#10. Silencio

Advertencia: Spoilers

Zero estaba en silencio, de pie, apuntado a Yuuki con la Bloody Rose e incapaz de realizar el siguiente movimiento. Solo era apretar el gatillo y habría un vampiro de sangre pura menos rondando sobre la superficie de la tierra. Pero…

No. No era un vampiro cualquiera.

Era ella… su preciosa Yuuki.

No sabía qué hacer, los sentimientos intentaban ganar terreno en su interior, dejando que su lógica de cazador se ocultara, que se hiciera más insignificante poco a poco. Intentó sacudirse de la mente su confusión, pero lo único que conseguía era que pequeños retazos de recuerdos se introdujeran en su interior.

Recuerdos de aquella niña tímida pero sonriente que le había estado apoyando tanto durante todos esos años años, aquella niña que había crecido junto a él, y a la que tanto cariño había cogido.

¿Cariño? No, era un sentimiento más fuerte, quizás ese al que llaman amor y que tanto dolor producía. Porque eso es lo que sentía Zero, dolor, confusión, ¿amor?…

Su mano seguía empuñando la pistola que apuntaba directamente al corazón de Yuuki, solo era cuestión de disparar, y la razón por la cual seguía vivo desaparecería ante sus ojos. Podría dejar de existir por fin, dejar ese mundo de locos en el que ya no le quedaba nada.

- No puedo morir todavía… -susurró Yuuki.

Yuuki no podía, no quería… morir. Quería hacer entrar en razón a su compañero. Había hecho una promesa, ella acabaría con la vida de Zero cuando fuera el momento, ¿cómo lo podría cumplir si primero le mataba él?

Apretó más las manos en torno a Artemisa, no, no iba a premitir que la cosa acabara así. Solo deseaba que Zero bajara la pistola, correr hacia él, y abrazarle con todas sus fuerzas. ¿Podía ser posible? No le importaba en índice de probabilidad, quería hacerlo… a cualquier precio.

Avanzó un paso entre decidida y asustada a la vez. Cerró los ojos y dio otro paso más.

Silencio…

…y el sonido de un disparo rompiéndolo.