He vuelto con otro drabble después de tanto tiempo. Espero que no haya quedado mal, es la primera vez que escribo en primera persona.
Advertencias: Spoilers
# Fin
Siento que me rompo en añicos, cada palabra lacerante que sale de su boca me hace un daño irreparable… ¿por qué? ¿Por qué tengo que ser castigada tan cruelmente? ¿Qué he hecho para merecer esto?
Solo sé una cosa…
…ni la mayor de las mentiras puede salvarme, he sido destruida, de un modo que nadie se hubiera esperado nunca.
La vida ya no tiene sentido para mí ahora que él se aparta de mí, la siento vacía, sin ningún aliciente al que agarrarme para evitar caer en la negrura que se abre paso por mi interior a cada segundo que él se aleja con sus ridículas excusas.
"Yuuki…"
Un susurro vago, un nombre… que ya no tiene sentido alguno para mí, una identidad que ya no me pertenece. La locura acabará apoderándose de mí y me destruirá irremediablemente. La siento venir, poco a poco, acercándose sigilosa para engullirme en cuanto mi mente se rinda.
"¡¡Tienes que entenderlo!! ¡¡El mundo que tú quieres no es posible!!"
Ya no comprendo del todo lo que me dice, solo sé que palabra a palabra, él cava cada vez más profundo en mi corazón haciéndome sentir como si me estuvieran asestando puñaladas.
"No pienses que podemos seguir siendo amigos"
Amigos… ¿alguna vez lo habíamos sido? Él que tan cerrado era conmigo siempre, sin ser capaz de compartir su secreto, sin llegar a confiar en mí… ¿serían reales aquellas palabras que una vez me dijo? ¿O sólo habían sido producto de mi propia imaginación? Quizás estaba tan desesperada por querer llegar un poco a él que mi mente me hizo creer algo que en realidad no había llegado a pasar.
No quiero pensar en ello, quiero olvidarlo todo. Hundirme en la oscuridad y no salir de ella. El mundo real duele demasiado como para querer vivir en él, no puedo soportarlo. Me siento como si un ligero roce o una suave brisa me pudiera romper, como si fuera una estatua de cristal, fría y frágil que ya apenas puede sentir ni su propio corazón.
Bum, bum. Bum, bum.
Tonta de mí, mi corazón dejó de latir en cuanto me convertí en lo que soy ahora. Solo sigue latiendo en mi propia cabeza por una esperanza casi extinguida ya.
Una esperanza que a cada segundo va difuminándose ante mis ojos, cómo mostrándome el tiempo que me queda.
"Adiós".
Se acabó. Ha llegado mi final.
Ya ni la inmortalidad puede salvarme de este horrible dolor…
N/A: Sinceramente, prefiero escribir en tercera persona.
