Disclaimer: Digimon no me pertenece.

Este fic participa en el Reto Multifandom #68: "Las estaciones del año" del Foro "Hogwarts a través de los años".


Días de verano

3. Castillos de arena

Taichi camina con su sobrina Takumi. La niña tiene tres años y es la única hija de Hikari y Matt. Salen del café favorito del chico. Lo usual un miércoles por la tarde, excepto que ahora es verano y el calor es abrasador como no lo ha sido en la última década. El sol se pone mientras tío y sobrina se abren paso entre el gentío que hoy ha decidido salir a pasear por una de las principales avenidas.

—¡Mira, Taichi! —la niña le tutea porque él así se lo ha pedido— ¡Una gaviota! ¿Está la playa muy lejos de aquí?

—Un poco lejos, pero en autobús nos queda a diez minutos.

La niña se emociona y hace aspavientos.

—¿¡Podemos ir!? Porfa, porfa, porfa, porf—

Con gesto despreocupado asiente y la lleva a la parada de autobús. Realmente no es mala idea y hace mucho que no va a la playa. A Takumi le brillan los ojos y se emociona mucho cuando conforme se acercan al paseo marítimo, descubre enormes esculturas de arena.

—¡Me encanta el castillo!¡Y el dragón!¡Y ese perrito de arena! Tío Taichi, quiero dejar una moneda, ¿podemos dejar una moneda?

El chico asiente y rebusca en sus bolsillos, cuando la niña chilla de emoción y sale corriendo en dirección a una escultura que parece un hada, pero con pétalos como cabello. Va tras ella. La sonrisa de Taichi se desarma ante una Lilimon de arena compacta. Sólo hay una persona que podría haber sido el genio creativo tras aquella figura.

—Taichi Yagami, cuánto tiempo.

La última persona que esperaba encontrar ahí.

Cabello castaño atado en una coleta, ojos miel, mejillas rojas por el sol y un bikini lila enmarcando un cuerpo que solía conocer muy bien.

Diez años después e inesperadamente, ahí está ella.

—Hola Mimi.

Takumi se encuentra expectante a su lado. Tai le tiende la moneda y la niña se va riendo a dejarla. Mimi alterna la mirada entre uno y otro sin perder la vaga sonrisa con la que lo ha saludado.

—Se parece a ti.

—Es Takumi, la hija de Kari y Matt.

—En mi cabeza aún era una bebé.

—Así era la última vez que los viste. Realmente ha pasado tiempo.

Taichi suena serio, casi como un reproche. Mimi aprieta los labios. Intenta rebatir. No encuentra excusas. Ha pasado tiempo desde que desapareció súbitamente de su vida.

—Taichi, yo—

Es interrumpida por un chico moreno que se acerca a abrazarla por detrás, le deja un beso en la frente y finalmente nota a Tai.

—Dairo, él es Taichi, un...amigo de la infancia.

La tensión entre ambos castaños es casi palpable. Dairo, sin darse por enterado empieza a sacar plática al chico. Mimi sonríe tensa. Taichi es cordial pero no está de humor para platicar con el chico-lo-que-sea-que-sea-de-Mimi. Pone de excusa a Takumi para despedirse. La niña, contenta, toma su mano y tira de él hacia el puesto de helados.

Dairo se pone con las esculturas de arena. Mimi observa a tío y sobrina alejarse. Disimula el malestar. Ilusiones olvidadas, planes disueltos como figuras de arena alcanzadas por la marea. Hubo un tiempo en que lo suyo con Taichi parecía eterno.

"Hubiera sido un buen padre"


N/A: Quería escribir algo ligero, pero no puedo con mi genio y ganó el drama jeje