Disclaimer: Los peronajes de Boku No Hero Academia son propiedad de Kohei Horikoshi. El actual escrito ha sido hecho sin fines de lucro.

Undercover Scandal

Capítulo 2: Many a true word is spoken in jest.

El primer viernes bajo la tutela del héroe recibió al muchacho con un dolor de cuerpo y alma y una bolsa de hielo derritiéndose en su entrepierna.

No era mentira que el camino del héroe sería insufrible, y la verdad, poco podía pensar más insufrible como lo era hacer un Split. Un maldito Split que había dividido su cuerpo y profanado su virilidad.

Lloriqueó en silenció y maldijo bajo sus labios, intentando dormir, mas la punzante calamidad picando entre sus piernas hacía eso una tarea de poco éxito. Sin más remedio se concentró en intentar perder el sentido hasta que la alarma le mandara a levantarse para, como cada mañana, ir a trotar con el profesor.

Suspiró y el sonido hizo eco en la profundidad del silencio de esa madrugada. Lo hizo de nuevo y el eco no llegó. En su lugar, de manera apenas audible, la voz estruendosa de Present Mic, le daba los buenos días a todos los radio escuchas que estuvieran despiertos y en movimiento.

Shinsou miró su celular, que con una luz mate le mostraba que era exactamente la una de la mañana.

Hello, Everybody! ¡Hoy tendremos un gran programa para que comiencen con energía en esta mañana de viernes! Are you ready?! PUT YOUR HANDS UP!

Una canción ruidosa y de moda sustituyó la voz del locutor. El ruido venía de la habitación continua y, sin pierde alguno, dedujo que el profesor Aizawa estaba escuchando la radio, extraño, viniendo de alguien que parecía ni siquiera gustara de ver televisión. Por un momento —intentando ignorar la música que, aunque a volumen bajo, probablemente por consideración a él—se dedicó al esfuerzo de dormir. Inútil, ya que la entrepierna aún le punzaba y los ojos se resistían a cerrarse. Se acurrucó, acomodando la bolsa de hielo entre sus piernas y sacó unos audífonos de debajo su almohada.

Aizawa tocó a su puerta cinco minutos después de las cinco de la mañana.

La rutina, desde que se hubo quedado ahí, era trotar desde temprano alrededor de la manzana. Su tutor le imponía un ritmo que le permitiera regular su respiración e incrementar la pobre resistencia con la que contaba. Le corregía cuando lo hacía mal, y le llamaba con un "mocoso" en un tono casi empático, cuando se superaba a sí mismo, trotando un poco más de la cuenta o haciendo amago de correr, para no estropearle el compás al Héroe.

Esa mañana, sin embargo, Aizawa se veía exhausto. Aún más demacrado que de costumbre y al parecer, él mismo se veía igual de mal. Comenzando con el cojeo que ese Split del mal le obligaba a tener. El profesor le miró de arriba abajo.

—No te ves bien, mocoso —murmuró arrastrado, observando con descaro la humedad que el hielo derretido en sus pantalones dejaba ver como una vergonzosa mancha —. Duerme hasta las siete. Pon tu alarma y despiértame cuando te hayas bañado.

Shinsou dijo que sí al tiempo que la puerta se cerraba. No quiso decir nada, pero estuvo despierto escuchado el programa de Radio en su celular, qué, aunque escandaloso, le hubo parecido interesante. Más la última llamada de los radio escuchas donde, el Listener Number One de Put Your Hands Up! Le daba los buenos días al locutor con una voz rasposa, aburrida y completamente conocida.

Alrededor de las siete y media el timbre del apartamento sonó desesperado. Aizawa aún dormía, así que la visita fue poco grata. Shinsou se dio cuenta de ello cuando, desde el baño, escuchó la puerta de la habitación de su tutor abrirse y poco después la del departamento azotarse. Cuando salió del baño, uniformado y casi listo para ir a la escuela, se encontró con el profesor de inglés, vestido de civil, calentando el desayuno en el microondas. En la mesa una bolsa de papel de algún restaurante y tres vasos térmicos de café.

—Siéntate a la mesa, mocoso.

—Buenos días, Present Mic-Sensei.

El pitido del microondas interrumpió el "Buenos Días" que Mic estaba por darle de una manera más cordial, un poco avergonzado por su rudeza inicial. Hitoshi no le dio importancia y obedeció al hombre, sentándose en el lugar que había tomado por suyo desde que vivía con el desaliñado héroe. El otro profesor, por su parte, se acercó con tres bandejas de polietileno cuyo contenido era exactamente el mismo.

—Come, muchacho, que se nos hace tarde.

Shinsou miró la comida, obviamente comprada en algún lugar de paso, antes de dar un sorbo al café que le tocaba. Comenzaba a cortar un trozo de hotcake, cuando EraserHead, vestido ya con su traje de héroe, se sentó a la mesa con ellos, tomó su café en silencio y comió con lentitud su desayuno. Tenía cara de pocos amigos.

—Acabé —El rubio se levantó de la mesa, apurado —. Bon appétit!

Aizawa hizo un ademan con la mano, sin despegar la vista de su plato. Su compañero simplemente entró a las carreras a la recamara de su anfitrión, con usual normalidad. A los dos minutos, ataviado de su traje profesional, se encerró en el baño. EraserHead le hizo poco caso.

— ¿Terminaste? —El profesor se levantó de la mesa, recogiendo los platos vacíos para tirarlos —. Ve por tu mochila y saca la basura. Espéranos abajo.

Hitoshi hizo lo que Aizawa le pidió. Bajó las escaleras con tranquilidad, saludó cordialmente a una vecina y, finalmente depositó la basura en el contenedor; cuando dio la vuelta, tanto EraserHead como Present Mic salían por el marco de las escaleras del edifico, avanzando hacia un auto que estaba aparcado en el cajón de estacionamiento que le correspondía a su tutor.

Eraser le hizo un ademán con la mano para que se subiera con ellos.

El dolor en su entrepierna se lo agradeció.

El camino a la academia era usualmente silencioso.

Esa mañana, sin embargo, el trayecto estuvo plagado de música en la radio y una conversación entre los Héroes que parecía más bien un monologo. Apenas hubo entrado en el asiento del copiloto, Eraser se acomodó para dormir. De no ser por los monosílabos que contestaba con coherencia de vez en cuando, demostrando que estaba prestando atención a las banalidades que el locutor de radio decía, bien podría parecer que el otro hablaba solo.

Shinsou no dijo nada, fingiendo distraerse leyendo las noticias en su celular. Llegaron apenas a tiempo y se apresuró a llegar a su salón. Antes de salir del estacionamiento de profesores, dio un último vistazo en el que si bien no hubo nada extraño, la forma en la que Eraser miraba al locutor le desconcertó por completo.

Usualmente la hora del almuerzo era para Aizawa la hora de la siesta en la sala de descanso de los profesores, mas los viernes Present Mic le hacía compañía ocupando el sillón sobrante. Para Hizashi era más bien la única hora en la que podía dormir un poco en los días que trasmitía.

Ese viernes, como todos los demás, Aizawa estaba ya extendido en el que siempre ocupaba cuando él llegó. Entró sin hacer ruido, contrario a su naturaleza escandalosa, y se recostó a lo largo del sillón desocupado. Sus piernas le sobraban de un lado y su extravagante peinado del otro, los ojos bajo las estrafalarias gafas que no quiso quitarse.

—Eres un idiota —Aizawa le habló bajo. Sus ojos permanecieron cerrados. Yamada chasqueó la lengua dando a entender que le escuchaba, sin cambiar de posición —. En vez de tocar el timbre como desquiciado esta mañana, pudiste haber usado tus llaves.

—Me las quitaste para dárselas al mocoso.

Aizawa bufó sarcástico.

—Tienes otro juego ¿no?

Mic sintió un escalofrío, mas siguió con los ojos cerrados y la nariz apuntando hacia el techo.

—¿Te lo ha dicho el mocoso?

Eraser tuvo una risa corta antes de contestar.

—Te conozco demasiado bien.

Con las plantas de los pies bien plantadas en el suelo de la habitación, aun si el resto de su cuerpo seguía recostado en ese sillón muy corto para él, Hizashi sonrió en la oscuridad. Su voz tembló al contestar.

—¿Y eso te molesta?

—Sólo el hecho de que intentaras romper mi timbre tan temprano, molestado a los vecinos —Shouta, recostado también, dejó salir su voz con parsimonia —. Sabes que a pesar de lo que diga, eres bienvenido.

—Te diría algo comprometedor ahora mismo, Darling, pero sé que patearías mi trasero si despiertas antes que yo de la siesta.

—De cualquier forma te patearé por ese "Darling".

Hizashi se rio en silencio, haciendo su estómago saltar ligeramente.

—Duerme un rato, Eraser.

—También tú, Mic. —La voz apagada del barbado profesor dieron por finalizada esa charla de ojos cerrados.

Present Mic le llevo a casa esa tarde, no sin antes pasar a comprar algo para cenar. Bajo los ojos del Héroe se asomaban en un tono violáceo un par de bolsas que ni siquiera los lentes podían disimular.

Shinsou fingió no haberlas notado para no ser grosero, y aunque la radio estaba encendida, la música en sí misma no parecía poder deshacer la tensión que había entre ellos. De alguna forma que aún desconocía, la relación con Present Mic se veía como comenzada con el pie izquierdo.

—Escuché hoy su programa de radio —soltó. La ceja rubia de Mic se levantó haciéndole ver que le escuchaba —. Ha sido interesante.

Hizashi dio vuelta en una calle para introducirse en el tráfico de esa hora. Tuvieron que pasar al menos tres canciones en la radio para que se decidiera a hablar.

—¿Es la primera vez que lo escuchas?

—Si —Hitoshi se acomodó en el asiento antes de continuar, empujado por una innecesaria necesidad de justificarse —. A esa hora mis padres duermen, así que jamás había encendido la radio tan temprano.

—¿Y hoy lo hiciste por quéééé…? —Yamada alargó la pregunta con un tono sarcástico y curioso.

El muchacho se encogió de hombros. Luego se llevó la mano tras la nuca.

—En realidad el profesor Aizawa estaba escuchando la radio. Simplemente me dio curiosidad — Mic le miró por el rabillo del ojo. Shinsou pudo leer una pregunta en ese gesto, así que continuó, sus dedos apretando su propio cuello desde la parte de atrás —. Es un programa muy interesante.

Yeaaah! — Shinsou se tapó los oídos. Yamada no había utilizado su Quirk, pero fue lo suficientemente escandaloso como para sentir que las ventanas del automóvil estuvieron a punto de hacerse trizas —. Me agrada la idea de tener un nuevo radioescucha, mocoso.

—Pienso que su programa debería estar en un mejor horario.

La estridente risa del locutor hizo estragos en los tímpanos del estudiante.

—Pienso lo mismo, mocoso, but it's the best time for my busy Schedule, young blood!

Shinsou no supo lo que hizo ni mucho menos lo que dijo, pero Present Mic estuvo de mejor humor el resto de la tarde.

Eran casi las ocho de la noche cuando Aizawa arribó al departamento. Gracias a Recovery Girl Shinsou podía practicar sus ejercicios de flexibilidad— salvo el Split— y unos cuantos para mejorar su resistencia. Por el momento, cuando el profesor llegó practicaba su respiración con la cara pegada a sus muslos y las manos tocando los dedos de sus pies.

Shouta se mostró orgulloso mirando que la flexibilidad del cuerpo del muchacho había mejorado en esos días de insufribles estiramientos.

—Estoy en casa —Se anunció. Shinsou le dio las buenas noches y le indicó de la cena que Present Mic había preparado para ellos. Aizawa se quitó el cinturón lleno de artilugios, luego ató su cabello —. Tomaré un baño, calienta la cena por mí.

El muchacho se levantó y asintió. Caminó a la cocina y metió la cena del al microondas. El sonido de agua que corría en el baño no le distrajo, más el sonido del teléfono fijo sí. Hasta cierto punto, Shinsou se puso nervioso ¿Estaría bien contestar el teléfono en una casa ajena?

El aparato dejó de sonar y pudo relajarse un poco. Pasados unos minutos el teléfono volvió a timbrar.

—Contesta. —Aizawa, desde el baño, le pedía que atendiera el aparato. Hitoshi lo hizo a la vez que escuchaba el agua de la tina rebosarse.

—Buenas noches —Comenzó, mas dudó en continuar ¿Era correcto decir que era la residencia de Aizawa Shouta? Hasta el momento, sabía que el profesor amaba su privacidad. También pasó por su mente el qué, de ser un desconocido hablando al azar, dar información tan fácil de un héroe no era mesurado.

El silencio en la línea fue cortado por la voz de una mujer que sonaba sorprendida.

—¿Shouta?

La puerta del baño se abrió y de él salió el profesor muy mal humorado. Descalzo se acercó a él y le arrebató el teléfono con poca delicadeza. Sin mirarle le hizo un ademan de disculparse y Shinsou volvió a la cocina. Mientras caminaba, muy claramente escuchó al profesor referirse a la mujer como "Madre".

Mientras ponía la mesa, sin querer el muchacho se dio cuenta de algo que al principio no notó. En el living descalzo y con sólo una toalla enredada en la cintura, Eraserhead mantenía una acalorada charla con la mujer al otro lado de la línea, exponiendo su cuerpo él, sorprendentemente musculoso y bien torneado.

Paseó sus ojos sin pensarlo mucho, anonadado de la musculatura nada esperada en un hombre que la mayoría del tiempo sobrepasaba por poco la apariencia de un vagabundo. Su complexión, sin llegar a ser robusta, mostraba un trabajado cuerpo esculpido en cada rincón de su existencia por el ejercicio, con un estomago marcado, pantorrillas firmes, deltoides definidos sobre cincelados brazos y pectorales que parecían de acero. Hitoshi apartó la vista, apenado, para volverla a ver sin proponérselo siquiera. Aizawa hizo algún ademán qué, gracias al cabello recogido en una alta coleta, le permitieron ver los músculos de su cuello al estirarse y los marcados omoplatos en una espalda que parecía labrada a mano y, en su codo derecho, una horrenda cicatriz que le llegaba casi al antebrazo. De hecho, esa cicatriz le dio conciencia de muchas otras más. El cuerpo de Eraser mantenía mapas y caminos de pequeñas y grandes irregularidades en su piel. Cientos de pequeños relieves levantándose de manera casi azarosa a lo largo su encorvada humanidad.

El hombre suspiró, molesto, hizo un ademán furioso y regresó el teléfono a su lugar. Dio la vuelta y volvió al baño sin decir más.

Shinsou no preguntó nada ni Aizawa hizo ademán de querer contarle. Esa noche ambos se fueron a la cama justo después de cenar.

Si Shinsou pensó que no habría humillación más grande que la mancha sobre su entrepierna un día antes, se arrepintió de ello por la madrugada.

Despuntaban las cinco de la mañana cuando Aizawa entró a su habitación, dispuesto a apurarle para que salieran a trotar. Shinsou, cansado por no haber dormido apenas la noche anterior, no escuchó su celular y al parecer tampoco los ligeros toques en la puerta. No reaccionó sino hasta que el profesor se hubo adentrado, colocado junto a su cama, jalado bruscamente las sabanas y, por supuesto, descubierto su erección.

La cara le ardía cuando se dio cuenta que Eraser miraba su entrepierna. Afortunadamente para él, y aunque la discreción no estaba dentro de Aizawa, si lo estaba la mesura. De cualquier forma, sintió la mirada indiferente de su profesor antes de que le arrojara la sabana de vuelta y decirle, dándole la espalda, que le esperaba para correr.

No tocaron el tema por el resto del día, pero la tregua terminó por la tarde.

Ese sábado consiente que saldría de campamento por una semana, Eraser le pidió que le acompañara a comprar lo necesario para su viaje y abastecer la alacena. Sin poder decir que no, iniciaron su recorrido en un zona comercial cerca del supermercado donde el hombre se encargó de comprar artículos de campamento, botas todo terreno, cantimploras y repelentes. Nada sobresaliente considerando el tipo de viaje que realizaría. La incongruencia sucedió a medio camino rumbo al supermercado donde, sorpresivamente, Aizawa se detuvo a mirar el aparador de una tienda de trajes. Shinsou lo perdió de vista un segundo y éste desapareció por al menos diez. Afortunadamente, antes de entrar en pánico, su tutor le tomó el hombro y le pidió que esperara mientras veía el lugar.

La larga espera no duró más de quince minutos. El pelinegro no dijo nada. Le encaminó al supermercado, le invitó una hamburguesa y de regreso a casa volvieron a la tienda de trajes por un paquete. Para media tarde, de vuelta en casa el héroe se encerró en su habitación mientras Hitoshi acomodaba la compra.

Las mejillas se le pusieron rojas cuando, de entre los enseres que el maestro acababa de comprar, una caja de preservativos era lo sufrientemente llamativa como para frenar lo que estaba haciendo.

—Son para ti — Hitoshi sintió lo más parecido a un micro infarto paralizando su interior —. Lo de esta mañana es completamente normal —Aizawa sobó la parte trasera de cuello, en un gesto que Shinsou jamás pensó vería en alguien como él —. Estás en esa edad en la que no puedes evitar esas cosas. Y esas cosas realmente nunca paran. Puedes hacer lo que, ya sabes, es normal —Terminó por chasquear la lengua, como si fingiera que nada en esa conversación había pasado y no le hubiera sugerido, entre líneas, que podía masturbarse si lo quería —. Como sea —continuó —, vendrá Mic a cenar. Ayúdame a preparar lo que sea.

El muchacho dijo que sí, guardó los preservativos en su bolsillo y esperó con sinceridad que la tierra lo absorbiera.

Present Mic no sólo llegó a cenar, sino que se quedó el resto del fin de semana en el apartamento.

El sábado por la noche, mostrando que no se habían puesto de acuerdo, llegó con pizza y una revista de gatos, cuando Aizawa y Hitoshi hubieron pasado buena parte de la tarde haciendo Katsudon.

—Necesito pedirte un favor.

Mic puso atención a lo que Aizawa quería decir. Era más allá de media noche y Shinsou se había retirado ya a dormir. Tomaban cerveza en la terraza mientras comían la pizza que habían planeado dejar de desayuno. Recargado en el barandal con el pelo más enmarañado que de costumbre, Shouta habló sin mirarle.

—Necesito que entrenes a Shinsou mientras estoy fuera. Hemos perdido el tiempo ayer y seguro que lo haremos también hoy, y aunque ha mejorado en flexibilidad, necesita seguir avanzando.

Hizashi le miró con profundidad. Los ojos de Aizawa parecían muertos mientras miraba hacia el estacionamiento, recargado en la barandilla con una lata en la mano. A nada estuvo de sostener una de sus mejillas, deseando sentir la barba mal rasurada raspándole la palma, pero se contuvo, recordando que estaban a la intemperie y que algún vecino podría verles. Se contentó sonriendo con sagacidad.

— ¿Y qué gano yo, Babe?

Aizawa dejó salir una risa profunda. Se enderezó mirándole a los ojos al tiempo que chocaba su lata con la de Hizashi.

—Sé que sólo hay una cosa que quieres.

Yamada se encogió de hombros con una sonrisa de niño, se despegó de la baranda y se encaminó al interior del apartamento.

—Vamos adentro para que pueda besarte, Shouta. Yo pensaba pedirte sólo un buen abrazo, pero esto es mejor. Y lo haz insinuado tú, por si quieres reclamar, Baby.

Eraser le siguió lento y desinteresado. Dejándose besar apenas hubo atravesado la puerta corredera de la terraza. Mas, cuando la mano de Yamada pasó de sostener su rostro a intentar juntar sus caderas, Aizawa puso un alto, no así, dejo que la mano se quedara tiesa en su trasero.

—Aquí no.

— ¿Dónde entonces? —la voz del locutor subió una octava en su tono, irritada.

—Cuando vuelva quedaran cinco semanas de vacaciones, tendremos tiempo para eso en algún otro lugar, no aquí.

El rubio bufó, pero lo dejó por la paz de momento.

—Tienes suerte de que sea un hombre paciente, Mummy Man. Pero que sepas que me cobraré con intereses.

—Lo que digas —Aizawa sin darle importancia, se dirigió a la habitación —, no es que esperarse que fuera de otro modo.

Hizashi le siguió silbando casi en silencio, antes de robarle un beso en la nuca, y cuando se hubo cerrado la puerta, en muchos lugares indecibles más.

El domingo fue de entrenamiento pesado. Ahora, además de flexiones, Aizawa le marcó hacer lagartijas y abdominales, criticando su horrible técnica y enseñándole a cómo debía hacerlo. Con un dedo sobre su piel le explicó el lugar donde debía dolerle para darse cuenta que estaba trabajando los músculos correctos.

Yamada miraba recargado en un rincón, creando mentalmente su propio plan de enseñanza para con el muchacho qué, si bien hizo un buen número de lagartijas y abdominales, no estaba ni cerca de las que Aizawa hubiera querido.

Por la noche, luego de un par de cervezas más después de la cena, se fueron a dormir temprano.

La mañana del primer lunes de vacaciones Mic se encargó de llevar a Eraser hasta la escuela en su auto.

Y aunque dijeron que Yamada se había dormido en el sillón, Hitoshi no lo vio ahí cuando se levantó al baño a media noche.

つづく


Agradezco a quienes hayan llegado hasta aquí. Debo decir que conozco mi manera de escribir, por lo que sé que poco a poco los capítulos se irán haciendo más largos. Espero no tengan inconveniente en ello.

A los que me dejaron comentarios, muchísimas gracias. Eso me anima a seguir en esto. A los que dieron Fav, Likes, Kudos y Follow, también los amo.

Estoy trabajando en continuar muchos fics que dejé de lado, así que espero que también puedan seguirlos. Los subiré a lo largo de noviembre a otras plataformas y quiero que sea un mes especial para alguien a quien aprecio y cumple años.

Esperemos también que aumente el material EraserMic ahora que Aizawa cumple años el 8 de Noviembre. Por mi parte haré tablas de ellos.

Por los que estén interesados en esta pareja, tenemos un grupo de Facebook donde estaremos muy felices de recibirlos. Cualquier información pueden mandarme un Inbox. El grupo se llama EraseMic [Aizawa x Mic]

¡Nos veremos pronto!

.Misao Kirimachi Surasai.

.TagreenCat.