Esta historia no es mía yo solo estoy adaptando con los personajes de Candy y Terry y la historia "El Mejor Amigo de mi Papi." Es de Gia Blue.

Abstenerse de leer personas sensibles y menores contiene mucho lenguaje fuerte sobre aviso…. Contenido lemon muy fuerte… solo son dos capítulos, por favor no olviden de dejar sus comentarios….

Capitulo Tres.

Terrence, agarra mi culo, atrayéndome más cerca. Frota sus labios sobre mi vientre, sus dedos van a mi coño, tentando mis labios más bajos. Me oprimo contra él, volviendo su pantalón, buena y húmeda con mi crema.

—Siéntate sobre el fregadero —Ordena.

Me alejo, más que lista para su boca sobre mí. No he tenido una buena ronda de sexo oral en un rato.

Caigo sobre la esquina del fregadero y abro mis piernas ampliamente. Gime otra vez ante la vista de mi coño. Como le había dicho, me rasuro hasta que queda liso. Separo los labios de mi sexo, exponiéndome hasta que el aire frío toca cada parte lugar secreto, hasta que estuve segura que veía mi pequeño agujero rosa. Dios. Un pensamiento repentino hace que mi corazón palpite. Si el Sr. Grand chéster, fuera tan grande como se sentía, ¿realmente encajaría en mi coño pequeño y apretado? Me gusta una polla grande. Sin mentiras. Me gusta la sensación de ser estirada y Tengo este enorme vibrador que llamé el Sr Es de 33 cm de largo y me ha hecho chorrear muchas veces si lo atasco y toco mi cerviz, masturbándome profunda y dúrame tenido muchas horas divertidas con mi ex enamorado. cuando mis padres no estaban en casa. Incluso aunque mi ex enamorado, es divertido, nada vence a una polla real. Es dura, pero flexible mismo tiempo. Además, adoro cuando los hombres me follan tan profundamente que puedo sentir sus bolas presionando contra mi clítoris. La manera en que su vello púbico contra la piel desnuda y sensitiva que puede hacerme correr y correr. El Sr. Terrence, hace un ruido en su garganta.

—Rosada y linda —Me dice. Mi corazón se hincha con orgullo. De acuerdo, mi coño también.

Frota los labios de mi sexo con sus dedos antes de bajar su cabeza y lamerme, su lengua viajando del agujero al clítoris. Dulce Jesús y María. Lo que hizo envía un alto octanaje lujuria a través de mí. Maúllo como una gatita mientras me come como un profesional. Sin prisas, realmente tomándose su dulce tiempo como si estuviera saboreando fruta probadura. Mordisquea, chupa, lame y magulla los labios de mi sexo con sus dientes. Tirando. Pellizcando. Probando. Saboreando y sacando más de mi jugo de mi coño. Me gusta un poco de dolor. Su lengua está en todas partes. Sobre mi clítoris. Sobre mi apertura. En mi interior.

_ Dios. Estoy delirante. El placer es increíble y enredo mis muslos alrededor de su cabeza mientras me aseguro en la esquina del fregadero con una mano. Me lleva incluso más le puedo creer que su lengua pueda llegar así de profundo, pero no voy a quejarme. Incrementa su ritmo, dándome todo lo que necesito y estoy elevándome más, el placer derrama, a través de mí. Y solo sigue subiendo, mi cuerpo estremeciéndose con cada respiro, el éxtasis llegando más. Incrementa su ritmo, la lengua trabajándome más duro y dándome.

—Estoy cerca. _ Tararea contra mi clítoris, las vibraciones viajan a través de mí y mis nervios se encienden, empujándome sobre el borde hasta que estoy corriéndome, gritando nombre. No, no solo su nombre. Su primer nombre sale de mis labios.

— ¡Terry!

El Sr. Terrence, gruñe contra mi coño lamido continuando, follándome hasta que me corro una segunda vez, mi cuerpo estremeciéndose y temblando con placer. Lame mi coño, y m cubren su cara.

—Te... —Sollozo—. Oh, Te…

Lanza su lengua contra la capucha de mi clítoris.

—Te gusta. —Su voz es brusca, sexy y necesitada—. Pequeña zorra sucia.

—Joder sí —Estoy sin respiración, jadeando.

Se inclina hacia adelante, la boca abierta, pero lo detengo.

—Quiero chuparte la polla.

El Sr. Terrence, se congela por un momento, luego se levanta, se desabotona su cinturón. Me deslizo del mostrador y hago sus manos a un lado para ayudar, tirando de sus vaqueras vez abiertos. Mi boca se hace agua cuando veo que es un tipo de hombre comando (2 Que no lleva ropa interior (N. de T.)), su polla balanceándose libre tan pronto su pantalón abajo. Dios. Es tan grande que imaginé que no puedo esperar a tener mis labios alrededor de su polla. Es gorda, gruesa y larga, la cabeza ligeramente más grande que una silabas del Sr. Terrence, con grandes, altas y parecen pesadas. Lamo mis labios, imaginando su sabor. Sin dejar pasar otro segundo, lo empujo hacia atrás hasta que está sentado en inodoro otra vez.

Caigo sobre mis rodillas y no vacilo, tragándolo tanto como puedo, saboreando el primer indicio de almizcle, calor y dulzura salada que emana de su eje. Bajo mí, se sacude y ti cuando envuelvo mi mano alrededor de su polla, masajeando su barra caliente mientras chupo la cabeza de su polla como si mi vida dependiera de ello.

—Oh, Candy hermosa —Toma mi cabello, y un indicio de dolor punzante se funde a través de mí—. No sabía que eras tan buena. Chupa mi polla —Flexiona sus caderas, empujando su exc más profundamente en mi boca.

Lo libero con un ruidoso pop.

—He tenido mucha práctica.

Me da una mirada sorprendida, sus ojos ampliándose, su boca abriéndose. Quizás no creía que yo era sexualmente activa. Incluso aunque soy una zorra de corazón, he engaña muchas personas con mi fachada fría y angelical.

Lo chupo otra vez, queriendo impresionarlo con mis habilidades duramente ganadas. Pronto está jadeando, ambas manos metidas en mi cabello. Su respiración jadeante se ha a una cadena de cortas arcadas mientras muevo mi cabeza de arriba abajo. Amaso sus bolas mientras hundo mi boca hasta que la punta de su polla empuja la parte posterior de la garganta. Estoy enojada porque no puedo tomarlo todo. Es tan largo y grueso que realmente tengo que estirarme para acomodar su alarmante circunferencia.

—Eso es, chupa mi polla gruesa —Sus dedos se entierran más profundo, como si me urgiera a tomarlo todo, darle más—. Tómala.

El pecho del Sr. Terrence, se levanta, la expresión en su cara se endurece como si estuviera tratando duramente de evitar su orgasmo. Y no quiero que se corra todavía. No antes d haya tenido su polla en el interior de mi coño. Profundo. Duro. Una y otra vez. Le doy una última chupada larga y saco la polla de mi boca y me levanto para montarlo a horcaja

Debe haber adivinado qué va a pasar, el tiempo, la expresión de querer en su cara se vuelve preocupación. Las dudas probablemente están arrastrándose de nuevo a su mente, lo calmo.

—Te quiero. Te he querido por mucho tiempo. Profundo y duro en mi coño. No quiero irme de casa antes de que te tenga.

— ¿Irte de casa? —Su voz es profunda y ronca, su polla todavía dura entre mis muslos.

—Voy a Lakewood, este otoño —Giro mis caderas, lanzando un gemido desde el interior de su pecho, y mi coño se contrae, doliendo por tenerlo en mí. Su expresión cambia de autor a compresión nueva ante por qué repentinamente estaba atrapándolo en mi baño. Una brizna de angustia destella sobre su cara, pero se recupera rápidamente, mordiendo su l inferior cuando giro mis caderas.

Sin que otro momento pase, aplasto mi boca contra la suya, besándolo.

—Te necesito. Fóllame, por favor —Arqueo mi espalda y me muevo hasta que puedo estrujar los labios de mi coño sobre sus bolas, luego lentamente avanzo poco a poco a lo la eje duro y venoso hasta que alcanzo la punta, muevo mis caderas y baño la cabeza de su verga con mi crema. Vuelvo a bajar hasta sus bolas, poniéndolo húmedo y lustrado con mis jugos. Como un éclair (3 Una clase de pastelillo alargado (N. de T.). Pero me gusta este más que cualquiera de una pastelería. El Sr. Terrence, sisea en placer, su cabeza cayendo hacia at ojos se cierran.

En la vida cotidiana es un hombre tranquilo. Calmado. Culturizado. En el sexo, es exigente con un toque de suciedad. Y adoro las charlas lascivas. También me alaba, alternando decirme lo bien que lo hago sentir y lo sucia que debo ser por tentarlo. Saboreo cada palabra. Especialmente cuando agarro su eje y lo posiciono en mi entrada. Una mirada soñadora, filtra en sus ojos mientras bajo sobre él, tomándolo centímetro a centímetro grueso.

Mi coño se resiste primero, pero estoy determinada a tomarlo todo. La cabeza se su polla me abre, un dolor inicial se instala seguido por la sensación de estiramiento que podría ser aditiva. Jadeo cuando mi coño traga la punta. Inhalo una bocanada de aire, luego me hundo hasta que mi coño engulle su erección completa y rígida. Nuestros pubis se bes bolas rozan mi perineo y me deleito con la sensación de ser llenada por él. Duro. Caliente. Palpitante. Jodida polla gruesa en mi coño.

Le sonrío y lo beso, mis labios solo rozando los suyos. Lo tengo. Finalmente lo tengo después de todos estos años de deseo. Me muevo arriba y abajo, follándolo con empujes los superficiales.

Mis tetas rebotan mientras me muevo, mi respiración jadeante acoplándose con la de él.

—Toma mi polla, Candy, Tómala toda. Me empujó hacia abajo y él gime mientras yo grito. Nos besamos mientras lo cabalgo como una vaquera. Y él es un semental muy bueno.

El Sr. Terrence, agarra mi culo y tira de mí hacia abajo con fuerza, forzándome a gritar. Gira sus caderas como si estuviera buscando una penetración más profunda, pero ya estoy estirada y marcada más allá de mi imaginación. Oh, joder cuánto adoro esto. Mi clítoris se frota contra la piel por encima de su polla, su vello púbico tentando mis labios desnuda, verga tocando todos los lugares secretos en mi coño.

El Sr. Terrence, jadea.

—Necesitamos más espacio. Vamos a tu cama. Quiero follar este coño más duro.

Empujo hacia abajo una última vez, mi espalda arqueada y mis manos aseguradas sobre sus rodillas detrás de mí. No quiero dejarlo ir. Me levanto un poco y luego empujo hacía de nuevo, girando mis caderas, sacando un poco de placer antes de que ceda.

—Bien. Lo que sea que hagas, no pares. Te sientes tan jodidamente bien.

—Te sientes tan malditamente bien también, nena.

_ Nena. Me gusta la manera en que me llamó "nena". Tan intimo como si fuera su amante verdadera. Disfruto las charlas lascivas, pero también me gusta esto. Él ya no piensa que soy una niñita. Enreda sus brazos alrededor de mi cintura y usa su otra mano para soportar mi peso, agarrando mi culo. Me levanta, abre la puerta del baño, y camina hacia la c coño se aprieta alrededor de su polla con cada paso, aumentando mi placer. Mi espalda golpea el colchón y luego él está sobre mí, su polla todavía profunda dentro de mi coño. mis músculos, presionando su barra dura.

Gime, apretando los dientes, seguido por un rugido profundo que puedo sentir de la cabeza a los pies.

—Chica traviesa —Empuja más profundo, golpeando sus caderas y meciéndose, mis tetas se mueven.

—Azótame —Gimo, joder, se siente tan bien—. Soy una chica traviesa y merezco una azotaina —Lo quiero, lo anhelo, tomaré lo que sea que me dé.

El Sr. Terrence, palmea mi muslo exterior, el delicioso picor se desliza a través de mí y mi coño se pone incluso más húmedo alrededor de su polla dentro de un latido de corazón, notar que su polla está bañada en mi crema.

—Dios. Te gusta ser azotada, ¿no? Zorra sucia.

—Sí. Me gusta una buena azotada. O dos —Aprieto mis piernas alrededor de él, su eje todavía duro en mi coño.

Balancea su brazo y su palma conecta con mi culo, una palmada dura y firme. Tiro mi cabeza hacia atrás, desnudando mi garganta, retorciéndome, mi cuerpo temblando de placer y dolor y no puedo contener mi sollozo. — Oh, Terry Eso se siente tan bien. Fóllame, fóllame ahora. Golpea su polla dentro de mí y me folla como un hombre demente, su verga golpeando mis terminaciones nerviosas sensitivas, mi punto G cantando y tentándome más cerca acorrerme.

—Fóllame fóllame fóllame…. —No puedo dejar de rogar, de querer.

—Tómala —Palmada—. Toma mi jodida polla —Está empujándome, cada vez más y más rápido.

Adoro su polla gruesa y gorda. Y adoro ser follada por un hombre que sabe cómo usar su verga. Agarro su cara y lo beso. Él envuelve mi cabello alrededor de su mano, halándolo mientras me besa con el mismo calor. Su lengua empuja entre mis labios, follando mi boca de manera que está follando mi coño. Mi cuerpo se aprieta como un arco, mis manos vagando a sus hombros, mis dedos enterrándose en su piel mientras sus jodidos empellones empujan a correrme, el placer levantándose duro y rápido. Ya no puedo controlar mi cuerpo, mi coño se aprieta alrededor de él como si rogara por que fuera más profundo.

Mi orgasmo me golpea en el interior, siguiendo su camino a través de mis venas y robándome la respiración. Me corro tan duro que chorreo, mis jugos bañando su verga y él no de mis talentos de chica, jurando en asombro.

—Eres una de esas…

—Sólo si alguien me folla bien y duro —Entierro mis uñas en sus hombros, inclinando mis caderas para encontrar su próximo empuje—. Y tú me follas más que bien con esa polla gruesa.

—Nena —Golpea en mi interior—. Mi jodido coño. Tan mojado por mí —Me besa mientras empieza a machacar su polla en mí con empujes firmes.

—Oh —Maúllo otra vez. Acaba de hacerme correr, pero quiero hacerlo otra vez. Si sigue así, voy a tener que cambiar mis sábanas. Lamo sus labios, chupo su carne inferior—. Es sorprendente. He soñado con esto por mucho tiempo. Tenerte así. Dentro de mí.

Sus ojos cafés se establecen en los míos, una expresión de incredulidad destellando sobre su cara.

— ¿De verdad?

—Joder sí. ¿Tú no?

—Yo… —Traga saliva con fuerza—. Pensé en ello. Pero no podía entretenerme con mi fantasía. Eres prohibida.

— ¿Quién dice?

—Tu papá…

Lo detengo. No quiero escuchar sobre mi papá mientras estoy llena con su verga.

—Todos tienen un secreto, y este será el nuestro —Engullo su polla con mi coño otra vez.

Él gime en respuesta. Parece que no puede ser objeto de burla.

—Mierda. Nena. Joder.

Me meneo bajo él.

—Haz que me corra. Me follas tan bien.

El Sr. Terrence, gruñe y me martillea con su polla, rápido y duro, hasta que estoy viendo mariposas pululando en mi visión. Dios. Es el cielo. Murmuro, urgiéndolo a que me tome me toco hasta que un violento clímax me acecha. Floto en una tierra de locura mientras él sigue ritmo, retirándose y avanzando, llenándome una y otra vez.

Cuando finalmente floto de vuelta a la realidad. Me doy cuenta que hace muecas, su cuello apretado, su cara tensada y puedo decir que está por correrse.

—Córrete en mi boca. O en mis tetas.

Se retira de mi coño y bombea su polla, apuntando la cabeza hacia mi pecho. Abro mi boca, la lengua afuera, esperando por la deliciosa crema que llena mi ocluir favorito, una vez. Dos veces. Y chorrea, chorros de semen salpican mi boca, mi barbilla y gotean por mi cuello. Grita mientras se corre. Un hombre adulto gritando, la música más hermosa de mis oídos.

Recojo el semen con mi dedo y lo deslizo entre mis labios, saboreando el sabor dulce salado, la textura cremosa. Adoro su esencia y me inclino hacia adelante para amamantar hasta que no queda nada. Mientras se suaviza, lo libero.

Sostengo su mirada, mi lengua saliendo para capturar cualquier gota persistente de mi nuevo placer favorito.

—Gracias —susurro, mis labios frotando la piel sensible—. Por hacer mis sueños realidad.

Él no pareció esperar mi agradecimiento sentido. Acaricia mi cara, una caricia gentil, y sonríe antes de excusarse para ir a limpiarse en el baño.

Me muevo mientras está lavándose las manos en el fregadero y salto en la ducha, dejando que el calor me relaje mucho más.

Una vez terminada, abro la cortina y me doy cuenta que el Sr. Terrence, se ha ido.

Sin despedidas ni nada. Pero no había esperado que se quedara aquí tampoco. Apuesto a que en el fondo estaba siendo sacudido por mis maquinaciones para meterlo en mi cama.

Quizás lamenta caer por la tentación que presenté. Follar a la hija de su mejor amigo. Lo que lo hace un viejo lascivo.

Pero yo no lo lamento. Obtuve lo que había querido por tanto tiempo. Soy una zorra astuta. El tiempo se mueve y los días pasan sin indicio del Sr. Terrence, deteniéndose en casa.

Mamá lo invita para la usual cena de domingo, pero él declina, siempre diciendo que tiene diligencias.

No lo echo de menos. Sería lindo verlo una última vez antes de que empiece mi primer semestre en Lakewood.

La noche antes de que me vaya a la universidad, me despierto en medio de la noche y encuentro a alguien en mi cama. Una mano cubre mi boca antes de que pueda gritar. Abrí mis ojos, no puedo ver nada en la negrura que me rodea. Mi corazón palpita, no puedo escuchar nada más que el latido en mis oídos.

—Shhh. Soy yo —susurra él.

Mi corazón da un latido. ¡El Sr. Terrence! ¡En mi cama! Gracias, hada del sexo. Me muevo a tientas en la oscuridad agarro su cara, aplastando mis labios sobre los suyos, besándole hambre que no sabía que poseía, tomando todo lo que me había perdido. Gracias, joder, porque él me besa de vuelta. Nuestras lenguas se enredan, probando, saboreando hasta quiero derretirme como mantequilla. Nuestra respiración es acelerada cuando finalmente apartamos nuestros labios.

Acaricia mi mejilla.

—Lo siento. No quería desaparecer de ti. Estaba confundido. Tu papá va a matarme si alguna averigua lo que sucedió... Pero no puedo sacarte de mi mente. Tenía que verte un más antes de que te fueras. Sentir tu coño alrededor de mi polla. Una vez, nena. Déjame tenerlo. —Su voz es tentadora, suave y seductora. Mi coño duele y se vuelve pesado con palabra susurrada. —También estaba esperando verte antes de irme.

El Sr. Terrence, sonríe, frota sus labios sobre los míos, haciendo que mi corazón aletee como una mariposa.

Con los ojos ahora acostumbrados a la oscuridad, miro alrededor de mi habitación. Mi puerta todavía está cerrada desde el interior. ¿Cómo entró?

Debe haber leído mi confusión. Su voz es baja, probablemente así no despertará a mis padres durmiendo en la habitación principal al final del pasillo.

—Tu ventana está abierta.

Lo olvidé. El Sr. Terrence, es un comando especial, un hombre que es un maestro en entrar a hurtadillas en lugares prohibidos y peligrosos sin ser detectado.

Besa mi cuello, sus manos vagando por un momento antes que se dé cuenta que estoy desnuda bajo mi manta. Me había masturbado con él, antes de quedarme dormida.

—Dios —Su voz en un susurro ronco. No dudo en tentarlo.

—Quítate la ropa y únete a mí. La puerta está cerrada y mis padres tomaron valium antes de que fueran a la cama. No nos escucharán, incluso si hay un terremoto. Pero es que no hagamos mucho ruido. Solo por si acaso —Acaricio su cuello, mis dientes mordisqueando el lóbulo de su oreja.

El Sr. Terrence, se levanta y se desviste, tirando toda su ropa negra y dejándola caer en la alfombra. Realmente había estado listo para este ataque a hurtadillas. Pronto, se desliza cama conmigo, su cuerpo cálido y desnudo contra el mío. Sin ropa, nada que evite que acaricie su piel lisa.

Adoro acariciar sus bíceps tonificados, sus abdominales. La polla gruesa y gorda del Sr. Terrence, está dura y lista.

— ¿Qué es esto? —Encontró —. ¿Has sido una niñita mala?

No soy alguien que se avergüence por ser una zorra, pero siento que mis mejillas se sonrojan.

—Estaba sola. Y caliente.

—Hmmm —Lleva a su boca y lo lame—. Adoro el sabor de tu coño.

— ¿Sí? —Me excito y me recuesto, abriendo mis piernas—. No me molestarían unas lamidas.

El gruñido de felino que amo sale de él.

—Más amplio. Dame lo que quiero.

Un segundo después, el Sr. Terrence, se establece entre mis piernas, su lengua dando golpecitos y tentando, comiendo mi coño, como si yo fuera el placer más sabroso que alguna tenido. Araño las sábanas, agarrándolas, retorciéndome de placer.

Ya he tenido dos orgasmos con el Sr. Amigo, esta noche. Habían sido buenos. Normales y lo suficiente para liberar algo de mi tensión. Pero no habían sido el Sr. Terrence. Él sabe comer a una mujer hasta que estoy balanceándome al borde del éxtasis. Estoy allí, en la punta del orgasmo, alcanzando y estirándome por él como si fuera a morir si no me conociera, gruñe contra mi coño, su lengua follándome, lamiendo, dando golpecitos y mordisqueando mi clítoris. Cuando toma algo de carne llena de nervios entre sus labios y chupa, me puse sobre él, mi cuerpo tensándose y relajándose en oleadas. Cada nervio está vivo y cantando.

Cuando finalmente vuelvo a ser yo, mi mirada choca con la suya, y él casi gime haciéndome pensar que está decepcionado porque no chorreara por él.

—Necesito una polla —le digo.

—Vamos a intentarlo con esto —Empuja al Sr. Amigo en mi coño y lo enciende. Sin preámbulos y directo a la parte buena.

Me sacudo, mi cuerpo tenso, el zumbido familiar de mi juguete aliviándome. Mi vibrador es uno de los caros. No hace ningún ruido que pudiera revelar que alguien secretamente teniendo algo de diversión sucia. Pero revolotea en mi interior, entregándome la sensación pecaminosa que siempre anhelo. Me retuerzo mientras me folla con el mejor amigo mi ex enamorado, Dios. Esto es bueno. Pero Terry, es un vibrador grande y no puedo tomarlo todo. Incluso cuando lo meto y la punta besa mi cerviz, es solo la mitad de su longitud.

El Sr. Terrence, trabaja con el vibrador hasta que estoy llena. Está jugando con el interruptor, causándome más vibraciones poderosas que se precipitan a través de mí. Lo frota y lo mi interior de una manera que puedo sentir otro clímax retumbando hacia mí. Éste baila a lo largo de mi columna, rodeándome como si fuera un gato de selva listo para saltar. musculo tenso, apretado y a punto de estallar mientras se construye, arrastrándose, corriendo y bailando hacia el final.

Esta historia continuará.

Una historia hermosa que es una adaptación a la novela el mejor amigo de mi papi, de la autora Gia Blue, Reto por imagen, así como el Reto Terry fan a las bellas imagines a las dinámicas de los grupos de Terry Grand chéster, Muchas gracias por los que leyeron, gracias por los que me dejaron un comentario, pero por favor no olviden dejar sus comentarios.

Disculpa si tuve un error ortografico.

Especialmente agradecida a Noelia Graham por esas bellas ediciones.

Se cuidan y me despido con abrazo a la Distancia.

Maggie Grand.