Hoooooooooooooola a todos! Después de mucho tiempo, vuelvo a sacar nuevo capítulo! Siento si me he demorado, pero la uni me ha quitado bastante tiempo, pero con el poco tiempo libre he podido hacer este capítulo, así que comprendedlo y espero que os siga gustando. Y sin más dilación, que empiece el capítulo!

Capítulo 46: La caja-arma de Kogoro

La luz de las llamas cada vez se intensificaba cada vez más, hasta que aterrizaron en el suelo y formaron una figura.

-La luz se está reduciendo cada vez más…!-decía uno de los subordinados de Irien.

-Qué clase de bicho habrán invocado ahora!?-se preguntaba uno de los criminales.

-Si la orca y la gallina ya nos dieron problemas, no me imagino lo que sacarán ahora!-decía preocupado otro.

Irien observaba en silencio, preparado para cualquier cosa que apareciese.

Y apagada ya la luz que cegaba a todos antes, se pudo ver a Kogoro con pistola en mano y a su lado la tan mencionada y especulada criatura.

-Bprr…bprrr…bprrr…!-intentaba aguantarse algunos de los criminales.

-JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!

La fuerte risa de los enemigos fue generalizada, mientras Kogoro se moría de vergüenza. A su lado, se encontraba el fiel compañero que iba a ayudarle a acabar con el mal que le rodeaba: una criatura del elemento sol con orejas largas, pelaje gris, pezuñas cubiertas de llamas amarillas, largo morro y ojos negros. Era el Asino del Sereno, también llamado en cristiano como… un asno.

-Pe-pero qué clase de idiota usa un burro en batalla!?-decía hilarante uno de los criminales.

-Oh no, que peligro, volvamos a casa, nos enfrentamos a un burro, el animal más peligroso del planeta!-ironizaba uno de los criminales, aguantándose la risa.

-Al final sí que nos va a matar, pero de la risa!-se reía otro-Jajajajaja!

Kogoro no podía soportar ni una pizca la vergüenza pública a la que estaba sometido. Mientras, el burro estaba todo tranquilo, oliendo el suelo por si podía encontrar alguna cosa a comer.

-Juro por Dios que si salimos de esta con vida le daré a ese malnacido cinco bofetadas como cinco soles!-decía muy amargado Kogoro mientras recordaba el momento que le había llevado hasta allí.

FLASHBACK

La noche anterior, durante el entrenamiento de los policías…

-Pe-pe-pero que es estoooooooo!?-reaccionaba decepcionado Kogoro.

-Es la caja que era más compatible contigo-le explicaba Marc-Y además, es una de las más buenas que traje conmigo. Deberías estar agradecido.

-Agradecido!?-gritaba Kogoro señalando el burro-A los otros les das criaturas increíbles y a mí me das un mísero burro!? Pido cambio de caja!

-Era una caja por persona, y no puedo favorecer a todos!-le contestaba Marc.

-Que sucede?-decía Matsumoto que aparecía en escena junto a varios policías y conocidos.

-Estabamos descansando, y de repente hemos oído bastante ruido y nos hemos acercado-decía Megure.

-No, no, no, no, no es nada!-decía nervioso Kogoro intentando ocultar su caja-arma.

-Preguntémosle a ellos entonces-decía Marc mostrando al animal-Díganme ustedes, damas y caballeros: les parece bonito y adecuado esta caja-arma que le ha tocado al señor Mouri?

-No pensaba que fuera tan literal!-decía en voz baja Megure y conteniéndose la risa.

-El que le haya tocado es cosa del destino!-decía en voz baja Matsumoto y conteniéndose la risa.

-Sinceramente, cada vez Mouri-san me parecía más un gran detective, pero después de revelarse la verdad, lo del animal no me parece tanta coincidencia-decía en voz baja Sato y conteniéndose la risa.

-Coincido contigo, Sato-san!-decía en voz baja Takagi y conteniéndose la risa.

-Creía que era horrible que me hubiese tocado la gallina, pero veo que hay alguien en una situación peor!-decía en voz baja Yamamura y sin contenerse la risa.

-Les estoy oyendo a todos!-se quejaba Kogoro molesto.

-Entiendo lo que estás sufriendo, amigo-decía Marc, mientras le sonreía de forma bondadosa-Sé que tú compañero puede resultar alguien con aspecto de inútil y bobalicón, y que no va a aportarnos mucho, pero te aseguro que tiene grandes motivos para luchar. En esta batalla, si os unís y combináis vuestros poderes, una gran fuerza dará lugar. Así que llévate bien con él y haced todo lo posible para que la victoria esté de nuestro lado.

-Pero qué demonios haces hablándole al burro de esa manera!?-se cabreaba Kogoro viendo que el receptor de tal motivacional conversación era el animal.

-Anda, es verdad!-respondía descolocado y sorprendido Marc-Seguro que no compatibilizáis? El parecido es realmente asombroso! Solo le falta el bigote!

-Ahahahahahahaha!-se reían todos los presentes.

-No tiene ninguna graciaaaaaaa!-gritaba al aire Kogoro.

FIN DEL FLASHBACK

-Ya estoy harto de tanta risa…!-decía molesto Kogoro.

-Pe-pero tienes que aceptar que tiene gracia!-decía Megure riéndose.

-Cállese y repose, que es lo que toca!-le regañaba Kogoro.

En ese momento, los policías abatidos comenzaron a reír a raíz de la comedia vivida entre los dos. Irien se fijó en ello, y por un instante ese ambiente de risas le recordó a su infancia junto a sus hermanos, Kalren, Matba y Atiets. Al verlo, puso un mal gesto en su cara.

-Escuchadme bien!-les decía a sus subordinados-Quiero que acabéis de inmediato con ese hombre y su criatura!

-Porque hay necesidad de hacerlo!?-le cuestionaba uno de sus subordinados, mientras se limpiaba las lágrimas de la risa.

-Sí no tiene ninguna oportunidad de acabar con nosotros!-le decía riéndose otro subordinado.

-He dicho que lo hagáis y punto!

Ese grito amenazador dio escalofríos a todos sus subordinados, que hizo que aquella situación ya no les hiciera tanta gracia como antes.

-Aunque hayan sido derrotados, si ese hombre ha conseguido hacerles reír eso significa que aún tienen esperanza, al igual que nosotros de críos a pesar de las adversidades-pensaba Irien-Es por eso que debemos acabar con él! Mientras haya esperanza, no se rendirán de una vez por todas!

-A-acabad con ese hombre y su burro!-gritaba temeroso de su jefe uno de los subordinados, haciendo que los otros fueran a la carga.

-Uooooooohhh!

-Mouri-kun, ya vienen!-le advertía Megure.

-Ya, ya, ya me encargo!-decía Kogoro recargando su pistola-Lo que debo hacer por mi hija…!

En ese momento, Kogoro comenzó a disparar contra ellos, y acabo solo con dos o tres, ya que tuvo que ponerse a cubierto o le acribillaban.

-Mouri-san, tenga cuidado, su caja-arma está en peligro!-le advertía Yamamura, al ver como cinco hombres rodeaban al animal.

-Y a mí qué!?-decía Kogoro-Si salgo ahora me matan!

Mientras, el burro seguía mirando centrado en el suelo, sin reaccionar ante el gran peligro que tenía envolviéndolo.

-Jajaja!-reía uno de los subordinados-Creía que sería tan difícil como los de antes, pero se ha dejado atrapar sin esforzarse!

-Creo que le voy a disparar a las piernas traseras!-decía sonriendo con maldad uno de ellos mientras recargaba la pistola.

En ese momento, la mirada del burro cambió por completo, y con mirada seria, le dio una poderosa coz al criminal que, junto a sus llamas, lo envió volando y lo estampó contra uno de los coches negros, dejándolo K.O.

-Oh, oh…-decía preocupado uno de los criminales que rodeaba al animal.

El burro comenzó a soltar patadas a discreción y acabó con todos los que le rodeaban. A partir de entonces, ya no parecía tan dócil como pensaban.

-Mira, ese bicho ya sabe cuidarse por sí mismo!-concluya Kogoro-Ahora mismo hay que acabar con ese hombre de los cañones gigantes!

Kogoro le disparó dos veces, pero Irien se protegió fácilmente con sus cañones.

-No hacéis más que estorbar!-gritaba Irien-Ya me ocupo personalmente de este!

Irien volvió a la carga, y se puso delante de Kogoro, imponiendo su temible presencia.

-Visto de cerca parece más grande…!-decía un poco acobardado Kogoro.

-Deja que bombardeemos este edificio o explotaré tú cuerpo en mil pedazos!-le amenazaba Irien.

-Lo siento, pero esta vez no veo opciones de huir!-decía Kogoro demostrando algo de valentía-Debo derrotarte si quiero ir a rescatar a mi hija!

Kogoro le volvió a disparar, y esta vez sí pudo rozarle en el hombro. Pero eso fue porqué Irien se quedó parado al oír lo que le había dicho.

-Así que tu hija está secuestrada…!-decía Irien-Debe de ser entonces uno de los rehenes que capturó Joker!

Y agarrando su cañón, le impactó a Kogoro con gran fuerza bruta, que lo mandó a volar al ser incapaz de poder protegerse.

-Gah…!-gritaba dolorido Kogoro escupiendo un poco de sangre por la boca.

-Mouri-san!-gritaba preocupado Yamamura.

-Mierda, creo que me ha roto alguna costilla!-decía Kogoro dolorido intentando levantarse del suelo.

-Hace tiempo me quitaron a mí y a los que considero mis hermanos la familia que nos acogió y que sacrificaron sus vidas por nosotros-le contaba Irien-Y fueron ustedes, los agentes de la justicia quienes nos quitaron lo que más nos importaban!

Le apuntó con el cuarto cañón, y se vio como de él salía un extraño brillo purpura.

-Oh no, va a usarlo!-gritaba aterrorizado uno de sus subordinados.

-El más poderoso de sus cañones, el cañón de partículas eléctricas!-gritaba otro-Rápido, poneos a cubierto!

-Mierda, me será imposible esquivar eso!-intuía Kogoro.

-Cuando informé del éxito de la misión, me aseguraré de que le digan a esa chica que su padre murió fulminado, antes de que le corten la cabeza!-se despedía Irien-Así experimentaréis lo mismo que yo, malnacidos!

Y cuando estuvo completamente cargado, lo disparó. Una gran masa de energía iba a arrasar contra Kogoro.

-Maldi…!

No tuvo tiempo de contestar. La energía había explotado en sus narices.

-Mouri-kun!-gritaba alarmado Megure.

Mouri-san!-gritaba alarmado Yamamura.

Ya solo quedaba del lugar un profundo cráter y restos de la energía expulsada.

-Al fin creo que hemos eliminado al último incordio-decía Irien cansado-Me ha obligado a usar mi arma más poderosa, la cual gasta una ingente cantidad de energía. Pero ahora ya podemos cumplir nuestro cometido.

Cuando se levantó el humo, algunos notaron una cosa extraña.

-Señor, creo que ha arrasado con todo excepto una parte!-advertía uno de los subordinados.

-Cómo!?-exclamaba molesto Irien.

-Al parecer fue en el centro!-le informaba el subordinado-Esa es la única parte que no ha sido destruida!

-Pero cómo se ha podido proteger de mi arma más poderosa!?-decía sorprendido Irien.

Al removerse el humo, la respuesta fue dada: La caja-arma de Kogoro le había protegido atacando contra el rayo con todo su poder, pero eso le dejó debilitado y malherido.

-Tú!?-exclamaba sorprendido Kogoro.

-Ese es el burro de antes!?-exclamaba uno de los subordinados de Irien.

-Ha sido capaz de detener parte del ataque!-reconocía uno de los criminales.

-Pero eso le ha acarreado que se haya debilitado tanto!-se burlaba uno de los criminales-Ahora ya no va a poder ni a defenderse!

Y tal y como predijeron, el burro cayó herido. Kogoro lo sujetó al instante.

-Oye, aguanta!-decía preocupado Kogoro por el animal-Idiota, porqué te has sacrificado de esa manera por alguien como yo!? Si no he parado de increparte desde que te conocí!

El animal le miró con sus ojos negros, y no hacía falta que hablase para entenderlo: no había motivo por haberlo hecho.

-Siento haberme comportado de tal manera contigo-se disculpaba de forma seria Kogoro, mientras se giraba hacia Irien-Mi hija está en gran peligro, y no quería fallar de una manera tan patética como tener a alguien como tú de compañero. Pero ahora eso me da igual. Yo me encargaré del grandote, pero necesitaré ayuda. Si aún te quedan energías, usémosla para acabar de con esto de una vez por todas.

Al oír esas frases, el animal se conmovió, y supo que su amo tenía la valía y el coraje que él quería. En ese momento, el anillo y el animal comenzaron a brillar con una luz amarilla muy poderosa.

-Que sucede!?-decía Irien cubriéndose los ojos.

-La caja-arma y el anillo están brillando!-decía Yamamura sorprendido.

-Ese resplandor…acaso ese era el poder del cual le hablaba ese Marc!?-intuía Megure.

-Adelante, Cambio Forma!-gritaba Kogoro.

En ese instante, el animal perdió su cuerpo material y se transformó en luz. Esa luz envolvió a Kogoro, y luego pasó a sus manos. La luz volvió a convertirse en material, pero esta vez eran unos guanteletes metálicos de un color plateado muy brillante y saliéndole llamas amarillas por ellos.

-Qué demonios ha sucedido!?-exclamaba asombrado uno de los subordinados de Irien.

-El bicho se ha transformado en unos guantes!?-alucinaba otro de los subordinados.

-Así que esto es de lo que hablaba el criajo?-decía Kogoro observando el Cambio Forma y mirando de forma decidida a sus rivales.

-Oye, oye, nos va a atacar!?-decía preocupado uno de los criminales.

-Tra-tranquilos, tenemos a Irien-sama con nosotros!-decía esperanzado uno de los subordinados.

Irien vio a su enemigo más reforzado que antes, pero no titubeó al apuntarlo con uno de los cañones.

-Me da igual lo que hayáis hecho tú y tu burro, voy a acabar con vosotros igualmente!-les decía Irien apuntando con el cañón-lanzallamas.

De él salió una gran cantidad de llamas que arrasaron a Kogoro.

-Oh, no!—decía preocupado Yamamura.

-Ja ja, se lo merecía!-cantaban antes de tiempo los subordinados de Irien.

Pero eso cambió cuando las llamas fueron removidas y tragadas por las llamas amarillas, y Kogoro estaba sin quemaduras.

-Estás llamas amarillas no son como las normales…-advertía Kogoro.

Al ver aquello, los criminales se acobardaron e Irien se puso nervioso.

-Uoooooh!-decía asombrado Yamamura.

-Maldita sea!-decía Irien cargando su siguiente cañón-Si las llamas no le queman, entonces usaré el agua para apagarlas!

Utilizó el cañón de agua contra Kogoro a la máxima presión. Pero se sorprendieron al ver que las llamas podían aguantar esa cantidad de agua.

-…ni el agua es capaz de derrotarlas!-gritaba Kogoro apartando el agua.

-Queeeeeee!?-alucinaban los subordinados de Irien.

-Increíble, ni siquiera le afecta el agua!-le admiraba Yamamura.

-Pu-pues entonces tendré que usar la red eléctrica para atraparte!-gritaba Irien.

Con el primer cañón, le lanzó la red hacía Kogoro, que le atrapó.

-Por cierto, se me olvidó comentarlo-decía Kogoro cogiendo la red con sus manos-Estos guanteletes dan la capacidad de tener fuerza sobrehumana a su portador, como las patadas del burro.

Y con fuerza bruta, consiguió romperla sin esfuerzo alguno. Los criminales ya no creían que fuese posible detenerlo.

-Kuh!-decía Irien.

-Ya estoy harto de tus cañones!-gritaba Kogoro.

De un salto, se plantó ante Irien y cogió dos cañones, uno por mano. Y con su poder, consiguió torcerlos e inutilizarlos.

-No-no es posible!-gritaba desesperado uno de los subordinados de Irien-Los cañones de nuestro señor, doblegados como si fueran plastilina!

-Es imposible que podamos ganarle si destruye a los cuatro!-decía otro subordinado.

-Maldito seas, deja de entrometerte en nuestros asuntos!-le gritaba Irien molesto.

-No voy a hacerlo!-le decía Kogoro-Es mi deber acabar contigo aquí y ahora!

Kogoro fue a por el tercer cañón, y subiéndose a Irien, columpió para poder así destrozarlo. Y aunque lo consiguió, eso le llevó a su perdición.

-Haz lo que quieras con ese, has cavado tú propia tumba!-gritaba Irien apuntándole con el cañón de partículas.

Le disparó en sus narices, a su máxima potencia. Y aunque Kogoro se cubrió con las llamas amarillas a tiempo, no podría aguantar mucho tiempo contra ese disparo.

-Maldita sea, deja que acabe ya con tú vida!-le gritaba molesto Irien-Muérete, muérete, muérete!

-Cállate ya de una vez!-le gritaba Kogoro mientras intentaba protegerse-No va a ocurrirme lo mismo que a ti!

-Qué dices!?-decía extrañado Irien.

-No sé bien lo que te sucedió, pero perdiste a alguien importante de tú familia, verdad!?-le hablaba Kogoro mientras recibía algunas heridas al resquebrajarse su defensa-Puede que sea duro, pero eso no significa que debas arrebatárselo a alguien más!

Irien se impactó al oír aquello. No pudo evitar pensar en su antigua familia, Matba, Atiets y Kalren.

-No has pensado que todos aquellos a los que has acabado tenían familia alguna!?-decía Kogoro intentando remontar contra el rayo de partículas-Ahora mismo, pueden haber ahora más huérfanos que más tarde pueden convertirse en criminales como tú! Mi hija ahora está en peligro, y aunque sobreviva a esta locura de guerra, si yo muero puede convertirse en algo igual! Y no quiero que ella pasé por algo así!

Cada vez podía más con el cañón de partículas, hasta que pudo desviarlo y consiguió destrozarlo de un puñetazo. Irien ya estaba indefenso, y Kogoro lo cogió por el hombro.

-Esto es lo que un padre debe hacer por el bien de su hija!

Lo levantó del suelo con una increíble fuerza, y con una llave de judo le hizo impactar contra el suelo y lo dejó K.O.

-I-Irien-sama!-gritaban preocupados los subordinados de este.

-Lo ha derrotado!-gritaba de alegría Yamamura junto a los otros-Como se esperaba de Mouri-san!

-Nos ha salvado!-decía sonriendo Megure.

Kogoro cayó de rodillas al suelo, agotado tras usar todo el poder que le quedaba. Mientras, su caja-arma volvía en el interior de su caja.

-Ah…ah…ah…-jadeaba de agotamiento Kogoro-Mierda, sí que consume mucho esta arma!

-Me has derrotado…-le decía Irien, derrotado en el suelo sin poder levantarse-Parece que no voy a ser capaz de vengar a mis padres y a mi hermano.

-Vivir en la venganza no es el mejor camino que escoger-le decía Kogoro.

-Así que dices que todos estos años no me han servido de nada?-le decía Irien.

-Tampoco digas eso-le decía Kogoro-Puede que no cambies tu pasado te pases en prisión toda tu vida, pero deberías aprovechar lo que puedas en ayudar a aquellos a los que hiciste daño o a aquellos que queden de tu familia. Si de verdad quieres evitar que pasen por lo mismo que tú, ayúdales en vez de provocar una matanza como aquellos que te lo quitaron todo.

Irien se emocionó al oír aquello. Recordó las caras de su antigua familia, y del antiguo propósito de sus padres adoptivos: no trabajaron para acabar con la gente, sino para que su familia seguía unida. Fue en ese momento en que se dio cuenta de que guio a sus hermanos y a sí mismo al camino equivocado. Y se sentía culpable, por no convertirse en lo que realmente deseaban sus padres.

-Puede…que tengas razón, maldito policía-reconocía Irien, mientras se tapaba la cara para que no le viesen soltar una lágrima.

-No creo que yo sea el que diga lo correcto-le decía Kogoro mientras recordaba con nostalgia su familia años atrás-Yo provoqué que mi familia se separase años atrás, y no la he intentado recomponer aún. Y creo…que me lo estoy replanteado después de que ganemos esta guerra.

-Mh, muy loable por tú parte!-le decía Irien-Pero no tenéis el potencial para enfrentaros a Joker y derrotarle. Es más, creo que no seréis capaces de salir vivos de esta batalla en la que nos estamos enfrentando.

-Porque dices eso?-decía extrañado Kogoro-Eras el líder de esta operación, y tarde o temprano tus hombres caerán.

-Me pusieron a mí al mando, pero eso no significa que pudiese controlarlos a todos ellos-decía Irien-En cuanto yo cayera, sería la señal para que ellos atacarán.

-Ellos!?-decía Kogoro-A quienes te refieres!?

-Al grupo comandado por el hombre más poderoso que han enviado a esta operación de atentado-le respondía Irien mirando al edificio-Es más, estoy seguro de que él ya ha movido ficha mientras estábamos luchando.

Mientras, en el interior del edificio…

-Porque pones esa cara de deprimida?-le preguntaba Mary a Sera.

-Es que quiero participar!-decía Sera con los mofletes inflados y molesta-Todos ahí dándose de tortas y nosotras aquí observando el espectáculo por las ventanas!

-Hay tres motivos por los que debes quedarte aquí conmigo-le decía Mary señalándole con los dedos-Primero, no tienes ninguna arma o caja-arma contigo para acabar con todos esos hombres armados hasta los dientes. Y segundo, debemos custodiarla a ella porque el idiota que debería hacerlo se ha quedado dormido delante de la puerta!

-Te refieres a Marc?-decía Sera, recordándolo por última vez la copia que hizo Marc durmiendo como un lirón y con la burbuja en la nariz-Pero si no deja que nadie entre estando delante de la puerta que lleva a la habitación de la capsula.

-Sí, pero al ser tan estúpido seguro que se lo robarán-le contaba Mary-por dar ejemplos, harán un agujero debajo de la habitación y la matarán. O utilizaran objetos de manga o anime para distraer a ese maldito otaku y luego colarse para matarla.

-Realmente quieres que falle, verdad?-decía Sera.

-Te lo digo porque somos de las pocas responsables que hay en el interior de este edificio-concluya Mary-Hay que tener cuidado.

-Tiene usted razón!-añadía Eisuke-La responsabilidad ahora recae en nosotros!

-Y tú desde cuando estabas aquí?-notaba en ese momento Sera, que no le había visto durante todo ese tiempo.

-Retiro lo dicho-añadía Mary-Somos las únicas responsables en este edificio.

-Tened más confianza en mí!-decía Eisuke molesto y desprestigiado-Que he estado ayudando todo este tiempo con el ordenador por culpa de Amuro-san!

-Oye Mama, una pregunta-decía Sera ignorando a Eisuke-Antes has dicho que había tres razones y solo mencionaste dos. Cuál era la tercera?

-No hace falta que tú lo…

Y antes de que acabara la frase, un gran estruendo se oyó a sus espaldas. Los tres se giraron y vieron que una de las paredes se había hecho pedazos.

-Que ha pasado!?-decía alarmado Eisuke.

Mary y Sera se pusieron a la defensiva. Al esclarecerse el humo, se podía vislumbrar una silueta.

-Joder, esta es la pared número 34 que he partido! Aún no hay alguna persona normal que me pueda ayudar?

Salió un hombre de ojos rojos, melena negra, barba de pocos días con cara de cansancio y con las manos y los pies ensangrentados.

-Anda, dos jóvenes y una niña-decía con una cara de cansancio que ocultaba su alegría-Podríais ayudar a este viejo a encontrar el camino correcto?