Capítulo 7

Desperté con el portazo que dio Emma al entrar al baño, tomé mi celular para ver la hora y bufé: 7:30 am. ¿En serio pretendía viajar tan temprano? No había apuros por llegar y en sí el trayecto no era tan largo. Idiota.

Apenas salió, me metí al baño para una ducha rápida que lograra despertar mi cuerpo por completo y regresé ya vestida a la habitación principal. Mientras guardaba mis pertenencias en el pequeño bolso que había llevado, Emma entró con una caja y dos vasos.

—Traje café y donas para desayunar.

—Gracias por el café, pero paso de las donas —tomé uno de los vasos y bebí un sorbo, estaba justo como me gustaba. ¿En qué momento le dije cómo me gusta el café?

—Vamos Regina, come un poco. No te hará daño probar, últimamente estás más abierta a todo, inténtalo —al oírla estuve a punto de escupir el líquido de mi boca, mas lo tragué con dificultad y la miré con el ceño fruncido—. ¿Estás bien?

—Cuide sus palabras, señorita Swan. Quizá acá no pueda lanzarle bolas de fuego, pero sí café caliente, y no creo que quiera quemarse, ¿verdad? —amenacé con mi ceja en alto y levantó ambas manos en señal de tregua— Eso pensé.

Terminé mi café apurada y Emma sin problemas comió la caja de donas completa. Fuimos a dejar nuestras cosas al auto, cancelamos la habitación de hotel y partimos rumbo a Storybrooke.

Un silencio sepulcral reinaba en el escarabajo amarillo, solo se oía el ruidoso motor y el movimiento de la ciudad que dejábamos. Cuando faltaban un par de kilómetros para salir de Boston, Emma exclamó alegre tratando de iniciar una conversación:

—¡Mira Regina! —apuntó con su dedo un enorme cartel junto a la carretera y yo seguí su indicación— Henry me ha hablado mucho de la obra, quiere ir a verla.

La gran pancarta era, como Emma había dicho, la promoción de una obra de teatro. Lo interesante era que la chica que salía era la misma que se puso a cantar en medio del parque. Recordé de inmediato la letra de la canción que entonó improvisadamente y el malestar me invadió.

—Ahora entiendo todo... —pensé en voz alta y tragué en seco.

—¿Entender qué? —preguntó curiosa la rubia y suspiré mirando por la ventana.

—Ayer de casualidad me encontré con la cantante de esa obra que dijiste.

—¡¿Qué?! —Emma abrió sus ojos sorprendida y me miró de soslayo— ¿Y no le pediste un autógrafo y una foto?

—No tenía idea de quién era, Swan. La reconocí porque la loca se puso a cantar de la nada.

—¿En serio? O sea que la oíste... ¿Qué tal?

—Bien, tenía linda voz, algo chillona eso sí.

—Eres afortunada. Henry se va a querer morir cuando se entere.

Apoyé mi cabeza en el vidrio y solté un profundo suspiro, la canción seguía rondando en mi mente y me amargaba.

—Hey Gina, ¿te sientes bien? —me miró preocupada y tapé mi cara.

—Sí, solo me duele un poco la cabeza. Quizás es porque no dormí lo necesario... —solté y sus mejillas se sonrojaron de culpabilidad.

—¡Ya sé! —dijo después de largos minutos sin hablar— Pondré música para que te relajes —se inclinó ligeramente a la radio y la encendió con movimientos extraños.

De los viejos parlantes que portaba el auto comenzó una lenta melodía de violines y piano, con la voz de una chica acompañando.

How can I begin again?

How can I try to love someone new?

Someone who isn't you

How can our love be true?

When I'm not, ooh, I'm not over you

I guess you know by now

That we will meet again somehow

La letra logró que una puntada fuerte golpeara mi pecho, miré de reojo a Emma que iba ajena a todo y sonreía tranquila mirando la carretera. ¿Cómo puedo amar a alguien que no es ella? Respiré aliviada cuando terminó y la voz de alguien anunciaba la siguiente canción. Un piano y una base rítmica lenta sonaron esta vez.

Does anybody know how to hold my heart?

How to hold my heart?

'Cause I don't want to let go, let go, let go too soon

I want to tell you so before the sun goes dark

How to hold my heart

'Cause I don't want to let go, let go, let go of you

Miré a la rubia de soslayo y mordí mi labio inferior. Ella sabe cómo sostener mi corazón, ella lo posee y no tiene idea. Lo cómico del asunto es que lo cuida sin siquiera intentarlo, lo protege del dolor aun cuando a veces lo ocasiona sin intención. La canción finalizó y de inmediato comenzó otra; era una voz aguda haciendo la base, la voz de una chica cantando y con coros suaves de acompañamiento.

Timid heart, hide my scars

Make me stronger

I can't take this any longer

I need, I need you like water

It's on the tip of my tongue

I'm not asking for much

Just your love and not another

Cause your embrace keeps me warmer

Could I tell you this time

How I wish you were mine

¿Es en serio? ¿Acaso la radio se empeña en recordarme que amo a esta idiota y no puedo ser más que su amiga? Porque la letra tiene razón: solo quiero su amor y no otro, no quiero a nadie más que a mi rubia testaruda.

—¿Qué le pasa a la emisora? Solo música triste... —frunció el ceño molesta y comenzó a cambiar la radio con rapidez, oyendo apenas unos segundos las melodías que sonaban. Se detuvo en una y sonrió amplio, como si hubiese encontrado un tesoro— ¡Adoro esta canción! Solía escucharla mucho en las casas de acogida, estuvo muy de moda en esa época —una guitarra eléctrica y la voz de un hombre salían de los parlantes, voz que luego fue acompañada por la misma Emma, sorprendiéndome al oírla cantar.

And I'm lookin' in the mirror all the time

Wonderin' what she don't see in me

I've been funny, I've been cool with the lines

Ain't that the way love's supposed to be

Tell me why can't I find a woman like that

You know I wish that I had Jessie's girl

I wish that I had Jessie's girl

Why can't I find a woman like that?

Like Jessie's girl

Estaba embelesada mirando a Emma cantar, sonreír de oreja a oreja y tamborilear el volante mientras no perdía ojo de la ruta. Solo duró un poco porque la letra me llegó directamente y tragué saliva para evitar llorar ahí mismo. Tal vez debo empezar a llamar Jessie a Hook... Si ella supiera que la podría hacer feliz. ¿Acaso hay algo mal conmigo?

Me sorprendes una vez más con tus dotes artísticos. ¿Desde cuándo cantas? —dije cuando finalizó la canción, riendo suavemente con mi ceja alzada.

—No tengo idea —replicó con una pequeña risa y se encogió de hombros—. Aunque suelo darle conciertos al shampoo bastante seguido.

—Es un milagro si te bañas...

—¡Oye! —se quejó fingiendo molestia y me miró con el ceño fruncido, lo que me hizo soltar una carcajada.

—Pediré un deseo... —continué molestándola y mi celular sonó anunciando un mensaje entrante, lo saqué de mi bolsillo y una sonrisa se escapó de mis labios al ver la pantalla.

"No entendemos el valor de los momentos hasta que se han convertido en recuerdos. Por eso haz lo que quieras hacer, antes que se convierta en lo que te gustaría haber hecho. Que tengas un día tan hermoso como tu sonrisa, Regina.", decía el mensaje enviado por Alex, refiriéndose obviamente a mis sentimientos por Emma y a la idea de jugármela por ella en la primera parte del texto.

—¿Quién es?

Say what you wanna say

—¿Qué?

And let the words fall out

—¿Quién envió el mensaje?

Honestly, I wanna see you be brave

—Nadie de su incumbencia, señorita Swan.

With what you want to say

—Anda, dime... ¿Es Henry?

And let the words fall out

—¿Por qué sería Henry?

Honestly, I wanna see you be brave

—Porque no hay otra persona que te haga sonreír así —me miró de reojo con su ceja alzada y me sonrojé de golpe. Tú me haces sonreír así, idiota—. Déjame verlo...

I just wanna see you

—No, ya deja de insistir.

I just wanna see you

—Vamos Regina, deja —me dio una fugaz mirada y estiró su mano hasta mí, tratando de tomar mi celular.

I just wanna see you

—¡Emma! —exclamé molesta y me aferré al celular como si de ello dependiera mi vida, pero la rubia era bastante hábil y fuerte.

I wanna see you be brave

Emma me arrebató el teléfono en el preciso momento que pasábamos el cartel de Storybrooke. La velocidad del escarabajo de a poco fue disminuyendo y ambas nos miramos extrañadas cuando el auto se detuvo a unos metros de la línea que limitaba al pueblo. Sin embargo, Emma estaba más preocupada de husmear en mi celular que en su vehículo sin funcionar. Sus ojos leyeron con rapidez el mensaje y su sonrisa se desvaneció gradualmente, hasta quedar seria cuando identificó la remitente.

—Alex eh... —rió con amargura y alzó su ceja sin mirarme directamente a los ojos— Al menos ahora sé el nombre de la posible madrastra de Henry.

—Emma, estás apresurando las cosas. Y no tienes derecho a revisar mi teléfono.

Un incómodo silencio se instaló entre nosotras y me entregó el aparato de mala gana.

—No la apruebo —sentenció después de unos eternos minutos y la miré incrédula.

—¿Disculpa?

—Lo que escuchaste, no la apruebo.

—¿Vas a empezar de nuevo con esa estupidez? Creo que soy la única que debe juzgar si es... apropiada para mí.

—No lo creo. Como tu amiga y madre de tu hijo, debe pasar por mi aprobación.

—Estás delirando. ¿Cuándo pasó el adicto al delineador por mi aprobación?

—Con Killian es diferente...

—Te recuerdo que era un pirata experto en robos, crímenes y artimañas para conseguir lo que se le antojaba.

—Y lo dice la Reina Malvada —me miró con enojo y el nudo de mi garganta de apretó de pronto.

—Tenía claro que todos piensan eso de mí, pero de ti no lo esperaba —dije con los ojos vidriosos y salí rápidamente del auto.

Di un fuerte portazo y alcancé a dar dos pasos alejándome cuando algo tiró de mí: mi chaqueta había quedado atascada en la puerta y, para rematar, gotas comenzaron a caer hasta formar una intensa lluvia. Enojo, tristeza, humillación... ¿Qué más me puede pasar? ¡Claro! Que llueva cuando trato de huir del único lugar que me puede proteger. Emma me miró arrepentida y me pidió que entrara con gestos exagerados. Tomé aire profundamente, aclaré mi garganta e ingresé al escarabajo sin dirigirle la mirada.

—Regina, yo...

—Piense bien lo que va a decir, señorita Swan. O mejor aun, no diga nada y encienda esta cosa que quiero llegar rápido a mi hogar.

Giró la llave y el motor ni siquiera sonó. Repitió la acción un par de veces y mi desesperación crecía cada vez más.

—Debe ser una jodida broma —solté exasperada y salí sin importar si me mojaba, necesitaba llegar rápido a la mansión.

Puse mis manos delante del auto y me concentré para que la magia solucionara el problema, pero no funcionó. Intenté e intenté y nada. Emma se unió a mí y trató de arreglar su auto, mas tampoco hizo efecto.

—Quizás si aprendieras más de magia en vez de pasar tanto tiempo con el manco...

—Si tú dejaras de mensajear a... a... —me miró a los ojos y suspiró derrotada— No soy buena con los apodos.

Rodé los ojos y me metí a la inútil chatarra que Emma se empeñaba en llamar auto. No tardó en hacer lo mismo y tomé mi celular para avisarle a Henry que estábamos varadas en la carretera.

—Pareces no escuchar lo que digo —comentó al verme mensajear y suspiré.

—Ya cállate, Emma.

—Al menos me hablas...

—No me hagas arrepentir de eso.

—Regina, ¿puedes mirarme?

—¿Qué quieres? —la miré a los ojos con gesto serio y tragué saliva al ver la intensidad de su mirada.

—Perdóname Gina —suplicó con tristeza y traté de contener el impulso de abrazarla, haciendo mis manos puño—. Yo no te veo como la Reina Malvada, para mí solo eres Regina —se encogió de hombros y sonrió de lado.

Solo Regina. Solo la otra madre de su hijo. Solo una amiga. Solo una estúpida enamorada de ella. Eso significada ser "solo Regina".

—Olvídalo, ¿sí? —murmuré con la voz algo quebrada y bajé la vista.

—No puedo dejarlo pasar. ¿Qué puedo hacer para que me perdones?

—Respóndeme algo, pero necesito tu total honestidad.

—Por supuesto, tú pregunta.

—¿Por qué defiendes tanto a Hook? —la miré a los ojos y vi duda en ellos, la pregunta la pilló por sorpresa.

—¿A qué viene la pregunta?

—¿Quieres que sea honesta?

—Claro.

—Sigo sorprendida de que aceptaras la propuesta de boda de él.

—¿Y eso por qué?

—Porque no te consideraba una persona de compromisos como ese —dije aunque esa era solo una parte de las razones, la otra obviamente no podía confesar.

—¿Qué te hace creer que no lo soy?

—Bueno, con Neal no estabas casada y...

—No conoces mi historia con él, ¿sí? Con Neal yo quería sentar cabeza, simplemente no se dio —miró hacia afuera con nostalgia y suspiró—. Con Killian tampoco fue la gran cosa, estábamos en mi casa y se arrodilló de la nada para pedirme matrimonio.

—¿Sin anillo? —dije sorprendida y ligeramente molesta. Tiene la oportunidad de pedirle matrimonio y ni siquiera se preocupa de ese enorme detalle.

—No, sin joya —alzó su mano frente a mí y me enseñó su dedo anular—. Dijo que sintió que el momento era el idóneo considerando todo lo que pasamos hasta ese entonces y... yo... estaba en blanco...

—Pero dijiste que sí.

—No tan literal —rió un poco—, fue un "está bien" de mi parte y respondió "gracias por esto Swan" —imitó la voz del pirata e hizo un garfio con sus dedos, a lo que reí inevitablemente. Está loca...

¿Tú quieres casarte?

—Sí —dijo con duda en su voz y sacudió su cabeza—, o sea, no, bah, no sé. Es el único que ha soportado y que posiblemente soportara lo que conlleva estar conmigo. Vamos, imagina, yo teniendo una cita con otra persona —rió a carcajadas y yo no entendí, aunque mi corazón latía acelerado al oírla y verla—. "Soy Emma Swan, hija de Blanca Nieves y el Príncipe Encantador, comparto un hijo con la Reina Malvada aunque su padre es el nieto de Peter Pan". Dos opciones: huye de inmediato o jamás vuelve a contactarme —rió negando con la cabeza y yo traté de sonreír. Yo saldría contigo sin problemas, Swan.

—¿Estás con él por conformidad o porque lo amas?

—Yo lo amo... Me costó decírselo por miedo a que se hiciera más real, pero mi miedo a perderlo de nuevo fue mayor. Merecía saber que siento algo verdadero por él antes de que fuera tarde.

Sus palabras me llegaron directamente y recordé el mensaje de Alex. ¿Y si hago caso a lo que dijo Emma y le confieso todo antes de que sea tarde? Siento el impulso de hacerlo, soltar lo que siento por ella, decirle que estoy enamorada hasta la médula y no puedo ni quiero remediarlo. Bajé la mirada cuando mis ojos se llenaron de lágrimas y mordí mi mejilla con fuerza. Emma, con la ayuda de su dedo, alzó mi rostro desde mi mentón y me miró directamente a los ojos.

—Gina, ¿estás bien? —dijo preocupada y tragué saliva ante la intensidad de su mirada.

—Emma, ¿recuerdas la frase del local de vestidos?

—Un poco...

—"Elige a alguien que te mire como si fueras magia" —cité sin romper con las miradas y mordí mi labio inferior, Emma miró fugazmente mi acción y sus ojos brillaron de forma diferente, de una manera que no recordaba haber visto jamás en ella. Yo la miro a ella como si fuese magia, porque ella lo es para mí. ¿Se habrá dado cuenta?

Mi cerebro se bloqueó en el mismo instante en que Emma se acercaba de a poco a mí. Sentí sus dedos apartar con extremo cuidado algunos mechones de cabello que cubrían mi rostro y ponerlos detrás de mis orejas. Miré sus labios y ella los humedeció con ayuda de su lengua, inclinándose cada vez más hacia mí.

—Emma... —susurré con un hilo de voz, clavando mis ojos en los suyos.

—Shhhh...

Cerré mis ojos cuando su aliento tibio chocó con mi boca y contuve el aire sin poder creer lo que estaba por pasar. Emma Swan va a besarme y no haré nada para imperdirlo.