Una carta marcada como "[Urgente]" había llegado a casa de los Edelstein. Klaus abrió delicadamente el sobre color crema, y empezó a leer su interior. Unos tirones de su bata le impidieron seguir leyéndola.
-"Papá, Papá, ¿Qué dice la carta? Porfa, porfa dímelo"
-"Son cosas de mayores, espera" Le hizo un gesto con la mano para que se calmase.
Roderich arrugó la nariz y se sentó en el suelo, indignado.
Klaus parecía muy contento. Debían de ser buenas noticias.
-"Parece que han oído de ti en la Musikverein y les gustaría hacerte unas pruebas allí. Imagínate, si entraras podrías hasta entrar en la Filarmónica… "
Roderich se alegró mucho, ya que entrar en la Filarmónica era su sueño desde que se enamoró de aquel piano a primera vista. Pero entonces, se dio cuenta de algo:
-"¿Pero no soy demasiado pequeño para ir a un lugar así? Es decir, tan sólo tengo 8 años, no puedo entrar allí, es una especie de universidad"
- "Eso no les importa. Mira Mozart, fue un genio de la música con tan solo 12 años"
Roderich soltó una tímida carcajada. Él era bueno pero no pensaba que era para echarse flores.
Aún así estaba contentísimo e inmediatamente se puso a practicar para las audiciones.
Puso mucho enfoque a las dos piezas que mejor se sabía: "Au Clair de Lune" y "Para Elisa"
A partir de entonces, se volvió más y más exigente. Aquella audición debía salir perfecta. Sin embargo todo artista debía descansar su mente. Salió a ver a Vash y darle la buena noticia.
Lo encontró donde siempre, sacando a pastar sus cabras. Estaba hablando con una de ellas, lo que no le parecía extraño, ya que era habitual que les contara cosas y así no se sentía tan solo.
Roderich se sentó en la valla que limitaba el prado y lo llamó con un potente silbido que Vash le había enseñado a hacer. Este le oyó y fue a sentarse a su lado. Le contó muy ilusionado todo lo que le había pasado, lo de las audiciones y la posibilidad de acceder a la Filarmónica de Viena. Sin embargo, Vash no parecía tan animado.
-"¿Ocurre algo? No pareces muy contento. ¿Acaso no te alegra que por fin pueda cumplir mi sueño?"
-"Sí, claro que me alegro por ti, es una oportunidad única. Lo que pasa es que no puedo dejar de pensar que tendrás que irte de aquí y bueno…"
Vash se sonrojó de arriba abajo al darse cuenta de lo que estaba diciendo. Sacudió la cabeza.
-"No, no. No quiero que pienses eso. Tú tienes unas audiciones que aprobar y un sueño que cumplir."
Roderich no había caído. Tendría que abandonar el pueblo tarde o temprano. Por suerte, él aún veía ese futuro muy lejos. Sería cosa de un año o año y medio, un tiempo relativamente largo desde su punto de vista.
-"No te preocupes, aún queda mucho. Además, podríamos seguir en contacto por correspondencia. A mí también me entristece tener que irme. Al fin y al cabo, aquí es donde he nacido. Pero que se le va a hacer, la vida es así."
Roderich instintivamente tomó la mano de su amigo para tranquilizarlo y Vash no hizo amago de apartarla. Era algo normal entre ellos desde pequeños.
Un día, llegando pronto Roderich del colegio, encontró la casa extrañamente silenciosa, excepto por un lamento proveniente del techo de la vivienda. Encontró a su padre en el desván, llorando, cubriéndose la cara con ambas manos y multitud de objetos en el suelo tirados a su alrededor, en su mayoría fotos. Al ver a Roderich, Klaus se secó las lágrimas como pudo:
-"Has llegado muy temprano, Roddy."
-"Ya terminé lo que tenía que hacer y pude salir antes. ¿Qué ha pasado, papá?"
-"¿Esto? Simplemente estaba haciendo limpieza y al encontrarme con todos estos recuerdos…Parece que aún no lo he superado"
Le dirigió una mirada llena de tristeza.
Roderich tomó una de las fotos que había en el suelo. En la foto estaban retratadas tres personas: un hombre joven con un mechón parado en punta y una mujer de cabello castaño muy bella con un bebé en brazos. La mujer llevaba puesta una pamela, tapándole parcialmente el rostro.
-"¿Qué ha sido de ella?" -le señaló la mujer de la foto- "Nunca me hablas de ella.."
Klaus suspiró.
-"Supuse que llegaría este día, en el que te tendría que contar la verdad…"
"Lo cierto es que tu madre…murió cuando aún tú eras muy pequeño".
Hizo lo posible por tranquilizarse y tomó aire, dispuesto a contarle una larga historia.
