Madre mía, parece que llevo sin actualizar eones...lo importante es que ya lo he traído, ¿no es así?. Hoy traigo...un albino muy especial que muchas puede que lo estén esperando (o quizás no, no soy vidente). Sí, sé que esta vez el título es un poco "meh.." comparado con los anteriores, pero aún así está hecho con cariño (?)

Disclaimer: Himaruya y eso.

El joven siguió al perro, que estaba olfateando un montículo de nieve, en la cuneta del camino. Este escarbó en la nieve, descubriendo una mano humana. El chico se horrorizó al verlo. Rápidamente, quitó el resto del montículo, viendo que no era una, sino dos personas las que estaban atrapadas ahí dentro. Les tomó el pulso por la muñeca, esperándose lo peor. Sorprendentemente, había pulso, pero extremadamente débil.

Vash empezó a abrir los ojos lentamente: -"¿Estoy ya en el cielo?" -pensó- Pero se dio cuenta de que no había ni nubes ni una puerta dorada, sino una habitación pobremente amueblada, con lo mínimo imprescindible: Una pequeña mesilla de noche a su lado, encima una lamparilla de aspecto deteriorado y un armario ropero. Respiró hondamente e intentó levantarse de la cama en la que estaba acostado. El mercenario estaba aún bastante débil, le temblaban las extremidades. Se levantó para buscar a quien lo había rescatado allí y aunque no lo quiera reconocer, quería saber si Roderich se encontraba bien. Salió de la habitación, que conducía a una estancia que parecía ser un austero y pequeño salón: Una gran mesa de madera se encontraba en el centro de la habitación, coronada por un pequeño jarrón blanco. Ante sus ojos vio a un joven, de edad similar a la suya, que canturreaba una melodía con una voz estridente. Inmediatamente, le llamó la atención su aspecto físico; su cabello era de un blanco grisáceo, y sus ojos, rojos. -un albino- pensó Vash. Se encontraba sentado en un taburete, frente a una hoguera. Llevaba puesto un grueso jersey color gris parduzco, y unos pantalones de montaña, para andar por la nieve. Vash se acercó a mirar, pero este se dio cuenta de su presencia y volteó la cabeza:

-¡Hey! ¡Te has recuperado! Me estabas preocupando, llevabas como 4 días dormido.

El joven que estaba arrimado al fuego, mientras que removía con una cuchara de madera algo que para Vash, olía de maravilla.

-¿Dónde está?

-¿Quién? …..Ah, te refieres a él. Está en aquella otra habitación.

Señaló una puerta contigua a la que el mercenario se encontraba hacía unos minutos

-Todavía sigue ahí durmiendo. De verdad, es casi un milagro que hayáis sobrevivido a aquella tempestad. Se encuentra bastante mal, la hipotermia que ha sufrido estos últimos días le ha pasado factura, pero se recupera bien.

Vash se acercó y abrió la puerta un poquito, una rendija. Roderich se encontraba acostado en un lecho, con varias mantas encima, para que conservara el calor. Respiraba, pero no daba señales de que se fuera a despertar pronto. Vash cerró la puerta y se acercó al albino que, probablemente, había sido quien les había salvado la vida.

-Perdón por no presentarme antes,me llamo Vash. Gracias por acogernos.

-No es nada, hombre. Yo soy el genial, valiente, fuerte y apuesto Gilbert. Encantado de conocerte

"Es humilde el muchacho…"-pensó Vash-

Y….¿cómo es que habéis llegado aquí? Tu amigo tenía unas marcas y cicatrices en las manos, que parecía que…bueno…

-Dos cosas:

Uno: Estamos aquí por asuntos que no te interesan.

Dos: ÉL no es mi amigo. -sentenció, de forma seca y cortante-

El albino se dio cuenta de que se estaba metiendo en terreno pantanoso, así que cambió de tema. Pero aún así le picaba mucho la curiosidad, aunque no era de su incumbencia, además , sospechó un poco al ver que se cerraba en banda al preguntarle su procedencia. Sin embargo prefirió ignorar este hecho. Hablaron tendido, de temas triviales, ignorando el actual estado de guerra y el pasado de ambos. Gilbert era un guarda forestal, se encargaba de vigilar la zona y evitar que contrabandistas, perseguidos del régimen nazi, huyan hacia Suiza, donde ya era dificil para las autoridades alemanas actuar allí. También se encargaba de alertar por si ocurrían incendios o cualquier otro problema.

Gilbert dejó de remover la cazuela, sirviendo a sus invitados. Le ofreció un cuenco de gachas a Vash y le llevó otro a Roderich, que todavía seguía durmiendo, recuperándose. Volvió y se sirvió otro a él mismo:

-Vash..

-Si?

-Hay algo que aún no me explico…¿Cómo es que tu compañero ha sobrevivido? Es decir, a ti se te ve que estás en mejor forma, pero él…digamos que no tenía demasiadas esperanzas de sobrevivir siendo un flacucho. -enunció sin mucho tacto-Sin embargo, su corazón sigue latiendo. Aun así, mira como está.

- Pues ahora que lo dices, yo tampoco lo entiendo. "Acabo de caer"-pensó-" Roderich en este estado, no podrá continuar el viaje. He sido un tonto, se suponía que era yo el que le hacía de guardaespaldas, no él a mí. La misión se retrasa y con eso mi rebaja del pago... Claro, desde pequeño siempre tan cabezota...¿Por qué hizo eso? ¿Por qué me protegió de la tempestad? Si desde aquello yo a él no le importo nada, ¿no es así? ¿Por qué me tuvo que tocar esta misión A MÍ? ¿Realmente le odio tanto?"

- Vash, Vash!? Me estás escuchando? ¿Qué tiene tanto de interesante la pared? Te las has quedado mirando fijamente un buen rato-pronunció una pequeña risita molesta entre dientes-.

-Oh, ¿enserio? Perdona, me había perdido en mis pensamientos, ¿Qué decías?

-Ah, solo que si te apetecía bajar a un pueblo cercano, a comprar algunas cosas que me hacen falta. Si no, siempre te puedes quedar aquí por si le pueda pasar algo a él.

-Voy contigo, no creo que le pase nada.

Gilbert y Vash salieron de la casa, cerrando bien la puerta. Caminando al pueblo fueron hablando. O más bien, Gilbert hablaba todo el rato y Vash le respondía con frases como "Vaya, interesante", "¿Oh enserio?". A Vash le parecía que era bastante molesto, en el fondo pero era buena persona. Además, él y Roderich le debían la vida. Finalmente, tras una hora y pico llegaron a la susodicha aldea. Vash se sorprendió al ver el ambiente que los rodeaba, las viviendas, los edificios estaban todos pintados de vivos colores: amarillo, rosa, naranja, verde, malva, rojo, azul … la plaza mayor estaba repleta de niños jugando a la pelota o saltando a la comba. Las madres hablaban entre ellas mientras vigilaban a sus hijos, de temas casuales, como que si el vecino era infiel a su mujer con otra, o como si habían rebajado el precio de las manzanas en el mercado municipal. Era un lugar que parecía totalmente apartado del mundo, colorido y alegre, alejado de la triste y gris realidad. ¿Acaso esta gente no sabía nada de lo que está pasando afuera? -pensó Vash - ¿O son extremadamente optimistas? Gilbert fue de tienda en tienda comprando cosas aquí y allá, mirándolo todo minuciosamente. Vash estaba ya cansado de ir detrás de él, para no perderse, hasta que llegaron a una pastelería. Gilbert le pidió permanecer fuera esta vez, y entró en la tienda.

Vash llevaba como diez minutos esperando fuera "¿Diez minutos para comprar un puñetero pastel?" -pensó, irritado-. Entonces, se asomó por la ventana.

Hasta aquí todo. Como siempre este espacio utilizado para mendigar reviews que no falte. Que si no dejáis tampoco pasa nada, sé perfectamente la pereza que da meterse en la cuenta para poner reviews...Lo único que espero es que os siga gustando tanto como yo disfruto haciéndolo. Tan sólo me queda decir: ! Hasta el año que viene! (O simplemente cuando pueda o me apetezca actualizar)