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Yashiro recogió a Kyoko y Ren en su casa y se dirigían al desayuno que tan amablemente había ofrecido dar el presidente en su casa. Claro que la palabra obligatorio estuvo precedida por "Están ustedes cordialmente invitados el domingo a las nueve de la mañana a mi casa a desayunar".

Ren no entendía el por qué de los silencios tan grandes entre su tío y su madre. Ellos estaban comportándose muy extraño y no sabía la razón. Se sentía preocupado y medio temeroso de que sus dos personas importantes estuvieran molestas entre sí. Tenía miedo de que su tío pudiera volver a irse.

—Tío Yuki, ¿mami y tú están enojados?

Yashiro volteó a ver a Kyoko, incómodo, y ella, al notarlo, a su vez bajó la mirada sonrojada. Así que regresó la vista al camino.

—No, campeón, ¿por qué lo dices?

—Porque antes de que te fueras mami y tú hablaban siempre y ahora no.

Fue el turno de Kyoko de hablar para tranquilizar a su pequeño, la verdad fuera dicha, desde el día que ella entró en la habitación, la relación entre Yashiro y Kyoko se había vuelto más incómoda, un tanto superficial, con las cortesías de rigor y poco más.

—No, pequeño, es solo que cada uno tiene muchas cosas en la cabeza —¡Si supiera en lo que ella estaba pensando!, suspiró. No es que nunca hubiera visto a un hombre desnudo, pero ver a Yashiro era...

Kyoko estaba muy metida en sus pensamientos, cuando llegaron a la mansión del presidente, y ya todos se encontraban ahí. Mucha fue su sorpresa cuando se percataron de que no solo ellos estaban invitados, sino también los padres de Kyoko, (obviamente los Hizuri), Sho y su ahora prometida, quien no era otra que Kanae. Solo Yashiro y Kyoko sabían la verdad de su relación, el primero desde que los escuchó en el departamento de Sho y la segunda porque conocía a sus amigos y además porque Kanae se lo había confesado. Pero no es que hubiera supuesto ninguna sorpresa a los demás, ya los sospechaban desde tiempo atrás. Y se alegraban mucho por ellos. Por supuesto María y Ten se encontraban ahí.

Ren estaba impaciente por ir a saludar a toda su familia, hacía mucho que no estaban todos juntos y le encantaban esas ocasiones en que podían estar así. Así que en cuanto se bajó del carro, observó que Kuu ya se encontraba fuera de la casa esperándolo. Corrió hacia él estirándole los bracitos para que lo alzara, cosa que Kuu no tardó en hacer.

—¡Abuelo! Mira quién ha regresado, ¡mi tío Yuki!

—Hola, pequeño, sí, he sabido que ya regresó Yukihito-san, me alegro mucho.

Yashiro, que ya había bajado y ayudado a Kyoko a salir del carro, se dirigió hacia Kuu y le tendió la mano sonriente.

—Hizuri-san, buenos días. Me alegro mucho de verlo.

—Kuu, Yukihito, ¿cuándo me vas a llamar por mi nombre?, ni que nos conociéramos de hace dos días —suspiró e hizo un puchero que a Yashiro le hizo reír, eran momentos como esos cuando algo lo hacía recordar tanto a Kuon. Él y su padre eran igualitos en cuanto al chantaje emocional, y para como él creía, Ren iba derechito en ese camino.

Julie también salió a recibirlos y casi le arrebató a Kuu a su nieto.

—Mi amor, estás tan guapo y tan alto, la próxima vez que te vea ya no te voy a reconocer —le hizo cosquillas con la nariz en el cuello que hicieron reír a Ren, la abrazó fuerte para impedir que siguiera haciéndolo.

—Abuela, ¡pero si me viste el otro día! —levantó los ojos al cielo incrédulo, pero no la soltaba. Mientras Julie, Yashiro y Ren entraban, Kuu detuvo un momento a Kyoko en la puerta, dejándolos a solas.

—Hija, ¿cómo estás?

—Bien, papá, ¿por qué lo preguntas?

—No me mientas, Kyoko. Te conozco y sé que algo te preocupa. ¿Qué te tiene tan pensativa? —Kyoko tragó grueso, ¿cómo podrías decirle que era una cosa pequeñita? Bueno, no era para nada pequeñita, sino que la situación era un tanto incómoda. Así que hizo lo que toda actriz debe hacer para salir de un momento como ese: mintió.

—Es solo la situación del niño en la escuela. Aunque ya fui a hablar con la directora, mi hijo me preocupa. Sé que a pesar de que los tiene a todos ustedes, a Ren-chan siempre le ha hecho falta un padre. Cómo me gustaría que Kuon estuviera aquí, papá. Es todo.

Kuu miró hacia dentro donde el niño jugaba con Yashiro en el vestíbulo, haciendo que este le hiciera de caballito.

—Kyoko, mira adentro. ¿Qué es lo que ves? Porque lo que yo veo es a Ren con su padre. Y soy yo, su abuelo paterno, el padre de su padre biológico, quien te lo dice. Yo, quien más quisiera que fuera mi hijo el que estuviera así con el suyo. Yo, que no pude abrazar a mi hijo en el día del nacimiento de Ren para felicitarlo. Pero debo serte sincero, hija. Ren ya tiene un padre, solo necesitan abrir los ojos. Y tú, Kyoko, mi hija, tú más que nadie debe saberlo. Saber que un hijo no nace solo del cuerpo sino también del corazón. Que un padre no es solo el que engendra, sino también el que cría. Y ellos —dijo señalando a Ren y Yashiro—, son otro claro ejemplo de eso.

—¿Necesitan? ¿Quiénes? —Kuu levantó las manos al cielo ante la pregunta de Kyoko, a veces no sabía si abrazarla o colgarla del poste más alto. Así que la abrazó y sin decirle nada más se dirigió hacia la terraza trasera donde estaba ya la mesa dispuesta.

El desayuno estaba transcurriendo tranquilamente, Ren se sentó como siempre entre su tío Yuki y Kyoko. Ella tenía a su lado a Sho. Todo el mundo había felicitado a la nueva pareja. La que más feliz se había sentido era precisamente ella. Porque sabía que ellos eran el uno para el otro. Su complemento. Al lado de Kanae está María, quien estaba estudiando diseño y confección, y deseosa de ayudar a Kanae con su ajuar de novia. Justo cuando todo mundo hace el silencio para el café, Lory pregunta a Ren:

—Ren-kun, ¿te sientes feliz de que ya regresó Yashiro-san?

—Sí, abuelo Lory, cuando mi tío llegó fue por mí a la escuela y esa noche me bañé como niño grande, con mi tío, y, ¿sabes algo, abuelo Lory? —Yashiro estaba muy atento a su taza de café, "¿sería una mezcla nueva?". No quería decir cómo terminó bañando a Ren y lo sucedido después del dichoso baño.

—¿Qué es Ren-kun?

—El pene de mi tío Yuki es enorme —Yashiro se atragantó con el café, Kanae que se estaba llevando un pedazo de pastel a la boca, se le cayó. Sho se atragantó con su bebida y con la carcajada que se tuvo que aguantar. Kanae se apresuró a darle palmaditas en la espalda para ayudarlo. Lory se quedó estupefacto. Abría y cerraba los ojos ante la indiscreción del niño, hasta Ruto quien estaba atrás del presidente sirviéndole café, se desconcentró tanto que llenó la taza hasta derramarla.

—¡Ren-chan! —el grito de su madre lo sobresaltó—. ¡Eso no se dice!

—¿Por qué, mami? Tú siempre me has dicho que les debo decir a las cosas por su nombre. Y así se llama. Y es mucho más grande que el mío.

—Sí, bueno, sí, así se llama, pero esos no son temas para tratarlos en frente de todos y menos en la mesa. Y tú vas a crecer para ser tan grande como tu papá. Además el de tu tío Yuki no es enorme, es de muy buen tamaño —cuando Kyoko se dio cuenta de lo que había dicho, se llevó las manos a la boca tapándosela como si con ello pudiera devolver las palabras a ella. Julie, Ten y María se quedaron heladas ante la confesión de Kyoko, ¿qué había pasado que ella había visto desnudo a Yashiro?

Kuu miraba entre divertido y fúrico a Yashiro. Kanae se quedó quieta y Sho volteó a ver a Kyoko quien ahora presentaba un divertido color betabel a la par que Yashiro. Lory solo miraba incrédulo a la pareja, luego entrecerró los ojos, pensando mentalmente mandar llamar al día siguiente a primera hora a su oficina a Yashiro.

Sho se acerca a Kyoko y le susurra divertido al oído.

—Vaya que eres una mujer con suerte, Kyoko. Primero tenías a un hombre "grande" y ahora tendrás a uno "de muy buen tamaño".