Aclaro que aunque dentro de la historia habrá otras parejas al finalizar la historia todas terminaran con sus parejas cannon, por ende Harry terminara con Ginny, Hermione con Ron, Luna con Rolf, Neville con Hannah y Tonks con Remus.
- Muy bien empecemos a leer los libros entonces. Dijo Dumbledore animado – Señora Potter nos haría el honor de comenzar por favor. Le pidió a Dumbledore con amabilidad
- Por supuesto señor. Dijo Lily con amabilidad – El capítulo se llama El niño que sobrevivió. Dijo Lily haciendo una mueca de confusión
El señor y la señora Dursley, que vivían en el número 4 de Privet Drive
- Dursley que raro apellido. Comento un Hufflepuff de último año con extrañeza
-Pues un apellido magico no es. Aseguro una Slytherin de quinto año
- Un nacido muggle tal vez. Comento una Ravenclaw de sexto año
- No pueden ser estudiantes el libro dijo que eran señor y señora. Comentó un Gryffindor de cuarto año con obviedad
- Entonces quienes son ellos, que tienen ellos que ver con Harry Potter. Pregunto un Gryffindor de cuarto año confundido
- Los Dursley son mi hermana Petunia, su hijo Dudley y su esposo Vernon. Le explico Lily a los confundidos estudiantes
- Si los libros son sobre Harry Potter porque el primer capítulo habla de sus tíos. Pregunto confundida con Ravenclaw
- Tal vez el libro se cuenta en tercera persona. Comento un Ravenclaw de último año como sin nada
Estaban orgullosos de decir que eran muy normales, afortunadamente. Eran las últimas personas que se esperarían encontrar relacionadas con algo extraño o misterioso, porque no estaban para cuentos tonterías.
- A que se refieren con tonterías. Pregunto una Hufflepuff de primer año un tanto confundida
- Se refieren a la magia. Dijo Harry de forma indiferente – Ellos creen que todo lo relacionado con la magia es una tontería. Aseguro Harry
- Pero la magia no es ninguna tontería. Dijo un Gryffindor de quinto año algo indignado
- Pero para ellos sí son tonterías, creen que a magia es una abominación, una tontería. Aseguro Harry con un tono de voz que lo hacía sonar muy cansado
- Pero la magia no es una abominación es maravillosa. Aseguro indignada una Ravenclaw de cuarto año
- Oye yo solo digo lo que ellos creen. Dijo Harry a la defensiva – Que este de acuerdo con ellos, bueno es otra cosa completamente distinta. Aseguro Harry – A mí la magia me parece a cosa más maravillosa del mundo. Aseguro Harry
El señor Dursley era el director de una empresa llamada Grunnings, que fabricaba taladros.
- ¿Qué diablos es un tabrado? Pregunto un Slytherin de cuarto año sangre pura muy confundido – Saben para qué sirve. Le pregunto confundido viendo hacia sus compañeros de casa, la mayoría de ellos negó con la cabeza igual de confundidos
- No es un tabrado. Dijo Hermione poniendo los ojos en blanco – Es un taladro y es una herramienta muggle que sirve para hacer agujeros en las paredes. Explico Hermione como si estuviera en clases
- Y para que quieren hacer agujeros en la pared los muggles son idiotas. Dijo Malfoy de forma despectiva y burlona mientras que los demás Slytherin se reían con el
- Los muggles no son idiotas de hechos son muy inteligentes. Dijo Lily a la defensiva pues Draco había visto directamente hacia sus padres y los de Hermione que se habían sentado juntos – Los agüeros se hacen en las paredes para poder colgar cosas como cuadros y repisas. Les explico Lily a todos un poco más tranquila
- Enserio los muggle cuelgan cosas con agujeros en las paredes. Le pregunto Arthur muy emocionado
- Arthur cariño no es el momento para hablar de baratija muggles. Dijo Molly un tanto fastidiada
- Pero cariño. Empezó a objetar Arthur con un brillo de emoción en los ojos
- Cuando tomemos un descanso le explico como funciona señor Weasley. Le aseguro Hermione con amabilidad
- Muchas gracias querida. Dijo Arthur muy emocionado
Era un hombre corpulento y rollizo, casi sin cuello, aunque con un bigote inmenso.
- Valla jamás en la vida me imagine que existiera un hombre tan guapo como ese. Dijo irónicamente una Slytherin de último año mientras fingía desmayarse mientras una de sus compañeras le soplaba aire con la mano mientras se reía, Vernon Dudley que estaba sentado con su esposa e hijos en una esquina alejada se ofendió mucho, vio con ira en dirección a Harry mientras se sonrojaba notablemente
- Nunca creí que tanta belleza pudiera existir junta. Comento divertida una Ravenclaw de sexto año mientras lanzaba besos en dirección de Vernon
- Es obvio que dios tiene a sus favoritos en esta vida. Dijo burlona una Slytherin de cuarto año
- Es suficiente ya basta. Dijo McGonagall con severidad – No voy a tolerar esta falta de educación de parte de los alumnos de este colegio. Dijo McGonagall
- Perdone profesora McGonagall. Dijeron las tres chicas a la vez
La señora Dursley era delgada, rubia y tenía un cuello casi el doble de largo de lo habitual
- Pelirroja, porque no me dijiste que tú hermana era tan bella. Le pregunto Sirius un tanto burlón
- Es una verdadera lástima que mi hermana ya sea una mujer casada Sirius. Le comento Lily divertida
- No sería la primera vez que separo a una pareja. Comento Sirius de forma picarona mientras la gran mayoría del gran comedor la veía con extrañeza pues por su apariencia tan descuidada, enfermiza y desaliñada nadie veía como él podría gustarle a alguien
- Ya cállate Sirius y no seas grosero ella es mi hermana. Le dijo Lily entre divertida y severa
- Le quitas lo divertido a la vida pelirroja. Se quejó Sirius cruzando sus brazos indignado
Lo que le resultaba muy útil, ya que pasaba la mayor parte del tiempo estirándolo por encima de la valla de los jardines para espiar a sus vecinos.
- Pero qué habito tan desagradable. Dijo McGonagall indignada – Albus enserio crees que esa mujer podría darle una buena educación a Potter. Le reclamo McGonagall a Dumbledore por lo bajo
- A mí me parece que lo hizo. Le respondió Dumbledore por lo bajo – Harry es un excelente muchacho y eso lo sabes bien. Le recordó Dumbledore, McGonagall se limitó a hacer una mueca de molestia
- Que es ese comportamiento Petunia. Le reclamo Petunia furiosa, Petunia estaba callada con la cabeza agachada – ¿Es la forma en la que te eduque? ¿Es la forma en la que educaras a tu hijo? Le recrimino su madre muy enojada
- Yo cuido muy bien A mí hijo madre. Dijo Petunia con severidad levantando la cabeza y viendo directamente a sus padres a los ojos – Es lo que más amo en el mundo. Aseguro Petunia
- Amarlo y criarlo bien no son la misma cosa querida. Le dijo su padre de forma menos severa que su esposa
- Claro yo soy una pésima madre y Lily como siempre es perfecta ya lo entendí. Dijo Petunia furiosa mientras se cruzaba los brazos indignada
- Y yo que tengo que ver. Pregunto Lily indignada
- Yo nunca dije eso Petunia. Aseguro su madre un poco más tranquila
- Saben que no me interesa. Dijo Petunia a la defensiva – No les estoy pidiendo consejos de maternidad a ninguna de las dos y tampoco les estoy preguntando que piensan de mí maternidad así que pueden ahorrarse sus opiniones. Dijo Petunia viendo a su madre y a su hermana con ira, tanto su madre como Lily la vieron desconcertadas y Lily decidido seguir leyendo antes de que alguien dijera algo de lo que se arrepintiera
Los Dursley tenían un hijo pequeño llamado Dudley, y para ellos no había un niño mejor que él.
- Seguramente Harry es mejor que él. Aseguro un Hufflepuff de cuarto año
- Yo no creo ser mejor que nadie. Aseguro Harry un tanto avergonzado mientras Dudley lo veía furioso
- Si claro, ese inútil mejor que yo. Dijo Dudley de forma despectiva viendo a Harry con ira
- Que te pasa quien te crees para hablarle de esa forma a Harry. Dijo Ron rojo de la ira mientras se ponía de pie en dirección hacia Dudley, pero Hermione y Harry lo sujetaron de los brazos para evitar que golpeara a Dudley
- Ya vas a ver que te voy a hacer Potter. Le dijo Dudley a Harry que se había puesto algo pálido después de la amenaza de Ron
- A sí. Dijo Ron furioso – Atrévete a acercarte a Harry y te lo juro que convierto en caracol. Dijo Ron furioso sujetando su varita rota con fuerza
- Ron, ya basta no vale la pena pelear con él. Le aseguro Harry mientras trataba de quitarle la varita rota de la mano
- Ronald cálmate por Merlín no vale la pena meterse en problemas por pelar con alguien tan tonto como él. Aseguro Hermione que se había puesto enfrente de Ron
- Ronald Bilius Weasley siéntate y cálmate. Le ordenó Molly molesta
- Señor Weasley siéntese en este instante. Le ordeno McGonagall con severidad
- Bien. Dijo Ron enojado y se sentó con brusquedad cruzándose de brazos – No siempre va a haber alguien para protegerte. Le dijo Ron a Dudley furioso
Los Dursley tenían todo lo que querían, pero también tenían un secreto, y su mayor temor era que lo descubriesen: no habrían soportado que se supiera lo de los Potter.
La señora Potter era hermana de la señora Dursley, pero no se veían desde hacía años; tanto era así que la señora Dursley fingía que no tenía hermana
- Vaya muchas gracias Petunia. Dijo Lily muy dolida – Yo también te quiero hermana. Dijo Lily un tanto molesta
- Que esperabas que hiciera Lily que fuera por la vida diciéndole al mundo que mi hermana era una rara que vivía en un mundo de locos y extraños. Dijo Petunia de forma despectiva – Creerían que yo también soy una rara y extraña. Aseguro Petunia
- La vida le da los mejores obsequios a los más desagradecidos. Dijo Molly furiosa e indignada – Como puede negar a su hermana así. Le pregunto Molly dolida e indignada – Tiene alguna idea de lo que yo haría para volver ver a mis hermanos de nuevo. Le pregunto Molly suprimiendo un fuerte sollozo – Muchos daríamos la mitad de nuestras vidas para poder volver a ver con vida a nuestros hermanos. Aseguro Molly dolida mientras Arthur le sobaba la espalda para reconfortarla y sus hijos la veían con tristeza – Su hermana regreso de la muerte, usted la niega, le habla horrible y ni siquiera le ha dado un abrazo yo daría mi alma para ver a mis hermanos, aunque fuera un minuto y usted no abraza a su hermana. Dijo Molly que hasta ahorita había logrado no soltarse a llorar, pero no logro seguir conteniendo sus lágrimas – No sabe lo que yo daría por volver a verlos. Aseguro Molly muy triste
- No, no lo sabemos pequeña Molly. Dijeron las voces de dos encapuchados al mismo tiempo mientras caminaban hacia Molly que levanto la mirada el reconocer las voces – A ver dinos qué harías hermanita. Dijeron los gemelos Prewett quitándose sus capas negras dejando ver unas sonrisas muy divertidas
- Son ustedes. Pregunto Molly atónita se levantó tambaleándose y empezó a caminar en dirección hacia sus hermanos – En verdad son ustedes. Dijo Molly mientras tocaba los rostros de sus hermanos como si se estuviera asegurando de que en verdad estaban ahí con ella
- No Molly como crees. Dijo Fabián sarcástico
- Que no vez que somos los vecinos de a lado. Le pregunto Gideon mientras rodaba los ojos divertidos
- O dinos es que acaso no te alegras de vernos pequeña Molly. Le pregunto Fabián llevándose la mano al pecho como si estuviera dolido
- Me rompes el corazón, pequeña Molly. Dijo Gideon de forma melodramática mientras hacia cómo si estuviera desmayándose
- Si son ustedes. Dijo Molly suprimiendo un gran sollozo mientras abrazaba a sus hermanos fuertemente – Por supuesto que los extrañe. Aseguro Molly soltando a sus hermanos y tomando sus manos – Los extrañe cada día, desde que se fueron, solo esperando el día en el que finalmente me reuniría con ustedes de nuevo. Aseguro Molly llorando con más fuerza
- Tranquila Molly ya estamos aquí. Dijo Fabián abrazando a su hermana para calmarla parecía bastante incomodo de ver a Molly llorando
- Exactamente estamos aquí, así que ya no tienes que llorar Molly. Dijo Gideon nervioso tampoco parecía cómodo con ver a su hermana llorar
- Como es que se fueron. Les reclamo Molly golpeándoles en el pecho – Porque se fueron. Les pregunto Molly cada vez más furiosa y les pegaba más fuerte – Como es que se atrevieron a dejarme sola, como se atrevieron. Les pregunto Molly indignada
- Oye no es como si nosotros hubiéramos decidido morirnos verdad. Dijo Gideon un tanto a la defensiva, aunque aún sonaba cauteloso
- Exacto nos mataron pequeña Molly, no fue a propósito. Aseguro Fabián sujetándola de los hombros a su hermana
- Como se vuelvan a morir me las van a pagar los dos. Dijo Molly furiosa apuntando a sus hermanos con un dedo era bastante gracioso ver como Gideon y Fabián que eran mucho más altos e imponente que Molly parecían encogerse ante las amenazas de su pequeña hermana – Me entendieron, no se atrevan a volver a morirse o me las van a pagar. Los amenazo Molly furiosa
- Si Molly. Dijeron Gideon y Fabián a la vez un tanto asustados para después irse a sentar
Porque su herman marido, un completo inútil
- Hey yo no soy ningún inútil. Aseguro James indignado
- Exactamente. Salto Sirius en defensa de James – James no es ningún inútil. Aseguro Sirius furioso mientras James asentía de acuerdo con él – James es un vago, es un revoltoso, un engreído, un egocéntrico y un tonto insoportable obsesionado con la pelirroja, pero no es un inútil. Dijo Sirius de forma muy seria mientras todos en el gran comedor empezaban a reírse de James
- Sirius cállate ya. Le pidió James un tanto avergonzado
- Que, te estoy defendiendo James. Aseguro Sirius indignado – Que mal agradecido eres. Dijo Sirius cruzándose de brazos indignados
- Pues no me defiendas tanto Sirius. Dijo James un tanto indignado
- Eres un mal agradecido James. Dijo Sirius indignado
- Bueno Sirius gracias por defenderme. Dijo James fastidiado mientras ponía los ojos en blanco
- De nada Jaime todo por ti y lo sabes. Dijo Sirius mientras se reía de la cara de indignación de James
- Si que era un inútil. Aseguro Snape de forma despectiva
- Tú cállate quejicus. Gritaron James y Sirius indignados
- Ya es suficiente. Ordeno McGonagall al ver que se iba a desatar una pelea
Eran lo más opuesto a los Dursley que se pudiera imaginar. Los Dursley se estremecían al pensar qué dirían los vecinos si los Potter apareciesen por la acera. Sabían que los Potter también tenían un hijo pequeño, pero nunca lo habían visto. El niño era otra buena razón para mantener alejados a los Potter: no querían que Dudley se juntara con un niño como aquél.
- Mi hijo no tiene nada de malo, Petunia. Dijo Lily furiosa dejando de leer
- Tu hijo lo único que causa son problemas. Aseguro Petunia furiosa – Es un maldito imán para todo lo peligroso. Aseguro Petunia alzando la voz
- Escúchame muy bien Petunia de mí puedes tú puedes decir lo que tú quieras, pero de mí hijo no me entendiste. La amenazo Lily a su hermana
- O que me harás Lily. Le pregunto Petunia de forma desafiante
- Oh ya veras lo que te hago. Dijo Lily furiosa
Nuestra historia comienza cuando el señor y la señora Dursley se despertaron un martes, con un cielo cubierto de nubes grises que amenazaban tormenta. Pero nada había en aquel nublado cielo que sugiriera los acontecimientos extraños y misteriosos que poco después tendrían lugar en toda la región. El señor Dursley canturreaba mientras se ponía su corbata más sosa para ir al trabajo, y la señora Dursley parloteaba alegremente mientras instalaba al ruidoso Dudley en la silla alta. Ninguno vio la gran lechuza parda que pasaba volando por la ventana. A las ocho y media, el señor Dursley cogió su maletín, besó a la señora Dursley en la mejilla
- Se despide de su esposa con un beso en la mejilla que es eso. Pregunto Arthur confundido – Así se besa a una esposa. Dijo mientras besaba apasionadamente a Molly ante la mueca de asco de sus siete hijos y de sus cuñados
- Por amor a Merlín no hagas eso papá. Dijo Bill Weasley mientras se cubría los ojos y hacia muecas de desagrado. Mientras Dora le daba unas palmadas divertidas en la espalda
- Que, si yo no besara a su madre ustedes no existirían. Aseguro Arthur a la defensiva
- Hay papá por Merlín no hables de eso. Se quejó Ron cubriéndole los oídos a Ginny que estaba sentada a lado de él
- Exacto nosotros sabemos que no funciona así papá. Aseguro Fred haciendo muecas de desagrado – No son solo besos. Aseguro Fred
- Sabemos que para tener hijos debieron haber tenido. Empezó a explicar George
- Fred y George ya no hablen de eso por Merlín. Les pidió Percy asqueado
- Si por favor o tendré pesadillas por el resto de mí vida. Aseguro Charlie con desagrado
Y trató de despedirse de Dudley con un beso, aunque no pudo, ya que el niño tenía un berrinche y estaba arrojando los cereales contra las paredes. «Tunante», dijo entre dientes el señor Dursley mientras salía de la casa.
- Su hijo hace un berrinche y usted lo felicita. Le pregunto Pomoda indignada
- No sé quien se cree usted para criticar mi forma de educar A mí hijo, pero no se lo permito. Dijo Petunia indignada
- Señora Dudley nosotros hemos dedicado décadas de nuestras vidas a la educación mágica de cientos de niños y por regla general los niños cuyos padres nunca les marcan limites no terminan del todo bien. Aseguro McGonagall con severidad – La mayoría de ellos ya están muertos y los que siguen vivos están en prisión, ciertamente no nos concierne la educación que usted le esté dando a su hijo, pero tal vez debería de pensar si ese es el futuro que desea para él. Le dijo McGonagall viéndola directamente a los ojos antes de voltear a ver a Lily para que siguiera leyendo
Se metió en su coche y se alejó del número 4. Al llegar a la esquina percibió el primer indicio de que sucedía algo raro: un gato estaba mirando un plano de la ciudad.
- Miren es Minnie. Dijo Sirius alegremente – La linda profesora Minnie. Dijo Sirius mientras bailaba en su lugar
- Por amor a Merlín, señor Black no me llame así. Dijo McGonagall mientras masajeaba su sien, aunque en el fondo el que alguien la volviera a llamar así la alegraba más de lo que nadie podía imaginarse
- Yo sé que ama que la llamemos así. Dijo Sirius guiñándole un ojo a la profesora McGonagall
- Ya quisiera. Dijo McGonagall rodando los ojos fastidiada
Durante un segundo, el señor Dursley no se dio cuenta de lo que había visto, pero luego volvió la cabeza para mirar otra vez. Sí había un gato atigrado en la esquina de Privet Drive, pero no vio ningún plano. ¿En qué había estado pensando? Debía de haber sido una ilusión óptica. El señor Dursley parpadeó y contempló al gato. Éste le devolvió la mirada. Mientras el señor Dursley daba la vuelta a la esquina y subía por la calle, observó al gato por el espejo retrovisor: en aquel momento el felino estaba leyendo el rótulo que decía «Privet Drive» (no podía ser, los gatos no saben leer los rótulos ni los planos).
- Un gato común claro que no puede leer. Dijo Remus burlón – Pero ese no es un gato común. Aseguro Remus divertido – Ese gato es ni más ni menos que Minnie. Dijo Remus burlón
- Oh por favor señor Lupin. Dijo McGonagall agobiada – Usted también ya tengo suficiente teniendo que aguantar al señor Potter y al señor Black como para que usted se les una. Aseguro McGonagall frustrada – No esperaba esto de usted señor Lupin. Aseguro McGonagall un tanto decepcionada
- Que esperaba profesora McGonagall, que no la engañe su carita de inocente porque Remus es incluso peor que nosotros dos. Aseguro Sirius divertido
- Es cierto Minnie. Aseguro James divertido – Remus solo es un mejor actor que Sirius y yo. Aseguro James viendo a Remus con cierto orgullo
- Hay Merlín, seguro que algo muy malo hice en mi vida pasada por qué lo estoy pagando en esta. Dijo McGonagall frustrada – Pensé que tenía a tres revoltosos y que el otro era un muchacho tranquilo y sensato que se deja influenciar por sus amigos revoltosos y ahora resulta que el muchacho tranquilo y sensato era incluso peor que los otros tres, increíble. Dijo McGonagall frustrada
- Tranquila Minerva, seguro que no es tan malo. Aseguro Dumbledore divertido
El señor Dursley meneó la cabeza y alejó al gato de sus pensamientos. Mientras iba a la ciudad en coche no pensó más que en los pedidos de taladros que esperaba conseguir aquel día.
Pero en las afueras ocurrió algo que apartó los taladros de su mente. Mientras esperaba en el habitual embotellamiento matutino, no pudo dejar de advertir una gran cantidad de gente vestida de forma extraña. Individuos con capa. El señor Dursley no soportaba a la gente que llevaba ropa ridícula. ¡Ah, los conjuntos que llevaban los jóvenes! Supuso que debía de ser una moda nueva.
- Pero que tienen de malo las capas. Pregunto un Gryffindor de primer año confundido
- No es malo, pero si es extraño. Le explico Emma de forma comprensiva
- Extraño, porque es extraño, que tiene de malo. Pregunto un Slytherin de primer año confundido
- Es extraño porque los muggles no visten así desde hace siglos. Dijo Dora mientras los nacidos muggle y los mestizos asentían de forma afirmativa – La ropa de los muggles es mucho más moderna, más ajustada, más corta, incluso más colorida. Explicó Dora
- Claro también depende del estilo que use cada muggle, pero eso lo resume bien. Comento Emma y muchos mestizos y sangre puras parecían bastante interesados en el tema
Tamborileó con los dedos sobre el volante y su mirada se posó en unos extraños que estaban cerca de él. Cuchicheaban entre sí, muy excitados. El señor Dursley se enfureció al darse cuenta de que dos de los desconocidos no eran jóvenes. Vamos, uno era incluso mayor que él, ¡y vestía una capa verde esmeralda! ¡Qué valor! Pero entonces se le ocurrió que debía de ser alguna tontería publicitaria; era evidente que aquella gente hacía una colecta para algo. Sí, tenía que ser eso. El tráfico avanzó y, unos minutos más tarde, el señor Dursley llegó al aparcamiento de Grunnings, pensando nuevamente en los taladros.
El señor Dursley siempre se sentaba de espaldas a la ventana, en su oficina del noveno piso. Si no lo hubiera hecho así, aquella mañana le habría costado concentrarse en los taladros. No vio las lechuzas que volaban en pleno día, aunque en la calle sí que las veían y las señalaban con la boca abierta, mientras las aves desfilaban una tras otra. La mayoría de aquellas personas no había visto una lechuza ni siquiera de noche. Sin embargo, el señor Dursley tuvo una mañana perfectamente normal, sin lechuzas. Gritó a cinco personas.
- No puede simplemente estarles gritando a los trabajadores. Aseguro Arthur indignado
- Yo soy el director de la fábrica. Dijo Vernon con una voz ronca y amarga – Yo puedo tratar a mis empleados como mejor se me plazca. Aseguro Vernon viendo de forma despectiva a Arthur
- Si les grita a los empleados la fábrica podría quebrar. Dijo Ted molesto
- Y usted que va a saber de negocios. Dijo Vernon despectivamente mientras veía a Ted con arrogancia, Ted se limitó a sonreír de forma indulgente
Hizo llamadas telefónicas importantes y volvió a gritar. Estuvo de muy buen humor hasta la hora de la comida, cuando decidió estirar las piernas y dirigirse a la panadería que estaba en la acera de enfrente.
- Pero qué día más productivo. Comento un Slytherin de cuarto año de forma burlona
- Salvando a mundo con una llamada a la vez. Comento una Slytherin de tercer año divertida
Había olvidado a la gente con capa hasta que pasó cerca de un grupo que estaba al lado de la panadería. Al pasar los miró enfadado. No sabía por qué, pero le ponían nervioso. Aquel grupo también susurraba con agitación y no llevaba ni una hucha. Cuando regresaba con una dona gigante en una bolsa de papel, alcanzó a oír unas pocas palabras de su conversación.
—Los Potter, eso es, eso es lo que he oído...
—Sí, su hijo, Harry...
- ¿Los Potter? Pregunto James muy preocupado – ¿Su hijo Harry? ¿Qué le paso a Harry? ¿Qué paso con Lily? Pregunto James cada vez más nervioso y preocupado
- James tranquilízate. Dijo Dumbledore – El libro lo explicara todo muy pronto. Aseguro Dumbledore con pesar
- Eso no suena nada bien profesor. Aseguro James aún más preocupado
- Y usted señor Potter. Pregunto Ginny desconcertada – No le preocupa lo que le haya pasado a usted. Le pregunto Ginny
- No me interesa lo que me pase a mí. Aseguro James como sin nada – Primero está mi familia y luego todo lo demás. Aseguro James con determinación mientras que una Lily muy conmovida le daba un suave beso en los labios
El señor Dursley se quedó petrificado. El temor lo invadió. Se volvió hacia los que murmuraban, como si quisiera decirles algo, pero se contuvo.
Se apresuró a cruzar la calle y echó a correr hasta su oficina. Dijo a gritos a su secretaria que no quería que le molestaran, cogió el teléfono y, cuando casi había terminado de marcar los números de su casa, cambió de idea. Dejó el aparato y se atusó los bigotes mientras pensaba... No, se estaba comportando como un estúpido.
- No se comporta como un estúpido. Aseguraron Fred y Gideon a la vez viéndose asombrados
- Es un estúpido. Terminaron George y Fabián a la vez y se voltearon a ver aún más asombrados
- Vaya es cierto que la sangre tiene poder. Dijeron los gemelos Prewett y los gemelos Weasley a la vez muy asombrado
- Ya vasta esto ya da miedo. Aseguro Ginny mientras un escalofrío le recorría el cuerpo
Potter no era un apellido tan especial.
- Claro que Potter es un apellido especial. Aseguro una Slytherin de sexto año un tanto indignada
- Es cierto. Aseguro un Ravenclaw de quinto año – Además de los Potter americanos la familia de Harry Potter son los únicos Potter que quedaban. Aseguro el Ravenclaw
- Pero en el mundo muggle si es un apellido muy común. Aseguro una Hufflepuff de tercer año
- Es cierto en mi escuela muggle yo tenía dos compañeros que se apellidaban Potter y no eran parientes. Aseguro un Gryffindor de primer año – Y seguro que había más en la escuela aparte de ellos. Comento el Gryffindor haciendo un gesto de indiferencia
Estaba seguro de que había muchísimas personas que se llamaban Potter y que tenían un hijo llamado Harry. Y pensándolo mejor, ni siquiera estaba seguro de que su sobrino se llamara Harry. Nunca había visto al niño. Podría llamarse Harvey. O Harold.
- Pero que nombres tan horribles. Aseguro Lily indignada – Nunca llamaría A mí hijo de esa manera. Aseguro Lily indignada
- Y nosotros tampoco lo permitiríamos. Dijo Sirius señalándose a él y a Remus mientras hacia muecas de desagrado
- Es cierto son nombres para ancianos. Aseguro Remus con disgusto – No es nombre para un bebé. Dijo Remus
- Además, Harry lleva ese nombre en honor A mí abuelo Henry Potter sus amigos lo llamaban Harry. Aseguro James con orgullo – Mi abuelo fue un gran mago y un reconocido miembro del Wizengamot. Aseguro James con orgullo
- Llevo el nombre de mí bisabuelo. Pregunto Harry asombrado y con interés
- Si. Dijo James sonriéndole a su hijo con amabilidad – Era un gran hombre y aún después de haber muerto todo mundo hablaba bien de él, así que tu madre y yo pensamos que ese nombre sería un buen augurio para tu vida. Aseguro James con tranquilidad
- Pues a mí no me gustaría llamarme Harvey o Harold. Aseguro Harry con desagrado en las caras de Fred y George se formaron sonrisas maliciosas
- Así que Harvey. Dijo Fred con malicia – Mucho gusto Harvey me llamo Fred Weasley. Dijo Fred estrechándole la mano derecha enérgicamente
- No es Harvey es Harold, Fred, no vez que es Harold. Dijo George estrechándole la mano izquierda haciendo que Harry tuviera los brazos en forma de x
- Por Merlín dejen eso. Dijo casi en súplica Harry, pero para los gemelos Weasley era como si les dijeran que continuara
No tenía sentido preocupar a la señora Dursley, siempre se trastornaba mucho ante cualquier mención de su hermana. Y no podía reprochárselo. ¡Si él hubiera tenido una hermana así...!
- Lo que hay que oír. Dijo la profesora Sprout indignada
- Cualquier persona seria muy afortunada de tener una hermana como la señorita Evans. Dijo la profesora McGonagall indignada – Era una excelente persona. Aseguro McGonagall
- Gracias por defenderme profesora McGonagall. Le dijo Lily agradecida – Pero ahora soy la señora Potter. Dijo Lily un tanto apeada y estaba tan roja como su cabello
- Si, Minnie mira que me costó mucho trabajo conseguir convertirla en mi esposa. Aseguro James divertido
- Deja tú el trabajo que te costó a ti que te dejara de ver como un idiota bromista. Dijo Sirius burlón – Lo que nos costó a nosotros aguantar por años tus intentos de coqueteo a la pelirroja. Dijo Sirius burlón
- Oh sí. Concordó Remus burlón mientras se carcajeaba – Cinco años de coqueteos y rechazos, cinco años aguantando el drama de James cada vez que Lily lo mandaba a volar una y otra vez. Dijo Remus tratando de contener la risa
- Así que dramas. Pregunto Lily viendo a James divertida
- Oh si pelirroja. Dijo Sirius viendo con burla a James – Se acostaba en su cama boca a bajo y lloraba diciendo que tú nunca lo amarías. Dijo Sirius que se soltó a reír a carcajadas mientras James se ponía completamente rojo de la vergüenza
- Y luego nos tenía como tres días trayéndole dulces y helados mientras lloraba. Aseguro Remus burlón
- Son un par de chismosos, delatores. Se quejó James rojo de la vergüenza
Pero de todos modos, aquella gente de la capa...
Aquella tarde le costó concentrarse en los taladros, y cuando dejó el edificio, a las cinco en punto, estaba todavía tan preocupado que, sin darse cuenta, chocó con un hombre que estaba en la puerta.
—Perdón —gruñó, mientras el diminuto viejo se tambaleaba y casi caía al suelo. Segundos después, el señor Dursley se dio cuenta de que el hombre llevaba una capa violeta. No parecía disgustado por el empujón. Al contrario, su rostro se iluminó con una amplia sonrisa, mientras decía con una voz tan chillona que llamaba la atención de los que pasaban:
—¡No se disculpe, mi querido señor, porque hoy nada puede molestarme! ¡Hay que alegrarse, porque Quien-usted-sabe finalmente se ha ido! ¡Hasta los muggles como usted deberían celebrar este feliz día!
- Hay por Merlín santo. Dijo James asombrado – Se ha ido. Dijo mientras abrazaba con fuerza a Lily muy emocionado – Voldemort se ha ido. Aseguro James mientras besaba la cabeza del Harry bebé
- Se ha ido. Dijo Lily muy emocionada y al borde de las lágrimas – James se ha ido, ya no está, somos libres. Dijo Lily riendo con emoción, lloraba y reía al mismo tiempo, los del presente veían con pena a los Potter, Remus y Sirius parecían al borde de un colapso y los profesores veían a los Potter como si se les estuviera cayendo el alma al suelo nadie parecía dispuesto a decirles lo que realmente había pasado con ellos
- Fue ese día verdad Harry. Le pregunto Ron por lo bajo a Harry
- Creo que si Ron. Contesto Harry triste y Ron y Hermione lo abrazaron
- Lo siento mucho Harry. Dijo Hermione con tristeza
Y el anciano abrazó al señor Dursley y se alejó. El señor Dursley se quedó completamente helado. Lo había abrazado un desconocido. Y por si fuera poco le había llamado muggle, no importaba lo que eso fuera. Estaba desconcertado. Se apresuró a subir a su coche y a dirigirse hacia su casa, deseando que todo fueran imaginaciones suyas (algo que nunca había deseado antes, porque no aprobaba la imaginación).
- No aprueba la imaginación. Pregunto una Ravenclaw de quinto año asombrada
- Quien no aprueba la imaginación. Presunto un Hufflepuff de segundo año molesto
- Mi tío Vernon no la aprueba. Respondió Harry simplemente
- Porque no la aprueba. Pregunto un Gryffindor de tercer año confundido
- Cree que es peligrosa. Aseguro Harry quitándole importancia – Que da ideas peligrosas y te hace perder el tiempo. Aseguro Harry encogiéndose de hombros con indiferencia
- Como es que no se aburre. Pregunto un Slytherin de tercer año – Yo no puedo estar ni dos minutos sin hacer nada sin haber imaginado una historia fantástica en mi cabeza. Aseguro el Slytherin
- A mí me pasa lo mismo. Aseguro Harry divertido y el Slytherin y él se soltaron a reír antes de darse cuenta de que se suponía que no podían llevarse bien
Cuando entró en el camino del número 4, lo primero que vio (y eso no mejoró su humor) fue el gato atigrado que se había encontrado por la mañana. En aquel momento estaba sentado en la pared de su jardín. Estaba seguro de que era el mismo, pues tenía unas líneas idénticas alrededor de los ojos.
—¡Fuera! —dijo el señor Dursley en voz alta.
El gato no se movió. Sólo le dirigió una mirada severa.
- Minnie incluso como gato tu mirada severa da miedo. Aseguro Sirius divertido
- Señor Black se lo advierto deje de llamarme Minnie. Dijo McGonagall con severidad – Soy la profesora McGonagall para usted. Le dijo McGonagall
- Tranquila Minnie tú sabes que me amas. Dijo Sirius mientras le guiñaba el ojo – Y amas ese apodo. Aseguro Sirius mientras James y Remus se reían por lo bajo
- Hay Merlín dame paciencia. Dijo McGonagall mientras el resto de los profesores trataban de no reírse de McGonagall
El señor Dursley se preguntó si aquélla era una conducta normal en un gato. Trató de calmarse y entró en la casa. Todavía seguía decidido a no decirle nada a su esposa.
La señora Dursley había tenido un día bueno y normal. Mientras comían, le informó de los problemas de la señora Puerta Contigua con su hija, y le contó que Dudley había aprendido una nueva frase («¡no lo haré!»). El señor Dursley trató de comportarse con normalidad. Una vez que acostaron a Dudley, fue al salón a tiempo para ver el informativo de la noche.
—Y por último, observadores de pájaros de todas partes han informado de que hoy las lechuzas de la nación han tenido una conducta poco habitual. Pese a que las lechuzas habitualmente cazan durante la noche y es muy difícil verlas a la luz del día, se han producido cientos de avisos sobre el vuelo de estas aves en todas direcciones, desde la salida del sol. Los expertos son incapaces de explicar la causa por la que las lechuzas han cambiado sus horarios de sueño. —El locutor se permitió una mueca irónica—. Muy misterioso. Y ahora, de nuevo con Jim McGuffin y el pronóstico del tiempo. ¿Habrá más lluvias de lechuzas esta noche, Jim?
—Bueno, Ted
- Ese es usted señor Tonks. Pregunto Remus confundido – Es meteorólogo señor. Pregunto Remus con interés
- No, pero hubiera sido una gran coincidencia no crees muchacho. Aseguro Ted divertido
—dijo el meteorólogo—, eso no lo sé, pero no sólo las lechuzas han tenido hoy una actitud extraña. Telespectadores de lugares tan apartados como Kent, Yorkshire y Dundee han telefoneado para decirme que en lugar de la lluvia que prometí ayer ¡tuvieron un chaparrón de estrellas fugaces! Tal vez la gente ha comenzado a celebrar antes de tiempo la Noche de las Hogueras. ¡Es la semana que viene, señores! Pero puedo prometerles una noche lluviosa.
El señor Dursley se quedó congelado en su sillón. ¿Estrellas fugaces por toda Gran Bretaña? ¿Lechuzas volando a la luz del día? Y aquel rumor, aquel cuchicheo sobre los Potter...
La señora Dursley entró en el comedor con dos tazas de té. Aquello no iba bien. Tenía que decirle algo a su esposa. Se aclaró la garganta con nerviosismo.
—Eh... Petunia, querida, ¿has sabido últimamente algo sobre tu hermana?
Como había esperado, la señora Dursley pareció molesta y enfadada. Después de todo, normalmente ellos fingían que ella no tenía hermana.
- Estoy tan decepcionado de ti Petunia. Le dijo su padre mientras se frotaba el entrecejo
- Te acostumbras al sentimiento padre. Aseguro Petunia con indiferencia
—No —respondió en tono cortante—. ¿Por qué?
—Hay cosas muy extrañas en las noticias —masculló el señor Dursley—. Lechuzas... estrellas fugaces... y hoy había en la ciudad una cantidad de gente con aspecto raro...
—¿Y qué? —interrumpió bruscamente la señora Dursley
—Bueno, pensé... quizá... que podría tener algo que ver con... ya sabes... su grupo.
- Oiga nosotros no somos una secta. Dijo un Ravenclaw de cuarto año indignado
- Habla de nosotros como si fuéramos un grupo anarquista. Aseguro Gryffindor de quinto año indignado
- Nada bueno deben de tener si tienen que estar escondidos. Aseguro Vernon de forma despectiva
- O tal vez tiene que ver con el hecho de que los muggle son unos ignorantes que atacan a todo lo distinto a ustedes. Dijo una Slytherin de sexto año indignada
- Es cierto. Concordó un Hufflepuff de cuarto año – Ya iniciaron una vez una cacería de brujas que mato a más muggles que a magos usted cree que no lo harían de nuevo si supieran que existimos. Le pregunto el Hufflepuff con incredulidad, Vernon nunca lo diría en voz alta pero él estaba seguro de que si las personas normales supieran la verdad buscarían la forma o de utilizar a los magos o de matarlos
La señora Dursley bebió su té con los labios fruncidos. El señor Dursley se preguntó si se atrevería a decirle que había oído el apellido «Potter». No, no se atrevería. En lugar de eso, dijo, tratando de parecer despreocupado:
—El hijo de ellos... debe de tener la edad de Dudley, ¿no?
—Eso creo —respondió la señora Dursley con rigidez.
—¿Y cómo se llamaba? Howard, ¿no?
—Harry. Un nombre vulgar y horrible, si quieres mi opinión.
- Nadie pidió tu opinión del nombre de mí hijo petunia. Dijo Lily a la defensiva
- Además, Harry es un nombre hermoso. Aseguro Ginny, mientras Molly, Minerva y Hermione asentían de acuerdo con ella
—Oh, sí — dijo el señor Dursley, con una espantosa sensación de abatimiento—. Sí, estoy de acuerdo.
No dijo nada más sobre el tema, y subieron a acostarse. Mientras la señora Dursley estaba en el cuarto de baño, el señor Dursley se acercó lentamente hasta la ventana del dormitorio y escudriñó el jardín delantero. El gato todavía estaba allí. Miraba con atención hacia Privet Drive, como si estuviera esperando algo.
¿Se estaba imaginando cosas? ¿O podría todo aquello tener algo que ver con los Potter? Si fuera así... si se descubría que ellos eran parientes de unos... bueno, creía que no podría soportarlo.
Los Dursley se fueron a la cama. La señora Dursley se quedó dormida rápidamente, pero el señor Dursley permaneció despierto, con todo aquello dando vueltas por su mente. Su último y consolador pensamiento antes de quedarse dormido fue que, aunque los Potter estuvieran implicados en los sucesos, no había razón para que se acercaran a él y a la señora Dursley. Los Potter sabían muy bien lo que él y Petunia pensaban de ellos y de los de su clase... No veía cómo a él y a Petunia podrían mezclarlos en algo que tuviera que ver (bostezó y se dio la vuelta)... No, no podría afectarlos a ellos...
¡Qué equivocado estaba!
- Como que equivocados. Pregunto James preocupado – Porque estarían equivocados profesor. Le pregunto James a Dumbledore desconcertado
- Lo sabrás en breve James. Le dijo Dumbledore de forma esquiva
El señor Dursley cayó en un sueño intranquilo, pero el gato que estaba sentado en la pared del jardín no mostraba señales de adormecerse. Estaba tan inmóvil como una estatua, con los ojos fijos, sin pestañear, en la esquina de Privet Drive. Apenas tembló cuando se cerró la puertezuela de un coche en la calle de al lado, ni cuando dos lechuzas volaron sobre su cabeza. La verdad es que el gato no se movió hasta la medianoche.
Un hombre apareció en la esquina que el gato había estado observando, y lo hizo tan súbita y silenciosamente que se podría pensar que había surgido de la tierra. La cola del gato se agitó y sus ojos se entornaron.
En Privet Drive nunca se había visto un hombre así. Era alto, delgado y muy anciano, a juzgar por su pelo y barba plateados, tan largos que podría sujetarlos con el cinturón. Llevaba una túnica larga, una capa color púrpura que barría el suelo y botas con tacón alto y hebillas. Sus ojos azules eran claros, brillantes y centelleaban detrás de unas gafas de cristales de media luna. Tenía una nariz muy larga y torcida, como si se la hubiera fracturado alguna vez.
- Es el profesor Dumbledore. Dijeron muchos emocionados y divertidos
- Pero que hace en casa de esos muggles. Preguntaron algunos del pasado confundidos los del presente veían a Harry con lástima para ese momento cosa que a Harry no le gustaba nada
El nombre de aquel hombre era Albus Dumbledore. Albus Dumbledore no parecía darse cuenta de que había llegado a una calle en donde todo lo suyo, desde su nombre hasta sus botas, era mal recibido.
- O por supuesto que me di cuenta, pero preferí ignorarlo. Dijo Dumbledore quitándole importancia – A mí edad tomar en cuenta la opinión que tienen de mí forma de vestir es solo una pérdida de tiempo. Aseguro Dumbledore divertido
- Es una forma de pensar muy admirable. Aseguro una Ravenclaw de quinto año con admiración
- Muchas gracias. Dijo Dumbledore con amabilidad
Estaba muy ocupado revolviendo en su capa, buscando algo, pero pareció darse cuenta de que lo observaban porque, de pronto, miró al gato, que todavía lo contemplaba con fijeza desde la otra punta de la calle. Por alguna razón, ver al gato pareció divertirlo. Río entre dientes y murmuró:
—Debería haberlo sabido.
Encontró en su bolsillo interior lo que estaba buscando. Parecía un encendedor de plata. Lo abrió, lo sostuvo alto en el aire y lo encendió. La luz más cercana de la calle se apagó con un leve estallido. Lo encendió otra vez y la siguiente lámpara quedó a oscuras. Doce veces hizo funcionar el Apagador, hasta que las únicas luces que quedaron en toda la calle fueron
- Yo quiero uno de esos. Dijeron Ron y Sirius con admiración
- Me temo caballeros que solo hay uno en el mundo y es mío. Dijo Dumbledore divertido – Es una creación personal, lo diseñé y construí yo mismo. Aseguro Dumbledore con cierto orgullo en la voz
- Descuida pelirrojo tú y yo crearemos uno de esos y no se lo compartiremos a Dumby. Dijo Sirius mientras miraba a Dumbledore con los ojos entre cerrados
- De acuerdo. Dijo Ron un tanto extrañado
Dos alfileres lejanos: los ojos del gato que lo observaba. Si alguien hubiera mirado por la ventana en aquel momento, aunque fuera la señora Dursley con sus ojos como cuentas, pequeños y brillantes, no habría podido ver lo que sucedía en la calle.
Dumbledore volvió a guardar el Apagador dentro de su capa y fue hacia el número 4 de la calle, donde se sentó en la pared, cerca del gato. No lo miró, pero después de un momento le dirigió la palabra.
—Me alegro de verla aquí, profesora McGonagall.
- Se los dije. Salto Sirius emocionado
- Nadie lo negó Sirius, siéntate. Dijo Remus jalándolo de nuevo a su asiento, aunque parecía bastante divertido de la reacción de Sirius
- Eres un amargado. Le reclamo Sirius cruzando sus brazos indignado
Se volvió para sonreír al gato, pero éste ya no estaba. En su lugar, le dirigía la sonrisa a una mujer de aspecto severo que llevaba gafas de montura cuadrada, que recordaban las líneas que había alrededor de los ojos del gato.
La mujer también llevaba una capa, de color esmeralda. Su cabello negro estaba recogido en un moño. Parecía claramente disgustada.
—¿Cómo ha sabido que era yo? —preguntó.
—Mi querida profesora, nunca he visto a un gato tan tieso.
Todo el comedor se empezó a carcajear y la profesora McGonagall parecía bastante avergonzada, pero Hermione salió a defender a su profesora favorita
- Usted también estaría así si hubiera estado sobre un tieso ladrillo, frio durante todo el día. Aseguro Hermione de manera enérgica, para defender a su profesora favorita
- Gracias señorita Granger realmente fue muy incómodo estar todo el día ahí. Aseguro McGonagall dedicándole una cálida sonrisa a Hermione que le regreso la sonrisa
—Usted también estaría tieso si llevara todo el día sentado sobre una pared de ladrillo —respondió la profesora McGonagall.
—¿Todo el día? ¿Cuándo podría haber estado de fiesta? Debo de haber pasado por una docena de celebraciones y fiestas en mi camino hasta aquí.
- Fiestas. Pregunto Harry por lo bajo muy dolido, esa noche le había costado todo, una vida feliz y tranquila junto a unos padres amorosos y lo había condenado a vivir con unos tíos que lo odiaban y lo trataban terriblemente además de condenarlo a luchar por su vida dos veces y las personas se habían puesto a hacer fiestas, Harry no esperaba que todos se hubieran puesto de luto el día de la muerte de sus padres, pero le decepcionaba que hubieran hecho fiestas cuando una familia había sido destruida
- Esa fue una completa falta de respeto, un insulto a sus memorias. Aseguro McGonagall con amargura
- Lo fue. Concordó Dumbledore con pesadez – Pero creo que las personas se olvidaron de eso cuando finalmente sintieron un poco de paz. Aseguro Dumbledore
- Eso no justifica el comportarse como imbéciles insensibles. Aseguro Alastor con severidad muchos de los alumnos del presente rogaban por que sus familias no hubieran hecho fiestas ese día – Eso sin mencionar el hecho de que fue sumamente irresponsable. Aseguro Alastor
La profesora McGonagall resopló enfadada.
—Oh, sí, todos estaban de fiesta, de acuerdo —dijo con impaciencia—. Yo creía que serían un poquito más prudentes, pero no... ¡Hasta los muggles se han dado cuenta de que algo sucede! Salió en las noticias. —Terció la cabeza en dirección a la ventana del oscuro salón de los Dursley—. Lo he oído. Bandadas de lechuzas, estrellas fugaces... Bueno, no son totalmente estúpidos. Tenían que darse cuenta de algo. Estrellas fugaces cayendo en Kent... Seguro que fue Dedalus Diggle. Nunca tuvo mucho sentido común.
—No puede reprochárselo —dijo Dumbledore con tono afable—. Hemos tenido tan poco que celebrar durante once años...
—Ya lo sé —respondió irritada la profesora McGonagall—. Pero ésa no es una razón para perder la cabeza. La gente se ha vuelto completamente descuidada, sale a las calles a plena luz del día, ni siquiera se pone la ropa de los muggles, intercambia rumores...
Lanzó una mirada cortante y de soslayo hacia Dumbledore, como si esperará que éste le contestara algo. Pero como no lo hizo, continuó hablando.
—Sería extraordinario que el mismo día en que Quien-usted-sabe parece haber desaparecido al fin, los muggles lo descubran todo sobre nosotros.
- Hubiera sido absurdamente irónico no creen. Dijo Dora cuyo cabello se volvía de un rubio muy brillante – Que nos descubrieran justo el día que el que no debe de ser nombrado callo. Dijo Dora un tanto divertida
- Como habrá hecho eso esa chica. Pregunto Harry con curiosidad, viendo como el cabello de Tonks volvía a ser castaño claro
- No sé, pero yo quisiera hacerlo. Dijo Ron viéndola detenidamente
- Oye disculpa, como hiciste eso. Pregunto Hermione valientemente
- Que cosa. Pregunto Dora confundida
- Cambiar el color de tu cabello. Le pregunto Hermione con interés
- A eso, es que soy una metamorfomaga. Dijo Dora mientras se convertía en una réplica exacta de Hermione que soltó un pequeño grito de asombro mientras cubría su boca con sus manos – Puedo cambiar a voluntad toda mi apariencia. Dijo Dora regresando a su apariencia normal
- Vaya es asombroso. Dijo Hermione asombrada
- Como aprendiste a hacerlo. Le pregunto Harry asombrado
- No lo hice yo nací con esta habilidad. Aseguro Dora con orgullo
- Que suerte tienes. Aseguro Ron asombrado – Es una habilidad asombrosa. Aseguro Ron con admiración
- Gracias. Dijo Dora complacida
Porque realmente se ha ido, ¿no, Dumbledore?
—Es lo que parece —dijo Dumbledore—. Tenemos mucho que agradecer.
¿Le gustaría tomar un caramelo de limón?
- Un, que. Preguntaron muchos confundidos
- Un caramelo de limón, es eso un caramelo con sabor a limón. Dijo Dumbledore divertido – Es un dulce muggle delicioso deberían probarlo. Les sugirió Dumbledore de forma animada
—¿Un qué?
—Un caramelo de limón. Es una clase de dulces de los muggles que me gusta mucho.
—No, muchas gracias —respondió con frialdad la profesora McGonagall, como si considerara que aquél no era un momento apropiado para caramelos—. Como le decía, aunque Quien-usted-sabe se haya ido...
- Tú también Minnie enserio. Dijo James mientras rodaba los ojos con fastidio – Su nombre es Voldemort no es tan difícil. Aseguro James fastidiado y la mayoría de los estudiantes soltaron gritos de sorpresa algunos incluso voltearon a ver a los lados como si temieran que Voldemort fuera a llegar en ese momento
- No es tan sencillo señor Potter. Aseguro McGonagall
—Mi querida profesora, estoy seguro de que una persona sensata como usted puede llamarlo por su nombre, ¿verdad? Toda esa tontería de Quien - usted - sabe... Durante once años intenté persuadir a la gente para que lo llamara por su verdadero nombre, Voldemort. —La profesora McGonagall se echó hacia atrás con temor, pero Dumbledore, ocupado en desenvolver dos caramelos de limón, pareció no darse cuenta—. Todo se volverá muy confuso si seguimos diciendo «Quien-usted-sabe». Nunca he encontrado ningún motivo para temer pronunciar el nombre de Voldemort.
—Sé que usted no tiene ese problema —observó la profesora McGonagall, entre la exasperación y la admiración
- Algo muy normal entre ellos. Dijo Pomfrey resignada
- Minerva lo admira, pero también la desespera. Aseguro el profesor Flitwick divertido con su voz chillona
- Como todos. Aseguro la profesora Sprout quitándole importancia
— Pero usted es diferente. Todos saben que usted es el único al que Quien-usted... Oh, bueno, Voldemort, tenía miedo.
—Me está halagando —dijo con calma Dumbledore—. Voldemort tenía poderes que yo nunca tuve.
—Sólo porque usted es demasiado... bueno... noble... para utilizarlos.
—Menos mal que está oscuro. No me he ruborizado tanto desde que la señora Pomfrey me dijo que le gustaban mis nuevas orejeras.
Todos en el gran comedor se soltaron a reír de Madame Pomfrey y el profesor Dumbledore incluso a los profesores les costaba trabajo tratar de no reírse
- Vaya Dumby quien lo viera que picaron. Comento James en son de broma – Quien diría que coquetea con la enfermera cuando nadie lo ve. Dijo James divertido y lanzando miradas sugerentes hacia
- Deberían salir. Dijo Sirius burlón – Hacen linda pareja. Aseguro Sirius burlón
- Le aseguro señor Potter que mis gustos no van por ahí. Dijo Dumbledore muy tranquilo
- Porque. Pregunto Remus con tono sugerente – Madame Pomfrey en una mujer muy hermosa. Dijo Remus con tono sugerente
- Si lo es, pero si es que le interesa saberlo a mí en particular me gustan los hombres. Dijo Dumbledore con una sonrisa ante la mirada atónita de sus alumnos y las caras divertidas de los profesores y de Ojo loco
La profesora McGonagall le lanzó una mirada dura, antes de hablar.
—Las lechuzas no son nada comparadas con los rumores que corren por ahí. ¿Sabe lo que todos dicen sobre la forma en que desapareció? ¿Sobre lo que finalmente lo detuvo?
Parecía que la profesora McGonagall había llegado al punto que más deseosa estaba por discutir, la verdadera razón por la que había esperado todo el día en una fría pared pues, ni como gato ni como mujer, había mirado nunca a Dumbledore con tal intensidad como lo hacía en aquel momento. Era evidente que, fuera lo que fuera «aquello que todos decían», no lo iba a creer hasta que Dumbledore le dijera que era verdad. Dumbledore, sin embargo, estaba eligiendo otro caramelo y no le respondió.
—Lo que están diciendo —insistió— es que la pasada noche Voldemort apareció en el valle de Godric. Iba a buscar a los Potter. El rumor es que Lily y James Potter están... están... bueno, que están muertos.
Leyó Lily con voz entre cortada, dejo caer el libro y se llevó la mano a la boca para suprimir un sollozo y luego volteo a ver al profesor Dumbledore como si quisiera que él negara lo que decía el libro, James tomo el libro como si necesitara leer el mismo que Lily y él habían muerto
- Profesor Dumbledore eso no es cierto verdad. Le pregunto Lily con desesperación
- Es imposible verdad profesor. Dijo James desesperado – Harry y Lily tienen que estar bien verdad señor. Pregunto James desesperado
- En verdad lo lamento mucho. Dijo Dumbledore con pesar
- Es imposible. Dijo James empezando a enojarse – Teníamos un plan. Le reclamo James furioso
- Usted nos aseguró que funcionaria. Le reclamo Lily frustrada – Nos aseguró que todo estaría bien. Aseguro Lily llorando
- Algo fallo. Aseguro Dumbledore con pesar – No sabemos que fue. Dijo Dumbledore nervioso viendo hacia Sirius – En verdad lo lamento. Aseguro Dumbledore con sinceridad
Dumbledore inclinó la cabeza. La profesora McGonagall se quedó boquiabierta.
—Lily y James... no puedo creerlo... No quiero creerlo... Oh, Albus...
Los Potter, los Evans, Sirius y Remus vieron enternecidos y agradecidos a la profesora McGonagall, McGonagall por otro lado tenía una mirada triste
- No sabía que nos quisiera tanto, profesora McGonagall. Dijo James tratando de bromear sin ningún éxito – Yo pensé que apenas y nos aguantaba ya que éramos tan revoltoso y mal portados en el colegio. Dijo James divertido
- Por supuesto que los quiero. Aseguro McGonagall a la defensiva – Yo quiero a todos y cada uno de mis alumnos, sin importar que tan revoltosos o mal portados sean y le aseguro que sin pensarlo hubiera toma el lugar de ustedes dos de haber tenido la opción. Dijo McGonagall secándose una lágrima que se le había escapado, la gran mayoría de los estudiantes veían a la profesora McGonagall con un renovado cariño
- Oh profesora muchas gracias por todo eso. Dijo Lily conmovida mientras se limpiaba la cara – Y por todas las veces que nos apoyó y nos cuidó. Dijo Lily agradecida
- No tienes que agradecerme nada Lily. Aseguro McGonagall – Siempre fue un placer. Aseguro McGonagall con nostalgia
Dumbledore se acercó y le dio una palmada en la espalda.
—Lo sé... lo sé... —dijo con tristeza.
La voz de la profesora McGonagall temblaba cuando continuó.
—Eso no es todo. Dicen que quiso matar al hijo de los Potter, a Harry.
- Matar a Harry. Pregunto Lily aterrada mientras veía con terror a él Harry sentado con Ron y Hermione y abrazaba con fuerza a él Harry bebé como si eso fuera evitar que sufriera algún daño – Pero por qué. Pregunto Lily preocupada
- Por qué ese maldito trata de matar A mí hijo. Pregunto James alterado
- No lo sabemos. Aseguro McGonagall viendo a Harry preocupada – Es probable que lo hiciera solo por el placer de matar. Comentó McGonagall dudosa viendo con preocupación a Harry
Pero no pudo. No pudo matar a ese niño. Nadie sabe por qué, ni cómo, pero dicen que como no pudo matarlo, el poder de Voldemort se rompió... y que ésa es la razón por la que se ha ido.
Dumbledore asintió con la cabeza, apesadumbrado.
—¿Es... es verdad? —tartamudeó la profesora McGonagall—. Después de todo lo que hizo... de toda la gente que mató... ¿no pudo matar a un niño? Es asombroso... entre todas las cosas que podrían detenerlo... Pero ¿cómo sobrevivió Harry en nombre del cielo?
- Potter en verdad debe de ser muy poderoso si logro vencer al que no debe de ser nombrado. Aseguro una Slytherin de quinto año
- A eso agrégale que solo era un bebé. Comento un Ravenclaw de sexto año
- O tal vez fue algo más lo que mato al que no debe de ser nombrado. Dijo una Hufflepuff de cuarto año – Ustedes mismos lo dijeron, Potter era solo un bebé. Dijo la Hufflepuff
- Es cierto seguro que algo más mato al que no debe de ser nombrado. Dijo un Gryffindor de quinto año
—Sólo podemos hacer conjeturas —dijo Dumbledore—. Tal vez nunca lo sepamos.
La profesora McGonagall sacó un pañuelo con puntilla y se lo pasó por los ojos, por detrás de las gafas. Dumbledore resopló mientras sacaba un reloj de oro del bolsillo y lo examinaba. Era un reloj muy raro. Tenía doce manecillas y ningún número; pequeños planetas se movían por el perímetro del círculo. Pero para Dumbledore debía de tener sentido, porque lo guardó y dijo:
—Hagrid se retrasa. Imagino que fue él quien le dijo que yo estaría aquí, ¿no?
—Sí —dijo la profesora McGonagall—. Y yo me imagino que usted no me va a decir por qué, entre tantos lugares, tenía que venir precisamente aquí.
—He venido a entregar a Harry a su tía y su tío. Son la única familia que le queda ahora.
- Que absolutamente no. Grito indignado James – Se suponía que Sirius se haría cargo de Harry si algo nos pasaba A mí y a Lily. Aseguro James un tanto desesperado
- Me temo que Sirius no estaba disponible para cuidar a Harry. Aseguro Dumbledore con pesar
- Profesor Dumbledore mi hijo no se puede quedar con mi hermana le va a hacer la vida imposible A mí pobre bebé. Dijo Lily asustando al bebé que tenía en brazos
- Te aseguro Lily que no tuve elección. Aseguro Dumbledore con pesar
—¿Quiere decir...? ¡No puede referirse a la gente que vive aquí! —gritó la profesora, poniéndose de pie de un salto y señalando al número 4
- Gracias por intentarlo profesora McGonagall. Dijo Harry muy agradecido con su profesora favorita
- De nada señor Potter lamento no haberlo logrado. Dijo McGonagall lamentándose – Le aseguro que lo intente señor Potter y no solo esa vez. Aseguro McGonagall con tristeza
- Muchas gracias Minnie. Dijo James muy agradecido
- Muchas gracias Minerva. Dijo Lily y se levantó a abrazarla muy agradecida
—Dumbledore... no puede. Los he estado observando todo el día. No podría encontrar a gente más distinta de nosotros. Y ese hijo que tienen... Lo vi dando patadas a su madre mientras subían por la escalera, pidiendo caramelos a gritos. ¡Harry Potter no puede vivir ahí!
—Es el mejor lugar para él
- Disculpe profesor Dumbledore sé que usted es el gran Albus Dumbledore y que es el mago más poderoso de todos los tiempos y seguro que es usted un hombre brillante y todo eso, pero esa no es su decisión en realidad. Aseguro Dora confundida – Seguro que el Ministerio de magia tiene alguna institución que se encargue del cuidado y protección los niños magos además usted no es pariente del menor y sinceramente dudo que los Potter lo hayan designado como su tutor legal de Harry o sí. Pregunto Dora mirando hacia los Potter con incredulidad
- Le aseguro señorita Tonks que, aunque no lo parezca hice lo que era mejor para Harry. Aseguro Dumbledore
- Es cierto. Dijo James pensativo – No lo hicimos. Aseguro James viendo directamente a Dumbledore muy confundido – Teníamos a un testamento con instrucciones muy específicas de quien estaría a cargo de Harry en caso de que algo nos pasara a Lily y a mí que paso. Pregunto James desconcertado
- No se pudo hacer nada. Aseguro Dumbledore esquivando su mirada
- Pero teníamos una lista de quienes se quedarían con Harry si algo nos pasaba a James y a mí y una larga muy larga lista. Aseguro Lily desesperada – Sirius, Remus, Peter, Alice, Frank, Marlene, Hagrid, Minerva incluso incluimos a Andrómeda y Ted Tonks, mi hermana y su esposo ni siquiera fueron considerados para encargarse de la crianza de Harry. Aseguro Lily desconcertada el hecho de que sus padres hubieran pesado tanto en quien se encargaría de él si morían le alegraba mucho más de lo que podía expresar con palabras
- En serio. Pregunto Andrómeda asombrada
- Sirius nos lo pidió. Aclaro Lily – Dijo que, si debía confiarle la vida de Harry a alguien más seria a ustedes, que eran excelentes padres y que lo protegerían de ser necesario. Aseguro Lily – Por que dejaron a Harry con mi hermana. Pregunto Lily muy confundida
- Le aseguro que hice lo mejor para mantener a Harry a salvo. Aseguro Dumbledore con pesar – Pero no fue una decisión que me gustara tomar. Aseguro Dumbledore con pesar
—dijo Dumbledore con firmeza—. Sus tíos podrán explicárselo todo cuando sea mayor. Les escribí una carta.
- En serio Albus una carta. Dijo Ojo loco en tono de reclamo – Como vas a explicar todo lo que paso en un trozo de papel. Le reclamo Ojo loco a Dumbledore
- No se puede. Aseguro Petunia con amargura – Es una horrible e insensible forma de decirle a alguien que su hermana y cuñado fueron asesinados y que se tiene que encargar de un niño que hace explotar las cosas y al que probablemente aún quieren asesinar. Aseguro Petunia viendo con odio a Dumbledore no lo veía con desprecio como a todos los demás en el gran comedor o con rencor como veía a sus padres y a su hermana lo veía con odio, odio puro
- La carta no decía eso, verdad Albus. Le pregunto McGonagall por lo bajo a Dumbledore
- Con palabras más palabras menos, era más o menos lo que decía la carta. Aseguro Dumbledore sin darle importancia
- Hay Albus. Dijo McGonagall frustrada frotándose la sien frustrada
- Hasta yo te vería así. Aseguro Ojo loco frustrado
—¿Una carta? —repitió la profesora McGonagall, volviendo a sentarse—. Dumbledore, ¿de verdad cree que puede explicarlo todo en una carta? ¡Esa gente jamás comprenderá a Harry! ¡Será famoso... una leyenda... no me sorprendería que el día de hoy fuera conocido en el futuro como el día de Harry Potter!
- ¡Hermione! Dijo Harry aterrado con la sola idea de que hubiera un día con su nombre – Por piedad dime que no hay un día en honor a mí. Dijo Harry casi suplicándole a Hermione
- Hay por favor. Dijo Hermione divertida – Claro que no Harry, por favor has estado dos años en el mundo mágico, dime has visto alguna vez que alguien celebre el día de Harry Potter en Halloween. Dijo Hermione tratando de contener la risa
- No, creo que no. Dijo Harry un poco más relajado
- Y en tu cumpleaños. Le pregunto Ron divertido por la reacción de su mejor amigo
- Tampoco. Dijo Harry completamente relajado incluso soltó una pequeña risa de alivio
- Eso es porque no existe el día de Harry Potter. Aseguro Hermione divertida
- Si, relájate amigo nadie celebra el día de Harry Potter. Le dijo Ron divertido por la reacción de Harry
Esa corta conversación del trío de oro causa más conmoción y sorpresa de la que ellos se dieron cuenta la mayoría de los estudiantes de Hogwarts crean firmemente que a Harry le encantaba su fama y llamar la atención a donde quiera que fuera, creían que entre más atención llamara hacia el más feliz seria el que le preocupara que hubiera un día en su honor se alejaba mucho de la idea que tenían de Harry, Snape por otro lado estaba totalmente convencido que Harry solo estaba fingiendo que no le encantaba esa fama porque Potter siempre se había aprovechado de su dichosa fama para obtener lo que deseaba
Escribirán libros sobre Harry... todos los niños del mundo conocerán su nombre.
—Exactamente —dijo Dumbledore, con mirada muy seria por encima de sus gafas—. Sería suficiente para marear a cualquier niño. ¡Famoso antes de saber hablar y andar! ¡Famoso por algo que ni siquiera recuerda! ¿No se da cuenta de que será mucho mejor que crezca lejos de todo, hasta que esté preparado para asimilarlo?
- Bueno en lo de la fama sí que tenía razón es abrumador, pero lo de que quedarme con ellos sea mejor sinceramente lo dudo señor. Dijo Harry más para sí mismo que para Dumbledore
- Tuve que asegurar su integridad física señor Potter. Aclaro Dumbledore con pesar – Puse en una balanza los riesgos y las ventajas que tendría dejarlo con sus tíos o con alguno de los tutores designados por sus padres y desgraciadamente el que estuviera alejado del mundo mágico y de los peligros que este representaba para usted en ese entonces pesaron mucho más, mi objetivo es que usted sobreviviera. Aseguro Dumbledore con seguridad
- Pero sobrevivir no es lo mismo que vivir señor. Dijo Harry con pesar y viendo directamente a los ojos a Dumbledore que pareció quedarse sin respuesta por algunos segundos al igual que los demás profesores que veían entre asombrados y desconcertados a Harry
- No, no lo es. Aseguro Dumbledore con la voz entrecortada antes de soltar una pequeña tosecita para volver a regular su voz – Pero yo quería asegurarme que sobreviviera el tiempo suficiente para que pudiera vivir. Aseguro Dumbledore desviando su mirada de la de Harry
La profesora McGonagall abrió la boca, cambió de idea, tragó y luego dijo:
—Sí... sí, tiene razón, por supuesto. Pero ¿cómo va a llegar el niño hasta aquí, Dumbledore? —De pronto observó la capa del profesor, como si pensara que podía tener escondido a Harry.
Todos en el gran comedor se soltaron a reír divertidos por la idea de que el profesor Dumbledore pudiera esconder a un bebé entre su túnica
- Sinceramente si suena a algo que Albus haría. Aseguro Ojo loco divertido dándole un fuerte golpe en la espalda a Dumbledore que podría haber tumbado a cualquiera que Dumbledore apenas y se inmutó
- Porque escondería a un bebé en mi túnica. Pregunto Dumbledore divertido
- Con todo respeto director. Empezó a explicar Madame Pomfrey con voz monótona – De todos los presentes el único que haría algo así seria usted seño. Aseguro Madame Pomfrey mientras el resto de los profesores asentía de acuerdo con ella
—Hagrid lo traerá.
—¿Le parece... sensato... confiar a Hagrid algo tan importante como eso?
- A Hagrid le confiaría mi vida. Aseguro Harry un tanto a la defensiva
- Que bueno. Dijo Fred divertido
- Porque literalmente le están confiando tú vida. Aseguro George divertido
- Pues no estaría en mejores manos que esas. Aseguro Harry con determinación y se escuchó a Hagrid sonarse la nariz con fuerza
- Gracias Harry. Dijo Hagrid sollozando – No merezco tanta confianza. Aseguro Hagrid limpiándose unas lágrimas
- Que tontería es esa Hagrid. Le pregunto Ron molesto – Si hay alguien merecedor de confianza ese eres tú Hagrid, así que no digas tonterías. Le aseguro Ron con vehemencia haciendo que Hagrid sonriera con orgullo y de paso sorprendiendo a Hermione que se le quedó viendo asombrada antes de darse cuenta de lo que estaba haciendo y voltear la mirada hacia el frente
—A Hagrid, le confiaría mi vida — dijo Dumbledore.
—No estoy diciendo que su corazón no esté donde debe estar —dijo a regañadientes la profesora McGonagall—. Pero no me dirá que no es descuidado. Tiene la costumbre de... ¿Qué ha sido eso?
Un ruido sordo rompió el silencio que los rodeaba. Se fue haciendo más fuerte mientras ellos miraban a ambos lados de la calle, buscando alguna luz. Aumentó hasta ser un rugido mientras los dos miraban hacia el cielo, y entonces una pesada moto cayó del aire y aterrizó en el camino, frente a ellos.
La moto era inmensa, pero si se la comparaba con el hombre que la conducía parecía un juguete. Era dos veces más alto que un hombre normal y al menos cinco veces más ancho. Se podía decir que era demasiado grande para que lo aceptaran y además, tan desaliñado... Cabello negro, largo y revuelto, y una barba que le cubría casi toda la cara. Sus manos tenían el mismo tamaño que las tapas del cubo de la basura y sus pies, calzados con botas de cuero, parecían crías de delfín. En sus enormes brazos musculosos sostenía un bulto envuelto en mantas.
—Hagrid —dijo aliviado Dumbledore—. Por fin. ¿Y dónde conseguiste esa moto?
—Me la han prestado; profesor Dumbledore —contestó el gigante, bajando con cuidado del vehículo mientras hablaba—. El joven Sirius Black me la dejó. Lo he traído, señor.
- Mi moto. Dijo Sirius sonriendo con nostalgia algo que debido a su actual aspecto lo hacía parecer un poco más loco – Como extraño mi moto. Dijo Sirius soltando un suspiro
- Que le paso no la recuperaste. Le pregunto James desconcertado pues sabía que Sirius adoraba esa moto
- No, no tuve la oportunidad. Comento Sirius quitándole importancia, pero parecía bastante nerviosos – Pero no importa fue para proteger a Harry así que esta bien. Aseguro Sirius alegremente, era algo extraño de ver pues Sirius mostraba una actitud bastante infantil en esos momentos
- Muchas gracias Sirius. Le agradeció James genuinamente – Por preocuparte por mi hijo. Le dijo James conmovido
- Si fuera al revés estoy seguro que sería igual. Aseguro Sirius restándole importancia
- Claro que sí. Le aseguro James
—¿No ha habido problemas por allí?
—No, señor. La casa estaba casi destruida, pero lo saqué antes de que los muggles comenzaran a aparecer. Se quedó dormido mientras volábamos sobre Bristol.
Dumbledore y la profesora McGonagall se inclinaron sobre las mantas. Entre ellas se veía un niño pequeño, profundamente dormido. Bajo una mata de pelo negro azabache, sobre la frente, pudieron ver una cicatriz con una forma curiosa, como un relámpago.
Después de que gran parte del gran comedor soltara suspiros de ternura y de que en todo el comedor se escucharan cosas como "que tierno" "adorable" o "pobrecito" Harry parecía como si quisiera que la tierra se lo tragase y los chicos que estaban sentados cerca James que estaba cargando al Harry bebé en ese momento le empezaron a hacer muchas y gestos divertidos para divertirlo.
—¿Fue allí...? —susurró la profesora McGonagall.
—Sí —respondió Dumbledore—. Tendrá esa cicatriz para siempre.
—¿No puede hacer nada, Dumbledore?
—Aunque pudiera, no lo haría. Las cicatrices pueden ser útiles. Yo tengo una en la rodilla izquierda que es un diagrama perfecto del metro de Londres.
Hubo algunas muecas de desagrado de parte de algunos alumnos, otros alumnos parecían divertidos y había algunos alumnos que veían incredulidad al profesor Dumbledore.
- Esa, profesor Dumbledore es demasiada información. Dijo Fred con una mueca de asco mientras su gemelo asintió de acuerdo
- Exacto yo podía vivir perfectamente sin saber eso. Aseguro George entre cerrar los ojos
- Bueno en mi defensa yo no pretendía decirle eso a nadie más que a Minerva. Dijo Dumbledore divertido
- Yo también podía vivir tranquilamente sin saber eso. Aseguró McGonagall con cierta molestia
- Yo solo di un simple ejemplo. Aseguro Dumbledore quitándole importancia
—Bueno, déjalo aquí, Hagrid, es mejor que terminemos con esto.
Dumbledore se volvió hacia la casa de los Dursley
—¿Puedo... puedo despedirme de él, señor? —preguntó Hagrid.
Inclinó la gran cabeza desgreñada sobre Harry y le dio un beso, raspándolo con la barba. Entonces, súbitamente, Hagrid dejó escapar un aullido, como si fuera un perro herido.
Muchos alumnos vieron con ternura a Hagrid que se sonrojó de vergüenza y algunos incluso le dieron palabras de consuelo, Sirius por otro lado estaba indignado con el libro
- Oye y porque un perro herido. Se quejó Sirius indignado
- Sirius cállate. Le advirtió Remus por lo bajo
- Vas a hacer que nos descubran. Dijo James por lo bajo
- Son un par de amargados. Dijo Sirius quejumbroso mientras se cruzaba de brazos molesto
—¡Shhh! —dijo la profesora McGonagall—. ¡Vas a despertar a los muggles!
—Lo... siento —lloriqueó Hagrid, y se limpió la cara con un gran pañuelo—. Pero no puedo soportarlo... Lily y James muertos... y el pobrecito Harry tendrá que vivir con muggles...
- Muchas gracias Hagrid. Dijo James conmovido
- Y gracias por rescatar a nuestro hijo. Dijo Lily conmovida
- No fue nada. Aseguro Hagrid restándole importancia – Era lo mínimo que podía hacer después de lo que les había pasado. Aseguro Hagrid sollozando, aunque trato de contenerse – Asegurarme de que su hijo llegara aún lugar seguro para que estuviera a salvo. Dijo Hagrid limpiándose una lágrima con el pañuelo era evidente que le estaba costando mucho trabajo no soltarse a llorar en ese momento
- Y nosotros nunca podremos pagarte eso. Aseguro Euphemia con los ojos llorosos
- Eso es ridículo no me deben nada. Aseguro Hagrid haciendo un ademán con la mano como si descartara la idea
- Claro que sí. Aseguro la señora Evans – Usted salvo a nuestro nieto. Aseguro la señora Evans
- Y puso su vida en peligro en el proceso. Aseguro el señor Evans con vehemencia
- Te debemos mucho Hagrid más de lo que alguna vez te podremos pagar. Aseguro Fleamont muy agradecido
- Pues Harry es un buen niño, un excelente niño. Aseguro Hagrid con ferocidad – Y salvarlo valió cualquier riesgo que yo haya corrido. Aseguro Hagrid con determinación, Harry quiso agradecerle por decir eso, pero las palabras no salieron de su boca
- Muchas gracias Hagrid. Dijo Lily muy conmovida antes de ponerse a leer nuevamente
—Sí, sí, es todo muy triste, pero domínate, Hagrid, o van a descubrirnos — susurró la profesora McGonagall, dando una palmada en un brazo de Hagrid, mientras Dumbledore pasaba sobre la verja del jardín e iba hasta la puerta que habla enfrente. Dejó suavemente a Harry en el umbral, sacó la carta de su capa, la escondió entre las mantas del niño y luego volvió con los otros dos.
Durante un largo minuto los tres contemplaron el pequeño bulto. Los hombros de Hagrid se estremecieron. La profesora McGonagall parpadeó furiosamente. La luz titilante que los ojos de Dumbledore irradiaban habitualmente parecía haberlos abandonado.
—Bueno —dijo finalmente Dumbledore—, ya está. No tenemos nada que hacer aquí. Será mejor que nos vayamos y nos unamos a las celebraciones.
- Perdone que. Pregunto James incrédulo y molesto – Escuche mal o dejo A mí hijo en el umbral. Pregunto James indignado tratando de mantener la compostura
- En ese momento no pensaba con claridad. Admitió Dumbledore con cautela
- Dumbledore se lo pudieron haber robado al niño como se te ocurrió. Le reclamo Ojo loco claramente enojado – Eso sin mencionar que pudo haber mortifagos tras él. Le recordó Ojo loco aún más molesto
- Estaban pasando muchas cosas y evidentemente no pensé del todo bien. Aseguro Dumbledore arrepentido
- Obviamente. Dijo Petunia despectivamente – Una carta. Murmuro Petunia por lo bajo, Petunia parecía tan enojada que Dudley se alejó un poco de ella
- Porque demonios no toco a la puerta o el timbre. Pregunto Kingsley frustrado
- Además, ese muggle dijo que iba a llover. Dijo Molly furiosa
- Es cierto seguro que Harry se enfermó después de eso. Aseguro Lily furiosa sujetando con fuerza a su bebé
- Tuvo gripa toda la semana, tuvimos que llevarlo con un médico. Confirmo Vernon con indiferencia y Lily volteo a ver aún más furiosa a Dumbledore
- Porque no llamo alguno de los tres a la puerta y ya no era más fácil explicar todo en persona. Pregunto la madre de Hermione entre confundida e indignada
- A verdad es que en ese momento no lo pensé. Acepto Dumbledore un tanto apenado
- Habían pasado muchas cosas y, no sé, no es excusa, pero no podía pensar en nada más que en el hecho de que James y Lily habían muerto. Aseguro McGonagall que lucía muy agobiada y confundida
- Perdonen profesores, pero no se supone que ustedes son brillantes. Pregunto Ron un tanto indignado
- Somos seres humanos Ron cometemos errores. Dijo Hagrid avergonzado
- Pues vaya error. Dijo Hermione enojada
- No importa. Dijo Harry quitándole importancia – Esta bien. Aseguro Harry
—Aja —respondió Hagrid con voz ronca—. Voy a devolver la moto a Sirius. Buenas noches, profesora McGonagall, profesor Dumbledore.
Hagrid se secó las lágrimas con la manga de la chaqueta, se subió a la moto y le dio una patada a la palanca para poner el motor en marcha. Con un estrépito se elevó en el aire y desapareció en la noche.
—Nos veremos pronto, espero, profesora McGonagall —dijo Dumbledore, saludándola con una inclinación de cabeza. La profesora McGonagall se sonó la nariz por toda respuesta.
- No los Potter fueron acecinados en la madrugada de Halloween. Pregunto una Ravenclaw de sexto año confundida
- Así fue. Aseguro Dumbledore
- Entonces no deberían venir a Hogwarts. Pregunto la Ravenclaw confundida
- Cuando se confirmó que el que no debe de ser nombrado había muerto se envió a los alumnos a casa por dos semanas para que estuvieran con sus familias. Comento McGonagall – Todos los padres querían estar con sus hijos en esos momentos. Aseguro McGonagall
- Muchos padres dejaban a sus hijos en Hogwarts durante las vacaciones de navidad por años porque sabían que el que no debe de ser nombrado no se atrevería a atacar Hogwarts mientras Dumbledore estuviera a cargo del colegio apenas los veían. Comento el profesor Flitwick con pesar
- Muchos apenas y vieron a sus hijos durante siete años así que cuando el que no debe de ser nombrado murió era obvio que quisieran tenerlos con ellos un tiempo. Aseguro la profesora Sprout
- Debe de ser difícil no poder ver a tu propio hijo por miedo a que algo malo le pase. Comento un Hufflepuff de sexto año con tono lastimero
- Lo es muchos padres envían cartas y vociferadores rogándonos que los dejáramos entrar a colegio para ver a sus hijos, pero no podíamos. Aseguro Madame Pomfrey con pesar
- Por qué. Pregunto una Gryffindor de tercer año desconcertada
- Y si se infiltraba un mortifago o el que no debe de ser nombrado, teníamos que proteger a los alumnos. Dijo McGonagall desanimada
Dumbledore se volvió y se marchó calle abajo. Se detuvo en la esquina y levantó el Apagador de plata. Lo hizo funcionar una vez y todas las luces de la calle se encendieron, de manera que Privet Drive se iluminó con un resplandor anaranjado, y pudo ver a un gato atigrado que se escabullía por una esquina, en el otro extremo de la calle. También pudo ver el bulto de mantas de las escaleras de la casa número 4.
—Buena suerte, Harry —murmuró. Dio media vuelta y, con un movimiento de su capa, desapareció.
- Y sí que la voy a necesitar señor. Aseguro Harry agobiado – Voy a necesitar mucha suerte. Aseguro Harry derrotado
Una brisa agitó los pulcros setos de Privet Drive. La calle permanecía silenciosa bajo un cielo de color tinta. Aquél era el último lugar donde uno esperaría que ocurrieran cosas asombrosas. Harry Potter se dio la vuelta entre las mantas, sin despertarse. Una mano pequeña se cerró sobre la carta y siguió durmiendo, sin saber que era famoso, sin saber que en unas pocas horas le haría despertar el grito de la señora Dursley, cuando abriera la puerta principal para sacar las botellas de leche. Ni que iba a pasar las próximas semanas pinchado y pellizcado por su primo Dudley...
- Como que pinchado. Pregunto Lily molesta
- Ya lo voy yo a pinchar a él. Dijo James molesto
No podía saber tampoco que, en aquel mismo momento, las personas que se reunían en secreto por todo el país estaban levantando sus copas y diciendo, con voces quedas: «¡Por Harry Potter... el niño que vivió!».
- Mi esposa y yo hemos muerto, mi hijo quedo huérfano y todo mundo celebrando debería darles vergüenza. Dijo James furioso e indignado muchos lucían sumamente avergonzados rogaban porque sus familiares no hubieran celebrado ese día.
- No les importo papá. Dijo Harry despectivamente – Ellos estaban a salvo y la estaban pasando bien que les iba a importar si yo vivía un infierno. Dijo Harry con indiferencia
- Las personas, rara vez son capaces de ver el dolor de los demás. Aseguro Lily no sonaba como un reclamo sino más bien como una reflexión
- Hay que seguir leyendo por favor. Dijo McGonagall, aunque ella no había celebrado ese día, de hecho, fue lo contrario paso los días siguientes ayudando con los preparativos del funeral de los Potter y tratando de convencer a Dumbledore de que la dejara hacerse cargo de Harry o que permitiera que Remus lo hiciera
- Es el final del capítulo Minerva. Dijo Lily cerrando el libro
- Leamos el siguiente aún es temprano. Comento la profesora Sprout
- Un momento por favor. Dijo un encapuchado caminando hacia enfrente de la mesa de los profesores junto con otro encapuchado que era más bajo
- Que sucede señores. Pregunto McGonagall con interés
- Pensamos que seria buena idea irnos presentando poco a poco para que no sea tan impactante. Dijo el encapuchado más bajo
- Muy bien, entonces adelante. Dijo Dumbledore animado
- Somos Ronald Weasley y Hermione Granger. Dijeron quitándose las capuchas y tirándolas al suelo mostrando a una chica muy guapa y esbelta de cabello encrespado con una cicatriz en el brazo que decía '' Sangre sucia" y un chico pelirrojo alto y guapo lleno de pecas algo musculoso
- Mi nombre es Hermione Jean Granger, soy la única hija de Jean y Josh Granger. Dijo Hermione con orgullo – Tengo 24 años, soy la mejor amiga de Ron Weasley y Harry Potter, fui Gryffindor, prefecta, premio anual y me gradué como la mejor de la clase y soy nacida muggle y actualmente trabajo en Departamento de Regulación y Control de Criaturas Mágicas del Ministerio de magia. Aseguro Hermione con orgullo
- Muy bien querida. Le dijo Jean por lo bajo a la Hermione menor mientras la abrazaba
- Estamos muy orgullosos. Le aseguro Josh dándole un beso en la coronilla de la cabeza
- Asquerosa sangre sucia. Dijo un Slytherin de último año con asco pero lo dijo lo suficientemente alto como para que muchos lo escucharan incluyendo a Hermione que tuvo que sujetar la mano de Ron que ya estaba alzando su varita para atacarlo
- Y estoy muy orgullosa de serlo. Aseguro Hermione a la defensiva y con mucha seguridad
- Todos bajen sus varitas. Ordeno McGonagall furiosa mientas varias varitas de las otras tres casas apuntaban a la mesa de Slytherin pues muchos otros Slytherin habían dicho cosas similares o habían apoyado al Slytherin que insulto a Hermione – 50 puntos menos para Slytherin. Dijo McGonagall furiosa
- Muy bien guapa. Dijo Sirius con orgullo, pero solo lo hacía parecer más loco – Pero que te paso en el brazo muñeca. Le pregunto Sirius con interés
- Ah eso. Dijo Hermione con indiferencia y resignación – Durante la guerra fuimos capturados y una mortifaga me torturo y me hizo esta cicatriz con un cuchillo maldito, la cicatriz es permanente, un recordatorio constante de la tortura y nunca podré borrarla. Aseguro Hermione resignada
- Tortura. Preguntaron Jean y Josh angustiados
- Asquerosos mortifagos, malditos desgraciados. Dijo Sirius mirando a Severus con asco y desprecio los profesores y los empleados del Ministerio de magia se le quedaron viendo Sirius con curiosidad preguntándose si realmente se había cometido un error con el
- Bueno eso es todo de mí así que es tú turno Ron. Dijo Hermione yéndose unos pasos atrás de Ron y dejándole su lugar a Ron que hasta ahora se había quedado unos pasos atrás de ella
- De acuerdo mi nombre es Ronald Bilius Weasley soy el sexto y penúltimo hijo de Molly y Arthur Weasley, y soy el mejor amigo de Harry Potter y Hermione Granger, tengo 23 años, pertenecí a Gryffindor, gané la insignia por servicios a la escuela en mi segundo año, fui prefecto, guardián del equipo de Quidditch de Gryffindor y actualmente trabajo como Auror en el Ministerio de magia de rango A. Dijo Ron con orgullo y muchos se le quedaron viendo asombrados
- Enserio soy un Auror. Le pregunto el Ron menor incrédulo
- Puedes apostarlo. Aseguro el Ron mayor orgulloso – Todavía tengo moretones del entrenamiento de la semana pasada. Dijo el Ron mayor levantándose las mangas de su túnica hasta el hombro dejando ver muchos moretones y rasguños en ambos brazos
- Felicidades hijo. Dijo Arthur muy orgulloso revolviéndole el cabello a Ron que parecía algo avergonzado por ese gesto
- Bien hecho Ronnie. Dijo Bill parándose para abrazar a su hermano y también le revolvió el cabello con orgullo
- Eso Ronnie, eso. Dijo Charlie tan emocionado que cuando abrazo lo levanto del suelo por unos segundos – Un Auror, ni más ni menos. Dijo Charlie orgulloso
- Muy bien Ron. Dijo Percy que parecía muy feliz estrechándole la mano enérgicamente – Seguro te esforzaste mucho, ser Auror no es fácil. Aseguro Percy impresionado
- No, no lo es, bien hecho muchacho. Comento Ojo loco – Digno hijo de tus padres y digno sobrino de tus tíos. Aseguro Ojo loco
- Déjanos entender esto. Dijo Fred pensativo, aunque era obvio que estaba más que orgulloso de Ron – Eres tan valiente como para querer convertirte en Auror. Dijo Fred mientras se frotaba la barbilla con la mano
- Y tan inteligente como para lograrlo. Aseguro George también muy orgulloso – Y aun así. Dijo George fingiendo indignarse
- Han pasado 11 años Ronnie y aun no te atreves a decirle a Hermione que te gusta, que vergüenza. Dijo Fred burlón mientras los demás Weasley trataban de no reírse de Ron que estaba poniéndose rojo como un tomate
- No es cierto ella no me gusta. Aseguro el Ron menor indignado – Sin ofender Hermione, digo eres linda y todo eso, pero eres mi mejor amiga sería muy raro. Aseguro Ron al recordar que Hermione estaba sentada junto al
- No me ofende. Aseguro Hermione quitándole importancia
- Hay por favor claro que te gusta. Aseguro George burlón viendo al Ron menor – Enserio nunca te atreviste a confesarle que te gustaba Ronnie. Pregunto George viendo al Ron mayor burlón
- De hecho, Ron y yo fuimos novios por más de dos años, solo que las cosas no funcionario y terminamos. Aclaro Hermione encogiéndose de hombros parándose a lado de Ron y volteándolo a ver a los ojos
- Si, fue lo mejor. Aseguro Ron con pesar y volteo a ver a Hermione mientras ambos sonreían con tristeza
- Vez Weasley ni Granger te soporta. Le dijo Malfoy burlonamente – Seguro que se cansó de salir con un pobretón como tú. Aseguro Draco de forma despectiva
- Cállate Malfoy. Le gritaron Ron y Hermione furiosos
- Imbécil. Dijo la Hermione mayor por lo bajo viendo con desprecio a Malfoy
- Entonces Ron es un mal novio. Pregunto George divertido
- No lo es. Aseguro la Hermione mayor – De hecho, Ron es un excelente novio, solo que las cosas entre nosotros no son tan simples. Aseguro Hermione con cierto pesar
- Porque, se dejaron de amar. Pregunto Fred un poco más serio
- Ojalá el que estuviéramos o no juntos dependiera de si estamos enamorados o no. Dijo Ron con pesar – Probablemente seguiríamos juntos, pero las cosas no son tan simples. Aseguro Ron con pesar
- Y entonces porque terminaste con Ron. Le pregunto George tratando de que el pequeño Ronnie es un mal amante o porque terminaste con el. Dijo George burlonamente
- Me decepcionas Ron arrastras nuestro buen nombre por el suelo. Dijo Fred burlón
- Cállense. Grito el Ron joven rojo como su cabello mientras todos reían del
- Fred y George Weasley dejen de molestar a su hermano en este momento. Ordeno Molly furiosa
- Si mamá. Dijeron los gemelos divertidos y viendo a Ron con una mirada burlona
- Si quieres saberlo George, Ron es un excelente amante. Aseguro Hermione con voz sugerente atreves de los años había aprendido a cómo reaccionar a las bromas de George y ya no le tomaban por sorpresa – Te aseguro que no fue por eso y además yo no termine con Ron. Aseguro Hermione
- Ron fue quien termino contigo. Le pregunto Charlie sorprendido
- No claro que, fue de mutuo acuerdo era lo mejor. Dijo Hermione medio ofendida
- Ya les dijimos que las cosas no resultaron como debían. Aseguro Ron
- Es que ambos unos son idiotas. Dijo un encapuchado con voz burlona
- Se adorarán. Dijo otra encapuchada con una voz soñadora
- Y son unos necios. Dijo otro encapuchado con voz divertida
- A cada rato se besan y tienen sexo luego dicen que nunca volverá a pasar y siempre vuelve a pasar. Aseguro la voz de una encapuchada burlonamente y los hermanos de Ron lo veían burlones
- Se quieren callar. Les pidió la Hermione mayor muy avergonzada
- Si, por favor. Dijo el Ron mayor cubriéndose la cara frustrado
- Es suficiente hay que continuar leyendo. Dijo McGonagall frotándose el entrecejo como si estuviera fastidiada
- Si profesora, yo leeré el siguiente capitulo. Dijo la Hermione joven aun sonrojada
- Muy bien, señorita Granger, comience a leer por favor. Le pidió a la profesora McGonagall
- De acuerdo profesora. Dijo Hermione tomando el libro que le ofreció Lily capitulo se llama El vidrio que desaparece . Leyó Hermione con voz clara
