–¿Hace mucho que comenzó el partido? –preguntó algo agitado Rick Hunter al Dr. John Erickson.

El Almirante se había demorado en una llamada con el Mayor Stewart justo en el momento que tendría que haber salido de su oficina para ir a ver el partido donde jugaba su ahijada Dana Sterling. El Jefe de Inteligencia estaba entusiasmado cuando le comunicó a su jefe que Edwards había mordido el anzuelo, y que Graham ya le había reportado al menos dos movimientos sospechosos. Hunter le pidió extrema discreción, aunque estaba claro que eso era algo redundante, conociendo el profesionalismo que su subordinado demostró durante varios operativos de esta índole durante los años que estuvo al mando del Almirante Hunter en el SDF-3.

Rick se quedó algo preocupado cuando escuchó un dejo de admiración en la voz del Mayor, al describir lo que la Comandante Graham había reportado hasta el momento. ¿Será que Stewart quedó cautivado por esa mujer en un plano más allá de lo laboral? Sue Graham era muy hermosa, Rick no podía negar algo tan evidente, pero también la Comandante aparentemente era muy talentosa como espía, algo que Stewart podría a llegar a admirar mucho más que su belleza. Hunter estaba intranquilo que esto terminara siendo una operación cruzada, y que Edwards estuviera embaucandolos a él y a Stewart frente a sus narices.

Cuando Rick Hunter llegó a la cancha donde se estaba desarrollando el partido, reconoció al Dr. Erickson, quien estaba concentrado mirando la jugada. Rick decidió acercarse al doctor ya que era la única persona que conocía.

–Almirante Hunter, que agradable sorpresa. ¿Viene a alentar al equipo del SDF-3?

–Más que al equipo, vengo a alentar a una jugadora en especial: mi ahijada. Es la que tiene la camiseta nro. 9. ¿Sabe si ya tuvo algún intento de gol?

–Ahh. Es muy buena. Nos está dando una dura pelea. Ya pateó al arco dos veces en tan solo estos primeros diez minutos de juego.

Justo en ese instante se escuchó un grito de la tribuna visitante festejando un gol. Dana acababa de poner el marcado con una pelota que había clavado en el ángulo del arco contrario. Mientras festejaba con sus amigas, Dana buscó con la mirada a su Tío Rick entre los espectadores. Cuando lo encontró conversando en las gradas del equipo local lo saludó con una sonrisa, dedicándole el primer tanto de la tarde a su tío quien una vez más le trajo suerte como siempre.

–Que bueno que llegué justo a tiempo para ver su primer gol. Si no hubiera estado en graves problemas.

–¿El valiente Almirante que enfrenta al enemigo le teme a una adolescente?

–No es cualquier adolescente. Es un Pequeño Dominio escondido bajo una inocente sonrisa.

–Me pasa lo mismo con mis tres hijas, Hunter –dijo divertido John Erickson–, así que lo comprendo perfectamente. Además desde lejos pude ver como su Pequeño Demonio conversaba con Beth, e incluso puede llegar a inferir por la cara que tenían ambas que su querida ahijada logró que nuestra Almirante deseara que ganara el equipo contrario.

–¿Lisa está aquí? –preguntó Rick Hunter mirando hacia todos lados.

No pasó desapercibido para el Dr. Erickson, la ansiedad en la voz del Almirante y la forma en que los ojos azules de alto oficial del SDF-3 estaba escaneando a la gente situada en las tribunas.

–No. Ella se retiró porque estaba acompañada por…, mmm…

–¿Por quién? –interrumpió Rick.

«El idiota que se fue a Marte dejando a Beth hecha un mar de lagrimas», pensó John Erickson. –Ese Comandante del SDF-2 que está en el departamento científico de su nave –contestó el doctor.

–¿Riber? –preguntó con disgusto Hunter.

–Ese mismo. Tuve un intercambio con él hace un rato y me pareció…

–¿Insufrible? –preguntó Hunter.

–Un pedante. No entiendo porque Beth está con él.

–Somos tres.

–¿Eh?

–Archer tampoco lo soporta, y estoy seguro que también se está preguntando lo mismo.

–Bueno, por lo menos tengo algo en común con el padre de mis alumnas. Claramente no soy una de sus personas favoritas en esta nave.

–Archer es un cabrón, pero es un excelente piloto, y muy en el fondo creo que es una buena persona.

–Sus hijas lo adoran, así que supongo que algo bueno debe tener. Por lo menos es mejor que Riber –acotó el Dr. Erickson.

Durante el primer tiempo Dana logró poner el marcador 2 a 0. Cuando llegó el entretiempo, ella saludó a su tío desde lejos antes de dirigirse a los vestuarios para la charla técnica que le haría su entrenador. Hunter también vió como Erickson, rodeado por un grupo de niñas, explicaba de manera apasionada seguramente alguna jugada del partido. En eso vió que entre el grupo de niñas se encontraban las hijas de Lisa. Estaba sorprendido del parecido entre ambas. No sabría distinguir cual era Sarah y cuál era su hermana gemela. En ese momento ambas levantaron la mirada y lo vieron desde lejos. Una de ellas lo saludó, y Rick les devolvió el saludo agitando su mano.

El segundo tiempo del partido fue más reñido. El equipo local intentó llegar al arco varias veces, y eso puso en problemas a Dana y a sus compañeras, pero cuando el árbitro tocó el silbato, el SDF-3 había ganado el partido por 2 a 1. Rick decidió esperar a Dana a que saliera del vestuario para saludarla, como siempre lo hacía cuando venía a verla jugar. Mientras esperaba, dos Mini-Lisa se acercaron hacia él.

–Hola –saludaron ambas al unísono.

–¿Cómo andan? –les preguntó Rick.

–Perdimos –dijo una de las gemelas con tristeza.

–El equipo contrario tiene una muy buena jugadora –dijo la otra gemela.

–Ahh…, esa jugadora es Dana Sterling.

–¿De verdad? –preguntaron ambas con los ojos abiertos.

–Si quieren cuando salga del vestuario se las presento.

–Papá está por venir a buscarnos en cualquier momento –explicó una de las niñas algo desilusionada por darse cuenta que seguramente Archer estaría apurado como siempre y no podrían conocerla.

–Mamá dijo que vamos a conocer a Dana en el casamiento, Sarah. Así que podemos esperar unos días más, si es que Papá no puede esperar a que ella salga del vestuario.

–Mmh, supongo –dijo resignada la niña.

–Eres Rick Hunter, ¿cierto? –dijo la otra niña con seriedad.

–Así es. ¿Cómo lo sabes? –dijo algo divertido Rick al ver como la niña había fruncido el ceño exactamente igual a como lo hacía Lisa cuando estaba por decir algo importante.

–Por la fotografía que tiene escondida Mamá en su cuarto –respondió la niña rodando sus ojos como si fuera la respuesta más obvia del mundo.

–Claro…, me había olvidado de ese pequeño detalle –contestó Rick tratando de contener su risa al ver con qué desparpajo y familiaridad le contestó la gemela.

–¿Pudiste hablar con mi mamá? –preguntó la niña con ilusión en sus ojos.

Rick se detuvo un momento antes de contestar. Recordó que en el almuerzo Lisa le había dicho que debían hablar de un tema personal. Quizás esa conversación pendiente estaba relacionada con sus hijas. No quería decirle a la niña que no había hablado todavía con su madre y ser el responsable de ver la desilusión en sus ojos, así que decidió seguir la corriente.

–Mhmn… –contestó Rick asintiendo con la cabeza.

El rostro de la niña se iluminó de alegría y el corazón de Hunter se enterneció por haber logrado con algo tan insignificante poder poner tan feliz a una pequeña Mini-Lisa.

–¿Entonces vas a explicarme aritmética al igual que lo hiciste con Sarah? Realmente necesito sacarme una buena nota –explicó la niña.

«¿En qué lío me metí?», pensó Rick arrepentido de haber contestado apresuradamente. Al mirar a la niña a los ojos, algo dentro de él se estremeció y le fué imposible negarse.

–Por supuesto. Después le consultó a tu madre cuando podemos encontrar un tiempo libre para que te explique lo que necesites y lo coordinamos.

–Yo me saqué un nueve gracias a tu explicación, Tio Rick –acotó la otra gemela.

–¡Felicitaciones, Sarah! Choque los cinco –dijo Rick con entusiasmo levantando la palma de su mano para golpearla con la niña a modo de festejo. Era algo que él siempre hacía con Dana cuando su ahijada le contaba que gracias a su paciente explicación había logrado sacarse una buena nota.

Mientras chocaban las manos entre sí, Rick se puso contento de que Sarah ya lo hubiera llamado Tio Rick. El primer dia que la conoció, cuando Erickson le preguntó a la niña si él era su tío, ella lo había negado. Luego, al final del día, la niña le confesó en secreto que ya consideraba a Rick casi a la altura de Geoffrey, su otro tío. Pero ahora ella lo había llamado Tio Rick de entrada, y eso hizo que su corazón latiera un poco más rápido. Había algo en la mirada de esas dos niñas que lo estaban interpelando y Hunter no tenía muy en claro por qué. Quizás porque eran tan parecidas a Lisa y Rick no podía salir de su asombro.

–¡Papá! –gritaron ambas gemelas mientras miraban sobre el hombro de Rick.

Hunter se dió la vuelta, y vió como Archer se acercaba hacia allí.

–Hola princesas –saludó Jack a sus hijas. Con la mirada desconfiada, miró hacia Hunter saludándolo con la cabeza–. Que sorpresa verte aquí, Hunter –dijo Jack con cautela.

–Vine a ver a Dana Sterling. El SDF-3 jugó un partido contra el SDF-2 –le explicó Rick.

–Perdimos, Papá –dijo una de las niñas con desilusión.

–A veces se gana, y a veces se pierde, pequeña –explicó con ternura Jack Archer.

–Mamá habló con Rick, y él va a explicarme matemáticas para la próxima prueba –le dijo con ilusión su hija a Jack.

–¿Seguro? –preguntó Archer mirando seriamente hacia Hunter.

Jack estaba esperando con bastante nerviosismo que Lisa finalmente le diera la noticia a Hunter sobre la paternidad de sus hijas. Se sorprendió al ver a Rick tan calmado al respecto. Estaba sospechando que quizás Hunter todavía no había "hablado" de ese tema con Lisa y que lo de la prueba de matemáticas fuera algo inventado por las gemelas.

–Si, Papá –le aseguró la niña.

Jack miró con desconfianza hacia Hunter buscando una explicación y vió como el Almirante torció su boca tratando de no contestar. Inmediatamente Jack comprendió que sus hijas habían puesto en aprietos a Hunter arrinconandolo con su terrible habilidad de obtener lo que ellas quisieran cuando quisieran.

–Creo que el Almirante Hunter está muy ocupado con sus cosas y no sé si está libre para andar explicando aritmética a una niña. Yo puedo ayudarte a estudiar.

–Eres pésimo explicando matemáticas, Papá. Peor que Mamá.

Hunter no pudo evitar soltar una risa burlándose de la forma en que Archer había sido ninguneado por la niña.

–No tengo problemas. Puedo hacerme un tiempo para eso, Archer. De verdad –dijo con sinceridad Hunter.

–Gracias –dijo Jack extendiéndole la mano a Hunter.

Rick se sorprendió por el gesto inesperado del Gigante Asesino. Mientras se daba la mano con Archer, ambos hombres esbozaron una leve sonrisa. ¿Acaso Jack le estaba tendiendo una rama de olivo en son de paz con ese saludo por el bien de Helena? Hunter estaba algo desorientado, pero veía la sinceridad en la mirada de Jack Archer y comprobó que muy en el fondo, el cabrón que tenía enfrente, era una buena persona.

–Vamos que estoy apurado –dijo Jack a las niñas.

–Ohh, Papá –se quejó una de sus hijas.

–Tío Rick nos iba a presentar a Dana –protestó la otra niña.

–Lo siento, otro día –dijo Jack con firmeza–. Tengo que regresar a mi escuadrón. Le prometí a tu madre que vendría a buscarlas, pero se me complicó un poco más mi día, así que ahora las voy a llevar con Vanessa un rato. Traten de portarse bien con ella porque está muy cansada. En cualquier momento va a nacer su bebé asique no quiero que le pidan nada que pueda cansar a su tía. ¿De acuerdo?

–Está bien –contestaron ambas a regañadientes.

Rick Hunter se quedó observando como Jack Archer se alejaba caminando con una niña de cada mano. Por un momento tuvo una fugaz alucinación imaginándose que podría ser él, llevando de la mano a sus dos hijos luego de una práctica de fútbol y ese pensamiento le estrujó el corazón. Era dolorosamente inevitable para Hunter a veces pensaba en ellos. En la edad que tendrían en ese momento. Serían dos revoltosos varones de doce años protestando porque tenían que irse de la práctica de fútbol.

–Tío Rick, viniste –le dijo Dana a Hunter, interrumpiendo sus pensamientos.

–Hola, Pequeño Demonio –la saludó Rick con una sonrisa–. Te felicito por el triunfo.

–Me trajiste suerte como siempre –le guiño un ojo su ahijada.

–¿Almirante Hunter? –escuchó Rick una voz familiar que venía de costado.

–Dr. Lang, que sorpresa verlo aquí –lo saludó Rick con cortesía.

Mientras Lang le tendía la mano a Hunter, preguntó:– ¿Acaso ella es Dana Sterling?

–Sí, soy yo –contestó Dana.

–Vine especialmente a verla jugar. Me enteré que usted estaba en el equipo, Señorita Sterling, y no quería perderme la oportunidad de ver con mis propios ojos lo mucho que había crecido –contestó Emil Lang con fascinación.

El científico había seguido de cerca el embarazo de Miriya Parino para registrar la gestación de la primera híbrida humano-zentraedi de la historia. Rick recordó cómo Max se quejaba de lo obsesionado que estaba el Dr. Lang con el embarazo de su esposa. El científico registraba con rigurosidad absolutamente todos los cambios de crecimiento que aparecían en las ecografías que el ginecólogo de Miriya le hacía casi a diario a la meltrán. Lang estuvo tan pendiente de ese embarazo que parecía más ansioso que el propio Sterling. Era lógico que Emil hubiera desarrollado un genuino cariño hacia Dana Sterling.

–El Dr. Lang acompañó a tus padres durante todo tu embarazo, Dana –le explicó Rick a su ahijada.

La joven sonrió al doctor que la estaba mirando deslumbrado.

–La felicito por el partido, Señorita Sterling. Es una eximia jugadora.

–Gracias –contestó Dana algo avergonzada por el elogio–. Tengo que irme con mi equipo –saludó la joven mirando hacia Emil Lang–. Gracias por venir, Tío Rick –se despidió Dana de Hunter mientras se alejaba.

–Tiene mucho de su madre en ella –dijo Emil a Rick mientras ambos estaban mirando hacia Dana.

–Si –asintió Rick con una sonrisa. Luego mirando hacia Lang, recordó lo que Helena le había dicho el otro día sobre la posibilidad de volver a ser madre, y Hunter quería hacerle algunas preguntas al Dr. Lang al respecto. No quería que Helena se ilusionara en vano–. ¿Tiene un momento libre para hablar de un tema personal, Dr. Lang?

–Por su puesto Almirante Hunter. Estamos cerca de mi oficina. Sígame –le dijo el científico a Rick.