Agradezco infinitamente a oxybry, porque bajo amenaza velada, me permitió muy amablemente robarme su Musa rosa. Espero haberle hecho honor.

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Ya en su casa, Yashiro había dejado al niño en la sala mientras encontraba lo que estaba buscando.

—Ren, ¿sabes?, como mánager de tu papá, yo conservo muchos de los videos que hacía mientras se rodaban las escenas tanto de películas como de doramas en las que él actuaba, sé que muchas de ellas no hemos podido mostrártelas porque no son para niños de tu edad —caminó hacia el reproductor de DVD con un disco en la mano, lo insertó en el aparato y prendió el televisor—. Te daré una copia más adelante para que tú también las tengas de recuerdo, pero he encontrado esto entre mis cosas y creo que no solo es tiempo de que lo veas sino que es necesario que lo hagas.

Yashiro se sentó en el sofá junto a Ren, abrazándolo, y oprimió un botón del control remoto esperando que empezara el video. Ante él apareció la imagen. Ren estaba frente al televisor, en la pantalla estaba su padre, vivo ante él por primera vez, porque el que aparecía no era una actuación, era él tal y como siempre se lo habían platicado pero que nunca había conocido.

Puede ver a su padre sentado en la banca del piano y alguien más a quien la cámara no enfoca muy bien sentado en la cola del piano, parece una de las salas de ensayo de LME.

Por favor —escucha la voz de súplica de él. Nunca hubiese imaginado escucharlo así.

Se supone que tú eres el que va a debutar como cantante, no yo —se escucha la clara voz femenina (sabe que es su madre, la hubiera reconocido en cualquier lugar). Además la música no es lo mío, ya lo sabes.

Y sigo pensando que es un error. Tienes una voz preciosa.

Ren, eso lo dices porque me aprecias, pero seguramente sueno como un gato mojado y pisado.

En ese momento Ren sonríe imaginándose a su madre como un gato mojado y pisado, sabe que ella nunca podría escucharse así. Ella sigue cantando pero ya no para el público. Lo hace para Ren o cuando se cree a solas. Su tío Sho le ha insistido muchas veces que cante duetos con él pero ella se sigue negando y ahora conoce el porqué.

Las risas suenan en el video y él no puede evitar sonreír.

Vale, pero si te demuestro que eres buena, algún día harás un dueto conmigo.

Seguro, ¿por qué no?

Ahora, ¿cantarás para mí, por favor?

En ese momento, Ren se separa de Yashiro , levantándose del sofá para acercarse al televisor como si así pudiera estar mucho más cerca de su padre, tratando de abrazar su imagen.

Pierde de vista a su padre del video por un segundo y luego se escucha un resoplido.

No deberías tener permitido poder hacer eso.

¿Cuál vas a cantar?

Mmmm… I found a reason.

Estoy listo, cuando lo estés.

Una voz dulce con un marcado sentimiento de tristeza y nostalgia llena sus sentidos, acompañado de la sencilla línea de las notas del piano, hacen una combinación perfecta. Una voz única y como pocas, que cualquier agencia de talentos mataría por tener, porque aunque, necesitaba pulirse un poco, prometía grandes cosas.

Cuando el video termina, Ren está llorando, gruesas lágrimas descienden libres por sus mejillas, pero en sus ojos, Yashiro alcanza a ver que por fin él conoce algo más de su padre, algo que en cierta forma es solo para él. Porque ha visto una parte de él que casi nadie ha visto.

—Ese video fue tomado a expensas de tu madre, ella no sabía de eso, y cuando se enteró —hizo un gesto con la mano— huyyy, la que se le armó a Kuon. Pero tu padre estaba ya tan enamorado de ella y el que le pidiera su ayuda era solo una excusa para estar a su lado y pasar un tiempo juntos. Esa faceta, esa cara, casi nadie la conocía. Tu padre fue un gran actor, el mejor. Y podía hacerte creer lo que él quisiera, pero en lo que se trataba de tu madre, nunca pudo esconder sus sentimientos por ella. El día que ella le dijo que sí, que sería su novia, Kuon podía alcanzar las estrellas —Yashiro miraba hacia el frente, recordando esos tiempos, una gran sonrisa se dibujaba en su boca y Ren, aunque lo escuchaba atento seguía manteniendo la vista en la pantalla donde su padre se había congelado en el tiempo, su manita insegura acariciaba el rostro de su padre. Era tan joven y se veía tan feliz—. Nunca vi a tu padre tan feliz antes de conocer a Kyoko. Ella llenó su vida de luz y alegría, y ¿sabes qué hizo tu padre cuando supieron que te estaban esperando?

Ren volteó a verlo, moviendo negativamente la cabeza, mantenía su manita fija en la pantalla, como si quisiera retenerlo junto a él, con los ojos llenos de expectación por conocer la respuesta.

—Bien, pues estaba tan contento, tan feliz que me habló por teléfono y me dijo que si quería ser tu padrino —Ren puso cara de extrañeza, ¿qué había de malo en compartir las buenas nuevas con alguien a quien se quiere? Él lo hacía cada vez que algo bueno le pasaba en la escuela, con sus abuelos, con el abuelo Lory, con María-onee-sama, el tío Sho... Fue contando mentalmente a las personas a quien tenía a su alrededor. Yashiro, conociéndolo le respondió con una sonrisa—. Era de madrugada, muy de madrugada, no se me va a olvidar, eran las cuatro de la mañana cuando tu padre me llamó.

—¿Quieres decir que papá te despertó solo para eso? —preguntó sorprendido. Volteaba a ver la imagen de su padre y a su tío. No podía creerlo.

—Ohhh, Ren, no fue solo para eso. "Eso" eras tú. Y tú lo valías y lo sigues haciendo. Tú y tu madre eran el mundo para él. Sé que es difícil imaginarlo. Sé que el hecho de que nosotros te platiquemos de él o te mostremos fotos no es como si lo conocieras porque nunca sabrás cuánto te amó y deseó tenerte a su lado desde que supo que venías en camino.

—Tío Yuki, ¿crees que me pudieras regalar una copia de este video? —Yashiro veía cómo el niño pasaba de arriba hacia abajo su manita por el rostro de Kuon, cuánto desearía que él pudiera estar allí en ese momento abrazando a su hijo. Él lo necesitaba tanto.

—Por supuesto que sí, pequeño campeón, por supuesto que sí. Tengo algo más para ti. Tengo el disco que tu papá grabó y en el que hace pareja con tu mamá. Lo grabaré junto con el video para que puedas escucharlo cada vez que quieras. Y si eso no es suficiente, tengo estas fotos —en la primera estaban los tres en un famoso restaurante por sus jardines. La foto había sido tomada en uno de ellos y salían los tres en ella. Kuon tenía abrazada a Kyoko por la cintura enfrente de él y una de sus manos reposaba protectoramente sobre su vientre. En la siguiente estaba solo Kuon y Kyoko, cada uno tenía un cartel en el que se leía "Voy a ser padre", "Voy a ser madre", y en la mirada de él se notaba su gran amor. En otra estaban sus padres abrazados con la frente de él recargada en la de Kyoko y ambos sonreían. En otra volvían a estar los tres juntos y Kuon la tenía su lado, su mano siempre protectora en su vientre—. Son de una semana antes de que él muriera, habíamos ido a celebrar que venías en camino.

Ren asintió y volvió el rostro de nuevo hacia el televisor, desde ahí pareciera que Kuon le sonreía única y exclusivamente a él, como si lo estuviera viendo desde el otro lado de la pantalla. Y con lágrimas en los ojos, viéndose reflejado en la imagen que proyectaba la pantalla, con su manita en el rostro de su padre, le dice a Yashiro:

—Tío Yuki, ya sé qué quiero ser.