Hola ¿como están? espero que bien, como prometí aca el tercer capitulo.

Azrasel: Hola, bueno la familia pataki no aparecera por lo pronto y creeme que esté fic solo se parecera al otro en la niña ;)

Hellerick Ferlibay: Hola, ¿así que no habías visto a más naide de mi país por aca? es raro, y creeme aquí tiene mucha sintonía o tenía cuando en ese entonces. Bien el retrovisor así se le llamas a los espejos que usamos en los carros, para ver si alguien viene a los lados o por detrás, aunque a veces a mi se me olvida cuando manejo y moisés es una canastilla que usamos para llevar a los niños cuando estan recien nacido, es mucho más comoda y segura para ellos, y sí de hecho me inspire en ella.

teddyetere: pues está historia va a tener de todo un poco no solo sera de color de rosa sino una fuente de matices, y sera rosa solamente hasta el capítulo ocho de ahi en adelante nuestros chicos sufriran cambios y veran como se los arregla.

Gracias por todo su apoyo!!

Besos

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De Regresó a Casa

Arnold Shortman recién salía de su turno en la sala de emergencias del hospital de Hillwood donde cumplía su residencia para poder empezar a trabajar y ejercer su profesión como Dios manda; estaba agotado, había sido un día duro sin contar que tuvo guardia anoche. Cuando estaba en el estacionamiento se monto en su honda verde y emprendió el camino a casa.

Todavía vivía en la casa de huéspedes con sus padres y sus abuelos. Sus padres, todavía recordaba el día que llegaron de San Lorenzo:

El día de su graduación de la Escuela Pública 118, después de la celebración con sus amigos, Arnold y sus abuelos regresaron a la casa de huéspedes, al entrar vieron a una pareja sentada en el pórtico, a Phil y Pookie se les hizo un nudo en la garganta, pero Arnold simplemente los miro. Él sabía quienes eran: eran sus padres, y al parecer ellos lo reconocieron ya que salieron corriendo a su lado, se arrodillaron y lo abrazaron, sus abuelos miraban la tierna escena y decidieron unirse también. Luego de lo que parecieron horas decidieron romperlo y Stella empezó a hablar:

-Arnold, mi pequeño, mira nada más lo grande que estas, de verdad sentimos mucho haberte dejado tanto tiempo, por favor perdónanos-término mientras unas lagrimas rodaban por sus mejillas.

-Mamá, yo no tengo nada que perdonarles estoy tan feliz de que hayan regresado-le dijo mientras secaba sus mejillas, él comprendía que allá los necesitaban, por eso no estaba molesto-solo prométanme que no se van a volver a ir-simplemente no podía concebir la idea de volver alejarse de sus padres.

-Claro que no nos iremos hijo, nuestro trabajo allá término-Miles le proporciono una sonrisa mientras decía esto, después de que le dio un abrazo, se dirigió hacia su padre y su madre y los abrazo fuertemente-cuanto los extrañe.

-Nosotros a ti también hijo, de verdad me alegra de sobremanera que hayas regresado-Phil le devolvió el abrazo a su hijo y se dirigió a su nuera- Stella, sabes que para nosotros también eres una hija-diciendo esto la abrazo, se volteo para ver a su hijo y vio como su esposa no lo quería soltar.

-Mamá me estas asfixiando.

-Calla hijo, solo necesito tenerte un rato más para saber que de verdad estas vivo, te extraño mucho pequeño saltamontes.

Después de esté compartir de opiniones, Arnold y sus abuelos se sentaron a escuchar las aventuras de la pareja, les dijeron que habían podido encontrar la cura para la enfermedad que afectaba a la tribu, aunque nunca los pudieron ver, simplemente dejaban los frascos con el remedio en el portal, al final recibieron una roca en la cual por medio de símbolos les agradecían tanta entrega para curarlos; les contaron que el tiempo que les tomo fue de siete años y los dos años restante de cómo volver.

-Arnold, papá, mamá les queremos presentar a alguien- les dijo Miles, mientras Stella subía las escaleras, se tardó unos cinco minutos y bajo dos niñas: una de aproximadamente 3 años castaña, con la cabeza ovalada y de ojos azules, era simplemente idéntica a Arnold cuando tenía su edad y la otra de apenas unos ocho meses

Idéntica a su padre pero en versión femenina. Arnold y sus abuelos se quedaron con la boca abierta mientras se las presentaban:

-Arnold, ven- le invitó a que se acercara- ella es Geraldine-le dijo señalando a la de tres años-y ella es Hilda-señalo a la de ocho meses-son tus hermanas.

OH sí, nunca olvidaría la reacción de sus abuelos y la suya propia al enterarse que tenía dos hermanas, siempre quiso tener hermanos y ahora tenía dos. Claro que ya Geraldine (que en el momento que la conoció inevitablemente se acordó de Helga) que en ese momento tenía quince años exactamente y su personalidad era muy parecida a la de él, hasta Gerald le había gastado bromas de que lo habían clonado, pero se equivocaron en el sexo, aunque lamentablemente , eso también incluía que había heredado su facilidad para enamorarse de las personas del sexo opuesto; Hilda por su parte (quien le hacía acordarse tanto de su pesadilla como de Helga) tenía doce años, su carácter era más fuerte y más decidida aunque también más soñadora. Sí, su vida había cambiado para bien, lo único que le faltaba para ser completamente feliz era una esposa, y que talvez, si se decidía a proponerle matrimonio a su actual novia su vida sería completa.

En el momento que Arnold pensaba esto, Helga iba llegando a la que ahora era su casa. Se perecía mucho a su hogar de infancia, solo que está quedaba al final de la manzana del vecindario que, tiempo atrás ayudo a proteger, de nuevo el rostro de aquel joven que le gritó su más profundo secreto; sacudió su cabeza y le indico a los encargados del camión de mudanzas donde poner sus cosas.

Bajó a Caroline del auto en brazos, después de que cenaran en un restaurante de carretera se había vuelto a quedar dormida. Le dio las gracias a los señores mientras le tendía un sobre con su paga, puso a la niña en el sofá al lado de las escaleras mientras subía para tender su cama, esa noche dormirían en la que seria la habitación de su hija, ya mañana comprarían las cosas y en la semana arreglarían todo, de todas formas ella entraba a trabajar dentro de un mes y Caroline entraba en dos semanas al jardín "sí talvez, si sea una buena decisión" con este pensamiento se quedó dormida, después de cambiarse y cambiar a la niña.