Disclaimer: El universo de Harry Potter pertenece a la maravillosa J.K. Rowling, yo simplemente utilizo los personajes con fines de entretenimiento.
N/A: Esta historia pertenece al grupo de Facebook Harmony (Harry y Hermione), del álbum Ideas Donadas y fue donada por Saphira Bjartskular.
Resumen: Hermione no supera su pánico a las alturas. Es algo que puede más que ella. Harry es un experto en esta materia y en un acto desinteresado, le propone a su amiga darle clases para ayudarla a superar ese problema. En su compañía, Harry descubrirá un nuevo temor: perderla.
En su nota, Saphira Bjartskular deja a la libertad en qué libro/película se encuentra basado el fanfic, así que lo dejaré en el Misterio del Príncipe/Príncipe Mestizo, ya que me molesta demasiado lo frágil que es su amistad ahí.
NOTA: Estuve platicando con Dama Felina (Quién fue la donante de la idea), sobre que también debería darle más pensamientos a nuestros protagonistas con su vida diaria en Hogwarts, ya saben, como se sienten, que piensan, que hacen. Hasta el momento en las clases de vuelo, Harry y Hermione se han olvidado de sus diferencias con respecto al libro del príncipe, ya que nos centramos únicamente a ese momento y a la típica línea de que no se hablaron en días pasados. Así que abordaré un poquito junto con la amistad de Ron. Después de todo siguen distanciados.
Tuve un pequeño problema con respecto al tiempo. En el sexto libro no recuerdo que se especifique la fecha en que fue el primer partido del año. Así que lo deje en que octubre fue ese mes.
El sábado por la mañana Hermione salió de la biblioteca con una gran sonrisa al terminar sus deberes. Camino de regreso a la sala común. Ese día era justamente libre, lo que necesitaba por completo y estaba dispuesta a disfrutarlo, tanta presión y tristezas pasadas fueron desapareciendo mientras se sumía en la lectura, siempre funcionaba aquello. Y sus actividades de prefecta no la tenían con tanta presión como antes.
Las clases de vuelo seguían suspendidas, como ignoraba a Harry cada vez que él quería retomarlas, no había día fijo para volver a practicarlas. ¡Y era muy feliz así! Hubiera sido un día perfecto para salir a Hogsmeade, justo en esos días no llovía tanto como en los pasados. Por eso no dudo ni se sorprendió al notar que la sala estaba casi vacía.
Hermione subió al dormitorio de las chicas y buscó a Crookshanks. Hace días que no sacaba a pasear a su amiguito, solamente le daba su comida y lo dejaba por horas solo, por eso su gato le tuvo resentimiento que a veces ya no se subía a su cama a la hora de dormir. Bueno, lo iba a recompensar por tantas horas pérdidas, ya que ese día lo pasaría enteramente con él. Pero no lo encontró sobre la cama, que era la costumbre.
—¿Crookshanks? —Lo llamó cuando se fijó bajo las camas, detrás de los baúles, en la pequeña mesa… ni un solo rastro.
Bueno, quizás se salió de la habitación cuando una de sus compañeras dejo el cuarto y no cerró bien la puerta o simplemente Crookshanks encontró el modo de escapar, no era la primera vez después de todo. Salió del cuarto y bajó de nuevo, a mitad de sala se encontró con Lavender, quién esperaba en el inicio de las escaleras para la habitación de hombres.
—Lavender —la rubia se sorprendió de que la llamará—, ¿Has visto a mi gato? No lo he visto.
—Sí, sí lo vi —respondió de inmediato la chica, sorprendida de que la castaña le dirigiera la palabra—. Antes de que yo bajara a desayunar Harry me preguntó por tu gato así que le dije que estaba en el dormitorio y me pidió que se lo trajera —se quedó pensativa—, o sea aquí. Se lo di hace casi dos horas.
—¿Y sabes dónde está Harry?
—Le escuche decir que iba al campo a entrenar.
Iba a morir mucho antes de lo esperado. De eso no había cabida para la duda. Hermione Jean Granger le iba hacer sufrir, le lanzaría maleficios y se quedaría con las ganas de lanzarle las imperdonables. Lo torturaría y le haría rogar que Voldemort lo matara de una vez, pues él sería más piadoso que la Gryffindor.
Pero fue la única manera en que busco para que Hermione se acerque al campo. Le estuvo esquivando durante muchas veces, fingía hacer otras cosas y siempre terminaba en: luego continuamos está conversación.
¡Bien! Pues Harry James Potter decidió tomar medidas y secuestrar al viejo gato de Hermione. Antes de llegar al campo fue como si el animal intuyese lo que le haría, pues lo rasguño en varias ocasiones mientras trataba de zafarse de sus brazos.
Ahora el gato yacía elevándose a unos centímetros no muy lejos de él. Iba a usar el Wingardium Leviosa, pero ese debía estar por completo concentrado y ahora no tenía nada eso. Así que decidió usar el Levicorpus ya que lo conocía por su padre y por la nota agregada en el libro del príncipe. El gato refunfuñaba. Harry tocó la oreja del gato, Crookshanks fue más orgulloso y se removió tratando de bajar.
—Unos minutos más —le dijo como si quisiera calmarlo—. Hermione no tardará en llegar —Al escuchar el nombre de su dueña, Crookshanks sonrió sabiondo. Ya sabía que Harry Potter no se iba a quedar sin castigo.
Harry levantó del suelo su saeta de fuego, dijo el contra-hechizo y el gato cayó entre sus brazos. Iba a darse una vuelta por el campo. Crookshanks maulló con fuerza y de nuevo le clavó sus garras en los antebrazos del chico. Montó su escoba y sintió esa sensación de paz que disfrutaba al volar. No voló a la velocidad a la que acostumbraba por el gato, pero aun así se tranquilizó y se olvidó de cierta castaña que no estaba muy lejos del campo. Cuando regresaba al punto de partida, reconoció a lo lejos aquella melena.
La mirada de Hermione eran dagas que se le clavaban fuertemente en el pecho, luego de que mirará a su gato cambio, olía a muerte. Y Harry no exageraba. Tragó en seco, su mente quedo en blanco viendo que Hermione se acercaba a grandes pasos y éste no volaba ya.
—¡Levicorpus! —Gritó al sentir que las manos de Hermione le querían arrebatar al gato. Crookshanks chilló furioso al verse alejado de su dueña de nuevo.
—¡Bájalo, Potter! —Gritó Hermione, no era tan alta y su mínima estatura le impedía alcanzar a su mascota. Hermione no conocía del todo ese hechizo y si no lo sabía, menos el contra-hechizo. Hermione sacó su varita y le apuntó—. Voy a contar hasta…
—Y yo lo bajaré en cuanto me digas que volveremos a nuestras clases, sin hacerle daño, iniciando desde hoy.
—¡No es justo! —Chilló Hermione—. ¡Devuélveme a mi gato!
—Harry, quiero que retomemos las clases, deseo volar en tu saeta de fuego. Y te prometo que no me voy a quejar de que tan rápido volemos.
—¡Ni en tus sueños!
El tono de su voz era reconocido, pero Harry no se dejó intimidar y retomó su vuelo. Hermione se quedó perpleja por unos segundos al notarlo. Harry dio vueltas en círculos y su adorado Crookshanks no dejaba de maullar. ¡No podía hacer nada para bajarlo! El arresto momentum no iba a funcionar mientras el otro hechizo estuviera activo. Conocía a Harry y su terquedad, no bajaría a Crookshanks hasta que aceptará retomar las clases de nuevo.
Harry sobrevolaba a una altura que ella aún no. Lo conocía tanto que sabía que sonreía estúpidamente y que ese era el momento perfecto en que ella iba a tomar la escoba y volaría hasta hacerlo cambiar y que deshaga el hechizo. Pero su amigo era muy tonto en ocasiones. Sí, en otra ocasión su primer pensamiento había sido el tomar la escoba, pero llevaba su varita a la mano y tonto-Potter pareció olvidarlo.
Harry se quedó quieto en un mismo lugar. Siguió con la mirada a su gato y gritó:
—¡Accio Saeta de fuego! —La escoba se tambaleó, Harry se sujetó con fuerza a la escoba y la varita mientras descendía hasta Hermione.
Harry trataba de retener el hechizo, Crookshanks se mantuvo en el mismo lugar. Hermione no se atrevería hacer otro hechizo...
—¡Accio varita de Harry Potter! —Apunto de caer y sin varita, Harry saltó de su escoba, cayendo sobre el suelo, en ese mismo momento su varita se posó en las manos de su amiga y el gato cayó encima de él. Muy lejos pudo escuchar el: arresto momentum.
Crookshanks no espero disculpas del chico y, con sus afiladas uñas, le rasguño el rostro, haciendo que el elegido soltará una mala palabra. Harry cerró los ojos sintiendo que el líquido caliente de la sangre resbalaba por su mejilla.
Hermione tomó entre sus brazos a Crookshanks, quién se encogió, sintiéndose a salvo de nuevo entre los brazos de su dueña. Hermione le beso su frente.
—Deberíamos transfigurar a Harry para que no se meta con nosotros. ¿Opinas lo mismo Crookshanks? —El gato le lamió la mejilla, totalmente de acuerdo.
—Fue el único modo en que pude hacerte venir —Harry se quedó en el suelo—, quiero continuar con esto, Hermione. No debes quebrar tu promesa, debimos firmar un pergamino en donde te comprometes por completo a esto.
Hermione estiró su mano y ayudó a que el chico se levantará.
—Me siento a salvo así —susurró—, ya sabes que tengo miedo. Pero hice una promesa y la voy a cumplir.
Crookshanks, más ofendido que nunca, se encontró en los brazos de Harry de nuevo. Su dueña estaba por primera vez en una escoba, completamente sola. El humano de cabello negro mantenía una distancia con la castaña.
—¡Accio varita de Hermione! —La bruja no replicó cuando cayó en las manos de Harry—. Mejor, así nos vamos a evitar más problemas —terminando de decir eso, Harry dejo las varitas sobre el suelo—. Estamos muy atrasados por tu culpa, tu castigo es volar sola. ¿Lista?
—No —contestó.
—Bien. Hermione, sé que es un poco prematuro, pero te recuerdo que estamos a inicios de noviembre y la primera semana de diciembre para entrenar. Nuestras diferentes obligaciones y deberes nos impiden tiempo libre, así que las resumimos a una clase por semana. ¿Te parece bien? ¿Tienes alguna opinión al respecto?
—Ninguna. Me parece bien.
—Hoy vas a volar a una velocidad más rápida. Te voy amenazar —Harry sonrió orgulloso—. Sabes que mi saeta es más rápida… así que vas a tener que alcanzarme mientras yo de vueltas a tu alrededor o del campo.. Si declinas, dejaré caer a Crookshanks, si me insultas, dejaré caer a Crookshanks. Si reduces la velocidad, dejaré caer a Crookshanks, sea lo que hagas, dejaré caer a Crookshanks.
—¡Harry!
—¡No sé diga más! ¡A volar! —Hermione no se movió. Harry suspiró resignado y se acercó hasta ella—. Sabes por adelantado que no le haré daño a tu gato, sabes que no voy a permitir que te lastimes. Lamento traerte hasta aquí a base de chantajes, pero como he pensado y dicho, fue la única manera en que te hice venir.
—Quiero aprender a volar —dijo orgullosa—. Ya no te diré nada, Harry. Entrenaremos todo lo que podamos y cuándo la última clase finalice, ya no te necesitaré.
Harry le pasó por detrás de su oreja el mechón de pelo suelto que notó al estar tan cerca de ella.
Hermione lo miró con sus ojos brillosos, sintió como el olor de Harry la golpeaba profundamente. Quiso cerrar los ojos y recordar esa sensación en la primera clase de pociones de ese año, donde tuvo que mentir al reconocer el olor de su amortentia. Pero no lo hizo y se quedó mirando a los ojos verdes de Harry, quien parecía no darse cuenta de cómo la castaña lo miraba.
¿O simplemente fingía no darse cuenta?
El maullido de Crookshanks la regresó a la realidad.
—Será mejor que iniciemos, Crookshanks quiere volver a tus brazos.
N/A II: ¡BOOM! En mi fic, ¡Hermione olió a otra cosa en su amortentia! Por cierto lo del hechizo del Levicorpus, no estoy en lo correcto al momento en que Harry perdió la varita que Crookshanks se liberará, ya que para liberarse es necesario el contra-hechizo y ya saben, pero me pareció un poco gracioso. Además Hermione lo desconoce y todo su pensamiento fue en que Crookshanks caería. Solo quería aclararlo para que supieran, que yo también sé como funciona el hechizo y luego no me ataquen conque no es así.
Tuvimos un pequeño retroceso con Hermione, pero vamos, entendamos a la chica. Aún no saca del todo su coraje como para tratar de equivaler a Harry en esa manera de volar.
Gracias por sus reviews, lectoras! Yo me siento más contenta que ustedes al saber que les gusta. Espero que el capítulo haya sido de su agrado y, por ende, que les gustará.
