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—Señor presidente, Yashiro-san ha llegado —se escucha la voz de la secretaria por el intercomunicador de la oficina.
—Dígale que pase.
—De inmediato, señor.
La secretaria mira sorprendida al hombre que nervioso se llevaba las manos a los lentes, nunca en todo el tiempo que ella llevaba trabajando para el presidente de LME, lo vio llegar tarde a una cita y menos con Lory.
Ella sabía que la reputación de Ren, de ser el rey de la puntualidad, también se adjudicaba a su representante y aunque ya fueran muchos años que el gran actor había fallecido, Yashiro nunca había llegado tarde. Así que no solo la tardanza la sorprendía sino también la actitud del mánager.
—Yashiro-san, puede usted pasar. Lo está esperando —"desde hace mucho rato" pensó en añadir, pero a ella le pagaban, y muy bien, por hacerse de la vista gorda y quedarse calladita, por lo menos hasta que supiera con exactitud el motivo de la tardanza y nerviosismo del hombre.
Yashiro entra a la oficina, iba tarde, muy, muy tarde. Y sabía a la perfección el motivo por el cual el presidente lo había mandado llamar con urgencia a su oficina. ¿Qué le iba a decir? Nada, absolutamente nada. Había aprendido del mejor a poner cara de póquer y la iba a utilizar, por todos los dioses que lo haría, de otra forma sería hombre muerto o peor, blanco de las maquinaciones y venganzas de Kuu y Lory.
—Buenos días, presidente —la mirada fija y la medio sonrisa en el rostro de Lory le puso los pelos de punta, pero él era el digno representante del que en vida fuera el mejor en poner cara de póquer y no responder a preguntas indiscretas.
—Yashiro-san, me alegra mucho que por fin te hayas dignado venir, aunque sea —Lory hizo una pausa, y miró su reloj de pulsera— con una hora de retraso. ¿Qué sucedió, Yashiro-san? Tú no eres de los que llegan tarde, jamás.
—Lo siento mucho señor, ayer cuando fui a dejar a Kyoko-chan y a Ren a su casa, el niño me pidió que lo acompañara a la escuela, creo que solo quería que lo llevara pero hoy al llegar me preguntó si me podría quedar con él un rato —la inexpresiva cara de póquer de Yashiro fue sustituida por un semblante de tristeza y preocupación que alarmó a Lory.
—¿Le sucedió algo más a Ren-kun en la escuela, Yashiro-san?
—No, señor, pero el niño estaba algo inquieto porque hoy era el día de ir con su padre y quería que fuera yo quien lo acompañara. Le pregunté si no quería que le dijera a Hizuri-san que fuera con él y dijo que no. Pero fue la manera en que lo dijo lo que me alarmó. Cuando le pregunté me dijo que la vez anterior que lo había acompañado su abuelo, los papás de sus compañeros lo habían reconocido de cuando trabajó en Tsukigomori y no lo dejaron en paz, además de que le preguntaron por Kuon, y algunos un poco indiscretos. Por lo que prefirió que esta vez lo acompañara yo.
—Entonces, ¿puedo suponer que ya todo está arreglado con el pequeño Ren-kun?
—Sí, señor.
—Excelente, y Yashiro-san, ¿qué sucedió en casa de Kyoko-kun? —uniendo sus manos tocando solo las puntas de los dedos dándose ligeros golpecitos, preguntó de sopetón, como echando sal a la herida y luego metiendo el dedo directo a la llaga.
Yashiro palideció, ¡vaya cara de póquer! Kuon estaría atragantándose de la risa al verlo intentar ponerla. Los minutos pasaron y Yashiro no contestaba, justo cuando Lory iba a volver a preguntar, el teléfono suena. "Salvado por la campana", pensó Yashiro.
—Señor, Hizuri-san está aquí, ¿la hago pasar o que espere mientras usted termina con Yashiro-san? —En más de una manera, pensó Lory. Y poniendo una sonrisa maliciosa a Yashiro, contestó:
—Hágala pasar.
—Sí, señor.
Kyoko entra a la oficina sin saber que Yashiro se encontraba ya adentro. Él no le había comentado que el presidente lo hubiera llamado también.
—Buenos días, presidente, Yuki —hizo una reverencia y se sentó al lado de Yashiro, donde Lory le indicó.
—Buenos días, querida Kyoko-kun. Has llegado justo a tiempo —Kyoko se preguntó ¿a tiempo para qué? Y Yashiro por otro lado, pensó "sí, a tiempo para echarme la soga al cuello", ambos tragaron grueso ante la diversión de Lory por verlos a los dos batallar con las palabras—. Justo en este preciso momento, Yashiro-san me estaba diciendo lo que sucedió con Ren-kun.
—¿Ah sí? —Kyoko volteó a ver a Yashiro para intentar saber a qué se refería el presidente, pero antes de que pudiera continuar y dijera algo inconveniente, Yashiro la interrumpe.
—Sí, lo que le comenté a Takarada-san, es que acompañé a Ren a la escuela por el día de "Trae a tu papá", por lo sucedido la vez anterior con Hizuri-san —Kyoko asintió entendiendo la indirecta, más por el hecho de que no quería aclarar cierto malentendido. Cómo aclarar sus propios sentimientos recién descubiertos ante quien ella creía era el miembro número uno de Match a date, el programa más famoso por armar parejas.
—Sí, lo cual te agradezco mucho, Yuki. Ren-chan estaba muy nervioso por asistir hoy a la escuela.
—Ha sido todo un placer. Quiero que Ren sepa que lo quiero mucho y que acompañarlo no ha sido ninguna obligación, lo hice con gusto y me encantó.
Kyoko no quería que el presidente indagara más en su desliz, así que recordó la actuación de su marido y decidió que la mejor defensa es el ataque, por lo cual miró ansiosa su reloj y se dirigió a Lory.
—Presidente, tengo que ir a la grabación dentro de muy poco tiempo, ¿podría decirme para qué me mandó llamar hoy?
Lory derrotado por el silencio de ambos, respondió seriamente.
—Yashiro-san y tú tienen un problema que no ha sido resuelto adecuadamente, mi niña, y eso los afecta no solamente a ustedes dos —señaló a uno y luego a otro, ¡ahhhh, si no le iban a responder en ese momento lo otro, porque de que averiguaría qué sucedió entre ellos, ¡por sus bigotes que lo haría!, pero mientras, por lo menos los iba a hacer sufrir!—, y me refiero a que Yashiro-san, es tu mánager o lo era antes de irse, pero él ha vuelto y quiero saber si vas a poder seguir trabajando con él, o mejor dicho, ¿vas a querer seguir trabajando con él?
