-Gracias, lo necesitaba. –

-¿Qué vas a hacer? –

-Le acabo de avisar a mi padre que el sábado y domingo los Petrov se quedaran aquí, le diré a Ramón que vaya con los niños a Cloud City este fin de semana. –

-Pero es su fin de semana especial. –

-Lo sé Seda, pero esta vez no tenemos nada que celebrar, yo me quedare a acabar con todo este problema y luego los alcanzare, pedí ya una semana de vacaciones. –

-Bien por ti Poppy. – dijo Dj Suki golpeándola en el hombro.

-Solo espero que la directora de la escuela no me mate, prácticamente los gemelos faltaran otra semana. –

-Descuida, lo entenderá. –

-Ok, me llevare algunos vestidos, estos son demasiados, además, se van a quedar aquí después de todo, nos vemos después. –

-Claro. – la despidieron las tres mujeres.

Poppy volvió a casa solo para darse cuenta que Ramón estaba muy entretenido con Timothy, le estaba enseñando a cocinar y luego de eso lo ayudo con su tarea y que supiera como lavar ropa. No tendrían su charla ese día, por lo que fue a arriba y comenzó a sacar más ropa del armario, si se quedaría un par de días con los Petrov en la alcaldía necesitaba llevar varios cambios. Por lo que empezó a llenar una pequeña maleta, deteniéndose de vez en cuando por los recuerdos que estas le traían.

Todas sus prendas estaban impregnadas de buenos momentos, pero había una en especial, la camisa de botones de una pijama a rayas, cada que Ramón la veía en el closet se la llevaba a otro lado pensando que estaba fuera de lugar, cuando la desdoblaba y notaba una vieja mancha de sangre, intentaba lavarla, pero Poppy siempre salvaba esa ropa, su esposo no comprendía el porque adoraba esa camisa, ella no se lo había explicado jamás, eran de esos secretos dignos de guardarse, pues el valor de esa tela era invaluable, la uso en la noche de su primera vez, y aquella marca sobresaliente no era más que la prueba inequívoca de que él fue el primero en tocarla de esa manera, por ello la oculto; con lo paranoico que era su esposo con la limpieza, pensó que no le daría el mismo valor. Mientras la abrazaba fuerte contra su pecho, comenzó a revivir lo que sucedió aquella noche.

Flashback

Esa primera noche juntos en la cama, el ruido ensordecedor de la lluvia ocultando los gemidos y gritos entusiastas que daba Poppy, estaba realmente ansiosa y asustada; pero Dj Suki, que tenía ya experiencia en eso, le había dado un par de consejos, los cuales repasaba en su mente una y otra vez mientras ella y Ramón compartían esa nueva practica juntos. "Sabrás cuando estés lista" le dijo, pero por su falta de conocimientos del tema la chica no atinaba cual era ese dichoso momento, sabía que pasaría pronto, "Dolerá un poco al inicio, tu solo relájate y deja que él haga lo suyo". Poppy se sintió por un momento como un simple juguete, las carisias del chico eran maravillosas, sus besos arrebatadores, estaba un tanto apenada, por ello no se atrevía a aventurar sus manos más haya de su espalda o su cabellera, "¿Qué se supone que estaba permitido tocar?" Se sentía tan primeriza, escucharlo reír tras cada toque que le daba en el dorso la tranquilizaba, los minutos pasaron y cuando menos lo pensó sintió la mano de Ramón llegar a su entrepierna, masajeo traviesa sus muslos, Poppy no comprendía porque hacia eso hasta que sintió un par de dedos entrar en su intimidad, la chica reacciono con un pequeño grito de sorpresa que pronto acallo, el joven siguió besándolo con locura mientras sus dedos dibujaban círculos en su interior, entraban y salían, masajeaban sus labios prohibidos, Poppy no sabía si el movimiento le gustaba o le hacía cosquilla, "esto no duele" pensó, creyó que quizás Dj Suki solo exagero para asustarla, "una mala broma tiene que ser", Ramón termino con el juego para ir por la verdadera acción, la abrazo con ternura, ella pensó que todo había terminado, que se había puesto nerviosa por nada, le correspondió el afecto, Cuando más atenta estaba en la acción, en sentir sus senos pegarse a su pecho, sintiendo los latidos de su corazón, captando el calor de su cuerpo y el aroma que desprendía su piel, percibió algo duro y largo entre sus piernas; Las manos de Ramón estaban tan ocupadas como las suyas, por lo que "aquello" no era ninguno de los dedos del chico. Eso se iba acercando más y más a su intimidad, Poppy comenzó a sudar frio, estaba muy asustada, completamente petrificada, ni siquiera le podía pedir que se detuviera, no sabía tampoco si eso se valía, cuando comenzó a abrirse paso en su interior dio por hecho que sería igual que su juego previo.

Claro que ella no era la única que tenía instrucciones para esa ocasión, su hermano mayor podría ser un tipo despistado, pero Ramón no podía negar que en "eso" Nube era más diestro, tal vez era su cara de bobo o que hacía reír a todas las chicas, "Tuve el gusto de "quitar el sello" a tres primerizas" le comento un día dichoso a Ramón "se cómo se hace eso, ellas siempre están nerviosas, Poppy no es como Coral, ella ya tenía experiencia, debes de ser muy cuidadoso, no la asustes ni las lastimes, son más sensibles de lo que crees" era un buen consejo, claro que cada que decía algo útil siempre terminaba arruinándolo con otra cosa, "te va a encantar estrenarla, están super apretadas y cuando entras… uff, lo mejor de todo es que no te tienes que preocupar por las enfermedades, son nuevas, nada ha pasado por ellas, eso si, consigue una pastilla no vaya a hacer que…ya me dieron gana de una, creo que la chica Sanz aun es virgen. "

-Maldito pervertido. – pensó Ramón mientras la punta de su miembro acariciaba victoriosa la entrada de Poppy.

Comenzó a deslizarse en sus adentros, en corto la chica de cabellos rosas supo que para nada se parecía a su juego de manos, al inicio la punta estaba bien, pero cuando continuo con el trabajo, su entrada estaba estirada al máximo, el grosor del miembro de Ramón la tenía casi al punto del desgarre, ni se mencionara como lo sentía por dentro, la penetración era dolorosa, todo ahí se sentía apretado, forzado, parecía que tenía el tamaño apenas justo para su invitado, él seguía y seguía, cada centímetro adentro era un martirio, pero continuaba con lentitud introduciéndose más y más. "¿Qué tan grande es? ¿Cuánto más le falta?" se preguntaba ya sin saber que hacer para que terminara.

Ramón por otro lado no lo podía negar "Dios, esta tan apretada… maldición, esto se siente tan bien" pensó que su hermano exageraba, pero había algo muy diferente entre alguien con experiencia y esa primera vez, que sin pensarlo tanto simplemente sabia a gloria, estaba tan emocionado, no podía parar, le había dicho Nube que hiciera breves pausas, pero no podía hacerlas, quería saber que tan profundo podía llegar, que tan lejos dentro de Poppy, sin querer termino entrando por completo en ella, solo eso pudo detenerlo.

Pequeña pausa, Poppy se sentía atrapada estando estocada por Ramón, no podía moverse, por un momento la tormenta de afuera fue lo único que se escuchó, un par de rayos cruzaron el cielo y tras de ellos el sonido de relámpagos. La chica repaso en su mente buscando la respuesta de lo que pasaba. "¿Qué pasa, que es lo que pasa? Ah… si" Dj Suki le dijo que lo dejara hacerlo "abrázate fuerte a él y trata de disfrutar cuando empiece a moverse" eso era y fue exactamente lo que paso, Ramón comenzó a salir y entrar de ella repetidas veces, primero con lentitud para ir poco a poco aumentado el ritmo, la chica no hacía más que abrazarse fuertemente a él, "duele, duele mucho" pensaba, no sabía cuánto tiempo podría resistir sin gritar, el dolor la superaba por mucho, solo se mordía los labios tratando de que ningún sonido saliera de ellos. Finalmente trato de relajarse, tras un par de minutos de completo sufrimiento para ella, comenzó a sentir algo, no sabía que era, pero el dolor se iba yendo para dejar llegar a esa extraña sensación, al principio el constante movimiento le dejo de molestar, que entrara y saliera ya le daba igual, luego sentía todo, la punta del miembro de Ramón golpear en sus adentros tras cada envestida, cada uno de sus pliegues de su órgano desnudo, sus paredes frotándose con su invitado, los testículos del chico golpear su intimidad en cada vaivén, y el baile de sus caderas, eso ultimo sin dudar la volvía loca, esa sensación exquisita, de alguna manera todo cambio, por primera vez se sintió deseada, así como por primera vez deseo tener a alguien así, cuerpo a cuerpo, declarar su amor de forma física, era tan nuevo que su mismo ser la desobedeciera, quería callarse, estaba apenada, pero su boca emitía gemido tras gemido sin su autorización, las piernas no le respondían, temblaban desde la base, sus rodillas se sacudían volviendo inestable a sus tobillos, su cadera era la peor de toda su anatomía, se movía sola siguiente fielmente el ritmo que marcaba Ramón, cuando pensó que esa mezcla de sensaciones era lo máximo de la velada, la sorprendió la llegada del orgasmo, el primero de todo su vida, como pólvora ardiendo, electricidad liquida que se filtraba por sus huesos y fundía sus músculos, haciendo arder como nunca su piel, sentir como aquello subía por su espalda arqueando vertebra por vertebra, esa energía pura se escapó por su garganta haciendo vibrar sus cuerdas vocales, entonando el gemido más placentero de todos, sonido que encanto al joven, era la respuesta que esperaba desde que iniciaron, lo que le anunciaba que lo había hecho bien, que ella lo disfruto tanto como él, mientras ese agradable ruido fue bajando su volumen, los ojos de la joven se fueron cerrando para quedarse completamente dormida, Ramón aun la bañaba de besos y carias, eso era lo último que recordaba, así fue, ella se había quedado dormida mientras el chico seguía amándola.

Fin del Flashback

A Poppy le encantaba ese recuerdo, más que nada le causaba risa por lo que ocurrió después, luego de la llamada de su padre que casi arruina su fin de semana de ensueño, habían vuelto a intentarlo, fue ahí, estando desnuda de nuevo en la cama, que escondió la camisa en su bolsa cuidando que él no lo notara, no la robó, es solo que la sentía suya, no noto que lo habían hecho sobre ella. La mujer siempre recordaba esa memoria después de la primera.

Flashback

Poppy se encontraba un poco adolorida, pero totalmente dispuesta, antes de que todo comenzara Ramón comento burlón.

-Espera, tengo que estar seguro de algo antes, ¿te vas a volver a quedar dormida? –

-No. – dijo haciendo pucheros.

-¿Segura? – pregunto arqueando una ceja.

-Claro que no, lo que pasa es que era de noche y tenía mucho sueño, tú estabas dormido cuando llegue, descansaste un poco más, yo me pase la noche en vela. - se quejó de su suerte.

-Ok… entonces voy a empezar. –

Eso era más consiente, Poppy ya no estaba tan asustada como la primera vez. Cuando Ramón comenzó a entrar lo hizo con delicadeza y siempre al pendiente del rostro de la chica, ella estaba claramente apenada, sus mejillas estaban rojas y se negaba a abrir los ojos, aun no se acostumbraba a esa nueva "diversión", eso le parecía sumamente tierno al joven. La chica hizo una mueca de desagrado y de inmediato Ramón se detuvo.

-¿No te gusta? ¿Te duele? –

-No, está bien… sigue. – dijo tratando de sonreír, pero claramente se veía su incomodidad.

-Poppy, debes de decirme si te duele, no quiero lastimarte. –

-¿Puedo decirte si no me gusta? – pregunto con su característica ingenuidad.

-Claro, aunque por tu rostro veo que por aquí no es. – Ramón se movió un poco, Poppy lo vio extrañada sin comprender lo que decía "¿Había más formas de hacer "eso"?" se preguntó ella, tras cambiar ligeramente la posición volvieron a la actividad, la cara de la chica se sonrojo casi al instante.

-¡Ramón! – exclamo Poppy asombrada por lo bien que se sentía aquello.

-Si, es por ahí, aquí te gusta ¿cierto? Tu cara me lo dice todo. – dijo poniendo más presión en ese punto en su interior, golpeándolo con su miembro con cada movimiento. La chica se dejó amar sin ningún problema, pero terminada la sesión, minutos después del orgasmo sus ojos se fueron cerrando.

-¿Te estas quedando dormida otra vez? – pregunto Ramón incrédulo.

-No… no, para nada, estoy muy despierta, yo solo… solo descanso la vista. –

-Claro, oye, esto no es muy atractivo, después de hacerlo hay otras cosas que podemos hacer, como… - la voz de Ramón se fue perdiendo mientras ella se quedaba dormida.

Fin del Flashback

Sentada en el closet Poppy meditaba sobre todo eso, Ramón siempre fue paciente y dulce, trato de complacerla desde el inicio, aunque lo que pasaba después del sexo esas primeras veces no fuera de su agrado, él quería charlar con ella, solo eso. Recordando la última parte de ese fin de semana siempre la ponía de buen humor.

Flashback

Tras su tercera sesión exitosa, Ramón le recomendó una charla, él se sentía encantado con el desempeño de la joven, cada repetición Poppy se volvía más atrevida y juguetona, cuando habían iniciado esa última ocasión, ella le pregunto si podía tocarlo en otra parte que no fuera su cabello o rostro.

-Poppy, puedes tocar lo que quieras. – dijo con obviedad, cuando vio las manos de la chica acercándose a él se separó y de inmediato comento. – Menos la espalda… por favor, ya no lo hagas, odio que me hagas cosquillas. –

Poppy sonrió feliz.

-Entonces ¿Todo es tocable? –

-¿Tocable? No creo que eso este bien dicho…-

Ramón se calló de golpe al sentir las manos de su novia estrujar su miembro de forma brusca, hizo un buen esfuerzo por no gritar, tomo un poco de aire y con calma trato de explicarle.

-Poppy… no hagas eso. –

-Pero, me dijiste que podía… -

-Tocar, si… pero, por lo que más quieras, con "esto" se más delicada. –

-Oh, lo siento, se me olvidaba que a los hombres no les gusta que…lo siento - comento apenada.

-Poppy. –

-¿Qué? –

-Suéltalo. –

-Si, cierto… lo siento. –

Fuera de ese contra tiempo la pareja gozo de alcanzar el ultimo orgasmo de ese fin de semana, Ramón se recostó alado de ella y con un tono un tanto de orden le comento.

-No te duermas. –

-No me estoy durmiendo. –

-Excelente. –

-Y ¿Qué hacemos? –

-Pues, podemos platicar y conocernos mejor, hablemos de cualquier "cosa". –

-¿Cualquier cosa? –

-Si… cualquier cosa. –

Ramón pronto se arrepintió de haber dicho aquellas palabras, su novia no paraba de hablar sobre un problema con una amiga.

-Marianne, su hermana Dawn y yo éramos mejores amigas en el campamento de verano, siempre estábamos juntas, es más, nos conocemos desde niñas, su padre y el mío son alcaldes, en cada junta estábamos las tres, hasta que llego Roland. –

-Aja… - Ramón tenido una cara de enfado tal, pero Poppy no la notaba, estaba muy atenta en su historia.

-Roland era el jefe del campamento de nuestro grupo, tenía unos risos dorados tan perfecto, era tan bello… -

-Si… -

-Si, sus ojos eran de un color miel que nos hipnotizaba y su voz, cantaba las canciones más románticas, con su guitarra en la espalda, parecía todo un caballero. – Contaba Poppy entre suspiro.

-Que interesante. –

-Sabíamos que era algo inalcanzable para nosotras, por eso hicimos un trato, cada una tomaría un turno y las demás la ayudaríamos para ver a quien escogía Roland, pero nuestro plan no funciono, solo dijo que éramos "niñas bonitas" –

-¿Por qué no me sorprende? –

-Como no nos hizo caso y el campamento estaba acabando, y él vivía en la misma ciudad que Marianne y Dawn, prometimos que ninguna de nosotras nos acercaríamos a él hasta el próximo año. –

-Dios… cállate. – pidió Ramón cubriéndose la cara con su almohada, pero Poppy no le prestaba la mínima atención y siguió hablando.

-¿Cómo crees que me sentí cuando me enteré que ella estaba saliendo con Roland? –

-¿Devastada? –

-Él era mi príncipe perfecto, sabía que estábamos hechos el uno para el otro, pero no, Marianne tenía que arrebatármelo. –

-Recuérdame agradecérselo a Marianne cuando la conozca. –

-Claro que ella tenía más oportunidad por su edad, ella es mayor que yo por dos años, Roland era mayor que Marianne por dos, la pobre de Dawn era la que menos oportunidad tenía. –

-¿Todo este tiempo pensaste en salir con alguien cuatro años mayor que tú? Y yo que no te habla por eso… - Ramón se cruzó de brazos y se quedó pensativo un momento.

-Y no lo dudo ni un solo momento, Dawn encubrió a su hermana cuando rompió la promesa, esas malditas mentirosas. –

-Como pudieron. – hablo con fingido dramatismo.

-Pero sabes, está bien, resulta que Roland solo salió con ella por ser la hija del alcalde, de hecho, las tres éramos como sus presas, solo por eso, quería subir de nivel social. –

-Mmmmm… -

-Me puse muy feliz cuando me enteré de que la engañaba, y lo supo el mismo día de su boda, tanto le había rogado a su padre que la dejara casarse con él, tenía apenas 19 años, fue todo un desastre. –

-¿Y te crees mejor que ella por que….? –

-En el último campamento que fui me reconcilie con Dawn, pero con su hermana, jamás, no la voy a perdonar por lo que me hizo. –

-¿Salvarte de una garrapata inservible? –

-Yo sé que eso no me hubiera pasado a mí, Roland tenía malas intenciones, pero conmigo de seguro si se hubiera enamorado, ¿O tu que crees? – al fin le pregunto.

-Creo que, entre los temas menos atractivos para platicar después del sexo, escogiste el peor de todos. –

-Pero tu dijiste cualquier cosa. –

-Lo sé, pero no me interesa saber que otro hombre super perfecto pudo haber estado contigo. –

-¿Estas celoso? –

-No, estoy aburrido y… demonios, esto no salido bien, tal vez tengo que ser más específico, Poppy, quiero saber más de ti, cosas que no conozca, que nadie más sepa. –

-Ok, eso puedo hacerlo. –

-Bien, te escucho. –

Nuevamente las cosas no salieron como Ramón esperaba, Poppy ahora le contaba el porque nunca había tenido mascotas, algo con un conejo rabioso y lleno de pulgas, que lo tenía sin importancia.

-Se que no fue la mejor de las ideas ir al bosque y atrapar al primer animal enfermo que me encontré, pero creo que al menos si me hubiera comprado un perro, uno pequeño, habría podido darle todo mi amor, ¿no lo crees? –

Poppy volteó a verlo, Ramón estaba profundamente dormido.

-Ramón, Ramón. – le hablo con suavidad, al ver que no reaccionaba le comenzó a gritar. – Ramón, Ramón, Ramón ¿RAMÓN ESTAS DESPIERTO? –

El chico se levantó de golpe.

-No me dormí, lo juro. – contesto muy asustado.

Poppy no pudo evitar reír a carcajadas, el chico la secundo.

-Disculpa, no es que no me interese el conejo rabioso, pero es solo que, pensaba en un tema distinto. –

-Ya veo, pues ¿que tal si para la otra tu comienzas la plática? –

-Eso suena bien. –

Fin del Flashback

Poppy no pudo evitar reír en el presente cuando recordaba esos días, termino de armar su maleta y la dejo a la entrada de la habitación donde se estaba quedando con Sasha. En la cena la mujer anuncio que los Petrov no asistirían a la escuela al día siguiente ni tampoco harían la rutina del diario, ya que irían a ver a su madre al hospital, había pedido días de su trabajo para llevar acabo su sorpresa, pero eso se lo diría después a su familia.

La mañana llego, Maicol y Timothy disfrutaron de seguir durmiendo mientras que Sasha se levantó ansiosa por desayunar con Blossom y Sage, Poppy fue con ella.

-Vaya, mi desayuno favorito, gracias Ramón. – dijo muy contenta comiendo un panque con fruta.

-De nada mi reina Poppy, ¿Quieres otra cosa? ¿Más jugo, café, leche? – pregunto con una gran sonrisa.

-No, así estoy bien. – contesto para luego ignorarlo y posar toda su atención en Sasha. – tu vestido luce hermoso, cuando veas todos lo que te prepararon las gemelas, ellas son unas grandes modistas, ¿no es así hijos? –

Los niños no contestaron, ambos jugaban con su comida muy silenciosos.

-¿Pasa algo malo? – les pregunto Poppy.

Ninguno de los dos contestó.

-Bien, no quieren hablar, está bien. – la mujer dejo escapar un suspiro mientras rodaba los ojos.

-Blossom, Sage, ya es hora de que se vayan a la escuela. –

Ambos se pararon de sus sillas sin decir nada, terminaron de alistarse y salieron tan rápido como pudieron por la puerta.

-Hey… no se les olvida algo, Blossom, Sage… - les hablo Ramón yendo detrás de ellos, pero no los alcanzo. – Adiós… - susurro con voz irritada mientras cerraba la puerta de un golpe.

-¿No te hablan? – pregunto extrañada Poppy.

-No desde esta mañana. –

-¿Por qué? ¿Los castigaste? ¿Hicieron algo malo? –

-No…es que ellos, ellos traen en mente una tontería, no te preocupes, se les va a olvidar y tendrán que pedir disculpas. –

-Eso suena… razonable. –

-Poppy… ¿Por qué hiciste una maleta? Falta mucha de tu ropa en el armario. – pregunto Ramón sin dejar de tener una sonrisa algo forzada.

-De eso precisamente quería hablarte. –

-Te escucho, siempre lo hago… ¿tienes algo planeado? – el hombre dejo todo lo que estaba haciendo para ponerle atención.

Poppy miro a Sasha y con tono alegre le dijo.

-Estaba pensando en que los gemelos irán este fin de semana a Cloud City y pensé que tal vez tu… -

-Si, nuestro fin de semana especial, lo había estado esperando, pero no entiendo que tiene que ver la maleta en esto. –

-Espera, ¿tú lo esperabas? –

-Claro. –

-Es que yo pensé que por… tú sabes, lo que está pasando, no ibas a … -

-¿Cambiaste los planes? ¿No pensabas pasarlo conmigo? – pregunto con tono ansioso.

-Oh no, si… bueno, es que por el momento… -

-Señora Poppy, buenos días. – Saludaron Maicol y Timothy.

-Que bueno que se levantan, desayunen rápido para que podamos ir a ver a su madre al hospital. –

-Si. –

El grupo termino su desayuno lo antes posibles, pues los tres menores se morían de ganas de ir a ver a su madre, se alistaron para salir y cuando se estaban despidiendo desde la reja, Poppy se acercó a Ramón que se encontraba en el pórtico para decirle algo.

-Solo los dejare en el hospital, yo no puedo entrar por no ser familiar, tratare de volver para hablar sobre algo importante. –

-Claro, te esperare. –

-Gracias. –

-Poppy… te amo. –

-Si… yo igual. – dijo sin prestar atención, Ramón la tomo de la mano y la hizo girar robándole un beso con rapidez. Poppy no reacciono muy bien a eso. – No tienes que fingir, los niños no están, ¿Qué te pasa? –

-Lo siento, tienes razón, olvide nuestra pausa. –

La mujer se quedó un momento mirándolo, lucia cansado, tenía unas marcadas ojeras y su piel estaba pálida.

-Vuelvo en un rato. –

-Si. –

-Señora Poppy, dese prisa. – le grito Sasha impaciente.

-Ya voy. – grito. - ¿quieres que compre algo en el supermercado? –

-Si, ya tenía una lista hecha, si puedes traerla te lo agradecería. – le dijo dándole el papel.

-Nos vemos. –

-Aja. –

Los Petrov llegaron muy contentos a la recepción del hospital, como lo predijo Poppy, no la dejaron pasar por no ser familiar.

-Recuerden chicos, el horario de visitas se termina a las 6:30, volveré por ustedes a esa hora. –

-Si señora Poppy. –

La mujer se dirigió al supermercado a comprar la lista de víveres, la pequeña pelea que había tenido con la doctora la hizo enojar, solo quería saber sobre el estado de la señora Petrov, "Esa información es solo para familiares cercanos" le contesto con tono de regaño la doctora.

-Solo preguntaba. – susurro para si misma al pasar a pagar en la caja.

La caminata por el bosque de vuelta a casa le ayudo a relajarse, aunque la charla pendiente con Ramón logro ponerla tensa de nuevo, no sabía cómo reaccionaría al decirle que no iba a ver "fin de semana de aniversario", pero era positiva.

-A él le gusta pasar tiempo con los niños, sin duda le gusta ir a Cloud City con ellos. –

Cuando llego a casa lo primero que vio fue a su esposo dormido con una frazada en el sofá de la sala.

-Debe de estar cansado. – pensó y se fue directo a guardar los víveres en su lugar, anduvo de ahí a allá haciendo bastante ruido, pero nada de eso despertó a Ramón, cuando finalmente termino se acercó a él. -Despierta, tenemos algo de que hablar, ¿o ya se te olvido? – Por sus recientes memorias decidió que lo mejor era gritarle. – Ramón, Ramón, Ramón… ¿Ramón estas dormido? –

Pero no respondió.

-Ramón… Ramón no juegues, ¿Ramón? -

Poppy finalmente comenzó a sacudirlo.

-Ramón, no me hagas esto, despierta, abre los ojos, esto no es una linda broma, Ramón abre los ojos…Por favor, ya no es divertido. –

La mujer toco su rostro, lo tomo de las manos, estaba frio, su piel se veía aún más pálida y sus labios tenían un ligero color azulado, Poppy poso su palma extendida sobre su pecho, no sabía si era por el miedo atroz que se apoderaba de ella o los nervios de ver a su esposo en ese estado, pero juraría que su corazón se había detenido.

-No… no por favor, no… -

Poppy se dio prisa en tomar su teléfono y llamar a una ambulancia, gritaba histérica lo que sucedía, no podía para de llorar, quería ayudarlo, pero estaba tan aterrada, no dejaba de temblar y pensar en que le diría a todos, a su padre, al señor Lombardi, a Nube, a sus amigos, como se lo explicaría a sus hijos.

-Alcaldesa. – le hablaba la operadora. – cálmese, vea en que estado esta su esposo. –

-No puedo, no quiero. –

-Por favor, haga un intento. –

-No…lo amo, lo amo mucho, no quiero… no quiero que se muera, y si hago algo mal, él siempre dice que soy muy torpe y que lo terminare matando… tiene días luciendo mal y tuvo muchos síntomas… y yo solo lo ignore, lo que le pase ya es culpa mía… y yo… yo no podría vivir sin él, vengan rápido, tengo mucho miedo. –

Un sonido llamo la atención de la mujer que no paraba de llorar, alguien tocia.

-Tengo mucho frio. – se escuchó decir a Ramón.

-Hablo, él hablo. – dijo para luego colgar el teléfono e ir corriendo a su lado. -Ramón, ¿Cómo te sientes? –

Pero el hombre no le respondió, se sacudió un poco, cambio de posición y volvió a cerrar los ojos como si fuera a tomar una siesta.

-No, no te duerma, Ramón por favor, no cierres los ojos. –

El ruido de sirenas llamo su atención y fue de inmediato a abrir la puerta para dejar entrar a los paramédicos, detrás de ellos venia la doctora.

-Pensé que la vería hasta el final de la hora de visitas. –

-Algo le pasa a mi esposo. – dijo tratando de secarse las lágrimas. – no despertaba y estaba pálido y frio y yo… -

-Si, si, si… veamos que pasa. – Para la doctora que la vio crecer, Poppy siempre había sido una niña llorona, ella aun recordaba el día en que Ramón resulto lastimado en la competencia de las ciudades vecinas, no eran heridas tan graves después de todo, seguro que estaba exagerando de nuevo por una simple gripe. Los paramédicos que estaba ahí lo estaban revisando, Ramón había abierto los ojos y estaba muy atento a todo lo que pasaba.

-¿Cómo se siente señor Ramón? –

-Me siento bien, ¿Qué hacen en mi casa? – pregunto molesto.

-Nos llamó su esposa, dijo que trato de despertarlo pero que usted no respondió. –

-No la escuche, solo fue eso, váyanse de aquí, no quiero que mis hijos lleguen y que lo primero que vea sea una ambulancia. –

-No puedo hacer eso, el protocolo me pide que lo revise antes de irme y que usted firme la carta de desistimiento. –

-Pues que espera, termine. –

-Sus signos son normales. – dijo uno de los paramédicos.

-Solo su temperatura está un poco por debajo de lo normal. – menciono el segundo.

-Ya veo, solo déjeme revisar sus pulmones. – la doctora saco el estetoscopio y le pidió hacer un par de inhalaciones, se lo quito un tanto extrañada y le pregunto con seriedad. - ¿Es usted asmático? –

-No, no lo soy ¿Por qué? –

-Le ha dolido el pecho, la espalda, le cuesta respirar. –

-No… si, no… - dijo comenzándose a sentirse un poco mareado.

La doctora saco un inhalador y se lo puso en la boca sin pedirle permiso, dándole dos disparos, aquello lo hizo toser, pero tras revisarlo de nuevo sus pulmones se escucharon mejor.

-Lo que usted tuvo fue un ataque de asma, seguro le paso mientras dormía, no se preocupe, con esta medicina va a tener, tómala dos veces al día o cuando sienta que le falta el aire, no amerita que lo transportemos al hospital, que pase buena tarde. – dijo con neutralidad. – Vamos, tenemos otras emergencias. –

-Si doctora. –

Al estar saliendo Poppy la detuvo en el pórtico.

-Solo fue eso y ya… no le va a volver a pasar ¿verdad? –

-Alcaldesa, ciertamente un caso como este es de gravedad, pero no es necesario que llame a los servicios de emergencia, fácilmente pudo llevar a su esposo, el hospital no le queda tan lejos, era más rápido que un carro los recogiera. –

-Lo lamento, no lo pensé, es que… entre en pánico y… -

-Lo note, su pánico es lo que realmente puso en peligro la vida de su esposo. –

Unas cuantas lagrimas recorrieron sus mejillas, estaba muy apenada, sabía que su actuar no fue el correcto.

-Alcaldesa, él está bien, solo no lo deje hacer actividades físicas pesadas, que descanse mucho y por favor, cero estrés. –

-¿Estrés? –

-Si, seguramente fue un susto, el estrés o un enojo fuerte que tuvo lo que le despertó el asma, y conociendo a su esposo creo que debió de ser eso último. –

-No… no es eso, él ha estado estresado estos días, los niños Petrov se están quedando y… -

-Cierto, esos vándalos. –

-No son vándalos, son buenos niños. –

-Lo que usted diga alcaldesa, solo piense un poco más en la salud de su esposo, realmente necesita descansar, por el momento dele una taza de té, eso lo ayudara. –

-Si, lo hare. –

Poppy entro a la casa y cerró la puerta, Ramón estaba sentado y la veía con cara de pocos amigos.

-¿Por qué lo hiciste? –

-¿Qué? –

-¿Por qué llamaste una ambulancia? ¿Qué hubiera pasado si Blossom y Sage llegaban y la veían? ¿Les quieres sacar un susto o que? Por si no lo has notado no la han pasado bien esta semana. – dijo molesto.

Poppy iba a empezar a gritar, pero las palabras de la doctora le resonaron en la cabeza.

-Lo siento, me asusté mucho y entré en pánico, por un momento pensé que te iba a perder. – contesto bajando la mirada.

-Esa no es la manera correcta de reaccionar a una crisis. –

-Te voy a preparar un té. –

-No lo quiero. –

Poppy no le puso atención y fue directo a hacerlo, teniéndolo terminado fue con él, le dio la bebida en la mano y se sentó en la mesa frente a Ramón, no era momento para discutir, quería que descansara.

-Ramón, estaba pensando… este fin de semana, yo pienso que… -

-Poppy estoy muy cansado… tengo mucho frio. – dijo volviéndose a acostar y cubriéndose con la sabana.

-¿Te sientes mal? –

-No, solo quiero dormir… solo eso. –

-No te duermas, por favor, necesito decirte esto, es importante. –

-Hace mucho frio. –

Poppy se limpió algunas lágrimas que se le estaban a punto de escapar.

-¿Qué es lo que quieres? Dime, lo que quieras te lo daré… -

Ramón se estaba quedando dormido, pero de forma clara dijo.

-Quiero a mi papá. –

-¿Qué? –

-Quiero ir a casa. –

-¿Quieres ir a Cloud City? –

-Si. –

-Ramón… ¿Por qué no vas con los niños este fin de semana? –

-No puedo. – dijo abriendo los ojos. – es nuestro fin de semana especial. –

-Para mí es más importante que estas bien, te caerá mejor el clima de la playa, tienes razón, aquí hace algo de frio. –

-Si no te importa… -

-Estaré bien, me encargare de que los Petrov se reúnan con su padre y los alcanzo después. –

-Si, eso suena bien. – finalizo Ramón para quedarse profundamente dormido.

Poppy ya no se quiso despegar de él, lo checaba constantemente, sin tener nada más que hacer tomo el teléfono, tenía que avisarle al señor Lombardi del estado de su hijo.

-Hola. – respondió una voz juguetona, era Nube quien siempre estaba risueño.

-Hola Nube, me preguntaba si está tu padre en este momento, ¿podría hablar con él? –

-Claro rosadita, a la orden. – dijo para pasarle el teléfono a su progenitor.

-Buena tarde hija mía, ¿en que puedo ayudarte? –

-Señor Lombardi… yo… es que… - Poppy se puso a llorar, aunque trataba de hacerlo de forma silenciosa para no despertar a su esposo.

-¿Paso algo malo? ¿Los niños están bien? – pregunto preocupado.

-Los niños están bien, el que no lo esta es Ramón. –

La mujer conto todo el incidente y lo apenada que se sentía por no haber hecho bien las cosas, por dejar que el pánico se apoderara de ella.

-La doctora dijo que pudo ser el estrés o un enojo y… Ramón ha estado muy tenso con una visita que se está quedando, yo fui quien los invito, él no quería, pero… creo que las cosas no están saliendo bien y…ya no sé que hacer, no quiero que empeore, pero la señora Petrov está hospitalizada y no podía dejar que sus hijos estuvieran… -

-¿Ella está hospitalizada? –

-Si, eso dije. –

-¿Y Ramón ha estado cerca de ella? –

-Casi no trato con ella, no se lleva bien con esa familia, se negó mucho a conocerlos, pero yo lo obligue y luego paso esto. –

-Ay no. –

-¿Es algo malo que los conociera? –

-No, no, para nada, me imagino que deben ser personas adorables si tienen tu atención, es solo que… no es nada, no tiene nada que ver, Ramón a veces se pone muy tenso, es solo el estrés querida, le paso una vez cuando era niño, a su padre le pasaba más seguido, es un malestar pasajero, solo necesita relajarse, se cómo tratar con esto, el aire salino del mar le caerá bien, me gustaría mucho ir por él en este momento, pero me es imposible, mañana tengo un nacimiento programado en la mañana, llegare allá en la tarde, solo trata de que no se estrese más y mantenlo caliente, prende la chimenea si puedes. –

-Claro, muchas gracias. –

-Gracias a ti Poppy por decirme lo que pasa, recuerda, nada de estrés, déjalo dormir si quiere y por Dios… no lo dejes hacer esa rutina tan extrema ahora que se siente mal. –

-No se preocupe, no lo dejare. –

-Hasta mañana. –

-Hasta mañana. – respondió Poppy colgando por fin.

De alguna forma todo había salido como lo espero, acercándose la hora en la que los gemelos volvieran de la escuela, Poppy se propuso hacer de comer, claro que no se arriesgaría a incendiar la cocina, había suficiente comida para calentar, por lo que solo estaba recalentando y poniendo la mesa. Aquel sonido de olla y platos hizo despertar a Ramón quien con una ligera cara de espanto le pregunto.

-¿Qué estas haciendo? –

-La comida, bueno, solo la caliento, no te preocupes, solo relájate, yo me encargo. –

-Pero yo puedo, solo… Poppy, ¿Por qué no me despertaste? Los gemelos ya van a llegar. – dijo mientras se ponía a ayudarla.

-Relájate, necesitas dormir. –

-Ya dormí lo suficiente. –

-No, no lo hiciste, ve a recostarte. –

-No quiero. –

-Ramón, no te portes como un niño pequeño, tienes que descansar. –

-No lo necesito. –

-Que si. –

-Descansare todo el fin de semana, déjame hacer esto maldita sea. – contesto muy enojado dejando caer los platos en la mesa.

Poppy comenzó a llorar, se supone que tenía que hacer que se tranquilizara, pero termino teniendo otra pelea con él.

-Lo lamento, no quise gritarte. – dijo tomando asiento en una silla.

Blossom y Sage entraron a la casa para ver una escena difícil de descifrar, su madre llorando en la cocina, su padre luciendo muy mal, parecía que le faltaba el aire, Poppy al percatarse de su presencia se limpió las lágrimas y les sonrió.

-Hola niños, ¿Cómo les fue en la escuela? –

Ramón solo suspiro, recargo su cabeza en sus manos y cerró los ojos, aquella postura pensativa le causo escalofríos a los gemelos.

-¿Qué esperan? Vengan a comer. – les invito Poppy.

Fue la media hora más silenciosa que la mujer de cabellos rosas había pasado, ese pesado momento fue sin duda aterrador, Poppy no podía dejar de pensar que hubiera pasado si su esposo no hubiera sobrevivido, ahora mismo estaría en el hospital ordenando los papeles de deceso, temas como abogados, lectura de testamentos, pensar en las cosas que deseaba decirle, hacer con él, en que era demasiado joven para ser viuda, imaginar una vida sin su amado la dejo con un hueco en el estómago y cero apetito.

Ramón tenía la mente bacía, le costaba concentrarse, en pequeños lapsos de tiempo se le olvidaba donde y con quien estaba, realmente se sentía cansado, y tenía esa extraña sensación como cuando era pequeño, de querer que su padre lo abrazara, de tener alado a Nube, de regresar a Cloud City con ellos.

Los gemelos por otro lado, estaban tristes, temían que en cualquier momento sus padres les anunciaran lo del divorcio y ellos aun no decidían con quien querían irse.

-Blossom, Sage… tenemos que decirles algo. – hablo Poppy.

Esas palabras, las temidas palabras, ya las veían venir.

-Su padre y yo estuvimos charlando y… bueno, ya saben que tenemos la visita de los Petrov, por lo que yo estaré ocupada este fin de semana, sé que es su ida a Cloud City, su padre los acompañara y tal vez, si alcanzo a terminar mis asuntos, los vea yo allá. –

Blossom y Sage no dijeron nada, no era lo que esperaban oír, seguramente querían prepararlos, darles un fin de semana tranquilo mientras ellos arreglaban los papeles del divorcio, como les había dicho la señora Parvaty, los problemas de sus padres no eran asunto suyo y los estaban dejando de lado. Poppy siguió hablando.

-Su abuelo y su tío vendrán mañana para recogerlos, así que pueden empezar a ahora a hacer sus maletas. –

-¿Nuestro abuelo viene? –

-Si. –

-¿Por qué? Él jamás viene a recogernos. –

-Bueno, es que… vaya, no pensé en esto… pues… - Poppy no sabía si contarles o no.

-Yo le pedí que viniera. – hablo medio adormilado Ramón. – Ustedes van para el fin de semana, yo me quedare un par de días más, como llevare más cosas es mejor que vengan por nosotros que ir en el camión. –

-¿No vas a regresar? – preguntaron los gemelos preocupados.

-No, yo no dije eso. – dijo con un tono molesto. Poppy hablo cortando la conversación, no quería que Ramón se molestara.

-Vamos a estar bien nosotros tres, ya verán, será divertido, ahora, ayúdenme a limpiar la casa y cuando terminen hagan sus maletas, su abuelo llegara en la mañana y todo debe de estar listo, yo voy al hospital ahora mismo para recoger a los Petrov, pórtense bien, ok… no tardo, si pasa algo ¿conocen los números de emergencia? – pregunto con tono ansioso a sus hijos.

-Si, los conocemos… ¿Por qué? – pregunto el par.

-No, por nadas, es que… -

-Poppy, ya vete, es más fácil limpiar la casa cuando tú no estás. –

-Siempre dices eso. – comento con una ligera risa. – No tardo. -

La mujer hizo lo prometido, tan rápido como pudo fue por los niños que estaban más animados, su madre se veía mejor y esperaban que en poco le dieran el alta. Ya todos en casa propuso una actividad.

-Todos a la sala. – Grito. – tenemos algunos bombones, ¿Qué les parece asar algunos en la chimenea? –

-Si. – respondieron los invitados, los gemelos solo rodaron los ojos bajo sus gafas, estaban muy molestos.

Poppy había hallado la forma de encender la chimenea sin que Ramón se molestara por estarlo cuidando.

-Blossom, Sage… ayuden a Sasha a limpiar la chimenea, Maicol, ¿podrías ir por unos cuantos leños? Están afuera. –

-Claro señora Poppy. –

-Timothy, ve por los bombones, están en la alacena, y yo iré por los trinches a la cocina. -

Todos fueron a acatar las órdenes de la mujer, menos dos niños que sentados desde el sofá le daban órdenes a una niña.

-Tienes que jalar la ceniza con la pala para limpiar la chimenea. – decía Sage.

-Porque si no el fuego se apagara y no servirá de nada que tu hermano traiga los leños. –

-¿No van a ayudarme? – pregunto Sasha.

-Le dijiste a los chicos en el salón que eras una princesa y nosotros tus príncipes. – comento Blossom un tanto asqueado.

-Así que juguemos a eso, tú eres cenicienta y tienes que limpiar sola la chimenea. –

-Pero el príncipe ayudo a cenicienta. –

-Eso fue después de la fiesta, en este caso, los bombones. –

-Ah… entonces después de los bombones… -

-Ni lo sueñes. – comentaron los dos con apatía.

En la cocina Poppy fue por los trinches, los dejo en la barra y se quedó mirando un momento a su esposo que estaba lavando los platos de la merienda. En voz baja, para que los niños no escucharan, comento.

-Ya no sé que es real y que es actuado. –

-¿A que te refieres? – pregunto mientras pasaba a secar los platos.

-Mentiste tanto tiempo para darme gusto, que ya no sé que es lo que te gusta, ya no sé si tu felicidad es real o falsa, en si las palabras que me dices son lo que piensas o solo pronuncias lo que sabes que yo quiero oír, te desconozco Ramón. –

-Poppy… ahora no, los niños están aquí y estoy muy cansado, no quiero discutir. –

-Es que no estoy discutiendo. – Poppy se puso detrás de él para continuar hablando en ese tono silencioso. – Tampoco te estoy reclamando. – La mujer poso sus manos en el lavabo, atrapando su cadera. – Solo te digo lo que pensé con la pausa. –

-Mira, la verdad es que no he estado pensando en nada de eso, lo lamento, pero si estas esperando a que yo te diga algo… -

-No, no te lo digo para escuchar tu respuesta, entre comentarios y cosas que han pasado, me sorprende como es que puedes saber lo que me gusta con tan solo verme a la cara, nuestra primera vez lo hiciste y no me conocías tanto como lo haces ahora, ha pasado el tiempo, y yo apenas si distingo cuando estás enojado o cansado, sigues haciendo más por mí que yo por ti. –

-Disfruto haciéndolo, jamás me he cansado, ni creo cansarme de verte sonreír. –

-Ramón… Gracias por ser paciente conmigo, por no rendirte, por siempre intentarlo, te amo. –

-Y yo a ti… pero no soy el único que lo hace, no es difícil contigo a mi lado…tú me enamoras todos los días. –

Las memorias de aquella primera noche seguían frescas, y viéndolo de espalda, recordaba con exactitud el punto donde lo beso tratando de despertarlo, un poco temerosa acerco sus labios y lo beso, fue rápido y cargado de una dulce ternura, entrelazo sus dedos con los de Ramón haciéndolo girar, quiera aprender a hacer lo que él hacía, a descubrir solo con sus gestos si le gustaba o fingía, comenzar de nuevo desde cero, por lo que atrajo su mano a su boca y sin dejar de mirarlo a los ojos la beso, eso no tuvo ninguna reacción, por lo que fue regando besos en su brazo, hasta finalmente llegar al codo, un leve movimientos en la comisura de los labios de Ramón se notó, pero nada, Poppy repitió aquello, aquel punto donde dejo una ligera marca de labial, el hombre trato de hacerse para atrás, la mujer volvió a hacerlo, esta vez con mayor fuerza y pasión, las mejillas de su esposo se sonrojaron y soltó una leve risa.

-Si… aquí te gusta. – menciono para comenzar a darle una serie de besos cortos y rápidos. Ramón se mordió los labios para no hacer ningún ruido.

-Poppy… - la llamo para que se detuviera. Ella voltio a verlo, soltó su brazo y lo tomo por la barbilla, ahora lo veía claro como el agua, sabía lo que él deseaba en ese preciso momento. Fue acercando su rostro al suyo, estaba a punto de darle un beso cuando hablo. – Los niños podrían vernos. –

-No me puede importar menos… - dijo sin detenerse, sus labios estaban a punto de unirse cuando un sonoro grito llamo su atención. Ramón de inmediato se dispuso a ir, pero temiendo que lo que fuera lo alterara, Poppy lo detuvo. – Yo voy, es Sasha y sabes que de eso yo me encargo. –

-Está bien. – contesto con un suspiro de decepción.

-Te lo recompensare pronto, lo prometo. – Poppy tomo los trinches y le lanzo la mejor de sus miradas coquetas.

En la sala Sasha no paraba de llorar enfrente de la chimenea, por el grito Maicol y Timothy fueron a aquel punto, los gemelos la veían parados a un lado de ella.

-¿Qué le hicieron tarados? – pregunto molestos el mayor de los Petrov.

-No le hicimos nada, ella solo se puso a llorar. –

-Sasha ¿Qué pasa? – le pregunto Timothy.

-Vamos, cálmense todos. – Hablo Poppy. – Sasha, cariño, ¿Qué es lo que pasa? –

La pequeña sostenía entre sus manos un pequeño pedazo de metal quemado.

-Lo quemaron… - dijo llorando más fuerte.

-¿Qué quemaron? –

Los gemelos voltearon a verse en silencio y comenzaron a alejarse en dirección a las escaleras tratando de que nadie lo notara.

-Mi diario… me lo regalo mi mamá en mi cumpleaños, ahorro dinero durante mucho tiempo para dármelo, dijo que toda niña debía de tener uno. – sollozo Sasha.

-Si, lo entiendo, pero… ¿Qué hacia tu diario aquí? – Poppy saco unos cuantos pedazos de cuero rosa quemado. - ¿Quién lo hizo? – Ella sabía de la importancia que tenía un diario para una pequeña, cuando fue niña tenía miles de esos cuadernos secretos que guardaba con mucho cuidado.

-Fueron esos dos hijos de… - exclamo Maicol sin poder terminar por el respeto que le tenía a su anfitriona.

Poppy volteo a ver a sus hijos que no alcanzaron a irse de la escena del crimen.

-Blossom, Sage… ¿ustedes hicieron esto? –

-No… si, pero es que ella… -

-¡¿QUÉ?! Vengan aquí en este instante. –

Los gemelos obedecieron de inmediato.

-¿Quieren decir que entraron a la habitación donde Sasha se estaba quedando, escudriñaron en sus cosas, encontraron su diario y lo quemaron? – supuso molesta.

-No. – contesto apenado Blossom.

-Entonces como consiguieron su diario. –

-Unas chicas de nuestra clase nos lo dieron y decía cosas horribles y vergonzosas de nosotros, por eso… - confeso Sage.

-¿Estamos hablando de las mismas chicas que la molestaban? –

-Si, pero es que ellas tenían razón en… -

-Nunca habrá una buena razón para molestar a alguien, Blossom, Sage… no debieron de leer ese diario, lo correcto era devolvérselo a Sasha. –

-Pero nosotros no lo leímos, ellas fueron… -

-¿Y que si ellas lo hicieron? No debieron de escucharlo, cuando alguien tiene un diario es para guardar un secreto, por muy bobo, extraño o raro que sea, no es para que nadie lo lea, no puedo creer que tenga un par de hijos tan insensibles, torpes, mentirosos… ¿Cómo pudieron hacerle esto a Sasha? ¿Qué no tienen corazón? –

Poppy seguía hablando cada vez más y más fuerte hasta que comenzó a gritarle a los dos, finalmente Ramón se puso delante de ellos.

-No les grites. – le pidió con voz cansada. – Por favor, yo queme el diario. –

-No, no lo hiciste… no quieras encubrirlos Ramón. – hablo Poppy tratando de normalizar su voz.

-No lo hago, es que yo vi cuando lo quemaron y no les dije nada. –

-Pero tú no sabías que era ¿cierto? – hablo con tono esperanzado.

-Yo también lo leí. – confeso.

-Pero… ¿Por qué? No lo creo… ¿Cómo pudiste? – pregunto decepcionada.

-Déjame explicártelo, por favor… vamos a fuera. –

-Está bien. – respondió tratando de no hacer un drama.

La pareja salió al pórtico, apenas paso eso los gemelos se fueron a su habitación, el mayor no dejaba de llorar, mientras el menor trataba de consolarlo sin éxito alguno.

Luego de una breve charla, Ramón y Poppy estaban sentados en el pórtico sin decir nada, ella veía hacia la nada sin decir una sola palabra, apenas si parpadeaba.

-Déjame ver si entendí… ¿Me quieres decir que, no solo deje entrar a casa a los dos brabucones más temidos de toda la ciudad por todos los niños, sino que pase mimando a la niña que acoso a nuestros hijos toda una semana? ¿Y tu no me lo dijiste por que…? – pregunto volteando a verlo.

Ramón dejo escapar un suspiro, más de cansancio que de otra cosa.

-Le crees más a ellos que a nosotros, pensé que si te lo decía no te iba a importar, para ti toda la gente es buena o crees que todos tienen detrás una historia desgarradora y que solo necesitan ayuda, no te equivocaste conmigo, pero créeme, muchos solo les gusta molestar, y esos niños son el ejemplo, bueno… solo Maicol, Timothy es un buen niño, solo le toco una familia que no le pone la debida atención. -

-Lo entiendo, yo creí sus mentiras en un principio, pero jamás obligaría estar los gemelos cerca de una persona que se portó como lo hizo Sasha… y ella, Dios… debió de ser una tortura esta semana con Blossom y Sage ignorándola, haciéndole caras, no puedo creer lo que hicieron los demás niños en el auditorio, ¿Cómo pudieron? –

-Hable con la directora, suspendieron a las niñas que robaron el diario y bueno… los gemelos querían hablar de esto contigo, pero no tuvieron tiempo por las visitas, una cosa llevo a la otra y lo postergamos. –

-No debieron de hacer, Ramón, debieron de venir conmigo de inmediato, se que a veces parece que le doy más importancia a los demás, pero si hubieran sido sinceros, tenemos que castigarlos. –

-No por favor, no más castigos. – dijo escondiendo su rostro entre sus manos. – yo les dije que no te dijeran nada. –

-¡¿Por qué?! – dijo desesperada, pero al verlo tan estresado lo abrazo con fuerza y con dulzura repitió la pregunta. - ¿Por qué? –

-Pensé… yo pensé, se lo mucho que te gusta hacerla de cupido, y lo único que se me vino a la cabeza fue que obligarías a nuestros hijos a salir con ella. –

-Jamás los obligaría a estar con alguien a quien no aman. –

-Yo supuse que… bueno, los estabas forzando a hacerse amigos de los Petrov, pensé que harías lo mismo con Sasha. –

Poppy volvió a sentarse alado de su esposo, lo sabía, desde un inicio cuando lo dudo, debió de dejar que servicios sociales de Villa Trolls se encargara de todo.

-Ya no lo hare. – dijo Poppy rompiendo el silencio.

-¿Qué? –

-Ya no ayudare a nadie. –

-No…no, yo no quiero eso, a ti te gusta ayudar, no quiero que cambies solo porque a mi no me gusta hacerlo. –

-Pero tu si cambiaste por mi, cambiaste mucho… vas a fiestas odiándolas, cambias tus horarios para que se acoplen con los míos, cambiaste tu forma de ser a una que me gustara, incluso cuidas que yo me divierta más que tú y me encanta, eres increíble, romántico, cálido… eres todo lo que soñé que sería mi esposo ideal, pero estos últimos días no lo has sido. –

-Lo lamento, lo seré, lo volveré a ser, es solo que he estado cansado, te prometo que cuando regrese de… -

-No me entiendes. – dijo silenciándolo con uno de sus dedos sobre sus labios. – Estas últimas semanas te comportaste como eras antes de conocerme, como ese joven de negros cabellos que vagaba con una actitud de chico malo. –

-Lo siento, es que esos mocosos me sacan de quicio, y Blossom y Sage han tenido ideas raras que me… -

-No he acabado. – Poppy se acercó más a él, incoándose quedando sus rostros frente a frente. – Ramón, se porque estas cansado. –

-¿Lo sabes? –

-Yo también estaría cansada si tuviera que fingir todo el tiempo, me gusta mi tierno y adorado esposo, pero de quien me enamore fue del chico malo de la colina, y esta semana que lo volví a ver… Dios, cuanto lo extrañaba. –

-¿De verdad? ¿No te molesta que me ponga de mal humor o que maldiga por cosas o sea algo paranoico? –

-Me encantas en todas tus facetas, pero esa la amo más, ya no tienes que tener miedo. –

-Pero… soy un mal ejemplo para los gemelos, no quiero que ellos. –

-No lo eres, en este momento creo que ellos necesitan aprender de ese chico rudo, defendieron a toda una escuela con su ayuda, uno de ellos casi tiene su primer beso, no como me gustaría, pero vaya… Papi malo logro algo increíble, ya no necesitas fingir con nadie, todos te amamos como eres mi querido gruñón. –

Ramón dejo escapar un par de carcajadas.

-¿Estas seguro que esto es lo que quieres? –

-¿tu quieres seguir fingiendo todo el tiempo? –

-No… ya no. –

-Me alegra escucharlo, ahora, déjame contarte mi plan con los Petrov, ya lo había hecho desde hace unos días, era una sorpresa, pero… -

Mientras Poppy le explicaba a Ramón sobre su plan de que el fin de semana se lo pasarían en la alcaldía mientras ellos iban a Cloud City, adentro Timothy y Maicol trataban de calmar a su hermana.

-Sasha, cuando mamá salga del hospital te comprara otro, deja de llorar. – dijo Timothy.

Ella no solo lloraba por su obsequio perdido, le dolía que hubieran sido sus amores quienes lo volvieran cenizas, esa niña de verdad estaba enamorada de los dos, y ya no haya la forma de que la correspondieran, Maicol algo harto se fue a sentar a la ventana, mientras que Timothy andaba por los pasillos dando vueltas pensando en que decirle a su hermana para que se calmara. Por ello nadie vio a Sage que bajo con paso molesto hasta la chimenea. Sasha al verlo, por una breve fracción de segundo pensó que se iba a disculpar, que la abrasaría, le cantaría, pero no fue así, con tono golpeado el niño le dijo.

-¿Crees que estás enamorada de nosotros? Piénsalo dos veces niña boba. –

-Oye tu hijo de… -

-Cierra la maldita boca. – le grito a Maicol dejándolo pasmado, Sage continuo. - ¿Sabes que pasa cada 14 de febrero? A mi hermano y a mi nos llegan muchos chocolates y mi padre quema las cartas de amor en la chimenea mientras nosotros los comemos, no importa de quien sea. Hay chicas que llevan años intentando lo que tu crees en tu imaginación que ya obtuviste, das por hecho que porque mi madre te tiene lastima ya te quedaras con alguno de nosotros, pero entiende algo, ni siquiera te consideramos nuestra amiga, no eres nada para nosotros, solo una molestia que nos estorba. –

-Yo… yo se que no soy bonita y no tengo ningún talento especial, pero si… -

-¿No mes estas escuchando? –

-Es que si me das una oportunidad, yo podría gustarte con el tiempo y… -

-Deja de soñar despierta. –

-Es que tú me gustas mucho. –

-¿Te gusto? ¿Enserio? – dijo con un tono dulce hincándose y acercándose a ella.

-Si, de verdad, me esforzare por ser una novia bonita, nos vamos a divertir mucho, lo prometo –

-Suena bien. –

-¿Es esto un si? – pregunto la niña completamente ilusionada.

-Claro, solo queda una cosa por hacer. – dijo tomando sus manos con fuerza. Esa acción hizo latir rápido el corazón de Sasha, sus mejillas se sonrojaron, sus hermanos presentes no sabían que hacer, ¿detenerlos, dejarlos? Sus rostros se fueron acercando, la niña cerro los ojos y preparo sus secos labios para lo que sería su primer beso. Sage se alejó un poco y con un brusco movimiento hizo que sus lentes cayeran al suelo. – Abre los ojos Sasha. – le pidió con ternura. La pequeña obedeció para encontrarse de lleno con esa mirada absorbente y perdida, era como si todas sus pesadillas se vieran reflejadas es esas dos perlas, grito aterrada, trato de hacerse asía atrás, pero Sage la agarró fuerte de los hombros y la obligo a seguir viéndolo. – ¿Te sigo gustando Sasha? ¿Sigo siendo lindo? ¿Te sigo haciendo reír? –

Los gritos venidos desde adentro alertaron a Poppy y Ramón, la mujer entro primero y soltó un grito al ver el rostro desnudo de su hijo.

-Sage ¿Qué estás haciendo? – pregunto asustada Poppy.

-Ella miente, dice que le gustamos, pero jamás nos ha visto a los ojos, Cristal puedo ver a Blossom sin los lentes, ¿Cómo puede decir que nos ama si nos tiene miedo? – Sage soltó a la niña y camino para estar frente a frente de Poppy. -Dime, mamá, ¿Cómo puedes amarnos si ni siquiera nos puedes ver a los ojos? –

-Sage… yo… - Poppy comenzó a llorar, quería verlo, quería ver de nuevo esos pares de ojos tan inusuales, pero tenía miedo. – es que yo… -

-Sage, ponte tus lentes. – le ordeno Ramón.

-No, los padres de Kana nos pueden ver sin ellos, Cristal, Suset, Besty y Mattew, nuestro abuelo L. también, ustedes son los únicos que no pueden… y dicen amarnos. – grito molesto.

Ramón cruzo la sala con paso decidido tomo a su hijo por la barbilla y mirándolo directamente a los ojos ordeno con más fuerza.

-Sage, ponte los lentes ahora. –

Aquello desubico al niño quien sorprendido le contesto.

-Tu no nos tienes miedo. –

-Estas asustando a todos, Sage, ponte lo lentes o vete arriba, lo que quieras hacer de esas dos cosas, pero hazlo ahora. –

El niño miró alrededor, Poppy se cubría los ojos, Sasha estaba abrazada de Maicol quien se cubría el rostro con ella, Timothy estaba escondido detrás de un sillón.

-Por favor, Sage. – le pidió su padre.

Sin decir nada se fue corriendo directo a su cuarto.

-Ya se fue Poppy. – menciono mientras la abrazaba.

Poppy no podía parar de llorar, ya era demasiado, todo lo que paso ese día, los niños, los gritos, las charlas, de lo que se enteró, solo quería ir a dormir y esperar que mañana fuera un mejor día, "Esta vez si la hiciste en grande Poppy" pensó la mujer "casi matas a tu esposo, traumas a tus hijos y destruyes tu familia por hacer un favor, tensione demasiado las cosas en casa", entre sollozos susurraba.

-Ya no más, ya no más. –

-Está bien Poppy, no creo tener fuerza para hablar con nuestros hijos. – Confeso. – Pero mañana llega mi padre, y sabes que él es… él es increíble con los castigos. –

Esa aclaratoria le pareció chistosa a Poppy.

-Cierto, mañana todo estará bien. –

No es que los padres estuvieran aceptando que no podían educar a sus hijos, era solo que ambos habían llegado a ese punto de quiebre. Nadie estaba con ánimos de cenar, aunque Poppy obligo a Ramón a comer un poco de fruta picada, los niños Petrov se fueron a dormir mientras que la mujer hacia rondines de cuarto a cuarto, pasaba de revisar a su esposo a consolar a la niña.

-Sasha, sé que eres tímida, pero debiste decirme que eran mis hijos los que te llamaban la atención. –

-Es que… Blossom y Sage… -

-Ellos son muy populares, mira… Blossom ya está enamorado de alguien y me parece que esa niña le corresponde… y Sage, bueno, a él todavía no le gusta nada del tema y yo no puedo obligarlos o persuadirlos de que sientan algo por ti… lo siento cariño. –

-Pero usted dijo que no dejara de intentarlo. –

Poppy se mordió los labios al recordar todo lo que le menciono.

-Se lo que te dije, pero… no con mis hijos, no es que crea que no seas digna de estar con ellos, lo eres, eres hermosa, mis hijos tendrían suerte, pero no es el caso, a ellos no les gustas y… Sasha, no puedes dejar que ellos te traten mal, mi esposo fue cruel conmigo, pero la diferencia fue que nunca me lastimo apropósito, o bueno… si lo hacía. – comento riendo. – pero solo fue porque estaba muy lastimado, lo mío no es lo mismo que te está pasando a ti, lo único que te puedo prometer es que Blossom y Sage se disculparán por todo y que de una forma correcta te dirán lo que piensan de tus sentimientos, ellos saldrán de vacaciones un par de días, después de eso lo harán. –

La pequeña se durmió entre sollozos, todos soñaron profundamente, menos Poppy que se moría de ganas porque su suegro llegara ya.

La mañana llego, los gemelos vieron raro el hecho de encontrarse con su madre quien los mando de nuevo a la cama.

-¿Pero que pasa con la rutina? –

-Hoy no habrá, su padre se siente un poco mal desde la charla que tuvimos ayer, la doctora dijo que tenía que descansar. -

-¿Doctora? – preguntaron los gemelos preocupados.

-No es nada grave, su padre está bien, solo es el estrés. –

-¿Por eso viene el abuelo? –

-Si, pero no se preocupen, vuelvan a dormir. –

-Queremos ver a papá. –

-Sage, déjalo descansar, solo vuelvan a la cama los dos. –

-¿Y si no queremos? – pregunto Sage amenazando con quitarse los lentes, pero Blossom de inmediato lo detuvo.

-Vamos a hacer una cosa. – dijo mientras se masajeaba las sienes. – Lo van a ver en silencio y volverán a su cuarto sin decir nada. –

-Esta bien mamá. – le contesto Blossom.

Los niños entraron en la habitación para ver a Ramón dormir con tranquilidad, aunque lucía un poco pálido, sin más los niños regresaron a su cuarto. Poppy finalmente bajo para preparar el desayuno, tal vez no fuera nada elaborado como lo que hacía su esposo, pero había algo que a ella le quedaba de maravilla, mejorar el sabor de la avena que preparaba el hombre como castigo, y de esa había quedado mucha en el congelador, luego de calentarla le agrego cocoa, azúcar y canela, dándole un sabor a chocolate, acompañada con frutas frescas y secas era simplemente deliciosa. Todos comieron dejando sus platos limpios.

-Tengo algo que decirles a todos. – dijo Poppy llamando la atención de los presentes. – Maicol, Timothy y Sasha, espero que tengan listas sus cosas, su padre llegara mañana y para que les sea más fácil ver a su madre este fin de semana vendrán conmigo a la alcaldía, es pequeña y tendremos que dormir todos en un cuarto y la sala… creo, pero verán que serán mejor las cosas así. –

-¿Por qué no nos quedamos aquí? – pregunto un tanto molesto Maicol que no quería dejar la comodidad de tener un cuarto para él solo.

-Porque este fin de semana mi esposo y mis hijos saldrán de vacaciones a la playa, mi suegro viene esta mañana a recogerlos, yo tengo algunas cosas que hacer en el trabajo y nadie estará en casa. –

-¿Cómo sabemos que eso es verdad? – cuestiono.

-Niño, no vives aquí, ya te hicimos un favor, ahora lárgate. – le contesto molesto Ramón.

Los Petrov esperaban que Poppy le discutiera, pero ella solo le sonrió, le dio un beso en la frente y con tono dulce le dijo.

-Ve a descansar un poco. –

-No tengo sueño. –

-No duermas, solo recuéstate. –

-No me trates como moribundo, estoy perfectamente bien. –

-Ramón, no discutas, por favor, solo vete, yo me encargo. –

-Como quieras. –

El hombre se dirigió a la sala y se recostó en el sofá más largo.

-Ahora, Maicol, Timothy y Sasha, dejen listas sus cosas, vayan a la escuela y saliendo yo iré por ustedes, mi suegro llevara sus maletas a la alcaldía, Blossom y Sage los ayudaran con eso, no se preocupen. –

Luego de aquella charla todos salieron a la escuela, antes de irse Poppy se detuvo en la puerta.

-¿Vas a estar bien? –

Desde el sofá su esposo le respondió.

-Si, solo son un par de horas, no me pasara nada, además mi padre no tarda en llegar. –

-Tienes razón, te veo después… te amo. –

-Aja… - dijo mirándola con ojos burlones.

-Hasta luego chico malo. –

-Hasta pronto atolondrada. –

Las horas pasaron, Ramón no pudo seguir recostados sin hacer nada, por lo que se levantó a limpiar un poco la cocina, el teléfono sonó.

-Buenos días. – hablo un tanto extrañado.

-Hermanito ¿Qué crees? –

-¿Qué pasa Nube? –

-La chica que está atendiendo Papá es primeriza y parece que el niño no quiere salir. –

-Suena mal. –

-Si, no corre peligro ni nada, solo que no vamos a llegar hasta la tarde como a eso de las dos o tres. –

-Está bien, a esa hora llegan los gemelos y ya casi todo está listo, solo tenemos que llevar las maletas a la alcaldía, si lo hacemos rápido saldremos en la tarde de casa. –

-De eso es lo que tenía que hablarte, Papá dice que nos quedaremos a dormir. –

-No ¿Por qué?... Nube, de verdad necesitamos el viaje, dile a Papá que nos iremos de una vez. –

-Es que dice que depende como te vea, no se arriesgara a llevarte en carretera si te pones mal. –

-No me siento mal, estoy bien, no quiero estar aquí para cuando pase, Poppy se moriría del susto, quede inconsciente ayer y llamo a una ambulancia, mi esposa es atolondrada, me mandara a la morgue. –

-Con Papá ahí no pasará, hermanito… yo pienso igual, será mejor pasarlo en tu casa. –

-Nube, dile a Papá que no quiero que ni Poppy ni mis hijos me vean así, trata de convencerlo. –

-Si quieres que lo haga necesito una motivación. –

-Bien, ¿Qué quieres? –

-Unos aros de cebolla, de esos que haces con paprika y panko. –

-¿Enserio? ¿La salud emocional de mi familia depende de que te prepare aros de cebolla? –

-Así es amigo. –

-Ok, te hare los estúpidos aros de cebolla, pero trata de darte prisa. –

-No puedo hacer que la chica dé a luz antes. –

-Has lo que tengas que hacer, patéala si es necesario. –

-Está bien, si Papá me regaña diré que fue culpa tuya. –

Ramón negó con la cabeza y le colgó, fue por las cebollas y comenzó a limpiarlas y a preparar toda la mezcla para freírlas.

En la escuela las clases terminaron, todos los niños fueron a la alcaldía siendo escoltados por la alcaldesa.

-Blossom, Sage, vayan a casa por las cosas de los Petrov, ayuden a su abuelo y a su tío. –

-Si mamá. – Contestaron sin ninguna emoción.

El par camino entre las veredas del bosque hasta llegar a su casa, entraron sabiendo de sobra que su abuelo no había llegado, no había huellas de carros en el camino, así como no había ninguno estacionado frente a la casa. Entraron sin hacer ruido, pues no sabían si su padre estaba dormido o descansando, pero se encontraron con la escena de su padre llorando en la cocina. Algo asustados fueron a verlo.

-¿Papá? ¿Está todo bien? –

-Si, es solo que su tío… me pidió aros de cebolla y… - Ramón no podía parar de llorar mientras rebanaba el bulbo.

-Papá, ¿es por Mamá que estas llorando? – pregunto Sage tratando de tomarlo del brazo, a lo que el hombre se alejó.

-No me toquen… ahora no, hace frio, mucho frio ¿no lo sienten? –

Ramón esquivo a sus hijos y se fue directo al sofá, se acurruco en el con la manta, estaba más pálido, temblaba mucho.

-¿Papá? –

-Vayan con su madre y díganle que su abuelo se retrasó, pero que ya no tarda. –

-¿Hay algo que nos estén ocultando? – Hablo Sage, ya no quería que lo ignoraran, deseaba una respuesta real.

-Sage, ya les dije, no pasa nada. –

-No… quiero saber que pasa. – dijo Sage con tono firme.

-Sage, vamos con mamá. – menciono Blossom mientras lo sujetaba del brazo. – Iremos con mamá, papá… en un momento regresamos. –

-Gracias hijos. – contesto con tono cansado.

Mientras caminaban por el bosque el par discutía.

-¿Qué te pasa Sage? –

-¿Qué que me pasa a mi? ¿Qué te pasa a ti? Nuestros padres se están separando y tu solo piensas en Cristal, nuestra familia se está deshaciendo, deja de llorar por ella y céntrate en nosotros. –

-No estoy pensando en Cristal y estoy tan preocupado como tú, pero estaba pensando en lo que nos dijo la señora Parvaty, si nuestros padres se separan no es asunto nuestro. –

-Claro que lo es, nos afecta a todos. –

-Sage, tengo tanto miedo como tú, pero imagina cuanto miedo debe de sentir mamá o papá… en especial él, no luce bien, Maicol tenía razón, esta pálido. –

-Eso si… -

-Las cosas entre los dos ya están mal como para que nosotros la empeoremos. –

Sage se encogió de hombros, no se había estado portando para nada bien.

-¿Crees que deba de disculparme? –

-Obvio si, pero esperemos que todo esto pase. –

En la alcaldía los Petrov estaban en la entrada cuestionándose que tan pequeña era la casa del alcalde, cuando Timothy noto la tristeza de Sasha.

-Es mejor estar aquí como dijo la señora Poppy, nos vamos a olvidar de esos bobos gemelos. – menciono para tratar de animarla.

-De verdad me gustan. –

-Vamos, recuerda lo que dijo mamá ayer que la visitamos, que nos portemos bien, no debemos de cerrarnos las puertas, y la puerta de la alcaldesa es la mejor… de hecho es la única que está abierta, nadie nos quiere en este pueblo. –

-Es porque son una bola de perdedores. – comento Maicol para luego escupir.

Timothy había aprendido tantas cosas con Ramón, que ya no tenía miedo a hacerle frente a su hermano.

-¿No crees que tenga algo que ver con nuestra actitud? –

-Disculpa. – dijo con tono indignado mientras se hurgaba la nariz. – este pueblo está lleno de nenas sensibles, eso es lo que pasa. –

-Maicol, si no fuera por la señora Poppy de verdad estaríamos en serios problemas, deberías de estar agradecido, a pesar de lo mal que te has portado con sus hijos, y eso también lo digo por ti Sasha, nos aceptó en su casa, nos cuidó, incluso le compro ropa nueva a nuestra hermana, no podemos darnos el lujo de perder su fe en nosotros. –

-Estas actuando como nena. – comento burlón el mayor.

-No Maicol, ya es suficiente, ya no los molestes, diles que inventaste lo del divorcio o yo se los diré. –

-¿Tu vas a que? – dijo mostrando amenazadoramente el puño.

-¿Vas a golpearme aquí, enfrente de todos? – cerca de ellos estaba Poppy con su grupo de amigas, Maicol solo se alejó un par de pasos.

-Por ahora estas salvado. –

-No, por ahora tu estas bien, que pasara cuando la mentira se sepa, no soy el único que sabe lo que dijiste, los gemelos saben, el señor Ramón te escucho, ¿Qué pasara cuando él le diga a su esposa? No podemos darnos el lujo de perder a la única persona que nos apoya, no tenemos a nadie más a quien pedirle ayuda, creo que aun estamos a tiempo ¿no crees? –

-Es que no mentí. – comento Maicol con sinceridad.

-¿A que te refieres? –

-No mentí, la escuche a ella hablando por teléfono cuando bajaba las escaleras y eso fue lo que escuche, que pediría los papeles del divorcio. –

Los tres niños se quedaron callados, era una pena para Sasha y Timothy saber que una pareja tan amable fuera a separarse, no entendí el porqué.

Blossom y Sage llegaron, pero en vez de ir directo con su madre se fueron a sentar al quisco, ambos niños lloraban mucho, querían que todo eso acabara pronto, al percatarse, Poppy fue a ver que sucedida.

-Niños, ¿Qué hacen aquí? Los mande por su abuelo y tío. –

-Aun no llegan, papá dice que se retrasaron. –

-Oh, está bien, pero ese no es motivo para ponerse triste. –

-No estamos llorando por eso. – se defendieron.

-Entonces ¿Por qué lloran? –

-Vamos a extrañar Villa Trolls. –

-¿La van a extrañas? Pero si solo van el fin de semana a Cloud City y se regresan. –

-No, no lo haremos, si Papá se queda haya nosotros también lo haremos. Nos queremos quedar con Papá. –

-Su padre va a descansar, cuando se sienta mejor regresara a casa, se los prometo. –

-No mientas, sabemos lo que pasa. – dijo Blossom.

-Y lo escogemos a él, jamás te perdonaremos que lo hayas hecho llorar. – menciono Sage con ira.

-No… no entiendo, ¿a que se refieren? –

-Lo sabemos todo. –

-¿Qué saben? –

-Lo del divorcio, se van a separar. –

Al escuchar eso Poppy soltó unas sonoras carcajadas.

-¿Pero cómo se les ocurrió tal tontería? –

Los gemelos al ver su madre tan contenta detuvieron su llanto.

-¿No se están divorciando? –

-No, niños… amo a su padre ahora más que nunca, jamás me iría de su lado. –

-Pero… ¿y el viaje a Cloud City? Es su aniversario… -

-Si, lo es, pero Papá de verdad se siente mal, es verdad que hemos estado discutiendo los últimos días, pero no es nada serio, o bueno… ya no lo es, de donde sacaron esa idea tan rara. –

-Es que aquella vez que los escuchamos discutir tu dijiste que te ibas a ir de casa. –

-Ah… esa vez, ya veo… solo lo dije para molestarlo, él siempre dice que se ira a Cloud City, es solo un juego entre él y yo. –

-Además Maicol nos dijo que te escucho hablando por teléfono, que estas preparando los papeles del divorcio. –

-¿Maicol dijo eso? – pregunto con curiosidad, ese niño de verdad era malo por gusto como decía Ramón. -¿Y le creyeron? –

-Pues no, pero cuando vimos como reacciono Papá al oírlo. –

-¿Su padre escucho? – Pregunto preocupada.

-Si, se asustó… creo, porque dejo caer la ensalada de frutas. – dijo Blossom.

-Parecía que se sentía mal… al verlo creímos que Maicol decía la verdad, él se veía asustado y nos asustamos aún más. – confeso Sage apenado por caer en la mentira del chico.

-No puede ser… - Poppy ahora entendí porque el actuar tan raro de Ramón, fue un cambio tan repentino, debió de estar muy asustado. – Eso debió ser. – susurro, "lo que le causo el ataque fue lo que dijo Maicol" concluyo en su mente.

-¿Mamá? – los gemelos la llamaron al verla alejarse tan seria.

-Si Papá está realmente enfermo… - dijo Blossom.

-Como para que el abuelo venga… - continuo Sage, para finalmente decir ambos.

-¡¿Quién lo está cuidando ahora?! –

Los niños se pararon como si algo los hubiera picado y salieron corriendo como alma perseguida por el diablo directo a casa, cruzaron las veredas de forma veloz, saltaron el portón negro y atravesaron la puerta de su casa.

-¡PAPÁ! – gritaron ambos, pero este no respondió, parecía estar dormido.

Al ver su apariencia los niños pensaron de inmediato que algo andaba mal, lucia pálido y su pecho no tenía el característico movimiento de respiración.

-Sage… creo que no está respirando. –

-¿Qué hacemos? –

-¿RCP? –

-¿Eso no es para cuando alguien se ahoga? –

-No, esa es la maniobra Heimlich. –

-Ya sé cuál es esa…a lo que me refiero es que no sabemos si solo no respira, no le darás masaje al corazón si está latiendo. -

-Tienes razón, el abuelo dice que siempre debemos verificar si la persona necesita ayuda. –

-¿Papá, necesitas ayuda? – El silencio reino en la sala. -No responde, ¿cómo sabremos si necesita si no nos dice? – cuestiono Sage.

-Torpe, es porque esta inconsciente. –

-¿Entonces porque me pediste que le preguntara? –

-Porque es el protocolo. –

-Sabes que papá odia los protocolos, los protocolos matan personas. –

-No, no seguir los protocolos mata personas. –

-Claro que no. –

-Que si. –

-Que no. –

-Espera. – interrumpió Blossom. - ¿Por qué discutimos? –

-¡PAPÁ! – gritaron ambos niños.

-Sage, checa que no se ahogue con su lengua, yo revisare su pulso. –

El menor quedo como ido al tocar sus mejillas, el mayor quedo estático al tocar su mano, los gemelos voltearon a verse, por su mente veían nubes de tormenta que de alguna forma bajan más y más, neblina espesa que se filtraba por las ventanas, inundaba el piso subiendo de nivel, estaba fría, de aplastante forma se tragaba el sonido dejando todo en silencio, aquella falta de calor sofocante se metió en sus cuerpos haciéndolos temblar, luces bailaban entre la niebla. Lo supieron, su padre no estaba enfermo.

-Tengo mucho frio. – dijo Sage abrasándose a si mismo.

-Yo también. – Blossom abrazo a su hermano en un intento fallido de tener algo de calor.

De alguna forma aquel toque ayudo a Ramón, quien abrió de golpe los ojos y voltio a verlos muy preocupados.

-¿Qué hicieron? ¿Por qué me tocaron? –

-Tenemos frio. – le dijeron con lágrimas en los ojos.

-Si, si… lo sé, hace frio. –

Ramón llevo al par a la chimenea, los cubrió con la frazada que tenía y puso algunos leños, con algo de dificultad los prendió.

-Todo va estar bien. – les decía mientras los abrazaba. – va a pasar, ya lo verán, solo será un mal rato. –

-¿Esto sentiste cuando ayudaste a Lakshmi? – pregunto Sage.

-No, eso fue diferente, ella solo estaba fría, pero… -

-La señora Petrov, ella no va a … - Blossom estaba comenzando a llorar.

-No lo digas. – Ramón temblaba al igual que los niños, ni el calor del fuego lograba calentarlos.

-No quiero que algo así le pase a mamá. – menciono Sage casi como un susurro.

-Pues estabas dispuesta a dejarla hace un rato. – comento Blossom más como una broma en un vano intento de causar risas.

-¿Por qué querías dejarla? – cuestiono intrigado Ramón.

-Es que le dije que si te hacia llorar no quería verla de nuevo. –

-Es bueno saber que tengo tu apoyo… pero no entiendo, ¿Por qué me haría llorar? –

-Ya no importa. – dijo Blossom. – le dijimos lo que dijo Maicol en el desayuno. –

-¿Es broma no? –

-No, a ella le pareció chistoso, aunque dejo de reírse cuando le dijimos que tu escuchaste. –

-Ay no… -dijo llevándose una mano a la cara. - ¿Dónde está su madre ahora? –

-Sigue en la casa del abuelo… o eso creemos. –

Ramón se levantó y mientras salía corriendo de casa le dijo a los gemelos.

-No se muevan de ahí, no tardo. –

-No lo haremos. –

Andando por la vereda que llevaba al pueblo, corriendo con la mente en otro lugar, Ramón casi es atropellado por un auto negro que se dirigía a su casa.

-¡Por Dios!… Ramón ¿Por qué no estás en casa descansando? – pregunto con voz severa el Señor Lombardi saliendo del auto al ver a su hijo recargado en el capo. – Casi te atropello, ¿No me viste venir? –

-Lo siento. – dijo jadeando. – es que… necesito hacer algo antes, necesito ir por Poppy a la alcaldía. –

-Pues entra al auto y vayamos por ellas. –

-Es que no hay tiempo. –

-Si no hay tiempo vayamos a la casa, debes de estar en cama. –

-No, yo volveré, cuida a los niños. –

-¿Qué tienen los niños? –

-Están mal. –

-¿Les está pasando lo mismo? –

-Si… están muy asustados, por favor, ve con ellos primero. –

Ramón se alejó corriendo con rapidez.

-¿Qué hacemos? – pregunto Nube.

-Vayamos primero a ver a los niños, luego vamos por Ramón. –

Contesto el señor Lombardi entrando de nuevo al auto. No tardaron nada en llegar a la casa de la colina, Nube entro deprisa mientras que su padre bajaba todo su arsenal médico.

-¿Cómo están mis sobrinos favoritos? – grito alegre.

-Somos tus únicos sobrinos. – le contesto el par que se veía muy decaído, el color de sus cabellos se estaba tornando blanco, temblaban y sollozaban.

-Oigan, un poco más y se vuelven un par de nubosos. – comento contento mientras los abrazaba con fuerza, estaban fríos, Nube volteo a ver a su padre un tanto preocupado.

-Todo está bien. – dijo yendo con ellos y comenzando a checar sus signos. – sus pulmones están bien, me alegra que no heredaran la debilidad de su padre. –

-Papá no es débil. – menciono Blossom.

-No, no lo es, pero todos nacemos con debilidades físicas, un talón de Aquiles, y su padre lo tiene en los pulmones, el padre de él… mi mejor amigo, también le pasaba y a su abuela, la señora Rosiepuff también lo sufría; pero ustedes sacaron la buena salud de su madre. -

-Papá fue a buscar a Mamá. –

-Lo sé, nos lo topamos por el camino. – el señor Lombardi volvió a tomar las llaves de su auto. – Voy por ellos a la alcaldía, porque no queda mucho tiempo ¿verdad? –

-No…falta poco. – comento Sage.

-Nube, cuídalos bien, mantenlos calientes. –

-Lo hare. –

-Voy por tu hermano, no tardo. –

En la alcaldía un grupo de personas retenía a una mujer, Poppy era sostenida por Seda, Satín, Dj Suki, mientras que el ex alcalde Pepe protegía a tres niños muy asustados, Maicol el mayor, estaba en el piso, tras la tremenda cachetada que la dama le pego, no se animaba a ponerse de pie.

-Hija, cálmate. –

-No papá… ese… ese monstruo casi lo mata, él no está bien, está cansado, debí pensarlo dos veces antes de dejar entrar a esa escoria a mi casa. –

-Cariño, por favor, son solo niños. –

-No, yo lo amo, lo amo mucho y ese bastardo le hizo creer que yo lo dejaría. –

-Poppy, cálmate… no creo que Ramón le creyera. – le dijo Dj Suki.

-Claro que lo hizo, tuvo un ataque… él dejo de respirar, la doctora dijo que fue de un susto, casi lo mata y fue su culpa. –

-Usted lo dijo. – se defendió Maicol poniéndose de pie y escondiéndose detrás del ex alcalde. – la escuche decirlo cuando hablaba por teléfono. –

-Esa charla era privada. – grito entre lágrimas. – y no lo decía enserio. –

-¿Y yo como iba saberlo? –

-Eso mismo debiste de pensar… no sabías si era verdad, escuchaste fuera de contexto y te atreviste a ir a decírselo a mis hijos y a mi esposo… eres un maldito hijo de … -

-¡Poppy! – Grito Ramón su nombre.

Todos los presentes voltearon a ver al agitado hombre.

-Él mintió, jamás lo haría, nunca me separaría de ti. –

-Lo sé, si me asuste cuando lo dijo, pero sabía que sería algo que me dirías a la cara… es otra cosa la que me preocupa. -

-De cualquier manera. – dijo volteando a ver a los niños. – no los quiero cerca de mi casa ni de mis hijos, no los quiero volver a ver en este pueblo. –

-¡POPPY! – la llamaron sus amigas en un intento de que razonara lo que decía.

-Poppy, ven conmigo, volvamos a casa, estoy muy cansado. –

La mujer al escucharlo dejo de forcejear y corrió para darle un enorme abrazo a su esposo.

-Ramón, estás frio. –

-Si, tengo mucho frio. –

-No se preocupen niños, se quedarán conmigo en la alcaldía. – se escuchó decir al ex alcalde. –

-Gracias señor. – menciono Timothy.

La pareja se alejó del lugar a paso lento, a Ramón le estaba costando trabajo caminar y se le iban cerrando sus ojos.

-¿Te sientes bien? – pregunto preocupada Poppy.

-Solo tengo frio y estoy muy cansado. –

-Por eso le dije que lo mantuviera en cama. – se escuchó hablar al señor Lombardi.

-Que bueno que llego, Ramón no se siente bien y… -

-Lo sé, ya me lo dijiste por teléfono, llevémoslo a casa para que duerma. –

Entraron en el auto y en un abrir y cerrar de ojos ya estaba en su hogar.

-Me alegra tenerte aquí Poppy, porque voy a necesitar que tú te encargues de los niños. – le pidió mientras caminaban por el jardín.

-¿Los niños? No entiendo… ¿Qué tienen? –

-Se podría decir que se contagiaron. –

-¿Qué?... – Poppy soltó a Ramón dejándole todo el peso al señor Lombardi y entro como loca a la casa, casi atropella a Nube que había abierto la puerta.

-Tranquila Rosadita, tus bebés están bien. –

Los colores de su cabellera se habían drenado dejando solo una blancura igual a la nieve, estaban pálidos y respiraban cada vez más lento. Poppy abrazo al par con fuerza, parecía que la vida se les estaba yendo.

-Una ambulancia… necesitamos una ambulancia. – gritó desesperada.

-Calma, no pasa nada. – dijo con tranquilidad el señor Lombardi.

-¿Cómo que no pasa nada? Vea como están, no se mueven, apenas si respiran, y están tan fríos. – dijo abrazándolos con más fuerza. – No se preocupen, mami está aquí, mami los cuida. –

Nube se estaba haciendo cargo ahora de Ramón, lo cargaba en la espalda llevándolo a su cuarto, Poppy no lo vio pasar por prestarle atención a los niños, el señor Lombardi agradecía eso, su hijo tenía una peor pinta, sus cabellos al igual que los gemelos eran blancos y sus ojos, no solo carecían de color, sino que se veían vacíos.

-Poppy. – la llamo el señor Lombardi hincándose a su lado. – No te vayas a asustar, pero los gemelos van a dejar de respirar un par de minutos, parecerán muertos, no lo estarán, solo dormidos, muy dormidos, Promete no asustarte. –

-Lo hare, no me asustare. –

Aunque esa era una mentira, ella ya estaba verdaderamente asustada.

El señor Lombardi subió al cuarto de su hijo, este aun hablaba.

-Que no venga Poppy hasta que pase. – decía preocupado Ramón.

-Descuida, ella esta abajo con los niños, no va a subir. – le contesto Nube.

-Tengo mucho frio. –

Al escuchar eso Nube se acostó a su lado y la abrazo fuertemente.

-Todo va estar bien hermanito. –

-Papá… -

El anciano hombre le regalo un beso en la frente y apretó fuerte su mano.

-Duerme tranquilo Ramón. –

El menor de los Lombardi cerro los ojos y su pulso se detuvo.

-Nos vemos después hermanito. – murmuro Nube.

-Ya no te escucha, se ha ido. –

-¿Cuánto tiempo será esta vez? –

-No lo sé. – dijo mientras cubría el rostro de su hijo con la sabana y dejaba solo su mano descubierta para checar cuando regresara el pulso. -Ve abajo a checar a los niños, ya sabes cómo hacerlo. –

-Si Papá. –

Cuando bajo vio a Poppy meciéndose enfrente de la chimenea, tenía las piernas cruzadas y en cada una la cabeza de uno de sus hijos.

-Rosadita, ¿Cómo va todo por aquí? –

-No estoy asustada. – comento entre lágrimas. – Es solo que parecen… parece que están… muertos. –

-Es que lo están. – dijo sonriente Nube.

Poppy volteo a verlo con una mirada colapsada, por dentro se sentía enloquecer, veía inertes a sus hijos, y seguramente su esposo también lo estaba, comenzó a hiperventilar, el mundo comenzó a darle vueltas y cuando sintió que se iba a desmayar la mano de Nube posándose en su hombro la trajo a la realidad.

-Pero regresaran. – Nube se veía muy tranquilo.

-¿Qué… que es lo que está pasando? –

-Ramón hizo lo mismo que hizo con Lakshmi… ¿Alguien estaba enfermo? –

-Si, la señora Petrov. –

-Pues bien por ella, espero que haya disfrutado su tiempo extra. –

-Pero… ¿Los niños? ¿Qué les pasa?

-Ellos tocaron a Ramón queriendo ayudarlo. –

-¿Cuándo despertaran? –

-Para serte sincero solo he visto que pase una vez, pero mi padre dice que el padre de Ramón… su padre biológico, bueno, que le pasaba muy seguido, aunque sabia controlarlo, le saco varios sustos a mi padre. –

-Entonces, ¿solos van a mejorar? –

-Así es Rosadita, para esto no hay medicina, de hecho, con eso si podrías matarlo. –

-Por eso no quería que llamara a una ambulancia. –

-Si, así es. –

Mientras el mayor de los Lombardi calmaba las inquietudes de su cuñada; Los gemelos navegaban en un mar de niebla espesa, voces se escuchaban, a veces lejos, a veces cerca, susurros que borraba una ventisca, palabras fuertes y claras, permanecían con las manos entrelazadas con un temor enorme de perderse el uno al otro, fue cuando la vieron, una enorme luz, era cálida, transmitía en ellos un sentimiento de seguridad, ahí estarían a salvo, se encaminaron directo a ella, cuando un voz los detuvo.

-Si van para haya no van a poder regresar. –

Blossom y Sage voltearon, la silueta de aquel hombre se volvía más clara hasta que vieron su rostro.

-¡PAPÁ! – gritaron contentos corriendo hacia él, lo abrazaron con fuerza, más cuando lo miraron mejor se separaron. – Tú no eres nuestro padre ¿Quién eres? –

-Soy Banyan Lacombe. – dijo muy sonriente. Se parecía tanto a su padre, solo que llevaba ropas finas, muy elegante y su peinado era otro, aunque el color de sus cabellos era el mismo.

-Papá dice que no debemos hablar con extraños. –

-Y tiene toda la razón, es bueno que le hagan caso. –

-¿Estamos muertos? –

-No, pero tampoco están vivos, claro que si caminan asía esa luz… -

-Eso es… -

-Si, por eso les recomiendo que no se muevan, en breve regresaran a casa. –

-Está bien, pero… ¿puede quedarse con nosotros? Es que no queremos estar solos. –

-Claro. – respondió con una risa melodiosa. – será un placer, además, no todos los días tengo el placer de hablar con mis nietos. –

-¿Usted es…? – preguntaron sin poder terminar por el asombro.

-Su abuelo, si… ¿Quieren conocer a su abuela Gaia? –

Los niños siguieron al hombre un buen rato hasta encontrarse con una mujer de cabello carmesí y mirada brava, igual que la suya.

-Mis niños. – dijo con tono acaramelado. – tienen el peso mi mirada. –

-Y la de mi padre. – concluyo el hombre.

-Son hermosos, cariño… nuestro bebé tuvo gemelos. –

-Ya no es un bebé Gaia. –

-Abuelos. – llamaron los dos niños. - ¿Qué les paso? ¿Cómo fue que…? – los gemelos guardaron silencio, tal vez preguntaron algo muy inapropiado.

-¿Cómo morimos? –

-Aja… -

-Pues no hay mucho que decir, era de noche… había llovido, el asfalto estaba mojado. – menciono el hombre con cierta melancolía.

-Queríamos volver pronto a casa, la señora Rosiepuff no se sentía bien, la dejamos cuidando a Ramón, y es que no podíamos faltar a ese evento. – continuo Gaia.

-Yo…iba demasiado rápido, no alcance a frenar en la curva. –

-Lamentamos tanto no haber está ahí, nos hubiera gustado ver crecer a nuestro hijo, conocerlos a ustedes. –

-Estamos bien así. – Blossom y Sage se corrigieron entrando en pánico. – No es que no nos hubiera gustado conocerlos, nos habría encantado. –

La pareja rio contenta, no pudieron ver a Ramón crecer, pero se imaginaban que así debió de ser su hijo a esa edad.

-¿Dónde está nuestro padre? – preguntaron algo preocupados.

-Su padre jamás se mueve del sitio a donde llega, todo esto le da mucho miedo. –

-¿Podemos ir con él? –

-Es mejor que se queden aquí con nosotros. – dijo Banyan.

-Los dos tememos que él quiera hacerlo de nuevo si se da cuenta que puede vernos aquí, más que nada por su abuela. – les confeso Gaia.

-Los pulmones de Ramón no son fuertes, jamás lo fueron, debe de cuidarse… cuídenlo. – pidió el hombre.

-Eso haremos. –

-Díganle que esto no se le da, todos en la familia tenemos muchas habilidades, pero hay alguna que se nos da mejor que otras, esto no es para nada lo suyo, traten que no lo vuelva a hacer… que intente con la adivinación, tal vez eso se le dé mejor. –

-¿Y cuál es nuestra habilidad? – pregunto el par entusiasmado porque les contara.

-Veamos… ¿Cuál será? –

En ese infinito vacío, Ramón permanecía quieto, trataba de imaginar que estaba en cualquier lado menos ahí, recordaba la última vez que estuvo atrapado, fueron minutos, pero para él parecieron años, un par de risitas conocidas se oyeron acercarse, hasta que Blossom y Sage lo abrasaron con fuerza.

-¡TE ENCONTRAMOS! – gritaron alegres.

-Si… lo hicieron. –

-No nos querían dejar venir contigo, pero la abuela les dijo que si podíamos, te tiene un regalo, pero dice que te lo demos más tarde. –

-Y el abuelo y la abuela Lacombe no están enojados porque te hayas desecho de sus cosas, dicen que concuerdan con mamá, te pertenecían y podías hacer con ellas lo que quisieras. –

-¿Los vieron? ¿Dónde? ¿Dónde están? – preguntaba tratando de ver algo entre las tinieblas.

-Ya no están, dicen que vamos a volver pronto. – contesto Blossom.

-También dicen que ya no hagas esto. – comunico Sage.

-Suena bien, será mejor que ninguno de nosotros lo haga o mataremos de un infarto a su madre. –

-Si. –

Los primeros en abrir los ojos fueron Blossom y Sage, lentamente recuperaron su color característico.

-¿Por qué aún tengo frio? – se quejó el menor.

-Amiguito, tendrás frio un buen rato. – le contesto Nube cubriéndolos con una frazada.

-Mis bebés. – decía Poppy mientras los abrazaba más fuerte y los llenaba de besos.

Nube cargo a Blossom de manera nupcial y como si eso fuera algo común le conto.

-Hay que llevarlos arriba, en el cuarto esta puesto la calefacción, si no los mantenemos calientes les puede dar un resfriado y en este momento que están una tanto débiles no les conviene enfermarse. –

-Si, entiendo. –

-En un momento vuelvo por Sage. –

Nube subió con su sobrino a la habitación, en el, el señor Lombardi no dejaba de ver su reloj y checar el pulso de su hijo.

-¿Aun no vuelve? – pregunto Nube.

-Es más tiempo de lo normal. –

-No se preocupen. – dijo Blossom. – Ya va a despertar. –

-¿Estás seguro Blossom? –

-Si. – Apenas Nube lo dejo en la cama empezó a sacudir el hombro de Ramón. – Papá, ya despierta, Papá, ya es hora… La abuela se enojará si haces que el abuelo se preocupe. –

Aquellas palabras parecieron ser escuchadas por el hombre quien comenzó a mostrar señas de vida.

-Ya está, ya regreso. – expreso con alivio el señor Lombardi.

-Voy por Sage. – anuncio Nube al ver que todo estaba bien.

-¿Tuviste un buen viaje? -

-Lo tuve, gracias Papá por venir. – le agradeció Ramón.

Nube llego con el ultimo paciente seguido por la ansiosa madre.

-Ramón ¿Cómo te sientes? – pregunto Poppy.

-Cansado. –

-Me prometiste que no lo volverías hacer… me lo prometiste. –

-Lo sé, lo sé… no quería, pero… -

-¿Pero que? –

-Pensé que si eso te pasara a ti… me gustaría que alguien me diera, aunque fuera un minuto más contigo, se lo agradecería mucho. –

-Solo querías ayudar. –

-A mi manera… si, pero solo puede hacer esto. -

-Hijo, tienes que descansar, los tres deben de hacerlo. –

-Si… ¡VACACIONES! – gritaron los gemelos.

-Mis queridos Blossom y Sage. – Poppy, lentamente le quito los lentes a sus hijos. – no pueden descansar con eso en la cara. –

-¿No te asusta verlos? – pregunto Nube que si temblaba por el hecho.

-No… ya no. –

Los niños sonrieron al escucharla decir eso, y es que Poppy al fin recordaba cómo fue ver esos ojos por primera vez, caer perdidamente enamorada de ellos, en esa misma habitación, en esa misma cama. Suspiro completamente feliz de que sus tres galanes estuvieran a salvo.

-¿Qué quieren mis preciosos bebés? Pídanme lo que quieran. – dijo mientras los abrazaba y llenaba de besos.

-No mamá. – se quejaron entre risas.

-Anda… díganme, lo traeré ahora mismo. –

-¿Lo que sea? –

-Lo que sea. –

-Queremos dulces. –

-Dulces no… - comento molestos Ramón en un leve susurro.

-De hecho. – interrumpió el señor Lombardi. – algunos caramelos y chocolates le caerían bien, que coman lo que quieran. –

-Pero papá… -

-Ramón, a ti también te caería bien un chocolate caliente. –

-Entonces dulces y chocolate serán, traeré toda la tienda, se los prometo. –

La mujer no compro toda la tienda, pero si lleno un carrito entero de dulces, chocolates y bombones. Mientras pagaba y ponían en enorme contenido en bolsas, Poppy pensó en la cercanía del supermercado y el hospital, solo tenía que caminar un par de cuadras para ir.

-Nube, ¿te puedes encargar de esto? No tardo. –

-Claro Rosadita. –

La mujer salió y a paso veloz se dirigió a nosocomio, la corta caminata no le sirvió para ordenar todas las ideas que quería expresarle a la mujer internada, deseaba contarle sobre lo que hicieron sus hijos, disculparse por no ser capaz de mantener su promesa de que los haría sentir como en casa, en lo apenada que estaba por darle falsas esperanzas a Sasha, en las últimas palabras que le destino a Maicol. No quería que se fueran del pueblo, pero pensaba como lo hacía Ramón al inicio, no los quería cerca de los suyos. Cuando llego a la recepción ignoro a las secretarias, paso de largo entre las enfermeras, solo la doctora fue capaz de detenerla.

-Alcaldesa Poppy, usted no puede pasar, solo… -

-Solo familiares cercanos, lo sé, pero necesito hablar con la señora Petrov ahora mismo y no puedo seguir sus estúpidos protocolos, solo será un momento y me iré, lo prometo. -

-Usted no entiende, en este momento no … -

-No, usted no entiende, soy la alcaldesa de esta ciudad y puedo entrar sin tener que pedir su autorización, esa mujer tiene que saber lo mucho que hicimos por ellos y la manera tan malagradecida en la que sus hijos… -

Poppy iba entrando a la habitación donde estaba la señora Petrov, pero ahí solo había una cama vacía.

-¿Dónde está? ¿Dónde está la señora Petrov? Dígame ahora mismo, ¿Dónde está? ¿A que habitación la cambiaron? Le ordeno que me diga -

-No está en ninguna habitación. – dijo una anciana que estaba sentada detrás de una cortina que separaba el cuarto, era la madre de la señora Petrov. – Ella ya no está en el hospital. –

-¿La dieron de alta? ¿Se ha ido ya a casa entonces? –

-No… mi niña ya está en un lugar mejor. – dijo con lágrimas en sus ojos la anciana. – ya no va a sentir más dolor. –

Poppy se quedó callada un momento razonando la situación.

-Ella no…no sobre- …. –

-Alcaldesa, le pido que se retire ahora mismo, si no es por el protocolo, por piedad, deje a esta mujer vivir su duelo en paz. –

Algo ida y apenada se retiró en silencio, la corta caminata de regreso al supermercado le pareció eterna, su mente estaba en blanco desde que comprendió que la señora Petrov había fallecido. Luego de un rato sin decir nada, mientras iban de regreso a casa en el auto, al fin dijo.

-La señora Petrov falleció. –

-Es una lástima, ¿Amiga tuya? – le pregunto el nuboso.

-No…no lo era, pero… era la persona que Ramón trato de ayudar. –

-Ya veo. –

-¿Por qué no sobrevivió? –

-Para que eso pasara, según me conto mi padre que le dijo el padre de Ramón, él tenía que dar su vida, Blossom y Sage también pudieron darla para que ella viviera, pero nadie quiere eso ¿verdad?, ¿te hubiera gustado que alguno de ellos lo hiciera? –

-NO… - grito asustada.

-No, no hubiera sido lindo, además, lo que mi padre sabe es que por algo pasan las cosas y si le tocaba era por algo, Ramón solo le pudo dar más tiempo. –

Poppy lamentaba todo lo sucedido, pero había aprendido la lección, no podía dar amor y compresión, regalar su tiempo sin antes haber llenado de todo eso a sus hijos y esposo, le estaba dando las sobras a su familia, cuando debía de ser al revés. Claro no dejaba de ser ella misma y siendo la alcaldesa con la facilidad de acelerar cualquier trámite burocrático, decidió ayudar a la familia Petrov por última vez con todo el papeleo para que la mujer fuera sepultada lo antes posible, aunque esta vez ella no fue quien estaba directamente haciendo el trabajo, la que se encargó de todo fue su secretaria. El domingo en la tarde el funeral se llevó acabo, Poppy no asistió, tenía visitas en la casa, dos niños que necesitaban muchos mimos y un esposo que aún no podía ponerse de pie. Mientras bajaba y subía poniendo orden en el hogar, se encontró con sus hijos que bajaban las escaleras.

-Blossom, Sage, vuelvan a la cama ahora mismo. –

-Estamos aburridos. –

-Lo sé, pero deben de estar en cama. –

-Poppy, déjalos salir un rato. – le sugirió el señor Lombardi. – un poco de aire libre les caerá bien. –

-¿Seguro? – pregunto la mujer dudando de que fuera buena idea, no solía ser paranoica como Ramón, pero en ese momento estaba en una estado de "mamá sobreprotectora".

-Déjalos, necesitan divertirse para mejorar. –

-Bien, pero no salgan del jardín. –

-No los haremos. – dijeron cruzando sus dedos fuera de la vista de su madre.

Blossom y Sage jugaron tranquilos en el jardín, cuando se percataron que su madre ya no los estaba observando, salieron a escondidas y se adentraron en el bosque. No muy lejos de ahí, en el cementerio de Villa Trolls, la gente comenzaba a dispersarse, no era mucho y la gran mayoría fue por compromiso o lastima, el ahora viudo no tenía palabras, ni siquiera pudo despedirse de su esposa, siempre creyó que exageraba sus síntomas y que si no le prestaba tanta atención estos desaparecería, ignorarla después de todo era su mejor talento, cuanto lo lamentaba ahora, Maicol se sentía enormemente culpable, jamás la obedeció, consideraba molestos sus regaños y en muchas ocasiones pedía porque algo le pasara para ya no tener que volverla a escuchar; Timothy por otro lado no sentía tanto la perdida, era solo que su madre nunca le prestó atención, o no lo recordaba, muchas veces se olvidó de él, la culpaba a ella "es una mala madre" se decía, como podía olvidar que tenía otro hijo, lo que más recordaba de ella eran las veces que olvido darle de comer, hacerle un almuerzo, festejarle un cumpleaños, no tenía buenos recuerdos que la hicieran extrañarla, eso le causaba tristeza, no poder llorar por ella como sabía que lo merecía, pero no podía amar a alguien solo porque si, ese sentimiento se cultivaba día tras día, y su madre jamás lo procuro. Sasha era la más triste del grupo, se había ido a una orilla del lúgubre lugar sin decir palabra alguna, aún estaba en shock, no lloraba, no creía que su madre estuviera muerta, si algunos días antes la había visto mejor y las charlas no salían de un "cuando salga del hospital", la idea de tener una madrastra le aterraba, no quería, era como decir que su madre era remplazable, entendía lo que pasaba, pero aún no caía en cuenta que su madre no regresaría, aun así, ella tenía esa sensación de esperarla, como si fuera a llegar a casa en cualquier momento. Estaba perdida en sus pensamientos que no noto los dos ramos de flores que tenía a ambos costados, Blossom y Sage estaba a su espalda, sin ninguna emoción acepto el obsequio, eran después de todo las flores más hermosas que jamás vio.

-Lamentamos lo de tu madre. – dijo Blossom.

-Y sabemos que no es el momento. – continuo Sage para finalmente decir junto.

-Pero tenemos que decirte algo. –

La niña se volteo sin ningún ánimo, pero todos los presentes sabían que era mejor acabar con todo eso lo antes posible para no seguir dándole falsas esperanzas, era lo que menos necesitaba ahora.

-Sasha. – le hablo Blossom con un tono dulce y amable. – lamento decirte que no me gustas de esa manera, aprecio tus sentimientos, pero los míos ya pertenecen a alguien más. -

-Gracias por decírmelo. – contesto Sasha sin dejar de ver las flores.

-Yo… bueno. – Sage no sabía por dónde comenzar. – lamento haberte asustado, no era verdaderamente mi intención, solo que de verdad creo que quien pueda verme a los ojos sin sentir miedo… bueno, saldría con esa persona sin dudar, pero… es más complicado que eso, me siento increíble al saber que le gusto a alguien de esa forma, pero no estoy interesado en nada de esto por el momento, lo siento mucho Sasha. –

-Lo entiendo. –

-¿Podemos ser amigos? – dijo el par dándole la mano para estrecharla; la niña al verlos hizo una mueca y volteo para otro lado.

-Yo no quiero ser su amiga. – contesto con resentimiento.

-Lo entendemos. –

Blossom y Sage le dieron una última vista antes de irse de regreso a casa, aquella niña redonda con vestido negro y risos mejor peinados, era un problema menos para ellos. Al andar entre las veredas y arbustos de vuelta a su hogar, los niños trataban de pensar que pasaría con ellos si les pasara lo mismo, no sería como en sus escenarios hipotéticos donde se divorciaban sus padres, porque en ellos no tendrían más que caminar un par de pasos por el bosque para verla. Eso era muy diferente, perderla de forma física, no se imaginaban a su padre siendo viudo o volviéndose a casar, de hecho, lo que imaginaban era a su padre muriendo lentamente consumido por la tristeza y ellos mudándose a Cloud City como le paso a su progenitor. Para cuando llegaron los niños a la casa de la colina ya eran una mar de lágrimas.

-Blossom, Sage, ¿Dónde estaban? Les dije que no se alejaron, ¿Se lastimaron? ¿Les duele algo? ¿Se sienten mal? ¿Qué tienen, por que lloran? – Poppy abrazo con fuerza a sus hijos y estos no paraban de decir.

-Mamá, mamá, mamá… nunca nos dejes, te necesitamos mamá. –

-Nunca me iré, mami estará con ustedes siempre. – decía mientras los abrazaba con mayor fuerza.

Por una llamada de su padre, Poppy se enteró que los niños Petrov habían regresado con su padre y abuela, las cuentas de la familia estaban mal, pero los buenos ciudadanos de Villa Trolls colaboraron para pagarlas y juntaron un poco más para que la familia pudiera liquidar algunas deudas adquiridas por el tratamiento de la madre. Para el lunes en la tarde todas las maletas ya estaba subidas en el auto del señor Lombardi.

-¿Segura que no quieres venir con nosotros? – pregunto el hombre.

-No, tengo algunas cosas que hacer aquí, me salieron algunos pendientes. –

-Y ustedes niños ¿No quieren ir a la playa y ver a Kana? – pregunto Nube en un intento de hacerlos ir a Cloud City. – el calor y la arena les va a caer bien, vamos, nos vamos a divertir. –

-No, queremos estar con mamá. –

-Déjalos Nube, tienen mamitis. – comento algo molesto Ramón por el retraso de su partida.

-Uh… Papi esta celoso. – dijo Poppy para molestarlo.

-No, no lo estoy, es solo que estoy seguro que los niños estarían mejor con nosotros en Cloud City. –

-Olvídalo, estos galanas ya escogieron, se quedarán conmigo y no hay nada que puedas hacer al respecto. – Poppy se sentía tan feliz de ganar esa pequeña discusión.

-Bien, quédatelos, no los necesito. –

-Si, no los necesitamos, será una semana de hombres. – comento Nube entrando en la charla.

-Ramón… ¿De verdad tienes que ir? Quédate en casa, prometo cuidarte bien. – propuso Poppy.

-Lamento decirle que Ramón es un caso un tanto especial y no le confió a nadie el cuidado de mi hijo, no es que crea que no puedes, pero cuidar a uno ya es complicado y no quisiera dejarte cuidando a tres, Ramón se repondrá más rápido con el clima de la playa, se lo prometo, será como la primera vez, me lo dio roto y yo se lo deje como nuevo. – confeso el señor Lombardi.

-Tiene razón, confiare en usted. –

-Gracias. –

Los niños se despidieron de su padre, Poppy fue con una sola cosa en la mente, darle un beso de despedida, pero antes de poder hacerlo se detuvo, sus rostros estaba cercas, acaricio sus mejillas y puso atención en su tono aun pálido, sus marcadas ojeras, comenzaron hablar entre susurros.

-¿Vas a estar bien? –

-Si. –

-Y… ¿vas a relajarte? –

-Ese es el plan. –

-¿Aun estamos en pausa, cierto? –

-Si. –

-Y… ¿sabes cuándo va a terminar? –

-No lo sé… pero, cuando regrese de Cloud City, podemos ir a que te retiren el tratamiento e intentarlo de nuevo, podemos tener más hijos si quieres, estoy listo. –

-¿Hijos?... claro, me encanta la idea. – dijo con una fingida sonrisa.

-Poppy… ¿quieres tener más hijos? – pregunto con tono de molestia al ver su rostro.

- Claro ¿Tu quiere tener más hijos? –

-Yo no quiero tener más hijo, no te miento, cuidar a los gemelos es cansado, no me imagino hacer la rutina del diario con un bebé de más. –

-¿Enserio? Yo creí que tu quería… porque si tú quieres yo quiero. –

-Poppy… yo te lo digo porque tu lo mencionaste el otro día, no es que me sea imposible, cuidar a tantos niños en casa fue pesado, pero podemos si tu quieres. –

-¿Yo? Yo no quiero, te lo dije cuando di a luz, es horrible, no quiero pasar por lo mismo de nuevo. –

-¿Entonces porque estábamos peleándonos el otro día? –

-Bueno, yo dije lo del bebé porque me di cuenta que tú a veces quieres cosas y no las hacemos porque sabes que yo no quiero, y pensé que tal vez tu querías seguir teniendo hijos pero dijiste que no porque yo dije que no, y no se me hace justo, porque siempre hacemos lo que yo quiero, y si tu quieres yo quiero, tendría los hijos que tu quisieras, pararía mil veces por ese dolor si lo deseas, haría cualquier cosa por ti, por verte feliz. –

-Wow… pues gracias, pero no quiero tener otro bebé. –

-¿Enserio "enserio"? –

-Enserio, no quiero. –

La pareja comenzó a reír, Poppy extendió la mano y Ramón la estrecho con ahínco.

-Hasta luego Ramón. –

-Hasta luego Poppy. –

Blossom, Sage, Nube y el señor Lombardi vieron raro aquella despedida, conociendo como era de apasionada la pareja y que no soportaban estar tanto tiempo separados, fue algo seco ante sus ojos. Estando ya saliendo de Villa Trolls el progenitor, que iba manejando, por fin comento algo al respecto.

-Ramón ¿Pasa algo entre tú y Poppy? –

-No, realmente no pasa nada. – comento tranquilo.

-Hermanito, esa despedida fue de amigos, no de esposos, parece que están algo distantes. –

-No, no lo estamos, bueno… si, un poco, pero ya no… -

-Ramón, creo que te crie, los crie a ambos, de una manera muy abierta, puedes contarme cualquier cosa, alguna duda que tengas o simplemente si quieres desahogarte, no te juzgare, jamás lo he hecho. –

El menor de los Lombardi no podía negar eso, su padre en ocasiones lo regañaba o le daba consejos que nunca pidió, pero siempre daban resultados, un tanto apenado de lo que está por decir, confeso.

-Poppy y yo estamos en un tipo de "pausa"… -

-¿Una pausa? – pregunto Nube. - ¿Qué son? ¿Un video de internet? –

-¿A que te refieres con "pausa"? –

-Ella y yo no somos nada por esta "pausa", se podría decir que nos hartamos el uno del otro, no nos mal entiendan, no nos estamos divorciando ni nada. – aclaro con rapidez ese último punto.

-Si, entiendo. – comento el señor Lombardi. – Cuando mi Bárbara aún vivía se fue de casa una semana, solo me dejo una nota diciendo que necesitaba reencontrarse, volvió y todo fue como antes, o aún mejor, pero ¿a que se debe su pausa? -

Ramón se quedó callado, no quería decirlo.

-¿Ramón? –

-Mmmm… -

-¿Ramón? –

-Mmmmm… -

-Ya suelta la sopa hermanito. –

-Bien. – exclamo. – es algo referentes a la cama. –

-¿Es por que de nuevo la estas tendiéndola con la regla para que quede "perfecta"? Ramón, ya te dije que tu TOC debe de ser tratado por un psiquiatra, me preocupa que los niños lo imiten, no es sano que te estreses por cosas tan pequeñas, te lo dije desde que eras más joven, no puedo forzarte a que tomes terapia, pero… -

-No, no es por esa "cama". – comento molesto.

-Papá, creo que se refiere a "problemas en la cama". – trato de explicarle Nube.

-Oh… ese tipo de problemas, Ramón, ya te he dicho que llames las cosas por su nombre, es tan difícil decir que tienes problemas al tener relaciones sexuales con tu esposa. –

Los dos hermanos se estremecieron al escucharlo decir eso, aun ya siendo adultos su forma de hablar los seguía apenando.

-¿Qué clase de problemas tienes? Cuéntame. –

-Bueno, yo no… es que… yo no… -

-¿Tu amiguito no responde? – dijo Nube mirando con algo de pena a su hermano.

-No, yo no dije eso. –

-¿Ya intentaste con cosas?, no se… porno para animarte o… -

-Que desagradable eres. –

-Niños, la disfunción eréctil no un tema de risa, nos dice que algo está muy mal, me decepcionas Ramón, porque me imagino que no has ido al médico. – hablo con voz severa mientras lo veía por el retrovisor. El menor de los Lombardi no se veía apenado, de hecho, estaba más enojado por lo que su familia había dado por hecho era su problema.

-Puedo hacerlo, puedo durar un buen rato si eso te preocupa, Poppy no noto el problema hasta que casi se lo grito en la cara. –

- Entonces si sí se levanta, ¿Cuál es el problema? – pregunto Nube que se había perdido en la conversación.

-¿No te gusta? – por primera vez el señor Lombardi hacia una de sus preguntas de una forma no tan profesional, como alguien que solo tenía una charla.

-No me deja de gusta, Poppy es increíble, es bella, es… no tengo palabras, es solo que cuando lo hacemos… -

-¿No llegas? –

-Desde hace un año que no… no puedo. -

Los tres hombres en el auto se mantuvieron en silencio un buen tramo del trayecto, a Nube se le hacia un caso increíble, jamás pensó que eso le podría pasar a un hombre, pensó en lo insatisfecho que debía sentirse su hermano y no tenía nada que decir al respecto. Mientras el padre no daba con la forma de ayudar a su hijo con el problema.

-Creo que… - menciono el señor Lombardi. – te hace falta relajarte. –

Ramón esperaba otro tipo de respuesta, pero que eso fuera la solución lo dejaba hasta cierto grado tranquilo, aunque no del todo.

-¿Y si no funciona? –

-¿Lo has intentado con esos condones que te ponen más sensible? – Pregunto Nube.

-A ella y a mí nos gusta cuando yo me… - Ramón se tapó la boca apenado, un "trágame tierra" no le bastaba, aunque comenzó a pensar en la soltura que tenía Poppy de hablar de ellos con sus amigas ¿Por qué le causaba tanta pena hablar de eso con alguien más?

-Ya veo. – dijo el señor Lombardi pensativo. – entonces si es un problema que tu no eyacules… pues bien, ¿has intentado durar más tiempo en el acto? –

-Papá, creo que el problema de Ramón no es durar más tiempo. –

-No, me refiero a que sus relaciones sean más largas. –

-En un aniversario… - les conto sin dejar de tener las mejillas sonrojadas. – ella me dejo hacerlo como quisiera, y tardamos más tiempo de lo normal. –

-¿Y tuviste éxito? –

-Si, pero ella termino muy cansada, por eso no le he pedido que lo hagamos de nuevo. –

-Hijo, no es justo que solo ella sienta placer, además… ¿Cómo se sintió cuando se dio cuenta que tu no sientes lo mismo? –

-Ni me lo recuerdes. –

-A puesto a que a ella no le molestara que sus sesiones sean más largas. –

-Tal vez si sea el tiempo. – dijo Ramón pensativo.

-Claro eso debe de ser. – comento Nube. – las personas tienen diferentes grados de sensibilidad, Poppy es muy sensible, en cambio tu… hermanito, eres una roca andante. –

-Gracias Nube. – comento sarcástico.

-Lo vez, ese es el problema, ella llega antes y por lógica tu necesitas más tiempo, eso o necesitas algo más intenso, aún recuerdo cuando en las fiestas andabas con los chicos, no eras nada amable, no jugabas suave. –

-Cállate idiota. – exclamo molesto pateando el asiento del copiloto donde estaba Nube.

-Basta, ¿Qué edad tienen y se siguen comportando como niños pequeños? Aunque tu hermano tiene razón, tal vez necesitas algo más "intenso", aunque sabes que opino de la violencia en el sexo. –

-Por Dios, podemos hablar de otra cosa. –

-Si, de los planes que tendremos, abrieron un nuevo bar y está lleno de chicas candentes. – menciono Nube.

-¡CHICAS NO! – comentaron los otros dos hombres.

-Bien, bien… no aguantan ni una broma. –

-Podemos enserio ya no hablar del tema. –

-Eso estaría bien, nada se habla del tema, Ramón debe de descansar, abstente de hacerle bromas sobre eso Nube. –

-Ok, pero que vamos a hacer. –

-Pues, charlemos, salgamos a pasear por la playa, no podemos nadar, Ramón necesita descansar, solo… hagamos las cosas que hacíamos cuando eran niños, eso te relajara mucho hijo. –

-Gracias Papá. –

-Suena aburrido. – comento Nube. – ahora que lo mencionan, encontré una música que escuchábamos cuando viajábamos, recuerdan. –

-¿Cuál? – preguntaron los dos restantes.

-Esta. – Nube conecto una memoria en el estéreo del auto, sonando una muy cursi y boba canción infantil.

-Mátenme. – exclamo Ramón al escuchar cantarla a Nube.

-Es mi favorita. – dijo el Nuboso.

-Pon otra cosa, Papá… pon la radio. –

-Lo siento hijo, voy manejando, no puedo distraerme. –

-¿Creen que es demasiado tarde para caminar así a la luz? –

-No exageres Ramón. – pidió el padre.

-Regresa, quiero regresar, quiero ir a casa. –

-No quiero oírte seguir llorando jovencito. –

-De verdad, has que pare. –

-Solo es una canción. –

-Oh no, descargue todo el disco. –

Hubo un breve silencio hasta que por fin se escuchó decir al señor Lombardi.

-Ramón… quita la memoria. –

-Ya está. – dijo quitándose el cinturón y sacándola, pero Nube lo tomo y comenzaron a pelear.

-Dámela… -

-No, es mía. –

-Papá me dijo que la quitara. –

-Pero soy el copiloto, el copiloto elige la música. –

-Pero tu siempre vas adelante. –

-Es porque soy el mayor. –

-Eso no es justo. –

El señor Lombardi no pudo evitar reír, por un momento vio a sus dos hijos como cuando eran pequeños y discutían, era tan raro esos eventos, las peleas tan tontas, estaba feliz de tener a los dos de nuevo en casa.

En la casa de la playa la familia disfruto de la estancia del paciente, el señor Lombardi preparo para él sus comidas favoritas, mientras que Nube se encargaba de vigilarlo para que no lavara o se parara de la cama a hacer ejercicio a la mitad de la madrugada, por ello alguien debía dormir con él, aunque claro que hubo una breve escapada al bar al que quería ir Nube, Ramón no había esta ebrio desde hacía mucho, claro que su hermano mayor cuido de la promesa de fidelidad asía Poppy, su padre por otro lado lo dejo de nuevo encerrado en la biblioteca. Fueron unas sanas vacaciones después de todo. Ramón volvió a su casa por su propio pie, era un lunes por la mañana y esperaba darle una sorpresa a su familia, cuando ellos llegaran tendría lista la comida, más cuando entro a su casa se topó con Poppy y los gemelos cocinando.

-¿Qué hacen aquí? – pregunto entre molesto y sorprendido.

-¡PAPÁ! – gritaron feliz los niños al verlo para ir corriendo a abrazarlo.

-¿Y que hace esa mujer en mi cocina? ¿Cuál es la primera regla que les enseñe? -

-Mamá nunca debe de entrar a la cocina. – hablaron como soldados.

-Oigan… ¿no soy tan torpe como creen? –

Ramón se acercó a ella y reviso sus manos que estaban llenas de curitas.

-¿Y esto que es? –

-Es que me encantan los curitas de pingüinos, son mis favoritas. –

El hombre beso cada una sus heridas para luego darle un simple y rápido beso en los labios.

-Hola, ya regresé. -

Poppy reviso su rostro, su tono de piel que estaba más bronceado y el calor que este emitía, mientras lo sostenía por las mejillas le dijo.

-Bienvenido. –

-Tenemos mucho que hablar. –

-Lo sé, ¿ya te sientes mejor para hacerlo? –

-Claro que si. –

-Papá, llegaste a tiempo. – dijo Sage interrumpiendo. – estábamos terminando de hacer de comer. –

-Pues huele bien, aunque hay algo raro aquí… ¿Por qué no están en la escuela? –

Los niños se encogieron de hombros, pero Poppy los defendió.

-Yo los dejé faltan. –

Ramón vio a sus hijos y luego hablo para todos.

-Me sentí mal hasta el jueves en la noche, para el viernes ya estaba bien, ustedes ya se veían mejor antes de que me fuera Cloud City, entiendo si faltaron uno o dos días a la escuela. –

-Faltamos toda la semana. – se le escapo decir a Sage.

-¿Enserio? – pregunto volteando a ver a Poppy. – y hoy tampoco fueron ¿Por qué? –

-Mamá pidió la semana libre y se quedo con nosotros, luego pidió otra semana porque nosotros se lo pedimos. –

Al escuchar eso Ramón casi llora de la emoción, se quedó sin palabras. Poppy jamás había hecho algo así por sus hijos.

-¿Eso hizo? – dijo tratando de hablar normal.

-Si… mis bebés me necesitaban, no podía dejarlos, además aprovechamos para ponernos al tanto. – respondió la mujer.

-Poppy… - Ramón no sabía que decirle, estaba contento.

-¿No estás enojado porque faltamos mucho a clases? – preguntaron los gemelos.

-Claro que no, está bien, necesitaban descansar… pero mañana van a volver. –

-Si papá. –

La familia disfruto de un festín hecho más que nada por los niños, tras unas horas de charla y juegos, encendieron la chimenea y se pusieron a comer bombones asados, Poppy se ausento un poco y regreso con una caja llena de libros de diferentes colores.

-¿Qué es eso mamá? – preguntaron Blossom y Sage.

-Ya lo verán. – dijo entregándoles a todos uno de tantos que tenia.

Los niños los ojearon con cierta aversión, eran idénticos al diario de Sasha, tenia poemas tontos, corazones por todos lados, poesía barata y demás cosas que tendría una acosadora cualquiera, todo eso haciendo alusión a una persona.

-¿Tienen idea de quienes son esos diarios? – pregunto Poppy con tranquilidad.

Los niños ya sabían por dónde iba la cosa cuando vieron las palabras "el niño de la corona de flores".

-Son tuyos mamá. –

-Así es, son míos, ¿Y tienen alguna idea de quien hablo en ellos? –

-¿De papá? –

La chica río al ver sus caras un tanto descontentas, aunque la que le daba algo de intriga era la de Ramón, quien estaba muy atento leyendo cada página del diario que sostenía.

-¿Cómo te hace sentir esto Ramón? – pregunto la mujer.

-Yo… no sé, esto es…vaya, tenías mucho tiempo libre cuando eras niña. –

En los libros privados no había fotos de él, pero tenía escritos de forma burda sus escasos encuentros y describía cosas que quería hacer con él cuando lo reencontrara.

-Seguí pensando en ti mucho después. – le dijo pasándole un diario de cuando tenia 14 años.

-Wow… y yo que pensé que me odiabas. –

-Tu tenías 18, acababas de volver al pueblo, también te menciono. – dijo enseñándole una hoja donde lo dibujo con cara de enojado y menciono algo como "regreso el amargado del bosque a vivir al pueblo" – si hubiera sabido que eras la misma persona. –

-¿Te hubiera dejado de gustar el niño de la corona de flores? –

-No lo sé, tal vez si, tal vez no… ¿eso importa ahora? –

-No, realmente no. –

-Papá, ¿no estas molesto por lo que escribió mamá? –

El hombre miro el diario, decía muchas cosas extrañas.

-No, realmente no, solo era alguien muy entusiasta y en los diarios las personas suelen escribir tonterías. – dijo tras leer un breve párrafo donde ella lo llama "estúpido amargado de mierda".

-Lo siento, estaba enojada contigo, fue cuando perdí una de mis flores de la cabeza. – se disculpó la mujer. – Sospechaba que tu sabías algo. –

-Y no te equivocaste… lo lamento, siento haber dejado que Blossom y Sage quemaran el diario. –

-Nosotros lamentamos quemarlo. –

-Niños, espero que entiendan que lo escrito en los diarios es solo una tontería, sueños, metas, cosas que a las personas les da pena decir en voz alta, era privado, que pasaría si alguien hiciera lo mismo con el álbum que hicieron. –

-No, eso no nos gustaría nada. – dijeron asustados de tan solo pensarlo.

-Imaginen lo que debe de sentir Sasha. –

Los gemelos lamentaron que hicieron, pero no podían hacer nada ya, nada que le dieran o dijeran lo traería de regreso, más que nada por ser un regalo de su madre. Poppy sabía perfectamente eso, por lo que le dijo a sus hijos.

-Traten de no molestarla ni tratar con ella, no digo que la ignoren, solo que estoy segura que ella no le gustaría tratar con ustedes más que en la escuela, sean amables cuando charlen y ayúdenla si la ven en problemas, no le den falsas esperanzas. –

-Lo haremos mamá. –

En temas de chicas Poppy era la indicada de enseñarles a Blossom y Sage, cuando llego la hora de dormir los niños sin chistar se fueron a la cama, y es que sabían que estando su padre de vuelta, la rutina de ejercicios se cumpliría sin falta, Ramón y Poppy siguieron un rato más en la chimenea riéndose de los diarios de la mujer, cuando esta le propuso algo.

-Sabes, siempre pensé, desde que comenzamos a salir, ¿Qué hubiera pasado si yo hubiera sabido quien eras? –

-Seguro me hubieras odiado. – dijo riendo un poco más.

-No, me refiero a que… si desde un inicio me hubiera aprendido tu nombre, hubiera sabido a donde fuiste y lo que te paso, creo que hubiera seguido enamorada de ti aunque fueras gris. –

-De hecho, mi pelo era negro. –

-Ramón, estoy tratando de… bueno, terminar con esta "pausa". –

-¿Cómo? – pregunto intrigado de la respuesta.

-Empezar desde el inicio. –

-¿Te refieres a cuando comenzamos a ser novios? –

-No, mucho antes… cuando nos conocimos con esa corona de flores. –

-Es mucho tiempo atrás. –

-Lo sé, pero pensé en nuestra primera vez, nuestro primer fin de semana juntos. –

-Nunca lo olvido. – dijo sin poder evitar saborear ese recuerdo con todo su ser, traerlo de vuelta le causaba unos escalofríos encantadores.

-Me pedias hablar, que dijera algo sobre mí que no conocías, que no supiera nadie más… pero no sabía que decirte, tienes razón, Seda, Satín y Dj Suki me conocen mejor que tú, quiero cambiar eso…pero, ¿tu quieres escuchar? –

-Poppy, ya te he dicho que no me preguntes cosas que son tan obvias, me encantaría escucharte. –

-Perfecto, esperaba que dijeras eso, porque este es mi plan, haremos de cuenta que pasamos por esas edades otra vez, no quiero saber cómo reaccionarias tu ahora, sino que diría el Ramón de esos años. -

-¿Quieres que finja ser un niño? –

-Si, algo así… ah, y eso quiere decir nada de sexo. –

-¿Enserio? –

-Si. –

-¿Y crees poder soportar? – pregunto burlón.

-Si, ¿Tu podrás sin "esto? – decía mientras levantaba lentamente su falda mostrando ligeramente su ropa interior.

-¿Es un reto? –

-Velo como quieras cariño. –

-Bien, ¿Cuánto nos tomara este juego raro? –

-Algunas semanas… tengo una lista de actividades que fue creciendo con los años, cosas que quería hacer contigo, ¿Empezamos? –

-Claro. –

-Hola, soy Poppy y tengo tres años, mucho gusto. – dijo tendiéndole la mano, Ramón la estrecho y le contesto.

-Pues me supongo… soy Ramón y tengo siete años, mucho gusto. –

-Ramón, quiero decirte que eres el niño más fuerte, guapo y lindo que he conocido en toda mi vida y del todo el mundo. –

-Por Dios Poppy, tenías tres años, no creo que conocieras a muchas personas con tan poca edad. –

-Ramón, sigue el juego. –

-Ok… bien, continua. –

-¿Te quieres casar conmigo? –

-¡¿QUÉ?! ¿Enserio pensabas decirme eso a esa edad? –

-Era una niña, soñaba mucho. –

-Soñabas a lo alto, tenía siete años, no podría hacer eso. –

-Ramón, sígueme la corriente, que hubieras hecho a esa edad. –

-Te hubiera dicho que "no" sin dudar. –

-¿Enserio? – dijo algo triste.

-Si, pero mi abuela me hubiera hecho decirte otra cosa más amable como "lo siento princesa Poppy, pero aun somos muy pequeños para pensar eso, mi abuela dice que hay que esperar." – dijo fingiendo a la perfección esa edad.

-oooh… Que tierno, eso me hubiera enamorado aún más. –

-Eso hubiera sido terrible para mí, quería deshacerme de ti. –

-Pues nada de lo que hubieras dicho me desanimaría porque yo siempre me levanto. –

-Si eso lo tengo bien claro. –

Las actividades de los diarios de Poppy siguieron durante los días de la semana, jugar con muñecas, hacer manualidades, cantar, bailar, actuar en mini obras que los dos representaban para sus hijos, un sin número de cosas que se le hacían muy bobas a Ramón, aunque lo llenaron de emoción cuando fingieron la desaparición de su abuela, su cambio de hogar, esos días Poppy le dejaba cartas en el laboratorio, el hombre pensaba que sin dudar, si las cosas hubieran pasado así, esa atolondrada chiquilla lo hubiera enamorado mucho antes. Para cuando fingieron tener la edad de 13 y 17 años, la mujer necesito de algunas cosas extras, a esa edad su padre la dejo dar su primera fiesta para pre adolescentes con temática ya no infantil, por lo que pensaba repetirla e invitar a su esposo. Ese jueves fueron al supermercado a comprar los faltantes para el evento y mientras giraron en uno de los pasillos se encontraron con el hijo mayor de los Petrov, Maicol se encontraba trabajando en aquel lugar en un intento de ayudar a su padre con las cuentas.

-Vengamos hasta el final. – dijo girando con el carrito.

-Poppy, ya estamos aquí. –

-He dicho hasta final. – menciono con tono tajante.

-Solo dime que es y yo voy, no pienso darme la vuelta entera por algo pequeño e insignificante. –

-La brillantina comestible no es insignificante, es lo principal de mi ponche secreto. –

-Perfecto, iré por ella, no tardo. –

-Ah… espera. –

-¿Qué? –

-Es que… quiero la plateada. –

-Si, si… lo sé. –

Ramón se paró a un lado del chico, el ambiente era tenso, pero a pesar de eso, mientras revisaba las diferentes marcas en busca de una que no contuviera tantos colorantes artificiales, le hablo.

-Jamás había visto a mi esposa tan enojada con alguien antes. –

El chico siguió trabajando en completo silencio.

-Pero tienes suerte de que sea ella la que está enojada y no yo, Poppy no es rencorosa, pasado un tiempo te va a perdonar a ti y tus hermanos, en cambio yo los seguiré odiando. – comento con una sonrisa maliciosa. Aun así el joven parecía ignorarlo. – Tal vez se deba a que tú y yo tenemos algo en común, después de todo mi esposa siempre tiene razón. – esas palabras finalmente captaron la atención de su interlocutor.

-Yo no tengo nada parecido a usted. –

-Claro, no tienes la suerte, a lo que me refería es que los dos cometimos el mismo delito. –

-Yo no cometí ningún delito. –

-Cazaste un pato en el bosque, eso aquí es un delito, se recuperó, lo liberamos la semana pasado por si te interesaba saberlo. –

-No me interesaba. –

-Si, lo suponía… estas acostumbrado a cazar, a mí me dolió matarlo. -

-¿Usted mato a un pato? – pregunto un tanto incrédulo.

-Me perdí en el bosque, bueno… no estaba solo, iba con mi hermano, el muy estúpido perdió el mapa y pensó que podríamos encontrar mágicamente el camino a casa con sus idiotas ideas hippies. – comento perdiendo el tono de su voz, al darse cuenta recobro su compostura. – No pensamos que estaríamos extraviados tantos días, solo íbamos preparados para una tarde y sabíamos sobrevivir, racionamos la poca comida, pero no pudimos evitar quedarnos sin nada para el tercer día, fue cuando vimos a los patos, no creíamos encontrar pronto el camino de regreso a casa, me dolió tanto dispararle, la flecha le dio justo en la cabeza. – La voz del hombre se escuchó un poco quebrada. – yo no quería, me sentí tan mal… mi hermano termino desollándolo, cuando regresamos prometimos nunca hablar de eso de nuevo, lo tratamos de borrar de nuestras memorias, debe sonarte estúpido, después de todo yo cocino pato, pero no es lo mismo, no entiendo como alguien lo puede disfrutar. –

-Solo es comida, no lo hizo por gusto, es trabajo… yo llore toda la noche del primer día en que mi padre me enseñó a cazar. –

-Como sea. – Ramón al fin se decidió por tomar la marca que más usaba Poppy. – no le digas a nadie lo que te dije o mandare a mis hijos a que te hagan pedazos. – amenazo.

-No lo hare. – dijo sin ningún ánimo.

Maicol siguió trabajando ignorándolo por completo, Ramón se enojo, muy a su manera trataba de ser amable, pero el chico sin más no lo miraba, fue cuando vio una pequeña palanca, la conocía bien, tiro de ella ligeramente y todo un nivel de estantes se vino abajo haciendo un desastre en el pasillo.

-Ups… lo siento. – dijo Ramón con hipocresía.

-¿Qué hizo? – pregunto molesto Maicol.

-Yo nada, deberías de hacer mejor tu trabajo parasito inservible, o vas a decir que el cliente tuvo la culpa, tal vez debería de llamar al encargado de la tienda. –

-No…no es necesario, yo lo limpio. – contesto el muchacho asustado.

-Claro, faltaba que quisieras que yo hiciera tu trabajo. –

Ramón estaba armando tal escándalo que ya varias caras curiosas se asomaban por el pasillo. No fue hasta que una mujer de cabellos rosados llego.

-¿Qué pasa? ¿este delincuente te está molestando? – pregunto con mal tono Poppy.

-Eso es lo que pasa, cuando estaba buscando lo que me pediste me tiro todo el estante encima y después me dijo que buscara entre en el piso. –

-Llamare ahora mismo al gerente. – menciono Poppy más al ver la cara de preocupación del pobre chico se detuvo a ver la escena del pasillo con detenimiento, casi de inmediato noto la palanca maestra movida. – Ramón, me puedes decir que paso de nuevo. –

-Vine a buscar lo que me pediste y este mocoso me tiro las cosas encima. -

Poppy dudo de su versión, como si no conociera las malas bromas que le hacía en el pasado.

-Ramón, ¿Qué pasaría si le pido al gerente que me enseñe la cinta de seguridad? ¿Sostendrías tu versión de los hechos? -

El hombre se cruzó de brazos y miro con indignación a otro lado como si estuviera haciendo un berrinche.

-No te portes como un niño mimado, te dije que me gustabas como eras antes, pero esta es una parte de ti que jamás me gustara, no me gusta que trates mal a otros solo por gusto. – Ramón la ignoro y permaneció con la misma postura. Poppy sabía que no iba a ceder, por lo que se arrodillo y comenzó a ayudar a Maicol a acomodar las cosas en la repisa. – Lo lamento, a veces no sé que le pasa por la cabeza. – el chico se sorprendió de que la mujer fuera amable de nuevo. – Nos vemos después. – se despidió tras terminar de ayudarlo.

Cuando la pareja se estaba yendo del pasillo Ramón volteo a ver al joven con una sonrisa más amable. Ahora era obvio para Maicol, lo había hecho apropósito para que su esposa no siguiera enojada con él. No sabía cómo agradecérselo, sin duda Timothy y Sasha estarían felices al saberlo.

La pareja siguió con su nueva rutina de pasar fase por fase de su tiempo perdido, Poppy paso una semana haciendo pucheros cuando pasaron a la edad de los 18 años de Ramón.

-¿Aun así saldrías con ella? –

-Si… lo conocí luego de tu sabes que. –

-Pero creí que teníamos algo especial. –

-Cuando yo tenía 18 tu tenías 14…sabes lo ilegal que sería eso. –

-Pero yo te amo… haría por ti lo quesea. –

-¿Lo que sea? – dijo coqueto.

-Si. –

-Poppy cuando tu tenías 14 años aun querías hacer cosas bobas conmigo, y yo ya estaba pensando en otras cosas. –

-Pero yo podría. –

-Claro que no, a esa edad no. –

Aunque las cosas cambiaron ligeramente cuando pasaron a la etapa de los 16 de la joven, Ramón tenía 20 en ese tiempo.

-Te invito a mi fiesta. – le grito en el oído mientras le ofrecía una invitación. – Sera mi cumpleaños, esta fiesta fue mi favorita y más importante, de verdad deseaba que vinieras, pero jamás respondiste. –

-No estaba, entrenar a nube fue difícil, ese perro era terco, aunque no lo creas. –

-Bueno, y ahora que hemos cambiado cada cosa en el pasado y que tenemos una buena amistad, o algo más. – dijo juguetona. – que me habrías dicho. –

-Te habría dicho que si… pero no sabría que ponerme para una fiesta como esa, ¿me acompañarías a mi casa a escoger que ponerme? –

-¿Eso me dirías? –

-Si. –

-¿De verdad? ¿Me dejarías escoger tu ropa? –

-Claro. –

Ramón nunca la dejaba escoger nada de su vestimenta, le sorprendió saber que esa era su respuesta, ese domingo hicieron todo el teatro de ir al armario, estaba emocionada, no sabía cómo vestirlo.

-Mi yo de 16 años se estaría muriendo del gusto, Ramón… ¿De verdad me hubieras dejado entrar a tu casa y revisar tu armario? –

-Claro. – decía mientras la veía desde la entrada al armario. – a esta edad lo que quería era conocerte mejor. –

-Eres tan lindo. – finalmente la mujer escogió un conjunto un tanto apretado. -Este te quedara bien. – menciono dándoselo. Ramón la miro un tanto serio y le dijo.

-¿Quieres que me lo ponga ahora? –

-Si, póntelo. –

- Como quieras. – comenzó a desvestirse, pero Poppy lo detuvo.

-¡Conmigo aquí no! – grito. – no nos tenemos ese tipo de confianza y no me has pedido ni siquiera ser tu novia. –

-Como no lo pensé antes, entonces sal del armario para que me pueda cambiar. –

La mujer obedeció, espero paciente hasta que lo vio salir con aquellas ropas que le sentaban tan bien.

-Me gusta cómo te vez. –

-Gracias, sabes, ahora que estamos aquí recordé que había algo que quería hacer contigo cuando tu cumpliste 16. –

-Ah… ¿Qué era? –

El hombre tomo una almohada y se la lanzo a su esposa, mientras él tomaba otra.

-Quería tener una guerra de almohadas contigo. – comento tras lanzar el primer golpe.

-Tramposo, vas a ver que tan buena soy, practiqué en todas las pijamadas que tuve. –

Sin duda Poppy tenía más habilidad, venció a su esposo tras pocos minutos del juego, lo tenía sometido en la cama.

-Ríndete, estas perdido, la reina de la guerra de almohadas promete tenerte piedad si lo haces. –

-¿De verdad crees que me ganaste? Es porque solo jugaste con niñas, yo jugaba a esto con Nube. – dijo haciendo un rápido movimiento con sus piernas sometiéndola a ella.

-Eso no se vale, son juegos bruscos de niños. –

-Pues así jugaba a guerra de almohadas. –

Ramón no le quitaba las manos de encima.

-Ramón… suéltame. –

-No quiero. –

-Mi fiesta no tardara en empezar, cumplía 16, recuerdas, dijiste que jamás harías algo conmigo mientras fuera menor de edad. –

-Si, lo dije… pero ¿que mocosa despistada va con un hombre que le dice que quiere que escojan su ropa? ¿Qué estúpida señorita entra en una casa lejos del pueblo donde nadie podría escucharla gritar? Vivía preocupado porque alguien hiciera eso, ¿Crees que paseaba por el bosque con nube solo buscando a mi abuela? Te vigilaba desde lejos, eras un blanco fácil para cualquier pervertido. –

-No será… - decía mientras trataba de zafarse. - ¿que temías que alguien te ganara? ¿Pensabas cosas raras de mí? – pregunto burlona.

Hubo un momento de silencio, Ramón se dejó caer sobre ella, recargando su cabeza en sus pechos.

-Si… lo llegue a pensar. – confeso un tanto apenado.

-Bueno, creo que me lo merezco, te acosaba todo el tiempo. –

-No sé si me entiendes, no me imaginaba contigo jugando cartas o comiendo helado, de hecho, esta es una de mis fantasías… traerte con engaños a mi casa, para después… - las manos de Ramón se filtraron bajo su falda, acariciaba sus muslos, tomo sus bragas y cuando parecía que se las quitaría, se detuvo. – Jamás quise lastimarte, por eso mi estúpida fantasía terminaba aquí… ¿Qué habrías hecho? – pregunto preocupado de la respuesta.

-Gracias. –

-¿Por qué? –

-Porque debió de ser muy duro para ti esperar por mi, me deseabas así desde tanto tiempo atrás, y aun después de novios te hice esperar más… gracias por eso, esperaste a que yo te dijera que estaba lista. –

-Si, eso ya lo sabía, pero que hubiera pasado si yo… -

-Si hubieras hecho esto… estaría aterrada, no sabría cómo salir de aquí, me hubieras tenido como querías y yo estaría muy asustada como para hablar, porque después de todo, era una mocosa tonta. –

-No es verdad. – dijo levantándose y viéndola a la cara. – yo era un idiota, aun lo soy, un maldito estúpido…-

-Cálmate, no dije que lo fuera. –

-Querías que te dijera un secreto malo, pues este es… me daban ganas de… tu sabes. – confeso apenado, Poppy lo abrazo con fuerza.

-¿Por qué a esa edad y no antes? –

-Porque no tenía novia… - contesto con obviedad. – tenia "necesidad" y tu no me la ponías fácil, comenzaste a usar faldas más cortas. – decía mientras volvía a acariciarla por debajo del faldón. – y esos shorts… me hacías enloquecer, no tenías piedad de mí. –

-Es chistoso… de verdad no sé que hubiera pensado, eras guapo, eso si, pero tu carácter… debía de aprovecharme de ti. –

-Manipuladora. – dijo con fingida indignación.

-Quiero que tengas en claro algo, si no somos novios no puedes ni soñar en tener algo así conmigo. -

Ramón pensó un rato, Poppy tenia el sueño infantil de una romántica declaración de amor, cosa que jamás paso, un beso inmemorable, pero no como el primero que se dieron que fue algo triste.

-Bien, ¿Poppy, quieres ser mi novia? –

-No. – contesto con rapidez.

-¿Qué? ¿Enserio? –

-Así es, tú me rechazaste, ¿recuerdas? Inténtalo si quieres. –

-Pero hace un par de días me dijiste que… -

-Pues fue antes, ahora quiero que me ruegues. –

-¿Yo? ¿Rogarte? Lo siento, eso es algo que no hago. –

-Entonces esa seguirá siendo la respuesta. –

Ramón le rogo una semana a Poppy para que fueran novios, la lleno de chocolates, dulces, bombones y muchas coronas de flores, hasta que finalmente le dijo que si. Fingir que su relación era un secreto, revivir un amor puro sin ningún contacto físico les ayudó mucho a los dos, se sintieron de nuevo seguros el uno con el otro, sería un par de semanas después que llegarían a esa etapa tan esperada tras un tropiezo con unas cuantas copas de vino, finalmente, el matrimonio logro recobrar su relación a como era antes de la llegada de los Petrov, o aún mucho mejor. La sinceridad se volvió un valor apreciado por todos los miembros de la familia y entendieron que ningún miembro en ella era remplazable, todos eran valiosos y queridos.

Fin.

Tengo un anuncio que dar, para empezar el ultimo lemon por parte de "corona de flores" lo publicare la semana que viene, segundo, hay una serie que es también secuencia de la historia, pero saben lo raro que escribo y como practico temas extraños, y esta será escrita en guion de teatro, tercero, voy a entrar en hiatus, razones laborales XD… como sea, como tendré un descanso voy a dibujar de nuevo, ya saben, esta vez tema libre, sea Trolls o versión humana, esten relacionados con el fanfic o no, pero… aquí esta el chiste, solo a los que lo pidan por Wattpad, ya saben, la historia esta con el mismo nombre y los comentarios con la petición deben ser hechos en el capitulo donde publique el anuncio del hiatus, asi que pongan atención si la dinámica les interesa, cuando regrese los publicare. Tengo una sorpresa para la primera petición, en fin. Hasta la próxima semana.