Capitulo VII. Desesperanza en la guardería, una muerte anunciada

El arca roja era una seria amenaza, pero no había tiempo que perder para las tripulantes de μ's ahora la prioridad era encontrar la arca negra para llevarla a la luna ruja donde se el mal de ese obelisco podía ser sellado para siempre aunque el tramo aún era largo y desconocían donde podría estar localizada la original por lo que tuvieron que recurrir a Hanayo para poder localizarla usando un rastreador que conecto a la réplica con unos cables comenzando a realizar algunos cálculos matemáticos en los cuales las ondas magnéticas de ambos obeliscos estarían emitiéndose al unísono para cuadrar una ruta la cual pudieran seguir para encontrarla. Lo único que no tenía previsto la castaña era que la original se encontraba en la cubierta de vuelo de hangar abriendo los ojos con claro asombro mirando a las demás chicas que estaban expectantes a las palabras que esta pudiera darles a continuación.

No puede ser…. — los ojos violetas de la hacker estaban impactados.

¿Qué sucede Hanayo? — La segunda al mando y líder de la sub – unidad BiBi se acercó a la susodicha observando lo mismo que estaba viendo y que la tenía tan asombrada — Esta… ahí…. entonces… aún existe esperanza…—

¿Qué sucede Hanayo, Eli? — La peli azul se acercaba a ella con cierta duda en su semblante.

Tranquilamente su compañera les mostro a los 6 restantes en donde se encontraba la original comenzando a sonreír con alivio, su boleto de salida y su objetivo estaban en el mismo lugar así su misión tendría un final, pero no debían celebrar demasiado temprano porque en el camino debían pasar por la guarderia, la sala de máquinas, y finalmente cubierta de vuelo. Por lo que tomaron sus armas comenzando a salir del lugar donde estaban para subir por un ascensor en el cual no tenia y las únicas luces que brillaban en la de los controles pasando algunos minutos para finalmente llegar a la primer zona: "La guarderia".

Podría decirse que era un lugar tranquilo y apacible donde se podía respirar el aire pacífico y maternal si no fuera por el hecho de que todo estaba pies arriba, había rastros de sangre por doquier, no había ni una sola luz que iluminara el lugar, comenzando a caminar por la zona recorriendo algunos cubículos que eran pequeños salones donde personas jugaban con niños ya que habían mesas y juguetes regados por el suelo pero los rastros de sangre se esparcían por cada rincón además de que ese olor a muerte al que ya estaban acostumbradas era sumamente pesado poco a poco fueron viendo cada cuarto, cada puerta pero no encontraron algo que pudiera representar cierto peligro.

Al parecer… el lugar está en completa soledad…. — Decía una peli morada que era seguida por sus subordinadas.

¿Aquí había niños cierto?... ¿Qué sucedería con ellos? — Inocentemente una peli naranja que caminaba sigilosamente iluminando cada rincón con una lámpara en mano y apuntando con su arma tenía esa duda

Dios santo… de tan solo imaginarlo… me da escalofríos…. — La pelinegra no pudo evitar sentir nostalgia al pensar en sus pequeños hermanos pequeños, pero a la vez escalofríos de pensar que los niños de este lugar pudieron haber resultado muertos de las peores maneras o simplemente transformados en esas criaturas.

De la nada escucharon el balbuceo de un bebe sacándoles un susto que casi les hace tener un infarto en ese lugar, dicho sonido provenía de la pequeña sala de cunas donde los recién nacidos eran observados por unos días antes de ser llevados a la guarderia y acelerando el paso las chicas llegaron a un pasillo el cual al fondo tenía un cristal a lo ancho de la pared, era la parte trasera en la cual los padres podrían observar a sus bebes en sus cunas pero lo que encontraron ahí fue algo que en sus vidas desearían si tuvieran la oportunidad de ser madres. Una escena traumatizante para cualquiera que no tuviera las agallas que a la fuerza habían tenido ya ellas que sacar, específicamente de una mujer que estaba portando un atuendo como el de una enfermera pero estaba todo lleno de sangre, como su piel y en sus brazos cargaba a un bebe claramente infectado por ese virus que había matado a la mayoría de tripulantes ya que su piel estaba completamente gris, tenía llagas en varias partes de su cuerpo y una pústula amarilla en su espalda que daba la certeza de que en cualquier momento iba a explotar horrorizadas de tan solo pensar lo que pudiera pasar.

Y como se negaban a creer eso paso de un momento a otro siendo algo difícil completamente de procesar, pero antes escucharon la voz de esa mujer con cariño y ternura, pero obviamente en su mirada ya no había nada de brillo era como si estuviera perdida o hueca simplemente.

Ya no llores, pequeño… aquí estoy yo para cuidarte…. descuida…. —

Al acercarlo a su pecho para arrullarlo la pústula en su espalda comenzó a inflarse completamente hasta que la presión de esta ya no pudo explotando y de paso llevándose a esa mujer con ella llenando el cristal de los restos y entrañas de la enfermera tiñendo todo de rojo y jugos gástricos, tanto había sido el impacto de esa muerte que Nico se caería de espaldas, Maki estaba estupefacta con un tic en el ojo, Eli caía de rodillas mirando hacia el cristal que estaba bañado en sangre, ellas habían reaccionado así porque la rubia y pelinegra tenían hermanos pequeños y la pelirroja porque a pesar de ser un bebe, era inhumano verlo morir de esa manera tan sangrienta e inverosímil.

Chicas…. debemos salir de aquí… en definitiva esta zona no es segura — Decía la líder de Lilly White quien tomaba del brazo a la rubia.

Nico… vámonos…. ya oíste a Nozomi — La peli gris tomaba de la mano a la menor para llevársela junto a las demás.

Corrieron de ese pasillo para volver a la guarderia, pero en medio del camino que les llevaría a la salida se encontraría con una pequeña figura humanoide de espaldas sin cabello, desnuda, de complexión delgada y con la piel pálida. Rin lentamente con enorme miedo fue la única que con su rifle de asalto en mano decidió acercarse a esa "cosa" mientras podría escuchar las palabras de sus compañeras suplicándole que le diera un tiro y que se quitara de estupideces, pero ella quería comprobar que era algún humano sobreviviente, que error tan mal monumental. Porque al momento de tomar su hombro y voltearlo hacia ella lo que se encontró fue a un monstruo pequeño con 3 garras en sus manos, los ojos completamente negros y con la nariz sumida contra sus fosas nasales que chillo casi dejándola sorda que tuvo que alejarse de él. En cambio, el infante monstruoso comenzó a correr hasta encaramarse en una pared mientras de quien sabe dónde más de esos niños comenzaban a salir de todos lados por los ductos de ventilación, rompiendo las paredes metálicas e incluso del suelo.

¡Mierda! Sabía que no era una buena idea ir a la sala de incubadoras… — La pelirroja comenzaba a dispararle a esas cosas que comenzaban a aventársele y saltar para prensarle encima.

¡No dejen que esas cosas las logren tocar porque seguramente las habrán de descuartizar…— La rubia usaba la energía cinética de su armadura para lanzarles cosas intentando detenerlas

Oh no… Chicas, la caballería pesada viene… por enfrente… — Mas de esos bebes con pústulas se acercaba peligrosamente a ellas.

¡Miren hay una puerta por ahí! debe llevar a una salida alternativa! — Fue la voz de Umi quien señalo a esa salida.

Todas las chicas sin perder tiempo corrieron en dirección a su salida disparando a diestra y siniestra con sus cortadoras de plasma y sus rifles de asalto cortando las cabezas como extremidades de los niños, disparando a las pústulas de los bebes lo más lejos de ellas para que la onda expansiva de la explosión no las hiciera pedazos habiendo atravesado la puerta estando ya del otro lado Hanayo nuevamente uso uno de sus artefactos que era un pequeño tipo de báculo metálico largo con una aguja en la punta el cual atravesaría el control de esa puerta para en cuestión de segundos sellarla impidiendo que esas cosas pasaran a su ubicación. Respirando aliviadas darían la media vuelta para encontrarse con algo sumamente peor.

Eran pequeñas bolas que estaban pegadas en el suelo que les impedían dar un paso porque estaban regadas por todo el suelo, Nozomi usando los analizadores de niveles de toxicidad pudo darse cuenta que eran 100% radiactivos además de adentro de cada bola se encontraba otra más pequeña que tenía tentáculos que se movían, quizás pequeños parásitos incubadores, no tenían a donde escapar… la muerte era segura para ellas.

No hay… salida…. estamos… muertas… — Por primera vez desde que se conocían la alegre y dulce Nozomi estaba llena de miedo, temiendo que fuera su fin.

Debe haber una salida…. demonios… debe haberla— La desesperación de Eli era más que evidente buscando por todos lados una salida.

Qué demonios es eso…— Dijo Kotori asustado mirando hacia todos lados.

De la nada en el techo se formaría un hueco cayendo una figura gigantesca y con aspecto escasamente humano fácil 3 metros de altura, corpulenta con una garra afilada en vez de medio brazo del codo para abajo, con un aspecto asqueroso con dientes y tentáculos sobresaliendo de su boca quien rugía furiosa al encarar a las chicas que apuntaron temblando de miedo porque esa cosa sí que las podría hacer pedazos en ese momento, sus cuerpos estaban respondiendo al latente pánico que les hacía sentir esa cosa frente a ellas que de golpe comenzó a correr desquiciada pero se detuvo en seco al escucharse una orden pronunciada por alguien, una voz que muchas reconocerían en ese momento apareciendo detrás de ese monstruo la madre de Maki portando solamente su bata blanca cubriendo su cuerpo, no parecía sufrir ningún tipo mutación o alteración física pero su rostro estaba increíblemente endeble e incorruptible.

Detente…. —

La mujer dio unos pasos delante de la criatura mirándolas fijamente cruzándose de brazos.

Chicas…. de este lugar no habrá salida…. al menos vivas, ya que encontraron el arca roja ayúdenme a llevarla a la tierra — Con descaro exclamaba con seriedad.

¿Y qué sucederá con nosotras si accedemos?, ¿Qué sucederá con la arca negra? — Fue Kotori la que lanzo dichas interrogantes.

El arca negra regresará a nuestro creador, el decidirá si resguardarla o usar su consistencia para permitirme crear más arcas rojas para esparcirlas por todo el universo, piénsenlo… esto podría ser lo que necesitamos para llegar a otras partes del universo — Se jactaba de sus propias palabras con una sonrisa algo psicótica y carente de cordura.

Nosotras…. yo…. no te apoyaremos con esto… no si esto significa que la humidad sea erradicada— Su hija cerraba un puño con fuerza tomando su arma para apuntarle soltando un disparo de su cortadora de plasma, pero su criatura se interpuso cortándose su brazo en el transcurso.

Un gesto de decepción se formó en el rostro de la mayor pelirroja soltando un suspiro pesado escuchándose de sus labios: "Mátalas… al parecer no serán útiles" dándose media vuelta retirándose del lugar abriendo una compuerta secreta de ese lugar alejándose del lugar mientras ese monstruo volvía a regenera su brazo al instante causando que quedaran petrificadas totalmente siendo el primero objetivo la pelirroja pero una detonación de una granada impacto a la bestia a medio camino tirándola al suelo haciéndola pedazos pero en tan solo segundos comenzó a regenerarse lentamente. Todas comenzaron a correr hasta que abrieron la puerta con la ayuda de Hanayo volviéndola a sellar al instante, las otras criaturas estaban merodeando tranquilamente.

En completo silencio, con el corazón en la garganta se miraban unas a otra tratando de comprender que pasaba, pero algo estaba mal una faltaba y era una científica de Lilly White. La peli morada se había quedado detrás de la puerta para encarar a esa bestia carnívora que podía auto regenerarse por sí sola.

Eli al darse cuenta comenzó a golpear la puerta desesperada porque sentía que su corazón se le iba a salir del pecho, sentía pánico y un profundo miedo de perder a la única persona que le importaba más que a su vida misma, la única que podía entender sus miedos más profundos, su primer amiga, la persona que más ama en el mundo.

Huyan… por favor…. encuentren a Honoka y díganle que lo siento…. Elichi…. por favor… perdóname…. — Una pantalla holográfica dejaba verla mientras esa cosa se levantaba lentamente.

¡No, Nozomi!... ¡Sal de ahí! por amor de dios… te matara…. — Comenzando a derramar lágrimas cayendo de rodillas al suelo sin dejar de golpear la puerta. — No me dejes… te lo suplico… —

Elichi…. siempre estaré a tu lado…. aun estando muerta… estaré en tu corazón si mantienes los hermosos recuerdos de ambas juntas, solo no me olvides — La transmisión se cortó de golpe.

Lo siguiente fueron disparos, el rugir de la bestia explosiones y después un profundo… un tétrico silencio que significaba que esa chica alegre y optimista, que se caracterizaba por sonreír siempre había muerto de una manera honorable sacrificándose por las demás, dejándoles un sentimiento de vacío a las demás, un dolor tan profundo que les sería imposible superar esta perdida por un largo tiempo, pero su sacrificio no sería en vano. Debían irse de ahí lo más rápido posible pero antes una pantalla holográfica apareció con ese monstruo cubierto de sangre y con un charco con vísceras regadas por todos lados.

El cuerpo de su amiga caída estaba irreconocible, prácticamente no quedaba nada y la doctora Nishikino hablo sin siquiera verse su rostro.

Esta será su suerte, porque así lo quisieron…. mi cazador las rastreara y matara una por una, lenta y dolorosamente sin que puedan hacer nada…. lo cree de tal forma que se indestructible, es hora de que corran…. pequeñas… —

Volvió a cortarse la transmisión, no se decían nada solamente lloraban en silencio, pero ahora tenían muchas más razones para irse de ese infierno, matarían a esa mujer que carecía ya de sentido común o humanidad, pararían sus planes y destruirían al Leviathan, sin importar que se interponga en su camino. Cargando su arma Eli se levantó secando sus lágrimas comenzando a caminar rumbo a la horda de monstruos alienígenas que les impedían seguir su camino, exclamando con fortaleza y severidad.

Vámonos de aquí… debemos encontrar a nuestra líder, evitar que la arca roja salga de esta maldita nave y llevar la negra a la primer luna roja… y si tu madre Maki se interpone en mi camino voy a asesinarla, no me importa que sufras, que llores y que me odies por eso… voy a hacerla pedazos…. ¿He sido clara? — No había más que odio en sus palabras con un gesto frio en sus ojos celestes comenzando a correr abriéndose paso a tiro escuchándose esas cosas gritar furiosas y hambrientas de sangre.

Si…. capitán….—

Continuara….

Nota del autor: Me fue difícil matar a una de ellas, créanmelo, pero bueno así es como debía pasar y les adelante que otra más será infectada volviéndose una de esas cosas, una última desaparecerá misteriosamente en medio de una persecución. Otra cosa sumamente importante que quiero comentar es que el capítulo 11 será un Epilogo de tiempo después de lo que suceda al final que prometo será E – P – I – C – O y que será un pequeño prologo para lo que sería la segunda temporada de esta historia con el nombre -redoble de tambores con confeti- "Last Ride In The DeadSpace: Genesis". La continuare hasta el miércoles y la dejare descansar mientras ordeno las ideas para la segunda temporada que llevo al menos un 15% ya avanzado, en fin espero disfruten este capítulo porque los siguientes uff van a ser una subida y bajada de emociones, nos vemos