—Yukihito-san, tú me conoces, no es que no quiera ir, es solo que... —Kyoko no sabía cómo hacerle entender que su preocupación y renuencia se debían a... Sus pensamientos fueron interrumpidos por Yashiro quien no podía creer que ella no quisiera tomar ese papel.

—¿Es solo que qué, Kyoko-chan? Tú nunca te has negado a un trabajo y mucho menos a uno como este. Es una muy buena oportunidad para que te conozcan a nivel internacional. He conocido actores, excelentes diría yo, que esperan durante mucho tiempo una oportunidad como esta y a ti te la están ofreciendo, y tú, ¿quieres rechazarla? —se volteó hacia la pareja que observaba, sin decir nada, el flujo de la conversación desde hacía un buen rato, moviendo la cabeza de un lado a otro como si de un partido de tenis se tratara—. Por favor, hagan algo, díganle que tiene que aceptar el trabajo.

En ese momento el pequeño Ren, de dos años de edad, que ya caminaba para todos lados, se dirigió hacia unas pequeñas figuras de cristal que sus abuelos tenían sobre una mesita lateral ahí mismo en la sala. Antes de que Kyoko pudiera pararse a detenerlo, Yashiro ya estaba tomando al niño.

—No, Ren. Eso no se coge. Es peligroso. Se rompe. Mira, ven conmigo, yo acá tengo tus juguetes y con esos sí puedes jugar —y así sin decir nada más, de la pañalera del pequeño, sacó unos carritos y se sentó en la alfombra con el niño entre las piernas y se puso a jugar con él, mientras se dirigía a Kuu.

—Hizuri-san, por favor, a ver si a usted le hace más caso —cuando vio que Kuu dirigía su atónita mirada hacia su entretenido nieto, Yashiro movió negativamente la cabeza y sonrió—, me refiero a Kyoko-chan. De este pequeño travieso me puedo encargar yo. Pero de ella... —dijo con un suspiro—. En fin... A ver si ustedes la pueden hacer recapacitar.

Pero Kuu y Julie estaban absortos viendo cómo Yashiro jugaba con su nieto y cómo Ren estaba tan acostumbrado a él. Aunque después de tanto tiempo era lógico, Ren no había conocido a su padre y Yashiro era la figura masculina más cercana a él, debido al tiempo que pasaban juntos. Aunque el niño también tenía a Sho en su vida, y él formaba una parte muy importante en ella, (aunque los Hizuri se sorprendían, Sho era absolutamente protector con Kyoko y Ren y siempre se mantenía al pendiente de ellos), pero ahora, él se encontraba fuera de Japón y con tanta carga de trabajo que últimamente no podía estar tan presente como él quisiera. Ren se aburrió de jugar con los carritos y se levantó de entre las piernas de Yashiro para acercarse a su madre, con los bracitos extendidos.

—Mamá, ¡aaaaaa!

Cuando Kyoko se iba a levantar para darle su vasito entrenador, Yashiro se acerca y le dice:

—No, Ren, no es "aaa", di agua, si no dices agua, tu mamá no te dará el vaso —y ante la mirada enfurruñada del pequeño, la asombrada de los abuelos del niño y la resignada de Kyoko, Yashiro movió negativamente su cabeza mientras ponía las manos en la cintura, así que al pequeño no le quedó de otra que aceptar su derrota.

—Agua, vor...

—Bravo, campeón —Kuu fue el primero en tomar al niño en sus brazos y levantarlo por encima de su cabeza—, ese es mi nieto. Yo sabía que lo dirías —y tomando el vasito entrenador de la mano de Kyoko, Kuu se sienta con el niño sobre sus piernas y le pregunta a ella—. Hija, ¿por qué es que no quieres ir a rodar esa película?, y no me salgas con el tema del idioma porque sé de buena fuente (yo mismo) que lo hablas a la perfección. Te pidieron específicamente a ti, ya no eres una actriz novata y tampoco es por que seas una Hizuri, porque tus logros han sido con el nombre de Kyoko o Mogami Kyoko, así que esa excusa tampoco vale.

Kyoko no sabía hacia dónde mirar, parecía que los tres se habían confabulado en su contra para que aceptara el papel y desde que Ren se paró, ella no había podido decir ni una sola palabra. Así que agachó la cabeza y resignada empezó a hablar.

—No quiero dejarlo. No quiero separarme de él.

Las caras de los tres palidecieron. Pero esta vez fue Julie quien habló.

—¿Hablas de Kuon?, ¿es de él de quien no te quieres separar? —fue entonces que Kyoko levantó bruscamente su cabeza.

—¿Qué? —preguntó sin saber qué decir—. Yo, no sé cómo explicar esto. No me refiero a Kuon, me refiero a Ren —Kuu, Julie y Yashiro, soltaron al mismo tiempo el aliento que no sabían que estaban reteniendo—. Es decir, amo a Kuon y no sé si alguna vez podré olvidarlo, pero sé que está muerto y yo... —se calló, tomo aliento y volvió a hablar, mientras se abrazaba a sí misma y veía a su hijo juguetear ahora entre los brazos de su abuela. Ren era un niño afortunado, porque a pesar de que nunca conocería a su padre, él tenía a muchas personas a su alrededor que lo amaban—. No, yo no —se corrigió—, Ren y yo tenemos que seguir nuestras vidas, justo como él lo hubiera querido. Me duele saber que yo me voy y él se queda pero sé que al volver, él estará ahí esperando por mí, por oír las noticias que quiero que escuche. Pero esta vez no se trata de él sino de Ren. Aún es muy pequeño y aunque sé que no estaría en mejores manos que en las de ustedes, madre, padre, simplemente no quiero separarme de él. Pero tampoco puedo llevármelo.

Los Hizuri y Yashiro se miraron unos a otros y una sonrisa maliciosa apareció de pronto en el rostro de Kuu.

—Pues si ese es todo el problema, hija mía, debo decirte que aquí, tu famoso y heroico padre, tiene la solución. ¡Llévatelo!

—Pero, pa..., padre, no puedo llevármelo, ¿quién lo cuidará mientras estoy rodando en el set? —y fue entonces que Julie respondió.

—¿Quién preguntas?, pues yo tengo en mente a una persona que sé que estará encantado de ayudarlos a ustedes dos, alguien que sabemos que daría su vida misma por él, alguien confiable, atento, que lo corrige y lo atiende, pero lo más importante aún, a quien el niño quiere y que quiere aun más a Ren —y entonces al mismo tiempo Kuu y Julie dijeron:

—Yashiro-san.

—¿Quééééééééééééééééééééééééé?