"Soy mío, no le pertenezco a nadie más"
Eso era lo que quería creer, que en medio de todo ese indescriptible dolor que experimentaba cada vez que sus manos rozaban mi piel yo seguía siendo yo, que mi cuerpo y mi corazón seguían siendo solamente míos, que sin importar cuantas veces quebrara mi cuerpo en mil pedazos al menos mi corazón seguiría intacto. Realmente quería creer que podía ser así, pero sin saber cómo ni cuándo, puede ser que haya encontrado una entrada secreta en algún lugar, pero logro entrar en aquel lugar que intente resguardar con todo mi ser y embriago mi corazón con su terror, y no sé por qué sembró ternura, una ternura sádica y amarga.
Su abrazo aquella noche, aunque borracho ya no me generaba repulsión, se sintió incluso hasta acogedor que hubiera al menos alguien consolando mi dolor, aunque ese alguien fuera la misma persona que me infligía dolor. Era casi irónico o tragicómico que estuviera minimizando tal vez ese mismo dolor que sentía, los doctores lo llamarían síndrome de Estocolmo.
Mi piel se erizaba cuando su cuerpo rozaba con el mío, un instante y ya no existía el dolor, otro instante volvía entre pesadillas a sentir el calor del cuero contra mi pecho cortando mi piel, dejando una estela de sangre, hasta que ya todo simplemente ardía.
Todavía recuerdo aquel día, los grilletes que aprisionaban mis muñecas ya no estaban tan apretadas y Boss había permitido que me soltaran al menos dentro de la habitación. La puerta estaba cerrada y yo estaba vistiéndome, no recordaba la última vez que use una camisa, pero apenas podía abotonarla, mis manos aun temblaban.
El sonido de la puerta azotándose me hizo saltar de regreso a mi rincón habitual, y tuve tanto miedo que sin pensarlo y sin ser del todo consciente me coloqué las esposas de nuevo, desde ahí escondido en un rincón temblando escuche gritos y forcejeos, hasta que de pronto un silencio ensordecedor lo invadió todo. Boss apareció dando un portazo que me sorprendió, mis ojos se abrieron de par en par al verlo sulfurando ira hasta por los poros. Pateando la cama, y lanzando todo por los aires, rezongando como un toro desbocado, entonces se detuvo y nuestras miradas de una esquina a otra se encontraron. y esa mirada, esos ojos no sé porque me daban la sensación de que Boss era una persona que necesitaba ser amado, que era como era porque se le negó el amor y que horrible es el mundo cuando una persona como él tan hambriento de afecto, no lo recibe.
"Si te contara de la oscuridad en mí, todavía me mirarías como si fuera el sol"
Lo ví golpearse la cara, y tirarse el pelo mientras me miraba y entre en pánico, deje mi lugar seguro y salte contra el para que dejara de hacerse daño "Acaso eres estúpido", dije sujetándolo de sus muñecas, sacudió los brazos liberándose, y con sus ojos ardidos de ira me miro, sus ojos bajaron por la camisa entreabierta y sus manos desde el elástico del pantalón comenzaron a subir, sentía sus dedos palpando mi piel y se me erizaba el alma con su tacto, busco mis ojos y yo solo podía mirar su boca, y deseaba desde el fondo de mi ser que se detuviera.
y así fue, cuando sus dedos encontraron mi cuello y me tomo del mentón oí su voz ronca y seca contra mi oído "¿no lo ignores más?", fruncí el ceño sin quitar la vista de sus ojos, "psicópata", Boss entonces lanzo una leve y divertida carcajada, mientras se acercaba más y más hasta casi dejarme sin espacio personal, sentía su aliento sobre mi cuello, asfixiándome, su voz diciéndome cosas que no sabía cómo interpretar, sus dedos se escondieron en mi vientre bajo, apretó con sus manos la camisa que llevaba puesta y me atrajo de un golpe hacia él. "sé lo que quiero Kahn, que es lo que tu deseas?"
sus manos recorriendo mi espalda, acariciándome hasta el alma, no tenía miedo, pero no sabía cómo enfrentarlo, no era como que de un instante a otro de pronto me gustaran los hombres, aquello que sentía todavía no sabía cómo interpretarlo. Pero este extraño tan seguro de sí mismo, se conocía, y por eso que su padre lo odiaba tanto, odiaba que sus gustos no fueran a corde a lo que se esperaba de él y todos le llamaban fenómeno, creo que muy en el fondo Boss lo sabía.
cerré los ojos, mientras su rostro revoloteaba demasiado cerca del mío, hasta que su mirada era imposible de evitar, abrí los ojos de nuevo, sus dedos sobre mi mejilla sujetándome por la barbilla, paseando sus dedos sobre mi boca " No es divertido si no cedes", dio un paso golpeando con su hombro el mío, tome su brazo antes de que pudiera reaccionar y lo bese.
una tormenta de emociones se apodero de mí, mientras su boca jugaba con la mía, mientras sus manos se enredaban en mi cuerpo y yo ardía, todo mi cuerpo ardía con cada roce de su piel, con cada beso de su boca me quemaba. sentí que mi cuerpo que había suyo antes ahora se entregaba de nuevo sin esperar el veredicto de sensatez de mi mente y alma, simplemente se dejaba hacer a sus costas como las olas.
sus manos recorrían todo mi cuerpo desnudándome el corazón, sus dedos que erizaban mi piel con cada pequeña caricia. Hoy era diferente, no había dolor, ni negación, era una entrega sublime, me deje seducir por sus embriagadores besos, me sujeto de las muñecas que colgaban de las cadenas, me volteo dejándome expuesto a lo que quisiera hacer.
Beso, mordió y recorrió con su boca mi espalda, mientras sus manos lentamente viajaban por mi entrepierna, dejé escapar sin darme cuenta un leve gemido y sentí su risa sobre mí. en un momento libero mis manos aprisionadas dejando caer las esposas mientras me recostaba sobre la cama, sus ojos por primera vez brillaban, y eran azules profundos.
Su cuerpo se enredó con él mío hasta que ya no sabíamos donde comenzaba el suyo y terminaba el mío, su respiración agitándose contra mi cuello, su cuerpo moviéndose dentro del mío fusionándose contra mí, deje escapar un leve gemido de dolor, Boss se separó rápidamente de mí y me miro preocupado "¿estas bien?" dijo intentando recuperar el aliento, sonreí, "Estoy bien, algunas no han sanado del todo" Boss se separó de mí y con la yema de los dedos dibujo el camino que dejaron las heridas. Heridas que el mismo había causado.
y las beso, una por una acaricio mis heridas y las beso con sus labios susurrándome perdón, él a mí lado, enemigos enfrentados de un momento a otro compartiendo un vínculo tan insano, hizo que mic orazónn sintiera dos emociones que no pueden convivir juntas, en instantes creía que lo amaba, y otras entre pesadillas recordando como abuso de mi quería odiarlo, pero no podía.
Así, allí descubrí que me gustaba la oscuridad.
"I like darkness"
