con pisadas más fuertes. Siguió haciéndolo hasta que notó que en cierto trozo del tatami se oía de forma diferente.
-Este lugar esta hueco, lo que significa…-decía Seguru retirando esa parte del tatami.
Y bingo! Allí dentro había un hueco donde había un cofrecito, y en su interior se encontraban los planos.
-Al fin!-celebraba Seguru mientras se los guardaba-Ahora debo irme sin que se den cuenta y ya habrá acabado todo.
Y mientras salía de la habitación, veía que ninguna de las criadas del piso inferior notaron algo raro, por lo que su huida no sería ningún problema.
-El señor no va a llegar hoy?-decía una de las criadas del piso inferior.
-No, se va a ir de fiesta con el departamento después de acabar una misión-le decía la otra.
Cuando oyó eso, Seguru se detuvo en seco, y decidió quedarse un momento.
-Una misión?-le preguntaba la criada-Cual?
-Al parecer estaban buscando desde hace tiempo el escondite de una familia de la yakuza que no encontraban-le contaba la otra todo lo que recordaba-Y según he oído, alguien les ha conducido hasta ella. Ahora mismo iban a acabar con ellos.
-Oh qué horror!-decía la criada al escuchar aquello-Odio que muera la gente de forma tan sangrienta, pero sino el mal se extenderá por la ciudad…
Al escuchar aquello, Seguru se quedó pálido y sudando.
-Oh, no…-decía asustado Seguru.
…
Mientras, en el escondite de Hasegawa.
-Vamos chica, solo queda un poco más!-le decía una de las madronas a Shizuka.
-Nghhhhhhhh!-gritaba de dolor Shizuka intentando sacar al bebé hacía fuera.
-Recuerda, haz el "hee, hee, hoo"-le recomendaba otra de las mucamas.
-Hee, hee, hoo…-decía con voz apagada Shizuka.
-Pero qué clase de respiración es esa-le decía Minaze (mujer de 40 años experta en ayuda de madres jóvenes al parir a sus hijos y que gracias a su maña habían salido 300 criaturitas), molesta por hacer salir al pequeño-Hazlo con más fuerza y determinación! Hazlo así! HEEE HEEE HOOO!
-Hee hee hoo…-decía Shizuka aún con la voz baja.
-Vamos, hazlo otra vez!-la animaba Minaze-HEE HEE HOO!
-Déjala ya, que la pobre está muy agotada!-la detenía su compañera-Además, eso parece más un grito de un jugador de rugby yendo a placar rivales que el de uno que ayude a parir un bebe!
-Claro que no!-le reprochaba Minaze-Esta es una de las técnicas milenarias entregadas por las sagradas madronas de partos, lo llaman "El grito rompeolas que abre la concha para que salga la perla!"
-Pero qué clase de nombre tan absurdo y guarro se le pone a esa técnica!?-le reprochaba su compañera-Y quién demonios forman ese grupo de madronas taradas!?
-Chicas, va a salir el bebé!-les advertía nerviosa la otra madrona-Está a punto!
-Venga Shizuka, un poco más!-la animaba la madrona-Ya está casi fuera! Solo un empujón más!
-Saca la fuerza de la maternidad que hay en ti, chica!-la animaba a su manera Minaze.
-Nghhhhh…!-gritaba Shizuka.
Y todo se quedó en absoluto silencio hasta que un berrido se hizo eco en aquella habitación.
-Ngheeeeeeeeeeee…!-rompía a llorar el recién nacido.
-Es un niño!-decía con jolgorio la madrona.
-Menos mal!-decía Sakura con lágrimas en los ojos.
-Aiiiii, que bonito!-rompía a llorar Minaze mientras abrazaba con fuerza a la muchacha-No puedo contener mis lágrimas!
-Te las das de dura, pero parece como si hubieras participado en tú primer nacimiento!-le decía la muchacha, mientras era aplastada por el abrazo de Minaze.
-Pásamelo, quiero verlo!-le pedía Shizuka.
La mujer le entregó a su hijo, el cual ella lo sostuvo en sus brazos mientras lo limpiaban.
-Es precioso!-decía ella, que aunque estuviera agotada por el parto, no pudo contener su felicidad.
-Habéis terminado?-preguntaba el abuelo de las cejas largas entrando en la habitación.
-Sí, ha nacido sano!-le daba las noticias Shizuka-Ven a verlo, abuelo!
El anciano se acercó a ver al pequeño, que aún seguía llorando.
-Hmmmm, creo que será fuerte y noble-opinaba el anciano al verlo-Pero no sé qué hará con esos ojos rasgados.
-Ay, no digas esas cosas abuelo!-le decía tomándoselo a broma Shizuka-Le quiero tal y como es, es el niño que más buscaba!
-Tienes ya un nombre para él?-le preguntó el anciano.
-Sí, creo que sí…-le decía Shizuka-Hace tiempo me contaste una historia que me encantó, y debido al lazo que nos une a mí, Seguru, Hisae y esta família creo que tengo el nombre adecuado: Su nombre va a ser…
-Jefe, es una emergencia!-gritaba alarmado uno de los miembros de la familia entrando en la habitación.
-Que sucede!?-preguntaba preocupado el anciano.
-Un gran escuadrón de la policía está justo en el exterior!-le decía el hombre-Creo que nos han tendido una emboscada!
-Cómo!?-gritaba alarmado el anciano.
Shizuka, al oír aquello, se asustó y abrazó fuertemente a su hijo.
…
En el exterior, afuera de la fábrica abandonaba, se encontraba una gran cantidad de policías con armas en mano. Estaban en sus puestos, a punto de atacar en cualquier momento.
-Seguro que es aquí?-preguntaba Shinatsu-Porque aquí solo veo un grupo de fábricas abandonadas!
-Sí, señor!-le contestaba un agente-Seguí al sujeto tal y como ordenaron, y tras entrar ahí dentro en un agujero, salió por la puerta horas más tarde.
-Probablemente se encontrará con toda esa banda y se habrá unido por el bien de su esposa-le comentaba Rozuko, que se encontraba a su lado.
-Señor, usted también va a participar?-le preguntaba extrañado Shinatsu.
-Pues claro que sí!-le decía mientras recargaba su pistola-No solo nos han molestado con sus turbios negocios, sino que se han reído en nuestras narices infiltrándonos a unas zorras espías entre nosotras! Nos las van a pagar de una vez por todas!
-De acuerdo-le decía Shinatsu con su enigmática sonrisa-Pues les diré a nuestros hombres que ataquen lo más pronto posible.
Pocos instantes después, los policías abrieron la puerta a fuego. Al reventarla, se metieron dentro de la fábrica. Pero tal fue su decepción al ver que, a excepción de ratas y polvo, no había nadie más en esa instalación.
-Cómo!?-exclamaba uno de los agentes.
-Cómo es posible que no haya nadie!?-preguntaba otro agente.
-Buscad cualquier cosa que haya en el recinto!-les ordenaba un tercer agente-Si encontráis cualquier pista o mercancía, incautadlo de inmediato!
-Vaya chasco-decía un poco decepcionado Shinatsu-Y yo que quería acabar con algunos. Bueno, sí este es probablemente el lugar dónde se reúnen para el intercambio, les pillaremos dentro de poco.
Rozuko también estaba caído, pero vio el suelo y comenzó a fijarse en él. Después, esbozó una gran sonrisa en su cara.
-Que pasa jefe?-le preguntaba extrañado Shinatsu tras el posible fracaso de la operación.
-Escúchame Shinatsu, a veces cuando encuentras un tesoro, debes rebuscar más porque entonces descubrirás uno mayor-le decía Rozuko sonriendo-Que el escuadrón de ataque se presenté aquí!
Cuando todos se reunieron, Rozuko les indicó un lugar en el suelo en el que tenían que apuntar.
-Fuego!
A la orden, explotaron el suelo y se sorprendieron al ver que tras destruirlo había en su interior unas escaleras que llevaban a algo más profundo.
-Entrad adentro y acabad con todos ellos!-les mandaba Rozuko
Todos los agentes se metieron en el pasadizo listos para acabar con ellos.
-Vaya, que listos con lo de la trampilla secreta-se sorprendía Shinatsu-Lo increíble es que haya podido saber que se encontraba una justo bajo nuestros pies, señor.
-Bueno, es que yo tengo un pequeño espacio en mi habitación para guardar documentos importantes, y al cerrarlo se ve como el polvo del interior sale al exterior y se queda pegado en los bordes de la trampilla, así que no me ha sido difícil reconocerlo-le explicaba Rozuko.
-Ya veo…-decía Shinatsu interesado-Bueno, pues me voy adentro con los chicos, antes de que me quiten mis presas.
Pero antes de irse, se acordó de preguntarle algo:
-Oiga señor, la chica esa que mencionó antes cuando se reunió con ese chaval que le haría daño, qué hacemos con ella?
Rozuko se llevó un puro a la boca, y mientras lo encendía, le dijo con cara cabreada:
-Me tomas por imbécil? Esa mujer me engañó a mí y a todos y se rio en nuestra cara, por supuesto que le es imposible perdonarla! Sí la encuentras, mátala sin piedad! Si aún sigue viva para cuando yo llegué, déjame que le dé el tiro de gracia en su cara para que no vuelva a hacer esa patética sonrisa en la vida!
-Como quieras!-le decía sonriendo de placer Shinatsu mientras entraba en el interior de la guarida-Espero que no se enfade conmigo si le rebano el rostro antes de que usted venga.
…
-Arf…arf…arf…-gemía Seguru desesperado, corriendo a raudales por las calles de la ciudad.
Por su culpa, habían detectado la localización de su base, y sabía que cada segundo que pasaba había menos probabilidades de que Shizuka y su hijo salieran con vida de allí. En cuanto llegó a la fábrica y todos los coches policía allí, se tuvo que detener.
-Mierda, ya han llegado!-decía frustrado Seguru-Pero no puedo detenerme aquí y ahora! Debo seguir adelante y reencontrarme con ellos!
Decidido de sí mismo, corrió hacía los policías que había en el exterior. Antes de que se dieran cuenta, Seguru golpeó a uno de ellos y le robó la katana que llevaba consigo.
-Tú quién eres!?-gritaba uno de los policías confuso.
-Debe de ser un yakuza, disparadle!-les gritaba otro policía.
Intentaron darle, pero Seguru no quería distraerse con ellos, y les rebanó de un solo corte, dejándoles inconscientes en el suelo. Vio que la trampilla estaba abierta y se coló en el interior. Cuando llegó hasta el final del túnel y observó el panorama, se temió lo peor.
El recinto estaba completamente en llamas, y los edificios y maquinaria que la componían se iban cayendo presas de las llamas, mientras se libraba una gran batalla campal en todos lugares. Había gran cantidad de muertos, pero muchos eran los yakuzas y trabajadores del lugar, que al no esperarse la imprevista aparición de los policías, no tuvieron tiempo a preparase.
-Oh no, ya han comenzado…!-decía preocupado Seguru-Debo encontrarlos ya o morirán!
Seguru se metió en el ojo de huracán y corrió por todos lugares. Se encontró con dos o tres policías y tuvo que derrotarlos para poder seguir buscando.
-Shizuka! Shizuka! Shizuka! Shizu-!
Pero mientras seguía gritando el nombre de su esposa, alguien le tiró del brazo y le llevó adentro de un lugar escondido dentro de las casetas.
-Pero qué…!?-exclamaba Seguru.
-Seguru!-le decía emocionada Shizuka, abrazándolo con fuerza.
Seguru se quedó perplejo al verla. No creía que la podría ver con vida después del desastre que estaba pasando en el exterior.
-Shizuka!-le decía Seguru feliz y aliviado-Menos mal! Estás bien!?
-Sí, estoy bien…y él también…
En ese momento, Shizuka le enseñó al bebé. Era la primera vez que Seguru lo veía, y sintió una inmensa emoción y alegría al verlo.
-Es…precioso…-decía sin palabras Seguru-Nunca he visto un niño tan hermoso!
-Lo sé…-le decía Shizuka-No pensaba que nos tocase un niño como este.
Por un momento, Seguru vio algo que le emocionó. Era Shizuka sonriendo junto al bebé que parecía también sonreír. En ese momento, recordó la razón por la que estaba luchando: para mantener esas sonrisas para el futuro. Se puso serio y decidió hacer todo lo que pudiera para salir los tres de ese lugar.
-Shizuka, sabes cómo salir de este lugar?-le preguntó Seguru-Alguna otra salida o algo así?
-No-le relataba ella-Estaba huyendo junto al abuelo cuando, al ver que estaban al acecho un grupo de policías, me hizo esconderme en este almacén hasta que pasara el peligro, pero no ha vuelto aún. Estoy preocupado por él…
-Vaya, vaya, que tenemos por aquí?-decía una misteriosa voz de alguien sonriendo-Sí está aquí escondida la parejita!
En cuanto oyó esa voz, Seguru echó atrás a Shizuka y la protegió de la espada de Shinatsu, que se encontraba escondido en la oscuridad del almacén.
-Maldito…!-decía Seguru que, a pesar de haber bloqueado el ataque, estaba sufriendo con el choque de espadas.
-Anda, has bloqueado mi ataque-le decía sonriendo Shinatsu-Pero no creo que aguantes mucho contra mí!
Con la espada, mandó volar a Seguru, incluso rompió la pared del maltrecho almacén.
-Gah…!-hacía Seguru herido.
-Seguru!-gritaba preocupada Shizuka.
Ante el revuelo que se había provocado, hizo que la atención de los policías se fijaran en él. Enseguida, aparecieron muchos de los policías y llegaron hasta ellos.
-Mierda, ahora nos será imposible salir de aquí!-decía Seguru intentándose poner en pie.
-Quieres seguir peleando a pesar de que no puedes hacer nada contra mí?-le preguntaba Shinatsu-Está bien, haremos una apuesta: sí pierdes contra mí, te mataré junto a tú familia. Y si ganas… te dejaré con vida en la cárcel, pero sabiendo que tú familia murió igualmente.
-Me tomas por imbécil!?-le decía furioso Seguru yendo a la carga-No voy a dejar que muramos en este lugar!
-En serio no lo eres?-le ironizaba Shinatsu-Porqué tú sueño no va a ser posible.
Enseguida comenzaron el combate, pero se vio claramente que Seguru estaba por debajo del nivel de Shinatsu. Es más, Shinatsu le estaba ridiculizando esquivando sus ataques.
-Ponte a luchar en serio, bastardo!-le decía Seguru que se sentía humillado.
-Porqué tendría que hacerlo?-le decía con tono de broma-No eres más que un principiante en la espada! Yo me he entrenado con los mejores maestros de la espada de la ciudad, incluso les he llegado a derrotarlos! No me llegas ni a la planta de los pies!
-No digas algo como eso!-le decía enfadado Seguru, yendo de frente a atacarle.
-Bueno, pues si quieres, te voy a mostrar la diferencia de clase que hay entre nosotros, estúpido pobretón!-le decía Shinatsu, revelando su verdadera personalidad sádica con una tétrica sonrisa.
Shinatsu cogió su espada y con un ataque de diez cortes a gran velocidad, dejó completamente herido a Seguru con cortes graves en todo el cuerpo.
-Mierda…!-decía Seguru antes de caerse en el suelo derrotado.
-Seguru!-gritaba angustiada Shizuka, con el niño en brazos llorando.
-Bueno señorita, aunque les tenía que matar a usted y a su hijo antes, parece que ha caído antes su marido-le decía sonriendo con malícia Shinatsu-Bueno, pues ahora les tocará a ustedes dos.
-Haz lo que quieras conmigo, pero no le hagas nada a nuestro niño!-le rogaba Shizuka.
-Hmmmm, ya veo…-decía Shinatsu con la espada en mano-Pensaba matar al niño primero para hacer sufrir aún más antes de matarte, pero creo que te mataré a ti primero para así dejar al niño este huérfano y solo en las calles.
Shinatsu la atacó, pero sorprendentemente Seguru apareció en medio y bloqueó su ataque con la espada.
-Ni se te ocurra intentar matar a mi familia delante de mí, bastardo!-le decía Seguru furioso, lanzando a Shinatsu que aterrizó sin hacerse un solo rasguño.
-Vaya, quien iba a pensar que aún tendrías fuerzas para luchar?-le decía sorprendido Shinatsu-Pero no podrás hacer nada ahora.
En ese momento, Seguru se cayó e intentó levantarse como podía, pero le era inútil.
-Seguru, no te fuerces!-le pedía preocupada Shizuka al ver su estado-Estás herido por todos lados!
-Tú chica tiene razón, idiota-le decía sonriendo Shinatsu-No puedes ni ponerte en pie, y os hemos acorralado. Así que rendíos ya o vuestra muerte no será tan dolorosa.
-Tsk, maldición!-decía frustrado Seguru-Es que este va a ser nuestro final!?
Pero, de repente, una estructura gigante en llamas cayó en medio de los policías y la pareja, separándolos al completo.
-Que demonios ha ocurrido!?-gritaba molesto Shinatsu.
-La estructura nos ha salvado!-decía aliviada Shizuka-Ahora no podrán ir tras nosotros!
-No lo creo-decía Seguru siendo realista-Cuando apaguen el fuego que la cubre, volverán a por nosotros. Si no hacemos nada, nos atraparán.
-Shizukaaaaaa, chavaaaaaal!
Quien gritaba sus nombres bien fuerte y captó la atención de todos los presentes era alguien que se encontraba en el interior de una de las grúas. Era el abuelo de las cejas largas.
-Quién es ese vejestorio!?-se preguntaba Shinatsu.
-El abuelo!?-reaccionaba Seguru sorprendido.
-Abuelo!-decía Shizuka preocupada por él-Rápido, sal de ahí o te dispararán!
-Escuchadme bien, en el puerto aún queda un pequeño submarino para dos personas!-les decía el anciano-Cogedlo ahora o no podréis salir de aquí con vida!
-No digas eso!-le intentaba convencer Shizuka-Y que pasará contigo!?
-Yo distraeré a estos hombres!-le decía el abuelo-Aprovechadlo para iros!
-No lo voy a hacer!-le decía Shizuka entre lágrimas-Si nos vamos, morirás! Para mí has sido como un verdadero padre, como voy a dejarte!?
-Escuchame, Shizuka!-le decía serio el anciano-Me alegro que me consideres tan importante como un padre, pero debes dejarme. Yo tuve una familia hace tiempo, pero la perdí y fue el momento más doloroso de mi vida. Por eso, cuando te vi junto a esas chicas, os recogí porque no habíais tenido una familia, y quise llenar el vacío que teníais en vuestros corazones para que así no os sintierais solas en este mundo. Pero ahora ya no te hace falta que yo te llene este vacío, porqué ya tienes una verdadera familia que está junto a ti. Así que olvídate de mí y continúa junto a ellos para que así tengas una vida de la que enorgullecerte como propia.
Tanto Shizuka como Seguru se quedaron impactados por las palabras del anciano. Tras aquello, Shizuka ayudó a Seguru a moverse y se dirigió junto a él hacia el puerto.
-Al menos déjame decirte algo!-le decía Shizuka entre lágrimas y sonriendo forzosamente para superarlo-Eres el mejor padre adoptivo que alguien podría haber obtenido!
-Eso es lo mejor que podría haber escuchado-le contestaba con una sonrisa de satisfacción el anciano.
En ese momento, cogió los controles de la grúa y dirigió el gancho hacía los oficiales de policía, que tenían que esquivarlo a toda costa. Mientras, Shizuka y Seguru se fueron sin mirar atrás.
-Disparad al anciano!-gritaba uno de los policías-Detenedlo antes de que nos aplaste con esa cosa!
Al oír la orden, empezaron a disparar contra él, mientras se zafaba de algunos moviendo el garfio de un lado a otro. Al final, dos balas atravesaron el cristal y le dieron en el pecho.
-Ugh…!-decía herido el anciano, que quería coger otra vez los controles-Debo frenarlos un poco más o sino…
Pero su esfuerzo fue en vano cuando Shinatsu llegó hasta él y le atravesó la mano con su espada.
-Agh!-gritaba dolorido el anciano.
-Oye viejo, te has pasado un poco para alguien de tú edad, no crees?-le decía sonriendo con maldad Shinatsu-Aunque tú esfuerzo por salvarlos haya sido inútil, te irás al otro mundo culpándote de las estupidez que has hecho.
Pero al oír aquello, el anciano extrañamente soltó una risa.
-De que te ríes, viejales!?-le decía molesto Shinatsu por su actitud tranquila.
-Es probable que yo muera, pero no creas que me voy a arrepentir de lo que he hecho!-le decía sus últimas palabras el anciano sonriendo -Yo he decidido siempre lo que he querido. Si he querido ayudar a alguien, lo he hecho; si he querido salvar a alguien, lo he hecho; si he querido proteger a alguien, lo he hecho. Así que dime, de que me voy a arrepentir? He ayudado a una chica que se ha vuelto una verdadera damisela, un hombre justo que la protegerá y un infante que puede ser una gran persona de influencia en una era venidera. Para un viejo acabado como yo, no hay mayor mérito y orgullo que acabar así con mi vida.
-Cierra ya el pico con tus tonterías!-le decía Shinatsu cansado de él y apuntándolo con la espada.
Y en medio de tanto incendio y explosión, una vida más se había perdido esa noche.
…
Tras dos minutos, Seguru y Shizuka llegaron hasta el pequeño puerto, donde tal y como les dijo el anciano, allí se encontraba el mini-submarino.
-Allí está!-decía Shizuka alegrada-Ya lo hemos encontrado!
-Rápido, metámonos en eso y larguémonos cuanto antes de aquí!-decía Seguru con prisas.
Se subieron encima de él, pero a Seguru le costaba ya moverse.
-Seguru, metete tú el primero, rápido!-le decía Shizuka.
-Ni hablar!-se negaba Seguru-Pasa tú primero con el niño!
-Pero tú estás muy herido, casi no puedes ni aguantarte en pie!-le justificaba Shizuka.
-Esto no es nada…!-le decía Seguru, que se aguantaba el dolor dentro de sí mismo.
-Te lo ruego Seguru, entra tú primero!-le decía preocupada Shizuka.
Ante la insistencia de la chica, Seguru acepto. Él entró primero en el pequeño submarino, y luego Shizuka le paso al niño.
-Bien, entra ahora y nos iremos de aquí!-le decía Seguru extendiendo la mano a Shizuka.
-De acuerdo!-le decía Shizuka intentándole dar la mano.
BAM!
Con un disparo como ese, la situación se truncó en su totalidad. Le dio a Shizuka en la espalda i le había atravesado el pecho. Seguru observó la fatalidad impactado y destrozado.
-Te creías que te ibas a largar de aquí con vida mientras yo estuviera aquí, maldita zorra traidora?
Quien le dijo esa frase era el culpable del disparo, que no era otro que Rozuko
-Shizuka!-exclamaba agobiado Seguru intentando salvarla.
-Así que al final me has traicionado, eh Seguru?-le comentaba Rozuko-Mira que tirarlo todo por la borda solo por salvar a esa mujer tan repelente.
-Cierra el pico, maldito bastardo!-le gritaba furioso Seguru mientras intentaba salvar a Shizuka-Shizuka, no te mueras, por favor!
-Ya es tarde-le decía Rozuko mientras miraba de reojo a su equipo-Todos los policías que han participado en esta operación y siguen vivos llegarán en un minuto. Ya no os queda nada que hacer, parejita.
-Shizuka, metete rápido en el submarino!-le decía Seguru llorando-Nos largaremos ahora y te vas a poder curar, te lo prometo!
Pero Shizuka, con la fuerza que le quedaba, cogió la tapa del mini-submarino, y con una sonrisa, le dijo a Seguru:
-Ya es tarde para mí. Marchaos los dos y dejadme aquí.
-Pero que dices!?-le decía llorando Seguru-Te vas a curar, algo así no puede matarte!
-Te lo pido Seguru, sal de aquí con vida con nuestro hijo!-le pedía llorando Shizuka-Si morís por mi culpa, no me lo perdonaré nunca!
-Y a quién le importa, saldré a luchar contra todos ellos y los derrotaré!-decía Seguru-Luego saldremos aquí y…!
-Seguru, por favor!
El grito que pegó Shizuka hizo recobrar a Seguru.
-Desde pequeña, yo ya estaba muerta en mi interior-le contaba Shizuka-Y aunque el abuelo me rescató y me salvó, no sabía con qué ocupar el vacío de mi interior, que me diera ganas de vivir. Pero cuando te conocí y me casé contigo, ese vacío desapareció para siempre y fue llenado por algo llamado amor. Y hoy, con el nacimiento del producto de nuestro amor, por fin veo que mi vida ha valido la pena .Y para proteger esa felicidad, haré lo que sea para protegeros!
-No, por favor…!-decía llorando Seguru sin poder hacer nada por detenerla.
-Ah, cierto, aún no te he dicho cuál sería el nombre de nuestro hijo-le decía ella acercándose a Seguru-Sé que el nombre puede ser una tontería, pero lo he pensado por la relación que hay entre todos nosotros. Él se llama…
Y en medio del fuego y la confusión, se lo dijo. Seguru supo el porqué del nombre al escucharlo.
-Adiós y gracias por todo, Seguru…!
Y con esa despedida, Shizuka cerró la compuerta. Los gritos de desesperación de Seguru ya no llegaron hasta Shizuka.
-Sacrificarte por tú familia y morirte como criminal-le decía Rozuko con el departamento de policía en sus espaldas-Menuda manera más estúpida de morir!
-Me da igual-decía Shizuka sonriendo-Porque sé que hecho lo que una buena esposa y madre debía hacer.
-Esas son tus últimas palabras?-le decía Rozuko con la pistola cargada-Pues adiós!
Seguru no pudo escuchar nada de lo que hablaban, pero sí un disparo. En ese momento, supo que era demasiado tarde. Aunque quería salir afuera, quiso cumplir la última voluntad de ella y cogió los mandos del mini-submarino, que se submergió.
-No dejéis que escape!-ordenaba Rozuko.
Los policías empezaron a disparar el submarino, pero gracias a la coraza que la cubría y lo rápido que se submergió, escapó bajo el mar.
-Ponemos una orden de búsqueda y captura contra ese hombre?-preguntaba Shinatsu para no dejar cabos sueltos.
-No hará falta-decía sonriendo con satisfacción-Ese hombre ya no tendrá nada de ganas de vivir. Está acabado.
Mientras el submarino iba emergiendo, en el interior se encontraba el niño huérfano de madre llorando, y Seguru sin poder parar de llorar.
-Lo siento, lo siento, lo siento…!-se culpaba a sí mismo el pobre Seguru.
