Disclaimer: One Piece y sus personajes no me pertenecen. Son propiedad de Eiichiro Oda y esta es una actividad que realizo sin ánimo de lucro.


IX. Cocina

Nami volvió a suspirar al ver cómo un pegote de nata saltaba de la manga pastelera a la cara de Luffy. Seguía sin saber muy bien cómo demonios había acabado en esa situación.

Recordaba haber propuesto hacerle una pequeña fiestecita a Robin porque iba a cumplirse el aniversario de su llegada a la tripulación, y ya que la mujer nunca había tenido demasiadas muestras de cariño, le pareció un detalle. Todos estuvieron de acuerdo en seguida, sin embargo, querían hacer las mismas tareas - Sanji y Usopp - o simplemente no querían hacer nada – Zoro -, de modo que habían sorteado las obligaciones: Sanji, Usopp y Chopper irían a comprarle un bonito regalo a algún pueblo de la isla donde habían desembarcado - muy a pesar del cocinero -, mientras el espadachín debía encargarse de entretenerla para que no descubriese nada - muy a su pesar -, y Luffy y Nami debían encargarse de hacer un rico pastel.

Ahí era donde fallaba todo… ¿Luffy en la cocina? Nami se había echado a temblar, y con motivos. Ella sola no habría tenido ningún problema, pero con su alocado capitán como pinche de cocina, las cosas cambiaban mucho. Había batido los huevos con cáscara, mezclado los ingredientes mal, derramado la nata… Al final habían conseguido hacer una pequeña tarta de chocolate y rellena de fresa, y en esos momentos, estaban poniendo el merengue y la nata para adornarla. Se estaba dando cuenta de que Luffy y la repostería no se llevaban demasiado bien.

Cuando por enésima vez, la nata salió disparada hacia su cara, Nami no pudo reprimir una carcajada: el muchacho tenía la cara pringosa de la mermelada, blanca de la harina y ahora un pegote de nata se le había colocado en la nariz, y cuando se la miraba, se ponía bizco. Puso un mohín al ver que la pelirroja se reía de él, y cruzó los brazos, algo mosqueado, dándole la espalda a la chica.

—Vamos, Luffy, no te enfades, es que estás muy gracioso así…— El chico seguía sin mirarla—. Luffy… — le cogió del hombro y le dio la vuelta. No se había molestado en quitarse la pringue, y seguía mirándole algo molesto. Nami sonrió, enternecida, una vez más le dio la impresión de que el muchacho estaba realmente adorable, actuando como un niño pequeño.

"Está claro que voy a tener que espabilarlo yo."

Sin saber por qué, había comenzado a considerar a Luffy como de su propiedad, aunque solía intentar evitar esa idea, había veces que renacía dentro de ella. Una idea le surcó la mente, y sonrió, traviesa.

—Venga, vamos, no te preocupes, te limpiaré la cara.

Ante la mirada atónita de su capitán, y algo sonrojada, rodeó el cuello del chico con los brazos y, acercándose muy lentamente, lamió con la punta de la lengua un poco de mermelada que tenía en el cachete. El joven capitán se sonrojó hasta la médula al notar la lengua de Nami caliente en su rostro. Luego le dio un beso en la punta de la nariz, quitándole la nata, lamiéndose los labios; y por último, los posó sobre los del chico, que tenían un poco de chocolate en el labio inferior. Ni siquiera cerró los ojos, sólo observó como su amiga lo besaba, sin saber qué hacer ni qué decir.

—Nami… — dijo, algo nervioso.

—¿Sí?

—¿Por qué lo has hecho? — Ella pareció pensárselo un poco, pero acabó sonriendo.

—Para que se te quitase el enfado…

—Ahm… Nami…

—¿Sí?

—¿Te importa si me enfado contigo más a menudo en la cocina?


N/A: Bueno después de cinco meses sin actualizar- perdón por el retraso, pero la musa va y viene cuando le place- aquí traigo otro pequeño drabble, muy improvisado la verdad, pero bueno, espero que os guste.

Quería agradeceros a todos vuestros reviews, porque gracias a eso, este fic tiene ya 114… y la verdad es que me ha emocionado mucho, ¡porque es el primero de mis fics que sobrepasa los cien reviews! ¡Muchísimas gracias a todos!

¡Gracias por vuestra paciencia y por leer y dejar reviews!

¡Un beso!

Prox. Drabble: Agarrados