Hola, me disculpo por no haber actualizado antes, pero es que después que me recupere decidí aprovechar el tiempo que me quedaba con mis compañeros de clase, ya que después del acto quedara de parte del destino si nos volveremos a encontrar, algún día tal vez por la calle, y me dio la melancolía. Bien decidí editar este capitulo ya que lo que escribí me pareció perfecto para el capítulo, y después de esto tomare mi ritmo inicial, mañana no actualizare por ser día del padre por lo cual lo pasare con mi papi y mis hermanos (que también son papis) Besos y gracias por los r/r los contestare en el siguiente capitulo Chao
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¿Ella es la novia de Arnold?
La mañana del lunes a Helga se le paso volando, por lo menos ya había arreglado la cocina y los baños que era parte de lo esencial; lo bueno de crecer teniendo que hacerte siempre tus cosas, es que cuando se es mayor no necesitas de un hombre para que instale tú cocina o te ayude con el taladro. Ahora esas partes de la casa estaban pintadas de blanco marfil; en ése preciso momento Helga y Caroline empezaron a arreglarse para dirigirse a la casa de huéspedes.
Helga estaba más que nerviosa, sería la primera vez que vería a Arnold en tanto tiempo y quería que la viera cambiada "quien sabe, talvez esta se una buena oportunidad" pensó, así que se arreglo más de lo normal poniéndose una falda blanca, con una blusa rosa y unas bailarinas blancas, dando como toque final un brillo de labios rosado; por otro lado le puso a la pequeña un vestidito violeta fresco y unas sandalias plateadas y le puso en el cabello un moño del mismo tono.
Se montaron en la camioneta y emprendieron el camino. Llegaron en menos de veinte minutos y Helga recolectando todo su valor y coraje se dirigió al pórtico, dio unos toquecitos en la puerta y en unos segundo un joven rubio, de ojos verdes y con una cabeza parecida a un balón de fútbol americano les abrió; ambos se miraron durante algunos segundos, una no queriendo creer en su mala suerte y él otro no creyendo a sus ojos.
-¿Helga?
-Hola cabeza de balón- "si es Helga" pensó Arnold- tiempo sin verte, y al parecer tus padres se les olvido comunicarte que vendría, al juzgar por la expresión de tu cara.
-Sí me dijeron que venias, solo que no pensé verte tan cambiada a la última vez que hablamos.
-No nos hemos visto en seis años, cabeza de balón, no pensaste que seguiría usando el moño rosa ¿y que tal si nos invitas a pasar?-en ese momento el chico se dio cuenta que seguían afuera aunque se extraño por el plural e inmediatamente miro a los lados mientras le decía:
-Disculpa, pasa-en ese momento reparo en la niña castaña- ¿y tú quien eres pequeña? ¿Sobrina de Helga?
-Buenas tardes señor, me llamo Caroline Jean Pataki-le dijo tendiéndole la mano, él le respondió el saludo- y soy su hija, mi mamá no tiene otra familia aparte de mi madrina Phoebe- Arnold se quedó sorprendido, tanto porque Helga tuviera una hija, como por el aclaro de la pequeña que no tenía más pariente- ¿y como se llama uztep señor?-le preguntó devolviéndolo a la realidad.
-Arnold, y no es necesario que me llames señor linda-devolviendo su mirada a la chica le dijo-mis padres salieron a comprar helado y algunas galletas y mis abuelos están viendo televisión, creo que le diremos después que llegaste me gustaría poder hablar un poco contigo-Eso era lo que temía, sabía que cuando se enterara que tenía una hija le iba a preguntar de todo y más ahora que Caroline dijo que no tenía parientes-¿Caroline te gustaría ir a jugar con mis hermanas mientras yo hablo con tu mami?
-Arnold-le llamo Helga-¿crees que a tus hermanas le agradara que Caroline las interrumpa?
-Seguro, Caroline ven te llevo-la niña miro a su madre pidiendo permiso con la mirada, ella simplemente le sonrío.
Mientras Arnold llevaba a la niña de la mano por el pasillo lleno de puertas, una y mil preguntas pasaban por su mente; no entendía el por qué Helga tenía una hija, ella nunca fue de andar con chicos en plan amoroso, claro que durante la secundaria y preparatoria tuvo muchos pretendientes, entre ellos Lorenzo pero, siempre los rechazaba. Él sabía que se ocultaba tras una mascara de rudeza, por experiencia propia sabía lo frágil y emocional que podía llegar a ser; después de lo sucedido con Empresas Futuro llegaron a forjar una amistad, no tan cercana como la de Gerald, pero cuando estaban en problemas ahí estaban, listos para ayudarse mutuamente.
Se detuvo frente a una puerta con un letrero rosa, donde resaltaban los nombres de sus hermanas, toco un par de veces y vio como el picaporte giraba.
-Hola Arnold-saludó una niña castaña de doce años, vistiendo un vestidito azul.
-Hilda, necesito un favor.
-Lo que quieras hermanito.
-Cuida un momento de Caroline-le dijo mientras les daba una palmaditas en la espalda a la niña para que entrara en la habitación-su madre está abajo y necesito hablar con ella, antes de que nuestros padres lleguen o nuestros abuelos se den cuenta de su presencia.
.Tranquilo la cuidaremos-le aseguro para después dirigirse hacia la nena-hola Caroline, ven de seguro te gustara jugar con muñecas.
-¿Ya la conocías?
-Ayer, mis padres también la conocen, nos encontramos en el centro comercial.
-Ah OK
Después de eso se encamino a la sala para encontrarse con su excompañera. Al llegar la vio sentada en el sofá, el la imito; estuvieron un momento en silencio mientras Arnold elegía la pregunta adecuada, y como siempre fue Helga la que inicio conversación.
-¿Y que ha sido de tu vida Arnoldo?- le incomodaba demasiado el silencio como para mantenerlo unos segundos más.
-Estudie medicina, estoy terminando mi residencia y pronto me especializaré en neurocirugía ¿y a ti como te ha ido?
-Soy periodista de sucesos, de hecho me mude acá porque había una vacante, y pagan mejor.
-Genial, pero dime ¿Cómo es que tienes una hija?-ante la mirada nada agradable de Helga trato de enmendar su error rápidamente-digo, nunca fuiste de andar de novia ¿te casaste?
-No me case Arnold y ni siquiera se te ocurra mencionar eso delante de mi hija, y respondiendo a tu anterior pregunta simplemente me enamore-mintió.
-¿Y donde está él ahora?
-No lo se, simplemente fue un cobarde y se desentendió de sus responsabilidades.
-lo siento, fue imprudente, imagino que debiste de pasar por mucho estando sola.
-No tienes porque disculparte y de hecho fue muy agradable, adoro a mi hija y no me arrepiento de tenerla conmigo-él sonrió ante estas palabras.
-¿Por qué la niña dijo que no tenías más familia aparte de Phoebe? ¿Acaso ella no conoce a tus padres?
-Cielos esto parece un interrogatorio, y no, no los conoce.
-¿Por qué? ¿Qué ocurrió?
-Es algo de lo que no me gusta acordarme, solo te diré que a Bob no le agrado para nada la noticia y se mudaron a Francia, prácticamente ya no somos familia, me dijo que me olvidara de ellos y así lo estoy haciendo-un nudo se formo en su garganta, definitivamente no le gustaba hablar sobre ello.
-Nuevamente lo siento Helga, es solo que me preocupo por ti-al decir estas palabras la tomo de las manos, consiguiendo un tono carmesí en sus mejillas, ella lo miro, él también por un momento sintieron que estaban solos, simplemente mientras se miraban fijamente esperando tal vez una señal de que hacer, o que no hacer. Lamentablemente estos momentos no pasan de ser efímeros, algo que es una verdad, casi una teoría probada que, cuando un momento es bueno el mundo se empeña en pulverizarlos; o eso se le paso por sus mentes cuando el sonido de una voz les hizo estrellarse con la realidad.
-Arnold- extrañamente esa voz que quería parecer delicada, escondiendo la arrogancia que poseía se le hizo familiar a Helga, demasiado y con una punzada en su estomago, que le advertía que se iba a enterar de algo que no le gustaría.
Mientras Arnold soltó sus manos y presuroso fue abrir la puerta, encontrándose así con una mujer muy linda, alta, de cabello y ojos negros, con la cual compartió un profundo beso. Helga se sorprendió y sintió una opresión en su pecho, sabía quien era aunque nunca se lo espero ni en su más loca pesadilla.
-Ven cariño ¿adivina quien regresó?
-¿Quién amor?- Arnold rodó los ojos, aunque ella no hacia ni el más mínimo esfuerzo en resolver una duda a él simplemente le parecía tierno.
-¡Helga!-respondió señalándole a la chica sentada en el sofá-Mira Helga, es Rhonda…mi novia.
Definitivo, ese tarde sería desastrosa y torturante.
-¡Helga!-le dijo falsamente-tanto tiempo sin verte.
-Igualmente Princesa-le dijo mientras sonreía, en ese preciso instante escucharon la puerta de entrada abrirse, liberando así a los diferentes animales que poseían, seguido de una voz masculina que pudieron reconocer fácilmente.
-¡Llegamos!, ¡y traemos helado de chocolate!
-Ya Miles, seguro te escucharon en China-escucharon que una cantarina voz femenina retaba a su esposo. Al momento bajaron los abuelos de Arnold junto con sus hermanas y Caroline.
-¡Eleonor!- exclamó Pookie- tanto sin verte, jovencita.
-Hola- la aludida le sonrío sinceramente.
-Medusa ¿Cómo estas?-saludó refiriéndose a Rhonda, quien ya estaba acostumbrada a tan peculiar sobrenombre, simplemente rodó los ojos y le dedicó una sonrisa falsa.
-Hey, eres la amiga de única ceja de mi nieto ¿no es así?
-Es correcto.
-¿Y quien es está encantadora damita?-preguntó mientras le daba una sonrisa amigable a la pequeña, consiguiendo que está saliera detrás de la pierna de Geraldine, y como siempre con los buenos modales por delante.
-Soy Caroline Jean Pataki, es un placer conocerlos-se presento en general, mirando hacia cada uno de los rostros que se encontraban en la habitación, recibiendo así una sonrisa de aprobación por parte de su madre.
-¿Eres familiar de Helga?-preguntó Rhonda mientras los padres de Arnold (quienes habían saludado rápidamente para ir a servir la merienda) regresaban y les ofrecían a cada adulto una humeante taza de café y a las niñas helado.
-Gracias-dijo la pequeña a Stella- sí, soy su hija.
-¡OH Helga!-exclamó ante la respuesta y poniendo cara de ofendida le reclamo-¡Que mala amiga eres, te casaste y no nos invitaste!-Helga se ahogo ante tal exclamación, y notando como todas las miradas (incluyendo la de su hija) se posaban sobre su persona.
-No Rhonda, no me case-le aclaro después de haber logrado recoger un poco más de valor. Temía que hiciera algún otro comentario alusivo al padre de Caroline.
-OH- cuando estaba lista para preguntar sobre el progenitor, Arnold le susurro algo al oído, cambiando así la expresión de sorpresa de su rostro a uno de compresión, opto por quedarse callada; formándose así un incomodo silencio, por suerte Arnold le encontró la salida hablando con Caroline.
-Y dime Caroline ¿te gusta el helado?-está volteo tímida hacia él, asintiendo con la cabeza a modo de respuesta-te pareces mucho a tú mamá, ecepto que eres más educada y femenina que ella a su edad-aunque el comentario le saco una sonrisa a la pequeña y una mal disimulada risa a los presentes, le costo un golpe seco de ella en su brazo-¡Auch! Pero si es la verdad-se excusó- aunque cuando te conocí parecías más bien una pequeña agradable.
-Es cierto-intervino Phil en la conversación-de pequeña eras una chiquilla adorable y al parecer has vuelto un poco a esa etapa, con lo que respecta a adorable.
-Me di cuenta que no lograba nada siendo agresiva, aparte quería darle un mejor ejemplo a Jean-dijo mientras le limpiaba unas gotitas de helado esparcidas por su rostro.
-Vaya Helga, si que cambiaste.
-Así es Rhonda y dime ¿a que te dedicas?
-Soy modelo-respondía con un tono tan o más arrogante que usaba desde niña. Y entre recuerdos y anécdotas se fue el resto de la tarde, llegando así el momento de partir de Helga, se despidió de todos y se marchó, repasando poco a poco todo lo vivido esa tarde, y con un sentimiento extraño en el pecho, algo que no recordaba sentir desde hacia mucho tiempo, pero que el causante era el mismo, el mismo que le invitaba a decir grandes monólogos, el mismo que le inspiraba a escribir poemas, el mismo desde hacia tantos años, el mismo por el que se marcho tratando de olvidar y el que ahora hacía que una lágrima rebelde, en medio de la privacidad que le brindaba la carretera y el ensamblaje de su carro, rodara libre por su mejilla como recordatorio, que cuando el amor es grande es muy difícil de olvidar, aunque pasen cien años, aunque permanezca callado, ese sentimiento que el gran Neruda describe en sus poemas y que se resumen en un nombre: Arnold.
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Hola (Athena asoma un poco la cabeza) mil disculpas por haber tartdado tanto en actualizar, estoy enferma y de verdad no me sentia para nada bien y he escrito de a poco.
Azrasel: Con respecto a los capitulos prefiero hacerlos cortitos, siento que rindo más, ya que a veces cuando intento algo largo le doy más vuelta que un trompo xD y en cuanto a Helga eso es lo que me da miedo, cambiarla tanto hasta convertirla en un personaje totalmente distinto, por eso en estos muestro algunos retazos que saldran más adelante, claro que no delante de la pequeña.
teddyetere: Lo siento! y este se podía decir que es una primera parte de lo que va a pasar, espero que te guste.
Hellerick Ferlibay: No la conocian sino, que no son nombres tan comunes que a pesar de ser gringos, se usan en toda latinoamerica y a mi parecer son muy lindos. Y no te responde tu anterior duda, lo que pasa es que la niña estaba recien nacida y muchas mujeres aun prefieren tenerlos en casa, dicen que ppara ellas es mucho más comodo, y no porque al registrarla como suya y no avisar a la autoridades competentes , ellos no tienen avisos de infantes encontrados. Espero a ver resuelto tu duda y que disfrutes este capítulo :)
isabel20:Hola, bienvenida estoy muy contenta porque me agregaste a favoritos, muchas gracias y espero que te siga pareciendo buena la historia.
A decir verdad tengo miedo sobre mi desición, espero que les agrade, y ya saben tomatasos, chocolates, besos y pellizcos al botoncito verde que los ama.
Pd:no se cuando actualizare nuevamente tal vez mañana a ver si me siento mejor, y creo que ya le estoy tomando el truco a esto :)
Besos
