Autor: Nayen Lemunantu

Título: El Pozo

Género: Romance.

Calificación: No menores de 16 años.

Pareja: Himuro – Takao

Declaración: Kuroko no Basuke y todos sus personajes son propiedad de Tadatoshi Fujimaki

Resumen: Kazunari Takao era un rebelde sin causa, un verdadero chico problema. Si había algo que no soportaba era ser controlado. Tatsuya Himuro tenía una personalidad serena, todo estaba bajo su control. Pero su vida se volvía de cabeza cada vez que irrumpía en ella ese problemático chico.

Ambos eran completos opuestos, o tal vez demasiado parecidos… Se desequilibraban mutuamente y las peleas parecían no tener fin. Juntos eran un desastre, pero separados, eran aún peor. Después de todo, tal parece que esa era la forma que ambos tenían de amarse.


Prólogo

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Estaba cayendo.

Sentía en cada miembro de su cuerpo la horrible sensación de vértigo. El contenido de su estómago se le había subido a la garganta junto a todo el resto de sus órganos vitales. Sentía el bombeo de su corazón frenético en las venas que lo recorrían, como si la sangre le quisiera explotar. Estaba siendo tragado por el vacío a un ritmo vertiginoso.

No había nada a su alrededor. El vacío y la oscuridad lo envolvían, se estaba fundiendo con ellos, ahora ya no era nada. Ya no tenía conciencia de su cuerpo como una entidad separada de esa profunda e informe oscuridad.

Impotente, sólo podía dejarse llevar, con la mirada fija en la única fuente de claridad —arriba de su cabeza—, la que con el paso de los segundos se iba achicando hasta quedar reducida a un punto diminuto, casi como una estrella solitaria en medio del cielo velado de una noche invernal. Esa mísera fuente de luz era su única esperanza.

En ese lugar no existía el dolor, ni el temor, ni la dicha, no había nada… Sólo existía la soledad que provoca la oscuridad profunda y envolvente que lo consume todo.

Y de pronto, la caída libre se detuvo tan abrupta como empezó. Con un golpe sordo, sus huesos se estrellaron contra el fondo de piedra y el dolor subió como un hormigueo, desparramándose por cada célula de su cuerpo.

Sintió un sacudón y abrió los ojos de golpe.

Ese sueño otra vez…

Le era tan común últimamente que ya estaba empezando a fastidiarlo.