Hola a todos los que se están tomando la molestia en leer este fanfic, que realmente no lo empecé teniendo esperanzas de que le fuera bien…ha sido una gran motivación para mi, y se los agradezco un montón…la verdad es que no sabía qué hacer en este capítulo, pero igual tuve unos chispazos de inspiración, quiero dejarles en claro que este fic lo terminare y no lo dejare abandonado, sin más preámbulos les dejo este capítulo que ojala sea de su agradoooo!
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Me desperté muy exaltada, tenía mi rostro cubierto de un sudor frio, sentía mi espalda húmeda…lleve mis manos a mi cara y me di cuenta que estaba llorando, me senté en el sofá y mire al departamento vacio y oscuro. Vi una sombra y me asuste, se puso adelante mío y pude visualizar su rostro…mi madre.
¿Pero que me pasaba?, mi madre estaba muerta, debo de estar adormilada, sacudí mi cabeza en un intento de aclarar mi mente, pero ella seguía ahí.
-hinata-me dijo con una voz muy dulce-no estoy en tu mente, estoy aquí…-
-¡qué diablos!-dije muy asustada, me pare del sillón-¡tu estas muerta hace unos 7 años!
-quería venir a visitarte-dijo con una voz acogedora y calmada
Me le quede mirando y vi su rostro con detenimiento, claro que era ella. ¿Estaba viendo un fantasma?
-quiero decirte algo importante hinata-su voz cambio a una seria-has cambiado tanto mi niña…-decía mientras se acercaba a mi lentamente, sentí su mano acariciar mis cabellos.
-necesito…-continuaba-que cambies hinata, se la niña dulce de antes-
-¿q-que?-dije confusa
-tienes todo a tu favor, tienes al destino de tu lado, por favor aprovéchalo, hinata…-
Me dio un beso en mi mejilla, y luego desapareció dejándome una sensación amarga…era todo muy extraño…
Me senté y mis lágrimas bajaban lentamente por mis mejillas, ardían a su paso.
Claro, mi madre quería que cambiara, pero no era tan fácil, ¿Cómo podía confiar en ella? .
Cuando tenía unos 17 años ella se fue de la casa, me despertó en la noche contándome que se iba a ir de ese infierno, porque mi padre la trataba mal; eso me hizo sentir tan sola…
Al dia siguiente en la televisión daban a conocer una noticia: una mujer de unos 38 años, de tez blanca había chocado en la carretera, de inmediato supe que era mi madre…
Después tuve que vivir con el borracho de mi padre, que llegaba por las noches…y a veces, ni siquiera llegaba.
Nos trataba mal, era indiferente a lo que nos pasara, a mí y a mi hermana, fue un año duro, pero cuando cumplí la mayoría de edad, escape de aquella casa.
Luego decidí estudiar algo que me ayudara con mi carácter, para fortalecerme y decidí tomar la carrera de derecho.
¡Todo el mundo pide que cambie! ¿Tan imperfecta soy?...me siento mal.
Siento más lagrimas amontonarse en mis ojos, cayendo como una lluvia de tristeza.
Fui al cuarto de shisu y lo vi dormir tan plácidamente, tan calmado.
Recuerdo cuando era pequeña, aunque igual sufría trataba de que no me afectara, tenía amigos; estaba con mi madre, no tenia preocupaciones, solo me dedicaba a jugar.
Se me escapa un gemido de mis labios, shisu se mueve en su cama, se estiro y se sentó en el colchón.
Me miro.
-¿Por qué estas llorando?-decía mientras ahogaba un sonoro bostezo.
-n-no importa-con mi voz quebrada.
-si tú lo dices…-se acostaba nuevamente en la cama y se prepara para dormir.
Pero dijo algo más…
-te escuche gritar...-decía con la voz infantil y adormilada.
Lo mire y me fui de ahí, camine hasta mi habitación. Me recosté en mi cama y mire el techo por largo tiempo, las lagrimas dejaron de fluir, mis ojos me ardían.
Me pare y fui al baño de mi habitación, me vi en el espejo. los ojos los tenia hinchados y rojizos, mi piel más pálida, mi cabello estaba revuelto: me veía demacrada.
Mire el reloj…eran las 5:30 a.m.
Era temprano pero no podía dormir.
Me puse mi bata y las sandalias, fui a la terraza.
El cielo era azul y habían solo algunas estrellas brillando, se distinguía algunos rayos de luz, muy pocos.
Me amarre el cabello, y cerré la ventana.
Tenía que inscribir a shisu en el kindergarden, la iba a pasar bien, tendría amigos y no estaría solo cuando yo estuviera en el trabajo.
Sin darme cuenta ya eran las 9:00 am. Tome la toalla y me metí en el baño, el agua causa un efecto muy fuerte en mí, es mi elemento, el agua me relaja.
Me envolví en la toalla y sin salir del baño, le puse crema a todo mi cuerpo, con la toalla que tenía en el pelo lo seque, me peine la casquilla dejándola perfectamente alineada.
Salí del baño con la toalla puesta y me vestí con unos jean gastados y mi chamarra sin cierre la cual me quedaba enorme, me llegaba hasta la mitad del muslo era de color gris y con letras grandes rojas escrito la marca.
Camine hasta la cocina y prepare el desayuno.
Desperté a shisu. Nos sentamos y comimos en silencio, le dije que tenia que ir a bañarse.
La mañana se paso rápido, después de almuerzo le pregunte a shisu si quería ir a alguna parte, comento que había una linda plaza cerca del departamento.
Me cambie de ropa rápidamente y salimos.
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estábamos en una banca.
Shisu había estado jugando, mientras estaba comiendo una paleta.
Movia sus piernas para todos lados.
-shisu, ¿sabes que es el kindergarden?-
-mmm…no-
-es un lugar donde enseñan y hacen amigos-
-¿de mi edad?-
-si-
-seria entretenido-decia mientras daba una lamida a la paleta.
-aja, te inscribiré mañana, ¿si?-
-¡si!
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La noche llego rápidamente, pero no podía conciliar el sueño, mis ojos estaban abiertos recordando la aparición de mi madre y el mensaje que me había dado.
Me sentía extraña, ya había cambiado, pero…¿Por qué quería que retrocediera? Me había costado mucho llegar donde estoy sin embargo ella quiere que vuelva a ser la niña boba que se sonrojaba por todo, que balbuceaba y apartaba la mirada.
Cambiar...
