A VivianSanRos porque sin ti no hubiera salido este capítulo. Muchas gracias.

.


.

—Yuto, ¿estás seguro de que es aquí? —preguntó un poco intimidada ante el magnífico restaurante al que los había citado Lory. Cuando lo conoció unos días atrás, en su casa, Takarada Lory, le pareció una persona un tanto excéntrica pero de buen corazón. Aunque nunca se imaginó que los citaría en un sitio así.

—Sí, aquí dijo el presidente cuando lo vi esta mañana, ¿por qué? —al ver la cara de su amiga se preocupó un poco—. ¿Estás bien?

—Sí, claro que sí, es solo que yo nunca creí poder venir a este tipo de lugares en mi vida, ten en cuenta que yo no me codeo con gente famosa.

—Ahhh, Miyuki, no tienes por qué preocuparte, es solo un restaurante. No es como si los dioses mismos vinieran a comer aquí —dijo sonriéndole y al mismo tiempo dándole la mano alentándola a seguir adelante y entrar—. Vamos, no tengas miedo, la Miyuki que yo conozco no se amilana ante nada y un simple restaurancito no te va a ganar, ¿o sí? —le dijo en tono burlón.

—Yuto, este —señaló el lugar en cuestión— no es "solo un simple restaurancito", como tú lo dices, este, es el Señor de los Restaurantes. Es el lugar de los famosos. Vamos yo nunca ni en mis sueños soñé venir a comer aquí.

—Mira, si te preocupa que puedas hacer el ridículo, solo no te limpies los dedos con el mantel y listo —la burla le ganó que Miyuki le diera un golpe en el brazo—. ¡Ouch! —se quejó él un tanto asombrado, ella estaba más nerviosa de lo que él nunca la había visto, solo quería que se relajara—. Oye, esa no es manera de tratar a tu prometido, Miyuki, ¿qué va a decir la gente de mí? ¿Que dejo que mi prometida me pegue? Harás que mis puntos como súper mánager bajen hasta el piso y eso no lo puedo permitir, imagínate que no logre cumplir con mi trabajo por tu culpa —con eso logró que ella riera a carcajadas. Así entraron los dos al restaurante, ella colgada de su brazo. La sonrisa murió en sus labios cuando el encargado los llevó a la mesa reservada para ellos y se dieron cuenta de quiénes los esperaban. En ella estaban Lory, María, los Hizuri, los Handa (padres de Miyuki), los Oshiba (padres de Shoda) junto a este, y Kyoko, sentada entre Ren y Sho (¿qué diablos estaba haciendo él ahí? Y de pasada, ¿qué estaban haciendo los Hizuri allí? Todos los Hizuri). Claro que solo quedaban dos lugares libres, uno entre Kyoko y la señora Handa y el otro al lado de Shoda y Kuu.

Yashiro volteó a ver a Lory, si las miradas mataran, la compañía LME estaría buscando al hijo de su presidente para llevar las riendas de la empresa y la policía estaría enjuiciando a Yashiro por asesinato a sangre fría. ¿Sería acaso muy cruel intentar envenenarlo con algo enfrente de todos los presente? Lory se paró y los saludó.

—Yashiro-san, Handa-san, me alegra mucho que ya hayan llegado, solo faltaban ustedes, me tomé la libertad de invitar exclusivamente a la familia para el gran anuncio —las posibilidades de asesinato en primer grado iban aumentando exponencialmente. De repente una tierna vocecita se escucha desde la mesa, haciendo que todos olvidaran o por lo menos lo dejaran para después la parte del "gran anuncio".

—Tío Yuki, tío Yuki, ven a sentarte a mi lado, por favor, mira, te guardé este asiento a ti para que estemos juntos —por supuesto ya sabían de antemano dónde se tenían que sentar cada uno. No tenía ni la más mínima duda de que hasta eso había sido planeado por el presidente, próximo a ser difunto, de LME. Con una sonrisa en la cara, Yashiro aceptó. Acompañó a Miyuki a su lugar, retirándole la silla y ayudándola a sentarse y luego se dirigió al propio, que estaba, muy conveniente, frente a ella.

—Hola, tío Yuki. Me alegro de que te sentaras a mi lado.

—Yo también, campeón. Me gusta mucho conversar contigo —las miradas asesinas iban y venían desde todos los lados de la mesa. Esa parecía una batalla campal. Porque no solo Yashiro quería matar a Lory por hacer todo ese circo sino que Shoda quien estaba sentado frente a Ren, miraba con odio a Yashiro. Justo en el momento en que todos callaron la voz de Ren, alegre y fuerte, como la de todos los niños, se escuchó.

—Sí, bueno, pero además, si tú estás a mi lado mi mamá no me hará comer los pimientos.

—Claro que debes comerte todos tus pimientos, Ren —interrumpió Kyoko, un poco molesta.

—Pero, mamá ¿por qué yo debo comérmelos si al tío Yuki, que tampoco le gustan, siempre se los estás quitando de su plato? —el famoso "tío Yuki" bajó la vista hacia su plato del cual, definitivamente, habían desaparecido muy misteriosamente, los pimientos.

—Eso no es cierto, Ren. Yo nunca lo he hecho —replicó su madre, pero esta vez fue la voz de Sho el que expresó un poco más alto de lo que él hubiera querido.

—Ufff, Kyoko, sí, sí lo haces. Es solo que nunca te habías dado cuenta —dijo viendo que en su plato, de repente, habían aparecido más pimientos de lo usual.

Todos en la mesa les dirigieron la mirada a los tres; Kyoko quien lucía un bello tono carmesí, no quería ni levantar la mirada; Sho empezó a comerse su ración doble de pimientos, y Yashiro le ayudaba a Ren a cortar sus alimentos tratando de hacer que la vergonzosa situación se olvidara. Ren, que no entendía la situación, le dijo a Yashiro con una gran sonrisa en el rostro.

—¿Ves, tío Yuki, cómo hoy mi mamá no me hizo comerme los pimientos?

Miyuki miraba de reojo a Kyoko, quien a su vez no podía quitarle la vista a Yashiro aunque trataba de disimularlo, lógicamente no muy bien. Kyoko se preguntaba quién era ella y qué hacía ahí con ellos. Junto con las otras dos familias.

Yashiro todavía no había hecho el "anuncio". Miyuki se preguntó cómo reaccionaría Kyoko ante este. Esperaba que toda esa situación, que se les había ido de las manos, no solo la ayudara a ella sino también a su amigo para que las contrapartes pudieran abrir los ojos a sus sentimientos. Ahora entendía por qué la renuencia de su amigo cuando le dijo que no les quedaba de otra que confesárselo a Lory.

Después de los postres, Lory pidió unas botellas de champaña. Todos, menos dos, se extrañaron ante la elección del vino. Aunque, qué más extraño que comer "en familia" como les había dicho Lory a los Hizuri (incluida Kyoko) y Sho, ante la presencia de otras dos familias, los Handa y los Oshiba, desconocidas para ellos. Lory, conociéndolos, esperó a que todos tuvieran su copa llena, a Ren le pidieron un refresco. Cuando todos callaron, Lory se levantó con la copa en la mano y exclamó:

—Como muchos de ustedes se imaginarán por nuestras copas, hoy estamos aquí para dar la bienvenida a esta familia a Handa-san. Yashiro-san, me alegra saber que has elegido sabiamente a una gran mujer para ser tu compañera en la vida. ¡Salud por su compromiso!

Todos y cada uno de los comensales voltearon a ver a la pareja en cuestión. Unos asombrados, la familia de Miyuki muy feliz por el compromiso, pero uno en especial estaba muy, muy enojado. Yashiro se levantó y se dirigió a la familia de su "prometida".

—Handa-san, Miyuki y yo nos conocemos desde hace muchos años y aunque nunca hemos perdido el contacto, ahora que ha regresado de Londres hemos convivido mucho, por lo tanto les pido humildemente que me hagan el honor de permitirme la mano de su hija en matrimonio —hizo una reverencia ante el señor Handa.

Antes de que el futuro suegro pudiera responder algo, se escucha una voz.

—Nooooo. Tú no te puedes casar con ella. Tío Yuki, tú prometiste estar siempre con nosotros. Estás faltando a tu palabra —Ren se había parado de la silla y estaba muy firme frente a la mesa, con las manitas hechas puños y llorando de rabia y coraje. Salió corriendo antes de que nadie pudiera reaccionar. Kyoko, impactada por la noticia y por la actitud de su hijo, se levantó de la mesa, hizo una reverencia a los demás y sin decir nada fue tras Ren. Sho se paró, le lanzó una mirada enojada a Yashiro y dijo:

—Yashiro-san, Handa-san, les deseo la mayor felicidad del mundo. Ahora si me disculpan, tengo que ir por mi familia. Parece que el pequeño está muy enojado y necesita una figura masculina a su lado, es decir, me necesita a mí ahora más que nunca y yo no puedo defraudarlo —dijo las palabras tratando de enfrentarlo o lastimarlo, ya no sabía bien cuál era su motivo, pero lo que sí es que quería ver la reacción de Yashiro, algo en él había cambiado, pues mientras las iba pronunciando Yashiro se contenía de replicarle. ¿A qué estaría jugando?

Mientras, Shoda se había levantado y arrojado la servilleta muy violentamente en la mesa. Se dirigió hacia Lory, le hizo una reverencia y se marchó sin decir ni una palabra ni esperar a su padres. Kuu y Julie no sabían ni qué decir, se quedaron cerca de los Oshiba muy incómodos, esperando la oportunidad de marcharse discretamente o no tan discretamente, pero sí lo más rápido posible. María, quien estaba a un lado de Julie se volteó a mirarla para encontrar la misma expresión consternada que ella misma tenía. En todos los rostros presentes se leía la misma pregunta, ¿qué rayos había pasado ahí?