Disclaimer: One Piece y sus personajes no me pertenecen. Son propiedad de Eiichiro Oda y esta es una actividad que realizo sin ánimo de lucro.
V. Promesa
Chopper entró descorazonado en la cocina, con la cabeza gacha y los brazos lacios. Se sentó a la mesa y dio un suspiro largo y tendido. Nami, Zoro y Sanji, que estaban allí, le miraron sin comprender. La chica fue quien se atrevió a preguntarle qué sucedía.
—Es que Luffy no me deja su sombrero… — Zoro y Sanji suspiraron, aliviados, y sonrieron levemente.
—Eso es normal— dijo el espadachín—. Luffy no deja que nadie toque su sombrero. — Nami le miró, como disconforme—. ¿Sucede algo?
—Eso no es cierto. A mí me ha dejado su sombrero un par de veces.
—Eso es porque tenía que luchar y no quería que le pasase nada. Seguro que se lo preguntas ahora y no te lo deja.
—Vamos Zoro, no seas descortés. Nami, no tienes que preocuparte, sabes que yo te dejaría cualquier cosa que me pidieses. — Se acercó a ella con corazoncitos en los ojos y una macedonia para su pelirroja.
—Pero eso es porque tú eres un calzonazos, Luffy no es así.
—¿Qué pasa conmigo? — El joven capitán acababa de entrar en la cocina—. Sanji, tengo hambre…
—Pues te esperas a la hora de la comida, que sólo queda un rato. — El muchacho puso un puchero, y se sentó a la mesa con los demás. Se fijó que Nami lo miraba.
—¿Pasa algo?
—Luffy, ¿me dejas tu sombrero? — Un silencio sepulcral inundó la habitación, tanto Zoro como Sanji esperaron la negación por parte del moreno, al igual que Chopper. Nami, por su parte, se juraba a sí misma que si no se lo dejaba, ya lo mataría después.
La sorpresa fue general cuando Luffy se levantó de su sitio, se acercó a la chica y se lo puso en la cabeza con una sonrisa. Los otros se quedaron muy sorprendidos, y ella sonrió satisfecha, se cogió el sombrero como solía hacerlo él y sacó la lengua. El chico soltó una de sus risillas viéndola imitarle como una niña pequeña.
Y así era como se sentía, sin saber por qué demonios, con el mayor tesoro de uno de sus mejores amigos. Se levantó y se fue lentamente hacia la puerta. Al abrirla, le sacó la lengua a Luffy y desapareció tras ella. El chico se alarmó al darse cuenta que se había ido con su sombrero, y dejó a sus camaradas para ir tras Nami, quien corría riendo como una chiquilla por el barco. Robin, que estaba en la popa del barco, se levantó de su silla al escucharla a ella reír y a él correr tras ella, reclamando a gritos su sombrero. Llegó hasta la baranda y se apoyó en ella, sonriendo, con su libro en la mano y viendo como Nami subía al mástil perseguida por un alarmado Luffy.
Al llegar a la cima, la chica se sentó riendo en el lugar del vigía y se quitó el sombrero. Mientras jadeaba, cerró los ojos, y sin saber por qué, la imagen de un Luffy a punto de ser ejecutado pidiendo su sombrero se le apreció en la mente, quizás al escuchar los alaridos de su compañero. La idea la dejó algo trastocada, cayendo en el detalle de que algún día podía ser que eso sucediese de verdad. Se sintió horrorizada, observó el preciado objeto de su amigo y lo abrazó contra su pecho, como si de él mismo se tratase. Cuando el muchacho llegó y la vio así, dejó de gritar, preocupado por los sollozos de la chica. Se puso de cuclillas frente a Nami y le levantó la cabeza, para ver que estaba llorando. Se alarmó aún más y se sentó frente a ella, quien se aferraba cada vez con más y más fuerza al sombrero de paja.
—Nami…
—Luffy… — Las lágrimas caían encima del tesoro del muchacho—. Lo siento. — Se las limpió y sonrió—. No pasa nada. Es sólo que recordé algo triste. Pero ya está. Toma, ten tu sombrero. — Se lo puso en la cabeza y se dispuso a levantarse, pero él la tomó por las muñecas y la dejó de rodillas frente a sí. Nami no pudo soportar ese gesto y se aferró a su camisa, para llorar otra vez.
—Nami.
—¡No quiero que te ejecuten, Luffy! — el chico se quedó pillado, ¿era por eso por lo que estaba llorando? Se sonrojó levemente y le acarició torpemente la cabeza.
—No seas tonta, Nami, nadie me va a ejecutar. — Soltó una risilla nerviosa.
—No digo ahora, digo cuando seas rey de los piratas. No quiero que te maten por cumplir tus sueños. — Las lágrimas se le escapaban solas, acercó su rostro al pecho del chico y se limpió las lágrimas restregándolas contra su camisa roja—. Ni si quiera sé por qué pienso en esto ahora ni por qué me afecta tanto. Sólo quiero que no te maten. Prométeme que no dejarás que te maten, Luffy, por favor, prométemelo.
—No puedo hacer eso. — El chico tenía la cabeza gacha y sujetaba a Nami por los brazos. Ella le miró sorprendida.
—¿Por qué no? ¡Me dijiste el otro día que nuestro destino era estar juntos! ¿Pero cómo vamos a estar juntos si te dejas matar?
—Tampoco he dicho eso… No puedo prometerte que no me van a matar, porque algún día pasará, Nami. Algún día tendré que morir por ser un pirata. — Ella se aferró con más fuerza aún a su ropa—. No te puedo prometer que no me matarán, sin embargo puedo asegurarte otra cosa.
—¿Qué?
—Que estaré contigo hasta ese día… — La abrazó suavemente y apoyó su frente sobre la de Nami, sonriéndole sinceramente para tranquilizarla. Ella se sintió más tranquila con esa respuesta y también sonrió, dejando su mejilla sobre el hombro de Luffy y cerrando los ojos.
—Gracias… Creo que con eso me basta.
Abajo, Nico Robin suspiraba, conmovida, al haberles escuchado gracias a sus brazos, que había colocado junto a ellos sin que se diesen cuenta. Zoro salió para buscarles, y la vio mirando al mástil con cara de soñadora. Se acercó a ella, extrañado.
—¿Sucede algo?
—Nada — respondió muy contenta—. Sólo que acabo de cerciorarme de que Luffy estará bien acompañado hasta el día en que muera…
—¿Qué? — Robin sonrió complacida al ver que no la entendía.
—Ha sido una bonita promesa…
N/A: ¡Sí! ¡Oh yeah! ¿Quién es la mejor? Si es que… Perdón por esta muestra de egocentrismo, es la emoción contenida por haber aprobado selectividad con buena nota. Cuando os llegue el momento me entenderéis. Como regalito por haber pasado esta importante etapa de mi vida, aquí os dejo otro drabblecito bien lindo, al menos para mi gusto, espero que la crítica sea igual de buena por vuestra parte. ¡A responder reviews!
Aya: Je, je, je. Te hago caso, tenías razón, de la otra forma queda muy largo. Bueno, ante todo y como siempre, ¡gracias! Luego, si bueno, no te preocupes que los chichones y golpes volverán, puede que no en este ni en el siguiente pero volverán, créeme. Me alegra muchísimo que disfrutes tanto leyéndolo como yo escribiéndolo, y bueno pues aquí tienes el próximo capítulo. Voy más rápido con los drabbles que con ningún otro, quizás porque son más fáciles de escribir. Y bueno, lo del lemmon, no es por lo fácil o lo difícil, es que de estos dos en particular creo que me resultaría difícil… Espero que te haya gustado el capítulo, ¡ya nos veremos!
Almudena Black:Me alegra mucho que te haya gustado :P Yo también he creído siempre que no se van a separar ¡Tienen que quedarse juntitos! La pena sería al final…aunque no me hagas mucho caso porque yo sola me monto mis paranoias XD Y claro que habrá otro beso :P ya lo verás… je je je…
Leen: ¿En serio te ha gustado más? Uhm…haré un ranking cuando publique el último drabble a ver que pasa XD Bueno, Luffy es Luffy y su inocencia es encantadora . ¡Y aquí está el próximo! Un placer subirlos
Prox. Drabble: Perdón.
