Nota: ¡Hola! Probablemente este sea el capítulo más largo de toda la historia. Quiero decirles algunas cosas de las que me he percatado, pero por lo visto para ustedes no ha sido un problema, ya que continúan leyendo la historia con muchas ansias. He leído únicamente en una ocasión y otra y medio el libro del Príncipe Mestizo, no me gusta y probablemente yo lo dejaría pasar por alto. Pero hay muchas lectoras que toman en cuenta los detalles en los fics y literalmente los reclaman si no están, por fortuna ustedes no, cosa que les agradezco. He realizado algunos errores en cuestión de fechas, por ejemplo el partido de Quidditch que fue en octubre y no en noviembre, deje pasar otros detallitos. Como el de hace dos capítulos, que cuando Harry consoló a Hermione en el baño ese mismo día se llevó acabo la fiesta de Slughorn, cosa que yo no recordaba y aquí en mi fic se llevó a cabo días después.

Solamente quería aclararlo, porque realmente yo no recordaba y espero que no les importe mucho, a mí en lo personal no, pero quería comentarles para que sepan que ahora me mantengo al corriente. Por mi parte es todo y espero que disfruten de este capítulo.

¡Gracias, gracias por sus reviews!

Disclaimer: El universo de Harry Potter pertenece a la maravillosa J.K. Rowling, yo simplemente utilizo los personajes con fines de entretenimiento.

N/A: Esta historia pertenece al grupo de Facebook Harmony (Harry y Hermione), del álbum Ideas Donadas y fue donada por Saphira Bjartskular.

Resumen: Hermione no supera su pánico a las alturas. Es algo que puede más que ella. Harry es un experto en esta materia y en un acto desinteresado, le propone a su amiga darle clases para ayudarla a superar ese problema. En su compañía, Harry descubrirá un nuevo temor: perderla.

En su nota, Saphira Bjartskular deja a la libertad en qué libro/película se encuentra basado el fanfic, así que lo dejaré en el Misterio del Príncipe/Príncipe Mestizo, ya que me molesta demasiado lo frágil que es su amistad ahí.


Harry se separó lentamente de los labios de Hermione, observó su rostro y reacción, notó que sus mejillas se habían tornado de un color rosado, seguía manteniendo sus ojos cerrados y él no tenía ni una sola palabra que decir, pero definitivamente no se iba a disculpar. Era algo que quería hacer.

Y lo mejor de todo fue que Hermione correspondió a su beso.

Sacó su coraje de Gryffindor y volvió a darle un beso, solo un roce de labios. Hermione le correspondió de nuevo.

—Abre los ojos, Hermione —susurró y le puso el mechón de cabello rebelde suelto detrás de su oreja—. Puedes golpearme si gustas, petrificarme, dejar de hablarme, pero mírame.

Hermione tragó en seco e hizo lo que su mejor amigo le pidió. Parpadeó varias veces y centró su mirada en los preciosos ojos de color verde de Harry. Resplandecían de… ¿Emoción? ¿Tristeza? ¿Vergüenza? ¿Arrepentimiento? ¡Pero fue él quien la beso! Y claro que podía mostrarse arrepentido, controló su respiración acelerada.

—Atrape la snitch —Fue todo lo que pude decir y levantó su mano derecha para mostrársela.

Harry levantó su mano y tocó la mano de Hermione, luego rozó la pequeña snitch dorada que había guardado sus pequeñas alitas. El toque le causó escalofríos y tuvo la necesidad de besar nuevamente a Hermione, pero se contuvo en esa ocasión. Ella aún no lo golpeaba ni le reclamaba lo que acababa de suceder.

—Lo hiciste —respondió y sonrió mostrando sus dientes—. Estoy muy orgulloso de ti, lo has logrado.

—¿Entonces mi regalo especial era ese beso? —Ella también sacó su coraje y se animó a preguntar.

—No —Harry se levantó del suelo, se había olvidado de la posición comprometedora en la que estaban, no le pasó desapercibido como las facciones de Hermione cambiaron. Sacudió su ropa y le tendió la mano, ella vaciló pero la acepto. Harry, con una nueva confianza renovada puso la mano en su cintura y la atrajo a él—. Lo hice porque quería.


Ni Neville ni Luna mencionaron nada sobre el espectáculo que presenciaron de Harry y Hermione tumbados sobre el césped, se limitaron a felicitar a Hermione y darle más abrazos amistosos.

—Hermione —Se giró para ver a Harry, quien ahora tenía una pequeña caja de cristal con un cojín de terciopelo color amarillo, en el cojín estaba la snitch dorada—, es tuya —se la tendió—. Este era tu regalo, atesóralo, porque has logrado lo que era imposible para ti.

Olvidando lo del beso y la conversación que se iba a llevar en unas horas, Hermione tomo el presente entre sus manos. Era un detalle precioso por parte de Harry, era el mejor regalo que alguna vez le dio, no conteniéndose, le dio uno de sus tantos abrazos amistosos y llenos de emoción. Harry le regresó el abrazo.

—¿Seguro que Hogwarts no echará de menos esta snitch?

—No lo hará.


Hermione tiró todas las pociones de amor que le quitó a los estudiantes de muchas casas la noche anterior, estaba pensando seriamente en escribir a Fred y George Weasley para pedirles que no mandarán nada más, todo lo que iban a causar no sería más que problemas; en especial porque muchas de las adolescentes que querían dárselas a los chicos ya tenían pareja.

El bote de basura en donde tiro las pociones ardió en llamas y pronto el olor comenzó a desvanecerse mientras el aura de color rosa la rodeaba. Regresó a la sala común esa noche y notó que Romilda Vane le estaba dando una caja de chocolates a Harry, observó la interacción entre los dos y tuvo la ligera pizca de los se alejó con una gran sonrisa y notó que Harry ponía los ojos en blanco.

—Es por eso que deberías conseguir pareja ya —Le dijo acercándose a él—. Mientras no la tengas, no dejarán de acosarte.

Hermione miró a otro lado para encontrarse con Ron y Lavender muy acurrucados, recordó que hace semanas le anunció a Ron que lo invitaría a la fiesta, pero desde entonces desistió a anunciárselo de nuevo.

—Hermione, ¿vamos a la Torre de Astronomía?

Oh no… quería negarse y no, al mismo tiempo quería estar cerca de él nuevamente. La conversación seguía pendiente. Él seguía comportándose como cualquier otro día, pero la Torre de Astronomía últimamente tenía cierta fama para las parejas enamoradas que…

Asintió.

Con la caja de chocolates sobre su brazo, salieron nuevamente por el retrato de la Dama Gorda e hicieron la caminata en silencio, ya no quedaba mucho para que el toque de queda se llevase a cabo y tuvieran que regresar a la Sala común, por lo menos tenían unos veinte minutos para ir y regresar, siempre que caminaran a un paso apresurado.

Tuvieron suerte de no encontrarse con ningún profesor. Harry abrió la puerta de la torre y le cedió el paso para que ella entrara primero. Cerró la puerta y caminaron hasta sentarse en el suelo, cerca donde el curso pasado presentaron sus TIMOS.


—¿Es cierto que Cormac te ha invitado a la fiesta de Slughorn? —Preguntó Harry con normalidad, tratando de contener el enojo en su voz. Oh, le molestaba demasiado aquel chico, no eran amigos ni nada, pero la arrogancia siempre lo perseguía y no le agradaba el modo en que siempre quería darle consejos sobre cómo debía manejar a su equipo de Quidditch.

—Lo hizo —Hermione se encogió de hombros como si no le importará— aun no le doy mi respuesta, pero supongo que aceptaré.

—Planeaba invitarte —susurró Harry mirando a otro lado que no fuese su rostro.

Ahora se sentía como un tonto, quizás el beso, a pesar de ser correspondido, no le importaba tanto como a él. Quizás ella únicamente lo vería como su amigo, su hermano. ¿Y quién no lo haría? En realidad muchas personas, recordó con diversión todas las mentiras que salieron sobre ellos en el cuarto curso y luego la conversación con Viktor Krum. ¿Por qué los sentimientos por ella no despertaron ese año? ¿Por qué no la invitó al baile de navidad en aquella ocasión? ¿Por qué para él no fue lo que más extrañaba? Tantas preguntas y él no tenía respuesta, pero era pasado y aún tenían todo ese tiempo.

Hermione entrelazo sus manos e inició a moverlas nerviosamente, apretó sus dedos entre sí… ¿realmente él dijo eso? ¿No era parte de su imaginación? Días anteriores quiso tomar coraje y pedírselo, pero el acechó con Ginny le hizo retractarse, pero no ahora.

Las clases de vuelo fueron reales, atrapar la snitch fue real, el beso que compartieron fue real. Entonces esa invitación por completo era real. Tragó en seco. Egoístamente pensó en ella y su felicidad. Preguntó;

—¿Entonces ya no planeas invitarme?

Harry levantó la mirada y sus ojos se conectaron con los de ella, tenía una sonrisa tímida sobre su rostro, la misma mirada que le dio esa mañana después del beso que compartieron.

—¿Entonces quieres ser mi pareja para mañana en la noche?


—Yo tenía muchas ganas de asistir a esa reunión —Parvati Patil le estaba trenzando el cabello a Hermione muy lentamente—, es una pena que sean pocos estudiantes los que están en ese dichoso club.

—Te apuesto a que será muy aburrido —contestó Hermione y enderezo un poco la cabeza cuando ella le jaló un par de cabellos sin querer.

—Lo dudo, los pocos que conozco dicen que será la mejor fiesta que puede ver alguna vez en Hogwarts.

—La mejor fiesta en Hogwarts fue el baile de navidad, Parvati —Esa noche fue preciosa, la decoración, los invitados, todos luciendo. Recordó las cosas buenas y no las malas—. Además no durará tanto como aquella.

—Tienes razón, quizás cuando nos graduemos nos harán una fiesta así de grande —Parvati tomó una liga y lo ajustó en la mitad trenza que le hizo a Hermione, luego le colocó un broche con forma de media luna y acomodo el cabello rizado que dejó suelto sobre sus hombros.

Hermione se miró en el espejo una vez más antes de salir de la habitación. Parvati insistió en aplicarle un poco de maquillaje, ella no quería, pero vio que tan desanimada estaba la chica. Parvati siempre fue muy unida a Lavender y sin embargo ahora que ella andaba con Ron la dejó de lado como si nada, así que le pidió su ayuda para arreglarse. Se alisó el vestido color azul, era un tono similar al que llevó en el baile de navidad hace dos años pero un poco más corto y más descubierto. Sacó de su baúl la cadena que llevaba un dije con la letra H, que su padre le regaló el día de su cumpleaños.

—Luces muy bonita, Hermione —La sonrisa de Parvati era sincera.

—Gracias —Fue todo lo que pudo responder y se despidió de ella. Parvati le deseo la mejor suerte y mientras salía de su habitación los nervios se hicieron presentes.


—Tengo una cita con Lavender —Ron dijo con una estúpida sonrisa en su rostro y se recostó en la cama con los brazos cruzados detrás de su cabeza—. Hemos quedado de ir al baño de prefectos esta noche, ella me dará mi regalo de navidad.

Harry, Dean, Seamus y Neville sabían a lo que se refería claramente el pelirrojo. Neville apartó la mirada, Seamus se levantó de la cama y lo miró con curiosidad y una tonta sonrisa en su rostro, Dean y Harry continuaron arreglándose para la fiesta.

—¿No es un poco apresurado? —Le preguntó Dean, quién se estaba terminando de poner su camisa y fruncía el ceño—. ¿Cuánto llevan juntos? ¿Un mes, dos?

—Mi chica quiere ir y yo la llevaré. Ser Prefecto tiene su gran ventaja, no todos tenemos la contraseña del baño de prefectos —Le contestó mientras arqueaba una ceja.

—Tu deber como prefecto no es abusar de los privilegios que te dan —Le dijo Harry seriamente, finalmente la influencia de Hermione le hacía efecto—. Eso siempre se los han dejado muy en claro al inicio de año.

—Vamos, hermano —Ron siguió hablando—. ¿No has pensado en querer llevar a Cho ahí? —Harry resopló—. Lavender y yo saldremos antes del toque de queda, estoy seguro que podrás llevar a tu pareja una vez que salgan de la fiesta.

—Ron, eres insoportable.

—Puedo llevar a Ginny —Dean se encogió de hombros, la cara de Ron se contorsiono ante ese comentario—. Podemos pedirle la contraseña a Hermione, ella irá a la fiesta.

—¡No te atrevas a llevar a mi hermana ahí, Dean! —Gritó furioso.

—Entonces mejor guarda silencio —contestó el chico—. Quieras o no, no a todos en está habitación nos interesa saber lo que hacen con sus parejas, deberías respetar un poco más a Lavender con respecto a la intimidad que comparten.

Harry tuvo los deseos de aplaudir fuertemente a las palabras de su compañero.

—¿Nos vas a dar los detalles, Ron? —Seamus preguntó con una sonrisa pícara.

—Siempre y cuando no esté Dean —Ron se volvió a Harry, quien estaba terminando por ponerse su saco—. En serio, Harry. Vas a tener que llevar a tu pareja ahí, para que no nos digas quién es debe ser una chica preciosa que va a lucirse estando de tu brazo. Yo he disfrutado mucho de los baños, es un lugar realmente cómodo para hacer nuestras necesidades con nuestra pareja. ¿Quién es tu cita? ¿Cho? En los últimos días tuve que deshacerme de unas cuantas chicas preciosas que me pidieron que te dijera que las llevarás al baile.

—¿Saldrán antes del toque de queda? —Ron asintió—. Quizás lleve a Hermione cuando salgamos de la fiesta.

El rostro de su mejor amigo fue todo un poema.


—Le pedí al profesor Slughorn que me dejara entrar para tomar unas fotos de todos sus invitados —Harry escuchó a Colin mientras esperaba a que Hermione bajará—. Me rechazó, dijo que ya había contratado a personas que los iban a fotografiar.

—El profesor Slughorn es especial —Dijo con una mueca—. ¿Te puedo pedir una foto con Hermione ahorita antes de que salgamos? —Colin iba a decir algo, pero él siguió hablando—. Pero no quiero que se la muestres a nadie, Colin. Quiero que sea algo especial entre nosotros dos.

Colin inicio asentir entusiasmado, mencionado lo genial que será fotografiarlo con su permiso dado, que estaba orgulloso de que finalmente Harry Potter aceptará posar para una de sus fotos, que ya no tendría que tomarle fotos a escondidas mientras se encontraba distraído. Harry dejó de prestarle atención al momento en que sintió una mano cálida sobre su hombro, se giró sorprendido y vio a Hermione, quién le estaba sonriendo, sus mejillas un poco sonrosadas.

A palabras de Harry: lucía simplemente hermosa, delicada y sin vestirse de manera extravagante, no era común de ella. Se quedó embelesado, su boca se secó y no salió palabra alguna. Fue Colin quién lo regreso a la realidad y le dijo de la foto. Harry apenas tuvo tiempo de explicarle a Hermione la situación cuando ella se puso a su lado y sonrió para la cámara. Duró apenas unos segundos.

—Espera… —Levantó la mano antes de que el siguiente flash lo captará—. Hermione… ¿puedo poner mi mano alrededor de tu cintura?

Los ojos de la castaña brillaron y asintió.

Harry la rodeo con su mano y quedaron muy cerca del uno al otro. Hermione pasó su brazo por la espalda de Harry y volvió a ponerse en posición para la foto, mientras que Colin murmuraba que ambos lucían espectaculares y que tendría la foto para cuando volvieran.

Salieron de la sala común y se encaminaron hasta el despacho de Slughorn.


Atrajeron la atención de varios estudiantes al momento en que pasaban por los pasillos. Para ese momento ya deberían saber que Hermione era su cita y seguramente que los chismes no los iban a dejar pasar, no le interesaba y le molestaba la atención que recibía últimamente. Pudo notar como algunas chicas de otras casas miraban con resentimiento a Hermione, tuvo el instinto protector de abrazarla nuevamente y dejarles en claro que ella era algo más, pero no conocía los pensamientos de Hermione si le agradaba la idea o no.

No se encontraron con más estudiantes en el resto del recorrido y pudieron tener una pequeña conversación sobre lo que ocurrió con Colin en la sala común. Antes de entrar en el despacho de Slughorn, Harry detuvo a Hermione y se paró frente a ella.

—Te ves muy bonita, Hermione —Harry le puso una mano en su mejilla—. Estoy seguro de que vas a recibir más halagos, quería ser el primero en que te lo dijera.

—Gracias, Harry. Tú luces muy guapo, más coqueto de lo normal.

Ahora fue el turno de que Hermione le guiñara un ojo a Harry de manera provocativa y eso fue más que suficiente para él.

No pudo contenerse más, desde el día de ayer en la Torre de Astronomía que quiso hacerlo, esa misma mañana en el desayuno y comida igual, pero por estar rodeados de todos no lo hizo, lanzó un rápido vistazo a su alrededor, observando que no hubiera nadie que los interrumpiera, cuando se aseguró que no hubo nadie, beso de nuevo a Hermione.

Los labios de Hermione eran suaves, dulces, cerró los ojos para continuar disfrutando de besarla. Sus labios eran una tentación para él desde que la beso el día de ayer. Era tan cálido y disfrutaba de eso que se olvidaba de todo lo que sucedía a su alrededor. Puso una mano en la mejilla de la castaña y profundizaron el beso cuando ella entreabrió sus labios para corresponderle. Las manos de Hermione se quedaron quietas. La castaña abrió los ojos para mirar el rostro de Harry tan cerca del suyo. Volvió a cerrar sus ojos, temía que fuese un sueño, que los besos nunca hubiesen pasado. Respiró el olor que desprendía Harry, le recordaba tanto a cuando lo olió en su amortentia, inconfundible.

El aire inicio a faltarle a ambos, se separaron poco a poco, la mano de Harry continuaba sobre su mejilla.

—Hablaremos de esto cuando la fiesta terminé.

Un beso más y entraron al despacho.


Haya sido porque lo construyeron así, o porque usaron magia, pero la oficina de Slughorn parecía mucho más grande que una oficina común de maestro. El techo y las paredes habían sido cubiertos con adornos colgantes color esmeralda, carmesí y oro; así que se veía como si estuvieran en una enorme carpa, el lugar estaba repleto y sofocante, bañado en una luz roja que salía de una lámpara adornada en oro que colgaba del centro del techo, en el cual auténticas hadas estaban revoloteando, cada una brillaba como una partícula de luz. Un fuerte canto acompañado de un sonido como de mandolinas venía de una esquina lejana. Una bruma de humo de pipa estaba suspendida sobre varios ancianos brujos metidos en la conversación, y un buen número de elfos domésticos a chillidos trataban de abrirse paso por entre una selva de rodillas, ocultos por los pesados platos de plata que sostenían con comida, de modo que parecían como pequeñas mesas ambulantes.

Slughorn alzó su copa para brindar con su compañero del Ministerio, miró que la puerta de su despacho se abría y a la primera persona que vio entrar fue a Hermione Granger, luciendo muy bien para esa fiesta formal y llena de invitados importantes. Tener a la bruja más brillante de su generación en la fiesta fue darle en el clavo, anteriormente preguntaron sobre ella y la curiosidad de conocerla, sus colegas del Ministerio hablaron sobre la participación de la chica en la batalla que se llevó en el Ministerio, su nombre era muy reconocido ya. Esperaba que la chica tuviera una buena elección de pareja y sonrió abiertamente cuando vio a Harry Potter entrar detrás de ella.

Maravilloso —Pensó cuando se disculpó con sus colegas y se acercó a ellos—. ¡Van atraer la atención de todos! ¡Sabía que esos dos eran algo más! ¿Dónde está el fotógrafo para unas fotos?

Hermione saludó amistosamente al profesor, felicitándolo por la gran decoración del despacho y que todo lucía muy bien, se abstuvo de hacer comentarios con respecto a los elfos que cargaban con las bandejas de comida, le enojó pero no dijo nada. Cuando se enfrentó a ellos le dejaron más que claro que no necesitaban de su ayuda, pero algún día iba a lograrlo. ¡Algún día serían libres!

Harry se sumergió en una conversación con Slughorn, pronto se movieron por todo el aula, saludando y conversando con todos aquellos que le hacían preguntas. Esa era la principal razón por la que no quería asistir, pero ver a Hermione a su lado era más que suficiente para soportar las pocas horas que se iba a quedar ahí.

Se encontraron con pocos compañeros y pronto se retiraron hacía el otro lado del aula para beber un poco del jugo, vino o cerveza de mantequilla que había disponible.

—Eres la atracción de la fiesta —Le dijo Hermione bebiendo de su cerveza—, todo mundo quiere una parte de ti.

—Lo seré para los colegas del profesor, pero la que atrae la atención eres tú —le susurró muy cerca de su oído—. Y no me digas que no has visto cómo te miran.

—No he visto como —Hermione soltó una pequeña sonrisa.

Se quedaron en el mismo lugar por un rato más, conversaron de otras cosas que no tenían nada que ver con la fiesta ni con los problemas que ocurrían fuera de Hogwarts. El silencio que se prolongó en ellos dos no duró mucho. Slughorn y Snape se acercaron hasta donde ellos estaban, Hermione se disculpó para ir al tocador y se retiró poco después, todo lo que escuchó fue a Slughorn que felicitaba a Harry por ser el mejor alumno en pociones. Un gran error decirlo frente a Snape.

Buscó a Harry cuando no lo encontró en donde lo dejó, se acercó a otro pasillo que estaba medio vacío, pero como no hubo nada, iba de regreso al lugar en donde estaban cuando alguien la agarró de la muñeca y la estiró a su lado. Chocó contra el pecho de un chico y cuando levantó la mirada vio a Cormac que le sonreía.

—Rompiste mi corazón al no aceptarme —Cormac se llevó una mano al corazón y fingió estar dolido.

—Harry ya me había pedido antes ser su pareja —contestó tratando de no sonar nerviosa.

—¿Entonces lo mantuvieron en secreto todo ese tiempo? A mí me dijiste que lo ibas a pensar…

Hermione tomó nota mental y se aseguró que en el futuro dejaría las cosas en claro desde el primer momento, levantó la mirada y pensó en que decir, se quedó estática cuando miró el muérdago. Cormac también lo vio y su sonrisa se hizo más grande.

—Tenemos que cumplir la tradición —La agarró por la cintura y sus labios bajaron a los suyos, pero Hermione movió su rostro y el beso cayó en su mejilla.

—Listo —Uso todas sus fuerzas y se alejó de Cormac. Respiró con dificultad, tan cerca estuvieron de ese beso… sacó de su mente lo que acababa de ocurrir momentos antes.

Harry no apareció en los siguientes diez minutos, uno de los elfos le comentó que el señor Potter se retiró poco después de conversar con los profesores. Eso sí que le bajo los ánimos a Hermione y procedió a retirarse sin que nadie la observará.

Apenas dio vuelta en el pasillo para volver a la Sala Común de Gryffindor cuando sintió que unas manos le rodeaban la cintura. Reconoció el toque de Harry y espero a que él no viese que estaba a punto de llorar al sentirse rechazada y abandonada.

—¡Lo lamentó! —Le pidió el chico, no la soltó—. Pero ocurrió algo y… no debí dejarte ahí sola. Perdóname, por favor.

—No hay problema, Harry —Su voz no la traicionó—. Entiendo que tuvieses cosas más importantes que hacer y que por ello no querías venir a la fiesta, pero…

Harry la giró sorpresivamente y la besó para que guardara silencio y dejará de sacar conclusiones sin escucharlo.

—Vamos a la Torre de Astronomía, tenemos un tema pendiente.


—Hubo un pequeño escándalo en la fiesta con Draco cuando te retiraste —Harry inició a explicarle porque se fue—. Snape salió furioso detrás de él, los seguí y hablaron de cosas muy interesantes.

—Y supongo que ya has sacado tus teorías que tiene que ver con la marca tenebrosa que Draco no tiene —Hermione se cruzó de brazos cuando se sentó en el mismo lugar que la noche anterior—. No tienes que explicar más, Harry.

—Comprendo tu enojo —Harry se sentó a su lado—. Te contaré sobre esto cuando el enojo se te pase. Ahora hablemos sobre lo que de verdad me interesa.

Harry se puso de pie e inició a caminar en círculos alrededor de Hermione, quien solamente lo miraba. Él iba a iniciar con ese tema, que Harry la hubiese besado en varios ocasiones le dio esperanzas. Los amigos no se besaban así porque sí, normalmente hubieran pedido permiso al principio para no tener problemas más adelante, pero Harry no lo hizo. Él la besaba con confianza... era tan diferente a lo que le dijo el año pasado a cuando se besó con Cho.

Pronto la preguntó cruzó por su mente: ¿Ella estuvo a la misma altura que la Ravenclaw?

Vainilla —Harry se detuvo y la miró—. Libros viejos —Hermione frunció el ceño—. Tinta —Él siguió hablando—. Bondad —Harry la miró y repitió—: Vainilla, libros viejos, tinta, bondad. Eres tú lo que olí en mi amortentia hace meses.

—Harry...

—A vainilla huele la mayoría de las mujeres Luna me lo dijo. Libros viejos, todos nos rodeamos de ellos y olemos, incluso creo que yo también en ocasiones —Sonrió—. Y algo que no pude descifrar, pero que me recordaba a la sala común de Gryffindor, al principio creí que era Ginny, me atrajo, pero no podía ser ella. Ella no desprende el olor a vainilla, ni libros viejos. Cada vez que te tenía en mis brazos cuando volábamos desprendías olor a vainilla y libros viejos. Puedo jurar que el olor a libros viejos está impregnado en tu cabello. La bondad es parte de ti, inconfundible, eres la persona más bondadosa que conozco. El olor a tinta comencé a reconocerlo en los momentos que pasamos en la biblioteca, tu y yo.

—Harry... —Hermione trato de hablar de nuevo, pero Harry no se lo permitió. Se hinco frente a ella y le puso un dedo en la boca para que guardara silencio, su mano libre se posó en su mejilla.

—He soñado en varias ocasiones contigo, Hermione. Mis pesadillas disminuyeron cuando pienso en ti, ¿te puedo decir que sueño? —Hermione asintió, colocó su mano encima de la de Harry y la acarició—. Iniciaron con una niña de cabello castaño alborotado y sus ojos eran color verde. Una buena combinación, ¿no crees? ¿Por qué te digo todo esto? Jamás te habría confesado mis sentimientos, Hermione, pero algo muy dentro de mí me dice que tú también tienes sentimientos por mí. Te besé ayer porque quería, quiero seguir probando tus labios, quiero seguir abrazándote, presiento que nuestro tiempo se acaba y quiero disfrutarlo contigo, pero si eres sincera y me dices que no tienes sentimientos por mí y esto no fue más que una ilusión mía, lo entenderé.

—Guantes de cuero, tierra húmeda, bosque y jugo de calabaza —susurró Hermione muy cerca de él, unos centímetros más y se besarían nuevamente—. Yo también te olí en mi amortentia.

Harry sintió que su corazón se saldría de su pecho por la alegría inmensa que sintió por lo que su Hermione acababa de decirle. Que ella iniciará el beso parecía uno de sus sueños, él no era un hombre de hablar sobre sus sentimientos, en realidad prefería mantenerse en privado, pero no con Hermione. Esa noche sentía demasiado confianza consigo mismo, la suerte lo acompañaba en todas las cosas que haría, incluso estuvo tentado a usar una porción de Felix Felicis.

El beso no duró mucho tiempo. Tampoco era una persona que mostrará mucho afecto, con Hermione rompía el molde, beso su frente y la abrazó.

—En cada clase tuve miedo de perderte —Harry acarició su cabello y pasó sus dedos por el broche que sujetaba su trenza—. Temía que cayeras y te hicieras daño, es una sensación horrible, pero te prometo Hermione que siempre que estés conmigo, te mantendré a salvo.


NOTA II: *Me limpio las lágrimas por finalizar este fic* Realmente no me puedo creer que ya hayamos llegado al final del fic. No tengo muchas cosas que decir al respecto. Simplemente he disfrutado mucho de escribirlo, había días en que iba pensando en que iba a poner o como sería la siguiente clase. Fueron dos meses (casi tres) en el que me acompañaron. Lo sé, lo he repetido muchas veces, pero miles de gracias por todos sus comentarios/comentarios anónimos/favoritos/followers. A los lectores fantasmas, también gracias.

Con respecto al libro, no recuerdo que mencionarán la descripción de como Hermione iba vestida, así que me tomé licencia y le puse a mi gusto. Lo más divertido, para mí, de escribir este capítulo fue lo de Ron y su "cita" con Lavender.

Este es el capítulo final, el siguiente es como un Epílogo, ya que fue lo primero que se me ocurrió al terminar el primer capítulo. Hey, no he tardado tanto como en otras ocasiones en actualizar, pensaba en subirlo hasta la siguiente semana, pero yo también soy lectora y sé como se siente cuando no actualizan en tales días e incluso llegas a esperar meses. ¡Frustante!

¡Gracias, gracias por la gran aceptación que el fic tuvo!

¿Y díganme (No es recriminación, pero un par de palabras más en sus comentarios no me harán daño XD) que les ha parecido?