Capítulo 3

En ocasiones nos encontramos con preguntas donde un sí o un no son las respuestas posibles, y cada una lleva a un camino totalmente diferente de la otra. Dos letras juntas que cambian tu futuro para bien o para mal. Por lo general, una respuesta afirmativa te puede llevar a cambios positivos, a posibilidades nuevas, a oportunidades fructíferas; en mi caso, no recuerdo que haya pasado. Y el sí que estaba a punto de dar, me lanzaba a un pozo sin fin.

— ¿Entonces, Gina, qué dices?

— Sí, acepto.


El día parecía más brillante cuando sonó la alarma, incluso con el dolor de cabeza producto del alcohol. Aún era temprano, abrí las cortinas de par en par y miré sonriente la calle. Bajé tarareando una canción desconocida y fui a la cocina, preparé un abundante desayuno para comer con mi invitada y, cuando tenía todo servido, llamé a Henry para cerciorar que estaba bien. Supuse que pasaría el día con sus abuelos, pues se limitó a decir que nos veríamos más tarde.

— ¿Y todo esto?—la voz de Zelena resonó al terminar la llamada con mi hijo y la recibí con una enorme sonrisa—. Definitivamente esa rubia te tiene mal.

—Anoche me envió otro mensaje y me pidió no faltar.

—Y no lo harás. Te pondrás tus vestidos de infarto y arrasarás. Ya verás, tu salvadora pedirá más que un simple beso...—fue inevitable imaginar un posible beso entre Emma y yo, mis mejillas tomaron color rápidamente y oculté mi rostro tras una taza de café.

Me despedí de Zelena luego de resguardar mágicamente mi oficina y habitación, aunque estábamos en plan familia no lograba fiarme del todo de ella. Salí en dirección a la alcaldía con una inevitable sonrisa, la mera idea de la cita con Emma me llenaba de buen humor. Hice el típico papeleo durante la mañana, algunos cálculos de presupuestos y administrar inversiones, nada fuera de lo usual.

Me tomé la tarde libre, llegué a casa dispuesta a preparar el almuerzo pero, al parecer, Zelena se había adelantado. Dejé mi bolso colgado del respaldo de una silla y tomé a Robin en mis brazos mientras mi hermana servía la comida.

— ¿Qué tal la mañana?—dije jugando con las manitos de la bebé, quien bostezaba somnolienta y a duras penas mantenía sus ojos abiertos.

—Robin vomitó sobre tu sillón.

—Supongo que limpiaste...

—La magia es muy eficaz para eliminar manchas y olores—guiñó su ojo riendo y yo negué imitándola.

Dejó el almuerzo frente a mí y comimos con una amena conversación. Al terminar, yo retiré la mesa y lavé los platos y cubiertos, ella hizo dormir a Robin y la dejó igual que la noche anterior en el sillón. Tomé mi teléfono y revisé mi correo: ninguna novedad, ningún problema en la ciudad que requiriera mi ayuda.

—¿Tan ansiosa estás que no dejas de ver sus mensajes?—dijo Zelena con su ceja alzada y su típica sonrisa burlona. Me limité a negar con la cabeza, tratando de ocultar una sonrisa y el salto que dio mi corazón.

—¿Me... me ayudarás entonces con la elección de la ropa? —aclaré mi garganta y evité su mirada a toda costa.

Cuando su respuesta fue afirmativa, fui rápido a darme un baño, usando ese shampoo de manzana que dejaba su agradable esencia en mi cabello y que, por supuesto, solo usaba en ocasiones especiales. Al salir, rodeé mi cuerpo con una bata y mi pelo con una toalla, quité la protección mágica de mi habitación y llamé a Zelena. Ya dentro, ordenó con un chasquido la cama para su hija y la dejó dormir plácidamente, me acompañó al armario y quedó boquiabierta al ver su contenido.

—Definitivamente esto no va a ser fácil.

Pasamos más de media hora solo viendo todas las posibles combinaciones que podía ponerme. Decidimos, en primer lugar, que usaría un vestido ajustado y tacones, algo simple pero que, en palabras de la propia Zelena, dejarían a Emma a mis pies. Después de ver decenas de vestidos, me obligó a probar uno rojo totalmente ajustado que llegaba un poco más arriba de la rodilla.

—Este es el indicado, Regina.

—¿Tú crees?—di media vuelta frente al espejo y giré mi cabeza para ver cómo se veía la parte de atrás. La tela se ceñía tanto a mi cuerpo que cada curva se marcaba con precisión, sin llegar a ser vulgar. Sí, este era el vestido definitivo. Un delgado cinturón dorado acentuó aun más mi figura y los altos tacones estilizaron mis piernas. Con ayuda de Zelena, dejé mi cabello liso, mis ojos acentuados de forma natural y mis labios con un fuerte color rojo.

—Si esa rubia no se te declara hoy mismo, alguien más lo hará. Estás espléndida, créeme.

Miré mi reflejo en el espejo fijamente, alisé el vestido con mis manos y tomé aire para apaciguar los nervios que me invadían. Miré la hora en mi celular y me sorprendí por lo tarde que era.

—Debo irme, no quiero llegar tarde—dejé un beso en su mejilla algo apresurada, tomé un bolso pequeño con lo justo y necesario dentro, me miré al espejo por última vez y moví sutilmente mi mano para asegurar con magia mis cosas.

Salí de la mansión con las piernas temblorosas, enderecé mi postura y partí rumbo a Granny's. Decidí no ir en mi auto. Quizás al terminar la cena podríamos caminar un rato, ella podría venir a dejarme a casa, yo podría invitarle una copa y miles de cosas podrían pasar... Solté una risa nerviosa y mordí mi labio inferior de tan solo imaginarlo.

Entré al local luego de tomar una bocanada de aire, al abrir la puerta inspeccioné el lugar de forma fugaz y mi corazón dio un salto al ver a Emma sentada en la barra, tamborileando sus dedos sobre el mesón principal. Relamí mis labios, enderecé mi espalda, arreglé mi cabello y caminé a paso lento hacia ella. Supuse que sintió el sonido de mis tacones contra el frío piso, porque cuando ya estaba a una distancia prudente, se giró y embozó una enorme sonrisa.

—¡Viniste! Creí que no llegarías —me miró directamente a los ojos y mis mejillas se sonrojaron. Atiné a sentarme junto a ella y busqué su mirada para continuar charlando.

—Aquí estoy, idiota. No iba a faltar —la miré riendo con nervios y suavicé mi mirada—. En mi defensa, estoy aquí antes de la hora en que me citaste.

—Está bien—rió de forma adorable y mordí sutil mi labio inferior, debía aguantar el impulso de besarla ahí mismo—. De todas formas, creo que aún faltan unas cuantas personas—se encogió de hombros como si nada y yo fruncí el ceño sin entender. ¿Faltan unas cuantas personas? Pero si era una cita entre las dos... Esto no es bueno. No. Debo irme de aquí rápido.

De pronto, llegó el estúpido pirata y rodeó la espalda de Emma hasta tomar su cintura con su mano. Miré el gesto confundida y tragué saliva, nada estaba saliendo como había imaginado que sería.

—Ya están todos, amor. Vamos—dijo Hook y Emma asintió, se bajó de la banca y me dedicó una mirada que decía "espera, ya vuelvo".

—Atención, por favor—la rubia golpeó una copa con una cuchara y todos los presentes hicieron silencio. Zelena entró igual de confundida al restaurante y se paró junto a mí, los nervios me consumían e hice mis manos puño, tratando de contener las ganas de irme—. Si ustedes están aquí es porque forman parte de nuestro círculo cercano y son los primeros que deberían saber la noticia —todos a mi alrededor se miraron entre ellos, en definitiva nadie entendía lo que estaba pasando.

—¡Emma y yo nos casaremos! —exclamó el pirata con su característica sonrisa de suficiencia, tomó la mano de Emma y ambos entrelazaron sus dedos.

Abrí mis ojos por la sorpresa y sentí un inmenso vacío en mi pecho, miré mis pies y me sentí totalmente ridícula. ¿Cómo llegué a pensar que esto sería una cita? Tonta, ilusa, idiota en su máxima expresión. Miles de adjetivos venían a mi mente. Mi cuerpo no reaccionaba, las lágrimas se acumulaban en mis ojos y el nudo de mi garganta se apretaba de a poco, me impedía respirar. Vi a los invitados felicitar a la pareja, deseándoles buena suerte y una buena vida juntos, mas mis ojos estaban clavados en esa melena rubia que se alejaba del grupo y se acercaba a mí.

—Esto no ha acabado, aún tengo algo por hacer—dijo en voz alta y todos centraron su atención en ella, en nosotras—. Regina Mills, ¿aceptarías ser mi dama de honor?

Tragué en seco y mi cerebro no hizo sinapsis, las palabras no se unían ni salían de mi boca. Abrí errante mis labios y me sentí pequeña, esperaban una respuesta y yo solo quería huir. ¿Cómo negarme a esos ojos infinitos que me hacen soñar despierta con un final feliz?

— ¿Entonces, Gina, qué dices?

—Sí, acepto.

Escuché gritos de celebración y varios brindis por la feliz pareja, pero se oían lejanos comparados con lo que vino a continuación: Emma tenía su típica sonrisa ladeada, esa sonrisa triunfante e infantil que ponía al conseguir algo, y se acercaba a mí con lentitud. Algo temerosa, rodeó mi cuello con sus brazos y yo, entre sorprendida y aturdida, rodeé su pequeña cintura con mis brazos, completando así un abrazo que llevaba anhelando por mucho tiempo.

—Gracias por esto, Regina—susurró en mi oído y yo hundí mi cara entre sus mechones rubios para ocultar las lágrimas que salieron, sin poder responder. Inspiré profundo y traté de grabar en mi memoria su aroma, realmente deseé que ese momento fuera eterno, que el mundo desapareciera y nos olvidáramos del resto.

De a poco rompió con el abrazo, apretó cariñosa mis hombros y bajó sus manos por mis brazos mientras se alejaba. No despegué mis ojos de ella en ningún momento, ni siquiera cuando abrazó a Killian y, por petición de la gente, se besaron para cerrar con broche de oro el anuncio.

Zelena pasó su mano por mi espalda tratando de consolarme en silencio, Snow me miró apenada desde su posición junto a David, que era el más entusiasmado con la noticia, y Henry miraba con recelo a Hook desde el fondo.

Al sentir la primera lágrima caer, la sequé fugazmente y me dirigí apresurada a la salida. El ambiente me sofocaba, las felicitaciones me dolían, saber que Emma se casará con ese maldito pirata me mataba. Di una última ojeada a la rubia y sonreí con tristeza, ahora solo tengo una misión: planear la boda de la mujer que amo.


Y sí, nos van a querer matar por esto, pero es solo el comienzo. Gracias por los reviews y comentarios. Si van a comentar en twitter, usen el ht #tlisfic, así podemos ver con más facilidad todo y se pueden compartir comentarios de cada capítulo. Hasta la próxima publicación. :)