Capitulo III. Redescubrimiento: Una verdad aterradora, BiBi
Capitán… ¿Encontraron a mi madre? —
Fueron las palabras de la pelinegra quien caminaba detrás de la rubia quien temblaba de miedo mientras sostenía su arma, la pelirroja era la guía del grupo ya que era la única que conocía la ruta correcta para llegar al ala médica pero aquí la cuestión era la siguiente: ¿En su camino encontrarían más de esas cosas? ¿Qué sería lo que hallarían en la zona donde su madre es la líder? ¿Estaría buscando acaso una cura para esa "infección"? Si es que se lo podría llamar así a esa extraña y retorcida mutación de origen hasta ahora desconocido. Tantas preguntas y más respuestas que interrogantes, incertidumbre, desesperación, angustia, pánico era todo lo que en ese momento esa sub unidad sentía… incluso la líder Eli Ayase, una chica de gran temperamento disciplina y temple inquebrantable al estar rodeada en ese entorno lúgubre, donde había sangre y restos por doquier, peor aún en medio de una gran oscuridad que dicho sea de paso era el mayor de sus miedos estaba a punto de quebrarse, de caer en un estado de pánico alarmante.
Capitán Ayase… por favor cálmate… ya estamos cerca…. — La pelirroja apuntaba hacia todos lados con su linterna y su arma mientras las otras caminaban de cerca haciendo lo mismo.
Lo… lo… siento… pero es que… ¡¿Qué es eso?! — Como loca empezó a disparar a la nada, aparentemente su estado mental critico le estaba jugando bromas haciéndole ver cosas que no.
¡Por dios capitán! Vas a matarnos! Peor aún a llamar más de esas cosas…. — Refunfuñaba la pelinegra quien la veía con un gesto demasiado molesto.
Y dicho y hecho, de entre las paredes metálicas, el techo, en lo más profundo de los pasillos se escuchaban los bramidos de esas cosas como si estuvieran alertas, o a la espera simplemente de que bajaran la guardia para poder alimentarse de ellas en un descuido. Por lo que no esperaron mucho para salir corriendo despavoridas de ahí escuchando como pasos rápidos se acercaban a ellas caminando por los pasillos sin mirar a atrás en ningún momento ni sería su intención hacerlo hasta que en su trayecto llegaron a un pasillo el cual tenía el señalamiento "ala medica" con una flecha señalando al fondo dándose cuenta que en ese pasillo había una sustancia viscosa y pútrida en todas las paredes que a duras penas unas luces parpadeantes en los techos dejaban a su vista el horror de ese entorno, pero la situación no acabaría con eso… no señor ya que al estar más cerca de las puertas algo vieron que las dejo completamente frías, era indescriptible tan solo mencionarlo….
Por amor de dios… ¡¿Qué está sucediendo aquí?! — Está a punto de volverse loca la pelirroja, la desesperación la estaba dominando.
Maki cuidado! — la menor pelinegra la empujo, hacia un costado ya que estaba a punto de golpearle una bola de ácido o eso era lo que parecía
Lo que les ataco fueron 2 aparentes personas mutiladas de donde termina el abdomen para abajo, estaban pegadas a la pared con algún tipo de baba y que al darse cuenta de su presencia comenzaron a chillar de manera ensordecedora abriéndoseles el estómago para dejar salir una especie de bolas de ácido mientras sus vísceras se esparcían por los suelos de manera tan desagradable. Para después esas mismas bolas sacaran un tentáculo hacia arriba que comenzaría a dispararles pequeños chorros de una sustancia viscosa que roería toda sustancia física que tocase además de que esas "personas" seguían quejándose de manera tan desesperada, pero era simplemente imposible que aun siguieran vivas no después de que les cortaran medio cuerpo y sus entrañas se esparcieran por todos lados.
Las chicas tuvieron que cubrirse detrás de un contenedor que estaba tirado a unos metros de ellas mientras los tentáculos seguían disparándoles y saliendo más a cada instante estando acorraladas.
Capitán ¡Que hacemos! — La menor de las 3 seguía disparando esperando alguna orden de la rubia quien no atinaba a reaccionar. — ¡Responda! —
Lo siento… capitán — En ese momento un ruido se escuchó alertando a Nico, pero no era de algún enemigo sino de Maki habiendo abofeteado a Eli para que saliera del trance.
Que… paso… — Finalmente volvía en si la rubia mirando a sus compañeras perdida de la situación en la que estaban.
El ala medica esta adelante, pero la entrada está bloqueada por esas cosas… que hacemos… — Se estaba desesperando Nico quien disparaba a esas cosas que a pesar de ser derribadas no dejaban de salir de las entrañas de los que estaban en la pared pareciendo recipientes donde se incubaban.
La rubia comenzó a analizar la situación, la zona estaba completamente bañada en una sustancia asquerosa, pero podía ver en las paredes unos dispositivos que activaban el modo de descontaminación en toda el área, pero había un problema sus armas no eran de largo alcance y tenían que forzosamente estar a menos de 5 metros de distancia para poder activarlas con un disparo. Con todas esas cosas disparándoles sería más que imposible lograrlo, era seguro que antes de siquiera intentarlo un tiro las mataría al momento siendo un plan arriesgado pero su única salida así que se replegaron para poder ver un camino o manera de lograrlo.
Nico, Maki, necesito que sean mi retaguardia y la distracción para poder llegar a los sensores de descontaminación, solo así esas cosas morirán — Determinada a hacerlo se comenzó a acercar disparando hacia los monstruos de un solo tentáculo. — Ahora! Nico cúbreme atrás… Maki distráelos! —
¡A la orden! — Dijeron al unísono
La rubia daba saltos y movimientos en zigzag para esquivar disparos y golpes de los tentáculos mientras Maki les gritaba para llamar su atención, sincronizada mente Nico les disparaba dándoles tiros certeros que los harían pedazos siendo aún insuficiente para lograr su objetivo. Por lo que en un momento corrió a toda prisa acercándose a los que estaban adheridos a las paredes moviéndose como locos soltando unos disparos certeros a los censores que activarían automáticamente el modo de descontaminación saliendo de unos ventiladores un gas que seria flameable para esas cosas que se incendiaban rápidamente soltando chillidos de agonía hasta que finalmente se terminaron muriendo dejándoles el camino libre, por suerte el gas no les afectaba a los humanos en esa nave.
Exterminando la amenaza y estando seguras de que no habría más ataques sorpresas se acercaron a las puertas del ala medica tecleando un código Maki para que esta se abriera instantáneamente descubriendo una carnicería literalmente ahí dentro.
Había cuerpos muertos, unos enteros… otros mutilados, las paredes llenas de sangre, baba y sustancias asquerosas camillas destrozadas y en otras personas vendadas de la cabeza u otras partes del cuerpo agonizando o peor aún sin un miembro y lo más sorprendente de todo es que no había ni una sola enfermera… las luces parpadeaban nuevamente dándole un toque más tétrico al lugar, a su situación a todo en el lugar. Ninguna de las 3 podía entender que tan aterrador podría ser lo que pasara dentro del Otonokizaka.
Ignorando a los heridos y muertos, se dirigieron a lo que sería una pequeña cabina donde de los médicos hacían sus investigaciones para curar cualquier tipo de enfermedad o accidente que pusiera en peligro la integridad física de los tripulantes de la nave pero solamente encontraron todo hecho pedazos por dentro, los cristales que les permitían ver hacia el interior cuarteados y con orificios como si hubieran querido entrar o salir del interior, la sangre estaba igual dentro temiendo la hija de la doctora Nishikino lo peor, desesperada se acercó a la puerta forcejeando sin importarle nada, ni que sus amigas le pidieran que se calmara, ni mucho menos el que intentaran detenerla. Para ella en ese momento lo más importante era encontrar a su madre, viva y a salvo siendo presa del horror y el pánico en el transcurso, mismos que disiparían al ver a una mujer de cabellos rojizos más opacos que los de ella vestida con una bata blanca, ropas ensangrentadas y con un semblante demacrado pero que sonreía al mirarse la mirada violeta con la de su querida hija quien se calmó al darse cuenta que su madre seguía viva.
Maki… hija… estas bien… ¿pero como es que estas aquí? — Se levantó de la silla donde estaba haciendo quien sabe qué.
¡Madre! ¡Me alegra que estés bien! ¡Vine por ti, para llevarte a casa! — Recargando ambas manos en el cristal, llorando de felicidad en ese momento.
No puedo volver… aún no termina mi misión… Aquí… — Decía cabizbaja, pero volvía a mirarla para sonreír.
Disculpe señora Nishikino… ¿Sabe que paso con mi madre? — Un nudo en la garganta se le formo a la pelinegra que dudosa se acercó a esa cabina.
Está muerta… Yo la mate…. Mate su humanidad para hacerla algo mejor Nico — Con suma frialdad soltó esas palabras que fueron como un balde de agua helada que las paralizo de golpe a las tres, la expresión en la mujer era seria y sin remordimiento alguno.
Ninguna de las 3 integrantes de BiBi podían dar crédito a lo que escucharon, la propia madre de Maki había asesinado a la madre de Nico, sintiendo un escalofrió que les recorrió por toda la espalda, riendo por mero nerviosismo la pequeña de ojos carmín.
Señora… por favor no bromee, en serio donde está mi madre… —
La mujer se acercó a su computadora comenzando a teclear un código que les mostraría una especie de holograma en el cristal de esa cabina mostrando unas imágenes que ninguna de las 3 querrían ver después de todo. Dichas imágenes mostrarían una escena que las marcaria de ahora en adelante en lo que restase de la misión, serian cruciales para poder encontrar el origen de todo esto, una verdad que les costaría asimilar, un descubrimiento aterrador que solamente les daría asco y terror.
Bitácora del ala médica, hace 3 semanas del incidente:
Estarían la capitana de la nave Otonokizaka Minami madre de Kotori, su subalterna Yazawa madre de Nico y la doctora Nishikino madre de Maki en un escritorio viendo unas carpetas donde la pelirroja había hecho una especie de experimentos que eran hasta el momento desconocidos para las chicas, pero podían darse cuenta los gestos de desagrado de las militares quienes aventaron las carpetas hacia la doctora sonando demandantes y severamente disgustadas ante lo que hacía dicha mujer quien no mostraba estar intimidada por las reacciones ajenas.
Nishikino ¡Te has vuelto loca! Porque experimentar con los tripulantes de la nave… ¡¿Estas consciente del peligro que pones a todos?! — La peligris mayor se exasperaba por lo que había leído.
Doctora… Esa cosa que ustedes los médicos y científicos descubrieron en el planeta X es demasiado peligrosa, usar lo que considera ADN o genes solamente matan a nuestros tripulantes, los vuelve locos… se da cuenta de lo peligroso que puede ser eso. si eso llegara a manos equivocadas seria el fin de la raza humana — Sonaba más serena pero claramente estaba de acuerdo con su superior.
El arca es un obsequio de dios…. Al descubrirla en ese planeta, tuve una visión… un designio de él, en el cual me otorgaba la misión de hacer que su creación pudiera trascender a un plano más evolucionado… ¿es que acaso no tienen fe? — La pelirroja sonaba muy serena para lo critica de la situación.
¡¿Fe?! ¡Eso es homicidio! Nuestra misión era descubrir si ese planeta era sustentable para que la humanidad en algún momento pudiera asentarse ahí y hasta ahora no nos das resultados… — Golpeaba el escritorio violentamente, perdiendo los estribos Minami.
Encontramos algo mejor… la llave para la creación de nuestra raza — De manera extraña sonreía la pelirroja quien se paraba para encararlas frente a frente. — Si piensan que me detendrán están muy equivocadas, podemos ser amigas, pero en el trabajo solo compañeras, así que por favor déjenme hacer mi trabajo, yo sé lo que hago…
Ya no lo soporto mas Minami quien se levantó para desenfundar una pistola de dardos laser que servirían para aturdir a cualquier objetivo peligroso apuntando a la yugular de la doctora que no se inmuto, solamente se quedó quieta en su posición mirándoles fijamente como esperando que le disparara o algo por el estilo, pero eso jamás llego porque de la nada ella tecleo un control que abría unas compuertas en las paredes que dejaba ver en unos contenedores con agua a unos seres humanoides que estaban luchando por salir, con grandes garras en las manos, de aspecto aterrador y hambrientos de carne, por como golpeaban los cristales de los contenedores que estaba agrietándose liberando el agua del interior.
Vas a dispararme… hazlo o mis creaciones terminaran por detenerte… decide rápido… — No cambiaba de semblante la mujer.
Miami ya desesperada en ese momento, disparo un cartucho paralizante que golpearía casi seguro el cuello de la pelirroja, pero en tan solo segundos una de esas criaturas se liberó rugiendo con fiereza caminando amenazante hacia Yazawa y la capitán quienes comenzaron a dispararle sin hacerle ningún tipo de daño. Su consistencia era dura, ya que las balas no le hacían daño alguno porque eran tragadas por la piel de ese ser quien solo movía sus garras y abría la boca mostrando sus afilados dientes amenazantes hasta que de un salto hacia la peligris quien lucho inútilmente por su vida porque solamente en cuestión de segundos su atacante le abrió el cuerpo desde la entrepierna hasta el cuello alimentándose de sus órganos internos desangrándose muriendo al instante.
La mayor pelinegra muerta de pánico y desesperada apunto a la asesina dispuesta a matarla temiendo a su vez que al hacerlo la criatura tomara represalia de eso, cosa que no lograría hacer porque en ese momento la otra criatura salto sobre ella tirándole al suelo para simplemente morderla en el cuello arrancándole la piel dejándola completamente adolorida estando detrás de la pelirroja como un perro guardián obediente.
Que… ¡Que me hiciste maldita! — Se tomaba el cuello la subalterna estando tirada en el suelo adolorida.
Solo te convertiré en una raza superior, lo que dios tanto desea que exista— Daba la orden a los enfermeros para que la tomaran en brazos y la metieran dentro de una cámara criogénica.
¡Espera! ¡Qué haces! ¡Suéltenme! — En contra de su voluntad la metieron, golpeando el cristal que era prácticamente irrompible presenciando todos como su cuerpo mutaba gritando de dolor, pidiendo auxilio en agonía hasta que se convirtió en un monstruo gigante atroz que daría miedo de tan solo verlo.
Los gestos de sorpresa, horror, frustración, odio, repugnancia les causaba nauseas en el estómago, la hija de la doctora simplemente no lo creía, era simplemente imposible que su madre una mujer tan buena, atenta con sus pacientes, tan dedicada a su trabajo hubiera sido la causante de toda esta masacre. Los designios de dios... ¿Acaso era una maldita broma?, dios no sería tan cruel y despiadado para decirle a su madre que creara esas criaturas que podrían extinguir a la humanidad si permitían que solo una de ellas, al menos una saliera viva hacia la tierra eso era algo que ninguna iba a permitir. La pelinegra estaba cegada por la tristeza y el odio que en ese momento sentía por la madre de Maki y levantando su arma le apunto al cristal mientras las otras le gritaban que no hiciera algo estúpido cosa que no funcionaría ya que estaba perdida en su propio dolor que era prácticamente imposible escuchar algo más alrededor de ella… entre cortado y chasqueando los dientes le grito la verdad en la cara.
Asesina…. ¡Asesina… Asesina! — Detono su arma y dada la cercanía rompió el cristal dándole el tiro en el hombro tumbándola de golpe.
Nico! ¡Detente! ¡Es mi madre! — La menor nishikino la empujo haciéndola caer de golpe al suelo interponiéndose la rubia entre ambas.
Nishkino… Yazawa… vámonos de aquí…. Esta mujer a como veo las cosas, perdió la cordura… es imposible que dios le haya pedido hacer un genocidio masivo, esto tiene que ver seguramente con "el arca", hay que reportárselo a la capitán Honoka, vamos…— Las jalaba a las 2 mientras Maki forcejeaba no estando dispuesta a abandonar a su madre.
Es mi madre no la abandonare… — Se acercó al cristal rompiendo en llanto apoyando sus manos en el mismo — Madre… por favor vamos…. Necesitas ayuda. en la tierra te la darán—
Solo vete Maki… o también te matare…. Cumpliré mi misión, aunque tenga que matar a todos mis seres queridos, sobrevive… si es que puedes, ya no importa... yo creare a quienes salvarán a la humanidad y quienes lo rechacen tendrán que morir—
Esas hirientes palabras la habían apuñalado totalmente, bloqueando sus sentidos por completo en un claro estado de shock ya que quien le dio la vida prácticamente la estaba sentenciando a muerte, antes de irse tomaron algunos medicamentos, incluso sustancias que podrían ayudarles si caían infectadas por esas cosas y la mujer mientras tanto volvía a sus cosas tan tranquilamente como si nada hubiera pasado. Nico, Maki y Eli estaban devastadas en ese momento, no encontraban las palabras adecuadas para decir lo que presenciaron… ¿Inhumano? ¿Diabólico? ¿Despiadado? Incluso eso quedaba corto.
Ya estaban a punto de salir de la zona cuando de las paredes salieron rompiendo unas placas metálicas unas criaturas que caminaban en cuatro patas, diminutas que chillaban ensordecedoramente, teniendo una fisonomía demacrada… eran ¿Bebes? Quienes de sus costados sacaban extremidades que disparaban acido como los otros seres. Eran veloces ya que los disparos de las integrantes de BiBi los fallaban hasta que la pelirroja saco de entre sus cosas una granada de plasma que las puso en medio de estos que al detonar los rayos los destazo por completo matándolos para finalmente salir de ahí corriendo hasta una zona donde estuvieran seguras que no se escucharan sonidos sospechosos llegando a un monorriel al cual subieron estando paradas sin decir nada, sin mirarse mientras este hacia su recorrido hacia un punto que ni siquiera se tomaron la molestia de ver, el ambiente se sentía incómodo hasta que la pelirroja golpeo el cristal rompiéndolo cortándose la mano.
Porque madre… porque…. ¡Porque! — Queriendo buscar alguna explicación a algo que realmente no la tenía
Eli por otro lado se comunicó con Honoka explicándole la situación del ala medica además de comentarle que habían encontrado el origen de lo que sucedía ahí, recibiendo una respuesta que no esperaba y esa era que también ella junto a su unidad descubrieron algo que podría darles una idea concreta de lo que mato a los tripulantes del Otonokizaka. La preocupación de la peli jengibre era otra mucho más importante, saber dónde se encontraba una chica castaña que trabajaba en el área de máquinas, Kira Tsubasa Ingeniero quien se encargaba de mantener los motores y sistemas de la nave en óptimas condiciones, la ansiedad a las chicas lentamente les cobraría factura con el transcurso de la misión.
Partes de la verdad se estaban descubriendo, pero aun había cosas que faltaban por saber… algo era seguro, les daría problemas y causaría miedo a flor de piel
Continuara
Nota del autor: ¿Así o más cabrón? Jajaja si les torcí el cuello literalmente a Printemps y BiBi créanmelo Lilly White no va a ser excepción, espero este capítulo les haya tenido a la expectativa , nos vemos en la próxima actualización n.n
