Hoooooooola a todos! Aquí os traigo el nuevo capítulo! Siento si he tardado en subirlo, pero es que este capítulo lo escribí en otro ordenador cuando el mío estaba roto y estaba aún de vacaciones. Bueno, comentar acerca del último capítulo, pues… habrá mucho XD. Ya sé que suena raro que un anciano espadachín criminal sea en esta historia el abuelo de Heiji, pero lo único que se mencionó en toda la serie fue que el moreno de Heiji lo heredó de él. Así que pensé "Oh, y si lo meto y hago una buena historia para que caiga bien a los lectores?", y así fue como empezó. Por cierto, algunos de los personajes del flashback tienen el mismo nombre que personajes de la famosa novela Onihei Hanachako, del cual el protagonista es el policía demoníaco Heizo Hasegawa, el nombre del cual fue el que Aoyama se inspiró para hacer a Heizo, por eso quise darle un toque del significado al nombre (aunque lamento no haberle puesto un nombre de la novela para el personaje de Itakura, el cual diseñé antes de conocer tal historia). Bueno, pues sin más demora, que comience el capítulo!
Capítulo 45: vs Irien Stolkov
Como habían visto los policías, una gran cantidad de criminales rodeaba el edificio del departamento de la policía. Muchos eran de diferentes facciones. Varios japoneses, muchos rusos y varios sudamericanos. Todos ellos preparados para atacar.
-Jefe, ya estamos listos para el ataque al departamento y a todo su personal!
Con quien hablaba era con un hombre de nacionalidad rusa muy alto (de 2 metro o más) y muy corpulento. Tenía el pelo rubio corto y ojos azules. Llevaba una capa roja, camiseta azul y pantalón color ocre. Su nombre era Irien Stolkov, jefe de la Bratva, con una cabeza de 8 millones por su cabeza.
-Bien, pues haced lo que os dé la gana!-les contestaba molesto Irien-Acabad con cualquiera que salga de ese edificio!
-Ehmm, jefe…-le decía el subordinado-perdone si le ofende lo que le voy a decir, pero parece un poco iracundo hoy.
-Y como no voy a estarlo!-decía enfadado mientras apretaba el puño-Ese bastardo de Joker se ha cargado a Kalren, al que consideraba como un hermano! Juro que me las pagará!
-E-estoy de acuerdo con usted, señor!-le decía un poco asustado el subordinado.
Luego se calmó un poco mientras recordaba lo que sucedió aquel aciago día en el cual perdió a los que considero como unos padres.
"Nos mantendremos unidos como la familia que somos, y cuando seamos mayores nos armaremos e iremos a acabar con aquellos que nos quitaron a Matba y Atiets!"
-No dejaré que tu muerte haya sido en vano, Kalren-decía Irien convencido-Tras esta operación, obtendremos un poder sin igual que nos acercará a nuestro sueño. Y cuando hayamos superado en poder a su Organización, acabaré con él para vengarte!
-Oye, oye, menudo ruido que estáis pegando! Así no hay quien descanse.
Quien le decía aquello medio dormido era un hombre de 40 años, de barba de hace pocos días, cabello negro largo hasta los hombros y ojos rojos. Su vestimenta era una camisa negra sin mangas y unos pantalones anchos blancos. Su nombre era Marcos Gracie, cabecilla de una famosa banda de terroristas en Brasil
-Tú eres Gracie, verdad?-le reconocía Irien-Ya decía yo que me sonabas de algo.
-Y tú el "Cañonero cuádruple", si no me equivoco-le decía Gracie-Es un honor colaborar con un criminal tan loco como yo.
-Dejemos las presentaciones a un lado-se centraba Irien-Sabes lo que tienes que hacer, verdad?
-Sí, sí-le decía cansado mientras se rascaba la cabeza-Ustedes atacarán, y si hay `problemas, los míos les ayudarán para acabar con la pasma. Pero como no quiero aburrirme, yo me adelanto.
Gracie se fue hacía un lado, alejándose del frente de los criminales.
-A dónde vas ahora?-le preguntaba Irien.
-Lo siento, pero yo voy a mi aire…!-se despedía Gracie moviendo la mano y haciendo oídos sordos.
-Pero como puede ser tan irresponsable!?-le decía un subordinado de Irien-Irien-sama, como puede dejar que se vaya de rositas!?
-Aunque sea un vago, ese hombre es increíblemente fuerte-le decía Irien mientras veía alejarse a Gracie-Te has fijado que no lleva ninguna arma con él?
-Ahora que lo dice usted, es verdad-decía el subordinado-Es que es tan despreocupado que se olvida de llevar alguna.
-Despreocupado no, seguro de sí mismo-le comentaba Irien-Para él, su cuerpo entrenado es la mejor arma que puede llevar en la batalla. Eso demuestra que no es moco de pavo.
…
Mientras, en el interior del edificio…
-Ay dios mío, yo no estaba preparado para esto!-decía bastante cagado Yamamura-Creéis que vamos a derrotar a todos esos hombres!?
-Una vez que decidimos participar en esto, no podíamos echarnos atrás-le decía Megure-Debemos evitar que acaben con este edificio, o los esfuerzos de los demás serán en vano.
-Correcto-le decía Matsumoto-Si esto fuera una partida de ajedrez, nosotros seríamos las piezas que protegeríamos al rey mientras las demás intentan acabar con el rey enemigo para conseguir el jaque mate.
-Te equivocas-le decía Kuroda-Nuestro rey ya avanzó por sí mismo hace ya rato. Lo único que protegemos ahora es a un simple peón como nosotros. Pero como todo el mundo sabe, al llegar al final del tablero se puede cambiar por cualquier pieza caída. Es decir, que si la llegamos a cambiar por una reina, la única pieza capaz de moverse en todos los lados del tablero, conseguiremos una increíble ventaja.
-Ehm, de qué estáis hablando?-decía un poco perdido Yamamura, que su cabeza confusa no podía asimilarlo.
-La chica de ahí arriba-apuntaba hacia arriba Kuroda, refiriéndose a donde estaba Shiho-Según el chico, cuando se recuperé se convertirá en algo capaz de igualar las fuerzas de la Organización. Nuestro objetivo es proteger el edificio para que así no sufra daño alguno.
-Aaaaahhhh…!-decía Yamamura-Y quien era el rey?
-Ya te lo explicaremos más tarde-le decía Matsumoto al ver que tenía pocas luces-Ahora tenemos que confrontar a esos hombres.
Antes de irse, Megure vio a Mouri que observaba en silencio y seriamente su caja que le había tocado, de color amarillo.
-Mouri-kun!-le llamaba la atención Megure- Vienes con nosotros o no?
-Ah, sí…!-le decía Mouri, mientras miraba la caja y recordaba la noche anterior.
FLASHBACK
Durante la noche, en un lugar apartado del entrenamiento…
-Sí, lo sé, es de locos, pero déjanoslo a nosotros!-discutía Kogoro con alguien al teléfono.
…
-No hace falta que vengas!-le mandaba Kogoro-Quédate dentro de casa y ni se te ocurra salir hasta que haya pasado todo!
…
-Menuda cabeza más dura tienes, chica!-se quejaba Kogoro, poniéndose ya serio-Escúchame bien, es nuestra hija, se las podrá apañar ella junto al chaval cuatro-ojos! Además, confía en mí. Sabes que si mi familia está en peligro, haría lo que fuera para salvaros!
…
-Que si la próxima vez que disparé tenga mejor puntería!?-exclamaba extrañado Kogoro-Y esa sonrisa burlona!? Oye!
Kogoro ya no obtenía respuesta alguna del móvil.
-Esa maldita obasan…!-decía molesto Kogoro.
-Era tú mujer?-le preguntaba Marc, que se apoyaba en la pared viendo la conversación.
-Ex-mujer!-le rectificaba Kogoro mientras guardaba el móvil en el bolsillo-Como has sabido que era ella?
-Noto cuando habla una pareja amablemente o acaloradamente-le decía Marc-El amor se respira en el aire.
-No digas chorradas!-le contestaba Kogoro-Solo quería hablarle sobre lo que está sucediendo ahora mismo y que no hiciese ninguna locura! Aunque estemos separados, aún tenemos una hija que queremos.
-Como ya te dije antes, nos aseguraremos de salvar a todos los secuestrados, incluyendo a tú hija-le decía Marc-Confía en nosotros!
-Confiar?-preguntaba Kogoro, que no se fiaba de sus palabras-Acaso crees que puedo confiar en ti después de lo que me has hecho?
-Que hice yo!?-decía Marc sintiéndose acusado-Que me conste, solo he provocado una guerra, he sabido que iban a secuestrar rehenes, he dejado en ridículo al mocoso de las gafas, he atravesado este edificio, me metí con vosotros y os estoy agotando con el entrenamiento . No he hecho nada malo…o eso creo!
-Ya con eso deberías de estar en la cárcel!-alucinaba Kogoro, mientras volvía a la sensatez-Me refiero a que dejaste escapar a muchos de los criminales que atrapé en el pasado. Parece que quisieras mi muerte utilizándoles a ellos para acabar conmigo!
-Aaaaaah, te refieres a eso?-recordaba Marc-No te preocupes, ninguno de ellos va a atentar contra tu vida.
-Y como estas tan seguro!?-le preguntaba Kogoro.
-Porque aquellos que dejé marchar no eran ladrones o asesinos despiadados. Todos ellos tenían en común que mataron por un motivo: acabaron con aquellos que sesgaron la vida de gente inocente para su bien-recordaba Marc.
FLASHBACK DENTRO DEL FLASHBACK
En las inmediaciones de la prisión cerca de Tokyo…
Una multitud de prisioneros estaban ahí quietos y extrañados por lo sucedido. Estaban hace poco en sus celdas, y en unos segundos estaban fuera a metros de distancia. Era algo difícil de explicar.
-Bueno señores, su condena se ha reducido a zero!-les decía con alegría divina Marc, que era acompañado por Luffy y alguien más-Venga, a disfrutar de la libertad! Y tened cuidado de que no os pillen. Ala, buena suerte!
-Espera un momento!-le preguntaba uno de los prisioneros, que iba con gafas y la cabeza rapada y se llamaba Shunen-Por qué nos has liberado!?
-Eso también quiero saber yo!-preguntaba un joven hombre llamado Kyosuke Haga-Nosotros cometimos horribles crímenes por ansias de venganza!
-En eso tiene razón-le apoyaba una chica llamada Akiko Sayama-Decidimos cargar con nuestras culpas para así compensar lo que hicimos en el pasado! Es lo que decidimos!
-Y creéis que compensáis algo a este mundo encerrados ahí dentro?
Lo que dijo Marc hizo callar a los presentes.
-Ahí dentro solo merecen estar aquellos seres capaces de cometer crímenes despiadados por placer de delinquir, matar y torturar-les decía Marc-Pero ustedes los cometieron por venganza a alguien importante para sus vidas, y a los que los asesinaron no son mejores que los que están en la prisión. No hace falta decir que lo que hicieron no estuvo bien, pero tampoco estuvo mal. Todo siempre depende del punto de vista de cada uno.
Luego, les señalo con el dedo.
-Por eso, si realmente quieren expiarse de sus pecados, contribuyan realmente a algo que ayude a la gente. No hace falta que vuelvan con sus seres queridos si quieren, solo vivan en libertad con la responsabilidad de ir hacia el camino correcto. Eso es lo que espero de ustedes.
I se dio media vuelta, pero antes de irse recordó algo:
-Y si alguno se desvaría y comete otro crimen más…tengan por seguro que iré a por ustedes y acabaré con sus vidas.
Los prisioneros se quedaron un poco aterrados, mientras veía alejarse al grupo de 3.
-Porqué les has dicho eso?-le preguntaba extrañado Luffy-No me parecieron tan malas personas.
-Bueno, para que estén un poco atemorizados y que se controlen tampoco va mal-sonreía Marc mientras se internaban en el bosque.
FIN DEL FLASHBACK DENTRO DEL FLASHBACK
-…solo les di una segunda oportunidad-concluya su relato Marc-Tampoco hay nada malo en ello, verdad?
-Bueno, mientras no atenten contra mi vida, por mi vale-decía un poco convencido Kogoro-Pero ahora no importa eso. Debo pensar en el plan para rescatar a mi hija!
-Sobre eso, que sepas que no vas a ir hacia su rescate-le comentaba Marc-En el plan tú te quedas aquí, en este edificio.
-Que!?-exclamaba indignado Kogoro-No puedes hacerme esto! Es mi hija!
-Y nuestro objetivo a recuperar!-le contestaba Marc-Sí vas a lo loco, tú hija podría correr peligro. Y según mis estadísticas, proteger este edificio seria el trabajo perfecto para ti.
-Y si no me dejas ir a rescatarla, como demonios se supone que voy a proteger el edifico!?-se quejaba Kogoro-No soy un superhumano!
-Tranquilo, déjemelo a mí!-le decía Marc poniéndose en modo colegueo poniéndole el brazo izquierdo sobre sus hombros-Te voy a entregar una caja diferente a la de los demás, exclusiva solo para usted!
FIN DEL FLASHBACK
-Diga lo que diga, no voy a usar ni de coña esta cosa!-decía Kogoro, guardándosela en el bolsillo del pantalón.
En el exterior, ya todo estaba preparado.
-Irien-sama, los preparativos ya han sido completados!-le decía uno de sus subordinados-Podremos disparar a su orden.
-De acuerdo-decía satisfecho Irien-Es hora de volar este edificio por los aires!
-Atención, están saliendo un grupo de gente en la entrada!-advertía uno de los subordinados.
Y era tal y como lo decía. Era un grupo de policías, encabezados por Megure, Matsumoto, Kuroda, James, Mouri y Yamamura (bueno, este último estaba escondido detrás de Kogoro).
-Mouri-san, confió en usted para que pueda protegerme de ellos!-le decía asustado Yamamura.
-No seas cagueta y sal a luchar!-se quejaba Mouri-Dónde está tu orgullo como inspector!?
-Parece que no van a rendirse hasta el final, esos policías…-decía Irien.
-Quiero hablar con el que esté al mando de esta operación!-gritaba Matsumoto-Donde se encuentra, si puede saberse?
-Sí estás hablando de mí, aquí me tienes!-daba la cara Irien-Yo soy Irien Stolkov, uno de los jefes más poderosos de toda la Bratva!
-Ay dios mío, ese tío es enorme!-decía asustado Yamamura.
-Como se esperaba, la información de que vendría a atacarnos era correcta!-le decía Megure a Kuroda.
-Sí, pero no veo al otro que también iba a venir-comentaba preocupado Kuroda-Si está escondido, habrá que ir con cuidado!
-Esta es su última oportunidad!-les advertía Matsumoto-Ríndanse ahora y su castigo será menor a la hora de ingresar a prisión!
-Kov kov kov kov, que gracia!-se reía Irien-No sé si habréis notado vuestro alrededor, pero ahora mismo todo el edificio está cubierto por mis subordinados! En unos 30 segundos, voy a dar la orden para volarlo por completo! Yo creo que deberíais de ser vosotros los que os rindáis, si no queréis recibir una ejecución sin sufrimiento!
-Así que la única manera de pararlos será combatiendo…!-decía Matsumoto, para luego dar las órdenes-Escuchadme, este será el plan: si nos quedamos todos aquí, probablemente volarán el edificio por la parte trasera. Por tanto, Megure, Mouri y Yamamura os quedaréis en esta parte junto a la mayoría de los nuestros; yo, James-san y Kuroda-san iremos a la parte trasera. Cuando acabemos, volveremos junto a ustedes para acabar con ese Irien.
-Pero está seguro de ir ustedes solos contra tal pelotón de enemigos?-preguntaba preocupado Megure.
-No te preocupes por nosotros, ya sabemos cuidarnos solos-le respondía confiado Kuroda.
-Hay que acabar lo más rápido posible para ayudarnos entre todos!-decía James.
-Confío en ustedes, chicos!-les decía Matsumoto-Ah, y Mouri!
Kogoro se giró para escucharlo.
-No importa lo mucho que odies esa caja, úsala si todos estamos en peligro, te ha quedado claro?-le pedía Matsumoto en tono serio.
-Que sí, que sí!-decía Kogoro harto de hablar sobre ella-Pero contra esos pazguatos no me hará falta!
-Eso espero-le decía antes de despedirse-Buena suerte, muchachos!
-Lo mismo a ustedes!-se despedían Mouri y Kogoro, mientras Yamamura asimilaba lo que se le venía encima.
-Este va a ser su fin!-decía Irien-Atacad a mi señal!
-Vamos a por ellos, chicos!-decía Megure a punto de abrir su caja, que era de color azul.
-Pe-pe-pero que aún no estoy listo!-decía nervioso Yamamura, intentando abrir a toda prisa su caja.
-Es hora de acabar con ellos!-decía Irien-Disparad a mi señal!
-Aquí vienen!-decía Mouri preparándose su pistola.
-Atacad!
Una gran cadena de disparos se dio lugar en ese instante. Misiles, ametralladoras, cañones,… Hubo todo tipo de explosiones, desde pequeñas hasta gigantescas. Después de 20 segundos de bombardeo continuo, una humareda lo cubrió todo.
-Jajajaja, les hemos dado pólvora de la buena!-reía uno de los criminales.
-Nadie es capaz de resistir unas explosiones como esas!-decía otro de los criminales.
-Menuda chorrada de misión-decía Irien decepcionado-Venga, volvamos a…!
Pero antes de que dijera nada, se sorprendió al ver algo que sobresalía de entre la humareda.
-No nos subestimen. No dejaremos que este edificio caiga tan fácilmente!
Quien decía aquello era Megure, que se mantenía erguido en pie, sin daño alguno. Detrás suyo, se comenzó a vislumbrar una gran silueta. Entonces, todo el mundo alucinó al ver una orca de color azul volando. Esa era la Orca di Piogga, del tipo lluvia.
-Qué coño es esa cosa que vuela!?-decía uno de los criminales.
-Una orca!?-alucinaba otro criminal-Pero si ni siquiera estamos en el mar!
-Espera un momento, como es posible que no le hayamos dado de lleno al edificio ni a esa orca!?-se daba cuenta uno de ellos-Si les hemos dado con todo!
-Mi caja puede controlar corrientes de agua generadas por ella misma-decía Megure-Ahora mismo vuestro arsenal no nos ha hecho daño alguna.
Y decía la razón, ya que dentro del agua que envolvía la orca flotaban todas las balas y bolas de cañón que habían lanzado. Pocos segundos después, caían al suelo sin peligro alguno debido a que la pólvora estaba mojada.
-No es posible, nos han arruinado el plan!-decía uno de los criminales.
-Atacad a esa orca!-gritaba uno de ellos-Si nos la cargamos, quizá podamos destruir el edificio con una segunda oleada!
-Es verdad!-decía uno de los criminales-Disparad a discreción a ese bicho!
Pero antes de que pudiesen recargar, unos proyectiles blancos, punzantes y afilados les alcanzaron y les hirieron.
-Y ahora nos atacan con proyectiles o que!?-gritaba uno de los criminales que se ponía a cubierto.
-Espera un momento!-exclamaba alucinado uno de los criminales-Esto no son…plumas!?
Y cuando pudieron ver quien los lanzaba, se sorprendieron al ver una gallina el doble de grande de una normal lanzando plumas a destajo.
-Cocooooooooc!-cacareaba nerviosa la gallina, que era la caja arma llamada Gallina del Sereno.
-Es verdad que soy un cobarde que siempre quiere evitar todo aquello que dé miedo!-exclamaba nervioso Yamamura usando su caja de color amarilla-Pero a la hora de luchar al menos daré lo mejor que pueda de mí mismo!
-Atacad!-ordenaba Megure.
Los policías comenzaron su asalto. Cubiertos por las cajas-armas de Megure y Yamamura, acababan con los criminales que había dispersos, con ventaja gracias a su táctica. Mientras, el bando enemigo sufría estragos al ver que no hacían mella alguna a la fortificación.
-Qué demonios estáis haciendo!?-gritaba furiosos Irien-No os dejéis asustar por el enemigo! Somos muchos más que ellos!
-Mientras les protejan esos animales tan raros, no podremos hacer nada, señor!-le decía uno de mis subordinados.
-Parece que no habrá más remedio que usarlos!-decía molesto Irien-Sacad los "Cuatro Cañones"
-Va a usarlos, señor!?-exclamaba sorprendido el subordinado, que luego se dirigió a los demás-Ya le habéis oído, preparadlos para ser utilizados!
-Esta vez no dejaré que me quiten a más hombres…!-decía molesto mientras se fijaba en la orca voladora.
Mientras, la batalla continuaba, con ventaja del bando de la policía.
-Maldición, cuantos más hay de estos tipos!?-decía Kogoro mientras seguía disparando.
-Mouri, usé ya su caja!-le decía Megure-Así la victoria será segura!
-Ni muerto la voy a usar!-se negaba Kogoro.
-Bueno, no creo que haga falta usarla-decía Megure-Mientras sigamos así, no creo que tengamos más…!
Y justo cuando iba a decir "problemas", un objeto volador fue lanzado hacia la orca, que fue envuelta en una red y una corriente eléctrica la dejó K.O.
-Keiko!-gritaba asustado Megure al verla herida.
La pobre cayó en el suelo, y regresó a su caja arma, incapacitada para combatir en ese momento.
-No hacía falta disparar con proyectiles a esa cosa. Bastaba con electrocutarla y que el efecto fuera mayor gracias al agua que la envolvía.
Quien decía aquello era Irien, que ahora presentaba un aspecto aún más amenazador, sobretodo porqué llevaba cuatro cañones tan grandes como dos humanos. Sí sí, han oído ustedes bien, cuatro cañones. Dos los cargaba en sus brazos y los otros dos estaban enganchados en sus hombros.
-Uoooooooh, ha sacado sus armas secretas!-gritaba emocionado uno de los criminales-"Los cuatro cañones"!
-Cuatro cañones con diferentes funciones y efectos, que solo un superhombre como Irien-sama puede cargar!-celebraba uno de los subordinados de Irien-Ahora ya no tienen nada que hacer esos polis!
-Qué clase de armas son esas!?-exclamaba Megure-No había visto nada como eso!
-Y-y-yo me encargaré!-gritaba asustado Yamamura-Adelante Misae!
La gallina comenzó a lanzar sus afiladas plumas contra Irien.
-Eso no me va a afectar!-decía Irien.
El cañón en el hombro izquierdo disparó un chorro de agua a presión, que dejó las plumas inutilizables al estar mojadas.
-Como, mis plumas no le hacen nada!?-gritaba asustado Yamamura-Noooooooo!
El chorro de agua alcanzó a Yamamura y a su caja-arma, que los dejó fuera de combate.
-No os quedéis parados!-animaba Megure a los suyos-Aún podéis usar vuestras armas! Aguantad lo máximo que podáis!
-Mierda, mierda, mierda…!-repetía Kogoro en voz baja.
-Uoooooooh!-cargaban los policías contra Irien.
-Vuestros intentos ya son inútiles-decía Irien cargando su arma.
Usó su tercer cañón, que era un potente lanzallamas. Al usarlo, quemó todo lo que había a su paso.
-Aaaaaaaah!-gritaban los policías afectados.
En esa tierra de fuego se vislumbraba la figura impotente de Irien, que había dado la vuelta a la situación.
-Aún creéis que tenéis esperanza alguna conmigo aquí!?-decía de forma intimidante Irien-Mientras siga de pie, todos ustedes serán carbonizados y destruidos!
Ya no quedaba nadie en pie. Todos habían caído por el temible poder de esos cuatro cañones.
-Ma-maldición!-decía Yamamura herido.
-No puedo moverme!-decía Megure debilitado.
-Mierda, es así como vamos a acabar!?-gritaba furioso Kogoro, golpeando con un puñetazo el suelo-No he podido aportar nada para ayudar a Ran!
-Aún la hay, Mouri…!-le decía Megure-Puedes usar la caja, eres el único que aún puede moverse.
-No puedo!-decía Kogoro-Sabes lo que pasaría si la usase!?
-Deje eso de lado, Mouri!-le intentaba convencer Megure-Si no la usas, todos vamos a morir! Si ella estuviese presente, querría que luchases hasta el final!
Al oír aquellas palabras, Mouri recordó la principal prioridad que le había hecho participar en esta locura: su hija, a la que tanto amaba. Solo con volver a ver otra vez su sonrisa se quedaría más que satisfecho.
-Tiene razón, Keibu!-le decía Mouri levantándose-Aunque me duela tener que usarla, si consigo ayudar en lo más mínimo que pueda a mi familia, me tragaré lo que haga falta!
-Bien, creo que ya hemos acabado con los que más problemas daban-concluía Irien-Preparad una segunda ráfaga y acabemos ya con…!
Y antes de acabar de decir las órdenes a sus subordinados, una luz de color amarilla muy brillante resplandecía detrás suyo. Él y sus subordinados se giraron para ver que era.
-Quién demonios desprende esa l uz!?-gritaba Irien.
Delante suyo, se encontraba Kogoro, con su anillo de color amarillo desprendiendo una gran cantidad de llamas junto a su caja, que se estaba a punto de abrir.
-Me habéis obligado a usar esta cosa!-les decía molesto Kogoro-Así que preparaos para la paliza de vuestras vidas!
