Ramón entro en la habitación esperando poder tomar sus cosas, pero cuando la vio ahí de espalda se le vino una idea a la cabeza, ella antes lo doblegaba con el sexo, tal vez estaba jugando mal sus cartas y lo que tenía que hacer era hacerla pasar el mejor de los ratos, después de todo se conseguía más cosas con miel que con hiel, se paró enfrente de Poppy y con voz calmada se disculpó.
-Lamento lo que paso ayer en la cocina, no era mi intensión golpearte fue un… -
-Accidente, lo sé, sé que jamás me lastimarías. – contesto sin despegar la vista del suelo.
-También lamento como me he comportado, escogiste un castigo para los niños y yo te di mi palabra de que no me interpondría y parece que solo trato de sabotearte. –
-Claro… - Poppy no sabía si decirle en ese momento que ya había cambiado de opinión, que él y los niños habían ganado, pero Ramón seguía hablando.
-Me alegro de que hayas tomado la iniciativa de castigarlos, se portaron realmente mal. – decía mientras se acercaba más y más a ella. – Sabes, creo que ellos no son los únicos que merecen un castigo. -
-Ah… ¿Sí? ¿A que te refieres? –
-A que yo me porté mal, actué como un niño berrinchudo ayer, solo porque no obtuve lo que quise. –
-Si, lo hiciste. – dijo Poppy volteando a otro lado para no verlo.
-Si, fui un niño muy pero muy malo. – Ramón comenzó a quitarse la camisa provocativamente, su esposa lo vio de reojo, sabía lo que estaba intentando hacer, quería convencerla de la misma forma en que ella lo hacía con él, solo tenía que ignorarlo, la idea de no dejarse ganar regreso, pero no podía evitarlo, espiaba con el rabillo del ojo su torneado torso, esa parte de su cuerpo que simplemente la hacía enloquecer.
-Los niños están castigados Ramón, yo no… no puedo dar marcha atrás, ¿que pensaran de mí? Tú mismo lo dijiste, me falta autoridad sobre ellos, no me ven como alguien que… - Poppy voltio en ese momento para encontrarse cara a cara con el órgano de su esposo, la mujer se quedó sin aliento, lo deseaba tanto, su boca estaba seca, totalmente sedienta de algo que solo él podía darle, luego de un momento de shock se fue directo a besar su vientre, estrujar sus glúteos entre sus manos, estaba lleno de sudor, como le encantaba que estuviera así, el sabor de su piel se intensificaba con aquel líquido salado que lo bañaba, por ellos comenzó a besarlo con ferocidad dejando que su lengua disfrutara de ese exquisito platillo.
-Poppy… ¿Quieres hacerlo? – Pregunto cortésmente. Ella volteo a verlo curiosa, tenía en sus manos la botella de lubricante comestible, la que le había mostrado la noche anterior.
-Si… si por favor. – dijo mientras presurosa comenzaba a quitarse la ropa, desesperada por sentir el contacto de su piel.
Ramón tomo algunas almohadas y las acomodo una sobre otra, apenas estuvo lista la tomo por la cadera y la sentó de lleno sobre ellas. Poppy trato de cambiar de lugar, pero él la empujo, haciéndola caer de espaldas dejando sus caderas ligeramente levantadas, esa posición un tanto rara la desubico un momento, vio a Ramón posarse sobre ella con el lubricante abierto.
-Pensé que querías que yo… -
-Si, pero compraste mi sabor favorito, sabes que me encanta el chocolate. – menciono mientras comenzaba a hacer una línea desde sus clavículas hasta su vientre.
-Ahhh. – Poppy soltó un pequeño grito cuando sintió lo frio del producto tocar su piel.
-¿Frio? – pregunto juguetón, recordó la primera vez que le puso bloqueador solar en su primer ida a Cloud City.
-Si… algo. –
-Descuida, en un momento se calentarán las cosas. –
Sin más contratiempos comenzó a devorar el lubricante, su lengua y dientes la volvían loca, él seguía oprimiendo el tubo, soltando más de aquel delicioso comestible, su saliva la tenía empapada, Ramón mordía sus pechos, su torso, cualquier parte que encajara con su boca, iba bajando cada vez más y más, mientras se entretenía con su bajo vientre sintió como un poco del chocolate se escurría por su intimidad.
-Niño malo. – le dijo. - ¿No sabes que la comida no se tira? –
-¿Quién dijo que la tire? -
Esa respuesta le pareció rara, levanto ligeramente la cabeza para hablarle.
-¿A que te refieres con eso? –
Solo pudo ver como hundía su rostro entre sus piernas, todo su cuerpo tembló al percibir su lengua jugar entre sus pliegues, nunca había sentido algo parecido, era increíble como Ramón no la dejaba de sorprender, siendo buen besador nunca imagino que su lengua fuera tan talentosa en otras zonas, la tenía vuelta loca, solo como él sabía hacerlo; La manera en que entraba en esa área prohibida, la sentía escurrirse, andar en círculos para finalmente salir y masajear su clítoris, Poppy casi llega al orgasmo cuando lo sintió succionar, que sensación tan increíble, no pudo evitar poner sus manos sobre su cabeza y obligarlo a meterse más en aquel asunto, hizo uso de toda su flexibilidad para abrir sus piernas lo más posible, dejándole las cosas más fáciles, mientras su esposo no podía negar que lo disfrutaba, si así se sentía ella cuando lo reconfortaba oralmente, todo tenía sentido, ese punto que a la mujer hizo encender para él era el mejor a degustar, oprimirlo con su lengua, sentir el calor que emanaba, como vibraba con cada lengüetazo, cuando la sintió chorrearse al tiempo que gemía victoriosa al llegar al clímax la soltó, su rostro estaba totalmente mojado, una mezcla de lubricante con saliva, aderezado de la humedad de su esposa, Ramón se dejó caer rendido, le faltaba el aire y le dolía la quijada, comenzó a masajearla mientras que con la sabana se limpiaba el rostro, ese cansancio era nuevo pare él, Poppy que tenía más experiencia con aquella practica debía de estar más acostumbrada. Pero no hubo tiempo de descansar. La mujer se montó sobre él y comenzó a llenarlo con el lubricante repitiendo el acto que hizo con ella.
Poppy estaba excitada, con pasión lo llenaba de caricias, chupetones, lengüetazos que devoraban el contenido del bote, pero él no sentía mucho, sabia ya por rutina lo que haría, el tacto de sus manos era tan común que prácticamente sentía que se tocaba el mismo, lentamente fue bajando hasta llegar a su miembro, comenzó con su juego rutinario de lamer, succionar, introducirlo, Ramón conocía de sobra a su esposa, dejo escapar un suspiro silencioso y se esforzó porque la estimulación mecánica le diera una buena erección, pronto comenzó con su teatro de gritos y gemidos fingidos, se detuvo un momento, tomo a Poppy por las mejillas levantando su rostro para decirle.
-Poppy, no quiero terminar en tu boca. –
-Lo sabía. – comento entre risas. – es lo que me pides últimamente. –
La mujer se separó de él, recargo su cuerpo contra la pared y abrió sus piernas dándole entrada libre a la "diversión", ella daba por hecho que era su postura favorita, ya que fue la hicieron en su luna de miel. Pero el hombre volvió a tomar el puñado de almohadas, la tomo acostándola boca abajo sobre ellas, sus caderas quedaron levantadas, como no lo recordó, en sus últimos encuentros él la ponía en esa posición, a su parecer era un tanto incomoda, pero con los cojines debajo la hacía más confortable. Previo a empezar Ramón le dio un ligero masaje, relajando su espalda y haciéndola sentir más a gusto que antes, fue pasando a su espalda baja hasta manosear sus glúteos, corrigió su postura y de forma caballeresca pregunto.
-¿Puedo comenzar? –
-Claro. –
Poppy estaba en un estado adormilado, aquel masaje fue perfecto para calmarla, lo cansada que estaba por todo, las peleas, el problema con los niños, el trabajo, el hambre, ya se le había olvidado gracias a las manos mágicas de su esposo. Cuando sintió la llegada de su invitado un tanto forzada por la posición, se estiro un poco, dejando caer su peso en los cojines bajo ella, la segunda estocada fue más fácil así para él, pero tremendamente exquisita para Poppy, el hombre mantenía un ritmo constante y duro, eso la puso en el juego de nuevo, respiraba con dificultad mientras él seguía dándole placer. "¿Cuánto tiempo había pasado?" Pensó la mujer de la nada, "¿Hace cuánto que yo no salgo de lo mismo?" Aquella danza le encantaba, pero los problemas que habían tenido el día anterior regresaron a su cabeza, "Era cierto" tenía esa sensación de "deja bu", algo así ya había pasado antes, "¿soy egoísta?" Poppy abrió grande los ojos, era verdad, sus dudas sobre si Ramón disfrutaba tanto como ella, le vinieron de vuelta, ¿Qué había hecho ella al respecto? La charla con Dj Suki, la olvido por completo, ella se "divertía" con Ramón, ¿pero él que sentía? Cambiaba las ideas para variar, pero estas ya se le estaban agotando, además de que no sabía si su esposo lo hacía porque ella quería intentarlo o a él le atraía también la idea ¿Le gustaban a Ramón? ¿Esas ideas lo excitaban o solo lo hacía por darle gusto? Poppy comenzó a sentirse tremendamente mal "¿Y si es verdad? ¿Y si él no llega al final porque ya no se siente atraído a mí? ¿Y si solo finge que le gusta?" Comenzó a sentir un nudo en la garganta y unas ganas incontrolables de llorar.
-¿Poppy? – la llama Ramón sin detener su marcha.
-Estoy bien, se siente bien… sigue. – dijo con voz cortada, no por placer, sino por pena.
Claro que había otra razón, que ella no lo llenara, que no lo estimulara lo suficiente para complacerlo, que no fuera su físico, sino sus movimientos, pero si era eso. ¿Qué podía hacer al respecto? Finalmente recordó lo que le dijo Dj Suki, no debía dejar que él hiciera todo el trabajo, solo dejarlo entrar y salir, lo que tenía entre las piernas era un musculo también, podía contraerlo a voluntad, "exprímelo" ¿Esa palabra estaba bien dicha? No tenía de otra más que intentarlo, cuando lo sintió entrar contrajo fuerte sus paredes reteniendo su miembro, haciendo que su salida le fuera difícil, era complicado y cansado llevar esa tarea, cada penetración hacer eso de forma consiente, los jadeos de Ramón se escucharon sonoros, un tanto desconcertado por el silencio de Poppy y por las sensaciones que le embargaban con su nueva técnica, le pregunto sin detenerse.
-¿Qué estás haciendo? –
-Algo que me dijo Dj Suki… ¿te gusta? -
Ramón comenzó a perder el control de su cuerpo, sus movimientos de volvieron toscos y rudos, esta vez no estaba fingiendo, sus caderas bailaban solas, sentía que la sangre le hervía, como la cordura lo abandonaba, los gemidos de él resonaban por toda la casa, con mucho esfuerzo le respondió.
-No sé que haces, pero no pares… me encanta. –
Poppy puso todo su esfuerzo por seguir con aquel duro ejercicio, el placer había pasado de lado, solo quería comprobar lo que tenía atorado en la mente. Ramón por su parte estaba siendo demasiado ruidoso, gemidos y gritos acompañados de pequeños susurros que decían "si…Poppy, dame más" en su oído, las uñas del hombre se clavaron fuertes al colchón, la mujer jamás lo había visto hacer tal cosa, pero para él era necesario, ya no podía controlar el placer que lo desbordaba, hacía tanto tiempo que no lo sentía, que su piel no ardía en pasión, que su esposa no lo volvía loco, eso lo reconfortaba, saber que entre los dos aun existía esa conexión, que no se estaba perdiendo, era electricidad pura recorriendo su cuerpo, pasando por cada uno de sus poros haciéndolo vibrar, ambos lo sintieron, aquel chorro de cálido esperma llenando sus adentros, Ramón soltó un gemido que fue acompañado por el sonido de la sabana rasgándose, paso sus manos a rodear el cuerpo de su esposa en un cálido abrazo mientras terminaba de correrse, para después dejarse caer con pesadez a su costado, respiraba con dificultad, pero tenía una sonrisa de oreja a oreja; Poppy se sentó, paso su mano entre los labios de su intimidad recolectando un poco del líquido viscoso que salía de ella, esa mezcla de la pasión de él y su misma esencia, era demasiada, se escapaba por su entrada y escurría por sus muslos, al fin noto la diferencia de ambas sustancias, finalmente, tras hacer memoria, se recostó pensativa.
-¿Quieres que los niños participen en el evento? – pregunto.
Poppy se dio cuenta de algo, no solo no le pregunta que quería en cuanto al tema sexual, si no que esa pregunta ya no entraba en sus conversaciones en el día a día.
-¿Si yo quiero? Si… quiero verlos feliz, Poppy, por favor, déjalos participar. –
-¿Crees que eso este bien? ¿Solo que vayan y ya? –
-¿Te refieres a quitar el castigo por completo? No… yo diría cambiarlo, déjame a mí eso, hace mucho que no lo hago, no se habían portado mal hasta ahora, llevaban ya casi un año sin hacer ningún tipo de travesuras en la escuela. –
-Si… tienes razón, hace mucho que no lo haces… digo, ellos lo hacen, se estaban portando bien. –
-Poppy, Gracias. –
-Ramón. – le hablo aun con un nudo en la garganta. - ¿Te gusto? – pregunto dudosa.
-¿Lo que acabamos de hacer?... Estuvo increíble como siempre, te amo Poppy. – contesto con una tierna sonrisa mientras se iba quedando dormido, dejándola sola con sus conclusiones, aunque finalmente ella también se durmió.
Ramón durmió muy poco tiempo, se levantó de golpe creyendo que se había quedado dormido hasta tarde, pero apenas eran las tres, el sol brillaba aun en el cielo, Poppy por su parte parecía una roca, le regalo un beso en la mejilla y se fue directo a tomar una rápida ducha, fue abajo a la cocina y comenzó a cocinar cuanto manjar sabia le encantaba a su esposa, por el ejercicio recién hecho y la falta de alimento del día anterior, seguro se despertaba con un hambre atroz. Estaba tan contento que no vio el carro llegar a la entrada y a los gemelos bajar las maletas, si el par no tocaba la puerta él jamás se hubiera dado cuenta de su presencia. Fue a abrirles de inmediato, recibiéndoles con una enorme sonrisa.
-Hola Papá. – los saludo el par sin ánimo.
-Blossom, Sage, que bueno que llegan. – dijo para jalarlos dentro de la casa y cerrar la puerta sin saludar a las gemelas que se despedían desde el carro. Ramón estaba muy animado, pero no sabía si esperar a que Poppy despertara para decirles, sabía que ella tardaría en abrir los ojos, por lo que no lo resistió más. -Tengo que decirles algo, su madre y yo estuvimos discutiendo lo del castigo y… -
-¿Y? – preguntaron expectantes, sufriendo enormemente la pausa dramática que hizo su padre.
-Van a competir. –
-¡SI! – gritaron para dar saltos y correr por la sala, Ramón estaba muy feliz de verlos recobrar el ánimo.
-Pero… -
Los dos se detuvieron, sabían que siempre había un "pero", sea cual sea los dos estaban dispuestos a cumplirlo con tal de no ver a los Petrov ganar. Ramón continuo.
-Correrán un kilómetro más desde mañana hasta el jueves, el viernes descansarán para estar listo el sábado. –
-Claro Papá. – Los niños tomaron sus maletas y comenzaron a subir las escaleras.
-Una cosa más. – el par se detuvo de golpe. – harán cien abdominales cada uno como castigo por no hablarle a su madre. –
Los niños se miraron entre si, no habían sido nada amables con ella y sin duda se lo tenían bien merecido.
-Si, Papá. – aun con carreras forzadas y abdominales, se sentían contentos de seguir en el evento.
-Y otra cosa más. – Al escuchar esa tercera llamada ya no se sentían tan animados de volver al juego, aun así, voltearon y lo escucharon con atención. – Sage, vas a escribir una carta de disculpas a tu madre, le faltaste al respeto muchas veces jovencito, estoy muy decepcionado de ti. – el niño se encogió de hombros y tratando de defenderse le dijo.
-Pero tú también lo hiciste y… -
-Las discusiones que yo tenga con tu madre y como las resuelva no son de su incumbencia, ya no son niños pequeños, Sage…Blossom, a veces discutimos, eso pasa, pero luego nos contentamos, es normal, si yo no le hablo o si le digo algo que no es muy agradable, no es para que ustedes hagan lo mismo, yo ya me disculpe con ella y quiero que los dos hagan lo mismo, pero en especial tu Sage. –
-Está bien Papá. –
-Y para ti Blossom, sé que tenían una orden cruzada, sus madres les dijo que no pelearan, pero alguien necesitaba su ayuda, usa un poco de lógica hijo, no quiero saber que volviste a dudar en ayudar a alguien, no tendrás postre en una semana, creo que lo que te paso en el ojo es castigo suficiente. –
-Si Papá, lo siento… no volveré a dudar. –
Toda la alegría se les había ido al escuchar esas palabras, Ramón dejo escapar un suspiro y fue corriendo a abrazarlo, les regalo un par de besos en la frente y con mucho cariño les dijo.
-Los amo mucho, a los dos, me siento orgulloso de ustedes a pesar de que sean traviesos. – aquello lo dijo mientras les hacía cosquilla, cosa que los hizo reír. – Vamos, desempaquen de una vez, estoy preparando la merienda, bajen cuando estén listos. –
Ramón siguió un rato en la cocina, los niños no tardaron en ir con él, le contaron como les fue en el desfile mientras comían un poco de puré con guisantes. Poppy se fue despertando con el ruido de en la casa, los ecos de las risas, los pasos, la música, la mujer se sentó, posando su mirar en la nada, de golpe entro su esposo a la habitación.
-Poppy… deberías de ver a nuestros hijos, jamás los había visto tan felices, están emocionados por participar. –
-Me alegro. – dijo sin ninguna emoción.
-Pues tu alegre forma de demostrarlo me aturde, ¿pasa algo? –
Poppy volteo a verlo con ojos decididos a afrontar el problema.
-Ramón ¿consideras que soy egoísta? –
-¿Tu? Jamás, eres la persona más generosa que conozco, ¿alguien te dijo eso? –
-No, yo creo que soy… un tanto egoísta. –
Ramón la miro dudando para finalmente sentarse a su lado y decirle.
-Creo que tal vez… ¿esto puede ser por las discusiones de los últimos días? –
-Tal vez… -
-Poppy, lo siento, sabes que no soy amante de hacer nuevos amigos y en ocasiones tu flexibilidad atenta contra mi terquedad y… pasa esto, pero tú y yo sabemos que solo, solo… tal vez pase, solo es una mala racha. – dijo perdiendo el ánimo. Ella lo miro con seriedad, lo que paso años atrás, ese motivo que casi les impide casarse, parecía que se estaba repitiendo.
-Ramón… te amo y mucho… Lo sabes ¿Cierto? –
El hombre la miro intrigado y dudando del motivo de la pregunta contesto.
-Si… y yo te amo a ti. –
-Se que tenemos varios problemas que resolver en estos momentos, la familia Petrov no es el motivo real, esto entre nosotros ya estaba pasando, ponerlos a ellos de pretexto es absurdo y nos desvía del verdadero problema. –
-¡Disculpa! Yo no estoy poniendo a nadie en medio de esto, ni siquiera se a que te refieres, ¿Qué problemas hay entre nosotros? Estábamos bien hasta que ellos llegaron. –
-No, no es verdad, siempre discutimos. –
-Por Dios Poppy, todas las parejas discuten, esto es normal. –
-Si, pero… -
-No, ya basta, deja de inventarnos problemas, tenemos un buen matrimonio, que la señora y el señor Petrov sean una mala combinación y tu no tengas un punto de comparación con sus problemas, por favor ¿Crees que te tienen envidia? ¿Nuestra vida es tan perfecta que se siente apenada de vivir como ha vivido? No vamos a volverla incomoda solo porque ella no ha sentido lo que es tener un buen matrimonio. –
-¿Crees que quiero arruinar lo nuestro para ir a decirle "oh señora Petrov se lo que siente, mi esposo es igual"? ¿Estás loco? Mira Ramón, sé que tú y yo tenemos nuestras diferencias, tú lo dijiste una vez, lo nuestro lucia imposible porque la verdad es que somos muy diferentes… pero hay algo que está pasando entre nosotros, por eso te pregunto que si consideras que soy egoísta. –
-No Poppy, no lo eres… - dijo con seriedad, pero al ver que esa respuesta no le agradaba, añadió. – Eres distraída, eso es todo. –
-¿Distraída? –
-Si, como la vez que te comiste el helado de Blossom cuando tenía cinco años, lloro mucho esa vez, pero no lo hiciste apropósito, simplemente se te olvido que era de él, te disculpaste y le compraste otro mucho más grande, eres… tu siempre. – Ramón dejo escapar un par de risas mientras veía su reloj de muñequera, ese regalo de aniversario que le dio un año atrás. – solo eres increíblemente buena en olvidar los grandes detalles. – hubo un breve silencio que Poppy rompió para decir con voz amarga.
-Es cierto, sigo olvidando las cosas que realmente importan. –
-¿Por qué es esto tan importante ahora? A mí eso no me molesta –
Poppy no quería seguir con aquel juego de variar el tema, discutir cosas sin importancias, los Petrov, el castigo, los niños, el trabajo, no eran más que otra cosa que los dos utilizaban para desviarse del tema principal, sin pudor hizo las preguntas que daban justo en lo que los dos trataban de evitar.
-¿Hace cuánto que no lo disfrutabas? ¿Hace cuánto que no tenías un orgasmo? –
Ramón se quedó petrificado, la voz se le fue, sentía un enorme hueco en el estómago.
-Yo… yo, yo no sé de que hablas, ¿Por qué la pregunta? –
-Ramón, yo no lo note hasta hace poco, me… me divertía tanto contigo que no me ponía a pensar en si a ti también te gustaba y yo… yo lo comprobé apenas hoy, cuando te viniste, ¿Cómo pude ser tan tonta? Tu no lo has disfrutado ¿verdad? –
-Poppy, disfruto cada encuentro que tenemos, yo… -
-Por favor, ya no mientas… solo dime la verdad. –
Ramón dejo escapar un grande suspiro mientras le daba la espalda, la respuesta era bastante obvia. Ante aquello las lágrimas comenzaron a correr por las mejillas de la mujer.
-¿Hace cuánto? -
-Poppy, para que nos torturamos, ahora solo hay que… -
-Contesta… ¿Hace cuánto que no sientes lo mismo? –
-Hace un par de meses, quizás un año o más, no lo sé. -
Esa respuesta sacudió todo su mundo, "un año o más" que solo fingía, que no disfrutaba, que no vivía el momento con ella.
-¿Por qué no me lo dijiste? –
-Porque te conozco, Poppy, esto no es tu culpa, soy yo… solo yo y… -
-¿Ya no te gusto? –
La pesadilla de Ramón se volvió realidad, la persona que más amaba sentía que ya no despertaba en él su pasión.
-Jamás digas eso, eres hermosa, eres… -
-Hermosa… pero no lo suficiente. –
-Poppy… -
-¿Cómo me deseas? ¿Quieres que sea más delgada, que me corte el pelo? ¿Te gusta mi busto? Puedo hacerlo más grande, hay una clínica que… -
Escucharla hablar así le dio dolor de cabeza, hablaba de bandas gástricas, operaciones de mejillas, aumento de labios, correcciones de nariz, todas sus palabras le daban vuelta en la cabeza hasta que grito.
-¡POR DIOS, POPPY CALLATE! –
La mujer guardo silencio mientras las lágrimas seguían saliendo de sus ojos.
-Poppy, me gustas tal y como eres, de verdad, no te miento, yo soy quien tiene que esforzarse, no te preocupes, lo voy a resolver. – dijo para darle un beso en la mejilla. – Bueno, los niños se deben de alistar para mañana, tienen clases y tengo que ver que hayan hecho la tarea, tengo que ir a checarlos. -dijo para salir de la habitación.
-Claro. – le respondió con voz quebrada al solitario cuarto, no podía parar de llorar, Ramón estaba dejando de sentir lo mismo por ella, y peor aún, creía que todo era culpa de él, quería resolverlo solo por su cuenta, ¿en que momento volvió a pasar? ¿En que momento orillo a Ramón a pensar de nuevo en que tenía que hacer las cosas solo? Cuidar de los niños, arreglar la casa, hacer la comida, cierto, ella no era egoísta, simplemente se distrajo, como solía ocurrir, ese sentimiento de soledad la embargo de nuevo, nunca pensó que ese pensamiento de no ser lo suficientemente buena regresaría, que se apoderaría de ella al grado de robarle la alegría. Era triste, pero la única conclusión que le llego fue que su esposo e hijos estarían mejor sin ella en la casa, teniendo como madre y esposa a alguien con mayores habilidades que solo hacer recortes y fiestas. Cuando Ramón volvía al cuarto vio como Poppy sacaba un par de cambios de ropa.
-¿Qué haces? – pregunto un tanto asustado de la respuesta.
-Ahora entiendo lo que dijiste sobre "ponerme pausa". -
-¿Yo dije eso? No me refería a … ¿Por qué estas tomando tu ropa? –
-Ramón, solo dormiré en otro cuarto, es lo bueno ¿no? Si no quiero dormir contigo solo tengo que escoger otro. –
-Poppy, esto tiene arreglo, si es por el sexo yo… -
-Esto ya no tiene que ver con el sexo, nuestra relación no se basa en eso, aun sin nuestras… nuestras increíbles noches, si no hubiera nada de nada, te seguiría amando como lo hago ahora. –
-Entonces ¿Por qué no te quedas aquí conmigo? –
-Es porque lo ocultaste… me mentiste y… no confiaste en mi para decirme lo que te pasaba. – Poppy no podía evitar llorar, trataba de secarse las lágrimas, pero no conseguía nada con eso. Ramón trato de abrazarla, pero ella rechazo el afecto. Un tanto lastimado por eso le dijo.
-Ok, entiendo, ¿Cuánto tiempo será esto? –
-No lo sé. –
-¿Te puedo pedir algo? Hay que tratar de que los niños no se den cuenta, solo… trata de verte feliz. –
Al fin se secó las lágrimas, respiro hondo y esbozo una bella sonrisa.
-Créeme, miento mejor que tu cuando es hora de fingir. –
-Por favor, yo no lo hice para lastimarte. –
-Lo sé, pero igual dolió. –
-¿Qué vamos a hacer al respecto? –
-Lo que tu querías, vamos a pausarlo. –
-¿Qué vamos a pausar? –
-"Esto". – dijo señalándose a ella y él.
-Poppy, no somos novios, no es "darnos un tiempo" estamos casados, somos esposos, no podemos pausar "esto", piensa en los niños, no es tan sencillo. –
-Lo sé, pero los dos somos buenos mintiendo, no se darán cuenta si actuamos como normalmente lo hacemos, y además… no hay ninguna regla que diga que no podemos "detenernos" y recapacitar, yo lo necesito Ramón y sé que tú también. –
No tenía como contradecirle eso, era cierto, se moría de ganas por tener un respiro lejos de ella. Ya no tenían nada que discutir, por el momento ya todo estaba dicho, por lo que solo comento.
-Está bien, entonces… ¿ya no somos nada? –
-Por el momento… ya no. –
Ambos sentían una estaca clavada en sus corazones, estaban confundidos, adoloridos, pero sabían que necesitaban esa separación momentánea.
-Descansa Poppy. –
-Descansa Ramón. –
Termino por decir para salir de la habitación, no fue una noche agradable para los dos, pero sabían que tenían que dormir para tener fuerzas al día siguiente, sonreír cantar y abrazar a sus hijos.
Para los gemelos fue una mañana increíble, no esperaban que su madre desayunara con ellos, Sage le dio la carta de disculpa y ambos hermanos hechizaron a su madre con sus canticos, Ramón les hizo coro mientras lavaban cada quien su plato, cuando fue la hora, el par se despidió para ir a la escuela, un desayuno tan agradable como ese no habían tenido hacía mucho tiempo.
-¿Puedes ser más obvia? – le pregunto Ramón con un cierto tono de desagrado.
-Yo veo a nuestros hijos muy felices, ¿Cuál es el problema? ¿Vas a decírmelo o tengo que adivinarlo? –
-Fuiste demasiado dulce, más de lo normal. –
-El punto es que no se den cuenta, distraerlos, tú pudiste sonreír un poco más. –
-No soy una persona sonriente, por si no te has dado cuenta, si me ponga a reír como bobo por todo, los niños sospecharían. –
-Vaya… ellos son realmente importante para ti, tanto como para mentirles. –
-No tengo ganas de discutir Poppy. –
-¿Si los niños te lo pidieran me dejarías atrás? Siempre fueron más importantes después de todo. –
-Sabes que eso no es cierto. –
La mujer de cabellos rosados no sabía que hacer, estaba confundida y los celos que normalmente la carcomían la tenían pensando y diciendo cosas que jamás diría en voz alta.
-Lo lamento, tienes razón, tengo que irme a trabajar, no me esperes, llegare tarde. –
Poppy salió de casa con una solo idea en mente, haría lo mismo que hizo Ramón, adelantaría su trabajo lo más que pudiera, se quedaría a hacer horas extras y así podría tener una o dos semanas libres, unas buenas vacaciones en la playa con toda la familia, quizás Nube podría cuidar de los gemelos y ella y Ramón reintentar retomar su relación luego de esa pausa.
Los gemelos habían llegado a la escuela sin ningún contra tiempo, estaban muy contentos, pensaron que sería el inicio de una maravillosa semana, pero estaban muy equivocados.
Cuando cruzaron el portal de su escuela, se encontraron con un tumulto de niños, estos reían sin parar.
-¿Qué pasa? ¿De que se están riendo? – preguntaron los gemelos al niño más cercano.
-Alguien le jugo una broma a la hermana de Maicol y Timothy, gelatina dentro de su casillero, tienen que verla, se ve ridícula. –
Los niños ahí presentes al ver que Blossom y Sage llegaron les abrieron el paso, ahí estaba, la pobre Sasha bañada de pies a cabeza de gelatina, entre sus cabellos, dentro de sus zapatos. El par no sabía si sentir lastima o reír con los demás, aquello de verdad era cómico, por su rostro tan poco agraciados y esos pelos que daban más la pinta de ser una peluca, parecía que se trataba de un payaso que solo se lanzó una torta a la cara. La niña dio un par de sollozos como preludio a un llanto que atrajo a sus dos hermanos.
-¿Quién fue? – pregunto amenazadoramente Maicol para después tomar al primer niño más cercano por el cuello de su camisa, las risas pararon. - ¿Fuiste tú? –
-No… yo no. – tartamudeo el infante.
-¿Entonces dime quien fue? – le grito con fuerzas.
-Bájalo Maicol. – le ordenaron los gemelos.
-Ustedes lo hicieron. –
-No, nosotros acabamos de llegar, es una lástima lo que le paso a tu hermana. – dijeron con tono hipócrita, realmente no les interesaba la niña. – Pero diste tu palabra de no causar ningún problema. –
-Cierto, porque luego del evento del sábado ustedes no podrán detenernos, nos escuchan. – dijo para dirigirse a todos los presentes. – nuestro reinado de terror comenzara la próxima semana, así que sean cuidadoso con sus bromas. –
Los gemelos sonrieron felices y contestaron.
-Así es, apostamos la paz y tranquilidad de nuestra escuela con estos brabucones, si ellos ganan el evento la escuela les pertenecerá, si pierden contra nosotros, todo seguirá como antes. – el par se veía seguro, pero Maicol retomo la palabra al ver que el público presente lucia feliz.
-Esta semana será su última pacifica, nuestro tratado de paz acabará, gócenla, porque la mamita de estos niñitos los castigo sacándolos de la competencia. – él chico choco palmas con su hermano, para luego dirigirse a todos otra vez. – no tomare medidas ahora, pero créanme cuando les digo que lamentaran cada broma que le hagan mi hermana. – hubo un silencio que se apodero del pasillo repleto de alumnos que fue roto por los aplausos sarcásticos de los gemelos.
-Increíble discurso, de verdad, nos conmovió. – Blossom y Sage se acercaron más a los Petrov y dijeron con tono victorioso. – Tal vez engañaste a nuestra madre con tu pésima actuación de víctima, pero se te olvido algo muy importante. –
-¿Qué? –
-Nuestro padre te detesta y no cayó en tu sucia jugarreta, lamentamos tener que decirte esto, pero estamos dentro de la competencia y en cinco días te patearemos el trasero a ti y tu soso hermano. – gritos, risas y palabras de victoria se escucharon venir de cada niño presente, guardaron todos silencio al ver que los gemelos seguirán hablando. – Dimos nuestra palabra de que no haríamos nada en esta semana de paz, si alguien quiere hacer bromas no meteremos nuestras cucharas en eso, así que vayan haciéndose a la idea de cómo serán las cosas de aquí en adelante para ustedes, debieron pensarlo dos veces antes de meterse con un Lombardi. – finalizaron los gemelos para seguir caminando e ir a clases, todos los niños en la escuela estaban contentos y el trato que habían hecho era pasado de voz en voz. A pesar de lo que ellos esperaban, que los demás se agarraran a hacerle bromas a Maicol y Timothy, eso no fue lo que paso.
La pobre Sasha fue presa de burlas desde el inicio de la jornada, arañas y sapos en su escritorio, goma de mascar en su cabello, letreros de "patéame" en su espalda, los niños en el pasillo al verla pasar le tiraban del cabello, la empujaban hasta dejarla en el piso para luego patear sus cosas. Los gemelos, no lo veían, estaban muy ocupados planeando todas las bromas que le harían a los Petrov en la competencia, además que la pequeña no era de su agrado y les tenía sin importancia lo que le pasaran, la inculparon de bromas, estando muchas veces en la dirección, la falta de su presencia a Blossom y Sage les encanto, no tenían que ir a esconderse al baño, de hecho, la que se pasó el resto del día en el baño fue ella, lloro durante horas encerrada en uno de los cubículos, hasta que las chicas la obligaron a salir. Era la hora del mitin escolar de los lunes donde se daban las noticias, se ponía a discusión cosas que los estudiantes querían, se comunicaban eventos importantes y más. Todos los niños tenían que estar en el auditorio a esa hora. Los gemelos fueron llamados por unas niñas que formaban parte de su club de fans, no lo vieron raro, normalmente ellos iban al escenario junto con ellas cuando el grupo tenía algún comunicado que hacer, se sentaron en un par de sillas dispuestas para ellos, mientras que la líder del club, división de menores de 12 hablaba por el micrófono.
-Queridos compañeros, soy la presidente del club de Blossom y Sage división primaria, como sabrán nuestros encantadores super modelos estarán compitiendo en el evento del sábado por el bienestar de nuestra escuela, es necesario que el equipo de porristas esté preparado para darles ánimo, así como alistar las porras que todos diremos para apoyarlos. –
Los gemelos sabían que la escuela entera se ponía de acuerdo para hacer eso, no tenían ningún problema con aquello, por lo que no le dieron más importancia, sabiendo que su presencia no era tan necesaria se pusieron de pie y se despidieron con un ademan de manos.
-Esperen. – los llamo la niña en el micrófono. – este no es el tema principal, por favor tomen asiento. –
Blossom y Sage se miraron extrañados, pero terminaron haciendo lo que les pido.
-Todos estamos conscientes de la llegada de ciertas personas a nuestro querido pueblo. – todos asintieron mientras que muchos otros estaban confundidos. – Lamentablemente nuestros queridos super modelos se han visto acosados por alguien estos últimos días, y todos sabemos, dentro y fuera de nuestro querido Club B&S que está totalmente prohibido hacer eso. –
Nadie en la escuela se atrevía a molestar a los gemelos, no solo porque ellos fácilmente podrían defenderse, de hecho, el par tenía más que suficiente con quitarse los lentes, cosa que no hacían por no meterse en problemas con su padre, aunque solían amenazar con hacerlo si alguien les colmaba la paciencia, pero su club de fans también era de temer, en muchas ocasiones ellas sola se habían encargado de defenderlos de cosas que ni ellos notaban, en especial de fans femeninas, por lo que no vieron extraño nada de eso, si alguien los acosaba se acababa de meter con las personas equivocadas.
-Alguien tomo fotos sin permiso de Blossom y Sage, no solo eso, le robo mechones de cabellos a ambos, parte de su ropa, su comida y los ha estado siguiendo a todos lados. –
Los gemelos se pasaron la mano por el cabello, era cierto, ambos se revisaron y a pesar que era minúscula la diferencia, les faltaba un buen mechón de cabellos a ambos, no sabían que pensar, estaban molestos y asustados, ¿Quién había sido capaz de hacerles algo como eso? ¿Cuándo paso que no se dieron cuenta? Si había hecho eso ¿Qué otra cosa debió de hacerles?, molestos se cruzaron de brazos y pusieron mucha atención a la niña que hablaba.
-El Club de Fans de todos los niveles se dio a la tarea de investigar y encontramos a la culpable, no solo eso, sino que tenemos las pruebas que la delatan. – dijo levantando orgullosa un diario rosa pastel que a todas luces parecía estar lleno de cosas pegadas dentro de el. – lo que encontramos fue aterrador, no solo los espiaba durante clases, tiene recortes de revistas donde han aparecido, les robo objetos que pego en las hojas y les tomo fotos inapropiadas. – Los gemelos al escuchar eso no comprendieron a que se refería, pero la niña bajo de la pequeña tarima donde estaba y les entrego el diario, estaban ellos cambiándose de ropa, tomando un baño después de la clase de deportes, claro que no se veían más que sus torsos, y en la foto había más niños en las regaderas, así que no fueron ellos los únicos que fueron expuestos con esa fotografía, el pequeño cuaderno estaba lleno de pequeñas notas de amor para ambos, frases y poemas románticos.
"Sage, eres tan divertido, tu risa me hacer reír, en tus brazos encantada me dormiría, junto a ti podría vivir"
-Pero que mier…. –
-¡Sage! – lo regaño Blossom sabiendo que iba a decir.
-¿Me vas a decir que esto te gusta? Esto es horrible, que pena, me muero de vergüenza, espero que nadie más vea esto. –
-No es tan malo, digo… somos figuras públicas después de todo, es normal que pase esto ¿no? –
Sage paso algunas páginas donde había una foto de ellos dos escondidos en el baño.
-¿Consideras esto normal? Esto está muy mal. –
-Bueno, tenemos una admiradora que no conoce límites… es… -
Sage volvió a pasar las páginas y encontró una frase hecha para Blossom.
"Amo tu forma de bostezar y que pongas atención en matemáticas, quiero que me enseñes a sumar, y tal vez yo te pueda enseñar algo más"
Blossom sintió unas extrañas ganas de vomitar seguida de algunos escalofríos, la niña en el micrófono siguió hablando.
-Esto es tan desagradable que me gustaría que todos vieran lo horrible que es… oh, esperen, pueden hacerlo, todos tomen la copia del diario que dejamos bajo sus asientos. – dijo la menor alzando unas fotocopias encuadernadas que tenía con ella.
Al escuchar eso los gemelos entraron en pánico, lo que ahí había era en verdad vergonzoso, las chicas debían pensar que le estaban dando una buena lección a la culpable, pero en el proceso se estaban burlando de ellos también, estaban tan avergonzados, escuchaban las risas de los niños resonar en todo el auditorio, el sonido del pasar de las paginas se oía multiplicado con el eco del recinto, Blossom y Sage se levantaron de golpe y le dijeron muy ofendidos.
-Basta ya, esto es divertido. –
-Esperen falta más. – dijo la niña que no los escucho por el escándalo de las carcajadas. – "Blossom es lindo y amable, Sage es tierno y divertido, a la derecha de su hermano siempre va, ninguno cambia de lugar, tienen diferente andar, no sé a cuál escoger, con los dos me quedare" – Aquella sosa frase mal hecha hizo reír más a los niños, por su parte Blossom y Sage estaban más asustados, eso era cierto, Sage siempre caminaba a la derecha de su hermano, y su andar, solo Seda y Satín lograban diferenciarlo, ¿Cómo había logrado saber quién era quién? su familia y amigos más cercanos sabían diferenciarlos, y aun así dudaban por los lentes. – La tonta cree que se puede quedar con los dos. –
-Por favor, ya no sigas. – le rogaron los gemelos que jamás en su vida se habían sentido tan apenados.
-¿Quieren saber quién es la acosadora de nuestros super modelos? –
-Si. – gritaron todos los presentes.
-Ahí está. – dijo señalando a la pequeña Sasha que trataba de huir de su asiento, pero era retenida por dos niñas a sus costados. – esa fea y torpe niña se cree lo suficientemente genial para ser digna de los gemelos Lombardi, no solo cree que merece uno, sino que piensa que se puede quedar con los dos. –
Los chicos y chicas alrededor de ella la señalaban, no dejaban de reír y decir "pero que fea" "hasta cree que se van a fijar en ella" "patito feo" "niña mono" "payaso triste". La multitud comenzó a jalarla para que subiera al escenario, donde la dejaron caer a los pies de los gemelos.
-Creo que alguien le debe una disculpa a nuestro super modelos. –
La niña levanto apenada el rostro, lloraba a mares, lo que no la favorecía para nada siendo ya tan poco agraciada, un enorme moco verde resbalaba desde su nariz hasta su mentón, su cabello seguía teniendo gelatina y goma de mascar, Blossom y Sage dieron un par de pasos atrás, realmente era repugnante.
-¡Que se disculpe! ¡Que se disculpe! – pedía a gritos el público.
-Esperen, guarden silencio, va a hablar… - dijo la niña al micrófono.
-¿Dónde están los maestros? – pregunto Sage en voz baja a su hermano.
-No lo sé, pero esto ya es demasiado. –
-Yo… yo… - balbuceaba la pequeña Sasha. – es que… me… me gus… - la niña comenzó a llorar aún más volviendo inentendible lo que les decía.
-¿Qué dices? No te escuchamos. – La niña tomo el micrófono y bajo para ponérselo enfrente. – Ahora dilo para que todos te escuchen. –
-Me gustan. – susurro, pero gracias al aparato todos los presentes escucharon.
-¿Puedes repetirlo más fuerte? –
-Me gustan, me gustan ambos, yo… yo solo quería, sé que no soy bonita, pero… tal vez, ¿yo les agrade como ustedes a mí? –
Todos guardaron silencio, "¿Es esta una declaración de amor?" pensaron los gemelos, no sabían que contestar. De un momento a otro las risas volvieron.
-Que torpe, aun cree que le dirán que "si". –
-Ves demasiadas telenovelas, niña. – grito alguien del público.
-Cree que se van a fijar en ella. –
Blossom comenzó a sollozar, y antes de que le salieran las primeras lagrimas salió corriendo del lugar.
-¡Blossom! – grito Sage que fue tras de él.
El mayor de lo gemelos iba llorando mientras caminaba fuera de la escuela, cruzaba la calle y comenzaba a recorrer las veredas que lo llevaban a casa. Sage le seguía el paso un tanto desconcertado por lo que le pasaba a su hermano, miraba de vez en cuando el diario de la niña, cada vistazo que le daba se le hacía aún más bizarro.
En la casa sobre la colina, Ramón enseraba el piso por novena vez en la mañana, un poco más y este podría ser más un espejo que madera.
-No debí de adelantar el trabajo, ¿en que estaba pensando? –
Esa última frase lo puso a divagar.
-Pausa, Pausa… ¿Qué se supones que debo de hacer en una pausa? ¿Tendría que pensar en que hice mal? ¿En cómo arreglar esto? ¿Qué demonios tengo que hacer? –
Se dejo caer en el sofá ya sin saber que otra cosa limpiar, la casa estaba reluciente por completo.
-Creo que necesito otro perro, eso me ayudara, un perro grande y que haga mucho desorden, así podre limpiar lo que ensucie. –
El sonido de golpes en la puerta lo sorprendió, nadie solía ir a esa parte del bosque, vendedores nunca pasaban por la mansión, Satín y Seda eran las que comúnmente los visitaban, pero iban cuando Poppy estaba y conocían de sobra sus horarios, "¿Sera el viento?" se preguntó desconcertado, tal vez su esposa regreso antes, pero era imposible, ella le había dicho que regresaría tarde. Abrió la puerta para encontrarse con sus hijos, Blossom no paraba de llorar y Sage se veía muy apenado.
-¿Qué hacen aquí? ¿Por qué no están en la escuela? ¿Por qué estas llorando Blossom? –
-Es una extraña historia. – le contesto Sage.
Ambos niños entraron a casa, mientras Ramón le dio un té al mayor de sus hijos, el menor se puso a contarle lo sucedido entregándole el diario de la pequeña Sasha, el padre no sabía que hacer o pensar al respecto. Debió ser incómodo para los gemelos que alguien así se le declarara enfrente de todos, definitivamente era hora de comenzar a hablar de "romance" con el par, aunque no comprendía el porqué Blossom no podía calmarse.
-Comprendo lo que les paso, los maestros deben de estar presentes en todos los mítines, hablare seriamente con la directora. – dijo mientras tomaba el teléfono, estaba por marcar, pero al ver que Blossom seguía sin calmarse colgó para seguir hablando con ellos. - ¿Por qué lloras? –
-Es desagradable rechazar a alguien. – dijo Sage. – Nunca alguien se nos declaró y fue horrible, ella es… muy fea, no sabíamos que hacer, no queremos ser malos… solo… -
-Solo no les gusta, eso pasa, está bien, decir "no" cuando no quieren nada con alguien, es algo que deben saber hacer, seguro les pasara en más ocasiones. – le hablo con paternal tono.
-Papá, ¿cuándo eras joven rechazaste a alguien? – Sage buscaba respuestas en las experiencias de su padre.
-Claro que si, rechace a muchas chicas y chicos. –
-¿Y cómo lo hiciste? ¿No te sentiste mal por ellos? Enséñanos a hacerlo. – pidió Sage.
-Pues yo… - A Ramón se le vinieron a la cabeza los recuerdo de un sin fin de jóvenes a los que les cerró la puerta en la cara, a las chicas que hizo llorar con sus negativas burlonas y sarcásticas, como olvidar a su hermano rogándole porque fuera más amable. – Bueno, no creo que yo deba, es que… su madre por otro lado… - en ese momento recordó la historia de Poppy lanzando a un chico por un balcón cuando intento besarla luego de declarársele.
-Papá… ¿Pasa algo? – le pregunto el menor de los Lombardi al verlo pensativo.
-No, es solo que creo que el método de su madre es mejor que el mío. – Pensó finalmente Ramón, se le debieron de declarar a Poppy en más de una ocasión siendo tan popular.
-Oh, entonces esperare a que mamá llegue. –
-Sage, ella llegara tarde, sabes que con el trabajo normal y la fecha de la competencia infantil tiene doble carga, tiene que hacer horas extras. –
-Lo había olvidado. – contesto algo cabizbajo.
-Blossom, ¿Por qué sigues llorando? ¿Crees que me lo puedas decir ya? –
El niño tomo un poco de aire, se secó los ojos y limpio su nariz.
-Es que… es que yo… yo sé cómo se siente Sasha. –
-¿Lo sabes? – Sage se sintió intrigado al escuchar esas palabras por parte de su hermano.
-Si… yo, a mí me gusta también alguien y yo tengo miedo… tengo miedo de no gustarle como a mí me gusta ella y… - Blossom volvió a convertirse en un mar de lágrimas, su padre le paso otro pañuelo y con voz tranquila le pregunto.
-¿Es eso? ¿Temes que Cristal te rechace? –
-Si y … salimos corriendo sin decir nada, ni siquiera le dijimos "no", no quisiera que Cristal hiciera lo mismo conmigo… lo lamento tanto, pero no… no me gusta, y… es que… - Ramón abrazo fuerte a su hijo, dejo escapar un largo suspiro y con una sonrisa en el rostro le dijo.
-Eso no va a pasar. –
-¿Cómo lo sabes? ¿Cómo sabes que no me va a rechazar? –
-Porque he visto cómo te mira, no puedo decir que siente lo mismo, pero que tienes una oportunidad, hijo… la tienes. –
-¿De verdad? – dijo un poco más animado.
-Si, y tu madre y yo nos encargaremos de ayudarte en eso, ya no te preocupes más. –
-Está bien. – Blossom se sonó la nariz, se quedó un momento viendo a la nada muy silencioso para después comenzar a llorar otra vez. Ramón y Sage se miraron sin entender que le pasaba.
-Blossom, Blossom, escucha, cálmate, no te van a rechazar. – Volvió a pedirle Ramón.
-Es que eso ya no me preocupa. – hablo entre sollozos.
-¿Y ahora a que le temes? – pregunto su hermano.
-Al club de fans. – chillo.
-¿Qué pasa con ellas? – Ramón no entendía cuál era el problema, pero Sage si.
-Papá. – trato de explicarle él, pues Blossom parecía empeorar con cada minuto. – Esas chicas trataron mal a Sasha solo porque se enamoró de nosotros y se atrevió a decirlo, ¿Qué le harán a Cristal si saben que Blossom esta enamorado de ella? –
-Oh… ya entendí. – Ramón no sabía cómo liderar con eso, una sola niña le estaba dando muchos problemas, no se imaginaba que hacer con todo un tumulto.
-No quiero regresar a la escuela. – balbuceo Blossom.
-Yo tampoco, Sasha va estar ahí, será vergonzoso, Papá… no estamos listos para decirle que "no", si le decimos a mamá. –
Ramón pensó las cosas un momento, conociendo a Poppy, apenas los gemelos mencionaran "declaración de amor" y de seguro estaría comprometiendo alguno de sus dos hijos con la pequeña Petrov.
-Blossom, Sage… ¿Quieren hacer un trato conmigo? –
Los gemelos se miraron incrédulos de lo que escuchaban, su padre era la principal figura de autoridad de la casa y no se imaginaban haciendo un trueque con él.
-¿Cómo que? –
-Todas estas cosas de "amor" distraen a las personas, ¿recuerdan lo que les conté sobre la competencia de surf? –
-¿Te refieres a la que ganaron el tío y tu haciendo que un chico se enamorara? –
-Esa misma, estos temas antes de una competencia no son buenos, ya te había dicho que te ayudaría con Cristal hasta después de la competencia, así que no se hablara de este tema hasta pasado el sábado, olvidemos todo ¿les parece? –
-Pero nos será imposible hacerlo, ella va en nuestro salón. –
Ramón pensó un momento, con lo que le paso a la niña seguro que faltaría un par de días, pero no solo era ella, el club de fans, lo que se diría en los pasillos, todo eso podía hacer que sus hijos se desconcentraran. El hombre volvió a tomar el teléfono y marco, del otro lado de la línea la directora de la escuela contesto muy alegre.
-Buenos días directora, soy el padre de Blossom y Sage. -
-Señor Lombardi, ¿en que puedo ayudarlo? –
-Señora directora, esta mañana me lleve la sorpresa de que mis dos hijos estaban tocando la puerta de mi casa. –
-¿Se fugaron de la escuela? –
-Así es, me molesta saber que les permitieran salir en tal mal estado, o peor aun, que nadie notara que se sentían mal. –
-¿Sus hijos están mal? ¿Están enfermos? –
-Están terriblemente enfermos, parece que comieron algo en la cafetería que no les cayó bien, están verdes y tienen vómitos incontrolables. –
Sage y Blossom al ver que su padre mentía por ello por primera vez, comenzaron a hacer sonido de fondos de vómito y tos seguido por sollozos y un dramático "me muero" que hizo reír a Ramón, rápido tapo su boca para no ser descubierto.
-Espero que entienda que ellos necesitan recuperarse, no irán a clases esta semana, participaran en la competencia del sábado y quiero que descansen lo suficiente. –
-Claro, lamento tanto lo sucedido, hablara con la cocinera en este mismo instante. –
-Se lo agradezco, hasta luego. – Ramón al fin colgó.
Los gemelos recuperaron su ánimo, brincaban, bailaban mientras gritaban.
-¡Una semana sin clases! ¡Una semana de vacaciones! –
-Nada de eso. – dijo cortándoles la inspiración. -Los dos entrenaran desde que amanezca hasta la noche, no vamos a jugar, tienen que ganar esa competencia. –
-Está bien. – contestaron animados. -Pero que dirá mamá. –
-Le diremos lo mismo, que algo les cayó mal, que se sienten enfermos y no irán a la escuela por ello. –
-¿Crees que nos crea? – los gemelos solían mentirle con la ayuda de su madre, engañarla a ella, siendo que Poppy los conocía bien en esa área, les parecía imposible.
-Claro, y si no… solo déjenmelo a mí. –
Ramón los necesitaba a los dos en casa, no podría soportar esa "pausa" sin su presencia, aquellos acontecimientos tan malos para el par le sentaron de maravilla, finalmente no pasaría la semana solo.
La noche cayo pronto, ya pasaban de las diez, los niños estaban exhaustos en sus camas, quien no supiera de la mentira sin duda crearía que Sage tenía algún tipo de indigestión, no era para menos, el menor creyó que podía adelantar las abdominales de la semana en un solo día, pero su padre le dijo que sin importar cuantas hubiera hecho, volvería hacer cien flexiones al día siguiente, el dolor que sentía ahora en su reposo era totalmente real, por su lado, Blossom que se había pasado la mayor parte del tiempo llorando, lucia con los ojos hinchados y una nariz bastante irritada, podía pasar fácilmente como resfriado. Poppy llego a esa hora, de manera seria y fría, saludo a su esposo.
-¿Qué tal tu primer día de pausa? –
-Excelente, ¿y el tuyo? –
-No me quejo, mucho papeleo que hacer, no he tenido tiempo de pensar en que hare. Tú tienes una semana libre, y por cómo está el piso… bueno, creo que no tienes mucho que hacer, ¿Qué pensaste? –
-¿Tenía que pensar algo? – pregunto irónico.
-No, realmente no… Ramón, escucha, sobre nosotros… yo… -
-Los niños llegaron en la mañana. – la interrumpió abruptamente.
-¿Los niños? ¿se escaparon de la escuela? –
-No, se sintieron mal y volvieron a casa, solo eso, pescaron un resfriado. –
-Dios mío, ¿y están bien? –
Poppy subió las escaleras, para que los niños volvieran por su propio pie a casa es que no estaban tan mal, pero si Ramón no los dejo volver a la escuela es que realmente estaban enfermos.
-Blossom, Sage… ¿Cómo se sienten? – pregunto Poppy entrando a la habitación.
-Estamos bien. – dijeron los dos, aunque su pinta no era para nada buena.
-¿Te duela la cabeza cariño? – Poppy veía en peor estado a Blossom, este que aun sollozaba, le dijo.
-Solo un poco. –
-Sage ¿Cómo te sientes tu? –
-Me duele el estómago. –
-¿El estómago? -
Ramón tomo a Poppy por los hombros y la alzo hasta ponerla de pie y comenzar a empujarla fuera del cuarto.
-Es demasiado contacto, los niños están en cuarentena, no quiero que nadie más se contagie, además, están débiles, si les pegas algún otro virus arruinaras su participación en la competencia. –
-¿Qué yo que? –
-Poppy, déjalos tranquilos. – dijo Ramón mientras cerraba la puerta y la alejaba hasta llevarla a la habitación donde ella se estaba quedando. – los niños no saldrán de aquí hasta que se sientan mejor, hay que dejarlos descansar, yo creo que una semana en casa les hará bien, vas a ver, el sábado estarán listos para la competencia. –
-¿Para el sábado? Ósea que ¿faltaran una semana a clases? –
-Si, descuida, yo los cuidare, les daré vitaminas, comida saludable y todo lo que necesiten y… -
-Ramón, dime que no lo haces por la pausa. –
-¿Qué? Claro que no, no soy como tu, ¿Qué quieres que haga? Que los deje ir enfermos a la escuela y contagien a los demás y se cree una pandemia en toda Villa Trolls. –
Poppy soltó un suspiro, de la misma forma que él hacia cuando estaba harto de algo.
-Quedamos en no ponerlos en medio de "esto". –
-No los estoy poniendo en medio, esto es punto y aparte, los niños se sienten mal, somos sus padres, ¿Quieres que los ignore? Yo no puedo hacer eso… yo… -
-Tú estás haciendo lo mismo que hiciste antes de casarnos, te estas ocultando detrás de los niños. –
Ramón guardo silencio unos segundos, no esperaba que la misma estrategia le saliera bien, solo no quería estar solo, no quería pensar en nada, necesitaba más que nada la presencia de sus hijos otra vez, como cuando fueron bebés.
-Si, lo hago, lo estoy haciendo, los quiero a ellos, quiero pasar cada minuto del día a su lado, prefiero estar con Blossom y Sage mil veces más que contigo. – aquellas palabras tenían a todas luces las intenciones de lastimar a Poppy, pero la mujer sonrió con naturalidad.
-Sabes lo que siento al respecto, ¿verdad? –
-Ese no es mi problema. –
-Claro, oye… lo que quieras hacer durante esta pausa tampoco es mi problema, diviértete con los niños. – dijo mientras entraba a su habitación, estaba a punto de cerrar cuando Ramón se lo impidió.
-Nosotros tres podemos ser perfectamente felices sin ti. – él ya no sabía que decir, Ramón ya no encontraba la forma de arreglar las cosas por las buenas, ahora solo pensaba que, si la chantajeaba o la asustaba, Poppy reaccionaria, pero la mujer seguía de buen ánimo, eso a él lo hizo pensar que tal vez a ella ya no le estaba importando arreglar las cosas.
-Los niños van a crecer Ramón, ya lo están haciendo, ¿Qué vas a hacer cuando eso pase? ¿Detrás de quien te vas e esconder? Cuando paso lo de tu abuela te escondiste detrás de estos muros, ahora te escondes detrás de nuestros hijos, va ver un momento en que no vas a poder esconderte, cuando eso pase podremos hablar, mientras, disfruta tu pausa. –
-Yo no me estoy escondiendo detrás de nadie. –
-Relájate, no es como si nos estuviéramos divorciando, solo es una pausa. –
-Poppy… ¿Cuánto va durar esto? –
-El tiempo que sea necesario. –
-¿Me estas castigando? ¿Es algún tipo de burla? –
-No, solo relájate, lo necesitas, buenas noches. – dijo para por fin cerrar la puerta.
Ramón no tuvo más que objetar, también estaba cansado y no quería seguir discutiendo. Los días siguientes a eso fueron de un arduo entrenamiento para los niños, no tenían la necesidad de fingir estar cansados, ellos realmente lo estaban, el viernes que fue de descanso total lo disfrutaron como nunca. Para la mañana del sábado el par está lleno de energía y totalmente contento, esperaban con ansias la hora del evento para al fin terminar con el problema de los Petrov.
Los hombres de la familia Lombardi fueron a la alcaldía para de ahí ir a la competencia, como lo decía Poppy, como una familia, en ese mismo lugar la alcaldesa tomaba una taza de café acompañada de sus inseparables amigas.
-¿Eso te dijo? – comentaron las chicas, que habían notado lo silenciosa que estaba la mujer en su reuniones de todos los viernes.
-Si. –
-Cariño, es obvio que lo dijo solo para ver tu reacción. – comento Seda.
-Ramón te ama, no te pondría en contra de tus hijos. – termino por decir Seda.
-Lo sé, él está muy preocupado y tiene miedo, lo conozco. –
-Sabes que lo que le está pasando no es culpa tuya o suya, solo es que… -
-Que él esta estresado, lo sé, por eso le pedí la pausa, no tanto por mí, sino por él, él de verdad la necesita, quiero que se relaje, pero parece que no le está ayudando mucho, por eso he estado haciendo horas extras, es mi plan B. – comentó contenta.
- ¿Qué piensas hacer? –
-Le pienso dar a mis tres galanes las mejores vacaciones en la playa, lo estoy planeando desde inicios de la semana, ya estoy terminando los detalles. –
-Suena bien. –
-Si, espero que les guste, Ramón de verdad que necesita esto, quiero que sepa que todo está bien, que puedo seguir esperando, que lo amo no importa que pase, que ya no tiene que tener miedo. –
-Oh Poppy, sigues siendo una romántica. –
-Gracias, pero sé que esto va más allá, en muchas ocasiones he pensado que Ramón estaría mejor sin mí, que los niños merecen tener a otra madre. –
-Eso no es verdad. – grito el grupo.
-Claro, ya lo entendí, pero me puse a pensar que Ramón debe tener una idea similar, tal vez pensamos lo mismo, que no nos merecemos, que deberíamos de estar con otras personas, quiero cambiar eso, pero necesito que él quiera hacerlo, no que lo hagamos porque yo se lo pido. –
-¿Por qué no? Solo llévalo y habla con él y forzarlo… - decían las gemelas, que fueron detenidas por Dj Suki.
-No es tan sencillo, apuesto que la idea de Poppy funcionara, tú puedes chica. –
Poppy sonrió contenta, llamaron a la puerta con un par de golpes.
-Nock Nock… Ya llegamos. – gritaron lo niños entrando de golpe riendo y corriendo por todos lados, estaban ya listos para la carrera, tenis deportivos, ropa del mismo estilo, saludaron a las presentes rebosando de alegría.
-Niños, compórtense. – les pidió Ramón.
Las presentes al verlo sonrieron un poco apenadas.
-Bueno, nosotras nos vamos adelantado, nos veremos en las gradas. –
-Claro, hasta luego chicas. –
-Adiós Poppy, hasta luego Ramón. –
-Hasta luego. – dijo con tono un tanto desabrido, mientras ellas bajaban las escaleras le recordó a los gemelos. – Blossom, Sage, Seda y Satín tienen los lentes que usaran en la competencia, vayan a pedírselos de una vez. –
-Claro Papá. – los dos niños salieron corriendo cerrando la puerta detrás de si.
-He de suponer. – Hablo el hombre bastante enojado. – que tus amigas ya saben lo que pasa entre nosotros. –
-Supones bien. – comento sin ponerle mucha atención. – Son mis amigas Ramón, no les guardo ningún secreto. –
-Claro, creo que tienes una mejor relación con ellas que conmigo. –
-No es verdad… Ramón, el día de hoy es muy importante para los niños, crees poder quitar esa cara y poner una más contenta. –
-Oh si, lo olvide, quieres que luzcamos como la familia perfecta que no somos. –
-Esta fue tu idea. –
Ramón no puedo contradecir eso, tenía razón, él le había pedido eso por los niños.
-¿Llegaste a alguna conclusión con tu pausa?- pregunto cambiando el tema.
-Si, ¿y tu? – Poppy estaba muy feliz, demasiado para el gusto de Ramón.
-Tal vez. –
-¿Y me la vas a decir? –
-¿Quieres escucharla o tienes que tener otra junta con tus estúpidas amigas para saber que pensar? –
-Ramón… Por favor, se amable, el día de hoy es especial. –
-Si, será amable, será la persona más estúpidamente amable, todos me van a adorar de lo amable que seré. –
Poppy no pudo evitar reírse, parecía que aquel chico malo de la colina había vuelto a la ciudad, se preguntaba a si misma si tenía que empezar a hacerle invitaciones para el desayuno o la comida.
-¿Te estas burlando de mí? –
-Si, un poco, es que tu… te estas comportando como un tonto. – menciono sin parar de reír.
Pero a Ramón aquello le hizo hervir la sangre, estaba más molesto que antes, sin pensar en lo que hacía se fue encontrar de la mujer atrapándola contra su escritorio, sosteniendo con rudeza sus muñecas contra la mesa.
-Ramón, me estas lastimado. – dijo un tanto asustada a ver la cara de su esposo llena de ira.
-Te lastimo ¿Enserio? Cariño esto no es nada comparado con lo que te pasara si te metes con un Lombardi. – Ramón no podía creer a que punto había llegado, la estaba amenazando. Poppy paso a tener una cara de miedo a una retadora.
-¿Vas a ser que lo lamente? – su voz era provocativa, sus caderas se movieron con obviedad bajo las suyas, lo tenía como lo había deseado tiempo atrás, violento, agresivo, quería que la poseyera así, con esa actitud de chico malo, como él solía ser antes.
-¿Quieres que te haga lamentarlo aquí… ahora? – El hombre sentía cosquillear su entrepierna, su cuerpo reacciono rápido a la falta de ejercicio que normalmente tenían, tal vez aquella pausa le sirvió, no podría saberlo si no lo intentaba.
-Aja… quiero que me hagas lamentarlo, vamos, ¿Qué tienes para darme? –
-Oh Poppy, te aseguro que te vas a arrepentir. –
La pareja se miraba con ferocidad mientras entrelazaban sus piernas y comenzaban con su baile erótico, el vaivén de caderas, para Ramón era una tortura que ambos estuvieran vestidos, deseaba quitarle a tirones la ropa, de devorarla en ese instante sin pudor ni delicadeza, los dos no hacían más que gemir excitados, la pasión era tal que no alcanzaban a besarse, solo rosaban provocativamente sus labios.
-Vamos… solo hazlo. – decía Poppy soltando una mano de su agarre y posando entre sus cabellos.
-Esto te va dolor. –
-Eso espero. –
Cuando Ramón finalmente la soltó para pasar sus manos por debajo de su ampona falda bajando lentamente sus bragas, la manija de la puerta se escuchó girar, la reacción más lógica para el hombre fue tirarse al suelo llevándose a Poppy en el proceso quedando ambos ocultos detrás del largo sofá que había frente al escritorio, él por todo, los nervios, la ruptura de la atmosfera, lo absurdo de su amenaza, simplemente comenzó a reír. Poppy por su parte se subió su ropa interior que ya estaba por debajo de sus muslos, casi por sus rodillas.
-¿Mamá? ¿Papá? ¿Están aquí? – pregunto Sage.
-Si. – Grito Poppy saliendo detrás del sofá. -Estamos aquí, ¿Qué pasa cariño? –
-¿Interrumpí algo? – comento apenado.
-No, no, no… como crees, solo estaba jugando con tu padre, lo vi un poco serio y le estaba haciendo cosquillas. –
Ramón se incorporó aun riendo, ya estaba llorando de tanto hacerlo, tomo un poco de aire y le dijo a Sage.
-No perdamos el tiempo, hay que irnos ya o llegaremos tarde… reina Poppy, ¿necesita ayuda? – pregunto tendiéndole una mano para levantarla, gesto que muy gustosa tomó.
-Gracias gruñón, ahora, hay una competencia que ganar ¡Vamos equipo Lombardi! – gritó orgullosa.
Las familias ya estaban llenando por completo el área del evento, los niños que participarían estaban con sus padres cerca de la meta, mientras que el resto del publico escogía algún lugar en las gradas, claro que Poppy y sus amigos tenían un lugar especial en un palco exclusivo. Ella solo los había visto participar el primer año, pues siempre estaba ocupada por esas fechas, por eso esa última competencia era tan importante para los gemelos.
-Por aquí señora Petrov. – grito la mujer al ver a la señora andar en círculos sin saber dónde sentarse.
-¿La quieres aquí con nosotros? – pregunto Cooper quien llevaba a sus recién nacidos trillizos junto con su encantadora esposa.
-Si, es una persona agradable, solo tienes que darle una oportunidad. –
Nadie de sus amigos estaba de acuerdo, pero Poppy les había demostrado en muchas ocasiones que juzgar a una persona sin conocerla era lo peor que podían hacer.
Por otro lado, Ramón le daba las últimas instrucciones a sus hijos para el evento, cuando el señor Petrov se acercó con Maicol y Timoty.
-Buenas tardes. – saludo muy forzado el hombre.
-Buenas tardes señor Petrov, me alegra que sus hijos formen parte de las actividades del pueblo. – dijo Ramón con tono hipócrita.
-Si, solo quiero que sepa que estoy consciente del acuerdo al que llegaron nuestros hijos, se que tuvieron un mal entendido y que Maicol y Timothy trataron de arreglarlo por las buenas, pero sus hijos… - El señor Petrov miro al par con desaprobación.
-¿Y usted les creyó? Otro que cae. – se burló.
-Es obvio que mis hijos dicen la verdad, de ellos fue la idea de competir, así podrán arreglar sus problemas de una forma pacífica, eso demuestra que los mis están más educados que los suyo. –
-Crea lo que quiera, a todo esto, ¿Por qué me está hablando? –
-Se que usted ha estado ayudando a sus hijos, solo quiero que sepa que considero ridículo que un adulto se mezcle con cosas de niños. –
-Claro, gracias por decírmelo, estaba tan preocupado por su opinión. –
El señor Petrov hacia un gran esfuerzo por no comenzar una pelea, gracias a que la alta voz llamo a los competidores a la meta, ambos hombres se alejaron para ver a sus hijos en aquel punto.
-¿Qué ridícula ropa usan sus hijos? –
-No es ridícula, es apropiada, ¿Los suyos piensan que podrán escalar con convers y jean las paredes de roca? Suerte con eso. –
-Me supongo que usted con su sueldo puede comprarles muchas cosas a sus hijos, pero mi familia y yo no estamos en la misma posición, además mis hijos no necesitan ninguna de esas cosas de marcas, no solo ganaran su acuerdo, sino que le demostraran a usted que pueden hacerlo sin… esas cosas innecesarias. –
Ramón permaneció un momento callado, jamás haría un comentario despectivo por alguien debido a su situación económica. Trato de decir algo amable después de todo.
-Creo que sus hijos tendrán una oportunidad de ganar en el área de agua, no es tan profunda, los más altos pueden pasar caminando. –
-No creo que solo en esa, mire todo eso, no es más que un juego bobo de niños, mis hijos vencerán sin problemas, preocúpese por los suyos, puede que con la ropa tenga razón, pero ¿Qué hay con esos lentes? –
-Créame, los lentes son lo más importante de toda su ropa, jamás se los quitan. –
-Se ven demasiado afeminados, debió de ser idea de su esposa. –
-Se equivoca, usan los lentes porque yo se los pido. –
-¿Tienen algo raro? –
-¿Raro? No, solo es … es que sus ojos son especiales, los lentes son para protegerlos. –
-Oh, lamento oír eso, es una pena que su esposa les haya pasado tan malos genes. -
-¿Perdón? –
-Usted sabe, es como con las perras, si el animal tiene algo mal, los cachorros salen mal, es culpa de las perras, en este caso, su esposa. –
Ramón estaba en shock, aquel hombre acababa de comparar a Poppy con una perra. Sin decir nada camino veloz a la línea de meta y con bastante enojo dijo.
-Blossom, Sage… los lentes, ahora. –
Los niños lo miraron sin saber que decir.
-Pero papá, mamá y tu dicen que… -
-Entréguenme los lentes o estarán castigados el resto del año. –
Asustados por la idea de correr un kilómetro más todos los días, le dieron sus lentes sin pensar. Ramón les dio la espalda apenas se los quitaron y mientras caminaba de regreso con el señor Petrov les dijo.
-Una cosa más… jueguen sucio. –
Los gemelos no pudieron evitar sonreír, competir con los lentes era molesto, estos siempre se llenaban de tierra y lodo, ahora sin ellos sería la mejor competencia de todas.
-Van a llorar nenas porque su papi les quito sus lentes. – comento burlo Maicol.
Blossom y Sage voltearon a verlo con eso ojos inertes, vacíos, la sangre se le helo a los hermanos Petrov, jamás habían visto nada tan aterrador, dos par de gritos de mujer resonaron. Abrazados los hermanos, el mayor pregunto.
-¿Qué…que le pasa a sus ojos? –
-Nada, así son ¿creíste que nuestros lentes eran solo un accesorio? Que pena. –
-Competidores en sus marcas. – se escuchó decir la voz de uno de los jueces. – Listos, fuera. –
Fue sorprendente la velocidad con la que lo niños presentes escaparon del área de competencia al percatarse que los gemelos no traían puestos sus lentes. Los hermanos Petrov se quedaron congelados, no sabían que hacer, eran los únicos en competir en ese momento contra los Lombardi. Entrando un poco en razón al ver que sus contrincantes ya iban por la mitad de la pista y que cruzaban cada trampa y obstáculo con soltura, le dio un buen golpe a su hermano y le dijo.
-¿Qué esperas, gallina? Muévete. –
-Pero sus ojos… -
-Solo no los mires, vamos. –
Cada paso que daban se percataban que eso no era para nada una carrera infantil, pasar por debajo de púas arrastrándose por el lodo, no estaban afiladas, pero si no ponían atención uno terminaba enredado en ellas, nadar en el agua de baja profundidad era más fácil que caminar, el fondo estaba lleno de fango que le dificulto más las cosas Maicol. Mojados, llenos de lodo, llegaron a duras penas a la pared de madera donde tenían antes que atrapar unas cuerdas, pero estas estaban sujetas a una pared de piedra, por las suelas de sus zapatos tan lisas, a los dos menores se les hacía imposible alcanzarla. Se iban a dar por vencidos cuando estas cayeron cerca de ellos.
-Oigan, haya abajo. – gritaron los gemelos. – muévanse, nos estamos aburriendo. – comenzaron a reírse tratando de ver si eso los motivaba a seguir, era su ultima competencia después de todo, querían que fuera divertida, y sin nadie que les hiciera batalla, simplemente no les parecía entretenido.
Los hermanos Petrov comenzaron a escalar, cuando estaban a punto de llegar Blossom y Sage tomo cada uno una tirolesa, de las dos existentes, dejando al par atrapados en la plataforma.
-Ahora tendrán que bajar por la cuerda. – menciono Blossom viendo como los dos discutían como bajar.
-Esto es demasiado sencillo, ¿crees que debamos caminar en vez de correr? –
Voltearon de nuevo a verlos, los dos eran demasiado torpes.
-Creo que si, esperemos un rato, al menos para que nos alcancen. –
Mientras los niños estaban detenidos, los padres en el palco hablaban.
-Ramón… ¿Por qué los gemelos no tienen sus lentes? –
-Es que se les cayeron en la meta y no alcance a devolvérselo, lo siento tanto. –
Poppy lo vio con ojos de regaño, lo había hecho a propósito, pero no sabía sus motivos, tal vez era porque para los niños ya era molesto usarlos, seguro que lo hizo para que disfrutaran su último juego. Si ese era el caso, no tenía nada que discutirle.
-Señor Petrov, ¿cómo le parece la competencia? –
El hombre tenía una cara de pocos amigos, era molesto para él ver que sus hijos se estaban quedando muy atrás y que los gemelos tenían que estar haciendo pausas para dar una competencia justa.
-No entiendo que es lo que les pasa, Maicol y Timoty no suelen ser así, ellos son fuertes y rápidos, todo lo que un hombre debe de ser, parece que no se lo están tomando enserio. – termino por decir golpeando los puños contra la baranda.
Los presentes ahí guardaron silencio, algunos tenían caras de espanto, su esposa y Sasha estaba muy apenadas, el único sonriente era Ramón que estaba muy feliz de cómo se desarrollaba la competencia.
-Señor Petrov. – le hablo Dj Suki. – no debe de molestarse, los gemelos son campeones invictos, sus hijos no son los únicos que han tratado de vencerlos. –
-¡¿Qué son que?! –
Ramón comenzó a reír por lo bajo, todo eso paso a ser muy divertido para él.
-Si, mis hijos son los campeones de estos últimos cinco años, no se moleste, para el próximo año ya no competirán y sin duda sus hijos ganaran, se los aseguro. –
-Usted lo sabía. – grito el señor Petrov a Ramón.
-Claro que si, yo los entreno todos los días, ¿De verdad creyó que las albóndigas con patas a las que llama hijos tendrían oportunidad de ganar? –
-¡RAMÓN! – Poppy y medio mundo en el palco se interpusieron entre ambos hombres que no dejaban de discutir.
La única que seguía con la vista en la pista era Sasha, quien veía con ojos soñadores al par de gemelos, vio que la saludaban, era increíble, era cierto, saludaban en su dirección, se los devolvió esperanzada de que la notaran, un tintinear y una luz rojiza llamaron su atención. Una niña de risos perfectos, dientes blancos como perlas, piel tersa y unos encantadores ojos azules saludaba a Blossom y Sage a un costado suyo, como no notarla, su vestido fino de encajes la hacían parecer una muñeca, como esa de las vitrinas, sin duda una princesita de cuentos de hada, incluso llevaba una tiara en su cabeza.
-Cristal, Cristal… ¿ves a Blossom y Sage por algún lado? – Una pintoresca niña de pelo castaño y corto, de edad más pequeña venia con ella.
-Si Suset, están ahí abajo, mira… no trae sus lentes. – dijo mirando atreves de unos binoculares de teatro muy finos. La chica hizo una pausa miro a su costado y con agradable tono le hablo a Sasha. – disculpa mis modales, pero que descortés fui, no me presente. Soy Cristal, hija del alcalde de ciudad Goblins, Sarah, mi madre, es la dama que está justo ahí. – dijo sin señalarla, ella estaba tranquilizando al grupo de padre con un gran éxito. - ¿Con quién tengo el gusto? –
-Yo… yo soy… Sa… Sasha. –
-Sasha, es un gusto. – dijo la pequeña niña de cabellos cortos mientras sacudía su mano. – ¿Eres amiga de Blossom y Sage? Solo los amigos más cercanos de ellos se sienten aquí, es raro que ellos no hablaran de ti con nosotras, ellos nos cuentan todo, Cristal ¿Crees que lo estaban ocultando? Digo… ella no es muy… -
-Suset, cortesía, por favor, creo que nuestros amigos deben de tener un buen motivo de porque no nos hablaron de ella… oh, lo siento, lamento hablar de ti como si no estuvieras, de verdad, lo lamento. –
-Poppy, ¿Qué hacen las niñas aquí? – le pregunto por lo bajo Ramón.
-Sabía que Blossom le había cancelado por eso las llame, era una sorpresa que estas arruinando. –
-¿Yo? Quedamos que no hablaríamos de esto hasta después, ellos no están listo, créeme, este no es el momento para esto. –
Los niños en la pista estaban desconcertados.
-¿Qué pasa haya arriba? Parecen que discuten. – hablo Sage.
-Eso crees… - Blossom solo tenía ojos para la niña de cabellos rubios.
-Blossom, Blossom… concéntrate, tienes que poner atención, estamos en plena competencia. – Sage lo zarandeaba, pero parecía que no reaccionar, bastaron dos enormes bolas de fango en sus rostros para dejarlos fuera de combate, resbalaron con el lodo yéndose de lleno contra el piso.
-Hasta nunca perdedores. – les grito Maicol cuando los dejaron atrás.
-Blossom, tienes que concentrarte o vamos a perder. –
-Lo siento Sage, es que… Cristal. –
-Si, se que es linda y todo eso, pero recuerda lo que dijo papá, nadie quiere salir con un perdedor. –
Como si le hubiera caído un balde de agua fría, el niño se puso de pie y levanto su hermano.
-¿Qué esperas Sage? Muévete. –
Como dos tornados corrieron devastando todo a su paso, tiraron con sus brincos a los hermanos Petrov en el puente colgante pasando por encima de ellos.
-Váyanse haciendo a la idea de cómo será su vida desde ahora. – les grito Blossom.
-Porque muchas personas están esperando a vengarse de ustedes. – termino Sage.
De forma sencilla y sin problema, con una paso lento y muy altanero los gemelos cruzaron la meta siendo bañados por porras y aplausos. El rostro de ambos estaba lleno de lodo, por lo que sus ojos no se notaban, por primera vez en mucho tiempo disfrutaban de hacer algo sin esas cosas en su nariz, sin tener que esconderse. Fue un buen final después de todo, los hermanos Petrov cruzaron la línea a duras penas. Los gemelos se acercaron y gustosos dijeron.
-Perdieron, esperamos que sean tan "hombres" para mantener sus palabras. –
Molestos ambos hermanos asintieron, los gemelos comenzaron a festejar como siempre lo hacían, corriendo, brincando, dando vueltas en círculos. Cuando se dieron cuenta de la presencia de tres niñas. Sasha, Cristal y Suset.
-Están llenos de lodo, yo también quiero llenarme… ¡Abrazo! – dijo saltando sobre ambos y restregando sus mejillas con las suyas.
-Suset, basta, nos lastimas. – decían mientras el lodo de sus rostros desaparecía.
-Suset, por favor, basta… una dama no se ensucia de esa manera. – dijo Cristal que guardaba distancia de sus amigos.
-Pero no es divertido estar todo el tiempo limpia. – se quejo.
-Conocimos a su amiga Sasha en el palco, es una encantadora persona, si me lo permites decir. –
Los gemelos se quedaron callados, no sabían que responder ante esa situación, un grupo de niñas del club de fans llegaron en el peor momento.
-La acosadora estuvo en los palcos, ¿Cómo te filtraste pequeño monstruo? – hablo una de ellas.
Sasha se encogió de hombros, tratando de ocultar su cara.
-Disculpen, señoritas, ustedes no están invitadas, nuestra charla es privada. – comento Cristal con tono amable, pero haciendo notar que estaba molesta con sus palabras.
-No sabemos quiénes seas, pero aquí en el pueblo tenemos una simple regla, nadie acosa a Blossom y Sage. –
-Me parece que ya las había visto antes, creo que son las hijas de unos conocidos de la alcaldesa Poppy. – le susurro otra.
-Pues es un buen momento para advertirles, aléjense de ellos o se las verán con nosotras. –
-Esperen un momento… esto no es necesario. – pido Blossom. Suset los soltó y con paso decidido se paró enfrente de ellas.
-Si no ¿Qué? – las reto, para ser una niña de diez años era sorprendente que no le temiera enfrentarse a nadie, no le importaba que le doblaran en tamaño o número, era su valentía lo que asombraba a los gemelos.
Unas de las tres niñas tomo un poco de lodo y se lo lanzo a Sasha directo en la cara.
-Oye… eso no es justo, ella no quiere llenarse de lodo. – se quejó Suset.
-Cuanto lo siento, la imprudencia de Suset te salió cara, ten uno de mis pañuelos. – le ofreció Cristal.
-Gracias. – le dijo casi como un susurro.
Molestas por esa reacción una de las chicas lanzo una bola directo a Cristal, pero Blossom alcanzo a ponerse en medio siendo golpeado en el rostro.
-¡Blossom! – gritaron todos al ver que este se tallaba la cara de forma desesperada.
-Creo que me entro en los ojos. –
-Lo siento, no te quería dar a ti, quería darle a ella. – chillo avergonzada la niña.
-Ustedes no saben con quien se metieron. – dijo Cristal mientras caminaba en su dirección y sacaba de una bella bolsa tejida tres pequeñas esferas de cristal. – Tomen. – se las ofreció con amabilidad, desconcertadas las niñas preguntaron.
-¿Qué son? –
-Son obsequios, mi padre dice que debo de ser amable con mis amigos y más amables con mis enemigos, tomen, ¿No las quieren? –
-¿Por qué quieres darnos eso… que hacen? –
-Son esferas mágicas, les muestran sus sueños. –
-No… no las queremos. – dijo la líder, algo había en el porte de la adorable niña que les decía que era peligrosa.
-Oh… es muy grosero de su parte rechazar mis regalos. – las tres esferas fueron cambiando su forma de una manera grotesca hasta transformarse en tres mortales mambas negras, que con una expresión neutral, Cristal les arrojo, cayendo estas directo en el cuello de las niñas, gritaron, chillaron, las lágrimas rodaban por sus rostros aterrados, pero cuando se dieron cuenta solo tenían mascadas de finas telas entre sus manos.
-¿Desean seguir discutiendo con nosotros? – pregunto Cristal.
Sin responder las tres se fueron corriendo y por algún motivo Sasha también, la elegante niña regreso con los gemelos, saco de su bolsa una botella con agua.
-Permíteme ayudarte Blossom. – decía mientras le comenzaba a lavar con cuidado el rostro.
-Gracias. –
-Oigan, voy a hablarle a mi padre, él trae nuestros lentes y saben que no podemos andar sin ellos, en un momento vuelvo. – dijo Sage para salir corriendo.
-Espera, yo voy contigo. – respondió Suset siguiéndolo.
Sage y Suset se fueron directo a un pequeño tumulto, las personas dentro de él discutían unas con otras mientras Poppy y Sarah trataban de poner orden.
-Papá, Papá… -
-¿Qué pasa Sage? – le contesto Ramón.
-Necesitamos nuestros lentes. –
-Claro, lo había olvidado. – dijo yendo a su dirección cuando sintió que alguien le puso una mano en el hombro.
-Aún no hemos terminado de hablar. – bramo el señor Petrov.
-En este momento estoy ocupado, ¿quiere hacer una cita para después? – Ramón se zafo de su agarre y siguió caminando, pero casi de inmediato el hombre lo hizo girar, empuño su mano en lo alto, Sage se interpuso entre ambos y abrió grande los ojos.
-¡No se atreva a tocar a mi Papá! –
Si sus ojos ya sin ayuda de ninguna expresión eran aterradores, verlo con esa mirada que desbordaba ira, era como ver directo a las fauces de un volcán en erupción, el hombre cayo asustado al suelo tratando de alejarse lo más posible.
-Suficiente. – dijo Ramón cubriendo sus ojos. - ¿Dónde está tu hermano? –
-Unas niñas le arrojaron lodo a los ojos, Cristal está tratando de limpiarlos. – Sage se puso sus lentes apenas su padre se los dio en la mano.
-Si, yo las vi, pero si le dicen que fue mi culpa están mintiendo. – dijo Suset mientras se colgaba del brazo de Ramón.
-Ok, vamos con Blossom. –
La escena era tierna, Cristal había logrado limpiarlo por completo, y sus ojos, aunque algo irritados ya estaban bien, ahora le pasaba uno de sus pañuelos para secarlo, con delicadeza tocaba su rostro, cosa que Blossom no se resistió, de hecho, el niño no decía nada, aunque no se notara estaba muy feliz por tener ese momento a solas con la niña de risos perfectos. Ramón cuando llego temió la reacción que pudiera tener la pequeña al ver sus ojos desnudos, más cuando se acercó escucho con claridad cuando ella dijo.
-Es una lástima que tu padre te obligue a usar todo el tiempo esas gafas, tienes unos ojos hermosos. –
-¿Eso crees? – pregunto sorprendido.
-Claro, desde la primera vez que los vi, pensé que era perfectos, al inicio dan un poco de miedo, pero si los miras con atención… - la niña lo miro directo un par de segundos. – es como ver miles de estrellas, como si pudiera ver todo el universo, son… - la niña fue acercando más su rostro, cuando Ramón se dio cuenta lo que intentaba hacer los interrumpió de inmediato.
-Cristal, eres tan amable, pero Blossom debe de ponerse sus lentes. –
La niña dio un par de pasos atrás, corrigió su postura y de forma solemne se disculpó.
-Lo siento señor Ramón, creo que fue inapropiada. –
-Lo fuiste. –
-Papá. – se quejaron los gemelos.
-Pero… está bien, aceptamos tus disculpas. –
-¿Cristal hizo algo malo? – pregunto Suset.
Ramón miro a la pequeña quien no veía nada malo en el actuar de su amiga.
-No… si, es que ella… los gemelos están castigados. – termino por decir.
-¡¿Qué?! – Blossom y Sage hablaron sorprendidos.
-Si, Sage por no defender a su hermano de las niñas que le arrojaron lodo… -
-Pero Papá, yo no… -
-Ya habíamos hablado de esto, no quiero que esperen una invitación para ayudar a alguien que lo necesita. –
-Eso fue algo que le dijiste a Blossom. –
-Pues ahora te lo digo a ti, y Blossom está castigado por no medir "distancia" –
-¿Medir distancia? – el niño no sabía a que se refería.
-Si, ya estabas brincando antes de conocer el terreno. –
-Yo no hice eso, tú siempre nos dice que debemos de… -
Los gemelos vieron como su padre se cruzó de brazos y comprendieron que no lo decía de forma literal, miraron a las niñas presentes, para volver a verlo a él, Ramón levanto una ceja denotando lo obvio. Blossom se ruborizo un poco.
-Vamos a casa, no va a ver celebración este día, despídanse. –
-Hasta luego Suset, hasta luego Cristal. –
-Hasta el próximo campamento. – se despidió Suset.
-Espero poder verlos antes. – dijo Cristal.
Los tres varones regresaron a casa a paso lento, entre las veredas del bosque alejándose del ruido. A los gemelos les habían dado sus premios sin ninguna ceremonia, ya que muchas personas habían salido tras sus hijos que se asustaron al verlos, sin contar las quejas y peleas que se habían hecho en el palco.
-¿Está bien que hayamos dejado sola a mamá? – preguntaron los niños.
-Créanme, su madre está mejor sin mí en este momento, todo comenzó porque el Señor Petrov no sabe cerrar la boca, no solo discutía conmigo, también lo hizo con Grandulón, Cooper y Diamantino, las gemelas no se quedaron atrás, era un caos, y saben que ese hombre y yo no nos llevamos, no… sin dudar su madre podrá controlar mejor las cosas sin mi ahí. –
Los tres llegaron a casa, Blossom y Sage se fueron directos a tomar un baño, bajaron feliz a cenar, mientras su padre les decía.
-Sage, no habrá postre para ti en una semana, Blossom… tenemos que hablar. –
-Lo sé. –
-Hijo, ¿vas a decirme que no viste sus intenciones? –
-La verdad… no sé de que estas hablando, solo… solo nos estábamos viendo. –
-Blossom, ella te iba a besar. –
-¿Eso crees? – dijo lleno de emoción, eso despejaba sus dudas sobre lo que ella debía de sentir por él.
-Si, ella fue muy obvia… ¿Qué no se dieron cuenta? –
Los niños veían con cierta interrogante a su padre, no sabían que responder, no querían mentir y decir que si, pero temían que un "no" lo enfureciera. Ramón supo interpretar ese silencio, se llevó los dedos a las cienes y comenzó a masajearlas. Con un tono estresado comento.
-No puede ser… salieron peor que su madre. –
Los gemelos hicieron sus clásicos pucheros, no estaban para nada contentos con la comparativa, conocían de sobra lo despistada que fue su madre en su juventud, transcurridos unos minutos la charla se volvió más amena, los niños devoraban el contenido en sus platos hasta que el sonido de un cristal rompiéndose los interrumpió. Su padre había roto una tasa, no se movía, estaba muy quieto.
-¿Papá? ¿Estas bien? – preguntaron los dos, pero Ramón no respondió. Los dos se levantaron y fueron a ver que le pasaba. -¿Papá? –
-No me toquen. – susurro, estaba pálido y temblaba. – hace mucho frio, tengo frio. –
-¿Papá? – los niños se estaban empezando a preocupar, era la segunda vez que lo veían actuar de esa forma.
La puerta de la entrada se abrió, Poppy llego con una expresión extraña en su rostro, por un momento los gemelos pensaron que discutirían, ya que a su madre le molestaba mucho que él se fuera de los eventos sin avisar, pero no fue así.
-Ramón, hay algo de lo que tenemos que hablar, necesito que salgas ahora. –
-Mamá, creo que Papá no se siente bien … -
-Blossom, Sage. Quédense adentro, no salgan, Ramón, sal ahora. –
De alguna forma el hombre sabía lo que estaba pasando, cuando salió al pórtico pudo ver a los niños Petrov con maletas a la entrada de la reja, guardo silencio un momento y le lanzo una mirada severa a su esposa, ella sabía de sobra que era su forma de decir que quería una explicación.
-Se porque los Petrov se mudaron a Villa Troll y el problema que atraviesa la familia es terrible. – Ramón se cruzó de brazos y se recargo muy molesto en una de las columnas de la casa, con la mirada le pidió que continuara. – La señora Petrov lleva enferma varios años, en un inicio pensaron que habían controlado su enfermedad, pero esta regreso de una manera más agresiva, los gastos médicos fueron demasiados, por ello volvieron a Villa Trolls, para que la madre de la señora Petrov pudiera ayudarlos, no solo con los gastos, también a cuidar de ella, hace un momento la señora Petrov, bueno, con todo el alboroto, decayó, ahora está en el hospital y de verdad, su estado es muy malo, su madre la está cuidando y el señor Petrov ha tenido que salir de emergencia a Pueblo Berteno para pedir a sus amigos algo de dinero prestado, le dije que nosotros lo podíamos ayudar, pero se reusó, se fue pensando que la abuela de los niños los cuidaría, pero ella esta con su hija y ellos no pueden pasar todo el día en el hospital. -
-No me digas, tu ofreciste "nuestra" casa. –
-Ramón, no creo que seas tan cruel para no aceptarlos, será solo por una semana, sé que no son de tu agrado, prometo recompensarte, a ti y a los niños, por favor… solo esta vez. –
El hombre dejo escapar otro suspiro, hizo un último intento de rechazarlos.
-¿No puede hacerlo nadie más? ¿de verdad?, me vas a querer decir que el pueblo perfecto de las montañas le cerró sus puertas a estos "inocentes" niños, ¿Qué hay de Cooper o Diamantino, tus amigos o tu padre? –
-Mi padre solo tiene dos habitaciones, a lo mucho solo podría con los dos, no quiero separarlos, los hermanos deben de estar juntos, mucha gente se ofreció a cuidar a uno, pero los tres, nadie… además, los que si tenían espacio se reusaron, parece ser que tuvieron problemas con sus hijos en la escuela y no quieren incomodarlos. –
-Son unos buenos padres al pensar en los suyos. –
-Ramón… por favor. –
-Mira, hagamos un trato, ellos entran, pero con dos condiciones. –
-¿Cuáles? –
-Las pijamadas de bienvenida se acabaron, creo que Blossom y Sage ya no están en edad de seguir haciéndolas, me refiero, a que ya no debemos de forzarlos a que se hagan amigos de todos, tienen derecho a decidir a quién invitan y a quién no. –
-Si, me parece bien, es una buena idea, ¿y la segunda? –
-Yo me encargo de los dos brabucones, mi casa no es un hotel, van a limpiar, a cocinar, a barrer, no vienen a divertirse. –
-Ramón… -
-Si supieran valerse por si solos no tendrían la necesidad de pedir ayuda, el mayor ya tiene quince, bien podría cuidar a sus hermanos, pero te aseguro que esta tan mimado que no debe de saber ni cocinar. –
-Su familia piensa… -
-En la mía éramos solo hombres, y desde los diez mi hermano y yo nos cuidábamos solos, solo criaron a un par de inútiles y machistas niños, déjame darle, aunque sea un poco de educación, te prometo que no los tratare mal. –
-Tengo tu palabra de que serás amables, ellos realmente necesitan eso. –
-Si, la tienes, les daré justo lo que necesitan. –
-¿Y que hay con la pequeña Sasha? –
-Sasha, la niña, es cierto, hay un problema con ella. –
-¿Cuál es el problema? –
-Que ahora es tu problema, yo no cuido niñas. –
Poppy lo miro un poco sorprendida, acababa de decir que la familia era "machista" pero no quería hacerse cargo de una pequeña, pero sonrió al escuchar eso, estaba bien, podía pasar el día con la niña, se veía que era tranquila, llevarla al trabajo no le causaría problemas, como lo era con sus traviesos gemelos, pasar un tiempo de "madre-hija" o lo más cercano que podría estar de tener uno le encantaría.
-Bien, yo me encargo de ella. –
La pareja se acercó a la reja y Poppy con todo el tacto del mundo les comunico.
-Esta será su casa hasta que su padre regrese de Pueblo berteno, según me dijo su abuela tardara quizás una semana, no se preocupen, la escuela queda cerca y podrán jugar y divertirse con Blossom y Sage, mis hijos estarán encantados de tener nuevos amigos hospedándose en casa. –
-Encantados… - repitió pensativo Ramón.
-Cariño, ¿Puedes llevar sus maletas? Sasha dormirá conmigo, tendremos una pijamada solo de niñas esta noche. – Poppy veía que de los tres hijos la que más sufría por la ausencia de la madre era ella, por lo que haría cuanta cosa fuera necesaria para distraerla. Ambas comenzaron a caminar a casa muy contentas, seguidos por Maicol y Timothy.
-Oigan, Parásitos. – Los llamo Ramón una vez que vio que Poppy había entrado a la casa con Sasha. – Tomen sus cosas, esto no es un hotel y ustedes no vienen a vacacionar. –
Los dos menores lo miraron con sorna, pero no tenían de otra más que obedecerlo. Cuando entraron a casa y Ramón al fin cerró la puerta, había un par con los brazos cruzados que lucían muy molestos.
-Muy bien, escuchen todos, reunión en la sala. – Pidió Poppy. – Se que no comenzaron su relación de la mejor manera, pero… debido a circunstancia de fuerza mayor Maicol, Timothy y Sasha se quedaran con nosotros una semana, Blossom, Sage, espero que sean amables con nuestros invitados, Sasha estará conmigo todo el tiempo, mientras ustedes se quedaran con Ramón, mi esposo es muy bueno enseñando, así que espero que puedan aprender a hacer muchas cosas con él, disfruten eso, y si tienen una duda pregúntenle a mis hijos, ellos son muy hábiles. – Poppy tomo la pequeña maleta de la niña y contenta dijo. – Vamos Sasha, vamos a nuestra habitación. –
Maicol y Timothy se levantaron como si aquella fuera su casa y comenzaron una minuciosa observación.
-No les dije que podían ponerse de pie. – comento Ramón.
-La señora Poppy nos dijo cuando veníamos que… -
-Lo términos de su estancia cambiaron hace cinco minutos, esta es mi casa y yo decido que se hace aquí, por lo que me han dicho ustedes no son más que un par de inútiles. –
-No sabe lo que dice marica de… - hablo alto Maicol acercándose a Ramón.
-Tu, mocoso mal educado, no sabes cocinar, no saber lavar, barrer o limpiar, a esta edad y tener que pedir ayuda para que alguien te cuide como si fuera un pequeño bebé, me pregunto ¿tendré que cambiarte el pañal también o si sabes ir al baño? –
-Yo soy un hombre de verdad y no una ama de casa, mi padre dice… -
-Oh si, tu padre, un "hombre de verdad" que no sabe hacer nada más que traer un poco de dinero a su casa, si supiera cuidarlos no tendría porque andar pidiendo ayuda. –
-Mi padre es más hombre que usted. – dijo dando un paso enfrente.
Ramón sin ningún esfuerzo lo levanto por el cuello de su camisa, con seriedad le contesto.
-Mi padre estaba soltero, nos cuidó a mi hermano y a mí, desde los diez años nos valemos por nosotros mismos, cocinamos, limpiamos, lavamos, hacemos las compras, desde que era niño yo no tuve una "mami" que me hiciera nada de eso, vas a madurar mocoso, si no lo haces por las buenas lo vas a hacer por las malas. –
Ramón lo soltó, Maicol cayo de lleno contra el piso, pero sin bajar en su agresivo tono respondió.
-¿O si no que? No soy su hijo, usted no puede castigarme, además, bien podría irme de aquí, ¿no hará que la señora Poppy se decepcione de usted? –
-¿Es una amenaza? – Dijo sonriente Ramón. – Blossom, Sage. – los llamo mientras tronaba los dedos. Los gemelos se pararon frente a él y muy lentamente se fueron quitando los lentes, Timothy que estaba atrás solo se agazapo.
-Está bien, está bien… no lo hagan. – rogo Maicol.
-Mis hijos son más rápido y fuerte que tú, de hecho, creo que cualquier niño en Villa Trolls los supera por mucho. – se burló. – no darás ni un solo paso fuera de esta casa sin que mis hijos ya te hayan puesto una mano encima, y créeme, será mejor que ellos te alcancen primero, porque si yo lo hago… -
-El bosque es grande "amigo". –
-Si, es grande, si yo lo sabré… una persona se puede perder fácilmente, si te pierdes te aseguro que nadie te encontrara y nosotros no haremos el mínimo esfuerzo de buscarte. –
Timothy ayudo a su hermano a levantarse, Maicol podría huir, pero si no lo hacía con sus hermanos su padre lo castigaría, era algo que les enseño desde pequeños, la lealtad, no podía irse sin los dos, mucho menos arriesgarse a perderlos en la espesura del bosque. Los Petrov se quedaron callados, Ramón retomó la palabra.
-Lo hombres en esta casa nos levantamos todos los días a las cuatro de la mañana, bajamos a la cocina a preparar unos bocadillos, meditamos, hacemos yoga y volvemos a meditar antes de comerlos, luego de eso salimos a caminar al bosque para ver el amanecer, Blossom y Sage entrenan hasta las 7 de la mañana, luego regresamos a casa y preparamos el desayuno, a las ocho todos deben de estar listos para irse a la escuela, a la que irán y regresarán sin desviarse, en la tarde harán la tarea y solo si acaban… -
-Nos dejara ver la tele. – se burló Maicol.
-No, podrán leer un libro, creo que aún no lo notas, pero aquí no hay televisiones o radios, ni siquiera tenemos internet. –
Los Petrov al escuchar eso sacaron sus móviles, era verdad, no tenían señal.
-¡NO! – gritaron de forma dramática.
-También les anuncio que la energía que usa esta casa es de voltaje muy diferentes, solo tenemos dos niveladores, él mío, que no les pienso prestar y el del taller que es para máquinas de trabajo, así que disfruten lo que les queda de pila. –
-No puede hacernos esto. –
-Claro que puedo, ahora, es tarde, les mostraremos sus habitaciones y espero que se duerman ya, porque mañana nos levantaremos muy temprano. –
Los niños fueron acompañados por todos los Lombardi acomodándolos en los dos cuartos desocupados de la planta alta. No tenían ganas de discutir, estaban cansados por la competencia, además una noche de buen sueño le daría a Maicol ideas de como molestarlos mientras estuviera ahí, pues el acuerdo era para la escuela, no fuera de ella. Timothy se sintió extraño al tener un cuarto para él solo, pero por un momento sintió la libertad de no sentir a alguien atrás diciéndole que hacer, como hacerlo, que decir, seguía las ordenes de su hermano por ser el mayor, porque al igual que los niños en la escuela le temía, durante esa semana tendría la dicha de no tener que hacerle caso.
Sasha por su parte disfrutaba de estar con Poppy, la mujer no paraba de hablar, le contaba sobre su infancia, lo que hacía con sus amigas, lo divertido que era la escuela.
-¿Tú también te diviertes en la escuela? – le pregunto por fin.
-Bueno… yo… - la niña era muy tímida, Poppy se sentó alado de ella y comenzó a cepillar sus desordenados cabellos.
-Yo siempre quise una niña. – le hablo con dulzura. – Una tan linda como tú. –
-¿Cree que soy linda? –
-Por supuesto, eres hermosa, no creo que nadie se atreva a decir lo contrario. –
-Eso no lo creo… - dijo dejando escapar un sollozo.
-¿Alguien te dijo que no lo eres? –
-Las niñas en la escuela dicen que parezco un ogro, que soy muy… fea. –
-No saben lo que dicen, de verdad eres bonita. – Poppy se topó con algo en su cabello, era duro y gomoso. - ¿Qué es esto? –
-Es goma de mascar, también hay un poco de caramelo, trate de quitarlo pero no pude. –
-¿Quién te hizo esto? –
-Las niñas en la escuela. –
-¿Por qué? –
-Yo…es que… - Sasha comenzó a llorar, no quería decirle lo que había pasado con sus hijos, temía que Poppy al saberlo la rechazara como todos lo hicieron hasta entonces.
-Está bien si no quieres decirme, hablare con la directora, no te preocupes, ya nadie va a molestarte, le diré a Blossom y Sage que cuiden de ti, creo que están en el mismo salón. –
Luego de hacerle un tratamiento en el cabello las dos se fueron a dormir, esperaba que con eso fuera suficiente para que este se viera mínimo un poco más limpio.
Las cuatro de la madrugada, los tres Lombardi ya estaban de pie y listos para iniciar la rutina de todos los días, entraron primero al cuarto de Timothy que no opuso resistencia al llamado, aunque no iba muy contento, por otro lado, Maicol ignoro por completo a Sage, quien vio inútiles sus esfuerzos por sacarlo de la cama o quitarle las colchas.
-Lárgate de mi cuarto bebé llorón, la gente normal duerme a esta hora. – dijo el joven tapando su rostro con la almohada.
-¿Algún problema Sage? – Pregunto Ramón al verlo en el pasillo con la sabana en mano.
-No quiere levantarse. –
-Está bien, ve a bajo con los demás, comiencen a hacer los bocadillos, en un momento bajamos. –
-Claro. –
Ramón sin ningún esfuerzo metió las manos por debajo del colchón y le dio la vuelta con todo y chico, este quedo aplastado por la cama, cuando intentaba salir arrastrándose fue detenido por el peso de alguien, el hombre estaba parado sobre él, a Maicol ya le faltaba el aire, se estaba ahogando, Ramón dejo caer todo su peso mientras se inclinaba hasta su oído.
-Cuando mis hijos te den una orden, más te vale seguirla, levántate bola de grasa, es hora de meditar. – Con la misma facilidad que levanto el colcho lo volvió a poner en la base de la cama, se paró en la puerta con los brazos cruzados y con voz severa ordeno. – Abajo, ahora. –
Maicol no pudo objetar nada, se le vino a la mente lo que le hizo a su escopeta y pensó, que aun pidiendo auxilio a la alcaldesa esta no alcanzaría a salvarlo de aquel sujeto. En el piso de abajo los bocadillos estaban listos en la cocina y los tres niños ya acomodados en el taller en pose de loto, salvo por Timothy que no comprendía como los gemelos eran tan flexibles a esas horas de la mañana, mientras meditaban al menor de los Petrov se le cerraban los ojos, aprovecho esa media hora para dormir en esa incómoda posición, por otro lado, Maicol estaba bastante despierto, el enojo le había robado el sueño y en lo único que podía pensar era en como vengarse de sus tres anfitriones. Cuando el silencio de la primera meditación fue roto, Ramón anuncio que era tiempo de hacer yoga.
-Yoga… jajajaja, esa cosa es de niñas, verdad Timothy. – dijo dándole una palmada en la espalda, cosa que lo despertó.
-Pues como es un "cosa de niñas" me imagino que para ti será pan comido. –
Los ejercicios que les puso hacer eran sencillos, los gemelos con porte y gracia realizaban todos, Timothy no alcanzaba a hacer muchos, pero realmente estaba tratando de seguirles el paso, mientras que Maicol se esforzaba por hacerlo mejor y más rápido, cuando estos terminaron, bastante cansado, falto de aire y muy sudado le dijo a Ramón.
-Eso es todo lo que tienes, lo hice mejor que todos ustedes, ¿Qué gane? Cosas bobas de niñas me imagino, ves Timothy… somos mejor que estos perdedores. –
-Te felicito Maicol, has hecho de maravilla el calentamiento. –
-¿El que? –
-El calentamiento, no creíste de verdad que esta es la rutina que hacemos, anda, vamos a comenzar con el ejercicio. –
Los gemelos no pudieron evitar reírse de él, las rutinas que Ramón le ponía a sus hijos era yoga para hombres, ejercicios de resistencia, fuerza, flexibilidad, equilibrio, incluso para los gemelos, algunas de esas actividades eran pesadas, Maicol se fue de lleno contra el piso tratando de hacer una postura, el hombre se acercó, se posó frente a él haciéndola sin dificultad cuando sus rostros se encontraron le sonrió y con su característico tono hipócrita le pregunto.
-¿Ya te cansaste? –
-No… - respondió entre jadeos.
-Me alegro, porque falta la meditación y luego el entrenamiento real, no me gustaría que te quedaras sin nada de fuerzas. –
Maicol de verdad que odiaba a Ramón, en la segunda meditación seguía pensando en que hacer, como vengarse, pero ya estaba cansado, tenía sueño y el ejercicio tan de mañana le había dado hambre. Mientras comían los bocadillos saludables, plátanos, fresas y manzanas con algunos frutos secos, el hombre comento.
-Es agradable hacer "cosas de niñas", digo, si una niña puede hacer esto sin problema ¿Tu dónde quedas? – Todo lo que decía su padre les causaba risa a los gemelos, siempre había sido amble y educado, solo lo vieron hablar así en su aventura con la señora Parvaty.
-Ya vera… -
-Claro, espero ver un mejor desempeño en el bosque. –
Pero eso no paso, Timothy iba a paso lento pero constante, mientras que Maicol se había quedado rezagado muy atrás.
-Muévete bola de grasa, estas entorpeciendo el entrenamiento de mis hijos. – le grito desde lo lejos muy enojado.
-Juro que cuando… -
-Si tienes fuerzas para amenazarme, tienes fuerzas para caminar más rápido, ¡MUEVETE! –
Finalmente llegaron a un claro del bosque donde entrenaban, Blossom y Sage corrían, brincaban, hacían flexiones, abdominales y demás, mientras Ramón con una rutina diferente practicaba cerca de ellos.
-¿No nos va a poner a hacer ejercicio? – pregunto algo tímido Timothy.
-No… - comento mientras hacia lagartijas. – no tienen buena condición, apenas duras si pudieron con el calentamiento, si los pongo a hacer algo se van a desmayar y no quiero cargarlo de vuelta a casa. –
Maicol se sentó en una roca cruzado de brazos, estaba enojado, no podía burlarse de ninguno de ellos, Ramón no era como su padre, que cuando se hartaba de ellos, simplemente miraba para otro lado y fingía que no existían, tenía que buscar otra forma, poso sus ojos en ese hombre, no era grande ni corpulento como los hombres en su familia, pero sin duda era más fuerte y él no era tonto, sabia escoger bien sus batallas, nunca le ganaría a Ramón, aun diciéndole algo hiriente, sin dudar le terminaría dando tremenda paliza mandándolo al hospital, su esposa, la señora Poppy era lo único que lo frenaba de que no lo hiciera, no se seguiría arriesgando con él, pero por otro lado, los gemelos eran para Maicol rivales que apenas lo superaban por poco, tal vez físicamente no les pudiera ganar, pero aun podía hacerlos llorar con sus palabras, sin contar que el asunto de su hermana y como la humillaron aún estaba presente.
-Maicol, muévete. – escucho que Ramón le ordeno de la nada.
-Usted acaba de decir que no haríamos nada. –
-Si, yo dije eso, pero te estoy diciendo que te quites de esa roca. –
-No, aquí estoy bien. –
-¿Eres sordo? Te di una orden. – dijo mientras se ponía de pie y caminaba en su dirección.
-Y yo le dije que aquí estoy bien, no estoy haciendo nada malo, solo estoy sentado y… -
La tierra bajo de él comenzó a moverse, esa roca estaba a la orilla del camino, cerca de una profunda grieta, en un abrir cerrar de ojos, Maicol estaba suspendido en el aire viendo el fondo de ese hoyo.
-Sáqueme de aquí, sáqueme de aquí. – decía mientras se zarandeaba.
-Deja de moverte inútil o los dos nos vamos a caer. –
Ramón logro sostenerlo por el cuello de su camisa al ver que la roca cedía con el peso del joven, pero no detuvo su caída y termino yéndose con él, sus reflejos reaccionaron bien, tomo la raíz de un árbol con su mano libre.
-¡PAPÁ! – Los gemelos corrieron al verlo desaparecer.
-Ayuden a Maicol a subir. – les ordeno mientras hacía fuerza para subir al joven, es sin duda era más pesado que Poppy.
Blossom y Sage lo sacaron y sin ninguna consideración lo dejaron caer en el piso.
-Tengan cuidados gemelos torpes. –
Pero los niños no les prestaron la mínima atención.
-¿Estas bien Papá? – le preguntaban a su progenitor mientras lo ayudaban a salir.
-Si, estoy bien… - apenas salió se puso de pie y se fue a levantar a Maicol por el cuello de la camisa. – Cuando yo te digo que te muevas, te mueves, ¿me escuchaste? – Hablo bastante molesto.
-Si…si señor. –
-Bien, excelente. – Ramón lo bajo con cuidado y volteo a ver los gemelos. – Hay que volver a casa, por hoy se acabó el ejercicio. - No quería preocupar a nadie, pero esa acción le revivió el dolor de la vez que salvo a su esposa.
-Claro. – contestaron Blossom y Sage.
Regresando a casa continuaron con la rutina, todos hacían algo para el desayuno, Maicol ahora si estaba enojado.
-Estas si son cosas de mujeres. –
-No lo son. – dijo Ramón para después ponerle toda la atención a la estufa.
-¿Enserio no comes si tu mamá no te hace de comer? – pregunto Blossom curioso.
-Claro que no, hacer todo esto es de afeminados, los hombres de verdad no cocinan. –
-¿Y que pasa con los Chef? – pregunto Sage.
-Bueno, eso es por trabajo. –
-¿Y crees que no cocinan en sus casa? – le cuestiono el par.
-No, si… bueno, no sé. – dijo con tono de queja mientras picaba algunas frutas. - ¿Por qué tu mamá no cocina? –
-Ella no sabe cocinar, y cada que papá le intenta enseñar alguien se enferma comiendo su comida, además de que rompe la bajilla y quema la cocina. –
-No creo que sea tan mala. –
-Realmente es mala. – dijo Ramón entrando en la conversación. – dejen de hablar y terminen de picar la fruta. –
-Como sea, si no quieren que la señora Poppy cocina… está bien. –
-¿Me estás dando permiso? Gracias, realmente está preocupado de que no me dejaras. – Ramón no podía evitar comportarse así, sabía que le estaba dando un mal ejemplo a los gemelos por como ellos se reían.
-Es que no es justo. –
-¿No es justo que? –
-Nos despertó temprano, no hizo hacer ejercicio y caminar, ahora nos forzó a hacer el desayuno y mi hermana no esta haciendo nada. –
-Es verdad, pero date cuenta que tu eres el hermano mayor, debes de saber cuidar a tus hermanos y no esperar que ellos cuiden de ti como a un bebé. –
Maicol no supo que contestar, ahora que lo notaba, era cierto, le pesaba aceptarlo, pero era el mayor, no para quitarles cosa o forzarlos a hacer lo que él quisiera, ahora que su familia pasaba por mal momentos no estaba siendo más que una carga, si supiera hacer todo eso podrían estar ahora en casa desordenando, comiendo pizza a todas horas y jugando videojuegos, tal vez si aprendía una que otra cosa podrían regresar a su hogar pronto.
-Las chicas bajaron ya. – grito Poppy seguida por una tímida Sasha con muchos tubos en su cabeza.
-Buenos días. – saludo Ramón.
-Buenos días mamá. –
-Saluden a mi esposa. – les ordeno por lo bajo a los niños Petrov.
-Buenos días señora Poppy. –
-Ay, solo díganme Poppy, ¿Qué tal su primera mañana? –
-Es domingo y nos despertaron temprano para correr, ¿usted que cree? – hablo molesto Maicol.
Poppy tan alegre como siempre sonrió aun más.
-El aire libre en la mañana es el mejor y los amaneceres en el bosque, son hermosos. –
-Si son tan hermosos ¿Por qué no va usted? –
-Maicol, una chica necesita dormir bien para que su piel luzca bella y tersa, para tener fuerza y… me muero de hambre… ¿Qué hizo mi hombre para desayunar? –
Poppy no quería que Ramón se sintiera mal o estresado, sabia por su cara que estaba molesto.
-Tu desayuno favorito. – contesto taciturno.
-Vamos, quita esa cara. – le susurro mientras lo abrazaba por la espalda.
-Poppy, estoy cansado y no han dado ni las 10. –
-Lo sé, lo siento… pero lo estás haciendo de maravilla, te estas luciendo… te amo. –
-Claro… - dijo dejando escapar un suspiro. – Blossom, Sage… pongan la mesa. – pidió mientras la ignoraba.
Todos los presentes estaban ocupados, los gemelos ponían la mesa, Timothy veía los tubos que Sasha tenía mientras le preguntaba si le dolían, nadie veía a la pareja charlar en la cocina más que Maicol, Poppy le hablaba, pero Ramón no le contestaba, parecía que solo la ignoraba, a pesar de que las palabras de la mujer eran sumamente tiernas, ninguna hizo cambiar su expresión facial de enfado. Por las peleas que había en su casa, el conocía de sobra esa forma de comportarse de los adultos, algo andaba mal entre los dos, no sabía que, pero se notaba y aquello le podría servir para asustar a Blossom y Sage sin meterse en problemas con aquel feroz hombre; tendría pues que observar más el actuar de ambos.
El resto del día se la pasaron jugando juegos de mesa, idea aportada de Poppy, quería que los Petrov se distrajeran y se pasaran un buen rato mientras ella estaba en casa, sabía que su esposo los pondría a hacer trabajos forzados, así que por lo menos ese día debían de pasarlo "genial". Cuando fue hora de prepararse para dormir Blossom y Sage le preguntaron a Ramón.
-¿Crees que mañana sean tan molestos como hoy? –
-¿Recuerdan que pasa cuando hacemos una nueva rutina de ejercicios? –
-Si, nos duele todo el cuerpo. –
-Así es, mañana será un milagro que se puedan mover y no dudo que el resto de la semana sea igual. –
Blossom y Sage rieron a carcajadas, era cierto, no habría forma de que molestaran a nadie, ya tranquilos se fueron a dormir. Ramón se fue a su cuarto, necesitaba con urgencia un buen baño.
Se había metido ya a la tina de agua caliente, apenas comenzaba a relajarse cuando la puerta se abrió. Poppy entro muy contenta.
-Lo siento. – dijo con tono feliz. – Solo vengo por un poco de ropa, es divertido tener a Sasha, es tan linda. –
-Claro. – Ramón ni la volteo a ver.
-Oye… se que esto es molesto para ti y los niños, pero están haciendo algo genial por alguien que lo necesita. Gracias. –
-Aja… -
-Ramón, por favor, estoy tratando de hablar contigo. – mientras decidía que prendas iba a tomar divago, haber tenido a Blossom y Sage fue genial, se sentía orgullosa de ser madre de gemelos, pero con la compañía de esa niña, cada que decía que le hubiera gustado tener una, no bromeaba, realmente deseaba tener una niña, contemplo a Ramón relajarse con los ojos cerrados y comenzó a pensar algo, le vino a la mente sus últimas discusiones, esa pregunta que siempre omitía cuando se trataba de él, "¿Qué quería?" decidieron no tener más hijos por ella, porque dijo que no soportaría pasar por otro parto, ¿y si él quería tener más? Ramón la llamo distraída, pero estaba segura, era egoísta, ahí estaba ella jugando con los hijos de otra familia y tal vez su esposo deseaba tener más. – Ramón… - lo llamo con timidez.
-¿Qué pasa? –
-¿Te agrada que esta casa este llena de risas? –
-Claro, me encanta. – dijo con sarcasmo.
-Estoy hablando enserio. –
-Poppy, estoy cansado, necesito descansar, si ya tienes lo que buscabas vete. –
-No. – dijo tomando asiento alado de la tina. – tengo que preguntarte algo. –
-Pues pregúntame y salte… por favor. – pidió con tono cansado.
-¿quieres tener más hijos? –
Ramón abrió grande los ojos, por un momento se quedó en shock, no supo que decir, volteo a verla, estaba ahí, sentada con las piernas cruzadas esperando expectante su respuesta. Él concluyo con rapidez "es otra de sus ideas impulsivas" pensó "las visitas le dieron ideas raras, cuando se vaya se le pasara", su esposa era así.
-No. –
-¿No? … ¿Seguro? – Poppy pensó en como actuaba Ramón, siempre decía "lo que tú quieras" y le daba todo a su petición, ahora que sabía que lo hacía, aunque deseara lo contrario, sentía la necesidad de cerciorarse que no pasara de nuevo. – sabes, una niña con esos dos galanes se vería bien, me vas a decir que no te gusta la idea. –
Ramón dejo escapar un suspiro, se remojo un poco el cabello y luego paso sus manos por el para quitar el exceso de agua, se acercó a la borde de la tina y se recargo en ella.
-Así es, no me gusta la idea. –
-¿Po…Por que no? –
-¿Quieres saber por que? Bien… Porque pasaría los siguientes nueve meses cuidando de una bebé chillona y hormonal que no solo me torturara a mí con sus cambios de humor, sino también a mis hijos, ¿Para que? Para traer al mundo a un nuevo bebé al que voy a tener que cuidar, créeme, con Blossom y Sage se me acabaron las ganas de cambiar pañales, desinfectar biberones, cuidarlos de todo, no solo a ellos, a ti, si ya te comportas como una niña mimada, eres peor en el embarazo, no soportaría tenerte así otra vez. –
Poppy se quedó muda, frunció los labios y entrecerró los ojos.
-Déjame ver si entendí, si quedara embarazada de nuevo ¿Me dejarías? –
-Por Dios… no. –
-¿Pero no estarías feliz? –
-Poppy… si pasara, Dios… claro que si, estaría feliz. – termino por decir, solo le estaba dando la razón, no tenía ganas de discutir.
Ella no entendía su respuesta, ¿quería o no quería?
-Podemos… podemos intentarlo, si quieres… - dijo un tanto asustada, Poppy no quería tener más hijos, pero si él lo deseaba podía pasar por los dolores del parto otra vez, lo haría cuantas veces quisiera Ramón.
-Olvídalo. –
-No, podemos hacerlo, yo… yo dejare el tratamiento y podemos intentarlo, sé que lo lograremos. –
-Cariño. – dijo con bastante enfado. – ni aunque dejaras el tratamiento lo haríamos, no podemos si yo… si yo no termino. – Ramón se sentía muy culpable, por primera vez había algo que Poppy le estaba pidiendo y él no podía darle, no porque no quisiera, sino porque no podía.
-Si podemos, solo hay que intentarlo, y nos divertimos en el proceso, vamos, será genial, tal vez tengamos una niña y… -
-¿Tengo que explicarte que sin semen no hay fecundación? – pregunto ya harto.
-Cierto… lo olvide, ese "problema". – Poppy sabía que su último encuentro había sido exitoso, Ramón tal vez no lo quería admitir para no lastimarla más, pero parte del problema era ella.
-Poppy, estamos en "pausa", ¿puedes dejarme solo? –
La mujer se dirigió a la puerta, cuando volteo para verlo por última vez notó un enorme moretón en su espalda.
-¡Ramón! ¿Qué te paso? –
-Nada. –
-Eso no es nada… ¿Qué paso? –
-Te estoy diciendo que nada, ahora, solo necesito descansar, de verdad, quiero que te vayas. –
-Entonces… claro, estamos en pausa. –
-Si. –
-¿Y sabes por cuánto tiempo? –
-Por un largo tiempo. –
Esas palabras le causaron un gran dolor, pensó que por lo sucedido en su oficina las cosas habían mejorado entre ellos, pero seguramente ese avance lo hecho a perder con su gesto de caridad.
-Que tengas buenas noches Ramón. –
-Buenas noches Poppy. –
Tras escucharla salir el hombre abrazo sus rodillas, tiritaba del frio a pesar de que el agua aun estuviera caliente.
-Tengo mucho frio. – susurraba para si mismo. Aquella frialdad espectral le calaba hasta los huesos y no importaba que hiciera, no cedía.
Poppy salió al pasillo para toparse con los hermanos Petrov quienes platicaban entre ellos.
-¿Le pasa algo? – pregunto cortes Maicol.
-No, ¿Por qué lo preguntas? –
-Porque está llorando. – Le dijo Sasha.
No se había percatado, pero unas grandes y largas lagrimas le recorrían el rostro.
-Es que me lave la cara y me entro jabón en los ojos. –
-Oh ¿Y le duele? – pregunto la niña.
-Ya no cariño, vamos a dormir, todo el mundo a la cama. – Poppy encamino a su cuarto a los niños, cuando giro para llevar a Sasha a la habitación donde ambas se quedaban a dormir, vio claramente a Blossom y Sage mirándola desde la rendija de la puerta, esta se cerró de golpe.
-¿Pasa algo señora Poppy? –
-Solo llámame "Poppy" cariño, no, vamos a dormir. –
Pero ella no pudo pegar los ojos durante toda la noche.
La mañana del lunes fue una tortura para Maicol y Timothy quienes aduras penas podían caminar, hacer la rutina que todos los días hacían los Lombardi les estaba cobrando la cuenta, para Ramón eso era genial, no tendría más problemas de indisciplina. Cuando dieron las ocho de la mañana Poppy y Sasha bajaron, retrasadas para comer como siempre.
-¿Ya vieron lo hermosa que se ve Sasha el día de hoy? –
Con ayuda de un buen tratamiento, la niña al fin tenía sus risos definidos y un color naranja claro bastante bonito, los gemelos no podían negar que se veía mucho mejor. Los varones se fueron a alistar para ir a la escuela, mientras Sasha se apresuraba en desayunar.
-¿Larga noche? – pregunto Ramón al ver los ojos hinchados que tenía su esposa.
-Mira quien me lo dice, ¿ya viste tu cara en un espejo? – Ramón no solo tenía ojeras, estaba pálido.
-Café en vez de jugo será. – dijo entregándole una taza con esa bebida caliente.
Cuando los niños bajaban ya listos para salir, Poppy los detuvo.
-Esperen, no se vayan, yo voy con ustedes. –
-¿Si? – preguntaron sus hijos que vieron eso raro, su madre ya no los acompañaba a la escuela desde hace mucho tiempo.
-Si, Sasha me dijo que tuvo un problema en la escuela y quiero hablar con la directora.
Blossom y Sage se pusieron pálidos y miraron a su padre en la cocina, este casi escupe el café que tomaba, rápidamente comento.
-Yo lo hare, yo hablare con la directora. –
-¿Lo harás? ¿Enserio? –
-Si, Poppy… ella ya me conoce y yo conozco mejor el protocolo de la escuela, ¿la están molestando verdad? No hay problema, yo me encargo. – Ramón pensaba que ya había mucho drama en el ambiente como para aderezarlo con la declaración de amor no correspondida de la niña, sin contar que no sabía como reaccionaria su esposa con eso.
-Bien, eso es genial. – Poppy pensó positivo, Ramón estaba mostrando interés por los Petrov. – En ese caso, vamos, se nos hace tarde. – menciono mientras salía de la casa.
-¿No se te olvida algo? – menciono Sage molesto.
-Creo que no, tengo todas mis cosas. –
Sus dos hijos la miraron fijamente, no podía saber con que expresión por los lentes, pero ese breve silencio le revelo que estaban enojados.
-Hasta luego papá. – se despidieron los dos sin dejarla de ver.
-Oh… cierto, que distraída soy, adiós Ramón. –
-Adiós Blossom, Sage, Poppy… regresen pronto. – se despidió sin poner atención ya que hablaba por teléfono con la directora.
El grupo comenzó a caminar por la vereda en el bosque, Poppy como siempre tomo la palabra y no dejaba de hablar de flores, vestidos, maquillajes, "cosas de chicas" como decían los hermanos Petrov, de la nada Sage le pregunto.
-Mamá… ¿dormiste de nuevo con Sasha? –
-Claro, dormirle con ella toda la semana, tenemos noches de chicas. – menciono chocando el puño con la niña que se sentía feliz de tener toda la atención de la mujer.
-¿Y cuando ella se vayas vas a seguir durmiendo en ese cuarto? –
Poppy se sorprendió por la pregunta, volteo a ver a sus hijos que habían detenido la marcha, se notaba lo molestos que estaban.
-No, claro que no… ¿Por qué lo preguntan? –
Los gemelos la pasaron de largo y comenzaron a hablar entre ellos sin prestarle atención, Poppy siguió charlando con los Petrov, antes de separarse la mujer le pidió a sus hijos.
-Blossom, Sage… ustedes van con Sasha en el mismo salón, espero que sean todos unos caballeros y cuiden de que nadie la moleste. –
-Si mamá. – dijeron sin ganas.
-Sasha, ya no te preocupes, nadie te va a molestar. –
-Gracias señora Poppy. –
-Solo "Poppy" cariño. –
Los niños siguieron su camino a la escuela, Maicol se fue a su salón sin hablar, tenía muchas cosas que pensar, creía a ver dado con como molestar a los gemelos, Timothy estaba muy cansado, solo quería dejarse caer en su pupitre y dormir durante todo el día. Sasha por otro lado, se sentía como una princesa en un cuento de hadas con aquellos dos príncipes siguiéndola a su casillero. Unas chicas del club de fans se acercó. Pero el par amenazo con quitarse los lentes por lo que se alejaron. Viendo que era real, que nadie la molestaría estando cerca de ellos, se atrevió a decir.
-En el almuerzo podemos ir a comer debajo del árbol del patio, desde que llegue quiero comer ahí… ah, también me gustaría ir al jardín de flores, podríamos… -
-Sasha, estamos haciendo esto porque nuestra madre nos lo pidió, no porque queramos. –
-Oh, es que yo pensé… -
-¿Qué éramos amigos o algo más? – el par soltó unas risitas curiosas. Sage tomo la palabra.
-¿Recuerdas a Cristal, la niña que estaba en el palco contigo? –
-Si…ella es muy bonita. – dijo perdiendo el buen ánimo.
-Así es, ella SI es bonita, no bonita "bonita" como dice nuestra madre que eres. –
-Lo sé. –
-Que bueno que lo notas, creo que luego de que llegaron las chicas, cuando a Blossom le arrojaron el lodo, tú desapareciste ¿Cierto? –
-No, bueno… si, fui con mi mamá… ella no se sentía bien. –
Blossom dejó escapar un suspiro y un tanto harto de todo eso le dijo a su hermano.
-Ya basta Sage, vamos a clase. –
-No, espera, creo que debe de saber esto. –
-¿Saber que? –
-Esa linda niña, Cristal… es algo más que una amiga de Blossom, o lo será. – dijo dándole un golpe en el hombro a su hermano.
-Cállate Sage. – menciono con un marcado sonrojo
-Oh… ya entiendo. – Al enterarse de eso Sasha se sintió un poco triste, pero de inmediato se ilumino su rostro y con ojos soñadores miro al chico enfrente de ella. - ¿Y a ti te gusta alguien? –
-Creo que no te salió como esperabas. – se burló Blossom de su hermano.
-Cállate… vamos a clase o nos pondrán falta. – hablo muy molesto el niño.
Sasha estaba encantada, ese era un "no" a todas luces, aún tenía una oportunidad con uno de ellos, y tenía la esperanza de que Poppy la ayudara en eso, aunque aún se sentía apenada para explicarle lo que sentía por sus hijos.
Durante las horas de escuela los gemelos si protegieron a Sasha, pero la ignoraban tanto como podían, no importaba que hiciera la niña, si les hablaba, les preguntaba sobre algo, si les ofrecía un regalo, lo que sea. Terminándose la escuela el grupo se juntó a la salida y emprendieron el viaje de regreso a casa, apenas se estaban acercando al bosque cuando escucharon a Poppy llamarlos.
-Niños, espérenme. –
-¿Mamá? – Blossom y Sage vieron raro eso, ella siempre llegaba tarde a casa.
-Uff… casi no los alcanzo, volvamos a casa todos juntos. – hablo contenta.
Pero lo gemelos estaban muy molestos, comenzaron a caminar a paso acelerado, por el dolor en los músculos Maicol y Timothy no podían con ese andar, Poppy tampoco a pesar de que ella no estaba adolorida.
-Niños, más lento. – le hablo, pero no le hicieron caso. – Descuiden, nosotros seguiremos a nuestro ritmo ¿y cómo les fue en la escuela? –
Ramón estaba en la cocina recogiendo una taza que había roto, termino por tirar los restos en el cesto de la basura cuando escucho la puerta de la entrada abrirse con violencia, Blossom y Sage entraron y dejaron caer sus cosas al suelo bastante molestos.
-Hey… ¿Qué pasa? Ya saben dónde van sus cosas y el suelo no es su lugar. –
-Ella nunca viene. – dijo molesto Sage.
-¿Quién? –
-Mamá. – Dijo Blossom.
Ramón no entendió a que se referían, los vio recoger sus cosas y subir por las escaleras en completo silencio.
-¿Dónde está Maicol, Timothy y Sasha? Les dije que los vigilaran… Blossom, Sage. – les grito desde abajo.
-Pregúntale a Mamá. – contestaron molestos.
-¿Qué? –
Fue cuando vio al grupo entrar a casa encabezado por la mujer.
-¿Qué tal tu día libre? – pregunto burlona sabiendo que no tenía nada que hacer.
-¿Qué haces aquí? –
-Terminé mi trabajo en la alcaldía y vine a casa, ¿A dónde querías que fuera? –
-Pero tu jamás… Dios, Poppy. – dijo con decepción mientras subía con sus hijos.
-¿Qué? – la mujer lo vio desaparecer por las escaleras. – bueno, no importa, niños, siéntense, es hora de comer, veamos que hiso mi querido esposo para la comida. –
La comida estaba lista en la estufa, sería la primera vez en mucho tiempo en que estaba ahí para el almuerzo y sabría que sería divertido comer con más personas en casa.
El día siguió como de costumbre, aunque los gemelos no se veían nada feliz. Poppy quería hablar con ellos, pero Sasha demandaba tanta atención, preguntaba cosas tan tiernas, si había tenido novio cuando era niña, si se había enamorado, como sabía si lo estaba.
-Lo único que debes de saber Sasha, es que jamás debes de rendirte. –
-¿A pesar de que ese niño me ignore? –
-Claro, mi esposo me ignoro por mucho tiempo y también era un tanto grosero, pero mírame, estoy felizmente casada y con dos hermosos hijos, así que no te desanimes, lo vas a lograr, solo se tu misma. –
-Gracias señora Poppy. –
Entrada la noche, mientras ambas se quedaban dormidas, Poppy se dio por vencida de que la dejara de llamar "señora".
La mañana del martes fue como cualquier otra, parecía que los chicos Petrov estaban por fin encajando con la rutina, eso o el cansancio los tenía a raya. Mientras iban a la escuela, luego de separarse de su madre en la intersección, el plan malvado de Maicol comenzó.
-Sus padres son geniales. – dijo ese alago para ver la reacción de los gemelos.
-Claro que lo son. – contestaron de mal humor, no confinaban para nada en él.
-Si, su madre es muy optimista y amable, y su padre es muy hábil en muchas cosas. –
-Nos alegra que lo notes. – dijeron sarcásticos.
-Si, solo que… ya saben, no se ven muy unidos. –
-¿A que te refieres? – dijeron deteniendo su paso y enfrentándolo directamente.
-Oigan… yo solo comento, no es para ofenderlos ni nada, solo digo, sus padres son muy modernos y todo eso, los míos son más clásicos, tradicionales. –
-¿Y eso que? –
-Que si algo se rompe lo reparan. –
-Mi padre también hace eso, nada en la casa es nuevo y lo puedes ver con el jarrón del pasillo. – dijo Blossom.
-No me refiero a las cosas, mis padres si se pelean lo resuelven. –
-Los nuestros también. – gritaron los dos.
-Pues no parece, apenas si se hablan. – menciono tratando de no sonreír y mostrarse preocupado. – las parejas modernas así son, cuando hay muchos problemas simplemente se divorcian. –
-Ellos no lo hacen… no la harán. – dijeron con algo de miedo.
-No lo sé, parece que algo anda mal ¿no lo han notado? –
-Bueno… nosotros… -
-No me digan, ¿sus papás dicen que todo está bien? Si, eso dicen todos y cuando menos se den cuenta estarán haciendo maletas. –
Blossom y Sage se encogieron de hombros, ese miedo de perder a su familia les regreso.
-Yo que ustedes iba viendo con quien me quedaba, si fuera ustedes, y gracias a Dios no lo soy, escogería a su padre, su casa es genial. – comento finalmente para alejarse e ir a su salón mientras reía.
La cara de preocupación no se les quito durante todo el día, cuando salieron de la escuela se encontraron a su madre a la salida.
-¿Mamá? ¿Qué haces aquí? –
-Vine a recoger a Sasha, Seda y Satín se ofrecieron a hacerle todo un guardarropas completó, les conté que estaba enamorada de alguien y queríamos ayudarla, aunque no me dijo de quien, ustedes que están con ella en el mismo salón ¿saben algo? –
-Es tarde, tenemos tarea. – dijeron sonriente los gemelos y salieron corriendo.
-Que raro… -
-Señora Poppy, Señora Poppy… - la llamo Sasha.
-Aquí estoy, ¿te han molestado el día de hoy? –
-No, nadie desde que Blossom y Sage me cuidan. –
-Me alegro, mis hijos son buenos guardaespaldas ¿Verdad? –
-Si… si lo son. – comentó apenada.
-Vallamos ahora a la alcaldía, ahí te tomaran las medidas, ya lo veras, estarás aún más hermosa de lo que ya estas. –
-Gracias. –
Maicol y Timothy siguieron a los gemelos por el bosque casi arrastrándose, no querían quedarse atrás, no sabía que les haría Ramón si llegaban tarde. Blossom y Sage los esperaron cerca de su casa, antes de llegar a ella recordaron que su padre les dijo que vigilaran a la visita.
-¿Pueden moverse más rápido? – se quejaron los gemelos.
-Su casa está muy lejos de la escuela, su madre nos engañó. – menciono Maicol entre jadeos.
-Ella no les mintió, no es su culpa que tengan tan mala condición física. –
-Pues… parece… uff… su padre también debe de estar cansada de ella, ¿vieron lo pálido que estaba hoy? –
-Él no estaba pálido. –
-Si lo está, enserio, se los digo con las mejores intensiones, quédense con su padre… su madre como que no les pone mucha atención, seguro y se olvida que existen. -
-Ella no lo haría. – por debajo de los lentes se alcanzaron asomar un par de lágrimas, los gemelos entraron de nuevo a la casa como el día anterior, no pararon hasta llegar a su habitación donde se encerraron.
-Los tenemos donde los queremos Timothy. – hablo entre risas Maicol.
-No, tú los tienes donde quiere, a mí ya no me importa. –
-¿Qué dijiste? ¿Acaso te me estas revelando? – pregunto alzando amenazadoramente el puño.
-No… yo no. –
-Eso espero, porque si me molestas… -
-¿Si te molesta que? – escucho decir a Ramón desde la puerta.
-No, nada. –
-Eso creí, ahora entren, la comida estará lista en 15 minutos. –
-Si. – dijeron los dos.
Maicol subió arriba y cayo profundamente dormido en su cama apenas la toco, sin duda la forma de tratar a los niños de Ramón estaba funcionando. Timothy por otro lado se quedó en el comedor sin hacer nada, con los gemelos arriba y el silencio reinando, el hombre no se sentía a gusto.
-Y… ¿Qué tal la escuela? –
-¿Me está hablando a mí? –
-Claro, eres él único que esta abajo. –
-Pues… no lo se, estuvo bien… ¿creo? –
-¿Crees? –
-Si… - el niño volvió a guardar silencio.
-¿Solo eso? –
-¿Solo que? –
-Mira, cuando mis hijos vuelven de la escuela me hablan sobre que hicieron, si la clase les gusto o si se les hizo aburrida, en si discutieron con alguien o se llevaron bien, cosas curiosas, lo que les hizo reír, lo que les hizo llorar, ¿Qué no hablas con tus padres? –
-No mucho. – dijo encogiéndose de hombros.
-¿Por qué no? – No es que a Ramón le interesara saber, solo quería charlas con quien fuera, ya había hablado con las plantas del jardín, con el pato en el taller y divagado de nuevo con la idea de adoptar un perro, solo quería escuchar la voz de alguien que no fuera la de Poppy o la de sus hijos, los amaba, pero con ellos no podía hablar de todo.
-Es que… Maicol es el mayor y papá pasa más tiempo con él enseñándole cosas de hombres y mamá, ella está más al pendiente de Sasha por ser la pequeña y yo… bueno. –
-Eres el de en medio, ¿y quién te pone atención? –
-Maicol, él me enseña lo que le enseño papá. –
-¿Por qué no te enseña tu padre? –
-Dice que no va a perder su tiempo repitiendo las cosas. –
-Vaya… que buen padre… digo, lo siento, perdón. – Ramón podía tratar con crueldad al mayor de los Petrov, más que nada porque le causaba gracia torturarlo, pero no tenía nada en contra de Timothy, pues viéndolo mejor este solo obedecía a su hermano por miedo. – No sabría que decirte, la atención nunca me falto. –
Timothy bajo la mirada y volvió a quedarse callado. Ramón luego de pensarlo un rato y tratando de ser más empático le dijo.
-La atención de mis padres jamás me falto, fui hijo único, adoraban tenerme entre sus brazos, o eso es lo que me decía mi abuela de ellos. –
-¿Lo que le decía su abuela? ¿Usted no conoció a sus padres? –
-No, soy huérfano, mi abuela se encargó de mí luego de que ellos fallecieron en un accidente. –
-Oh, pensé que usted…ya sabe, que sus padres se divorciaron porque usted dijo que… -
-Que mi padre me crio junto con mi hermano, si… para mi él es mi padre, pero para efectos legales fue mi "tutor", mi padrastro y mi hermanastro, pero eso suena horrible ¿no lo crees? –
-Su… su abuela, ¿ella no lo quiso? –
-Claro que me quería. –
-¿Y por que se quedó con otra familia? –
Ramón le regalo una sonrisa melancólica y con mucha dulzura le contesto.
-Porque ella también falleció. –
-Eso le paso… ¿Qué edad tenía? –
-Siete años. –
Timothy se veía nervioso, Ramón no pensó mucho en el tema de conversación, un niño cuya madre está hospitalizada en sala intensiva. "Pero en que estoy pensando" se auto regaño. Rápidamente dijo.
-Mi padre fue amigo de mis padres biológicos y su hijo y yo crecimos juntos, prácticamente éramos hermanos desde antes de que me fuera a vivir con ellos. – Timothy lo escuchaba por educación, pero solo eso. – Es dos años mayor que yo, la verdad me fue difícil adaptarme, era el centro de atención viviendo solo con mi abuela y pase a tener que compartirla. –
-Si, algo así paso con Sasha. –
-Pero a pesar de eso tener hermanos es de lo mejor. –
-No lo creo. –
-¿Por qué? –
-¿Le gusta que le quiten sus cosas, que las rompan, que lloren y te echen la culpa, tener que compartir todo, que te hereden la ropa? –
Ramón lo pensó un poco, nunca le había pasado nada de eso, su padre tenía un buen trabajo y todo lo que usaba siempre era nuevo, sin contar que el señor Lombardi desbordaba por él un cariño que solo tenía igual por el que le profesaba Nube.
-No, mi hermano no era así, mi padre fue muy estricto, pero aun así no puedo decir que tengo al mejor de los hermanos mayores. –
-¿Qué le hacía? ¿lo ataba a la cama cuando dormía? ¿se comía su comida? ¿Le quitaba su dinero? –
-Sabes… ahora que lo dices, hubiera preferido que me hiciera cualquiera de esas cosas a lo que realmente me hizo. –
-¿Y que fue? –
Poppy venia caminado con Sasha por la vereda que la llevaba a casa, muy contenta entraron por la puerta platicando sobre los nuevos vestidos cuando la risa de Ramón y Timothy llamo su atención.
-¿Él le hace eso? –
-Si… - Ramón no podía parar de reír. – Bueno, ya no… pero cada que podía le ponía droga a mi comida y él también se drogaba y los dos… -
-¡RAMÓN! –
El hombre guardo silencio de golpe, ese tampoco era un tema para hablar con un niño de 13 años, pero no podía evitarlo, era la primera vez que hablaba con alguien que comprendía su malestar. Amaba a su hermano, pero en ocasiones Nube lo volvía loco.
-Perdón, solo…yo, ya está la comida, voy a poner la mesa. –
-Yo lo ayudo. – propuso Timothy contento.
-Gracias. – aquel gesto del joven lo sorprendió, viendo de cerca a los niños al fin comprendió su actuar, Maicol realmente estaba mimado por ambos padres por ser el primogénito y varón, Sasha por ser la pequeña y niña, él quedo sobrando en la familia, siendo su hermano mayor el único que le prestaba atención siempre y cuando cumpliera con sus caprichos, lo único que él necesitaba para ser una mejor persona era zafarse del dominio de su hermano, y eso si se lo podía enseñar.
Desde esa tarde Ramón no solo les puso atención a sus hijos, sino que integro a Timothy en sus charlas. Poppy vio con mucha alegría el cambiar en el actuar de su esposo, sabía que no era para nada cruel y que por encima de su impaciencia su amabilidad sobre salía.
La noche fue más tranquila, la mujer de cabellos rosados descanso por fin, no abrió los ojos hasta que sintió que Sasha se levantó, la pequeña no quería comer aprisa como en los últimos dos días, por ello, ella también se puso de pie. Estaba lista para bajar cuando recibió una llamada a su celular.
-Hola. – contestó adormilada.
-Chica, ¿apenas te vas levantando? –
-No, obvio no, ¿Qué pasa Dj Suki? –
-Nada, solo quería saber si estabas bien, ayer lucias terrible. –
-Lo sé, no dormí bien, pero hoy… -
-No, no era eso, sabemos que algo te preocupa, ¿las cosas no están mejorando en casa? Sabes que puedes contar con nosotras. –
Poppy miro en la habitación de los gemelos y en la de Ramón, por los ruidos abajo, ellos ya debían de estar desayunando, sintiéndose segura de que nadie la escucha comenzó a desahogarse.
-¿Qué no están mejorando? Dj Suki, todo se está desmoronando aquí. –
-¿De que hablas? –
-Ramón está harto de todo, de lo que hago, de cómo lo digo, nada lo pone feliz. –
-Amiga, no tienes porque hacerlo, si no es feliz a tu lado sabiendo como eres es su problema. –
-No Dj Suki, también es mi problema… lo amo, y la verdad es que de nuevo soy yo…la del problema soy yo. –
-Poppy, eres una madre increíble, una esposa genial y una alcaldesa que cuida del bienestar de su pueblo como si fuera su familia. –
-Ese es punto, los olvido a ellos por tratar que todos en la ciudad se sientan felices. –
-Pero Ramón te tiene en tus tiempos libres. –
-Si, ¿pero y mis hijos? Nunca los veo, entiendo porque Ramón está enojado. –
-Ya… ok, les estas dando la razón y la pausa no está sirviendo ¿Qué va a pasar? -
-No lo sé, creo finalmente… el divorcio siempre es una opción. –
-Poppy… -
-Dj… los gemelos apenas si me hablan, Ramón trata de ignorarme, ellos no son feliz y yo tampoco, no podremos fingir por siempre, si las cosas siguen así… me alegro de ser la alcaldesa. – dijo mientras se detenía en la entraba de la habitación principal.
-¿Por qué lo dices? –
-Para pedirle el divorcio a Ramón, solo tengo que hablarle a mi secretaria y los papeles estarán para esta tarde. –
Poppy estaba tan absorta en su charla que no noto a Maicol bajando por las escaleras con sigilo.
-Solo si se diera el caso ¿verdad? –
-Claro que si, digo… no nos estamos divorciando, lo siento, fui pesimista un momento. –
-Y que lo fuiste, Ramón te pego su paranoia. –
-Si, tal vez eso paso, o quizás solo es como dice él, llegamos a un punto de estrés donde todos necesitamos unas vacaciones de todos. –
-Eso paso en mi familia, ya verás que con tu sorpresa todos estarán felices de nuevo. –
-Me muero por dárselas, aunque tendrá que esperar a que las visitas se vayan. –
-No sé cómo soportas a esos niños. –
-Ahora tu actúas como Ramón. –
-Lo siento, es que esa familia es imposible, ¿Nos vemos en la tarde? –
-Si, en mi oficina como siempre. –
Poppy colgó para entrar al armario por algunos cambios de ropa, mientras que abajo un chico que planeaba una venganza lucia muy feliz.
-Buenos días gemelos maravillas. – comento contento mientras se sentaba.
-¿Por qué la amabilidad? – comento Sage.
-Nada en especial, solo sigo mi código. –
-¿Tu código? – pregunto Blossom que ya iba por la mitad de su waffle.
-Si, el código de los brabucones. –
Timothy miro con duda a su hermano, desconocía por completo aquello, debía de ser otras de sus malas bromas.
-El código dice que no debo de molestar a nadie que sufra una perdida. –
-Nosotros no hemos sufrido pérdidas de nada. –
-En eso tienen razón, me estoy adelantando, solo para que vean que soy una persona amable. –
-¿A que te refieres? – preguntaron los dos.
Feliz por ver que ambos le ponían atención les comunico.
-Sus padres van a divorciarse, así que eso cuenta como perdida, ya no los molestare ni nada, bueno, a no ser que sus padres se casen de nuevo. –
Los gemelos molestos, pero con cuidado de no ser escuchados por su padre que preparaba una ensalada de frutas en la cocina, le contestaron.
-Ellos no se están divorciando. –
-Que si lo están. –
-Que no. –
-Que si. –
-Compruébalo. –
-Bueno, no se quien sea, pero le estaba diciendo a una tal Dj Suki que arreglaría los papeles de divorcio para esta tarde, es un hecho gemelos maravilla, su madre le va a pedir el divorcio a su padre. –
El sonido de una cerámica rompiéndose contra piso hizo callar a todos, Ramón estaba saliendo de la cocina cuando escucho todo aquello, dejando caer el tazón donde tenía toda la fruta, lucia pálido, cansado y parecía estar en shock.
-¿Papá? – Sage que estaba más cerca lucia más preocupado que su hermano.
-Maldición. – dijo Ramón volviendo en si. – Hice un desastre con la ensalada. –
-Papá… -
-Blossom, Sage, no se levanten… voy por una escoba para recoger esto. –
-Papá. –
-No se muevan, pueden cortarse, por favor, solo… no se muevan, no hagan ruido. –
Ramón limpio todo el desorden con rapidez, al estar tirando todo en el cesto de basura se sorprendió por la cercanía de los gemelos.
-Les dije que no se levantaran de la mesa. –
-Si, pero papá… ¿Pasa algo? Mamá dijo que si algo nos afectaba a nosotros nos lo dirían y… lo que dijo Maicol… -
-Lo que dijo Maicol fue una estupidez, él no sabe nada, no le hagan caso. –
-Pero… es que… -
-No se comporten como su estúpida madre, no empiecen a creer en lo que dicen los demás sin ni siquiera tener una maldita base. – les respondió con un tono chocante, los gemelos tenían los ojos vidriosos, agradecían a sus lentes por no descubrirlos, jamás habían escuchado a su padre referirse así de su madre, solo en su extraña aventura en el pasado, pero jamás en el presente. -Lo siento, solo estoy… estoy muy cansado para tratar con todo esto el día de hoy, Blossom, Sage… no está pasando nada, de verdad, precisamente "nada" es lo que pasa y… - El hombre se recargo en el fregadero y se abrazó a si mismo. – Hace mucho frio, tengo frio… - se puso aún más pálido, tiritaba.
-Papá ¿te sientes bien? – los gemelos se acercaron aún más, pero Ramón se alejó rápido de ellos.
-No me toquen… solo, no me toquen por favor, terminen su desayuno y váyanse a la escuela. –
Sin tener nada más que discutir lo obedecieron, no sabían a quién creerle, ellos ya tenían sospechas, no es que estuvieran cayendo ciegamente en las palabras de Maicol. Pero no sabían que hacer, tal vez debían de empezar de nuevo con la lista de pros y contras.
Poppy bajo muy campante y al ver a todos tan cayados pregunto contenta.
-¿Esto es un desayuno o un funeral? Vamos sonrían. –
Nadie lo hizo excepto Maicol que logro su cometido.
-Ramón. – lo llamo la mujer. - ¿llego tarde para el desayuno? ¿Se acabó la fruta? –
-No realmente, se me cayó de las manos, lo siento. –
-Ah… es una lástima, realmente quería fruta. –
-Te la daré, te daré lo que quieras, solo, dame más tiempo ¿si? -
-Claro, gracias. –
-Te levantaste temprano, me alegro, a todos nos gusta desayunar contigo, Poppy, ¿Por qué tardaste? –
-Solo estaba hablando con Dj Suki, ya sabes, cosas de chicas. –
-Si… lo sé, cada que tomas una decisión primero la consultas con ella, y ¿aprobó tu propuesta? Sea cual sea. –
-Si, le dio el visto bueno. – le contesto mientras Ramón le pasaba un tazón de fruta. -¿Pasa algo? Te vez un poco pálido. –
-Estoy bien, eh… olvide las fresas y las moras. –
-¿Tenemos? –
-Claro, todo lo que quieras te lo daré, solo pídemelo. – dijo con una encantadora sonrisa en los labios.
-Bien, gracias. – comento sin ninguna emoción para luego ir a la mesa y dejar con un par de palabras a Ramón en la boca.
Por algún motivo la plática en la mesa no era muy activa, solo Maicol parecía tener un buen humor. Cuando fue la hora de irse Ramón se despidió más efusivo de lo normal.
-Hasta luego Blossom, Sage… que tengan un día estupendo. –
Pero el par de niños no le respondió, caminaban con la mirada baja muy decaídos.
-Hasta luego Poppy. – dijo dándole un rápido beso en los labios, cosas que la mujer no acepto para nada bien, pues se supone que estaban en pausa y ninguno de ese tipo de afectos se permitían.
-Si… hasta en la tarde. –
Mientras el grupo salía del jardín Ramón alzo la voz diciendo.
-Poppy… te amo. –
-Yo también te amo. – dijo sin mucho interés, aquello para ello se veía un tanto forzado, ahora entendía porque su esposo le dijo que no sobre actuara, era raro que él lo hiciera.
-Yo… yo te amo más. –
Poppy lo volteo a ver extrañada y con palabras un tanto de molestia comento.
-Vamos tarde Ramón… luego hablamos. –
El hombre los vio marchar y cuando los perdió de vista entro a la casa dejándose caer en el sofá.
-Y yo te amo más, y más, y más…tengo tanto frio. –
Finalmente se quedó dormido un rato, después de eso se levantó con una sola idea en la mente, hacer toda la comida favorita de su esposa, adoraba verla comer lo que él preparaba, cuando el señor Lombardi le enseño a cocinar y le pregunto que quería aprender primero, Ramón ya tenía toda una lista de comidas en su mente, todas eran las preferidas por Poppy. "el amor entra por el estómago" o eso era lo que decía su abuela después de todo.
Cuando llego la hora, el grupo de niños entro con una energía ni feliz ni contenta, estaban bastante serios, detrás de ellos llego Poppy quien se sorprendió de ver lista la mesa con aquellos manjares.
-Hola, me alegra que llegaras… bueno, me alegra que llegaran todos, la comida esta lista, vamos, coman. – dijo sonriente como nunca.
-Gracias… - le agradeció Poppy extrañada de que el menú fueran sus platillos especiales.
-¿Te gusta? –
-Claro, sabes que me encanta todo esto. –
-Oh, y espera ver el postre, lo voy a sacar del horno a penas, hice tu favorito, pay de cerezas con helado. – decía mientras sacaba el preparado y lo ponía en la ventana para que se enfriara.
-Eres muy amable, pero salgo ahora mismo a la alcaldía. –
Al escuchar eso Ramón se sacudió, el cucharon metálico que sostenía en sus manos se le fue resonando fuertemente cuando chocó contra el suelo. El hombre se abrazó a si mismo mientras se recargaba en el lavaplatos. Poppy recogió el cucharon y lo dejo en la barra.
-Lamento no comerlo ahora, solo voy y vuelvo, la ropa de Sasha ya debe de estar, las gemelas son realmente veloces. –
-Si, entiendo… no te preocupes, la comida estará aquí esperando. –
-Gracias, oye… ¿has dormido bien? Luces un poco pálido. –
-Estoy bien, solo tengo frio. –
-¿Tienes frio? La cocina está hirviendo, de hecho, hace calor por el horno, abriré un poco más la ventana. –
Al hacer eso Ramón comenzó a tiritar, Poppy lo tomo como otra de sus exageraciones, la paranoia de resfriarse de su esposo en aquellas fechas ya era común.
-Cuando tengamos tiempo tenemos que hablar de algo importante. –
-Claro. –
-Me voy y vuelvo. –
-Si. –
Poppy salió con paso veloz a la alcaldía, al llegar sus amigas tenían lleno su despacho de ropas finas, vestidos, faldas, camisas, pantalones, bufandas, de todo, la mujer jamás se sintió tan feliz, ella nunca había pasado un rato Madre-hija, esta era su única oportunidad de saber que se sentía tenerlo y no lo desaprovecharía.
-Y bien… ¿Nos vas a contar que pasa? –
-No tengo mucho tiempo, tengo que volver, ya saben, casa llena de niños. –
-Ok, entonces ¿No habrá noche de chicas mañana? –
-Me temo que no Dj Suki. –
-Eso está bien, Poppy se comprometió con los Petrov y ella siempre cumple sus promesas. – dijo Seda.
-Si, así es… y tiene que ser perfecto, porque esta es la última vez que ayuda a alguien de esta forma. –
-¿Qué? – preguntaron las tres sorprendidas.
-Creo que estoy llevando al límite de la paciencia a mi familia. –
-Chica, eres una buena persona, si a tus chicos no les gusta pues es… -
-No Dj Suki… yo estoy mal, los Petrov pudieron quedarse aquí en la alcaldía, compartir un cuarto entre los tres, están más cerca de la escuela y el hospital, debí de pensar muchas cosas antes de ofrecerles la casa de Ramón sin su permiso. –
-Esa casa también es tuya, es de ambos. – comento Satín.
-Lo sé, pero… ninguno de los tres quería, ustedes tampoco querían y no las forcé, se lo pedí a muchas personas, a los que siempre termino obligando a hacer algo que no quieren es a ellos, y me aman… por eso lo hacen, pero no puedo seguir aprovechándome de eso y fingir que no me doy cuenta de que… de que me salí con la mía, de que lo hago todo el tiempo y que ignoro lo que quiere Ramón, ignoro por completo que quieren mis hijos. –
-Amiga. – Las tres mujeres fueron a abrazarla.
.
.
.
TO BE CONTINUE…
