Hooooola a todos! Aquí os traigo el último capítulo del especial! Si no habéis leído los anteriores, volved hasta el capítulo esta historia, hay un misterio que la envuelve, y espero que os deis cuenta de que se trata. Bueno, sin más demora, que empiece el capítulo!
Capítulo 43: La cólera de Seguru
CONTINUACIÓN DEL FLASHBACK
En el interior del submarino, Seguru no podía parar de llorar y recordar. Tanto su sonrisa como su muerte. Y también con la cara del hombre que se la había quitado, convirtiéndose en su enemigo mortal. Cada vez que lo recordaba, no podía parar de sentir un odio y rabia irrefrenables. Quería acabar con él a toda costa, y también a los hombres que le habían ayudado a cometer tal masacre. Miró a su hijo, que se había podido calmar un poco y estaba dormido, y tomó una decisión que no iba a rechazar.
Unas horas más tarde…
Un guardia de seguridad se encontraba en el puerto vigilando, cuando de repente vio algo grande que se encontraba flotando en el agua.
-Anda, y eso?-decía curioso el guardia, que se acercó a comprobar de que se trataba.
Cuando llegó, vio que era un mini-submarino con la tapa abierta, amarrado en un yunque.
-Qué demonios es este vehículo!?-decía el guardia un poco trastocado.
Para saber que misterio podría esconder, se metió adentro del submarino e iluminó su interior. Pero se extrañó al encontrarlo totalmente vacío.
-Qué raro, si no hay nadie…-decía más calmado pero con dudas.
…
-Uff…uff…uff…-jadeaba Seguru al llegar hasta la puerta de la comisaría.
Había llegado con todas sus fuerzas hasta allí, y sabía que pasase lo que pasase allí, no se detendría. Cogió su espada con todas sus fuerzas y echó abajo de una patada la puerta.
-Dónde os encontráis, malditos!?-decía furioso Seguru.
Pero se sorprendió al ver las luces apagadas y nadie en el interior. Registró el edificio, pero no había nadie en su interior.
-Donde demonios te encuentras, Rozuko!?-decía frustrado Seguru echando abajo la puerta del despacho de Rozuko.
Tampoco encontró a nadie allí dentro, preguntándose a dónde demonios se encontraban. Pero entonces vio sobre la mesa el anuncio de una posada.
-Posada Momoyama…-leía Seguru en el anuncio-Es allí donde se encuentran!? Tengo que ir hacia allá.
Seguru se estaba yendo cuando…
-Vas a matarlos?
Seguru se detuvo al oír esa voz. Estaba aterrado ya que no había ni una sola alma en ese edificio.
-Vas a ir a matarlos, verdad?
Seguru se giró, ya que notaba esa voz en la espalda. No vio a nadie, pero sí que notaba una presencia que antes no había en la habitación. En un momento dado, notó que había una fuerza de color negro en ella, y notó que provenía de un lugar: la espada que colgaba en el despacho de Rozuko.
-Una espada que habla!?-exclamaba impactado Seguru-Acaso es obra de un demonio!?
-No digas eso, solo soy el espíritu que reside en esta espada-le hablaba la espada-Normalmente en esta forma no puedo comunicarme con los humanos que han tomado posesión mía, pero tú eres de los pocos que vale la pena. Eres interesante, humano…
-Déjame irme ya de una vez!-le reclamaba Seguru-Tengo algo más importante que hacer que quedarme hablando contigo!
-Ah, sí, quieres cargarte a esos policías, verdad?-le recordaba la espada.
-No hace falta que me digas que tengo que hacer!-le decía contundente Seguru.
-Claro que puedo, ya que tengo la capacidad de ver lo que hay en tu interior-le hablaba la espada-Solo veo odio y rabia allí dentro. Quieres vengarte por aquello más preciado que te han quitado.
-Y eso a ti que te importa!?-le preguntaba Seguru para intentar adivinar las verdaderas intenciones de la espada.
-Cómo puedes ver, soy una espada, y mi función es acabar con cualquiera que se cruce con mi filo-le comentaba ella-Pero no quiero que me sostenga un descerebrado como amo. Ninguno de esos policías era de mi interés, pero me gustaría que tú me llevaras. Será divertido acabar con este mundo a tu lado.
-Yo…no sé sí es lo que realmente debería hacer…!-decía dubitativo Seguru, pensando en Shizuka.
Entonces, oyó el susurro de lo que parecía la silueta de un joven:
-Entonces prefieres que esos hombres se estén regocijando en un bar, ahí todos borrachos, tras meterle un tiro en la cabeza a tu chica?
Seguru se pusó furioso al oír aquello. Cogió la espada y la desenvainó.
-Deja que te ayude a acabar con este mundo y consumar tu venganza, humano…!-le decía la Murasama.
…
En la posada Momoyama…
-Eh, que corra más sake!-gritaba borracho uno de los policías.
Allí, se notaba mucho el ambiente de fiesta. Todos los del departamento se tomaron la noche libre para celebrar la completa disolución del Hasegawa.
-Oye, oye, traed más mucamas con sake!-gritaba otro policía borracho-Y que esté buena para cortejarla!
-No digas eso, que ya eres viejo para esto!-le decía amigable otro policía-Tú ya tienes a tú mujer!
-Bah, por un día no pasará nada!-se reía el policía borracho-No se enterará de nada!
Mientras, Rozuko se tomaba una copa de sake que le servía Shinatsu.
-Hoy hemos tenido una gran suerte acabando con esos comerciantes ilegales-le decía Shinatsu contento-Aunque es una pena que ese debilucho se escapará en ese vehículo submarino.
-Bah, ahora me importa un comino ese imbécil!-le hablaba Rozuko mientras se bebía el sake-Lo más importante era hacer esa aniquilación. Con esta actuación, apareceremos mañana en las noticias y en primera plana en los periódicos. Ya me imagino los titulares.
Al pensarlo, no podía evitar sonreír de forma maligna:
-"Gran operación anti-terroristas de la policía de Kyoto!", "Soberbia actuación con pocas bajas!", "El terror de los criminales!". Con todos esos halagos, la gente nos verá como héroes y podremos hacer lo que nos venga en gana! Da igual si violemos las leyes, no podrán hacer nada contra los que les han salvado el culo!
-Hm, me gusta su visión, jefe!-le halagaba Shinatsu-A mí también me encantaría ese futuro por venir.
-Eeeh, oiiiiidddd…-decía uno de los policías muy borracho que se levantaba e iba hacía la puerta-Me voy un momento al baño!
-Seguro que no es una excusa para quedarte en privado con alguna de las criadas?-le bromeaba uno de sus compañeros.
-Ya me gustaría!-les decía sonriendo mientras abría la puerta-Si ahora me encontrará con alguna, seguro que la cogería por la cintura! Y mientras gritase por ayuda, le taparía la boca hasta llegar al baño! Y finalmente, me la…
Pero antes de que acabara, su voz se detuvo por completo. Los policías que se encontraban cerca estaban empapados de sangre, mientras que los que estaban lejos pararon la juerga para saber que estaba pasando.
Le habían atravesado la cabeza con la espada, y el espadachín giró la espada 90 grados para rematarlo antes de quitársela y dejar el cuerpo en el suelo.
-Buenas noches, bastardos!-les saludaba furioso Seguru con los ojos ardiendo de ira-Espero que hayáis disfrutado de esta cena, porque es la última que vais a tomar con vida!
Inmediatamente, todos los policías reaccionaron y, asustados, cogieron sus armas.
-Maldito mocoso, otra vez tú!?-gritaba molesto Rozuko-Es que no te has rendido aún!
Entonces, vio que llevaba consigo la Murasama.
-Esa es mi espada!-le gritaba enfadado Rozuko-Como es que la llevas tú encima.
-No hace falta que te responda, ya que hoy vas a morir, Rozuko-le decía furioso Seguru.
-Cierra el pico y muérete ya de una vez!-gritaba Rozuko-Chicos, id a por él, que no vuelva a escapar!
-Uoooohh!-gritaban los soldados que iban hacía Seguru.
Seguru no dijo nada y estaba quieto. Pero en un momento dado, se puso delante de los policías y le cortó la garganta a uno. Luego, prosiguió clavándole la espada en el corazón a uno, les cortó la cabeza a dos y le atravesó la cabeza a otro.
Al ver a todos esos compañeros muertos, los policías se inquietaron un poco.
-Di-disparadle!-gritaba Rozuko
Comenzaron a dispararle con pistolas, pero Seguru las esquivó a sorprendente velocidad y cortó los cañones de las balas, para así dejarlos indefensos y poderles rajar los estómagos.
-Co-continuad!-gritaba Rozuko ya inquieto.
En ese momento, ya muchos estaban con los nervios a flor de piel. El miedo les recorría todo el cuerpo.
-Aaaaaaagh!-gritaba uno que huyó despavorido hacía la puerta.
Pero cuando paso de Seguru, esté recibió un corte en la nuca mortal hecho por el espadachín.
-Cuando me refiero a que vais a morir todos, me refiero a que no voy a dejar cabos sueltos!
Al cabo de dos minutos de aniquilación por todas partes…
Rozuko estaba aterrado. El chico, que estaba totalmente cubierto de sangre en la ropa y la espada, había acabado con todos sus hombres que habían recibido cortes mortales y dolorosos.
-Ma-maldito monstruo…-decía atemorizado Rozuko.
Pero en medio de toda esa masacre, se oyó una inesperada risa.
-Uhahahahahaha! Dios, que risa!
Quien se reía de esa forma era Shinatsu, el cual mostraba su cara oculta dando una risa burlona.
-Me ha quedado definitivamente claro que eres el mayor idiota que he conocido en la vida-le soltaba Shinatsu delante suyo-Primero te largas con el rabo entre las piernas y luego vienes aquí clamando venganza por tú mujer!? No creas que con eso vas a remediar lo que has hecho!
Seguru cogía la espada con fuerzas.
-Y por encima de todo, crees que puedes vencerme a mí, que te di una paliza hace tan solo unas horas!?-se burlaba Shinatsu-Yo soy el mejor espadachín de todo Kyoto, habiendo derrotado por completo a todos los maestros de diferentes escuelas!
Shinatsu se adelantó y le intentó atacar por delante sin miedo.
-Puede que lleves contigo una buena espada, pero no vas a cambiar lo débil que eres-le gritaba alocado-Muérete de una vez y acompaña a la basura de tú mujer hundida en el mar!
Un solo corte. Eso fue lo único que necesito Seguru cubierto de marcas negras en todo el cuerpo para cortar por la mitad a su rival.
-Cierra la boca, maldita escoria-le decía furioso Seguru con un aspecto más temible debido a las marcas.
El cuerpo partido en dos comenzó a sangrar de manera brutal antes de que cayera en el suelo en un charco de sangre. Rozuko estaba atemorizado al ver que era el único policía con vida.
-Ahora solo quedas tú, Rozuko-le decía con mirada furiosa Seguru.
-N-no, de-de-detente…-le rogaba Rozuko.
Pero Seguru no le hizo caso. Primero le cortó los pies para que no escapara.
-Aaaaaaaaagh!-gritaba dolorido Rozuko.
-Esto es por las criadas a las que mataron!-decía Seguru.
Luego, le cortó los brazos.
-Aaaaaaaaagh!-gritaba aún más dolorido Rozuko.
-Esto es por el anciano!-gritaba enfadado Seguru.
Finalmente, le apuntó en la cabeza.
-Y esto…es por Shizuka-decía llorando dolorido.
-Maldito idiota, piénsalo bien!-decía Rozuko, intentando convencerlo-Si me matas, serás un prófugo buscado por todo el país! Además, matarme no devolverá a la vida a esa zorra!
-Eso ya lo sé…-le decía Seguru-Pero ahora lo único que quiero es acabar con este mundo que me ha quitado todo, comenzando por ti!
En medio de esa noche oscura, se oyó un grito de dolor y sufrimiento.
Más tarde, Seguru salió cubierto de sangre, tras haber acabado su venganza. Miró la luna llena que había esa noche. Era la misma que cuando se "declaró" a Shizuka. Pero esa noche no le pareció tan bonita como los otros días. Tras eso, se retiró en los callejones, desapareciendo entre las sombras.
