Algún Lugar al que Pertenezca
Disclaimer: No soy dueña de Harry Potter, ni de sus personajes, ni de nada de lo relacionado con los libros; todos los derechos son propiedad de J.K. Rowling. El título del fan-fic, así como los nombres de los capítulos, están inspirados en la canción "Somwhere I Belong" del grupo Linkin Park. Fuera de eso, la idea es 100 mía.
Advertencias: No hay ninguna; es un fan-fic apto para todo público. POV de Severus Snape.
Sinopsis: La vida de Severus Snape, contada desde su punto de vista.
Capítulo VII. So what am I
Que tengo más que negatividad, porque no puedo justificar la forma en que todos me miran.
…miedo… es extraño, mi vida ha llegado a su fin y no siento temor en lo absoluto; no obstante, estoy conciente de que toda mi vida tuve miedo… demasiado temeroso de estar solo; demasiado temeroso de fracasar; demasiado temeroso de no encajar en ninguna parte…
Nadie jamás supo en realidad lo temeroso que viví siempre… pero ahora ya no importa, porque no siento nada… de hecho no siento mi cuerpo ya… todo está oscuro y nebuloso. No me gusta esto… esta sensación de completo vacío… y aún así escucho esa especie de murmullo lejano… pero todavía me quedan mis recuerdos… aquello que creía haber perdido, es todo lo que me queda en este momento… no sé bien si permanecieron conmigo para acompañarme hasta el final, o si se quedaron para torturarme para toda la eternidad…
Es todo lo que tengo, así que seguiré recordando…
Los días que siguieron a aquella noche, no fueron nada sencillos. Procuraba estar lejos de Lucius tanto como podía e hice uso de mis habilidades en oclumancia para evitar que él llegara siquiera a sospechar lo que había ocurrido; por su parte, Narcisa volvió a mostrarse distante conmigo, aún si nos encontrábamos solos. Por fuera, ambos actuábamos como si nada hubiera sucedido, pero sé muy bien, que algo cambió en su interior... o eso era lo que yo quería creer. Nunca se lo pregunté; jamás tuve el valor de volver a hacer mención del tema... si no hubiera sentido tanto temor de ser descubierto, le habría dicho lo mucho que había significado para mí esa sola noche... aunque tal vez no fuese esa la razón por la que nunca más le hablé de ello; tal vez de lo que tenía miedo era de que para ella no hubiese significado nada… qué más da, era demasiado orgullos en aquél entonces para admitirlo, así que hice lo único que podía hacer: sepulté ese recuerdo tan profundamente que durante mucho tiempo llegué a preguntarme si en verdad había sucedido o si había sido producto de mi imaginación.
Decidí entonces que no me importaba. Preferí engañarme a mí mismo y convencerme de que lo que había sucedido no había significado nada para mí tampoco… A partir de ese momento, cambié por completo. No iba a ser más el miedoso y sentimental que había sido hasta entonces. Me prometí a mí mismo que a partir de entonces, Severus Snape se preocuparía por una sola persona: Severus Snape.
Me hice a la tarea de convertirme en el mejor y más fiel mortífago de todos. Incluso, me propuse superar a Lucius. Me volvería indispensable para el Señor Tenebroso y todos los demás no tendrían otra opción que respetarme. Haría lo que fuera, incluso participar en esos ataques que preparaban contra cualquiera que se atreviera a levantar su voz contra el Señor Tenebroso o sus seguidores. No obstante, tampoco tenía planeado en convertirme en un asesino. Yo no creí jamás en esa basura de la pureza de la sangre, ni en la superioridad de los magos y brujas sobre los muggles; obviamente, nunca permití que nadie se enterara de ello, pero ya que no había encontrado ninguna dificultad en convencer a todos los demás mortífagos de que no era diferente de ellos, todo lo que había que hacer era actuar con inteligencia y de esta forma no tendría la necesidad de matar a nadie y mucho menos de que me mataran a mí o que me arrestaran. Sin darme cuenta, me paré justo a la mitad del camino; no imaginé jamás que esa sería mi perdición…
Presencié con indiferencia, cómo brujas, magos y muggles eran torturados y asesinados… no me enorgullezco de ello… no tengo justificación alguna para lo que hice… o mejor dicho, para lo que no hice… a algunas de esas personas las conocía, pero siempre busqué una excusa para convencerme de que se lo merecían… algunos de ellos se reían de mí cuando estábamos en la escuela; se divertían a costa mía cuando Potter y sus amigos me hacían bromas y me ridiculizaban… ellos jamás hicieron nada por evitarlo, así que yo tampoco hice nada para evitar que murieran… no puedo creer lo increíblemente crueles y egoístas que suenan mis palabras… me hacen sentir asco de mí mismo.
Tardé mucho tiempo en admitir el error en el que había caído; tardé demasiado en darme cuenta de que me había olvidado por completo de la promesa que le había hecho a mi madre. Tuvieron que suceder cosas extraordinarias para que yo lograra aceptar la horrible verdad que me negaba a creer: me había convertido en un ser vil y abyecto.
Recuerdo perfectamente el momento en que comencé a cuestionarme sobre lo que estaba haciendo… era una misión muy especial, tanto que incluso el señor Tenebroso se presentaría ahí, en cuanto nos hiciéramos cargo de cualquier persona que habitara la casa, exceptuando la dueña: Dorcas Meadowes… tiempo después supe que ella había formado parte de la Orden del Fénix original y también hasta mucho después supe cual había sido la razón por la que el Señor Tenebroso… ¿por qué continúo llamándolo de esa forma? Ya no hay motivo para preocuparse por él… a final de cuentas, ya estoy muerto, ya no hay forma alguna en la que él pueda hacerme daño… recuerdo lo empequeñecido que me sentía cada vez que estaba ante su presencia; por eso procuraba esmerarme en que no pudiera penetrar mi mente… ocultar mis emociones no fue tan difícil, particularmente cuando se está acostumbrado a reprimirse… en aquella ocasión, tuve que hacer uso de todo mi autocontrol.
Para cuando… Voldemort llegó, todos los habitantes de la casa ya habían sido asesinados y Dorcas había sido conducida a una de las habitaciones del piso superior; fue ahí donde él habló con ella. Nos ordenó permanecer atentos para evitar alguna sorpresa. En aquella ocasión, sólo estábamos Evan Rosier, Wilkes, Avery y yo. Para mi fortuna, no tuve que matar a nadie aquella vez, pero comenzaba a pensar que tarde o temprano tendría que hacerlo… me preguntaba qué podría haber de interesante en aquél lugar, que incluso hizo venir al mismo Lord Voldemort. Transcurrieron varias horas, durante las que no escuchábamos otra cosa que los gritos de dolor de ella. De un momento a otro, los gritos cesaron y asumimos que él finalmente había conseguido lo que estaba buscando. Miramos expectantes hacia la escalera, esperando el momento en el que él apareciera, pero entonces la puerta principal se abrió con una fuerte explosión que nos lanzó contra las paredes de la habitación. Eran aurores, Gideon y Fabian Pruett, Alastor Moody y detrás de ellos, Potter, Lupin y Black…
Comencé a arrastrarme por el suelo, mientras llovían maldiciones por todas partes; trataba de ocultarme lo suficiente como para poder atacar con mayor comodidad; desde donde estaba, logré ver a mis compañeros escabulléndose por las escaleras, hacia el piso superior, pero yo no lograría hacerlo ya que había muebles y objetos caídos en el suelo, que me obstruían el paso.
A base de maldiciones logré llegar hasta una puerta debajo de las escaleras, la cual sabía que conducía la sótano, ya que habíamos registrado la casa completa, varias horas antes. Me deslicé a toda prisa y antes de cerrar la puerta tras de mí, noté como uno de nuestros atacantes corría en esa dirección. No supe de quién se trataba hasta que abrió la puerta de golpe e hizo luz con su propia varita... se trataba de James Potter... yo lo observé durante algunos minutos, mientras él trataba de escudriñar el oscuro sótano, buscándome... ¡imbécil! entró completamente solo al sótano; yo estaba ahí, oculto en las sombras, esperando el momento en que pudiera lanzarle una maldición... nada me habría hecho más feliz que él me viera... que supiera quién era yo y lo fácil que lo había derrotado; él descendió unos escalones más, con la varita levantada... estaba tan cerca... sólo un poco más... de repente, la puerta se abrió de golpe y la luz penetró, encegueciéndome; Potter se dio la vuelta de inmediato, dirigiendo su varita hacia la persona que acababa de entrar. Comprendí que, fuera quien fuera, arruinaría mi oportunidad de darle su merecido a Potter, así que, abandonando cualquier precaución, salí de mi escondite y le lancé una maldición por la espalda...
- ¡¡¡JAMES, CUIDADO ATRÁS!!!
Una voz aterrorizada gritó en medio de la oscuridad, al tiempo que un chorro de luz roja salía de mi varita; Potter se dio la vuelta y se arrojó al suelo, pero no lo suficientemente rápido, ya que la maldición lo alcanzó en un hombro, haciéndole perder la varita.
Levanté mi varita hacia la persona que había interrumpido mi momento de venganza, pero antes de que pudiera hacer nada, me sentí lanzado hacia el suelo, y mi varita había resbalado de mis dedos; no alcanzaba a ver nada desde el lugar en donde había caído, pero si lograba escuchar... y lo que oí me paralizó aún más de lo que el hechizo que me habían lanzado podría haber hecho...
-¡James¿Estás bien?
- ¡Lily¿Qué haces aquí? Es demasiado peligroso.
- Después te explico, debemos salir de aquí ahora mismo... él está aquí.
Yo hacía un esfuerzo por ponerme de pie y por alcanzar mi varita, pero no conseguía hacerlo; el hechizo había sido muy fuerte y yo no podía moverme un milímetro; necesariamente tendría que esperar a que los efectos desaparecieran o que alguno de mis compañeros me liberara. Logré escuchar como ambos se alejaban, subiendo las escaleras lentamente y me sentí extrañamente vacío... ella había venido a ayudarlo... ella estaba con él... así que no había sido tan sólo un rumor el que había oído... ellos ahora estaban casados y estaban combatiendo contra nosotros.
Me pregunté entonces si habría habido alguna diferencia... si en vez de rechazarla en aquella ocasión, cuando salimos juntos a caminar... cuando ella se sujetó a mi brazo y fue tan compasiva y amable conmigo...qué habría sido de mí, si ella se hubiera quedado a mi lado...
A base de resistirme a la maldición impedimenta, logré moverme un poco, hasta alcanzar mi varita y realizar la contramaldición. Me puse de pie tan pronto como pude y me dirigí hacia la puerta del sótano; la abrí con cautela, pero no logré ver gran cosa. La casa estaba en semipenubras, debido al polvo que se había levantado, perteneciente a techos y paredes que se habían caído por las maldiciones que habían rebotado en ellos.
Avancé lentamente hasta llegar cerca del salón principal y entonces logré ver a Black inconsciente, tirado en el suelo, a los Pruett a su lado, y a Lupin y Potter, mirando angustiados hacia lo alto de la escalera. Evan me hizo una seña para que me acercara; todos estaban apuntando sus varitas hacia ellos, así que hice lo mismo. Miré de reojo hacia lo alto de la escalera y por un breve segundo estuve a punto de soltar mi varita por la impresión: Voldemort estaba ahí y a su lado, Lily se encontraba atada y flotaba en el aire, sin moverse... iba a torturarla... iba a divertirse con ella y posiblemente, con cada uno de los que estaban ahí... después los mataría uno por uno... lo había visto hacerlo antes, pero nunca antes había experimentado esa sensación de nausea y aversión que me invadía en ese mismo instante.
No quería que la lastimara, aún así, no podía entender el por qué... ellos eran nuestros enemigos... ellos se interponían a nuestros planes... pero esa no era razón para que ella sufriera... los nervios comenzaron a traicionarme; lo supe por el sudor en mi cara y en mis manos... mi mente estaba clara: ellos eran nuestros enemigos y morirían por ello; aún así, en mi pecho, una sensación extraña me invadía... era como si algo en mi interior hiciera presión hacia fuera, queriendo atravesarme... apreté los dientes y sujeté la varita con más fuerza, pero yo mismo sentía como temblaba... fue entonces cuando algo inesperado sucedió. Una nueva explosión de luz se hizo presente y todos fuimos obligados a cubrirnos los ojos. Cuando logré abrirlos, la figura imponente de Albus Dumbledore, se encontraba en medio de la habitación, apuntando hacia Voldemort. Él liberó a Lily y no pude creer lo increíblemente relajado que me sentí en cuanto lo hizo; sin una palabra más, sin que hubiera tiempo para lanzar otro hechizo, Voldemort desapareció y todos le imitamos...
Pasamos varias horas en el cuartel general, esperando a que Voldemort diera alguna instrucción. Se había encerrado en una de las habitaciones de la vieja y ruinosa fortaleza medieval de la cual nos habíamos adueñado. Algunos de los mortífagos comentaban los recientes acontecimientos y discutían entre ellos acerca de Dumbledore y lo que, desde entonces, conocimos como la Orden del Fénix. Yo no podía prestar atención, me encontraba demasiado distraído. En mi mente no había otra cosa que Lily… ella había ido hasta ahí, tan sólo para ayudar a Potter… su esposo… fue como volver en el tiempo; recordaba como había sido nuestro último año en Hogwarts. Asumí que había sido gracias a ella, que Potter y sus amigos habían desistido de hacerme blanco de sus burlas; yo tenía cosas más importantes en la cabeza en aquél entonces. Para mí, todos ellos no eran más que un montón de chiquillos que no tenían ni la menor idea de lo que yo estaba enfrentando...
… aún así… aún así, sentía una envidia insoportable de Potter… el solo verlo caminar por los terrenos, tomando a Lily de la mano, me ponía enfermo. Me parecía injusto que algunas personas tuvieran toda la suerte del mundo… lo odiaba en verdad y eran justamente esos momentos en los que me alegraba de la marca tenebrosa que llevaba grabada en el antebrazo… me gustaba imaginarme lo que pasaría el día en que nos encontráramos él y yo cara a cara… le haría pagar por todas su humillaciones; sería yo el que lo humillaría a él... lo haría arrastrarse por el suelo como el gusano que era y le causaría tanto dolor que me rogaría para que acabara con él… tal pareciera que nos pasamos la vida entera haciendo planes… planes que jamás llevamos a cabo… ese día había tenido a James Potter a mi merced y entonces apareció ella… ella quién alguna vez caminó sujetándose a mi brazo… ella a quién le componía versos que luego rompía en pedazos para que no se enterara de lo mucho que me gustaba… ella que poseía un corazón tan grande, que pasaba por alto los más claros y evidentes defectos de las demás personas... especialmente los míos.
Salí de mi ensimismamiento al notar que todos habían guardado silencio repentinamente: Voldemort había dejado finalmente su encierro y se abría paso entre sus seguidores. Todos nos arrodillamos en el suelo y entonces sentí como se paró muy cerca de mí. Luché por poner mi mente en blanco, pero me costaba trabajo no pensar en lo que había sucedido horas atrás. Él posó su mano sobre mi hombro y se inclinó un poco para hablarme al oído. "Ven conmigo... tengo una misión muy especial para ti". Dicho esto, se incorporó y volvió sobre sus pasos hasta la habitación de la cual había salido y volvió a entrar en esta, cerrando la puerta tras de sí. Yo miré a los demás, confundido y aterrado... todos me miraban como si creyeran que mi fin había llegado. Me puse de pie y armándome de un valor que en realidad no sentía, encaminé mis pasos hacia la puerta por la que Voldemort había desaparecido; posé la mano sobre el picaporte, pero no lo giré; miré hacia un lado y capté la mirada de Lucius. Él asintió levemente y me hizo sentir algo más confiado. Respiré profundo y finalmente penetré en la habitación, con la mente en blanco, pero con el corazón latiendo con fuerza contra mi pecho... de una forma u otra lo sabía... ese sería el momento que marcaría mi destino.
