Capítulo 9: Black Infamy.
Scott bajó del auto seguido por el teniente Wheler, ambos entraron en la jefatura y se dirigieron a las oficinas. Entraron en un cuarto pequeño, que parecía de conferencias, donde Jen los estaba esperando. Wheler fue el primero en pasar.
–Capitana– saludó al entrar.
–Oficial Jen– secundó Scott.
–Adelante, pasen y tomen asiento. Scott… ¿cuánto tiempo? Han pasado más de diez años desde la última vez que nos vimos. ¡Mírate! Casi no te reconozco. Dime, ¿cómo has estado? ¿Qué tal tu padre? Veo que el Pikachu se ha encariñado bastante contigo– mencionó amablemente.
–Sí, me he encariñado bastante con Hope. Respecto a mi padre, me pesa informarle que él falleció hace tiempo–
–Lamento oír eso– indicó Jen.
–Gracias. No quisiera ser descortés pero, ¿le importaría si pasamos a la razón por la que estoy aquí? Es verdad que yo quería verla pero por lo que veo esto es una situación complicada ¿no es así?–
–Sí, lo es. Sé que esto no debe ser fácil para ti. Un oficial de Ciudad Carmín me comentó sobre un caso en el que, al parecer, te viste involucrado –
–El del Nidoking, así es. Por cierto, traje la evidencia, espero les sirva– dijo Scott tras poner el casete de la grabadora sobre la mesa.
–Lo hará, gracias. Sé que lo que viste no fue nada fácil de asimilar. Las cosas que las personas son capaces de hacer no dejan de sorprenderme. Desafortunadamente siempre tienden a ser para mal. Si las personas se empeñaran con esas mismas energías para hacer cosas buenas nuestra sociedad sería diferente.
Toda esta decadencia comenzó años atrás, se podría decir que fue el resultado de las acciones de un individuo. Sucedió mucho antes de que la liga pokémon se desintegrara. Un entrenador conocido bajo el apodo de Black Infamy desató un movimiento que cambió la perspectiva de muchas personas alrededor de toda la región, e incluso la de algunas personas en otras regiones distantes. Este hombre se hizo famoso por los métodos, poco éticos, que usaba para entrenar a sus pokémon.
Comenzó en Kanto, los ocho líderes de gimnasio fueron derrotados por él. Luego siguió el alto mando, uno a uno fueron perdiendo hasta que le llegó el turno al campeón. Tras verse cara a cara, sucedió algo que jamás se había visto a esas alturas. El campeón no sólo fue derrotado, sino humillado. Black Infamy hizo ver al campeón como un completo novato. Los seis pokémon del campeón se vieron opacados por un único pokémon.
Esto naturalmente levantó sospechas dentro de la liga misma pero el campeón no pudo negarse, había sido vencido. Le ofreció entonces lo que la tradición dictaba, el puesto de campeón, a lo que aquel entrenador accedió. Convirtiéndose así en el nuevo campeón, tan pronto como la noticia se supo los medios no tardaron en entrevistarlo. Black infamy aseveró que las enseñanzas de la liga pokémon eran incorrectas y estaban mal. Dijo que el amor y la amistad no importaban e hizo hincapié en que lo verdaderamente importante era tener pokémon fuertes, él era la prueba de ello. Como era de esperarse sus comentarios generaron polémica entre la mayoría de los entrenadores, pero no fue hasta que le preguntaron sobre cómo entrenaba a sus pokémon que el caos estalló. Afirmó que la fuerza de un pokémon residía en su capacidad para tolerar el dolor y en usar esa energía en contra del mismo rival. Su mensaje para el mundo fue claro; el odio y el temor a perder hacen a un pokémon fuerte. Muchos se indignaron ante tal afirmación.
La entrevista terminó pero no sin antes indicar que él viajaría a otras regiones y que derrotaría a todos aquellos que se opusieran a su forma de pensar, incluidos los campeones y el alto mando. A partir de aquel día un mundo hostil y cruel comenzó a surgir. Todos los que abogaron diciendo que el amor y la amistad eran la clave fundamental en la crianza pokémon quedaron decepcionados. Aquellos que se enfrentaron a Black infamy, con el claro objetivo de ganarle para demostrar su error, fracasaron. Fue entonces cuando los grupos criminales, de diferentes regiones, decidieron seguir sus pasos. La indignación llevó a muchos buenos entrenadores a levantar la voz y a oponerse a los argumentos que Black infamy daba, como era de esperar, a los grupos criminales esto no les pareció y pelearon en contra de aquellos que se opusieron a las palabras de su nuevo héroe. Como todo lo que empieza mal termina mal, hubo algunas revueltas y los entrenadores se dividieron en dos grupos; los que lo apoyaron y los que no. Nadie murió pero varios, especialmente los pokémon, resultaron gravemente heridos. Este conflicto escaló y derivó en una especie de guerra que culminó con el cierre de la liga pokémon en algunas regiones. Pronto el mundo se llenó de lo inevitable, cuando promueves el odio sólo puede haber un resultado. Las opiniones de la gente que estaba en su contra comenzaron a dividirse. El sentimiento de unidad entre las personas quedó destruido. Los grupos criminales tuvieron un aumento en sus filas, como consecuencia la delincuencia creció. Eventualmente la gente que de primera instancia no quería involucrarse terminó haciéndolo, todos aquellos civiles que no eran entrenadores, culparon de toda esa situación a los pokémon y se opusieron activamente a ellos; en muchos lugares incluso los prohibieron.
El mundo que conoces ahora es el resultado de todos esos eventos. Desafortunadamente las cosas no terminaron ahí, con la liga fuera de la ecuación la poca gente que aún tenía pokémon perdió su propósito en la vida. Con la opinión pública en contra de los pokémon las batallas pasaron de lo cotidiano a lo inhabitual y de lo inhabitual pasaron al olvido. Un hueco se generó en el corazón de aquellos buenos entrenadores y personas cuyo sueño dependía de los pokémon; pues ahora eran reprimidos. La necesidad por encontrar algo que nuevamente les diera ese propósito se manifestó en muchos a través del dinero, muchos otros buscaron vías de escape que los terminaron distanciando de la realidad.
Con la delincuencia en aumento los tiempos se tornaron difíciles, la mayoría de la gente se enfocó en subsistir a través de cualquier trabajo que estuviera disponible. Más trabajo significaba más ganancias y como los tiempos lo ameritaban la gente se esclavizó a sus empleos. La demanda aumentó exponencialmente y esto resultó en empleos mal pagados. Fue así que en poco tiempo la gente se comenzó a preocupar más por trabajar que por disfrutar su tiempo libre. A los pocos que les fue bien se volvieron ricos y con esa riqueza una nueva necesidad surgió. La obsesión por el dinero los llevó a la avaricia, como para ellos el dinero jamás era suficiente idearon nuevas formas de ganarlo y fue así que los torneos televisados surgieron. Aquellos lo suficientemente ricos como para poder pagar podrían entrar. A esta índole le siguieron la falta de empatía por las demás personas y la ideología del dinero, que dominó por sobre todo lo demás. Con el tiempo la gente se volvió egoísta y se hizo ciega al sufrimiento ajeno.
Esta es la perdición de nuestra sociedad actual Scott, las personas están dispuestas a hacer lo que sea con tal de lograr lo que quieren sin que les importe a quién o a qué lastimen, creemos que esto influyó bastante en la forma en cómo los grupos criminales comenzaron a operar. En lugar de ver a los pokémon como seres vivos, los vieron como herramientas con las cuales poder lucrar.
De toda nuestra investigación sobre esos años podemos concluir que a los únicos a los que beneficiaría esa situación serían a los grupos criminales de las diferentes regiones. Tomando esto en cuanto no me extraña que el equipo Rocket resurgiera ya que tendrían libertad casi plena de hacer lo que quisieran sin que a la gente le importe.
Probablemente te preguntes por qué te cuento todo esto, a decir verdad no sé cuánto tiempo nuestro departamento estará activo. No puedo evitar pensar en lo que pasará cuando mis superiores finalmente decidan cerrarlo debido a que ahora las personas a las que les importan los pokémon representan una minoría y por tanto nuestros servicios ya no serán requeridos. Si esta situación fue el plan de Black infamy desde un principio me pesa admitir que fue un espléndido trabajo. Toma toda una vida aprender a pelear por lo que es correcto y adaptarte a ese estilo de vida mientras que sólo toma segundos para echarlo todo por la borda. Es por esta razón que quiero tu ayuda, créelo o no, yo ya no quería este trabajo. Por esa misma razón el conocer a un niño de ocho años que actuó de forma tan valiente me conmovió. Tú Scott y sólo tú, me restauraste mi fe en no abandonar esta lucha, sin importar que tan duro parezca me hiciste darme cuenta que aunque para mí sería más fácil desviar la mirada hacia otro lado, y desentenderme del asunto, no debo hacerlo pues estaría ignorando la situación y no enfrentándola. Pudiste dejar a ese Pikachu en manos del equipo Rocket para ponerte a salvo pero no lo hiciste, en su lugar decidiste arriesgarte. Aunque lo ignores me mostraste una lección muy importante aquel día, me enseñaste que aunque pertenezcas a una minoría vale la pena defender tus ideales, la mayoría no siempre tiene razón, la mayoría puede estar equivocada y son las pequeñas cosas de la vida las que te hacen entenderlo.
Así como tú y como yo aún quedan personas en este mundo que piensan igual que nosotros y es por ellos que nuestra lucha cobra sentido. No sé si podamos cambiar nuevamente al mundo Scott, pero debemos intentarlo. Los grandes cambios se dan de poco a poco y surgen de personas que aunque no sean ricas, y carezcan del poder suficiente, están dispuestas a pelear por una causa justa.
Lamento el tener que alargarme tanto pero quería que lo entendieras. Atrapar al equipo Rocket será el primer paso para poner un alto a toda esta situación sin control. Varias de sus cédulas operan de diferente manera pero todas están conectadas. El plan es simple, los Rocket están interesados en los cuernos de Nidoking, por tanto les haremos creer que les daremos uno. Es ahí donde entraras tú Scott, tengo un equipo encubierto que está trabajando en el caso, sabemos dónde y cuándo estarán. Tenemos al personal listo para atraparlos, ya sólo nos falta la persona que se encargue de cerrar el trato. No puedo creer que te pida esto, no debería, pero si tú nos ayudas estaríamos más cerca de ponerle un fin a esto. Normalmente no involucraría a un civil en estas cosas pero casos desesperados requieren medidas desesperadas y tú eres el candidato perfecto porque a ti nadie te conoce. Ayúdanos a hacerles frente y yo misma te conseguiré un boleto que te lleve a Johto. Supe que perdiste tu barco por reportar esto, el oficial Hans me lo contó todo. –
–Suena arriesgado oficial, y bastante peligroso, pero con gusto acepto. El boleto es un bono adicional. No lo haré por eso sino porque ahora lo comprendo, la liga pokémon en sí no era lo importante sino lo que representaba y también deseo pelear por ello. Me cuestioné varias veces sobre la razón por la cual quería volverme entrenador. Ahora entiendo que todo este tiempo no soy yo el que ha estado equivocado, mi padre tenía razón. Vine aquí porque deseo hacer algo al respecto y si el cooperar con ustedes me permitirá llevar a los responsables tras las rejas entonces no puedo pedir más. Me doy por bien servido, me alegra el no tener que enfrentar esto solo–
Scott miró Jen y ella asintió con la cabeza, ese simple gesto por parte de ella, aunado a lo que anteriormente le había dicho, lo hizo sentirse apoyado y seguro.
–Para proceder necesito que firmes estos papeles, básicamente dicen que das tu consentimiento para esta operación y que deslindas al departamento de cualquier responsabilidad en caso de que las cosas salgan mal, es una mera formalidad. No tienes de qué preocuparte, tienes mi palabra de que estarás bien–
Scott miró los papeles e inmediatamente tomó la pluma. Pensó en lo que la oficial le había dicho y veía en ella un genuino interés por resolver el asunto. A pesar de no conocerla lo suficiente tuvo la certeza de que podía depositar su confianza en ella. Con la pluma en su mano firmó los papeles y poco después se los devolvió a la oficial.
