Perspectivas, Reflexiones y una Pregunta

Después de un agitado día, Arnold culminaba su guardia, no quería llegar a casa pronto y mucho menos ir al apartamento de Rhonda, no con toda aquella gama de sentimientos en su interior; todavía no podía creer que estuvo a punto de besar a Helga, aunque si lo pensaba bien le pareció tan frágil en ese momento, tan preocupada y esos ojos, esos ojos con tanto expresaban ¡siempre lo habían hecho! Solo que antes ella no los dejaba ver, los ocultaba, solo podía recordar una vez que había visto tantos sentimientos reflejados en ella, en su cara aquella vez en Industrias Futuros, ese episodio que no lo dejo en paz durante meses, sabía perfectamente que él había sido quien dijo que era un error pero Helga lo recalco, lo acepto , y esos celos, esos celo locos e inverosímiles que acudían a su mente nublando sus ojos ¿Por qué sentir celos de una persona que le hizo su infancia casi imposible? Aunque claro le ayudó en muchas ocasiones que se dio cuenta después, muy tarde pero aun quedaba la duda y miles de peros rodeándola. Ese muchacho no le daba muy buena espina que digamos, le parecía extraño y aquella confianza con Helga…le volvía loco, realmente loco.

Definitivamente tenía que estar solo, poner sus sentimientos en orden, por eso se dirigió al parque, no le importaba que fueran las siete de la mañana y que tuviera un aspecto deplorable, solo…solo necesitaba pensar, pensar en su relación con Rhonda, pensar en sus sentimientos hacía Helga; de pronto momentos guardados bajo llave afloraron en su mente: la gorra recuperada, padre e hija reunidos en navidad, Industrias Futuro y mucho más, tantos recuerdos, tantas emociones, tantos pensamiento dirigidos hacía una sola persona. Maldijo internamente, golpeo sus piernas con sus puños cerrados, no lo podía creer, simplemente no podía, en tan poco tiempo se enamoro de ella, aquella niña que lo golpeaba y humillaba a cada oportunidad esa muchachita de ceño siempre fruncido y dientes apretados, lo amaba aún lo amaba y al parecer él la estaba comprendiendo, empezando a quererla en el proceso a enamorarse.

Esos pensamientos fueron seguidos de ese dolor tan molesto que se siente en el alma y se manifiesta en el cuerpo: culpa, culpa por estar engañando a Rhonda, culpa porque estaba más que seguro que la lastimaría ese maldito sentimiento no lo dejaría en paz y menos si no se lo decía pronto; estaba decidido no se casaría con ella, no la haría sufrir y mucho menos sufriría él. Rompería con ella ese mismo día, pero antes se daría una ducha, de ahí iría directamente a su casa y le diría todo.

Así fue que después de haberlo cumplido se dirigió hacía el apartamento de su futura ex, llevaba todo lo que tenía de ella en su casa: regalos, ropa y su perfume olvidado en su habitación una vez; se pregunto por enésima vez si no estaría cometiendo una locura al romper con su relación más estable, dejarlo todo por una confusión, en ese instante aquella frase de "quien no arriesga, no gana" cruzó por sui mente como un relámpago, fue entonces que decidió no tener más quebrantos de conciencia, decidió dejarlo todo y arriesgarse; de todos modos así era la vida: arriesgar, ganar y perder. Con la misma velocidad que se cuestionaba y pensaba llegó a su destino, mientras observaba aquel edificio pintado de blanco inmaculado, veía que hay estaba en las sombras algo de su vida, algo de cinco años que pronto acabaría. Entro con aquella llave que una vez le dio, tomo el ascensor marcando el tercer piso de aquel elegante edificio, al llegar tocó la puerta negra con el número veinte grabado en ella, la aporreo un poco y una Rhonda en pijama lo recibió.

-¡Amor!-exclamó-¿Por qué tan temprano? Me hubieras avisado así no te abría recibido en estas fachas, y ¿Qué tiene esa caja?

-Rhonda, tenemos que conversar ¿puedo pasar?

-OH, por supuesta, toma asiento-y así lo hizo, ella imitándolo se sentó al frente-¿De que quieres hablar?

-Rhonda te quiero, y has sido una de las mejores novias que he tenido, pero mis sentimientos han cambiado y de verdad no quiero que salgas lastimada…

-¡¿Estas terminando conmigo?!-interrumpió ofendida.

-Sí

-Esto…esto no puede ser cierto, pero ¿Cuál es el motivo?

-Mis sentimientos han cambiado.

-¿Cambiado? Es por Helga ¿verdad?-dijo de una manera fría que combinaba con la expresión de sus ojos.

-¿Helga?-preguntó con terror.

-Lo sabía, cuando la vi en tú casa lo supe, esa pequeña ramer…

-¡Rhonda! No le faltes el respeto vine a terminar contigo en paz y ella no tiene nada que ver.

-OH, sí, no me creas tonta y ¿sabes qué? ¡Vete!

-Está bien, aquí están tus cosas. Adiós Rhonda.

Helga recapitulaba cada segundo vivido la noche anterior, deteniéndose justo cuando se iban a besar, cada vez que se detenía ahí un suspiro salía de sus labios, se sentía otra vez como aquella chiquilla que hacía estatuas de él con gomas de mascar, pero dicen que mientras más alto vuelas más duro es el golpe en su mente siempre aparecía aquella imagen irritante de Rhonda, como recordatorio, Phoebe se comprometió a cuidar de la pequeña mientras avisaba en el jardín de infancia sobre su estado. Mientras llegaba al lugar su cerebro y su boca volvían a retomar su actividad; al bajar se topo con Frederick.

-Hola Helga ¿y la pequeña?-pregunto mientras se acercaba y al llegar le dio un beso en la mejilla.

-Hola Frederick, está enferma he venido a avisar.

-¿Y la dejaste sola?

-No, como se te ocurre su tía la está cuidando.

-Ah OK ¿Te acompaño a dentro?

-Sí- una vez adentro llamó a la Señora Grace y le explico la situación, le aseguro que para mañana estaría mejor; una vez finalizado salieron del recinto, y Frederick la acompaño hasta su auto.

-Oye Helga ¿Qué te parece si el sábado te invito un helado? Claro que irías con Caroline.

-No sé.

-Vamos, nos divertiremos un rato.

-Está bien.

Y con proposición en mente se fue a su casa. Cuando llego checo a la pequeña y despidió a Phoebe, quien tenía que trabajar; aprovechando que estaba dormida se dedicó a escribir en su diario algunos acontecimientos y pensando en su salida del sábado con Frederick, de verdad le parecía extraño tanta insistencia en acercarse a ella, pero bueno un nuevo amigo nunca cae mal y con este pensamiento se fue el resto del día y lo que quedaba de semana pasó como un suspiro, y el sábado le dio directo a la cara, ya se estaba preparando para su salida. A las tres de la tarde escucho un automóvil estacionarse y ya prediciendo quien era le abrió.

-Hola, estas muy linda-al decir esto no pudo evitar sonrojarse.

-Gracias pasa, Caroline ya baja y nos podemos ir.

-OK-a los pocos segundos la pequeña bajo y partieron a una heladería en el centro de la ciudad, al tener cada uno su pedido escogieron una mesa y empezaron a platicar.

Podría parecer precipitado, pero la amistad entre Helga y Frederick crecí a pasos agigantados. Ella reconoció que él chico le agradaba y mucho, pronto le encontró varias cualidades: era atento, cariñoso y se sentí protegida con él, sentía tantas sensaciones cuando estaban cerca que la confundían y no entendía el por qué de la situación; entre sus más íntimos pensamientos rondaba la idea de haber encontrado un amigo y eso nunca le cae mal a nadie. Por otro lado no había vuelto a hablar con Arnold, se había enterado por medio de Phoebe que término su relación con Rhonda y esto la confundió aun más, sin embargo decidió esperar, sí él se estaba enamorando de ella y quería una relación sería él quien la tendría que buscar, pero, ella le haría fácil algunas cosas.

Nunca lo había olvidado y de hecho seguía escribiendo aquellos poemas con tanta vehemencia y pasión como en el pasado, seguía con esa alma artística que escondió del mundo cuando pequeña, pero ahora mostraba orgullosa aquellos arrebatos de inspiración claro que no tan obvia; en su casa las pinturas que adornaban las paredes eran todas de su autoria así que no le importaba que la vieran. Suspiró entre las sábanas mientras apagaba el fastidioso reloj despertador, ese día era especial, lo sentía.

La última vez que lo sintió fue la semana pasada, cuando solo llevaba una semana en su trabajo y resultó que la habían elegido para cubrir una rueda de prensa con él alcalde Joseph Truman, aunque no le agrado para nada él hombre eso no podía impedir que hiciera un buen trabajo. Y así siguió su día, parecido a sus sucesores pero con aquel viento que te transmite que algo bueno pasara; cuando llegó al jardín de niños se encontró a Frederick quien le recordó que esa noche irían a comer y no podía faltar, ya que el motivo era de suma importancia. Una vez acostado a su hija y dejarla al cuidado de Phoebe se marchó con su amigo, la llevo a un restaurante italiano, se notaba costoso ya que estaba completamente revestido de madera (la cual parecía sumamente fina y bien cuidada) lo que combinaba perfectamente con aquel ambiente sobrio y elegante; los escoltaron una mesa y la cena paso entre anécdotas de joven y algunos chistes.

-Helga te traje aquí con el propósito de hacerte una pregunta muy importante para mí-Helga lo miro fijamente, en verdad no sabía a lo que se refería y notaba algunas punzadas en su estomago que no eran precisamente mariposas, sino ansiedad y miedo en pleno apogeo-¿Quieres ser mi novia?

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No tengo perdon de Dios, lo sé y creanme mi conciencia no me deja tranquila, y no tengo excusa...lo unico que puedo decir es que mi inspiración se mudó a China y ahora fue que le dio la gana de regresar, aparte que me bloquie con el rompimiento, ya que nunca he roto con nadie y nadie conmigo, así que digamos que tome algo de las telenovelas. POr cierto se que no les gusta los capitulos cortos, así que les propongo algo: si actualizo cada ocho días, pero con capitulos de quince o veinte paginas en word o cada cinco con capitulos de diez o todos los días con cinco. Espero su respuesta y mil disculpas otra vez por no haber actualizado a tiempo.

Muchas gracias por los r/r y Besos a tods