Capítulo 5: El convoy Rocket.

–Estas llantas y en general, estos vehículos, no están hechos para este tipo de persecución. ¡Agárrate bien! Haré lo que pueda– exclamó la oficial.

–Central, habla Jen. Solicito refuerzos, mi equipo se encuentra en persecución de un convoy rumbo a la carretera 16. Doce camiones negros con carpas blancas se dirigen a ciudad Azulona–

Las sirenas del resto de las cuatrimotos comenzaron a sonar, inmediatamente aceleraron dando así inicio a una persecución. Al sentir el acelerón de golpe, los nervios del niño regresaron, se aferró a la oficial como si su vida dependiera de ello.

–¡Ouch!– expresó adolorida. –No tan fuerte, me estás pellizcando– dijo la oficial.

Inmediatamente el niño procuró reducir la fuerza con la que la estaba sujetando. Su mente estaba trabada, no pensaba en otra cosa más que en el inminente deseo por bajarse cuanto antes de aquella cuatrimoto.

Los camiones condujeron por la carretera, tomaron el recién construido puente Victoria. El cual conectaba la carretera 22 con la carretera 16, pasando por encima de la antigua ruta 2.

–¡Van demasiado rápido, nuestras motos no les darán alcance!– gritó uno de los oficiales que iba a su lado.

–Usen a los pokémon entonces– ordenó Jen.

–¡Pero capitana aún sigue lloviendo!– replicó el mismo oficial.

–¡Teniente! Nuestros elementos están entrenados para este tipo de situaciones, úsenlos– indicó de nueva cuenta la oficial.

Los policías, en pleno movimiento, liberaron a varios Growlithe y Arcanine respectivamente. Un Arcanine hizo uso del movimiento día soleado para hacer que la lluvia se detuviera temporalmente. Las nubes se despejaron formando un pequeño hueco en el cielo, a través del cual la luz del sol logró pasar. Los demás pokémon usaron ataques de lanzallamas para intentar frenar a alguno de los camiones pero ninguno tuvo éxito.

–Son a prueba de fuego– comentó otro de los policías.

–Arcanine, usa velocidad extrema– ordenó uno de los oficiales más cercanos al último camión al ver que éste aceleró aún más.

El ataque tuvo éxito, Arcanine logró alcanzar uno de los neumáticos traseros y, con sus afiladas garras, lo rasgó. El camión se tambaleó un poco al perder el neumático, redujo brevemente su velocidad y siguió adelante. Incrédulos, contemplaron como el camión no se detuvo a pesar de que uno de sus rines iba rozando el asfalto, sacando chispas debido a la fricción. El conductor del camión se asomó por la ventanilla y arrojó una pokebola de la cual salió un Koffing, éste usó su pantalla de humo para hacer que la visibilidad fuera nula y luego liberó una nube de gas tóxica.

–¡Frenen, frenen!– ordenó la oficial a mitad del puente. –Si respiramos ese gas podríamos morir– aseguró.

Los oficiales más próximos al camión frenaron de emergencia. Sólo unos pocos, los que iban más atrás y que llevaban casco, los rebasaron y continuaron con la persecución. Al perderse el contacto visual, el resto se detuvo y regresó a sus pokémon a sus respectivas pokebolas. El efecto de día soleado terminó, las nubes volvieron a eclipsar el pequeño hueco que se había formado y la fuerte lluvia volvió a caer.

–Si siguen este camino llegaran a la carretera 16, de ahí tienen tres posibles rutas de escape: la sección A; va a ciudad Celeste, la sección B; la más cercana que va a Ciudad Azulona y la sección C; que va a la Ciudad Carmín– comentó el policía que estaba a su lado.

–Bien, comunícate con ellos y pregúntales si el bloqueo que ordené ya está listo– indicó Jen.

–Atención central, aquí oficial con identificación AS0194 solicito informe sobre las unidades en los sectores A,B y C ¿el bloqueo ya está listo?–

–Afirmativo, un total de 16 unidades terrestres están bloqueando los tres puntos de acceso–

–Enterado central, extremen precauciones–

Varios minutos después los oficiales que se quedaron atrás, esperando a que la nube de gas tóxica desapareciera, voltearon a ver a su capitana en espera de sus órdenes. En ese momento la oficial Jen tomó su radio.

–Central, aquí Jen. Solicito un informe de la situación–

Hubo un breve silencio pero luego la radio comenzó a sonar.

–Sólo uno de los sospechosos apareció, envistió a las unidades del bloqueo en el sector B. Tres unidades quedaron inutilizadas pero el objetivo se volcó en el proceso. Encontramos a dos miembros del equipo Rocket a bordo, están relativamente ilesos y los estamos procesando. El objetivo iba vacío, repito el objetivo iba vacio, no hallamos ningún tipo de carga en el camión. Cambio–

–Enterado central, mantengan los puntos de control en un radio de veinte km. Cambio y fuera–

–No sé cómo lo hicieron pero lograron desaparecer once camiones, debieron haber creado un túnel o algo parecido para poder ocultar esa cantidad de vehículos. Me queda claro que el camión que colisionó no fue más que una distracción. Este equipo Rocket está dispuesto a llegar más lejos con tal de lograr sus objetivos. Tendremos que realizar una búsqueda exhaustiva en las seccione para conocer los detalles. Por ahora creo que tu aventura ha sido más que suficiente. Te llevaré de regreso a la jefatura, dime ¿te gustaría una taza de chocolate caliente?–

La oficial llevó al niño de regreso a la comisaría en ciudad Azulona, allí le brindaron mejor atención médica y le dieron medicinas para evitar que fuera a resfriarse. Aquel chico terminó de contar todos los detalles que recordó a la oficial Jen. Las secciones donde Jen ordenó las búsquedas, eran áreas grandes por cubrir. Si los Rocket estaban escondidos en algún sitio la oficial Jen estaba convencida de que tenía que ser en alguno de esos dos sectores, no había más posibilidades. La búsqueda dio inicio tan pronto como el padre fue por su hijo a la jefatura.

Jen le permitió al niño quedarse con el Beldum, le dijo que parecía agradarle y hasta donde ella sabía ese Beldum no era robado. Sin embargo el Pikachu que lo había salvado era una historia diferente. Aún así, tan pronto como saliera del hospital, Jen le permitiría quedarse con el Pikachu temporalmente en lo que encontraban a su respectiva entrenadora. Cuando esto sucediera la oficial llamaría al padre para que éste fuera a la jefatura a entregar al pokémon.

Acompañado por un nuevo amigo el padre y su hijo fueron a visitar al Pikachu al centro Pokémon. Al llegar, la enfermera encargada les explicó que debido a la profundidad del arañazo sufrido, y al tiempo que pasó sin ser atendido apropiadamente, le quedaría una marca de por vida. Fuera de ese detalle el Pikachu estaba nuevamente sano y a salvo.

Pikachu, al ver al niño, corrió hacia él. Trepó por su pierna, escaló su cuerpo hasta llegar a la altura de la cabeza y se acomodó allí. Aquella noche, antes de dormirse, el niño le hizo una promesa al Pikachu. Le dijo que aunque la policía no diera con su entrenadora él haría de esa su meta en la vida.

A partir de ese día varios años pasaron, el pequeño niño fue creciendo y se convirtió en todo un joven. Con el tiempo el joven afianzó su convicción, no sería fácil pero alentado por su padre perseguiría su sueño; se convertiría en un entrenador pokémon. Quería defender a los pokémon de todas aquellas personas que fueran iguales o similares al equipo Rocket. El joven, durante esos años, esperó y esperó pero la llamada que él tanto anhelaba recibir jamás llegó. Fue entonces que decidió que no sólo se convertiría en entrenador pokémon, sino que además, viajaría de región en región buscando a la entrenadora de Hope. Ese fue el sobrenombre que, el alguna vez niño, le puso al Pikachu que salvó su vida.