Amores Dormidos Que Quieren Despertar
Frederick O´Mally estaba acostado en su cama, mirando al techo y repasando los últimos acontecimientos del día, simplemente no sabía que pensar. Cuando Jazmín se apareció en su casa sin la bebé, la presiono, se enfureció él si la quería, aunque en ciertos aspecto la entendí, él tenía diecinueve y ella quince, una niña tan pequeña a veces no soporta la presión; le tuvo que rogar para que le dijera donde la había abandonado, lamentablemente ella no le quiso decir, horas más tardes lo llamaron diciéndole que se había suicidado de un balazo en la cabeza, siempre recordara ese día.
De pronto la imagen de Helga con la niña en brazos le llego a la mente, se notaba que la quería mucho, en todos los gestos que le dedicaba, la manera que se aferraba a ella; por un instante se pregunto si tendría el valor, el corazón de enfrentarla de arrebatarle a la niña, no él no era así pero, se prometió hacer lo posible para hacerle una prueba a la pequeña, si daba positivo no se la quitaría pero exigiría sus derechos paternales, la registraría con su apellido, si daba negativo se disculparía.
-Frederick- se sentó en la cama cuando escucho la voz de su madre tan seria, sabía de que quería hablar –he estado revisando los papeles de inscripción de Caroline-dijo mientras se sentaba a su lado con una carpeta en su mano-la registro el seis de mayo del dos mil seis, la misma fecha que Jazmín abandono a la bebé, y puso de fecha de nacimiento el primero de mayo de ese mismo año.
-Eso no prueba nada mamá.
-Son muchas coincidencias entonces, me imagino que cuando tengamos los resultados, de que es tú hija se la vas a quitar ¿no?
-Primero tenemos que lograr que acepte la prueba…
-De eso te encargas tú.
-Y si da positivo no se la voy a quitar, ella es la madre tanto en papeles como en años.
-¿Le dejaras la niña? esto se puede llevar a juicio, y te darían la custodia a ti, por ser él padre biológico y a ella es posible que la encarcelen por usurpación y cambiarle la identidad a la niña.
-No se la quitare madre, y ya has dado por hecho que es mí hija, puede que estemos equivocados, aparte no sabemos si son solo coincidencias, extrañas pero coincidencias al fin. Y otro punto es que no sabemos como haremos para convencerla que le haga la prueba a la pequeña.
-Eso querido, queda de tú parte, eres muy guapo y simpático sigue con tus planes de invitarla a un café, gánate a la niña, yo estoy haciendo mi parte al dejar el puesto de directora para darle clases a ella, no te pesara mucho salir con ella, solo la has conocido hoy y ya se despiden de besos en la mejilla, es un avance, te doy un mes para que la convenzas, aparte así te diviertes un poco- al terminar de decir su hijo asomo una sonrisita ladeada, la verdad es que Helga le había parecido linda, tal vez convencerla no seria tan malo, eso sí no le quitaría a la niña solo compartirían la custodia-Además, acuérdate que si logramos la mitad de la custodia obtendríamos la herencia de los padres de Jazmín.
Eran las tres de la madrugada, el tiempo donde el sueño se hace más pesado y las pesadillas luchan por entrar, lo normal era que alguien despertara sobresaltado por un sueño raro o nefasto, pero Helga andaba de un lado para otro, ya superado la reciente preocupación que tal vez, fuera paranoia, pero eso quedo enterrado al notar que su hija estaba prendida en fiebre, sino tuviera la manía de revisarla antes de irse a dormir no se hubiera dado cuenta; ahora estaba rumbo al hospital, rogando que la pudieran atender pronto.
Normalmente a esas altas horas de la noche no habían tanto ajetreo, al menos de un fuerte accidente con más de dos autos implicados, una balacera en algún callejón oscuro de la ciudad o un golpe de estado (cuando no hay guerras); en esos momento los médicos del hospital de Hillwood deseaban que algunas de las emergencias pasadas fuera lo que los tenía ahora en semejante stress, lamentablemente un avión calló a las afuera de la ciudad así que recibían un inquilino nuevo a cada dos por tres, las enfermeras corrían de un lado a otro suministrado calmantes, que en la mayoría de los casos era la potente morfina, otras les tocaba un trabajo más duro como rechazar pacientes graves por falta de infraestructura. Arnold Shortman era uno de los tantos residentes que corrían a través de los amplios e inmaculados pasillos del hospital, tratando de salvar alguna vida o por lo menos aliviarles el dolor a sus familiares; buscando algo de morfina cuando ve a una figura femenina en pijama, la cual reconoce y preocupado manda el analgésico con una enfermera pasante.
-¿Helga?- pregunta, ella volteo al reconocer su voz, una expresión de alivio cruzo su rostro.
-Ho, Arnold gracias a Dios, Caroline tiene mucha fiebre, trate de bajarla con compresas de agua tibia pero no funciono- le explicó aliviada al encontrarlo.
-Bien, yo la atenderé, estamos colapsados, así que la revisare en alguna habitación-le dijo mientras tomaba algunas cosas del gabinete, y las orientaba hacia las habitaciones.
Una vez allí Arnold comenzó a examinarla mientras le administraba paracetamol vía intravenosa.
-Solo es una infección de garganta, así que no te preocupes, mientras esperamos que le haga efecto el medicamento, vamos a recetarle para combatirla.
-OK, Arnold muchas gracias.
-Tranquila lo hago con gusto ¿Oye puedo hacerte una pregunta?
-Ya la hiciste.
-Cierto, bueno pero ¿Qué relación tienes cono es tal Frederick?
-¿Relación? Arnold lo conocí hoy-respondió algo contrariada y confundida.
-Es que me pareció que se trataban con mucha confianza- al terminar de decir esto se levantó, para quedar a la misma altura de Helga-hazle toques con una gasa empapada en enjuague bucal, así limpiaras la zona e irás combatiendo la infección, ibuprofeno por cinco días, si no se mejora con esto la vuelves a traer-ahora su tono era más calido.
-Solo me invito un café, nada más.
-¿Es él padre de Caroline?-"¿y ahora que hago? No puedo responderle un no se, creo que sí es por su parecido, pero tranquilo es posible que no sea, pensara que estoy loca" esto eran algunos pensamientos, que la situación hizo aflorar.
-No lo es cabeza de balón ¿y por que te importa tanto?
-No me importa-dijo mientras se rascaba la nariz –solo me preocupo por ti Helga, eres mi amiga y en lo poco que llevo conociendo a Caroline le he agarrado mucho cariño.
-Gracias por preocuparte –ante estas palabras se quedaron mirando directamente a los ojos.
La conciencia de Arnold le gritaba que debía ignorar ese sentimiento, esa opresión en el pecho, le gritaba que tenía novia que se pensaba casar, en cambio el corazón le decía como una melodía que simplemente se dejara llevar, que se olvidara del caos que había fuera de esa habitación, que se olvidara de Rhonda, que se olvidara de todo, pero le incitaba muy sutilmente que la besara, que probará esos labios, que esos ojos azules le invitaban a descubrir nuevas cosas. Por otro lado la razón y el corazón de Helga estaban en suma paz, los dos deseaban lo mismo, los dos sentían lo mismo, cada milimetro que acortaban, cada segundo que se acercaban, era como caminar por descalzo por la playa, una sensación que no cambiarían por nada, un momento más y algo tan ansiado por dos almas, por dos corazones sería finalmente consumado…
-Dr. Shortman necesito que asista un operación urgente-en ese instante apareció una mujer alta, de piel negra, con rizos y una expresión dura y regia en su cara.
-OK Dra. Felton voy enseguida-murmuro Arnold retirando los centímetros ganados, mientras Helga mira al suelo sonrojada- Helga ya hizo efecto, déjala en reposo y cumple con todo lo anotado.
-Sí, gracias cabeza de balón.
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Hola perdón por la tardanza es que estaba pensando la vía por llamarla así de orientar la historia para que llegue al punto que quiero. Gracias por sur r/r, actualizare mañana como a la misma hora, aparte de que ayer solucionaron los problemas de luz.
